¡Buenas a todo el mundo!

Sé que llevo muchos días sin actualizar, pero como ya avisé por twitter tenía problemas personales y no he podido hacerlo hasta ahora. Aun así, siento haber tardado tanto.

Sobre los comentarios:

- Gabu: Gracias por comentar :). A lo largo de los capítulos se irá viendo la evolución de Brittany con respecto a ese tema. Un saludo, espero leerte de nuevo ;)

-AndruSol: Si, estoy totalmente de acuerdo contigo. En parte eso era lo que iba buscando. Ya veremos como se va desarrollando toda la historia en estos capítulos. Como siempre gracias por pasarte ;) XO.

Al resto de gente que mandáis mensajes privados o simplemente leéis la historia, muchas gracias. Os dejo sin más con el capítulo. Pasar una buena semana (L)


...


Mediados del mes de Mayo

- Brittany me gusta que vengas más a menudo que hace unos meses, pero no puedes seguir así.

Ya había llegado la madrugada del viernes en la ciudad de Nueva York. Brittany estaba sentada en la barra del bar, el cual, se había convertido en las últimas semanas en un refugio donde esconderse y poderse desahogar. Sin el apoyo moral de Kurt, Brittany se sentía cada vez más sola con todo ese asunto de Santana y sin saber cómo, había terminado contando todo entre lágrimas a Frank.

El control de su vida se estaba yendo de sus manos rápidamente sin que lo pudiera evitar. Ya no solo era el problema de Santana, sino el resto de gente a la que estaba involucrando. Entre otras, a Rachel, que en las últimas semanas se había acercado mucho a ella y hablaban bastante a menudo. Se había empezado a formar una bonita amistad que Brittany hacía años que no tenía con nadie exceptuando a Kurt.

FLASHBACK

Hace dos semanas, principios del mes de Mayo.

Brittany sacó las llaves de su bolso para poder abrir la puerta del portal. Acababa de recoger a Nico del colegio, hoy no tenía clases en la Academia así que pensaba pasar toda la tarde con él viendo películas, una de las cosas que le encantaba hacer al niño con su madre.

Se detuvieron por un instante en los buzones de la entrada para ver si había llegado alguna carta. Nico, mientras, estaba entretenido viendo las fotos del móvil de su madre. El sonido de unas llaves abriendo la puerta principal, llamó la atención de ambos.

- ¡Beth no corras!

- Pero mamá... -gimió la pequeña tirando de la chaqueta de Rachel- mami nos está esperando en casa. ¡Ha alquilado "Buscando a Nemo"!

- Lo sé, pero no puedo ir más deprisa aunque tires de... -la morena despegó la mirada de su hija encontrándose con Brittany en los buzones mirándolas con una sonrisa a la que respondió rápidamente- Oh... ¡Hola!

Beth después de saludar a su profesora con la mano, se acercó rápidamente a Nico. El niño guardó el móvil en uno de los grandes bolsillos del abrigo de su madre.

- Mira, mamá -llamó la niña la atención de Rachel- él es mi amigo Nico.

La morena no pudo más que sonreír un poco ante la timidez del niño que no despegaba la mirada de sus pies. Quinn unos días atrás, ya la había contado que no se trataba del hijo de Brittany, sino de su sobrino, por increíble que pareciera debido a su gran parecido con la bailarina.

- Lo sé cariño -dijo Rachel mientras miraba a ambos- Hola Nico.

- Hola -susurró, agarrándose a la pernera del pantalón de su madre.

Beth comenzó a hablar con él animadamente, al ver que su madre abría el buzón e iba a tardar un rato. Brittany, que ya había acabado, observaba la interacción entre los niños con una sonrisa.

- Beth se ha encariñado mucho con él -comentó Rachel mientras ojeaba sus cartas- siempre está hablando de su amigo Nico.

- A él le pasa lo mismo -rió la rubia.

Rachel guardo la correspondencia en el bolso y continuó andando por el pasillo, mientras Brittany se quedó parada mirándola. La pediatra cogió de la mano a Beth mientras los niños se despedían. Antes de subir al ascensor, Rachel se dirigió a la otra chica con una sonrisa.

