¡Hola a todo el mundo!
Siento el día de retraso, la universidad y el trabajo no me ha dejado tiempo para actualizar antes. Muchas gracias por los mensajes.
Una novedad: para todos los que siguen "Nunca es tarde", decir que, finalmente, voy a hacer una segunda parte, en lugar de momentos puntuales como dije, ya lo tengo decidido. Tengo que desarrollar un poco la historia, para saber cómo cerrar la primera parte, pero en breve intentaré colgarlo.
Por ahora os dejo con este capítulo ;).
Finales del mes de Abril
Miércoles
- Nico, no te alejes demasiado... -gritó Brittany mientras el niño corría hacia los columpios con una sonrisa en la cara.
Era miércoles por la tarde. Después un mes lleno de trabajo en la Academia, Brittany tenía por fin un día libre que aprovechó para salir con Kurt y Nico al parque. El niño llevaba días pidiendo a su madre que fueran juntos, pero por falta de tiempo siempre era Kurt el que lo llevaba. Comenzaba a echarla de menos.
- ¿Has decidido lo que vas a hacer para su fiesta de cumpleaños? -preguntó Kurt mientras se sentaba junto a su amiga en un banco del parque junto a la zona infantil.
- Ya sabes, lo celebraremos como él quiera, como siempre. El problema va a ser su regalo, he estado estas dos semanas intentando por todos los medios conseguir para el sábado unas buenas entradas para el equipo de béisbol que le gusta tanto.
- Los Yankees -completó Kurt con una sonrisa- Será perfecto, ya sabes lo emocionado que estaba con ver un partido en su estadio.
- Lo malo es que no las he conseguido. Por lo visto, este fin de semana se juegan mucho los dos equipos o algo así y todas las entradas están agotadas. Es horrible.
- Tenías que haberlo preparado con más tiempo Brittany... -regañó el chico- si estabas ocupada con el trabajo, haberme avisado a mí y yo hubiera intentado cogerlas en algún momento.
- Ya lo sé, no me regañes... no creía que se iban a agotar con tal facilidad. Lo peor es que se espera algo así y ahora cualquier cosa que le regale, se queda corta.
- Nico no es un niño caprichoso, cualquier cosa que le regales, estará bien. Dile que en cuanto puedas, le llevarás.
- Se lo prometí desde que nos mudamos al nuevo piso Kurt... -susurró Brittany mientras se frotaba la nuca con su mano- Lo he intentado hasta por Internet en las reventas, pero nada. ¿No conoces a alguien que pueda conseguir entradas? ¿Alguien del trabajo, por ejemplo?
- No creo que ninguno siga el béisbol, pero preguntaré por ahí a ver si puedo ayudarte.
- Gracias.
Ambos se quedaron por unos minutos en silencio, observando a Nico mientras jugaba él solo en los toboganes. Siempre había sido muy introvertido sobretodo con la gente de su edad, incluso en el colegio, varias veces los profesores habían llamado a Brittany por esto. La rubia no se alertó, simplemente era tímido con la gente que apenas conocía, no había nada raro en ello.
- ¿Y con Santana qué tal? -preguntó de repente Kurt sacando de sus pensamientos a la rubia.
- ¿Porqué me lo preguntas?
Desde el día que fueron al karaoke, simplemente había hablado a través de mensajes con ella. Por lo visto, Santana estaba muy ocupada con el trabajo y apenas la quedaba tiempo para nada más. Cosa que, por un lado, agradeció Brittany ya que necesitaba alejarse un poco, pero por otro la entristecía bastante.
- Curiosidad supongo.
- ¿No me vas a dar una charla en contra del trabajo? -preguntó extrañada mientras miraba a su amigo a los ojos- ¿Sólo simple curiosidad?
- Me he rendido Brittany. Yo ya ni puedo ni quiero hacer más, creo que quedó clara mi postura. Es tu vida y tú eres quien la maneja. Pero tengo una cosa que pedirte -comenzó Kurt evitando la mirada de su amiga- mira... ahora mismo estoy en el comienzo de "algo" con Blaine. Aun no tenemos claro ninguno de los dos lo que es, pero quiero descubrirlo. Y eso incluye no meter la pata con él.
- ¿Qué quieres decir?
- Mira, siempre seré tu apoyo en los malos y en los buenos momentos, ya lo sabes. Os quiero a Nico y a ti como si fuerais mi propia familia, de hecho, sois mi familia y me he sentido más querido que en toda mi vida. Sabes también, que acudiré a cualquier llamada y siempre tendremos estos momentos, tú y yo hablando sobre cualquier cosa tomando un café o viendo la televisión...
