¡Hola a todo el mundo!
Después de no poder actualizar el fin de semana por un viaje y del capítulo de Glee 100... tenía muchas ganas de escribir jajaja. Siento el retraso.
Sobre los comentarios:
AndruSol: Hay una expresión en España que resume muy bien la actitud de Brittany: "No hay peor ciego que el que no quiere ver". Veremos como se van desarrollando las cosas estos caps. Pues si, es bastante triste pensar que la gente realmente abandona a sus animales en la calle... Gracias por pasarte como siempre XO.
Brittana: Gracias por comentar. Siento los días de retraso ;). Espero verte por aquí de nuevo.
Gabu: Jajajaja Los besos vendrán eso seguro jajaja te puedo decir, que falta "poco". ;) Gracias por pasarte.
Coty: Muchas gracias por tus palabras, de verdad. A pesar del capítulo 100, sinceramente estoy bastante desencantada con la serie Glee en general, con algunos actores, con la manera de tratar la historia de algunos personajes... y hay muchos momentos que lo último que me apetece es escribir sobre esto. Pero realmente me encantan los personajes y con comentarios como el tuyo cualquier persona se anima a seguir escribiendo. Gracias por pasarte también por aquí, espero leerte en el siguiente :) XO.
Brittanashippter: Si, creo que se quién eres jajaja. Gracias por pasarte y por los ánimos.
Veo que la gente cada vez más, se va animando a dejar comentarios. Me alegro mucho. También gracias al resto que os pasáis simplemente a leerlo o me comentáis vía twitter o MP: Elizabeth, Cristaleheart...
Dicho esto, os dejo con el capítulo.
...
Ya había llegado el viernes. Después de una semana cargada de trabajo y horas extra, Brittany había conseguido la mañana libre para poder arreglar un asunto pendiente: tratar con el abogado de Frank para saber hasta que punto estaba involucrada legalmente en todo el asunto de Santana.
Se había marcado como principal objetivo conseguir dejar el trabajo y no involucrarse más con ese tipo de gente. También había decidido que lo mejor era hablar con Santana y sincerarse. No sabía que pasaría después entre ellas dos, pero no podía seguir engañándola de esa manera.
En ese momento se encontraba sentaba en una de las mesas, del ahora vacío, bar de Frank. El hombre puso un café frente a ella y sonrió al ver el nerviosismo de la rubia.
- Es lo mejor que puedes hacer, créeme. Todo se va a solucionar.
- Eso espero -sonrió triste Brittany mientras observaba su taza- ¿crees que Santana me perdonará después de todo esto? Ya sabes, cuando solucione todo y se lo cuente.
- No fue la avaricia lo que te movió rubia, fue la necesidad. A pesar de que apenas la conozco, estoy seguro que tu chica lo entenderá.
- No es mi chica -murmuró la otra con una ligera sonrisa- además luego está el asunto de Nico...
- Por lo que me has contado, lo adora y tu hijo también a ella. No hay problema entonces -dijo el hombre intentando darla confianza- Brittany, es lo mejor que puedes hacer. Es lo correcto.
La bailarina asintió mientras bebía un poco de su café. Después de unos minutos en silencio, alguien llamó a la puerta del bar haciendo que Frank se levantara y fuera a abrir.
Entró un hombre de mediana edad, con el cabello oscuro y totalmente engominado hacia atrás. Iba muy bien vestido con un traje chaqueta gris oscuro acompañado de una corbata malva. En una de sus manos, portaba un maletín de cuero negro. Bajo el punto de vista de Brittany, era bastante atractivo.
- Brittany Pierce, te presento a Paul Ekman -presentó Frank mientras el hombre tendía su mano a la rubia- uno de los mejores abogados de esta ciudad.
- Eres un exagerado Frankie -rió Paul mientras miraba a la chica- Encantado señorita Pierce.
- Lo mismo digo señor Ekman.
Ambos se sentaron en la mesa mientras que el barman fue a por bebidas. Paul comenzó a sacar papeles de su maletín y unas pequeñas gafas de lectura del interior de su chaqueta que rápidamente se puso. Después, con ayuda de una pluma y una pequeña libreta, empezó a tomar algunas notas.
- Frank me ha contado un poco tu caso, pero lo mejor es que me cuentes, con todo el detalle que puedas, tu situación.
Brittany suspiró y miró por un instante a su amigo que ya estaba sentado a su lado.