- Tenéis que venir esta tarde a casa. Los niños pueden jugar mientras nosotras podemos tomar un café.

- No queremos molestar.

- Insisto -interrumpió la morena riéndose- Os esperamos.

Cuando se cerraron las puertas del ascensor Nico miró a su madre con una sonrisa, dándola la mano.

FIN DEL FLASHBACK

Esa no sería la única tarde que se vería con Rachel sin estar por medio Santana. Incluso en su propia casa.

- ¿Quieres que sea sincero? -preguntó Frank apoyándose en la barra, viendo como la chica asentía- No puedes quedarte sin hacer nada eternamente, a la larga te tocará elegir tu camino. Y tienes dos opciones. La primera, es continuar con lo que estás haciendo. Investigar hasta llegar lo más rápido posible a lo que buscas, conseguir el dinero y desentenderte de Santana. Volverás a estar como antes de conocerla, pero con el dinero que dices que necesitas.

- ¿Y la segunda?

- La segunda -continuó el hombre poniéndose a limpiar la barra con un paño- es dejar el trabajo. Es cierto que la has mentido hasta hoy, pero creo que aun no es tarde para que te sinceres con ella y aclares todo esto. Aunque tú no lo quieras ver, te has enamorado de ella, se te nota Brittany. Si acabas con esto, puede que tengas dificultades económicas, pero estarás al lado de la persona que amas.

- Pero...

- No hay peros. Cabeza o corazón, esas son tus dos opciones.

- No es tan sencillo -sollozó Brittany- A la persona que más quiero en este mundo es a Nico y si dejo todo, nos veremos en la calle sin dinero para poder sobrevivir. No quiero que mi hijo pase por eso.

- ¿No entiendes que si dejas el trabajo no estarás sola? Tendrás a Santana de tu lado. Britt, ella te puede ayudar hasta que...

- No -interrumpió la rubia- no puedo hacer eso. Después de todo este tiempo, de hacerla todo esto, pedirle ayuda estaría mal.

- ¿Eso está mal y lo que estás haciendo ahora no?

- ¡YA SÉ QUE ESTÁ MAL! -gritó la rubia asustando un poco al hombre- Va en contra de todos mis principios. Pero pensaba que esto iba a ser más fácil: espiar a una famosa sin escrúpulos, SnixL, por una buena suma de dinero, que era lo que necesitaba para poder mantener a mi hijo. Pero luego se presentó Santana... que... y yo... ella... No sé que hacer... además, firmé un contrato con ellos y no sé en qué problemas legales me estaré metiendo si decido incumplirlo.

- Mira, en el tema del contrato podemos llamar a un amigo mio que es abogado, ya sabes, por si de alguna manera puedes incumplirlo e irte. Y con lo que se refiere al trabajo, siempre te he dicho que tienes las puertas abiertas para recuperar tu antiguo empleo, sé que no es un gran sueldo pero quizás sumado al de la Academia…

- ¿Y qué hago con Nico? –comentó Brittany mirando a la nada- no puedo dejarlo continuamente sólo. No tengo estudios de ningún tipo, no puedo optar a un buen trabajo que tenga un buen horario para poder estar con él.

Frank suspiró, dejando el trapo en su hombro, acercándose a la chica con una expresión triste. Puso una mano en su hombro y con un ligero apretón siguió colocando las sillas encima de las mesas del bar.


...


Santana llegó a la hora de comer a la casa de las chicas. Después de toda la mañana en la discográfica, las llamó como muchas otras veces para que la invitasen. Rachel se quejaba, pero en el fondo la encantaba tenerla tanto por casa.

La pediatra se encontraba en ese momento haciendo la comida junto a Beth, que no perdía detalle de su madre. La encantaba verla cocinar y que la explicara todo lo que iba haciendo.

- ¡San, van a venir nuestros padres la semana que viene por mi cumpleaños a pasar unos días! –gritó Rachel con la intención que la escucharan en el salón.

