¡Hola a todo el mundo!

Antes de nada, sé que no he actualizado tanto como debería, pero estoy con los exámenes finales y apenas tengo tiempo para respirar. Estoy publicando este fic y no "Nunca es tarde" porque este casi lo tenía completamente escrito y apenas necesité tiempo estos días para acabarlo.

No me olvido del otro fic. Paciencia ;), solo dos semanas más y seré completamente libre.

Sobre los comentarios...

Coty: Muchas gracias como siempre :). Ya me queda menos de una semana para acabar así que estoy bastante feliz jajaja. Tengo unas ganas locas de verano. Espero que te guste el próximo cap. Gracias¡

AndruSol: Jajaja ya está la continuación. Ha tardado más de lo esperado pero espero que compense jajajaja. Brittany aun tiene muchos "demonios" que superar. Pero si es cierto que ha dado un paso enorme al atreverse a decírselo.

Esperaré a saber vuestras opiniones para seguir colgando capítulos... últimamente están bajando el número de comentarios y no sé si es porque no os está gustando la historia. Me replantearé seguir publicando en el caso de que no os guste.

Y ya, por fin, os dejo con el capítulo.


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Brittany gimió y echó su cabeza para atrás sin poder evitarlo mientras Santana seguía besando y chupando su cuello.

Habían llegado sin saber muy bien cómo a la casa de la latina. Habían tomado un taxi para llegar más rápido mientras intentaban concentrarse en no lanzarse una a la otra y dar un espectáculo al taxista. Una vez en el ascensor no hubo contención y se desató la locura.

Calor, jadeos, besos, manos por todos lados...

Santana como pudo abrió la puerta de su casa... no la resultó sencillo teniendo a la rubia que la había quitado el sueño durante tanto tiempo abrazada a ella por la espalda mientras la besaba el cuello repetidamente. Una vez dentro, casi sin cerrar la puerta se dirigieron a la habitación desnudándose rápidamente, quedando en ropa interior.

El dormitorio estaba casi a oscuras salvo por la poca iluminación de exterior que entraba por las rendijas de la persiana. Por primera vez desde que habían llegado, se tomaron unos segundos de calma y dejaron de besarse. La latina subió una de sus manos a la cara de la otra y con todo el cariño que pudo, acarició su mejilla. Brittany no pudo más que sonreír y volverla a besar apasionadamente.

Santana fue empujando a Brittany hasta que sus piernas chocaron con la cama. Bajó sus manos del cuello de la chica hasta la cintura para ayudarla a tumbarse suavemente, mientras no dejaba de mirarla a los ojos. Brittany no pudo más que devolverla la sonrisa y dejarse llevar...

Nadie nunca la había mirado así, con esa mezcla de adoración y pasión a partes iguales.

Una vez que estaba totalmente tumbada, Santana se puso a horcajadas encima de ella. Lentamente se acercó al cuello y comenzó a mordisquear y besar suavemente todo lo que encontraba a su paso... Brittany se dejó hacer, se sentía tan bien teniendo los labios de la otra tan cerca de su piel... sus manos fueron directamente al pelo de la morena animándola a seguir con lo que estaba haciendo.

Brittany como pudo, obligó a Santana que se volviera a sentarse encima de ella. Rápidamente sus manos fueron al broche delantero del sujetador de la latina haciéndolo caer y dejando a la vista su precioso pecho. La bailarina no pudo evitar pasar sus manos desde la cadera hasta ellos, haciendo que la otra gimiera y comenzaran a rodar sus caderas mientras se abrazaban sentadas.

- Joder Britt... - murmuró Santana mientras agarraba fuertemente el pelo rubio y la otra comenzó a morder y recorrer todo su cuello con sus labios y su lengua.

Mientras seguía haciendo esto, Brittany consiguió darlas la vuelta, tumbándola y quedándose encima.

Como si se tratara de un momento de descanso, separaron sus labios y Brittany comenzó a quitarse la ropa interior que llevaba bajo la atenta mirada de Santana. No aguantó mucho en esta postura. Rápidamente se puso a la altura de su amante y comenzó a acariciar y morder los pechos expuestos.

- San... -gimió la rubia mientras deslizaba sus manos por toda la espalda de la otra hasta llegar a su culo, apretándolo fuertemente.

Tras unos segundos haciendo lo mismo, ya no podían ocultar sus ganas de más... las respiraciones cada vez más pesadas, los besos descuidados y sus cadera, que no dejaban de ir una contra la otra. Finalmente Santana, las vuelve a tumbar quedándose ella en la posición dominante.