- Pero... -murmuró triste Brittany.
- Pero quiero permanecer al margen del tema Santana/Austin. No quiero tener que seguir mintiendo a Santana ni a Blaine. Él está suponiendo para mí, encontrarme con el viejo Kurt adolescente, con el que le encantaba recibir mensajes a media noche, mirarse al espejo y verse enamorado. Sigo pensando que lo que estás haciendo con Santana es... -suspiró- como poco horrible. No puedo entender cómo la puedes estar haciendo esto después de conocerla.
- Kurt...
- Si, ya lo sé, yo tampoco quiero seguir esta conversación por ahí, la intención no es esa. No quiero que pienses que os doy la espalda por estar con Blaine. Él me gusta, pero a vosotros os amo y...
- Lo entiendo -interrumpió Brittany con una triste sonrisa, dejándolo a medias- no tienes que darme más explicaciones. Está todo bien por mi parte.
Kurt apretó con su mano la rodilla de su amiga en señal de apoyo mientras miraba su reloj. Al ver la hora, se levantó rápidamente.
- Tengo que irme al trabajo. Te llamo luego.
Brittany se despidió con la mano mientras el otro corría alejándose y perdiéndose de vista. Todo iba a ser mucho más duro sin él. A pesar de no haberle pedido en ningún momento participar, era su única válvula de escape para poder hablar libremente. El resto del camino lo tendría que recorrer sola.
Suspiró y giró la cabeza hacia su hijo, que seguía entretenido en los columpios mientras miraba a unos chicos, más mayores que él, jugando al béisbol. Se merecía lo mejor, costase lo que costase por su parte.
- Beth, reduce la velocidad cariño -rió Santana mientras era literalmente arrastrada por su sobrina por los senderos de un parque cercano a su casa- aunque tardemos cinco minutos más, el parque seguirá estando allí.
- ¡Pero en los columpios siempre hay mucha gente! -gritó la niña con una sonrisa mientras seguía tirando del brazo a su tía- ¡Vamos, más rápido! ¡Eres más lenta que los abuelos!
Santana se paró en seco haciendo que la niña también se parase. Creyendo que se había pasado de la raya, Beth se acercó a su tía con un gesto de disculpa. Antes de que pudiera hablar, Santana salió corriendo seguida rápidamente por su sobrina.
- ¡Eso es trampa! -rió la niña mientras intentaba agarrar a su tía.
Santana, se había puesto ropa cómoda para la ocasión, sabiendo lo nerviosa que era su sobrina. Unos pantalones vaqueros, unas converse negras, una sudadera de capucha gris, todo acompañado de su típica cazadora de cuero y sus gafas RayBan de aviador.
Aunque estaba bastante ocupada con el trabajo, Rachel y Quinn necesitaban tiempo para ellas desde que su cuñada estaba aceptando más trabajo del que debería. Rachel no estaba muy contenta con eso, pero comprendía la importancia de todos los encargos que la llegaban.
Al llegar al cercado de colores del parque infantil, se fijó que estaba especialmente vacío para ser la hora que era. Apenas había algunos niños jugando con una pelota y algunos adolescentes jugando al béisbol en la pista cercana, además de un pequeño niño rubio subido a los columpios... espera, ese niño era muy familair...
- ¿Nico? -se preguntó para sí misma en voz baja mientras su sobrina la arrastraba al interior.
Beth al percatarse del niño, dejó atrás a la latina acercándose a él. Nico levantó la cabeza sorprendido, encontrándose con la niña de frente, que miraba con una gran sonrisa. El pequeño se sonrojó furiosamente, mientras que Beth ajena a esto, se sentó al lado de él en el otro columpio.
- Hola... -sonrió- yo te he visto antes... ¡ya sé! Eres mi vecino, ¿no?
Nico asintió con una leve sonrisa mientras se balanceaba ligeramente.
Santana salió de nuevo de la zona infantil y se apoyó en el cercado, mirándolos con una sonrisa. Beth era una mezcla tan perfecta de Rachel y Quinn... y Nico, era un clon de las expresiones de Brittany.
- Yo me llamo Beth, ¿y tú?
- Ni... Nico.
- ¿Quieres jugar conmigo?
El niño asintió mientras seguía a la niña a una zona de césped justo al lado de donde estaban. Santana no quería interrumpir y dejó espacio a los niños alejándose un poco, pero aun observándolos.
Al darse la vuelta para buscar un banco y sentarse un poco, chocó de frente con una persona que no se esperaba encontrar hoy.
