¡Hola a todo el mundo!
Siento tanto retraso con esta historia y con Nunca es tarde. Culpo a mis exámenes y a mis profesores que apenas me dejan tiempo para respirar con tanto trabajo final ;). Sobre los comentarios.
Andrusol: Los momentos con Julie se irán viendo, no te quieras adelantar jajaja pero si que tendré en cuenta lo del one shoot para complementar algunas cosas que no explicaré por aquí :). Vendrán más momentos Brittana como ese ;). Como siempre, muchas gracias por comentar y pasarte XO.
Pallares654: Gracias por dejar un comentario :). Espero verte por aquí en próximas actualizaciones. :)
Natalie: Como ya dije al comienzo, he tenido bastantes problemas con el tema tiempo/universidad... este año es el más difícil de mi carrera a pesar de no ser el último simplemente por la carga de trabajos y exámenes. Si todo va bien acabo en junio este curso y tendré mucho tiempo libre en verano... actualizaré a menudo.
Por el momento tengo que ir buscando huecos e ir haciendo las cosas poco a poco muy a mi pesar, porque me gusta escribir o al menos intentarlo. Comento todas estas cosas por Twitter, que está abierto para que puedas leer aunque no tengas cuenta. Es el mismo nombre que aquí ;).
Y sin más os dejo con la historia.. Espero que este capítulo más largo compense la espera.
...
A la mañana siguiente...
- ¿Seguro que estás bien? -preguntó Howard preocupado, sujetando el rostro de su hija menor con ambas manos- sé que algo no va como debería. Podemos cambiar los billetes y quedarnos un par de días más.
Santana se revolvió incómoda bajo la penetrante mirada de su padre. Después de un par de horas de sueño, estaban en el aeropuerto, concretamente en la puerta de embarque número tres con destino a Hawai. Los padres de Rachel y Santana no tenían previsto irse tan pronto de Nueva York, pero era parte de la sorpresa que tenían ambas preparada para ellos por su aniversario de bodas que era en unas pocas semanas.
Pero el regalo se había quedado en un segundo plano tras el incidente de la noche anterior entre Santana y Brittany. A pesar de que la latina había intentado aparentar normalidad al despertarse para entregarles el regalo, todos sabían que ella no estaba bien.
Es por eso que Howard quería intentar hablar con ella antes de irse, apartándola del grupo y teniendo un momento a solas.
- Es vuestro regalo papá y no se puede devolver. Iros a Hawai y pasarlo bien mientras os tomáis un mojito en una tumbona de la playa por mi -dijo con una pequeña sonrisa mientras lo empujaba hacia la puerta de embarque- todo está perfecto, de verdad, no os preocupéis.
El hombre asintió sin decir nada más. Sabía perfectamente que cuando su hija se cerraba en sí misma, nadie era capaz de hacerle contar las cosas o de desahogarse.
Henry, Quinn, Rachel y la niña, que estaba prácticamente dormida en brazos de la morena, estaban también despidiéndose antes de embarcar. Al ver que se acercaba a ellos la otra pareja y se acercaba la hora de partir, se volvieron a abrazar.
- Estar pendientes de Santana estos días -susurró Henry al oído de su otra hija y su mujer- ya sabéis que siempre que la ocurre algo, termina por explotar de alguna manera y no quiero que...
- Lo sé papá -respondió Rachel interrumpiéndole- necesita tiempo pero estará bien. Nos encargaremos de ello.
- Y tú Quinn -dijo esta vez dirigiéndose solo a la rubia- intenta que no se maten entre ellas.
- ¡Papá! -gritó Rachel mirándolo con cara de pocos amigos- no hace falta que la dejes de niñera...
- Lo haré Henry, no te preocupes.
- ¡Quinn! -regañó la pediatra haciendo que el resto de grupo se riera.
- Tenemos que embarcar Henry, o nos quedaremos en Nueva York.
La pareja se adentró por el largo pasillo hacia el avión y las chicas se quedaron allí hasta que los perdieron de vista. Quinn besó la cabeza de su hija que ya estaba totalmente dormida y cogió a las otras dos por los hombros.
- Vamos a casa, a desayunar antes de volver a la vida real de nuevo.
Santana estaba sentada frente a la mesa de mezclas mientras que James tocaba con su guitarra una nueva canción para su disco dentro de la sala de grabación. Desde que la latina se había dedicado por entero a estar a la sombra de grandes artistas o futuras estrellas, podía pasar horas en esa pequeña sala. Era una de las cosas por las que se había enamorado de su trabajo.
