¡Hola a todo el mundo!

Antes de nada, sé que iba a actualizar todos los fines de semana, pero ahora es la época de exámenes en la Universidad y es todo un caos. Todo termina a mitad del mes de Enero, aun así, intentaré actualizar cuanto antes.

Sobre los comentarios:

- Coty: Me alegra verte por aquí : ). Tu duda se resolverá más adelante cuando Santana comience a hablar de su infancia. Digamos que mantiene su apellido a pesar de ser adoptada por la familia Berry. Un saludo, gracias por pasarte ;)

- Rosemarie: ¡Gracias! Espero que mi otra historia te gustase igual que esta. Un saludo.

- AndruSol: ¡Hola! Jaja aparecerán bastantes personajes, pero recurrentes, no tantos, si no es una locura jajaja. Brittany intenta protegerlo de esa manera, ocultándolo. Veremos si a la larga, es una buena idea o no. Gracias a ti por estar aquí cada capítulo. XO

Gracias a todos los que os habéis suscrito a la historia. También a Daniela, Elizabeth… en fin, ¡MUCHAS GRACIAS!


Marzo

- ¿Desde cuándo no hablas con ella?

Brittany suspiró con cansancio mientras se sentaba y se secaba el sudor de la frente con la toalla que llevaba colgando en los hombros. Acababa de llegar de correr y se había encontrado en la puerta de su casa a Austin bastante cabreado mientras intentaba llamarla al móvil.

Tras el fallo que tuvo la rubia al espiar a la morena, el hombre no le quitaba el ojo de encima y seguía su trabajo de cerca. Demasiado cerca para el gusto de la rubia.

- Austin…

- Te he hecho una pregunta bastante sencilla Pierce. Llevas una semana sin darme ninguna novedad. El tiempo es oro.

- Lo sé. Ya te dije que Santana se iba de viaje a Londres y no tengo manera de verla. ¡Ni siquiera tengo su teléfono!

- ¿¡Porqué no se lo pediste!?

- Hace nada que nos conocemos, no creo que fuera muy normal que le pidiera el móvil sin parecer una psicópata.

Brittany abrió la nevera mientras Austin se sentó observándola. La rubia se sirvió un vaso de zumo de manzana bien frío, el favorito de Nico, para hidratarse.

- ¿Cuándo vuelve? –suspiró el hombre frotándose cansado la frente- ¿Tienes alguna manera de saberlo?

- Supongo que la veré por las escaleras cuando venga a visitar a su hermana.

- ¿¡SUPONES!? ¡ESTO ES SERIO! –gritó el moreno levantándose comenzando a andar alrededor de ella- ¿Su sobrina no está en una de tus clases? Pregúntale a su madre cuando vaya a buscarla, el número de teléfono con cualquier excusa.

- Deja de gritar... -murmuró Brittany enfadada- mi hijo está durmiendo y no quiero que lo despiertes. Que te quede claro, no pienso meter a otras personas en esto Austin. Y menos a una niña.

El hombre se rió mientras la rubia se cruzaba de brazos.

- Si para realizar tu trabajo tienes que hacerlo, lo harás. ¿Aun quieres pretender que tienes escrúpulos?

- Lo hago por necesidad, no por gusto.

Sin decir nada más, Austin cogió su abrigo y salió por la puerta principal. Brittany cerró la llave por dentro y se sentó en la puerta apoyando la cabeza en ella con los ojos cerrados.

Aunque no le gustara reconocerlo, apenas habían pasado unos días de su encuentro con Santana y no podía olvidarla. En su mente, se repetía constantemente una frase durante todo el día: "es solo un trabajo" "no te involucres personalmente con ella".

Pero en el fondo sabía que algo no iba bien, que todo se estaba descontrolando.

- ¿Mamá? –preguntó Nico frotándose los ojos- ¿Qué haces ahí?.

- Nada cariño... he venido de correr y estoy muy cansada –sonrió la rubia al ver al niño vestido con su pijama con el pelo revuelto- Vamos a preparar el desayuno rápido, para que no llegues tarde al colegio.


