¡Hola a todo el mundo!
Como ya dije, una actualización semanal ;). Gracias por los comentarios:
Jael: Jajaja paciencia ya se irá viendo poco a poco la historia ;) Gracias por comentar ;).
AndruSol: Lo que pasó con Julie se irá viendo poco a poco... y lo mismo las fuentes de información de Austin. La historia comienza a complicarse un poco más ;). Nico tiene unos seis años, igual que Beth. Muchas gracias a ti por seguir también esta historia ;). XO
CrazeWritter: Jajaja ¡Gracias! Espero que este capítulo te guste como los anteriores.
Coty: Santana puede que sufra... pero mis fics con Santana y Brittany, serán siempre Brittana ;).
A todos los demás que me han mandado mensajes privados tanto aquí, como a twitter y facebook, muchas gracias ;).
Y sin más, os dejo con la actualización. Capítulo más cortito de lo prometido para este fic (he tenido exámenes) pero creo que revelador ;). Los próximos serán más largos.
Santana miró a Brittany con una sonrisa. Tras unos segundos de indecisión cogió la mano que seguía tendida ante ella.
- No creo que a Blaine le haga mucha gracia que me vaya fuera de la supuesta seguridad de este local.
Ambas chicas miraron al moreno que seguía entretenido hablando con Kurt, claramente tonteando.
- Ahora mismo, creo que esta bastante ocupado con él -rió la rubia apretando fuertemente la cálida mano de la latina- Lo avisaremos de que nos vamos y de que te mantendré sana y salva esta noche. Confía en mi.
Santana y Brittany se acercaron y se agacharon junto los otros dos chicos comunicándoles que salían por su cuenta.
Kurt lanzó una mirada a Brittany que Santana no supo como interpretar, pero la rubia si. Un "No hagas nada de lo que te puedas arrepentir mañana" estaba escrito en su cara.
Aun así, las chicas salieron por la puerta principal, despidiéndose también de Sebastian que las había abierto gentilmente la puerta.
- ¿No tendrás frío sin la chaqueta? -preguntó Santana al ver como Brittany se abrazaba a si misma- estamos en pleno invierno en Nueva York. Podemos entrar de nuevo si quieres.
- No…
- Bueno pues vamos a el coche de mi hermana, siempre traigo una chaqueta de sobra -comentó la morena con una sonrisa señalando el aparcamiento para que la rubia comenzara a caminar- además de unas llaves del coche. La última vez que salimos a Quinn le dio por jugar al "lanzamiento de llaves a las alcantarillas de la ciudad". Estuvimos como una hora intentando cogerlas con un palo largo para no tener que avisar a la grúa y explicar todo lo que había sucedido...
Brittany rió mientras esperaba pacientemente a que la otra encontrara las llaves en su bolso. La latina sacó un llavero con una estrella y resoplando desbloqueó el maletero.
La puerta del maletero se abrió solo y Santana rebuscó en él, entregando una chaqueta de cuero la cual pareció bastante bonita a la rubia. Aparte de cara.
- Wow, es bonita... además parece... -susurró Brittany quedándose a mitad de frase al ver la expresión triste de la latina.
- Si bueno, cuando haces publicidad para ciertas marcas siempre te suelen dejar ropa para que la lleves. No me gastaría lo que cuesta esa chaqueta para dejarla en un maletero, habiendo otras con un precio menor exactamente iguales... ¿Llamamos a un taxi?
Brittany asintió mientras se ponía la chaqueta y cerraba el maletero. Además de cálida y cómoda, olía de manera dulce... olía como Santana. La rubia al tener ese pensamiento, agitó fuertemente la cabeza mientras Santana la miraba con expresión confundida hablando por teléfono.
- Si, si pueden venir lo antes posible... estamos en la calle y hace bastante frío. Muchas gracias.
Tras unos minutos hablando de cosas sin importancia, apareció un taxi frente a ellas. Rápidamente se subieron, entrando en calor. Brittany susurró una dirección al conductor sonriendo a la latina. Tras arrancar, ambas se pusieron a mirar por la ventana hablando de algunas anécdotas que habían pasado en la ciudad.
Santana se percató de que el conductor no apartaba la mirada de ellas.
- ¿Pasa algo?
- Ehh no, lo siento. Solo... ¿usted es Santana López? -preguntó el chico que ahora al verlo la latina con más detenimiento, pensó que podía tener su edad o incluso menos años- mi sobrina es una gran fan de su carrera como compositora.