Pero esa mañana era diferente.
Tras salir del aeropuerto, había llamado al chico para grabar una canción que tenían pendiente desde antes de su parón de la semana anterior pero por más que intentaba concentrarse en el sonido que la llegaba por los cascos y en las pequeñas sugerencias que su ayudante, no lograba nada más que hacerlo durante unos pocos segundos.
Cuando terminó la música y alzó la mirada viendo a James salir de la sala, se quitó los cascos y los dejó encima del teclado que estaba frente a ella.
- Esta canción es perfecta Santana. Sabía que cuando firmé contigo hice por algún motivo -bromeó James- ¿crees que ya está totalmente lista?
Santana asintió con una leve sonrisa mientras apagaba todos los aparatos y daba algunas indicaciones a su ayudante para finalizar.
- Siento ser pesado o si me estoy metiendo en algo que no me corresponde pero... ¿Seguro que no te pasa algo? -preguntó James- Llevas toda la mañana rara.
- Lo siento, he pasado una mala noche -sonrió levemente la morena- nada importante. Lo que es vital ahora mismo es hablar sobre algunos detalles de tu gira: bailarines, músicos...
James suspiró cansado mientras que la otra comenzó a reír.
- ¿La estrella se está agobiando?
- No, es... simplemente desde fuera todo esto se ve más fácil de lo que parece. No sé como puedes encargarte de tantas cosas sin volverte loca...
- No me ocupo de todo yo sola -rió Santana mientras se dirigían a la puerta de salida- ni tú tampoco tienes que hacerlo. De los castings se encargará Blaine cuando vuelva. Pero lo que si quiero es que pases a ver un poco la selección los últimos días.
- Puedo pasarme siempre que me lo digas, jefa -bromeó dándola un pequeño codazo- vamos, te invito a comer algo para celebrar que dentro de poco seré una gran estrella.
- Alguien tiene el ego un poco subido...
James la guiñó un ojo mientras la ofrecía su brazo, al cual rápidamente se acercó Santana para salir de la discográfica.
Brittany limpiaba los platos de manera automática, con la mente perdida en otra parte. Acababa de llevar a Nico a la escuela y estaba aprovechando el rato antes de salir al trabajo para hacer las tareas de la casa. Esa semana la tocaba cubrir turnos de un compañero enfermo y no tenía apenas tiempo para nada.
Aparte, no había podido descansar nada después de que Frank la acercara a casa con el coche. Simplemente se quedó tendida en la cama sin hacer nada, mirando al techo, hasta la llegada de Kurt por la mañana temprano, con Nico medio dormido en sus brazos. Su amigo no quiso preguntar nada delante de Blaine que lo acompañaba, pero sabía que algo no iba bien. Acababan de dejar a Beth en casa de las chicas y tampoco tenían una buena cara. A su vuelta tendrían una larga conversación.
Secó sus manos con un paño que había encima de la mesa y recogió de nuevo su pelo en una coleta alta. Cogió su bolsa del trabajo que había dejado previamente en el pasillo de entrada y salió en dirección al metro.
No podía dejar de pensar en Santana ni en las horas de después, llorando sobre el hombro de Frank intentando buscar algún tipo de consuelo por haber metido tanto la pata. Su amigo se limitó a escucharla, asegurando que todo estaría bien y que el próximo fin de semana volverían a citar al abogado.
Otro asunto que la preocupaba bastante era Austin. No se dejaba ver y apenas mantenía contacto con ella por correo electrónico y eso no encajaba con la persona con que ella había estado "trabajando". De no dejarla apenas respirar, ahora estaba totalmente libre para hacer lo que quisiera.
Sin apenas darse cuenta, había llegado a la puerta de la Academia. Hoy iba a ser un día muy largo.
- Te lo estoy pidiendo como favor personal Santana -comentó John sentándose frente a la latina- sólo será una canción y es por una buena causa.
John Stefant, el que había sido el descubridor y antiguo mánager de Santana, se había pasado al mundo de la televisión y ahora tenía uno de los programas musicales más importantes del país. Esa misma semana iban a realizar una gala especial para la recaudación de fondos para todas las familias sin hogar que por culpa de un hucarán se habían quedado sin casa en Indonesia.
- Entiendo lo que me estás diciendo perfectamente y sabes de sobra que siempre participo en este tipo de eventos. Pero de otra manera, como con cantantes de mi discográfica o con donaciones... no me puedes pedir que cante de nuevo. Lo sabes.