Uno de los últimos aviones del día procedente de Londres con destino Nueva York, acababa de aterrizar en el aeropuerto principal de la ciudad. Santana acababa de bajar de él tras muchas horas de vuelo.

Estaba feliz por volver pero también estaba tan cansada que solamente quería llegar a casa, hacerse algo rápido de cena e irse a dormir. Mientras miraba su móvil, fue a la zona de maletas a la espera de ver la suya en la cinta.

Revisó twitter viendo multitud de mensajes de sus fans deseándola un buen viaje de vuelta a casa, así que con una sonrisa se sacó una foto con las pantallas de los vuelos de fondo para publicarla.

san_lopez: Muchas gracias a todos. De vuelta a casa tras una gran semana de trabajo. XOXO

Su maleta naranja apareció en la cinta y se acercó rápidamente, metiéndose el móvil a toda prisa en el bolsillo de su chaqueta. Antes de poderla alcanzar, una mano masculina la apartó de manera suave.

- ¿Blaine? –preguntó con una sonrisa la morena al ver al chico- ¿Qué haces aquí?

- No me gusta que vayas sola a casa después de un viaje cuando es tan tarde.

- Gracias papá...

Blaine se rió, ayudándola a bajar su maleta.

- ¿¡Te has traído el palacio de Westminster dentro!? ¡Cómo pesa!

- Ya me hubiera gustado poder haber ido a verlo -rió Santana- ha sido una semana fuera Blaine, es normal que me tenga que llevar bastantes cosas.

Sin decir nada más, comenzaron a andar por la terminal hacia la salida.

Tras unos minutos y muchas fotos con gente después, pudieron salir por la puerta principal. Santana al notar el clima frío del exterior se abrazó a si misma mientras Blaine pasó su brazo por encima con una sonrisa.

- ¿Mucho peor clima que en Londres?

- No creas –rió la morena- ¿Dónde está el coche?

- Allí. Ha venido alguien acompañándome, espero que no te importe…

Santana frunció el ceño mientras se acercaba al coche. Al asomarse por la ventanilla, vio a un chico moreno saludándola mientras bajaba el cristal, provocando que saliera del interior una bocanada de aire caliente procedente de la calefacción.

- ¿Kurt? –preguntó con una sonrisa mientras miraba a Blaine – no es que no me alegre porque venga tanta gente a recibirme al aeropuerto… pero ¿qué haces aquí?

- Hola –sonrió Kurt mientras se bajaba cediendo el sitio a Blaine- espero que no te importe, pero nuestros horarios son complicados de compaginar y hoy era nuestro día libre para quedar.

- Lo siento mucho –comentó Santana mientras se subía al asiento trasero- no deberíais de haber venido, podía haber cogido un taxi.

- No lo decía con esa intención –rió el chico mientras se abrochaba el cinturón del asiento del copiloto- hemos ido a cenar a un restaurante del centro y ya nos íbamos para casa. Blaine tiene que madrugar mañana. ¿Qué tal tu viaje?

- Pues verás...


Un nuevo día había llegado y la mañana había pasado con normalidad. Brittany había estado desde el amanecer haciendo comidas para toda la semana y dejarlas congeladas. Sabía que con la llegada de la latina a Nueva York (se enteró el día anterior mientras revisaba su twitter), la investigación ocuparía el poco tiempo libre que la quedaba ya que estos días en la Academia, estaba haciendo más horas de lo normal.

A pesar de llevar algún tiempo trabajando en ese lugar, era difícil hacerse con un puesto a jornada completa sin ningún estudio previo por lo que cada vez que la decían de sustituir a alguien acudía enseguida.

Se sentó en la mesa de la cocina con un sándwich vegetal y un zumo. Algo rápido y sencillo para comer e irse a trabajar en cuanto Kurt viniera con Nico del colegio.

El ruido del timbre rompió su tranquilidad.

Se levantó rápidamente y abrió la puerta encontrándose con Kurt empapado completamente y con Nico, que estaba completamente seco, protegiéndose de la lluvia con un pequeño paraguas con forma de cabeza de pingüino.

Brittany intentó por todos los medios no reírse del moreno, pero no pudo contenerse durante mucho tiempo.