- Vaya gracias -sonrió la latina.
- Si no es molestia, ¿puede firmarle un autógrafo?
Santana cogió con una sonrisa el bloc de notas que el chico estaba tendiéndole entre los sillones delanteros. Brittany seguía callada observando la interacción entre ellos.
- ¿Cómo se llama tu sobrina?
- Gaelle Puckerman
Santana automáticamente abrió mucho los ojos mirando con detenimiento al conductor. No podía ser cierto.
- ¿Puckerman? Hace mucho que no oía ese apellido... tenía un amigo en el instituto que se llamaba Noah Puckerman.
El taxista la miró y comenzó a reírse con ganas. Las chicas se miraron sin saber qué estaba pasando, esperando una respuesta por su parte.
- Noah es mi cuñado. Moreno, ojos oscuros, alto, con un peinado bastante peculiar... -comenzó a enumerar el chico viendo como Santana asentía- Se mudó a Nueva York hace tiempo, cuando mi hermana y él se conocieron en una despedida de soltera de una amiga en común.
- Puck ligando en una despedida de soltera... tiene que ser él... -rió la latina- ¿¡tiene una hija!?
- Entonces, es verdad que te conoce... dios, lo que nos reímos de él cada vez que nos decía que te conocía...
La latina sonrió mientras sacaba algo de su monedero. Tendió una tarjeta al hombre junto con el autógrafo.
- Cuando lo veas, dale esto de mi parte y dile que tengo muchas ganas de volver a hablar con él. Hace años que perdimos el contacto y la verdad que era un buen amigo.
- Eso está hecho -comentó el chico guiñándole el ojo- ya estamos en su destino, ha sido un placer conocerlas. Hablaré con Noah mañana.
- Muchas gracias... Gavin -comentó la latina al salir del coche con una sonrisa mientras leía la placa identificadora y tendía el dinero del viaje.
- Hoy invita la casa, por el autógrafo. Muchas gracias, pasar buena noche.
Las chicas se despidieron con una sonrisa mientras el hombre arrancaba. Antes de que Santana despegara la vista de la parte trasera del taxi, Brittany la cogió por el brazo llamando su atención.
- Eso ha sido muy amable por tu parte -susurró sin mirarla directamente a los ojos.
Santana se encogió de hombros, mirando a su alrededor. Claramente habían salido de la zona centro de la ciudad, estaban en una carretera y las luces intermitentes de "Bar" era casi la única iluminación que las envolvía.
- ¿Dónde estamos?
- Estamos lejos de la zona centro. Hace mucho tiempo, durante algunas semanas, trabajé aquí, antes de que... -Brittany se quedó callada por unos instantes- antes de que mi hermana me trajera a Nico a casa.
- ¿Nico vive contigo continuamente?
Brittany no contestó y se limitó a tirar de la chaqueta a la latina haciendo que caminaran hacia el bar.
- Vamos dentro que aquí hace frío.
Al entrar, automáticamente un gran hombre, calvo y con una larga barba vestido de motero se acercó a la rubia, abrazándola fuertemente.
- Brittany, ¿desde cuándo no te veíamos?
- Siento no haber venido en este tiempo, pero ya sabes cómo estoy de liada...
- No pasa nada, ¿Qué tal todo? -preguntó el hombre antes de percatarse de la presencia de la otra chica que se mantenía detrás de la rubia con una leve sonrisa- Ya veo que has venido bien acompañada... Soy Frank, el dueño de este local.
- Santana, un placer.
- ¿Eres su... -comenzó a preguntar a la morena, pero antes de terminar, Brittany tiró de él hacia la barra.
- No, es una amiga. Su sobrina es mi alumna en la academia.
- No podría haber tenido mejor profesora -comentó Frank mientras las invitaba a sentarse en los taburetes de la barra- ¿Qué queréis tomar?
- Para mi una cerveza Frank, ¿y tú San?
- Otra cerveza, pero sin alcohol.
El hombre sonrió asintiendo mientras se iba detrás de la barra y las servía sus bebidas. Después se puso con otro de los pocos clientes que había en el local.
- No suele llenarse mucho... -comentó la rubia con una sonrisa bebiendo de su cerveza- pero es un sitio con muy buen ambiente, Frank cuida bastante a sus clientes.