El hombre suspiró frotándose el rostro con ambas manos. Se giró mirando a los dos guardaespaldas que siempre lo acompañaban y les hizo un pequeño gesto con la mano para que salieran del despacho. De nuevo se volvió a la latina que se había levantado para mirar por la ventana al exterior.
- No estarás sola, quiero que cantes con James.
- De verdad J que lo siento -susurró- pero no quiero volver. A James seguro que no le importa hacerlo... además podemos hacer una pequeña entrevista o...
- Santana, sé que lo que te estoy pidiendo es muy difícil para ti, pero por favor... por favor, ven a la gala...
La latina suspiró y sin mirar al otro continuó con un leve susurro.
- En el hipotético caso de que aceptara, llevo siglos sin cantar en directo en televisión o delante de tanta gente. No estoy preparada vocalmente para...
- ¡Vamos! -interrumpió John mientras sonreía- tienes un talento natural y eso no se olvida. Piensa en toda la gente que podremos ayudar si tú vuelves a aparecer en un escenario y...
- Está bien... Solo una canción. Después participaré pero a la sombra.
- Bueno, no es solo eso... tendríais que acudir por la noche a una pequeña fiesta. Sólo gente limitada y nada de prensa.
- De acuerdo -terminó por acertar Santana viendo la enorme sonrisa que se formaba en el rostro del otro- Hablaré con James y me pondré en contacto contigo para ultimar algunos detalles.
- Entonces, ¿eso es lo que quería? -preguntó James mientras se rascaba la coronilla confundido- creía que a esas galas se acudía voluntariamente.
- Claro... siempre participo, pero no actuando. Supongo que si John lo ha planteado así será porque conseguiremos más dinero de esta forma y eso estará genial ya sabes...
- Si, además... será un honor compartir escenario contigo...
James hizo una reverencia exagerada haciendo que la latina se riera con ganas. Santana llevaba un mal día, las malas noticias se iban acumulando y realmente echaba de menos a Blaine en el trabajo para ayudarla, pero James se estaba comportando con ella como un verdadero amigo.
- Tendremos que preparar una canción para antes del jueves.
- Pero creía que la gala era el sábado.
- Tengo una idea que puede funcionar, pero ya te la comentaré más adelante -sonrió levemente Santana mientras le mostraba algunos papeles- me ha preguntado también si irás acompañado, solo o si quieres invitaciones para alguien... al menos una segura para Emma, ¿no?
- Creo que debería llamarla antes para confirmarlo. Ya sabes cómo es, no le gusta mucho estar delante de los focos.
- Mujer sabia.. -respondió la latina mientras miraba algunas cosas por el ordenador- creo que lo mejor es que nos pongamos desde mañana a primera hora manos a trabajar.
- Lo que tú digas jefa -sonrió mientras la guiñó un ojo.
- En este trabajo y de manera puntual, lo no olvides... somos compañeros -rió la latina mientras hacía gestos al chico para que se fuera- y ahora vete a casa a descansar y a despedirte de Emma... que estos días pensarás que vives aquí. Salúdala de mi parte.
- Eso está hecho, compi.
- Tengo que irme ya a trabajar Rach... -suspiró Quinn mientras esperaba parada con su maleta de trabajo en el rellano de su planta con la puerta del piso abierta- salir ya las dos si queréis que bajemos juntas...
Del interior de la casa, salieron Rachel y Beth que iban vestidas informalmente. Aprovechando el último día libre de la morena, madre e hija iban a pasar toda la tarde juntas haciendo lo que la pequeña quisiera. Y había elegido el parque sobre todas las cosas.
Las tres se dirigieron al ascensor y acompañaron a la fotógrafa hasta el coche en el garaje subterráneo. Antes de partir, Quinn cogió a su hija en brazos e intentó besarla por toda la cara, haciendo que esta comenzara a reírse.
- ¡Para!
- ¿No quieres que mamá te de un beso? -preguntó poniendo un puchero haciendo que la niña parase al instante de moverse.
Beth la abrazó y la besó en la mejilla. Después se bajó rápidamente de los brazos de su madre y dio la mano a Rachel mientras que esta se acercó para despedirse de su mujer.
- Eres una chantajista emocional hasta con tu hija... -murmuró con una sonrisa contra sus labios besándola brevemente- ¿Cuándo vuelves a casa?
- Antes de la hora de la cena. Pasarlo bien en el parque.
Ambas se quedaron mirando como el coche salía del garaje y se cerraban las puertas automáticamente tras de si.
- Mamá, ¿podemos llamar a Nico y a Brittany para que vengan con nosotros al parque?