- ¡A mí no me hace gracia! –gritó mientras pasaba sacudiéndose las mangas de su abrigo para después quitárselo- Está lloviendo a mares.

- Ayer dijeron en las noticias de la televisión que iba a llover, por eso Nico se llevó su paraguas favorito –sonrió la chica mientras daba un beso a su hijo y se ponía el abrigo- tengo que irme ahora si quiero llegar a tiempo para las primeras clases. Muchas gracias por quedarte con el niño Kurt…

- Tranquila, me encanta quedarme con él. Nos vemos esta noche.

- Adiós cariño -susurró Brittany abrazando fuertemente a Nico- nos vemos esta noche antes de cenar.


Brittany no era consciente de todo el tiempo que llevaba dando clase hasta que sonó la campana del descanso. Tras despedirse de los niños que estaban en el aula, se fue a coger un sándwich y una botella de agua a la cafetería. Justo a los pies de las escaleras de la planta baja, observó la entrada de alguien a la Academia que no pensaba encontrarse ese día: Santana.

La latina apareció de la mano con Beth. Siempre era la hermana de la morena la que acercaba a la niña a las clases mientras que Santana no lo hacía desde la primera vez que quedaron.

Brittany odiaba reconocerlo, pero estaba radiante: llevaba unos pantalones grises con una cazadora de cuero negro, una cartera de trabajo negra y una bufanda y un gorro de lana blancos que resaltaban su morena piel.

Beth forzó a su tía a que bajara para darla un beso y después se soltó corriendo hacia las escaleras para ir al vestuario.

- ¡Ten cuidado terremoto, que te vas a matar!

La niña la ignoró completamente encontrándose con otras niñas y subiendo junto a ellas mientras se reían. Santana suspiró con una sonrisa mientras se dirigía a la cafetería, sin ser consciente que un par de ojos azules observaban esa interacción.

Brittany, estaba sonriendo como una niña, pero cuando se percató de lo que estaba haciendo carraspeó y sacudió la cabeza saliendo del trance, para dirigirse después hacia la cafetería tras la morena.

Observó como Santana se sentó en una mesa tras pedir un café y sacó un ordenador portátil de la bolsa. Brittany frunció el ceño mientras la seguía mirando "¿tan absorta estaba en su trabajo que ni un momento se relajaba?".

Sin esperar un momento más, se acercó a la mesa y se sentó en la única silla libre que quedaba.

- Hola.

Santana levantó la cara del ordenador sonriendo la instante al ver a la otra chica a su lado. Llevaba bastante atraso con el trabajo tras la semana de promoción en Londres, pero no se pudo resistir a la cara de súplica de su sobrina para que la llevase a las clases de baile.

- Eh, hola Brittany.

- ¿Qué haces? –preguntó la rubia levantando una de las hojas que estaba junto al ordenador de la otra- ¿Mucho trabajo?

- Bastante. Con el viaje he dejado aquí mucho por hacer, a pesar de que Blaine ha hecho todo lo que es posible para adelantar.

- ¿Y tu hermana no podía venir?

- Ha sido Beth la que me ha pedido que la trajese yo. No puedo resistirme a sus pucheros cuando me pide algo… es igual que Quinn de pequeña.

- ¿Quinn era igual? –rió la rubia mientras pegaba un bocado de su sándwich.

- Si… -murmuró con una leve sonrisa y con un tono de nostalgia en la voz mientras se echaba para atrás en la silla- recuerdo que venía a mi casa cuando éramos pequeñas y conseguía cualquier cosa de mis padres o de Rachel. Era una manipuladora… bueno, de hecho, es una manipuladora. Aun lo utiliza de vez en cuando.

Brittany rió mientras se levantaba de la silla. Automáticamente recordó las palabras de Austin y su trabajo. Tenía que darse prisa o llegaría tarde a las clases sin ningún resultado.