- Vamos rubia, que ya has hecho lo más difícil. Cuéntale todo a Paul.
- Verá... -los recuerdos comenzaban a agolparse en la mente de la rubia.
FLASHBACK
Unos meses atrás
Brittany estaba desesperada. Las cartas de facturas sin pagar se acumulaban en la mesa de su pequeña sala de estar, pero ese no era el mayor de sus problemas. La tarde anterior, el casero la había dado un ultimátum para que esa misma semana abandonara el piso por todos los meses de retraso que tenía con el alquiler.
No es que la bailarina se gastara el poco dinero que ganaba en la Academia trabajando por horas, sino que no le daba para más que para comprar la comida y pagar alguna factura atrasada. Intentó buscar otro trabajo, pero nadie se arriesgaba en contratar a alguien sin estudios y sin experiencia salvo de camarera y de bailarina.
Todo se estaba poniendo muy difícil. Kurt ayudaba en todo lo posible, pero tampoco es que él tuviera de sobra y sin el apoyo de nadie más, se había quedado sola. Si podía estarlo más aun después de irse de Nueva Jersey.
Tras una entrevista de trabajo en la que la habían eliminado simplemente por ser madre soltera, recogió el periódico de la mañana y subió a su casa. Después de observar algunas noticias y apartar la tira de cómic para Nico, se dedicó a ver las ofertas de trabajo. Una de ellas llamó especialmente su atención:
"Empresa de investigación, busca a una mujer de 20-25 años, rubia y preferiblemente con buena capacidad física para trabajo a jornada completa. No se requiere experiencia. Indispensable disponibilidad inmediata y horario flexible."
Cogió de nuevo su abrigo y puso rumbo a la dirección indicada para pedir una entrevista. No sabía muy bien qué tenía que hacer, pero por probar no iba a pasar nada.
No tardó mucho en llegar al piso indicado. Parecía una empresa de periodismo por la cantidad de portadas que había colgadas en la sala de recepción. Dejó sus datos a la secretaria, pero antes de que saliera del edificio, esa misma mujer la hizo pasar a un despacho donde estaba esperando un hombre totalmente trajeado, moreno y quizás algo más mayor que ella.
- Buenos días -comenzó el hombre tendiéndole la mano- soy Austin Doyle, periodista de investigación. Según tengo entendido, ha venido por la oferta del periódico.
- Si -asintió la rubia y comenzó a divagar- el anuncio no decía nada específico del trabajo, solamente que era de investigación. No tengo ninguna experiencia en ese campo pero...
- Tranquila no necesitamos que la tengas. Tú trabajo sería más bien como... -se quedó pensando durante un rato las palabras exactas- como señuelo.
- ¿Señuelo?
- Si, es un trabajo bastante fácil y los beneficios que tendría para ti serían bastante buenos: sueldo fijo y una casa totalmente equipada en una buena zona.
Brittany se quedó mirando a Austin mientras meditaba: nadie daba nada por nada. Era joven, pero la vida la había enseñado a desconfiar de todo el mundo, por su propia seguridad y la de su hijo.
- Sigo sin saber muy bien de qué trataría mi trabajo.
- Sería algo fácil. Integrarte en el entorno de una famosa y obtener cierta información. Concretamente de SnixL -comentó el moreno pasándole una carpeta para que leyera un poco de información.
- ¿Y qué tendría que averiguar?
- SnixL era una diva en el escenario y estaba totalmente enamorada de su profesión. Tenía éxito, fama... pero de la noche a la mañana, por algo que nadie sabe, dejó todo de lado. Fundó su propia discográfica, alejándose de los focos y quedándose a la sobra de otros artistas que cantan sus canciones.
- Entonces me tendría que integrar en su entorno... lo que no entiendo es porqué tenía que ser rubia, con buena capacidad física y...
- No sabes quién es ella ¿verdad?
Brittany se fijó de nuevo en la foto intentando recordar esa cara en algún sitio o momento en su cabeza. Volvió a mirar al hombre negando con la cabeza.
- Es una de las artistas revelación actuales. En un corto periodo de tiempo consiguió multitud de premios y reconocimientos, además de vender una cantidad de discos que no puedes llegar a imaginar a pesar de lo que afecta en esa profesión admitir abiertamente que es lesbiana.
Brittany volvió a mirar la fotografía con los ojos muy abiertos.
- ¿Eso te supone un problema? -preguntó Austin mientras la miraba.