Rachel se paró por un instante, sorprendida por la pregunta de la niña antes de continuar andando. Después de todo lo que había pasado la noche anterior con Santana y la bailarina ,no sabía cómo actuar para no meter la pata. Pensaba que no podía ser tan sencillo como parecía y que Brittany tenía que tener una razón de peso para hacer lo que hizo.
Hasta un ciego veía que se estaba enamorando de su hermana.
Y a ella la habían enseñado sus padres desde pequeña que tenía que informarse de las dos partes en un problema antes de juzgar. Quizás podía ser un buen momento para averiguarlo.
- Claro, podemos preguntar si quieren.
Rachel y Brittany estaban sentadas en un banco del parque mientras observaban como Beth y Nico se columpiaban.
Tras la sorpresa inicial de ver a la morena en la puerta de su casa pidiéndola bajar al parque con los niños, Brittany había aceptado por la cara de alegría que había puesto su hijo al ver Beth allí. Pero ahora se estaba arrepintiendo.
- Anoche saliste bastante rápido... -intentó sacar el tema Rachel mientras ambas seguían mirando a los niños- no te despediste.
Brittany se limitó a murmurar un "lo siento" y nada más. Realmente, ¿qué más podía decir? Rachel y Santana son hermanas y no podía explicarla todo el lío que tenía en la cabeza.
- No te estoy juzgando, ni reprendiendo... -se quedó por unos segundos buscando como continuar la conversación por un buen camino- La señorita López es la que tiene el don de "matarte" con una frase.
- Tú y tu hermana os parecéis más de lo que a primera vista parece... -sonrió la rubia- Hay una cosa que desde que os llevo conociendo me ha llamado la atención... ¿porqué Santana se apellida López si tú y tus padres os apellidáis Berry?
Rachel la miró sorprendida, haciendo que pensara que se había ofendido por la pregunta. A los pocos segundos comenzó a reírse.
- Lo siento, no tenía que haber preguntado eso. De hecho no venía a cuento pero...
- No pasa nada, no es ningún secreto de familia ni algo similar -la tranquilizó la pediatra mientras se acomodaba en el banco- Es una historia algo especial. Mi padre Howard estuvo casado de joven con una chica, Shelby Corcoran... al poco tiempo, se quedó embarazada cuando apenas llevaban unos meses de matrimonio. A los ocho meses y medio, nací yo... pero mi madre tuvo algunas complicaciones y murió en el paritorio.
- Oh... -murmuró Brittany mirando a la otra chica- lo siento mucho.
- No hay de qué disculparse, tú no tienes la culpa -continuó Rachel con una triste sonrisa- Tras su muerte, mi padre estaba devastado. Su familia no lo apoyaba en su matrimonio por lo que se quedó solo conmigo y refugió su dolor tras el trabajo... por aquel entonces era un agente de policía recién entrado al cuerpo y podía mantener la mente ocupada entre las noches de guardia y los casos.
- Hasta que conoció a tu padre...
- Exacto -sonrió- Henry comenzó a trabajar para poder terminar de pagar sus estudios, en un restaurante dónde solía ir Howard a media mañana a tomar café. Y según su versión romántica, fue un autentico flechazo -rió la morena haciendo que la otra también lo hiciera- pero la verdad es que no fue así. Mi padre Howard nunca se había enamorado de un hombre y seguro que nunca se lo había planteado... imagínate más de veinticinco años atrás... en esa época...
- Tuvo que ser duro -dijo Brittany siguiendo la conversación- además siendo tu padre policía.
- Supongo que sí... pero esa parte de la historia la suelen suprimir y suelen contar la parte más romántica, en la que se enamoran y al cabo del tiempo son una familia feliz con una niña.
- A pesar de todo seguro que lo fuisteis... aun lo sois -sonrió la rubia mientras miró por un instante a los niños para asegurarse que seguían bien, para luego volver de nuevo a la historia- Entonces tu padre Henry adoptó el apellido de Berry.
- Si, aunque legalmente nunca han estado casados hasta hace unos años. Pero siempre han mantenido la frase de "un papel no demuestra que tu no seas mi marido".
- Totalmente de acuerdo -confirmó la otra alzando la mano como si fuera un juramento.
- El caso es que cuando tenía casi ocho años, mi padre que se encargaba de un caso... que... bueno, era bastante duro -Rachel suspiró posando la mirada en los niños que seguían jugando sin percatarse de la conversación de ambas- el resultado es que Santana apareció en casa con unos cinco años para quedarse.