- ¿Brittany?
Brittany miró sorprendida a Santana. Obviamente no esperaba encontrarse con la latina aquí.
- Lo siento, no iba mirando por dónde iba -contestó nerviosa mirando a su alrededor- Nico estaba aquí hace un momento, he mirado el móvil y ya no está y no sé qué...
- Tranquila... -rió la morena, mostrando ese hoyuelo que Brittany había visto en un par de ocasiones y que automáticamente la hacía sonreír a ella- está ahí sentado jugando con Beth.
- ¿Está jugando... con ella? -preguntó extrañada la bailarina mientras miraba detrás de Santana viendo como los niños jugaban sentados en el césped- no puede ser...
Brittany vio la confusión en estado puro retratada en la cara de la latina. Estaba tan graciosa cuando hacía eso...
- A Nico le cuesta algo más de lo normal hacer amigos. Es muy introvertido.
La latina asintió y miró entonces con una sonrisa la interacción de ambos, cómo Beth enseñaba su nueva calcamonía y Nico la miraba con la boca abierta mientras con un dedo la tocaba con cuidado.
- Parece que se llevan bien.
- Si... -murmuró Brittany con una leve sonrisa al ver a su hijo congeniando con alguien tan rápidamente.
- ¿Vamos a sentarnos?
Brittany asintió mientras seguía a la latina a un banco que estaba junto a los niños. Ambas se quedaron calladas, mirando simplemente a los niños como jugaban.
- Se le ve cómodo...
- Si -dijo la rubia mirando ahora a Santana- ¿ya acabaste con el trabajo?
- Aun me queda bastante -suspiró- Pero mi hermana me pidió que me quedara con la niña, necesitaban un poco de tiempo para ellas...
- Cosa que te encanta -rió la rubia.
- Verdad... -sonrió Santana.
- ¿Te acuerdas de Santana, cariño?
Nico se acercó a su madre y asintió con una sonrisa, saludando levemente con la mano a la otra chica.
- Hola Tana.
- Ey Nico...- saludó con una sonrisa Santana mientras que Beth se acercó a ella dándole la mano.
Beth hizo que su tía se inclinase para decirle una cosa al oído. Santana sonrió y asintió, poniéndose de nuevo recta.
- Beth y yo hemos decidido ir esta noche a tomar una pizza... ¿os queréis venir con nosotras?
Brittany iba a declinar la oferta, pero los ojos de Nico muy abiertos mirándola esperanzado, borró ese pensamiento de su cabeza, muy a su pesar.
- Si él quiere... -dijo con una leve sonrisa la rubia mientras miraba a su hijo.
Nico asintió rápidamente mientras daba la mano a su madre agradecido.
- Os pasamos a buscar por casa a las ocho... -dijo la latina comenzando a caminar en dirección opuesta a la otra pareja- ¡Nos vemos!
Santana llevaba un rato viendo la película Brave en casa con su sobrina tumbada al lado, haciendo tiempo hasta que llegaran las ocho de la tarde. La niña despegó por un instante los ojos de la televisión concentrándose en su tía.
- Tía San...
- Dime cielo.
- ¿Sabías que Nico tampoco tiene papá como yo y que solamente tiene a su mamá Brittany?
Santana la miró extrañada por un instante. Estuvo unos segundos pensando la mejor opción para contestarla.
- Beth, te acuerdas que una vez te dije que hay cosas que ahora no te puedo explicar hasta que seas más mayor ¿no? -preguntó mientras veía como Beth asentía- por una circunstancia, la mamá de Nico se tuvo que ir y Nico se quedó con Brittany, que es su tía, no su mamá.
- No es su tía -contestó ligeramente enfadada- Nico me dijo cuando estábamos jugando que Brittany es su mamá y que no conoce a su papá. Nico no es un mentiroso.
Santana se quedó callada durante un rato sin saber qué responder. Beth al iniciarse una de las canciones principales de la película, había perdido el interés por la conversación y se había puesto a bailar en medio del salón.
"No era posible que Nico fuera el hijo de Brittany, ella se lo habría dicho" era la frase que Santana estaba repitiendo en su cabeza. Seguramente Beth entendió mal al niño.
Tan puntual como siempre, Santana estaba a las ocho en punto esperando en su coche en el portal de Brittany. Había preparado dos sillas en la parte trasera para poder llevar a ambos niños dejando el delantero para Brittany como le había recomendado Beth.
Apenas pasó un minuto cuando Brittany bajó de la mano con el niño. Santana se bajó del automóvil rápidamente, saludándolos. En unos pocos minutos ya estaban en marcha. Después de treinta minutos, aparcaron en un callejón y Santana los condujo a la tienda.