Brittany negó con la cabeza, realmente no suponía un problema para ella. Desde que era adolescente no tenía ningún problema con estar con chicos o con chicas, las etiquetas es algo que no iba con ella.
- Conseguiremos mucho dinero si logramos saber porqué dejó los escenarios y publicarlo en la agencia donde trabajo.
- Pero SnixL -dijo Brittany confundida cerrando la carpeta que tenía entre las manos y dejándola encima de la mesa- os demandará cuando lo hagáis. Por lo que me cuentas, no tendrá problemas de ningún tipo para ir contra vosotros.
- Es lo más probable. Pero el beneficio previsto es tal, que podemos permitirnos el lujo de que esa artistucha ponga a todos los abogados que quiera a su disposición. Es un personaje público, su vida privada nos pertenece.
Brittany se quedó por un instante callada mirando algunas fotos que había en el informe de la latina. Era esto o nada.
- ¿Cuando empiezo?
FIN DEL FLASHBACK
- Y eso es todo más o menos -murmuró la rubia mirando sus manos- firmé el contrato que le he dejado y al día siguiente ya tenía todas mis deudas saldadas y el camión de la mudanza en la puerta para llevar lo poco que teníamos mi hijo y yo a nuestra nueva casa.
- Según lo que me cuenta y lo que he leído -comentó Paul con una expresión dura- este contrato es legal y está ligada a él desde que lo firmó. No lo podría romper salvo que aceptase las condiciones que pusieron.
- ¿Condiciones? En ningún momento me dijeron condiciones.
- Están en la última parte de su contrato.
- ¿¡No leíste el contrato cuando lo firmaste!? -intervino Frank mirándola.
- Básicamente -interrumpió Paul al ver que la chica se puso colorada negando con la cabeza- tendría que devolver el piso y una muy cuantiosa indemnización económica.
Brittany y Frank se quedaron callados mirando al abogado con los ojos muy abiertos a la espera de que todo esto fuera una broma. Para nada se esperaban ese tipo de información.
- Mire, si quiere mi consejo -comentó Paul metiendo sus gafas en el bolsillo interior de la chaqueta y poniéndose de pie- esto no es la primera vez que pasa. Y sé por casos anteriores, que lo mejor es intentar presionar a la persona que te contrata con algo para que él mismo sea quien anule el contrato.
- Muchas gracias Paul -comentó Frank al ver que Brittany seguía parada mirando a la nada- te acompaño a la puerta.
El barman salió por unos segundos y después volvió encontrándose a Brittany en la misma postura. Esto no estaba saliendo como estaba planeado.
- Lo siento mucho rubia...
- Tú no tienes que sentir nada Frank, todo es culpa mía -murmuró triste- me merezco todo esto que me está pasando. Primero no debería haber firmado nada y segundo, tendría que haber leído el contrato antes. Parece que tengo menos años que Nico muchas veces.
- No digas eso... -susurró el hombre mientras pasaba uno de sus brazos por los hombros de la chica- piensa en todo lo bueno que te ha ocurrido desde entonces. Si no hubieras firmado, quizás nunca habrías conocido a Santana ni a ninguno de los otros. Lo que has hecho en el pasado no se puede cambiar, ahora lo que tienes que intentar es arreglar tu presente. Tienes que intentar ver el punto débil de este hombre y amenazarlo.
- Veo muchas lagunas a este plan Frank...
- ¡Oh y mira lo que ha aprendido a hacer también! -exclamó emocionada Santana a Nico que estaba sentado junto a ella en el suelo- Siku, ¡Túmbate!
El perro sentado enfrente de ellos, obedeció la orden casi al instante. El niño aplaudió con una gran sonrisa mientras que Santana le tendía una golosina para Siku.
Todos habían acudido a casa de la latina para idear el plan de esa noche. Sería algo sencillo, una cena en casa de las chicas y quizás una película después, pero Quinn necesitaba tener todo bajo control aunque fuera algo tan simple. Rachel aun estaba por llegar del dentista con la niña, por lo que el resto del grupo esperaba su llegada tomando un café.
- Va a ser enorme López -rió Puck al ver al cachorro andando sin separarse de las piernas de su dueña que se dirigía a la cocina- dentro de poco este apartamento se quedará pequeño. Incluso tú te vas a quedar pequeña para él.
Santana acarició al perro que seguía intentando llamar su atención con un peluche en la boca, seguido de cerca por Nico. Al llegar a la cocina, el niño se sentó en una de las sillas observando a la latina como preparaba todo sobre de la encimera.