- Me tengo que ir a la clase o los niños me mataran por llegar tarde –comentó la rubia sin despegar sus ojos de los otros- Me ha hecho mucha ilusión verte por aquí, te echaba de menos…

Y ahí comenzaba el juego. La bailarina observó cómo Santana se quedó por unos instantes parada, extrañada por su comentario. Brittany comenzó internamente a entrar en pánico: había sido demasiado directa y Santana se daría cuenta de que…

- Creo que estaré por aquí toda la semana –rió la latina bebiendo un poco de su café - ¿Tú no deberías de entrar a dar clase?

- Si bueno... ¿estarás por aquí hasta que salga Beth?

- Si, seguramente. No creo que sea bueno dejarla andar por las calles de Nueva York sola y a estas horas…

Brittany frunció el ceño mientras la otra se reía.

- No te enfades. Si, estaré por aquí, por eso me he traído el ordenador, para aprovechar el tiempo.

Brittany asintió mientras se dirigió a la puerta, antes de despedirse se quedó mirando a la latina como se colocaba en la mesa, lista para comenzar a trabajar. La rubia se volvió a acercar, decidida.

- Oye, después si quieres podemos ir a comer algo, como la otra vez.

Santana la miró con los ojos muy abiertos. Todo el comportamiento de Brittany era muy impropio de ella, a pesar de conocerla poco tiempo, podía ver que estaba muy nerviosa.

- Si puedes claro, no te quiero obligar…

- Tranquila, claro que me apetece. Nos puedes acompañar a Beth y a mí a la merienda que teníamos planeada.

- Tampoco quiero molestar… -comenzó Brittany ahora sintiéndose un poco incómoda al meter a la niña en esto- sino podemos quedar otro día. Seguro que tenéis algún sitio reservado…

- Para nada –rió la morena- vamos a ir a comer espaguetis a un pequeño restaurante de las afueras, es nuestra comida preferida.

- ¿Tu comida preferida son los espaguetis?

Santana asintió con una sonrisa mientras que Brittany la miraba como si tuviera tres cabezas. No es que pensara que los espaguetis no pudieran ser la comida preferida de alguien, sino que se esperaba algo más elaborado.

En ese instante, apareció un chico moreno, bastante joven llamando a Brittany diciéndola que tenía a los niños de su clase preparados y listos para empezar. La rubia se disculpó con la mirada con la otra chica dirigiéndose al pasillo de nuevo. Según iba subiendo las escaleras, un dolor en la boca en del estómago comenzó a apretarle.

Su conciencia la estaba comenzando a avisar de que esto no era buena idea.


Ya llevaba una hora trabajando en unas canciones cuando su móvil comenzó a brillar y vibrar encima de la mesa. Santana observó en la pantalla del aparato un número desconocido.

- ¿Si?

- Ya no me saludas con el mismo amor que antes….

- ¿Puckerman?

El chico rió al otro lado del teléfono mientras que Santana aun no se lo creía. Tras el paso de los días desde su encuentro con Gavin y no recibir la llamada de Puck pensó que no querría saber nada de ella por no haber intentado recobrar el contacto con él.

- Hace mucho que no hablaba contigo San, me hizo mucha ilusión que Gavin me diera tu teléfono. Al principio creía que me estaba tomando el pelo, como les había dicho tantas veces que te conocía y no me habían creído…

- Creía que no me llamarías…

- Lo siento por no dar señales de vida antes, he estado bastante ocupado en el trabajo y apenas he tenido un momento de tranquilidad.

- No pasa nada, me hace mucha ilusión saber de ti, Noah. Enterarme por tu cuñado que estabas casado y ya tenías una niña fue un completo shock –bromeó la morena escuchando la risa del chico por el otro lado del auricular.

- Oh, si, es una larga historia. Pero me niego contártela por aquí –comentó Noah mientras Santana minimizaba todo su trabajo en la barra de inicio de su ordenador para centrarse en la conversación- ¿te parece que tomemos un café algún día de esta semana? ¿Tienes hueco en tu apretada agenda de estrella de la música?

La morena puso ojos mientras el otro reía. Echaba de menos esos momentos con sus amigos de toda la vida. Tras irse de su ciudad natal comenzó a perder el contacto con ellos debido a que muchos también tomaron su propio camino. Tanto se había alejado de ellos que su círculo de amistades de su etapa anterior a Nueva York se habían reducido a Quinn y a su hermana.