Brittany miró a la otra confundida sin saber muy bien qué estaba pasando. ¿Qué había le pasado a Santana para "aparecer" en casa de los Berry? Conocía que se había quedado huérfana muy pequeña pero...
- Esa historia no me corresponde contarla a mí -dijo la morena como si la hubiera leído la mente- Y mis padres, sobretodo Howard, dijo que lo correcto era mantener el apellido de Santana, López.
- ¿Lo correcto? -preguntó aun más confundida Brittany haciendo que Rachel se encogiera de hombros.
- Yo sólo sé parte de la historia. Por aquel entonces apenas me enteraba de nada y ahora... bueno, ha pasado mucho tiempo y Santana siempre será mi hermana, se apellide como se apellide.
Ambas se quedaron en silencio sin saber que más decir mientras miraban a los niños como habían empezado a jugar con otro chico que tenía una pelota.
Nico y Beth entraron corriendo a la casa de las Faberry en cuanto Rachel abrió la puerta. La pequeña rubia iba arrastrando de la mano por toda la casa al niño contándole todas las cosas que había hecho ese día en el colegio.
- ¡Beth! -regañó Rachel mientras intentaba parar a su hija- tranquilízate.
A pesar de que consiguió que la pequeña rubia fuera con más cuidado, ambos se metieron por las habitaciones con casi la misma energía. Siempre era un torbellino, pero cuando estaba con Nico se ponía especialmente inquieta.
- No sé si es buena idea que yo esté aquí... -murmuró Brittany frotándose la nuca incómoda mientras seguía a la otra.
- Tonterías... -comentó Rachel haciéndola pasar a la cocina y sentarse en una de las sillas- siéntate. ¿Quieres un café?
Brittany asintió mientras observaba como la otra chica se movía con gran habilidad por la sala, percatándose de lo mucho que la encantaba estar entre los fogones.
- ¿Porqué haces esto por mí? -preguntó confundida Brittany- Huí sin dar ningún tipo de explicación y supongo que tu hermana te habrá contado todo lo que pasó.
Rachel se dio la vuelta y sin decir nada se sentó frente a la chica con una sonrisa.
- Sé lo que es estar totalmente aterrorizada y bloqueada cuando quieres a alguien.
FLASHBACK
Universidad de Rochester, Nueva York, años atrás
Rachel acababa de llegar a su piso compartido después de un largo día de estudio. Ya estaba en su tercer año de carrera y las cosas cada vez eran más difíciles... Prácticas, trabajos, exámenes, apuntes, más trabajos, más exámenes... Todo esto sumado a la sensación continua de añoranza a todo lo que había dejado atrás en Lima, hacía que en muchas ocasiones todo se le pusiera cuesta arriba.
Rápidamente sacudió su cabeza intentando alejar ese pensamiento y se dirigió a su cuarto, saludando a sus compañeros de piso con un ligero gesto con la mano. Una de ellos era Violet, una chica muy similar a ella físicamente que estudiaba también medicina, pero de primer año y el otro era Chase, que estudiaba Arte Dramático. Una extraña combinación, pero se llevaban realmente de maravilla.
Cerró la puerta tras de sí y dejó todas las cosas que llevaba encima de la cama para encender su ordenador. Hoy, martes, como todos los lunes, jueves, viernes y domingos, había quedado con su hermana para hablar con Skype. Quién la iba a decir a ella que después de que Santana se metiera tanto con ella, la echaría tantísimo de menos.
Tras unos segundos de espera, la imagen un poco distorsionada de la latina apareció en la pantalla. Normalmente, hubiera hecho algún tipo de broma, para intentar asustar a Rachel pero en esta ocasión, la más mayor notó que no estaba para juegos. Algo la ocurría, podía verlo en sus ojos, había estado llorando hasta el punto de dejar sus ojos realmente rojos e hinchados.
- ¿Santana? ¿Qué pasa?
- Nada... -murmuró mientras se acomodaba en el asiento- ¿qué tal la Universidad, ya has...
- San... -interrumpió la mayor- sé que te pasa algo y si no quieres que llame ahora mismo a casa para hablar con papá, dime lo que está pasando. ¿Estás bien? ¿Le ha pasado algo a papá en el trabajo? ¿y papi? ¿el está...
- Se quiere ir -sollozó Santana cortando la hilera de preguntas de Rachel muestra de que se estaba poniendo muy nerviosa.
- ¿Quién se quiere ir?
- Quinn.
- ¿Cómo que...? -preguntó extrañada- ¿Dónde se quiere ir? No entiendo nada...