- Ya veo... -sonrió la latina observando todo a su alrededor bebiendo un sorbo de su cerveza.
Sus ojos se detuvieron en una mesa de billar. Hacia años que no jugaba pero en su adolescencia había pasado tardes enteras en los locales de su pueblo natal jugando con Quinn. Eran unas maestras.
- Te gusta el billar por lo que veo ¿no? -preguntó Brittany
- Cuando era adolescente, jugaba bastante con Quinn.
- Pues hoy, tienes la gran suerte de conocer a la mejor jugadora de billar de todo el estado, que te podrá enseñar a mejorar tu seguro pésimo juego –dijo Brittany con un toque de mafiosa que solo consiguió la risa de la latina y que mostrara esos hoyuelos que últimamente pasaban tanto por su cabeza.
Santana dejó su cerveza en la barra y se acercó a Frank para pedirle permiso. En ese instante, el móvil de Brittany comenzó a vibrar, señal de que había recibido un mensaje de texto. El nombre de Kurt se reflejó en la pantalla.
Kurt: "Ten cuidado lo que haces hoy. Parece una buena chica. XO"
Brittany miró por un instante a la otra chica que seguía hablando con Frank. Vio como la latina se encontraba cómoda hablando con el hombre, riéndose.
Brittany: "Solo estoy tratando de entender las dos partes, como tú mismo me dijiste. Coge la chaqueta, que no se te olvide. Hablamos mañana. XX"
- Frank ha insistido en hacernos unos nachos de la casa –rió Santana poniendo frente a la otra chica un gran bol de nachos con una salsa que parecía mayonesa. Al ver la rubia seguía mirando el móvil se extrañó- ¿va todo bien?.
- Si... sólo era Kurt para saber si habíamos llegado bien. No hay problema. ¿Entonces qué, una partida de billar?
Las chicas llevaban jugando un rato, bebiendo y riéndose totalmente ajenas al resto del mundo. No sabían muy bien cómo habían terminado jugando a preguntar por turnos sobre sus vidas para conocerse mejor.
- Me toca entonces... ¿De dónde eres? -preguntó Brittany mirando la mejor jugada para meter una bola en la tronera.
- Esa es fácil- sonrió la latina mientras bebía otro sorbo de su cerveza- Soy natural de un pequeño pueblo de Ohio, de hecho seguramente no saldrá ni en los mapas. He vivido toda mi vida allí hasta que terminé el instituto. ¿Y tú?
Brittany se colocó frente a la bola blanca.
- Yo también soy de un pueblo pequeño, pero de Nueva Jersey. Me mudé aquí hace unos años.
Santana vio como la rubia golpeaba la bola, haciendo que dos a la vez se metieran con una carambola perfecta.
- Me toca...
- No, me toca a mí...
- El "¿y tú?" se considera pregunta... -rió la rubia.
Brittany vio como Santana resoplaba pero asentía. La verdad es que estaba averiguando muchas cosas de la chica pero nada de lo que tenía que averiguar para su trabajo. Esta noche no quería hacerlo.
- ¿Y tu familia?
Santana se quedó por unos instantes ausente, con la mirada perdida, gesto que no pasó desapercibido para Brittany.
- A mi hermana Rachel y mi cuñada Quinn has tenido hoy el gran honor de conocerlas aunque no en las mejores condiciones -rió la morena- está también mi sobrina Beth, casi de la misma edad de Nico. Blaine que es como mi hermano y... bueno claro, mis padres Henry y Howard Berry. Ellos siguen viviendo en nuestro pueblo.
- Estarán orgullosos de ti -comentó la rubia sin pensarlo.
- Supongo... y de mi hermana también. No todo el mundo puede estudiar medicina y ser una de las responsables en un hospital de Nueva York. Además de la genial familia que ha formado con Quinn. ¿Y tu familia?
- Ya conociste a los integrantes más importantes... Nico y Kurt. El resto no es tan importante.
- Y tu hermana será también importante supongo ¿no?. Debéis pareceros mucho.
Brittany por un instante se quedó paralizada y falló el siguiente disparo pegando directamente en uno de los laterales de la mesa con la bola blanca.
- Si claro...
- ¿Cómo se llama?
- Hayley Pierce.
La bailarina se calló mirando como la morena se concentraba para tirar. Desde luego que la mentira se estaba haciendo cada vez más grande: Nico era su hijo y no tenía ninguna hermana. Hayley Pierce era su abuela materna, la persona que más la había querido en su infancia.