- ¿Te parece mañana por la tarde? Tengo que traer a Beth a las clases de baile pero podemos ir a comer después con ella si no te importa.

- Claro que no. Quiero ver al pequeño clon de Quinn en acción. ¿Rach y Q no podrán venir? También tengo bastantes ganas de verlas a ellas.

Cuando eran más pequeños, siempre habían sido un grupo muy unido, a pesar de que Rachel era unos años mayores que ellos.

- Mi hermana está bastante ocupada con unos temas del hospital y Quinn… ya sabes lo apasionada que es con su trabajo. Podemos organizar el fin de semana una pequeña cena en mi casa, además así puedes traer a la mujer que te ha logrado domar y a tu hija.

Noah rió bastante alto haciendo que Santana tuviera que apartarse el móvil del oído.

- Eso está hecho.

Hablaron otro poco más de cosas sin importancia hasta que el moreno tenía que entrar a trabajar.

- Bueno señorita, tengo que irme. Esta noche te envío un mensaje para hablar de la hora.

- Vale. Puck… me ha hecho mucha ilusión saber de ti de nuevo.

- Y a mí también. Hasta mañana enana.

Ambos colgaron con una sonrisa. Santana se concentró de nuevo en el trabajo mientras tarareaba sin darse apenas cuenta una vieja canción que hacía años no aparecía por su mente.


Antes de que terminaran las clases, Santana pidió permiso a la recepcionista para poder subir a las clases.

Con cuidado de no llamar la atención, se quedó observando a su sobrina por la ventana de la puerta mientras seguía el paso de los demás en la coreografía. Era una pequeña bailarina nata.

Al poco tiempo, sus ojos se desviaron a Brittany que se encontraba mirando a los niños con una sonrisa. Santana se fijó en su expresión en el reflejo del cristal. Se notaba que bailar y enseñar la gustaba con locura.

Después de no sabe cuánto tiempo observándola, se encontró con unos ojos azules que la miraban sorprendida. La morena saludó con una pequeña sonrisa y señalando el reloj de la pared en modo de broma.

La rubia se dirigió a la puerta abriéndola y dejando pasar a todos los niños que salían en manada hacia el pasillo. Beth se quedó sorprendida al ver a su tía arriba pero cuando la vio acercarse a su profesora, se rió y se dirigió a las duchas.

- ¿¡Beth!? –preguntó la latina viendo como su sobrina había pasado directamente de ella- ¿Dónde vas?

La niña no contestó y directamente desapareció por los pasillos. Santana la miró extrañada.

- Va a las duchas, tranquila.

- Oh… -contestó aturdida la morena- ¿vas a venir ahora con nosotras?


Tras media hora, las tres salían de la Academia rumbo al restaurante. Se subieron al coche de la morena mientras la niña explicaba emocionada a su tía lo que había hecho en clase.

- ¡Vamos a bailar delante de todos el mes que viene! -gritó la niña mientras no se quedaba quieta en la parte trasera del automóvil- ¡Puedes venir a verme tú, mami, mamá, el tío Blaine...!

- Tranquila cielo -rió Santana- No nos lo perderíamos por nada del mundo.

El camino continuó en silencio mientras Santana tarareaba las canciones que iban saliendo en la radio. Ese simple tarareo dejó a Brittany alucinada observándola. Había visto varios vídeos por Internet de ella cantando, pero verla así...

- Tienes una voz preciosa...

La rubia diría que Santana se puso colorada mientras marcaba con el intermitente la entrada al parking del restaurante y comenzaba a aparcar.

- Mmm, gracias.

Las tres se bajaron del coche y se dirigieron a la entrada. Uno de los empleados reconoció a la latina y las hizo pasar y sentarse rápidamente.

- Queremos dos platos de espaguetis de la casa, una Coca-Cola y un zumo de piña -comentó Santana observando como su sobrina aplaudía con una sonrisa- ¿Y tú qué quieres Brittany?

- Lo mismo, con una Coca-Cola.

El camarero asintió con una sonrisa mientras se dirigía a las cocinas.