- ¡No lo sé, no nos lo quiere decir! -gritó la latina- Se quiere escapar... ayer estuvo hablando con Puck y conmigo y nos lo dijo.
- No digas tonterías no se puede escapar así por las buenas... está embarazada. Además, ¿dónde va a ir?
- ¡No estoy diciendo tonterías Rach! Su abuela este fin de semana se tiene que ir a un sitio... ¡no recuerdo el nombre!... da igual... pero va a aprovechar ese momento para irse.
- ¿¡Y su novio!? -preguntó enfadada mientras agarraba fuertemente el ratón de su ordenador- ¿¡NO LA DICE NADA!? Si no tiene dónde ir, va a poner la vida de su hijo en juego...
- Su novio no está...
- ¿Cómo que no está?
- La dejó tirada hace unos días al enterarse que sus padres no los iban a ayudar y se iba a quedar en casa de su abuela. Ha desaparecido de Lima... según algunas fuentes fiables de Puck se ha ido a trabajar a California.
- ¿¡A CALIFORNIA!? ¿¡PERO QUÉ...!?
Rachel suspiró mientras intentaba tranquilizarse. ¿Cómo no se había enterado de todo eso?.
- ¿Porqué no me lo has contado antes Santana?
- Tú y yo sabemos porqué no te lo he contado antes Rach... -contestó con una triste sonrisa mientras limpiaba su cara de lágrimas.
Desde que Santana había entrado al colegio había visto siempre a Puck y a Quinn a su alrededor: en el parque, en su casa... Tanto que a lo largo de los años había cogido un gran cariño a ambos, pero según su mente fue más adulta, sabía que lo que sentía por la amiga de su hermana era diferente que lo que sentía por el muchacho. No era solo cariño... era algo por lo que necesitaba cambiar de ciudad, cambiar de aires antes de hacer cualquier tontería que pudiera también perjudicar a su hermana y la amistad que las unía... y estudiar Medicina en otro estado parecía una buena idea.
No había contado nada a nadie nunca sobre esto, pero Santana siempre la había leído muy bien y aunque nunca se lo dijo abiertamente, sabía que ella lo sabía.
Con el paso de su primer año y apenas ver a Quinn en contadas ocasiones, consiguió olvidarse de ella o al menos eso creía. Había estado con otras chicas de su Universidad y había empezado otra vida totalmente diferente. Pero unas semanas atrás, en una de sus visitas mensuales a Lima, se había enterado del embarazo no deseado de la chica y algo había vuelto a despertarse en su interior. A pesar de que la otra tuviera la vida hecha con su futuro hijo y su novio.
No podía evitarlo.
- ¿Se lo has dicho a nuestros padres?
- No, no quiero que Quinn desconfíe de mí... si se lo digo podrán pararla ahora, pero si se quiere ir, lo hará en cualquier comento. No sabemos qué hacer.
- Di en casa que este fin de semana iré para allá.
- ¿Qué...?
- Simplemente di que el próximo fin de semana me tocan prácticas y he cambiado el billete para ir este fin de semana...
Santana asintió sin decir nada más y cortó la llamada.
Rachel iba a proteger a ese niño y a Quinn aunque no fuera realmente asunto suyo.
...
Rachel había estado los tres días desde la última vez que habló con Santana por Skype con el alma en un puño. Ya era viernes y estaba, tras varias horas de vuelo, en Lima.
Llamó a Santana, para que no se preocupase pero la avisó que antes de ir a su casa, tenía una cosa que hacer. Había viajado para esto y estaba segura.
Se paró justo en frente de una gran casa antigua, la cual tenía un pequeño jardín y al fondo estaba la puerta de entrada. Se acercó a ella lentamente y tocó el botón del timbre.
Esperó por unos segundos...
Una sorprendida rubia apareció tras la puerta sin poder decir nada más que...
- ¿Rachel?
- ¿¡Qué cojones te crees que estás haciendo!? -gritó la morena empujando ligeramente en el hombro a la otra y pasando al interior de la casa- ¿¡QUÉ ESTÁ PASANDO POR TU CABEZA!?
- Santana te lo ha dicho ¿verdad? -preguntó suspirando Quinn mientras veía como Rachel seguía dado vueltas sin parar- Rachel...
- No... Rachel no... eso no me vale... ¿Dónde piensas ir? ¿qué piensas hacer?
- He buscado trabajo por Internet. En un pueblo de Arkansas me ofrecen un empleo de interna para cuidar a unos niños, a cambio de hogar y un pequeño sueldo para el bebé y para mi.