Santana continuó jugado esperando que Brittany saliera de su letargo. Había notado que había temas que la rubia intentaba esquivar o con los que no se sentía muy a gusto hablando.
- Te toca, he hecho dos seguidas.
- Mmmm... ¿Siempre ha sido tu vocación producir música?
Brittany tras preguntar eso, se arrepintió al instante. La latina se estaba comportando de tal manera con ella, que se había olvidado de porqué estaba allí, sacar ese tema era volver a su trabajo. Pero no lo había hecho conscientemente, sino por curiosidad.
- No exactamente. Me enamoré de la música gracias a mis padres que se pasaban el día cantando. De hecho lo siguen haciendo. Supongo que un día me di cuenta que quería estar encima de un escenario y vine a Nueva York en busca de mi sueño. Me costó varios "golpes" darme cuenta de que mi sueño era la música, pero no estar encima de un escenario... -comentó la chica mirando a los ojos azules que la miraban atenta.
- Tienes una voz maravillosa –dijo Brittany mirándola, dejando el taco apoyado en el suelo- y tus canciones son bastante buenas.
Y de verdad que lo pensaba. Cuando la encargaron ese trabajo lo primero que hizo fue buscar quien era SnixL. Al escuchar una de sus canciones, la encantó la voz de la chica y la letra tan profunda a diferencia de muchas canciones actuales.
- No me gusta estar bajo "el foco" -murmuró la latina y aunque Brittany llegó a escucharlo, lo dejó correr- ¿y tu sueño?
Brittany se sentó en uno de los sofás cercanos a la mesa de billar viendo como Santana se sentaba a su lado.
- Siempre quise montar mi academia de baile y dar clase a niños. Pero cada día se va haciendo más difícil.
- En parte ya lo haces ¿no? -sonrió la latina apretando fuertemente la mano de la chica que estaba relajada en su muslo.
- Si es cierto...
- Además… no te cierres puertas, quizás un día se cumplan tus sueños y montas tu propia academia.
Brittany asintió mirando a la latina a los ojos, las dos se quedaron por unos instantes quietas, sin decir nada más. Simplemente mirándose.
La rubia no sabía lo que la estaba pasando con la latina, la estaba volviendo loca.
Sonó el teléfono de la morena, haciendo que ambas se levantasen y se separasen incómodas. Santana se apartó ligeramente para hablar, mientras que Brittany suspiró y se volvió a sentar en el sofá.
- Inteligente, guapa, ingeniosa...
La bailarina levantó la cabeza encontrándose con Frank que estaba recogiendo sus botellines ya vacíos.
- Es un monumento. Si no te lanzas tú, me lanzo yo.
- Es lesbiana...
- Por intentarlo -seguía bromeando el hombre mientras limpiaba la mesa- es perfecta para ti.
- No me gusta Frank.
- Pues tu mirada no dice lo mismo.
- Frank... -advirtió la rubia
- Creía que tu te guiabas siempre por lo que llevabas dentro y tu está claro que la tienes ya corriendo por tu sangre...
- Todo es muy complicado.
- Sabes que cuando quieras aquí tienes un amigo ¿verdad?
Brittany sonrió de medio lado mientras que Santana se acercó a ellos haciendo que se callasen al instante.
- ¿Queréis otra copa?
- Otro día Frank, ahora nos tenemos que ir. Me ha llamado Sebastian -comentó Santana mirando a la rubia- Mike y Tina se fueron hace un rato y los otros van demasiado borrachos para conducir. Tenemos que ir a buscarlos.
Brittany seguía sin apartar la mirada de los ojos oscuros de la latina, con una mirada.. ¿triste? Santana nunca había visto esta mirada en ella.
- Claro… vamos.
- Tenéis que volver por aquí. Las dos, Santana ha sido un autentico placer conocerte.
- Lo mismo digo.
El hombre abrazó a ambas mientras su ayudante las llamaba un taxi.
Al llegar al bar, encontraron a los chicos prácticamente dormidos en los sillones: Quinn y Rachel abrazadas y Kurt y Blaine en una posición similar.
- Vaya postal de cuento de Disney –comentó Santana- Vamos preguntar a Sebastian si nos puede ayudar a llevarlos al parking.
Mientras los iban llevando como podían, Rachel se abrazó fuertemente a su hermana, enterrando su cara en el cuello de esta.