Había escogido una pequeña pizzería del centro, Beth iba mucho con sus madres y la encantaba. Al entrar se encontraron con el camarero que rápidamente reconoció a la pequeña.
- Hola Beth veo que hoy no has venido con tus madres...
El chico aparentemente para Santana, tenía más o menos la misma edad que ellas. Tenía el pelo rubio, los ojos claros y unos grandes labios... que no eran normales. Pero lo que más estaba molestando a la latina es que miraba sin ningún tipo de reparo a Brittany.
Sabía que no podía sentirse celosa, pero no lo podía evitar. Deseaba por todos los medios, romperle la cara al tipo por estar mirando lo que no debía. Lo bueno es que Brittany no era consciente de la mirada del hombre, pero sí del rostro desencajado de la latina.
- Soy Sam -dijo él, tendiendo la mano a ambas.
Las chicas se presentaron y pasaron al interior del comedor. Antes de sentarse, mientras los niños se quitaban los abrigos, Brittany tocó suavemente el hombro de su acompañante confundida.
- ¿Pasa algo? Estabas rara antes.
- No, tranquila.
Brittany se encogió de hombros, sentándose y cogiendo la carta mientras que Santana, se sentó y comenzó a hablar con los niños sobre las pizzas que iban a coger. La bailarina nunca habría adivinado que se le dieran tan bien los niños. Nico, era totalmente natural con ella y hablaba tranquilo, cosa que casi nunca pasaba con alguien desconocido para él.
- Yo quiero una barbacoa... -comentó Nico riéndose mientras miraba a la latina que estaba haciendo muecas pensando la que iba a coger ella.
- ¿La de barbacoa está rica? -preguntó la latina mirando al niño que asintió con una gran sonrisa- me fiaré de ti... pediré otra individual de lo mismo.
Beth pidió una cuatro quesos y Brittany una tropical. Sam tras recoger el pedido se perdió por las cocinas. Lo bueno que tenía la pizzería es que tenía zona infantil, así que los niños desaparecieron por la piscina de bolas mientras que las dos chicas se quedaron solas.
- Este lugar está bastante bien -dijo Brittany tomando un sorbo de su limonada.
- Si, nunca había venido. Ha sido Beth la que me ha dicho de venir -comentó Santana dando vueltas al móvil en su mano de manera nerviosa.
Quería sacar el tema de la posible maternidad de Brittany. Posiblemente no fuera de su incumbencia pero necesitaba saberlo.
- Brittany, ¿Te puedo preguntar una cosa?
Brittany la miró por un instante asintiendo con la cabeza. Quizás se lo había imaginado, pero pudo ver por esos ojos azules un destello de miedo.
- Hoy, mientras que Beth y yo veíamos una película, me ha comentado que Nico la había dicho que eras su madre... ¿es verdad?
Santana miró fijamente a los ojos a Brittany. Esta esquivó su mirada.
- No... -murmuró- hace años que Hayley se fue y era tan pequeño... supongo... que asumí el papel de madre en lugar que el de tía.
- Pero -dijo la latina aun muy confundida- ¿y tu hermana? ¿no habla con él ni nada?
- Hace mucho tiempo que no da ningún tipo de señal... el niño simplemente no sabe quién es.
La latina no quiso continuar preguntando, veía que la chica estaba muy incómoda y dejó el tema al lado. Los niños se acercaron de nuevo al ver aparecer a Sam con los platos.
Jueves
El jueves había llegado y Santana, llevaba un día muy estresante en el trabajo. Reuniones, clientes, nuevas promociones... incluso acababa de recibir una llamada de Los Ángeles para acudir a una reunión dentro de un mes... odiaba tener que viajar por obligación simplemente para unas horas y tener que volver en el mismo día.
El día anterior había sido estupendo con los niños y Brittany. Había descubierto el gran lado maternal de la chica y que el pequeño era adorable. Tenían que volver a quedar los cuatro juntos.
Era la hora de salir, cogió su maletín y salió por la puerta. Creyendo que estaba sola, se sorprendió cuando vio a Blaine concentrado mirando su ordenador aun sentado en su mesa. Según tenía entendido la morena habían acabado el trabajo hacía una hora y le había dicho que se podía ir a casa a descansar.
- ¿Qué haces aquí aún y no te has ido a casa?
- Estoy intentando localizar un regalo por Internet y aquí tengo mejor conexión que en casa... además de teléfono gratis -rió el moreno mientras despegaba la vista de la pantalla para mirar a su amiga.