Brittany se estaba abofeteando mentalmente. Había pasado una tarde completa con Santana y no había sido capaz de preguntarla. Otra grabación que no servía absolutamente para nada y Austin tendría otro motivo más por el que poder despedirla.

Tras aparcar el coche cerca del portal de las chicas, las tres se dirigieron al interior del edificio. Beth subió rápidamente por las escaleras dejando ligeramente a las otras dos.

- Gracias por invitarme esta tarde con vosotras. Me lo he pasado muy bien.

- De nada, gracias a ti por acompañarnos.

Antes de llegar al rellano del piso de la niña, Brittany paró con su mano a la morena haciendo que esta la mirara con una expresión de confusión.

- ¿Pasa algo?

- Verás... yo...

Brittany no podía entender cómo se ponía tan nerviosa por esta tontería. Pero tenía que conseguir algo para poder tranquilizar a su jefe y así mantener el empleo.

- Mmm ¿me das tu teléfono?

Santana se giró completamente, sorprendida.

- Si no quieres no hace falta que...

- Espera -interrumpió la morena con una sonrisa sacando del interior de su cazadora una tarjeta y una pluma con la que empezó a escribir en ella- el teléfono que aparece en la tarjeta es el de mi oficina y el que te he escrito, el de mi móvil.

Brittany sonrió mientras cogía la tarjeta que la tendía la morena. Sin más, subieron el tramo de las escaleras que faltaban encontrándose con Rachel en la puerta de su casa con una sonrisa mientras las veía aparecer.

- Hola Brittany.

- Uh, hola Rachel -comentó sorprendida la rubia- Me tengo que ir a casa, ya hablaremos Santana.

Ambas se despidieron y cada una tomó su camino.


Al día siguiente, por la tarde

- Hoy nos va a acompañar un amigo de tus mamás y mío de cuando éramos pequeñas… -comentó Santana a Beth con una sonrisa mientras conducía en su coche- se llama Noah.

- Noah... ¿No ha venido nunca a casa?

- No cariño, hace mucho tiempo que no nos veíamos. Pero nos llevábamos muy bien, tanto como con tío Blaine ahora.

La niña asintió con una leve sonrisa sin decir nada más mientras se entretenía pintando en un pequeño libro que mantenía en su regazo.

Cuarenta minutos después, aparcaron en una zona residencial donde Santana observó a Puck esperando en una de las aceras. Cuando bajó ayudó a hacer lo mismo a Beth por el otro lado, la cual se acercó rápidamente al chico.

- Hola soy Beth.

Noah miró con una sonrisa primero a Santana quien sonreía ampliamente y después a la niña.

- Yo soy Noah. Es un placer señorita.

Después se acercó la latina abrazándose fuertemente a él.

- Puck, me alegro mucho de verte.

- Yo también.

Tras el saludo, Beth se volvió a acercar a Noah cogiéndole de la mano.

- Vamos a llegar tarde a clase.

Los dos adultos rieron con ganas al ver como la niña los iba arrastrando hacia el coche.


Puck abrió la puerta de la Academia elegantemente haciendo una reverencia, causando la risa de las otras dos.

- Sigues siendo igual de tonto… -comentó Santana quitándose el abrigo viendo como los otros dos hacían lo mismo- estamos en la cafetería esperándote cuando salgas Beth. Si no nos encuentras dile a…

La niña salió corriendo emocionada escaleras arriba como cada vez que tenía clase.

- ¡Beth! –intentó llamar la morena, pero la niña ya había desaparecido entre la maraña de niñas con tutú que estaban por los pasillos- siempre me hace lo mismo...

- Déjala… -rió Noah- ella sabrá como buscarnos por aquí. Es tan inteligente como sus madres.

- Si...

- Bueno que, ¿me invitas a ese café tan bueno que hacen aquí?

Santana sonrió ligeramente mientras invitaba a Puck a caminar hacia la cafetería.


Beth iba corriendo de la mano de una compañera, cuando al girar una esquina, se chocó de frente con Brittany, que estaba hablando con la madre de una alumna. La rubia bajó la cabeza viendo a la niña con cara de disculpa, parada.