- Mmmm Santana que bien que estés aquí… -susurraba Rachel- te hemos echado mucho de menos.
- Enana, mañana vais a tener una resaca de campeonato.
Tras un recorrido que se le hizo eterno tanto a Santana como a Brittany, dejaron los cuerpos semiincoscientes de sus amigos en sus respectivos coches. Sebastian se despidió de ellas volviendo al local y ellas se acercaron más para despedirse.
- Bueno, es hora de irnos. Tengo que pasar por casa de las chicas a dejarlas y llevarme a Blaine a su casa. Ten cuidado con el coche.
- Claro. Tú también -murmuró Brittany con una leve sonrisa- tu chaqueta...
- Da igual. Ya me la devolverás, sino pasarás frío. Gracias por esta noche.
Y sin más, Santana puso rumbo al coche, dejando a una rubia parada en medio de la calle mirando como se iba.
A la mañana siguiente, Santana abrió con cuidado la puerta principal de la casa de su hermana. La habían dejado un juego de llaves por si algún día necesitaba entrar o pasaba algo.
Tras una despedida algo larga y cariñosa por parte de Quinn, las dejó juntas acostadas en la cama. Después dejó al moreno en su casa y, casi dos horas después, estaba en su cama, durmiendo tranquilamente.
Al pasar a la habitación comenzó a reírse al encontrarse a su hermana durmiendo totalmente estirada en la cama y a Quinn tirada en el suelo abrazada a su almohada. Para evitar despertarlas, cerró con mucho cuidado la puerta y se dirigió a la cocina para preparar un desayuno rápido. Además, cogió un par de pastillas del botiquín, dejándolo todo en una bandeja.
De nuevo, abrió la puerta de la habitación, encontrándolas en la misma postura.
- Chicas… -susurró Santana dejando la bandeja en la mesilla- es hora de despertarse.
La pareja comenzó a moverse gimiendo con las manos tapándose la cara.
- Me reiría pero creo que ya tenéis bastante sufrimiento por hoy. He llamado a vuestros trabajos, para que no cuenten con vosotras.
Quinn miró a su alrededor extrañada por estar en el suelo. Lentamente se levantó tumbándose al lado de Rachel y cogiendo la bandeja que las tendía Santana.
- Muchas gracias S… -murmuró la rubia metiéndose rápidamente una pastilla en la boca y bebiéndose el zumo de un trago- ¿qué tal tu noche?
- Desde luego mucho peor que la vuestra… -rió al ver retorcerse de dolor a Rachel cuando sonó una sirena en la calle.
- ¿Qué tal con Brittany?
- Bien, estuvimos en un pequeño bar de las afueras.
- ¿Pasó…
- Rachel, amarra los caballos. No ha pasado nada, simplemente salimos como amigas…
- Es muy simpática.
- Y está muy buena ya me lo dejaste claro también –rió Santana al ver como Quinn la miraba con una expresión confundida- no se lo tengas en cuenta, era el alcohol el que hablaba por ella.
- ¿Entonces te gusta?
- Quinn, parar las dos. Estoy contenta con que quiera ser mi amiga, hace mucho tiempo que no me sentía tan bien con una persona ajena a la familia.
- Está bien, solamente queríamos saberlo.
Brittany se levantó con el sonido de su despertador.
Tras una llegada algo aparatosa por culpa de Kurt y su necesidad de bailar cuando está borracho, Tina y Mike se levantaron y la ayudaron a acostarlo.
Pero a pesar de que estaba cansada por estar toda la noche fuera, la rubia apenas pudo dormir. Si antes de ayer estaba confundida con Santana, hoy lo estaba más y tenía un debate interno: seguir engañándola, conseguir el dinero y desaparecer o dejar el trabajo ahora que estaba a tiempo.
Suspiró fuertemente incorporándose en la cama. Cogió su chaqueta a la que estaba aferrado Kurt cuando llegaron a buscarlos y desenredó los cables del interior sacando la cámara y el micrófono, guardándolos en el falso fondo de su armario, como todas las grabaciones y el resto de instrumentos que llevaba recopilando desde que llevaba conociendo a la morena.
Al mirar su móvil, vio como tenía llamadas de Austin y que se acercaría esta mañana por su casa. Sabía que iba a estar cabreado por todo lo que pasó anoche. Pero no lo pudo evitar, algo en su interior hizo que lo hiciera.