- ¿Te puedo ayudar? -murmuró el pequeño sin despegar la mirada de sus manos.
- Claro -sonrió Santana mientras daba a Nico una jarra de leche- ¿Llevas eso a la mesa por mí? Así puedo llevar yo el café.
Ambos entraron en el salón de nuevo con las cosas en las manos. Nico no despegaba su mirada de la jarra, totalmente concentrado para que no se derramara nada de líquido, gesto que causó una sonrisa en todos los presentes. Audrey se levantó para ayudarle y comenzó a servir el café mientras que Santana se sentó en un gran cojín en el suelo, eran demasiados para estar todos en el sofá.
Nico cogió su vaso de leche y se sentó junto a ella en otro pequeño cojín. Brittany los observaba con una sonrisa: su hijo estaba totalmente encariñado con la latina, no se separaba de ella ni un solo momento. Siku se tumbó entre ellos, lamiendo el brazo de su dueña para después apoyar la cabeza en la pierna del niño.
- ¡Oh, por favor! -exclamó riéndose Quinn- ¿Lleváis solo unos días con el perro y ya está supermimado?
Siku levantó la cabeza para mirar a la rubia y la volvió a meter en el regazo de Nico. Todo el mundo se rió ante el gesto y el rubio sonrió acariciándole las orejas.
El sonido del timbre interrumpió el momento. Kurt se levantó del sofá, desapareciendo por unos segundos y volviendo acompañado de Rachel y Beth, que rápidamente saludaron a todo el mundo y se colocaron en los sitios libres que quedaban.
- Entonces esta noche, cena en vuestra casa ¿no? -preguntó a Quinn Puck mientras miraba a los niños cómo jugaban con el cachorro.
- Si, a las diez. Todos podéis ¿verdad?
- Nosotros no -comentó Blaine mientras cogía la mano de Kurt- nos ha salido un viaje mañana temprano y no podemos trasnochar. Los niños se pueden quedar con nosotros si queréis y antes de irnos, los podemos acercar a vuestras casas.
Ya eran las diez menos diez y hacía como dos horas que Quinn y Brittany habían salido para dejar a los niños en casa de Blaine. Santana se movía nerviosa por la cocina ayudando a su hermana e intentando aparentar tranquilidad pero sin dar resultado. Rachel, se giró y observó el movimiento inquieto de la latina.
- ¿Se puede saber qué te pasa?
Santana se quedó quieta por un instante mirando a su hermana y después desvió su mirada hacia la puerta.
- ¿No están tardando mucho?
- ¿Quiénes?
- Quinn y Brittany.
- San, habrán encontrado tráfico o se habrán entretenido con algo. No te preocupes.
Santana asintió mientras iba a poner la mesa. Sentados en el salón se encontraban sus padres y Audrey hablando animadamente. El pequeño Siku estaba jugando por toda la sala con Puck con una pequeña pelota que le había comprado Beth para cuando estuviera en su casa.
- Vas muy guapa -comentó Noah dejando al animal y acercándose a la chica.
Santana llevaba un vestido rojo corto y ceñido por la cintura, acompañado con unos altos tacones negros. Su pelo caía totalmente liso por sus hombros.
- Tú tampoco estás mal -le guiñó un ojo mientras sacudía una de las solapas de la chaqueta del chico- me alegro de que hayas encontrado a una mujer como Audrey.
- Y yo. Hay veces que pienso que no me la merezco. Es perfecta -comentó Puck con una sonrisa mientras miraba a su mujer que estaba acariciando a Siku- y tú ¿algo que contarme?
Santana rió negando con la cabeza, sabía las intenciones del chico al preguntarla. Puck sonrió y no insistió más poniéndose a ayudarla.
El sonido del timbre interrumpió el momento, haciendo que Siku corriera hacia la puerta, seguido de Santana. Al abrirla, se encontró con alguien en la que enfocó totalmente su atención: Brittany. Iba con una blusa de vuelo blanca, acompañada por una falda de tubo negra y unos altos tacones. Su pelo estaba ligeramente ondulado recogido a un lado.
Quinn no pudo más que reír por la cara de ambas al mirarse. Las dejó atrás, acercándose a Rachel para darla un beso.
- Estás preciosa -susurró contra sus labios mientras apartaba ligeramente el cabello de su cara.
- Tú también Quinn... -sonrió la chica mientras la cogía de la mano y la llevaba al salón- ¿porqué habéis tardado tanto?