- Disculpe Señora Stevenson –dijo Brittany mirando de nuevo a la mujer- tengo que resolver unos asuntos antes de la clase. Mañana continuaremos hablando sobre su hija.

La mujer se despidió con una sonrisa mientras la otra, puso su mano en el hombro de la niña.

- Beth no tienes que correr por los pasillos, puedes hacerte daño o hacer daño a alguien.

- Lo siento, profe…

- No pasa nada… -dijo con una sonrisa mientras miraba hacia todos los lados- ¿Y tu tía?

Había mandado un mensaje a Santana cuando llegó a casa y habían estado hablando durante algunas horas antes de irse a dormir.

- Está abajo en la cafetería… -comentó la niña distraída, intentando colocarse bien los leotardos nuevos que le había comprado su mamá Rachel el día anterior- con su amigo Noah.

- ¿Noah? –preguntó en voz baja para sí misma la rubia, mientras la niña se alejaba hacia los vestuarios con sus amigas- ¿quién es Noah?

Brittany tenía que averiguarlo antes de meterse en el aula. Mientras bajaba por la escalera principal hacia la cafetería sintió algo en su interior que no supo reconocer. Fue saludando a todos los alumnos y padres que se fue encontrando y que también la saludaban.

Al llegar a la puerta de la cafetería, se apoyó en el marco sin llegar a pasar, intentando localizar a Santana. Observó una larga melena morena sentada que reconoció al instante.

- Santana… -comentó la rubia acercándose rápidamente a la chica- he visto a tu sobrina cuando subía y me ha dicho que…

Justo cuando Santana se giró a mirarla con una sonrisa, Puck apareció al lado de ella poniendo una de sus manos en su hombro y con la otra tendiéndola un vaso de zumo.

Brittany pasó sus ojos desde la mano que tocaba el hombro de Santana hasta la cara del moreno. Era un chico bastante atractivo, pero hasta donde ella sabía y se había informado, Santana era lesbiana ¿no? No podía ser que estuviera saliendo con él porque…

La rubia agitó su cabeza intentando despejar su mente.

- Brittany, hola –sonrió la latina mirándola a los ojos para luego mirar a su amigo- este es Noah Puckerman, un amigo de la infancia. Noah, esta es Brittany Pierce, es la profesora de Beth en la academia.

Brittany vio como el chico le tendía la mano con una sonrisa. ¿Sólo era la profesora de Beth? Esa frase la había dolido bastante sin saber muy bien porqué.

- Encantada –dijo cuando separaron las manos- bueno, yo… me tengo que ir a dar clase.

- ¿Te animas hoy a venir con nosotros a comer? –preguntó Santana mirando a la chica extrañada por el comportamiento de la otra- se me olvidó decírtelo anoche. Puck nos va a enseñar una pizzería que hacen una pizza genial y…

- No, no, no… yo… tengo planes.

Brittany se abofeteó mentalmente. Era una oportunidad de oro: Noah Puckerman era amigo de Santana desde que era pequeña, sabría muchas más cosas de las que ella podría investigar por su cuenta. Pero el hecho de verlos así… no podía soportarlo.

- Oh… -murmuró la latina con una leve sonrisa- otro día será, supongo.

- Claro…

Y sin decir nada más, Brittany se giró y puso rumbo a las clases. Puck se quedó mirando a ambas de manera alterna hasta que la rubia salió de su campo visual.

- ¿Alguien me va a contar lo que está pasando aquí?

Santana se rió mientras negaba con la cabeza.

- Puckerman, no pasa nada. Es una amiga, nada más.

- ¿Una amiga se pone celosa porque estés con un amigo tomando algo?

- No digas tonterías, ella no...

- Por no decir la cara de tonta que se te ha quedado cuando la has visto...

- Puck... -advirtió la morena con una sonrisa- no empieces...

- Vale, vale...


Y esto es todo por hoy. Espero que les haya gustado. Actualizaré lo más pronto que pueda. Espero sus comentarios, sugerencias...

Para cualquier cosa, siempre estoy disponible por aquí mediante MP y en twitter.

…Mune9117…