Tras ponerse algo cómodo, la rubia cerró la puerta de su casa y subió a buscar a Nico.
- ¡Mamá!
- Hola cielo -susurró contra la sien del niño al darle un beso- espero que te hayas portado bien con María.
- Es un ángel. Vimos una película y después nos fuimos a dormir temprano, ¿Verdad?
Nico asintió mientras seguía abrazando las piernas de su madre. A pesar de no haber pasado más que unas horas fuera, Nico siempre echaba de menos a su madre.
Después de despedirse, la pareja bajó por las escaleras rumbo de nuevo a su casa. Rápidamente el niño al entrar se dirigió a la cocina, cogiendo un tenedor y sentándose en la mesa.
- ¿Qué haces Nico? ¿No has desayunado con María?
- No he querido. Hoy es día de tortitas, quiero desayunar contigo -dijo mientras ponía un lindo puchero- por favor.
Brittany se rió mientras se puso a prepararlas.
Mientras Nico se ponía de nuevo caramelo en sus tortitas, Brittany agitaba su café perdida en sus pensamientos.
- Mamá, ¿estás bien?
Cuando Brittany fue a responder, una serie de golpes en la puerta la interrumpieron. La voz de Austin sonaba tras ella pidiendo paso.
- Nico, ve a la habitación y no salgas hasta que yo te diga ¿vale?
- ¿Pasa algo?
- Haz lo que te he dicho, vamos.
El niño se levantó extrañado pero obedeció a su madre y cerró la puerta tras de si. Brittany suspiró y abrió la puerta dejando entrar a un enfadadísimo moreno.
- ¿¡SE PUEDE SABER EN QUÉ ESTABAS PENSANDO ANOCHE!?
- Austin verás…
- ¡NO PUEDO CREER QUE TE QUITARAS LA CHAQUETA!
- FLASHBACK
Antes de encontrarse con Santana en el local. Noche anterior.
- Austin creo que esto no es buena idea… -murmuró Brittany mientras se quedaba sin camiseta delante del chico- lo de la cámara me parece que es un poco excesivo. Con la grabación de la voz de SnixL, nos bastará.
- Un testimonio visual será mejor para nuestro negocio. Además aunque se quede grabado, seré capaz de escuchar y ver lo que tu ves y oyes, a diferencia de las anteriores veces.
Austin se quedó mirando fijamente el torso de la chica sin ningún tipo de reparo. Brittany resopló mientras el otro seguía en lo mismo. Sonó el timbre de la casa y rápidamente salió de la habitación y se dirigió al pasillo para abrir la puerta.
- ¿Así me das la bienvenida? -preguntó riéndose Kurt mientras pasaba y dejaba su abrigo- Sabes que soy gay ¿verdad?
Al pasar al salón vio a un hombre que no conocía de nada con multitud de cables en la mano. Kurt se giró hacia la chica con cara confusa.
- ¿Qué clase de emergencia tenías?
- Este es Austin, mi...
- ¿Austin? Ya se quien es... -contestó de mala manera el moreno- es el que se aprovecha de la necesidad de otras personas para su propio beneficio.
- ¿Se puede saber quién es este? -preguntó de malas maneras Austin acercándose de nuevo a la chica.
- Es un amigo, ponme esto rápido, que tengo que hablar con él.
Kurt resopló y puso rumbo a la cocina mientras trataba de tranquilizarse. Tras unos minutos escuchó la puerta principal cerrarse y a la rubia acercarse a él.
- Kurt verás...
- No Brittany. No puedo ver cómo haces esto. Me duele saber lo que estas haciendo pero no me obligues a verlo.
- Kurt, por favor, no me dejes sola esta noche. Acabo de subir a Nico a casa de la vecina porque tengo que ir a un local al que irá Santana y...
- ¿Santana? -preguntó de mala manera el chico- ¿Cuando dejó de ser SnixL?
- Por favor, tienes que acompañarme. Nunca he hecho algo así y necesito que estés a mi lado.
Kurt suspiró al ver la cara de suplica de la chica y asintió levemente. Brittany lo abrazó fuertemente mientras murmuraba sin parar "gracias".
- Te pido una cosa a cambio.
- Lo que quieras.
- Preocúpate por saber las dos versiones. Santana tiene derecho a defenderse de todo lo que se la acusa.