- ¿¡Van a venir los abuelos!? -preguntó emocionada la niña mientras iba de un lado para el otro sin parar.

- Para cielo, a ver si te vas a hacer daño -regañó la morena a la niña- Y si... los abuelos están deseando verte.

Mientras en el salón, Santana estaba ojeando las nuevas fotos hechas por Quinn para Vogue. Llevaba unos años trabajando de vez en cuando para la revista y cada vez la hacían encargos más importantes, al igual que para revistas como Rollin Stone. Se había labrado un nombre importante dentro de la profesión.

- Esta está genial Q –dijo Santana separando una del montón dejándola en las manos de la rubia que asintió lentamente- me encanta el contraste de luces, resalta mucho su piel.

- Si, la verdad es que Kate está guapísima en esta foto. Además que Rupert hizo un trabajo excelente con el maquillaje y la peluquería... -sonrió Quinn mientras miraba con más detalle la foto.

- No te lo niego, pero no te quites mérito. Eres realmente buena en esto... -murmuró la latina acercándose a una foto para fijarse en un pequeño detalle- aunque con lo pesada que eras de pequeña con las fotos, no me extraña.

Quinn sonrió levemente mientras metía la foto seleccionada en un sobre. No iba a darla la razón en voz alta, pero sabía que la tenía. Desde que recibió por parte de sus tíos paternos una cámara de fotos por regalo de cumpleaños a los doce años, no se había separado de una cámara hasta entonces.

- ¿¡Me estáis escuchando!? –interrumpió enfadada Rachel haciendo su aparición en el salón con un mandil y una espátula en la mano, seguida de Beth que rápidamente se sentó al lado de su tía.

- ¿Eh? -contestaron a la vez con una leve sonrisa de disculpa.

- Sois las dos iguales -suspiró Rachel mirando al techo.

- No escucháis a mamá -regañó la pequeña a las otras dos- ¡Van a venir los abuelos la semana que viene!

- Ya lo se cariño -sonrió Quinn mientras apilaba en un montón todas las fotos dejándolas de nuevo en su cartera de cuero oscuro del trabajo- por eso tengo toda la semana libre para estar en casa.

- ¿De verdad? -preguntó esperanzada Rachel con una gran sonrisa.

- Si -respondió la rubia tirando de la mano de Rachel para que se sentara en su regazo- las sesiones más urgentes las adelanté y las he estado haciendo esta semana, y las demás, las he pospuesto para después del próximo domingo. Últimamente apenas pasamos tiempo juntas y tu cumpleaños creo que es un buen motivo para cogerme unas mini-vacaciones.

- ¡Gracias, gracias, gracias! -gritó la morena besando por toda la cara a la otra.

- ¡Oh por Dios! ¡Parar!-rió Santana mientras subía a su regazo a Beth- ¿Queréis hacerme vomitar?

- ¡Tía! -regañó la niña exactamente igual como lo había hecho antes su hermana.

- Es broma, es broma. Sé que lo que voy a decir no tiene tanta importancia como lo que ha dicho aquí la rubia -dijo señalando con una sonrisa a Quinn mientras esta, abrazaba feliz a Rachel aun en su regazo- pero yo también estaré bastante por aquí. He cambiado todas las reuniones de la semana hasta después del domingo.

Antes de que nadie pudiera decir nada, la niña cogió con sus manos la cara de su tía con una gran sonrisa.

- ¿De verdad? ¿Toda la semana?

- Por fin alguien muestra cariño hacia mi persona -bromeó Santana mientras la pareja puso los ojos en blanco- Si, me vas a tener a tu completa disposición. Podremos hacer lo que tú quieras.

Beth rápidamente se abrazó a ella y comenzó a gritar de alegría. Quinn y Rachel sonrieron por la escena mientras se abrazaban fuertemente.

- Vamos cariño -comenzó Rachel apartándose y levantándose de los brazos de Quinn tendiendo una mano a su hija- se nos va a quemar la comida.

Ambas volvieron a la cocina con una sonrisa enorme en sus caras. Santana y Quinn se miraron por un instante en silencio y después, comenzaron a reírse.