- ¿¡De niñera!? -preguntó la morena mientras los ojos se le iban llenando de agua- ¡Tú querías estudiar fotografía, no hacer de niñera para unos niños de Arkansas! No te puedes ir, una de las mejores escuelas de Fotografía está en Lima y...
- ¿¡Y QUÉ!? -gritó Quinn dejando a la otra chica parada mientras comenzaba a llorar- ¡Tampoco quería quedarme embarazada con los años que tengo y aquí estoy, sola y sin familia, con un bebé que no sé ni cómo le daré de comer! ¡Yo no puedo pensar más en eso!
- Tienes a tu abuela, ella está encantada de tenerte en casa... tienes a mis padres, a Puck, a Santana, a mi...
- ¿¡A ti!? -preguntó mientras se reía entre lágrimas- tú estas a la otra punta del país y poco te importamos los de aquí. Vives en tu mundo perfecto, en tu mundo universitario y los demás ya no existimos...
- No digas tonterías Quinn...
- ¿Tonterías? Has desaparecido Rachel te has ido a vivir tu vida y no...
Rachel no podía más. Había estado aguantando tanto tiempo... tantas horas llorando en su habitación después de irse... tantas horas estudiando simplemente para sacarla de su cabeza... ¿Y ahora la estaba recriminando eso?
Sin pensárselo dos veces, se lanzó a la rubia cogiendo su cara entre sus manos y haciéndola callar con un beso en los labios. Quinn se quedó totalmente paralizada sin saber que hacer, hasta que sintió que los cálidos labios de la morena no estaban con los suyos.
- ¡POR ESTO ME FUI! -gritó Rachel sin dejar de mirar a la otra chica que seguía aun parada con los ojos abiertos- ¡ME ESTABA INTOXICANDO CONTIGO! Dios, no podía dejar de pensar en ti... continuamente venías a mi cabeza... a cada momento del día aparecían tus jodidos ojos verdes en mi mente... me estaba enamorando de la amiga de mi hermana pequeña a la que conocía desde que era una niña, ¿qué querías que hiciera?.
Quinn levantó las cejas sorprendida. Tras unos segundos en los que solo se escuchaban las respiraciones de ambas, Rachel se dio la vuelta y puso su mano en el picaporte de la puerta de salida. Antes suspiró y susurrando añadió:
- Haz lo que quieras. Como tú has dicho, yo ya no soy nadie aquí. Solo espero que no te arrepientas.
Sin tan si quiera darle tiempo a mover los pies, notó una mano en su hombro y con un rápido giro, Quinn tenía a Rachel contra la puerta, mientras la besaba a cada segundo que pasaba más apasionadamente. La morena llevó sus manos al pelo de la otra y la empujaba más hacia ella, intentando que no hubiese ningún tipo de espacio entre ellas.
- Porqué no me lo dijiste antes... -sollozó Quinn mientras se abrazaba fuertemente a la otra y enterraba su cara en el hombro de la chica- todo esto podía haber sido de otra manera...
- Yo... yo...
Quinn la miró a los ojos sin saber más que decir. Rachel con una leve sonrisa, limpió el resto de lágrimas que habían manchado su piel.
- Pero estoy embarazada Rachel y tú no tienes que...
- Me da igual... -susurró besándola de nuevo, esta vez acariciando su mejilla- nos las apañaremos.
- No sabes dónde te estás metiendo... -sonrió mientras pasaba sus brazos por la espalda baja de Rachel.
- Lo averiguaremos juntas...
FIN DEL FLASHBACK
- ¿Me dejas darte un consejo? -contestó con otra pregunta Rachel mientras la miraba- En la vida, nada de lo que realmente merece la pena es fácil... si no luchas por ello nunca tendrás nada que merezca la pena.
Brittany se quedó callada por unos instantes, hasta que salió corriendo Nico de las habitaciones seguido de Beth que iba jugando tras él.
- Creo que es hora de irnos -dijo la bailarina aun mirando a la morena- Gracias por todo...
Santana estaba sentada con Puck en una pequeña zona de césped de Central Park, junto a un campo de béisbol donde unos niños se entretenían jugando un partido. Aunque la noche ya se estaba acercando, la latina como siempre, llevaba sus gafas de aviador y una sudadera con capucha que prácticamente la hacían irreconocible, mientras que el chico iba en pantalones de deporte y una gorra de los Nets.
Habían quedado con la escusa de pasear a Siku, que estaba entretenido mordiendo su nueva pelota junto a su dueña, pero el moreno realmente sabía que había otra intención detrás de eso...