- Ese no es mi trabajo Kurt. Además ¿cómo puedo hacerlo sin descubrirme?
- Ya se ocupará tu corazón, ese que sé que tienes, de saber cómo hacerlo por ti.
- FIN DEL FLASHBACK
- ESTUVE ESCUCHANDO A TU AMIGO GAY DURANTE DOS HORAS HABLANDO CON OTRO SOBRE COSAS QUE ME DAN IGUAL, CUANDO TÚ ESTABAS CON SNIXL.
- No grites, está mi hijo en las habitaciones interiores, piensa un poco.
- La que debe de pensar eres tú… firmaste un contrato ¿recuerdas? –comentó el chico mirándola desafiante mientras no dejaba de andar por el salón- no olvides que estás dónde estás, por él. Si lo incumples, se acabó, hay un millar de rubias guapas deseando tener la oportunidad que tienes tú.
Brittany asintió sin decir nada más. Austin tenía razón y tenía que abrir los ojos. No se podía dejar llevar por un sentimiento confuso cuando la estabilidad de la vida de su hijo estaba en juego. Era hora de acelerar el proceso y mantenerse impasible ante Santana. Un negocio, nada más.
- Lo siento, juro que no volverá a ocurrir.
- Eso espero.
Y sin más salió del piso pegando un portazo. Brittany suspiró, sintiendo un enorme vacío en su interior y sus ojos comenzaron a humedecerse. Después de unos segundos de total silencio, escuchó una de las puertas interiores abrirse un poco.
- Mamá ¿puedo salir? –preguntó Nico asomando la cabeza.
- Si... -sollozó la rubia cogiéndole en brazos y abrazándole fuertemente- lo siento cariño por tener que esconderte.
- No llores mamá... -susurró el niño mientras limpiaba las lágrimas de su madre con sus manos- ¿podemos desayunar lo que nos queda?
Brittany sonrió un poco asintiendo, poniendo rumbo a la cocina.
Fría y calculadora. Eso sería a partir de ahora.
Santana tras dejar la casa de Quinn y Rachel, entró en su despacho dispuesta a empezar la lista de obligaciones que tenía pendientes. Al entrar pudo ver a Blaine sentado en el sofá que había junto a la ventaba observando por ella con una sonrisa enorme.
- ¿Qué haces aquí? -preguntó la latina dejando su bolso encima de su mesa- te dejé una nota en tu nevera para que no vinieras hoy, tienes el día libre.
- Me encuentro mejor que nunca...
- Vaya, ese exceso de miel en tu comentario... -comentó Santana con una discreta sonrisa-anoche lo pasaste bien con Kurt ¿no?
Blaine asintió sin decir nada más, levantándose y apilando algunos papeles en el escritorio de la chica. Santana alzó una ceja esperando más información.
- ¿Qué pasa? –preguntó Blaine con una sonrisa pícara- No pienso darte detalles hasta que tú me cuentes que tal tu noche con la rubia despampanante, que luego no me cuentas nada.
- Fuimos a un bar a las afueras, jugamos al billar y tomamos unas cervezas. Nada más.
Blaine miró con cara extraña a su jefa mientras se sentaba esta vez en los asientos frente al escritorio de la latina. Cuando vio que Santana no iba a contar nada más suspiró comenzando a contar él.
- Estuve toda la noche hablando con él, es… bueno alguien muy especial eso se puede ver a simple vista. Nos intercambiamos los teléfonos para quedar otro día.
- Vaya, me alegro –dijo sincera la morena- parece buena persona.
Blaine asintió sin decir nada más. Sacó de una pequeña carpeta unos papeles y los puso frente a ella.
- Estos son los billetes para tu viaje a Londres. James te estará esperando en el aeropuerto, os he cogido el mismo vuelo.
- Gracias… -sonrió la chica- estarás deseando que me vaya para estar al mando ¿verdad?
- Un poco, eres un poco exigente como jefa.
Santana resopló.
- Voy a la sala de grabación. Tengo que despejarme un poco.
Y esto es todo por hoy. Espero que cumpla las expectativas. El próximo fin de semana, más.
Paciencia con el fic, vamos desarrollando poco a poco jajaja. Algunos mensajes privados me han comentado que les gustaría saber a quien tengo en mente cuando describo a nuevos personajes... si quieren puedo ponerlos en el próximo capítulo.
Espero sus comentarios como siempre ;). XOXO
...Mune9117...