- Creo que tenemos a otra amante de la cocina en casa -rió la latina.

- Sus genes Berry... ya sabes que yo quemo hasta el agua.


Brittany llevaba más de media hora delante del ordenador sin hacer nada más que mirar la pantalla. Después de toda la noche pensando en las palabras de Frank y una mañana entera en el parque jugando con Nico, se había sentado frente a su ordenador, conectado el disco duro externo dónde estaba toda la información y grabaciones recopiladas de Santana.

Se puso de nuevo uno por uno todos los vídeos, prestando en esta ocasión más caso a los gestos y las expresiones de la latina que a lo que decía. Sólo tenía una palabra para poderla describir: perfecta.

El sonido de la puerta abriéndose, hizo que minimizase todos los programas abiertos y se quedase en el fondo de pantalla, una vieja foto de ella y Nico cuando apenas tenía un año de edad. El niño entró con un muñeco en la mano y se sentó en la cama de su madre.

- ¿Qué vamos a comer hoy?

Brittany rió mientras giraba totalmente su silla hacia él para mirarle a los ojos.

- ¿Te apetecen brochetas de pollo? -preguntó al niño sabiendo que era una de sus comidas preferidas- podemos hacer algunas con un poco de ensalada ¿qué dices?

Nico la miró con una sonrisa y asintió rápidamente con la cabeza. Se bajó de la cama, dio un beso en la mejilla a su madre y se salió corriendo de la habitación sin decir nada más.

Brittany cerró todas las ventanas de los vídeos y las grabaciones del ordenador y extrajo el disco externo. Lo dejó durante unos segundos en su regazo, simplemente mirándolo. Después, lo metió en una bolsa de lona del armario, dónde guardaba todos los aparatos facilitados por Austin y lo cerró con llave.

Aun no sabía lo que iba a hacer pero hoy, solo quería disfrutar del día libre con su hijo.


Tras una larga comida, Santana y Beth habían salido a la calle rumbo a la casa de la latina para ver una película. La encantaba escaparse cada vez que podía con la niña, a hacer cualquier cosa.

La primera parada antes de ir a la casa, fue una pequeña tienda de comestibles en el barrio. Era bastante pequeña, pero preparaban unas palomitas muy buenas que encantaban a Beth. Las dos estaban escogiendo qué llevarse de bebida cuando un pequeño bulto rubio se chocó contra la más alta sin darse cuenta. Al mirar hacia abajo, se encontró con esos ojos azules que le resultaban tan familiares desde hacía un tiempo.

- ¿Nico?

- ¿Tana? –preguntó el pequeño con una sonrisa mientras dejaba de nuevo el paquete de dulces en la estantería- ¿Beth?

Beth sonrió saludándole con la mano mientras que Santana se agachó a la altura de sus ojos preocupada.

- Iba usted muy rápido señorito... ¿Qué haces aquí solo?

- No estoy solo, estoy con mamá -dijo el niño mirando a su alrededor- pero he venido corriendo porque…

- ¡NICOLAS PIERCE! –gritó una voz desde el fondo del pasillo.

Santana levantó su mirada y vio a una agitada rubia acercándose corriendo al niño. Llevaba una cesta en la cual apenas quedaban artículos dentro porque se le habían ido cayendo por el camino. Vio como la chica se quedaba parada por un instante al verla con el niño, pero luego se acercó a ellos.

- ¿Santana?

- Hola Brittany –contestó sonriente la latina mientras se levantaba y se sacudía los pantalones.

- Nico –susurró Brittany centrando su atención en el niño intentando no llamar la atención del resto de gente- te he dicho muchas veces que no tienes que separarte de mí. Es una ciudad muy grande y te puedes despistar con mucha facilidad...

- Quería ayudarte a hacer la compra para irnos más rápido a ver la película… -sollozó el niño viendo que estaba enfadada- Lo siento.

- No lo vuelvas hacer ¿entendido?

El niño asintió limpiando con la manga de su jersey sus mejillas. Brittany sonrió levemente y acarició el cabello de su hijo para tranquilizarle. Nico se portaba normalmente muy bien por lo que no estaba muy acostumbrado a ver a su madre así.