- Muy profesional... -comentó la latina con una sonrisa- ¿Qué estás buscando? Te puedo echar una mano si quieres.
- Esta mañana he hablado con Kurt por teléfono. Por lo visto este fin de semana es el cumpleaños de Nico -hizo una pausa al ver que la chica asentía- Brittany está buscando desesperada una entrada de béisbol para este fin de semana.
- Oh... -susurró Santana ligeramente triste, pensando en que Brittany no había pensado en ella para ayudarla- ¿para qué equipo está buscando?
- Para los New York Yankees.
Santana miró a Blaine por un instante hasta que comenzó a reírse bajo la mirada alucinada del otro.
- ¿Se puede saber de que te ríes?
- Blaine, desde hace años soy socia de honor de los Yankees. Puedo conseguir las entradas -dijo con una sonrisa- llama a Kurt, que está todo solucionado. Que me diga el número de personas que quieren ir y yo se las daré.
- ¿Y porqué no se las das tú en persona? -comentó el moreno con una sonrisa.
- ¿En persona?
- Si bueno... ya me has dicho el cariño que le tienes a Nico ¿no? - preguntó viendo como Santana asentía- genial, entonces da una sorpresa a todos y llévalas tú misma. Es prácticamente imposible que encuentren entradas por otra vía, he estado leyendo que las entradas llevan agotadas semanas.
Santana se quedó pensando los pros y los contras de esa idea.
Sábado
El fin de semana había llegado y Brittany no consiguó nada. Había preguntado a todo el mundo pero solo había conseguido unas entradas para dentro de dos semanas. Además había montado una sesión de cine con Kurt, que era lo que el niño le había pedido.
El moreno le había regalado un set de cómics que le volvían loco, pero cuando llegó la hora de que su madre le diera el regalo, Brittany se agachó con la mano en la espalda, donde tenía las entradas que había conseguido.
- Cariño -comenzó Brittany, bajo la atenta mirada de Kurt que estaba sentado en el sofá con un pequeño gorro de fiesta- es sobre tu regalo...
Antes de terminar la frase, el sonido del timbre interrumpió el momento. Kurt miró extrañado a la chica, que se encogió de hombros y se dirigió hacia la puerta para ver quién era. Al abrir, se encontró con Santana acompañada de Beth. Nico, al escuchar la voz de las chicas se acercó corriendo a la puerta, chocando con su madre ligeramente.
- Santana, ¿Qué haces aquí?
- He venido ha traerte el regalo del cumpleañero, que te lo dejaste en el trabajo y me han llamado para que te lo acercara a casa.
Brittany la miró con confusión mientras invitaba a pasar a ambas. La pequeña rápidamente agarró de la mano al niño y fueron corriendo al salón, dejando ligeramente atrás a las dos adultas.
Kurt se puso junto a ellas con una sonrisa, saludando a la latina con un beso en la mejilla. Santana sacó un pequeño paquete del interior de su cazadora, dándosela a Beth, la cual se acercó al rubio, tendiéndosela con una sonrisa. El pequeño rompió el papel como solía hacer con todos sus regalos descubriendo una caja. Se quedó confundido mirando a su madre.
- Ábrela cielo... -dijo la rubia tras recibir un codazo de Santana.
Nico abrió con cuidado la caja descubriendo un papel. Lentamente, comenzó a leer.
- Vale... para ir con los pre... sentes del cumpleaños... a ver a los New York... Yankees y a los Red Sox... al estadio el día de tu cumpleaños a las 20 p.m.
El niño miró a su madre con una sonrisa mientras corría a abrazarla. Mientras Brittany lo abrazaba, miró a la latina que la guiñó un ojo. Kurt sonrió ligeramente pasando su brazo por los hombros de Santana zarandeándola de manera cariñosa.
- Vamos, he traído el coche porque quedan dos horas para empezar y hay que llegar hasta allí -comentó la latina- Kurt, ¿te animas a venir?
- No, ir vosotros solos -dijo el chico con una sonrisa mientras comenzaba a recoger las cosas que habían puesto.
- ¿Seguro? -preguntó Santana mientras veía como Nico iba corriendo a por su abrigo.
- Si, ya la dije a Brittany que no podría quedarme mucho tiempo porque tengo que entrar a trabajar de noche -sonrió mientras se acercaba al niño y besaba su coronilla- hazte muchas fotos para enseñármelas.
Nico asintió abrazándole.
Santana llevaba un rato conduciendo, fijándose en lo nerviosa que estaba la rubia mientras miraba sus manos. En un semáforo en rojo, la miró de frente y tocó ligeramente su brazo para llamar su atención.