- Entonces que... -comenzó Puck sorbiendo su granizado con su pajita- ¿me vas a contar lo que te pasa? He estado intentando sonsacar a Quinn y a tu hermana pero por más que lo he intentado...
- Noah ya te dije por teléfono que no me pasó nada, simplemente me encontraba mal.
- A otro con ese cuento... -comentó mientras acariciaba distraidamente al animal- se me está acabando el granizado y ya sabes que me pongo de muy mal humor cuando...
- Simplemente me siento como una imbécil ¿vale? Creía que Brittany... que ella... que sentía cosas por mí, pero... bueno, no es así y ahora he jodido nuestra amistad.
- Tiene que ser otra cosa López, esa chica está loca por ti. Se ve a la legua... -sonrió mientras pasó uno de sus brazos por encima de los hombros de Santana.
- Ya te he dicho que no además...
Una pelota de tenis golpeó su pierna haciendo que mirara para todos los lados. Los niños estaban bastante alejados y aparentemente estaban solos... aparentemente.
- Lo siento mucho, no te había visto.
Una chica se paró junto a Santana, agachándose y cogiendo la pelota de las manos de la latina. Rápidamente en sus pies estaba un perro mucho más grande que Siku. El animal intentaba jugar con el pequeño alaskan pero no se mostraba muy participativo.
- Es precioso... ¿como se llama?
- Siku -contestó la morena mientras acariciaba la cabeza del animal que aun tenía bastante miedo de los otros perros- es aun un cachorro y no le gusta mucho jugar con otros perros más grandes que él...
Alguien llamó desde lejos a la chica haciendo que se diera la vuelta a saludar.
- Espero verte por aquí más a menudo... -la chica se quedó callada a la espera del nombre de la otra.
- Santana López.
- Amy Wolfgang -contestó tendiéndole la mano- Hasta luego.
Amy se separó con una sonrisa y tiró de la cadena de su perro poniendo rumbo hacia el grupo de gente que la esperaba al otro lado del parque. Era una chica a la que Santana echó un par de años más que ella, morena con unos ojos grandes y oscuros.
Santana se quedó mirando confundida hasta que la perdió de vista y la sacó de su ensoñación la risa de Puck.
- Tienes a todas locas por lo que veo...
Quinn, Rachel y Beth habían cenado tranquilamente. Como todos los días, la niña las entretenía con sus historias del colegio y cuando iba a clase de baile, de lo bien que se lo pasaba. Después había llegado la hora de dormir y tras meterla en su cama, las chicas también se fueron a su habitación.
La pediatra estaba tranquilamente en la cama viendo la televisión mientras que Quinn estaba ausente, aparentemente retocando en su ordenador de la habitación algunas fotos. Siempre hacía lo mismo cuando algo la afectaba: evadirse del mundo, aislarse. Incluso de su mujer.
Rachel sonrió tristemente dejando el libro a un lado, llamó la atención de su mujer para que se girara y la mirase. Levantó las sábanas y abriéndose de piernas señaló ese sitio para que Quinn se sentara en él, obedeciéndola casi al instante.
La morena la abrazó por la cintura besándola después entre sus omóplatos.
- ¿Estás bien?
- Si...
- Lo digo en serio Quinn.
- Hoy he tenido una sesión para un bautizo y... -sollozó- esta semana fue cuando...
Rachel sin dejarla continuar, pasó su mano por debajo de la camiseta amplia que utilizaba la otra para dormir y acarició suavemente la cicatriz que tenía en el vientre. Quinn suspiró llorando levemente mientras ponía sus dos manos sobre la de su pareja.
- ¿Quieres hablar? -susurró Rachel mientras escondía su cara en la nuca de su chica- a lo mejor te ayuda a...
- Yo solo -interrumpió la rubia con los ojos llorosos- ¿Te importa que simplemente nos vamos a dormir?
- Claro.
Cuando ambas estaban totalmente tumbadas en la cama, Quinn automáticamente se abrazó al cálido cuerpo de Rachel mientras que la otra la besó la coronilla mirando el techo.
Había tantas cosas que resolver en la cabeza de su chica...
...
Y esto es todo por hoy. Más Faberry, algo del pasado de Santana... Capítulo bastante largo para compensar la espera.
Gracias a todos los que apoyáis esta historia, espero vuestros comentarios, como siempre.
La próxima actualización será mi otro fic nunca es tarde, será la semana que viene si no hay ningún problema. Para cualquier cosa MP o twitter ;)
...Mune9117...