- Así que... ¿vais a ir al cine? –preguntó curiosa Santana mientras echaba el producto que tenía en la mano en su cesta.

- Vamos a ver en casa "Frozen" –contestó Nico con los ojos y sus mejillas aun rojas pero ya con una sonrisa en su rostro- mamá la ha alquilado para esta tarde.

- Justamente la que vamos a ver nosotras antes de cenar –rió la latina al ver cómo de excitado estaba el niño.

Hacía poco que conocía a Brittany pero había memorizado muchos de sus gestos, entre ellos, uno exactamente igual que lo que estaba haciendo Nico.

- Podemos verla los cuatro juntos ¿verdad tía? –preguntó con una sonrisa la niña tirando de la manga de la chaqueta de Santana- así seremos más.

Santana miró por un segundo a Brittany que parecía sorprendida e indecisa. Después miró a Nico que estaba mirando al suelo mientras se acercaba a su madre, cogiéndola de la manga del abrigo.

- ¿Podemos? –preguntó con un hilo de voz Nico mirando a su madre y a Santana alternativamente.

Brittany suspiró con una leve sonrisa al mirar a su hijo. Pocas veces había visto así a Nico por pasar tiempo con alguien que no fuera ella o Kurt.

- Claro cariño.

- Nosotras ofrecemos el sitio y la película… -comentó con una sonrisa Santana mirando al pequeño- ¿Y vosotros?

Nico miró por un momento al suelo y al no ocurrírsele nada, miró con cara de pánico a su madre.

- Bueno, nosotros íbamos a pedir una pizza y comprar palomitas entre otras cosas para mientras vemos la película ¿verdad Nico?

El rubio asintió con una sonrisa mirando después a la latina para escuchar su respuesta. Santana hizo el gesto de estar pensándoselo muy seriamente como si su vida dependiese de esa decisión, bajo la atenta mirada de los dos niños que estaban esperando una respuesta por parte de ella.

Brittany rió por el gesto. A veces Santana podía ser tan infantil y tan… tierna.

- No sé qué decir… ¿Qué te parece Beth? ¿Aceptamos el trato?

La niña rápidamente aceptó mientras abrazaba por las piernas a su tía.

- Entonces hecho. ¿Os parece bien a las ocho?


Eran las siete y media y Brittany aun no había decidido que ponerse. Esta vez era muy diferente al resto de ocasiones que había quedado con Santana: era en su propia casa, algo muy personal. Estaba ¿nerviosa?... no sabía muy bien como sentirse. No tenía que haber quedado con ella, pero su hijo estaba tan emocionado... y en parte ella también...

Nico estaba sentado en la cama de su madre comiendo un pequeño sandwich mientras observaba como la mujer sacaba y guardaba una y otra vez cosas de su armario.

- ¿Por qué estás tan nerviosa mamá?

- No sé… solo… no sé que me voy a poner.

- ¿Por qué no le preguntas a Tana? –preguntó el niño mirando el bordado del edredón de la cama- ella te lo puede decir.

Brittany asintió con una pequeña sonrisa mientras besaba la coronilla de su hijo. Se dirigió a su mesilla donde estaba su móvil cargando la batería.

Para Santana: ¿Alguna norma de etiqueta para esta tarde? ;P

Dejó a un lado el móvil y salió de la habitación para preparar su bolso. Siempre había sido un desastre a la hora de acordarse de las cosas y a raíz de tener a Nico, se había vuelto muy metódica.

- Llevo las llaves, el monedero, el móvil... -murmuró para si misma, después levantó la cabeza viendo como Nico estaba en esta ocasión, sentado en el sofá mirándola- ¿Has cogido tu inhalador Nico?

Nico gimió suavemente mientras negó con la cabeza. Desde pequeño había tenido un pequeño problema con alergia en primavera, nada grave pero siempre tenía que ir con el inhalador a todos sitios por si acaso. Pero el niño desde que se rieron en el colegio de él por llevarlo, siempre intentaba dejárselo en casa.