- Había mucho tráfico, ya sabes cómo es esta ciudad los fines de semana y...
Mientras en la puerta, aun seguían las dos chicas mirándose. Brittany estaba ligeramente sonrojada al ver la mirada de la latina hacia ella.
- ¿Puedo pasar? -bromeó la bailarina al ver que Santana seguía obstaculizando el paso a la casa.
- Si... claro, lo siento. Adelante.
Siku al ver a la rubia comenzó a correr a su alrededor para llamar su atención.
- Siku, ¡para! -ordenó la morena haciendo que el animal la mirase con las orejas gachas y una expresión triste- Vas a hacer que se tropiece.
- Sólo me está saludando, tranquila -rió la rubia cogiendo el animal en brazos- ¿estamos todos?
- Si, vamos a cenar ya.
Ya había terminado hacía un rato de cenar y estaban tranquilamente charlando en el salón con la música puesta, obviamente Rachel había propuesto una noche de karaoke que fue rápidamente aceptada por todos, menos por Santana que se limitó a rodar sus ojos al ver el entusiasmo de su hermana.
- Tengo algo de frío -comenzó Santana levantándose- ¿tenéis alguna sudadera que me pueda valer?
Estaba siendo una noche bastante fría en comparación con las noches anteriores, incluso dentro del piso.
- Si, coge alguna de las mías, en la primera puerta del armario. Trae algo a Brittany que también tiene frío -rió Quinn al ver cómo la otra rubia frotaba de vez en cuando sus brazos para entrar en calor- es más alta pero seguramente alguna la valdrá.
Todos rieron mientras Brittany se levantó para acompañarla.
- Cuidado con lo que hacéis en la habitación... -dijo Puck con una sonrisa maliciosa.
- ¡Noah! -gritó Santana mientras intentaba golpearle.
Brittany rió por la interacción entre ambos. Habían estado toda la noche con continuos piques entre ellos, sacándose de quicio.
Santana resopló mientras se dirigía a las habitaciones seguida de una sonriente rubia.
- No te enfades, era una broma.
Ambas pasaron a la habitación. Brittany se sentó en la cama mientras observaba como la otra estaba rebuscando por los cajones. Sacó una sudadera de la Universidad de Boston algo grande para ella y se la tendió a la rubia.
Al ir a cogerla, sus manos se rozaron y sintieron una corriente de electricidad, un sentimiento, que hizo que ambas involuntariamente se acercaran un poco.
- Creo... creo que esta te puede valer -comentó la latina tartamudeando ligeramente.
Brittany no contestó, simplemente miró a la chica intensamente. Santana se acercó un poco más a ella hasta que sus caras estaban apenas a unos centímetros de distancia.
- Yo... es... yo... -continuó murmurando Santana mientras sentía el aliento de la chica en sus labios.
Cuando se decidió e intentó recortar la distancia que la separaban de los labios de la rubia, esta, como si se tratara de una descarga eléctrica, se alejó rápidamente con los ojos muy abiertos.
Santana la miraba de igual forma, totalmente paralizada. Acababa de intentar besarla y la había evitado.
- Lo siento mucho Brittany, yo... en serio, lo siento, de veras...
Brittany comenzó a boquear como un pez fuera del agua y sin decir nada, salió prácticamente corriendo de la habitación hacia el salón, dejando Santana totalmente rota en el suelo.
¿¡Qué estaba haciendo!?
Era lo único que podía pensar. Brittany salió por el pasillo con la única intención de salir de esa casa. Literalmente se estaba asfixiando.
Todo había ido demasiado lejos: primero, se puso a trabajar en algo que en la vida haría, después se enamoró perdidamente de una persona de la que no tendría que enamorarse y ahora, había estado apunto de besar a esa mujer cuando aun estaba trabajando para la empresa que la estaba vigilando.
No podía ir tan lejos ni engañar a Santana de esa manera, a pesar de que lo único que quería era aprisionarla contra la pared y besarla con toda la pasión que tuviese dentro de ella.
- ¿Brittany? -preguntó Quinn al verla ponerse el abrigo en el pasillo aceleradamente mientras el resto de la gente estaba distraída con el karaoke- ¿Qué pasa?
- Me tengo que ir.
- Pero ¿así, sin más? -pregunto extrañada- ¿ha pasado algo?
- Tengo que salir de aquí Quinn. Gracias por todo.
Y sin más, salió dando un portazo.