- ¿Estás bien Brittany? -preguntó, pero al ver que solamente asentía, siguió- ¿Me he pasado al preparar esto?
- No, estoy muy agradecida de verdad, es solo que... no tenías porqué. De verdad, no se cuando, pero te pienso pagar todo esto.
- No tienes que pagarme nada -quitó importancia la latina mientras continuaba por una de las calles principales de la cuidad- es el regalo de Nico. Me enteré por Blaine que estabas buscando entradas y yo, soy socia del equipo.
- Pero no puedo aceptarlo... es demasiado Santana.
- Claro que no puedes -rió la chica mirando por el retrovisor como Beth, que ya había ido al estadio un par de veces con su tía, iba contando a Nico lo que iban a ver allí- Tú no tienes que aceptar nada, es él quien tiene que hacerlo...
Brittany sonrió mirando al frente.
- Gracias.
Santana asintió con una sonrisa mirando al frente mientras seguía prestando atención al resto de coches de su alrededor.
Los cuatro salieron del coche tras aparcar junto al estadio de los Yankees. Hoy era un partido importante tanto para los Yankees como para los Red Sox, por lo que una nube de gente enorme estaba entorno al estadio. Santana cogió a Beth en brazos para evitar que se perdiera al igual que Brittany con Nico.
Santana al llegar a las taquillas, sacó como pudo de su bolso una tarjeta de los Yankees y se la mostró a la mujer que estaba en el interior, la cual abrió los tornos de entrada automáticamente. Subieron unas escaleras hacia el vomitorio de la parte inferior del estadio. Al salir al aire libre de nuevo, Brittany se quedó totalmente impactada al igual que Nico, que se quedó con la boca abierta mirando a todos lados.
La latina, aun con la niña en brazos, se acercó con una sonrisa a ambos.
- Vamos, tenemos nuestros asientos ahí abajo -dijo señalando unos asientos cercanos- que no se note tanto que sois novatos en esto...
Los cuatro se sentaron rápidamente. Santana se tuvo que levantar un par de veces para hacerse fotos con los fans pero rápidamente se volvió a sentar con ellos. Hizo una foto al campo desde su sitio para colgarla en su twitter.
*san_lopez: Viendo un partido de mi equipo. ¡Go Yankees!
- Estás muy conectada a las redes sociales ¿no? -preguntó la rubia mirando el móvil de la latina.
- Si bueno, me gusta mantener contacto con mis fans. Cuando puedo, intento responder a los comentarios de ellos. Lo único malo es que no es solamente fans los que preguntan... hay gente bastante malintencionada.
Nico comenzó a agitar el brazo de Santana con nerviosismo mientras señalaba a los jugadores mientras salían. La latina se rió mientras que Brittany los miró con una sonrisa.
- Tía, ¿podemos pedir algo para comer? -preguntó Beth al oír su estómago rugir.
Ambos niños la miraron y la chica asintió con la cabeza.
- ¿Os apetece un perrito caliente? -preguntó la latina la confirmación de los otros tres.
Santana levantó la vista en busca de uno de los vendedores ambulantes llamando su atención. El chico se paró delante de la morena, temblando al servirle el pedido al reconocerla. Cuando fue a pagar, Brittany intentó hacerlo pero Santana se le adelantó.
Santana fue tendiendo cada uno de los perritos a cada uno, bajo la atenta mirada de Brittany.
- Santana, no tienes que pagar todo... -murmuró la rubia.
- Lo sé, pero quiero hacerlo. Quiero invitaros a comer -comentó la latina con una sonrisa- ¿o no puedo?
La rubia asintió aun poco convencida viendo como su hijo iba diciendo uno por uno cada jugador a Beth, que lo escuchaba con atención. Brittany sonrió, estaba encantada de que su hijo por fin hubiera encontrado una amiga. Beth iba a ser muy buena influencia para él.
- Vamos rubia, atenta al partido que ya empieza... -comentó con acento de ganster la latina haciendo reír a la chica.
- Pero no sé nada de béisbol... - comentó Brittany.
- Es muy fácil -dijo Santana sentándose en el borde de su asiento comenzando a señalar cosas- verás...
Ya había acabado el partido hacía unos minutos. Los cuatro habían esperado un rato a que saliera la gran mayoría de gente y evitar las aglomeraciones, pero Santana tenía otro as bajo su manga.
- Vamos Nico, un queda una cosa por tu cumpleaños... -comentó la latina con una sonrisa mientras cogía con una mano la mano de su sobrina para no perderla de vista mientras andaban.