- Lo hemos hablado muchas veces cariño, lo tienes que llevar.

- Hoy no por favor… -sollozó.

- Mira, lo guardaré en mi bolso y nadie se enterará ¿vale? –comentó Brittany con una leve sonrisa mientras limpiaba algunas lágrimas del niño que tenía por sus mejillas- no pasa nada porque tengas alergia cielo… mucha gente la tiene.

El niño asintió levemente mientras iba a por su inhalador y lo metía en el bolso de su madre.

- Ahora hay que preparar todas las gominolas que hemos comprado para hoy, vamos a la cocina.

Pero antes de llegar, el móvil de la rubia sonó por los pasillos. Ayudó al niño hasta que vio que él solo podía y se dirigió a la habitación para ver quién la había enviado el mensaje. Al ver el nombre de la morena, automáticamente sonrió.

De Santana: Lo normal, vestido largo de fiesta en negro o azul… es broma. La ropa más cómoda que tengas, vamos a ver una película :).

Brittany sonrió poniéndose unos vaqueros algo desgastados y una camiseta holgada.


Santana seguía dando vueltas por el salón. Había preparado todo a la perfección para esa tarde: unas mantas por si querían arroparse ahora dobladas perfectamente sobre los respaldos del sillón; la bebida, casi de todos los tipos posibles que había esa tarde en el supermercado, perfectamente ordenada en el frigorífico; la película estaba en el DVD lista para ser vista…

Tras repasar todas las cosas de nuevo, sonrió satisfecha. Santana no entendía por qué estaba tan nerviosa, simplemente eran dos amigas que se habían juntado esa tarde para ver una película con los niños ¿no?

- Tía, ¿falta mucho para que vengan?

Santana giró su cabeza hacia su sobrina que estaba sentada en el suelo dibujando.

- No creo cariño. Ya es la hora y Brittany suele ser puntual, ten paciencia.

En ese mismo instante, llamaron a la puerta.


Brittany estaba frente a la puerta de la latina. Llevaba en una mano la bolsa con las cosas y en la otra, sujetaba a Nico que estaba igual o más nervioso que ella mientras estaba sacudiendo su camiseta. Un tic que había heredado de ella cuando estaba alterada.

- Cariño, ¿porqué estás tan nervioso?

El niño se puso rojo evitando la mirada de su madre mirando al suelo, metiendo sus manos en los bolsillos del pantalón. Brittany sonrió ligeramente mientras colocaba el alborotado pelo rubio de su hijo.

- Estás muy guapo.

- ¿De verdad?

- Si... -contestó Brittany mientras llamaba a la puerta de la latina.

Santana abrió la puerta dejando con la boca abierta a la rubia. Llevaba unos pantalones anchos de yoga y una gran camiseta de la Universidad de Nueva York. Su pelo, caía de manera suave por su hombro izquierdo, además llevaba gafas, cosa que no sabía la bailarina.

- ¿Llevas… gafas? –fue lo único que se le ocurrió decir Brittany señalándola mientras la otra se reía.

- Si bueno, solo las necesito para ver la televisión y cosas por el estilo.

La chica se apartó de la puerta dejándolos pasar. Beth rápidamente se abalanzó al niño, cogiéndolo por el brazo y arrastrándole al salón.

- ¡Beth! –llamó la atención Santana de manera seria- No seas tan brusca con Nico.

La pequeña rubia se disculpó con el niño que se encogió de hombros con una leve sonrisa. Brittany siguió detrás de la morena con la bolsa en la mano.

- ¿Dónde dejo esto? – preguntó mostrando la bolsa con las gominolas.

- Lo podemos dejar todo en el salón, ahora llamaré para pedir una pizza -dijo Santana haciéndola pasar mientras ella se acercaba a los niños- ¿de qué queréis la pizza?

- ¡Peperoni!

Santana sonrió a su sobrina y se giró mirando al otro niño que estaba en silencio.

- ¿Y tú Nico?

- ¿Puedo pedirla de Atún?