La fotógrafa se quedó parada mientras miraba a la puerta sin entender muy bien qué acababa de ocurrir. Rachel que estaba en la cocina preparando unos margaritas, al escuchar el ruido salió al pasillo.
- ¿Han llamado a la puerta?
- No exactamente, verás...
Quinn se dirigió lentamente hacia la habitación esperando lo peor. Sabía que algo había pasado entre Santana y Brittany, pero esperaba que no fuera lo que se estaba imaginando.
Lentamente puso su mano contra la fría madera de la puerta y la empujó con cuidado, encontrándose con la latina sentada en el suelo con su cara bañada en lágrimas. Entró a la habitación y cerró la puerta tras de sí.
- San... -murmuró la rubia sentándose junto a su amiga, pasando el brazo por sus hombros- cariño, cálmate.
- La he cagado Q -lloró la latina enterrando su cara en el hombro de su amiga- yo... ella...
Quinn la abrazó más fuerte mientras que Santana siguió sollozando.
Rachel abrió un poco la puerta y al ver la escena, suspiró y la volvió a cerrar tras de sí. No entendía que podía estar pasando por la cabeza de Brittany, era más que obvio que entre ambas pasaba algo más que amistad.
Mientras en la habitación, Quinn limpiaba las lágrimas de la chica.
- Hiciste lo que debías S.
- Creía que ambas sentíamos lo mismo y ahora he roto la amistad que nos unía y...
- Frank, tienes que llamar a Paul -sollozó Brittany irrumpiendo en el bar del hombre empapada por la lluvia- por favor.
Había salido corriendo por la calle durante un buen rato. Su cuerpo no notaba el frío de la lluvia que cada vez más la calaba hasta llegar a su piel.
Cogió un taxi y fue al único lugar dónde ahora se sentía segura.
- ¡Brittany! -gritó el hombre dejando a varios clientes solos mientras se acercaba rápidamente a la chica- ¿¡Estás bien!? ¿¡Qué ha pasado!?
- Por favor... por favor... ayúdame... -sollozó abrazada al hombre.
- Vamos, lo primero es cambiarte de ropa -susurró Frank llevándola hacia la trastienda- después hablaremos de lo demás...
- ¿Ya está Santana durmiendo? -preguntó Rachel cerrando su libro y mirando a su mujer.
Quinn acababa de entrar a su dormitorio después de un buen rato con Santana en la habitación de invitados. Siempre habían tenido una conexión especial y su apoyo era lo que justamente necesitaba en esos momentos la latina.
Rachel cuando vio la situación de su hermana, las dejó solas y volvió al salón, explicando al resto que se encontraba bastante indispuesta y que sería mejor que se fueran a dormir. Todo el mundo lo interpretó así, menos su padre Howard, que sabía que algo no iba bien pero que no era el momento de enterarse.
- Ha caído rendida después de un rato llorando.
Quinn suspiró y sin decir nada más, se quitó su ropa. Se puso unos pantalones cortos y una gran camiseta bajo la atenta mirada de Rachel y se metió entre las sábanas abrazando fuertemente a la pediatra que la correspondió de inmediato, besando su frente.
- ¿Estás bien?
- Si -suspiró enfadada mientras escuchaba el tranquilo latido del corazón de la otra- te juro que no lo entiendo, parecía tan obvio que Brittany correspondía a Santana y luego...
- Cielo, no te puedes enfadar por eso -comentó Rachel acariciando su cara lentamente- tendrán que resolver sus asuntos, pero seguro que hay más de lo que parece a simple vista.
- Ya lo se... -susurró mientras escondía su rostro en el cuello de su chica- me da pena que tu hermana esté así. Desde que ocurrió todo lo de Julie, no la he vuelto a ver así. Realmente está enamorada de Brittany. Y luego está Nico, que lo adora. Se merece tener a alguien a su lado como ella.
Rachel sin decir nada más y medio dormida, asintió. Quinn besó su nuca y se acomodó.
- Cada día doy gracias de tenerte conmigo -murmuró la rubia mientras recibía un ligero apretón en sus brazos en respuesta de su chica- Buenas noches cielo.
- Buenas noches Quinn.
...
Y esto es todo por hoy. Espero sus comentarios y sus sugerencias :).
Si quieren enterarse de todo, vía twitter suelo comunicar novedades. Mañana si todo va bien, actualización de la nueva temporada de "Nunca es tarde".
...Mune9117...