- ¿Qué es? -preguntó Nico emocionado a su madre, cogiendo también la mano de Santana que estaba a su lado.
- Pues... es... - comenzó a tartamudear la rubia mirando a Santana de reojo.
- ¡Oh Nico, no quieras saber su sorpresa antes de tiempo!
Tras decir esto, la morena guiñó un ojo al niño y después sonrió a Brittany. Esta, la contestó con una mirada asustada: podía esperar cualquier cosa de la chica. Había sido un cumpleaños tan perfecto que ni ella misma lo podría haber planeado mejor. Nico nunca había estado tan excitado ni nervioso por algo.
Después de caminar un rato por un largo pasillo, bajaron unas escaleras, por dónde apenas había gente. Santana pidió a los niños y a la rubia que esperasen un momento que tenía que saludar a un amigo. Brittany observó como se acercaba a la única puerta que había en ese lado del pasillo y saludaba a un hombre que iba con la indumentaria de los Yankees. Ambos parecían tener bastante confianza entre ellos ya que se dieron un gran abrazo.
Unos segundos después, Santana hizo un gesto para que se acercaran mientras el hombre los dejaba pasar con una sonrisa. Llegaron a una puerta gris que tenía en letras azules y enormes el nombre del equipo, solamente podía ser... oh no.. no podía ser verdad...
- Nico -comentó la latina con una sonrisa mientras le cogía de la mano, dejando a una sonriente Beth de la mano de Brittany- abre la puerta.
El rubio se mostró confundido por unos instantes, pero tras mirar a su madre y que esta, asintiera sonriente con la cabeza, se acercó al picaporte. Justo cuando sus ojos se ajustaron a la luz, apareció ante él uno de sus ídolos: CC Sabathia.
El niño al verlo, automáticamente se llevó las manos a sus ojos para llorar. Santana lo miró con una sonrisa mientras se acercaba a una paralizada rubia y cogía en brazos a su sobrina. Brittany se acercó al niño, agachándose al lado y frotándole la espalda para intentar tranquilizarlo.
- Me he enterado que hoy es tu cumpleaños, Nicolas - comentó el jugador con una leve sonrisa mientras se quitaba la gorra- tu madre nos llamó para avisarnos. No se cumplen años todos los días... ¿verdad?
Nico levantó su mirada sin poder decir nada, mientras se limpiaba con la manga de su chaqueta la cara.
- Toma, este es el regalo del equipo y mío para ti.
El hombre puso un gran paquete envuelto con papel de regalo justo enfrente del niño. Brittany lo empujó ligeramente para que se acercara a él. Nico se sentó justo al lado y comenzó a rasgar el papel, bajo la atenta mirada de todos los presentes.
Nico comenzó a sacar todo tipo de merchandising del equipo: desde una gorra, un bate, un calendario, una mochila, fotografías firmadas y dedicadas de los jugadores...
- Muchas gracias... -murmuró el niño mientras se limpiaba las lágrimas restantes con una sonrisa.
- De nada campeón -rió Sabathia mientras hacía entrar a algunos otros jugadores a la sala bajo la mirada alucinada de Nico- ¿Te parece que nos hagamos unas fotos contigo y con tu amiga Beth?
El niño se levantó mientras Santana bajó de sus brazos a su sobrina que fue corriendo junto al rubio dándole la mano y poniéndose junto a los jugadores. El fotógrafo del equipo comenzó con las fotos mientras que Brittany seguía parada junto al regalo. Santana se acercó a ella tendiéndole la mano con una sonrisa, para que se levantase.
Tras unos minutos observando cómo se hacían fotos, Sabathia se acercó a las chicas con una sonrisa mientras el resto de jugadores seguían haciéndose fotos.
- Sabathia, me alegro de verte -comentó la latina dándole dos besos- hacía mucho tiempo que no coincidíamos.
- Lo sé, entre las lesiones y la familia he tenido un mal comienzo de año y apenas he pisado el estadio. Pero ya está todo genial.
- Me alegro mucho. Bueno, no os he presentado. Brittany, este es Carsten Sabathia, jugador de los Yankees. Sabathia, esta es Brittany Pierce una amiga.
- Encantado -sonrió el hombre dándole la mano.
- Lo mismo digo. Muchas gracias por esto, de verdad.
Sabathia sonrió mientras pasaba un brazo por los hombros de Santana de manera cariñosa.
- Cualquier cosa por los amigos de la señorita López.
- Sab, no seas tan gracioso... -murmuró Santana riéndose.