- Claro que si. Ahora mismo la pido, mitad de peperoni y mitad de atún. Voy a llamar.

Brittany se sentó en el sillón a la espera de la otra, viendo como Nico y Beth ya se entretenían en el suelo pintando y dibujando.

- Bueno -comentó la morena tras un rato, después de haber finalizado la llamada- la pizza estará en media hora. ¿Ponemos ya la película?

Los tres asintieron mientras que Nico y Beth se tumbaban en la alfombra para ver la película, dejando en el sofá completamente a solas a las dos adultas. Santana, la acercó una de las mantas y uno de los bols que había preparado con palomitas. Dando al play a la película.


Dos horas de película y una caja de pizza después, aparecieron los créditos de la película.

Santana cogió el mando de la televisión y la apagó, dejando también el bol de palomitas que había sobre sus piernas sobre la mesa. Nico y Beth se levantaron de la manta y los cojines del suelo, sentándose cada uno de ellos a cada lado de ella en el sillón. Santana sonrió a ambos, tapándoles con su manta también, gesto que no pasó desapercibido para Brittany.

- ¿Os ha gustado la película? –preguntó Santana llevándose una gominola a la boca.

Los niños asintieron con una sonrisa, tomando algunas gominolas que les ofrecía.

- ¡Sobretodo tu canción! -gritó alegre la niña dejando a los otros dos confundidos.

- ¿Tú canción? -preguntó la rubia.

Antes de que pudiera responder, Beth volvió a hablar.

- Mi tía hizo la canción que cantan al principio.

Brittany la miró sorprendida mientras que Santana se sonrojó ligeramente frotándose la nuca. Brittany había aprendido en este corto tiempo sobre la latina que no admitía muy bien los halagos y sobretodo, los solía evitar.

- Es muy buena.

Por un instante se quedaron mirando sin decir nada más. Brittany carraspeó saliendo del trance y levantándose del sillón rápidamente.

- Creo que es hora de irnos Nico, se está haciendo tarde y mañana tienes colegio.

- Si.. -contestó Santana mientras se levantaba también- creo que es hora que te lleve también a casa Beth si no quiero que Rachel me mate.

Los niños rieron mientras corrían hacia los abrigos. Las chicas se quedaron solas sin decir nada. Santana suspiró un poco dirigiéndose al pasillo para coger su abrigo y el de Brittany.

- Gracias por dejarnos ver la película en tu casa Santana -comentó la rubia cogiendo el abrigo que la tendía la otra chica.

- Gracias a vosotros por la comida.

Los niños aparecieron en el salón. Santana colocó la ropa de abrigo a la niña al igual que hacia Brittany con Nico.

- Vamos, os acerco a casa.


Después de cenar en casa de las chicas y algún tiempo más de la cuenta debido al tráfico, Santana dejó el coche en el parking subterráneo de su bloque prácticamente de madrugada. Subió a la planta principal para revisar su correo. Se había olvidado completamente de mirarlo y en muchas ocasiones, recibía información de soplos de grandes artistas callejeros por este medio. El portero ya no estaba en su garita, seguramente se había ido a dormir.

Rebuscó en el bolso para encontrar sus llaves. Cuando vio el llavero de DiMaggio sonrió al recordar a Nico y cómo se había puesto de contento el día de su cumpleaños. La verdad es que desde ese día el niño había sido mucho más cariñoso con ella, cosa que le encantaba a la latina.

Antes de acercar la llave a la cerradura, escuchó un gemido que provenía de un pequeño bulto de pelos que estaba tumbado en el rincón de la sala.

- Dios mio...


...


Y esto es todo por esta semana. Obviamente la compositora de la banda sonora de la película no es Santana jaja, pero bueno. Ya comenté por twitter que pasaría el día de las actualizaciones al sábado por temas de horario. Si todo va bien, ¡Hasta el sábado que viene! ;)

...Mune9117...

PD1: Un abrazo enorme a todos los venezolanos que leen esto. Os mando todo mi apoyo desde aquí.

PD2: Como siempre, podéis localizarme por aquí o por twitter. La dirección está en mi perfil ;).