- ¿Os conocéis desde hace mucho tiempo? -preguntó curiosa Brittany al ver la confianza que había entre ambos.
- Un poco... -contestó la morena con una sonrisa- un año vine a cantar el himno en un partido contra los Philadelphia Phillies. Como sabían que era fanática de los Yankees, me presentaron a todo el equipo, a raíz de ese momento he venido casi todos los fines de semana, cuando el trabajo lo permitía. Bajaba y los saludaba. Sabathia y yo tenemos una manera de ser similar así que hemos quedado algunas veces fuera de aquí con su familia y con la mía.
- Si... además su hermana Quinn ha trabajado algunas veces para hacernos las fotos oficiales.
El fotógrafo se acercó a ellos, diciendo que ya había acabado. Todos los jugadores comenzaron a salir, no sin antes despedirse de Nico que estaba sentado en uno de los bancos con una pelota del partido.
- Creo que es hora de irme -comentó Sabathia- no puedo llegar muy tarde a casa, ya sabes cómo es mi mujer.
- No te metas con ella -comentó Santana- Amber es un ángel. Salúdala a ella y a los niños de mi parte.
- Lo haré. Hasta luego chicas.
El hombre se acercó de nuevo al niño antes de salir, despidiéndose de él y de Beth. Cuando salió por la puerta, Santana cogió la caja de regalos con ayuda de Brittany mientras salían por la puerta del vestuario. Los niños iban tres pasos por delante de ellas, saltando y riendo con ganas.
- Nunca lo había visto tan emocionado -sonrió Brittany- muchas gracias, de verdad. Solo quiero preguntarte... ¿porqué has hecho todo esto?
- Bueno... en este tiempo, has sido de las pocas personas que se han acercado con la verdad por delante, sin tratarme como si fuera SnixL en mi vida privada. Y ya no tenía esperanza de ello, así que realmente tendría que ser yo la que te diera las gracias a ti.
Brittany sonrió de medio lado, sintiendo como el estómago se le revolvía al instante. Santana simplemente la devolvió la sonrisa siguiendo con su camino.
Brittany entró a su casa con una sonrisa mientras acariciaba la espalda de Nico, el cual, se abrazó aun más fuerte a su madre. Al entrar al salón, vio a Austin sentado en el sillón mientras veía la televisión.
- ¿¡Qué haces aquí!? ¿¡Cómo has entrado!?
- Las explicaciones luego. Tengo que hablar contigo.
Brittany asintió mientras iba directa a la habitación del niño y lo dejaba bajo las sábanas. Cerró la puerta tras ella, para intentar evitar que se despertase.
Al volver al salón, Austin apagó la televisión levantándose y poniéndose en frente de la bailarina.
- ¿Dónde has estado todo el día?
- Tendría que ser yo primero la que te pregunte cómo has entrado aquí... -contestó de mala manera Brittany cruzando sus brazos.
- Recuerda que esta casa te la hemos proporcionado nosotros, pero solo con la condición de que realices tu trabajo -gruñó Austin mientras miraba fijamente a la otra- te lo repito una vez más, ¿Dónde has estado toda la tarde?
- He estado celebrando el cumpleaños de mi hijo, ¿contento? -preguntó de manera irónica la rubia mientras evitaba la mirada del hombre- tengo derecho a una vida privada, ¿porqué tanto interés?
- ¡Te han visto con SnixL en el partido de los Yankees! -gritó el hombre a pocos centímetros de su cara- ¿porqué me estás mintiendo?
- ¡NO TE ESTOY MINTIENDO! Era el cumpleaños de mi hijo, no voy a llevar ningún tipo de grabadora y San simplemente...
- ¿¡San!? -preguntó con una mueca, que poco a poco se fue cambiando a una cara de total sorpresa- ¿¡Te estás enamorando de ella!?
Brittany se alejó de él con cara de terror. Comenzó a negar energéticamente con la cabeza.
- No... yo no... no...
- No comentas el error de jugármela Pierce -murmuró furioso Austin mientras se iba hacia la puerta de salida- Tú estás tan metida en esto como yo, si me hundo, te llevaré conmigo. Espero novedades la semana que viene.
Dicho esto, salió por la puerta dando un portazo.
Brittany se sentó en el suelo y comenzó a llorar. ¿Realmente estaba perdiendo el norte y estaba enamorada de Santana? ¿Cómo se podía haber complicado todo tanto en unos meses?
Y esto es todo :). No estoy muy metida en el mundo del béisbol, siento si hay algún error muy grande.
Hasta el viernes que viene, espero sus comentarios ;)
...Mune9117...