Lentamente su mano fue pasando por su pecho, por su estómago.. hasta llegar a la parte más sensible de la otra. Brittany dejó escapar un suspiro entrecortado tan pronto como la mano de Santana se encontró con su humedad y comenzó a acariciarla lentamente. Sus manos fueron a su espalda, prácticamente obligándola a estar más cerca, sin dejar espacio entre ellas.

- Hace mucho que yo no... necesito que.. -susurró entre gemidos la rubia.

Santana paró con lo que estaba haciendo por unos segundos y levantó la vista hacia su rostro. Acarició con su nariz el pómulo de la chica para luego besarla lentamente.

- San... -gimió en voz alta la bailarina mientras la otra comenzó a acariciarla con mayor velocidad.

Cuando menos se lo esperaba, Santana introdujo uno de sus dedos dentro de Brittany. La latina seguía besando todo lo que estaba en su paso sin dejar de mover su dedo hasta llegar a sus pechos. Tomó un pezón en su boca mientras Brittany no podía dejar de gemir y gruñir.

La bailarina la cogió fuertemente del pelo obligándola a subir de nuevo a su boca.

Santana notó como el cuerpo de la chica estaba comenzando a tensarse y a estar cada vez más cerca. Brittany la clavó sus uñas en la espalda mientras gritaba su nombre.


Brittany nunca se había sentido así con nadie. Tan protegida, querida y deseada a la vez.

Después de varias rondas con Santana, se habían quedado complementarte dormidas una en brazos de la otra. Brittany abrazaba por detrás a la latina que estaba durmiendo plácidamente, con sus manos entrelazadas.

Brittany con mucho cuidado se separó, apoyándose en su codo para observarla. No pudo evitar pensar en todo lo que había pasado estos meses... el trabajo con Austin, conocer tanta gente, conocer a la latina...

Si la quedaba algún tipo de duda, después de la noche que habían pasado, no podía seguir trabajando para Austin y mucho menos engañar a Santana cuando la estaba tratando tan bien. Tenía que arreglar las cosas antes de comenzar nada.

Se giró lentamente, mirando el reloj que había en la mesilla de la chica... eran las seis de la mañana y había quedado con Frank en dos horas para ir a la sede de la revista en la que trabajaba Austin. Tenía que irse ya para poder llegar a tiempo.

Se levantó intentando no molestar a Santana y comenzó a vestirse con la ropa extendida por toda la casa. Tras unos minutos poniéndose el vestido y con los tacones en la mano, pasó de nuevo a la habitación. La latina estaba ahora tumbada boca abajo, con la sábana cubriéndola simplemente de cintura para abajo mientras su pelo caía sin orden por la almohada.

Brittany tuvo que resistir las tentaciones de volver a la cama con ella y decidió que lo mejor era irse sin despertarla... no la podría mentir de nuevo después de todo lo que había pasado cuando la preguntara que donde iba. Volvió al salón, cogió un pequeño bloc y comenzó a escribir una nota.

Después se acercó a la cocina, dejándola junto a la cafetera. Si algo conocía a Santana, sabía que lo primero que hacía por la mañana era tomar su dosis de cafeína.

Con mucho cuidado, buscó su bolso y sin más, salió por la puerta.


Santana abrió lentamente los ojos intentando orientarse. Notó que estaba completamente desnuda. Fue entonces cuando los recuerdos de la noche anterior comenzaron a agolparse en su mente...

Las manos de Brittany...

Los labios de Brittany...

Sus gemidos...

Sin poderlo evitar, sonrió y llevó una de sus manos a los lados de la cama encontrándosela fría y vacía. Rápidamente se incorporó y miró a su alrededor. No había signos de que Brittany hubiera estado o estuviera por allí. Quizás su mente la había jugado una mala pasada y simplemente lo había soñado todo...

Cogió la primera camiseta larga que encontró y se la puso para salir por la casa. No podía haber soñado lo que pasó anoche...

Tras pasar al salón y asomarse a la cocina, no había rastro de Brittany por ningún sitio. Cuando se sentó en la cocina suspirando, vio una hoja encima de su cafetera.

"Siento haber salido sin avisarte, pero tenía que arreglar unos asuntos de trabajo de manera urgente. Hablamos luego.

XXXBritt"

Y nada más.

Releyó la nota en un par de ocasiones intentando ver algo más de lo que en realidad había. Cuando se dio por vencida, simplemente suspiró y se sirvió un café. Después sacó su móvil para llamar a su hermana.

Lo último que necesitaba en esos momentos era estar sola.


- Quinn se ha ido a un trabajo de última hora a las afueras para un reportaje de una revista.

Santana suspiró mientras Rachel las servía un café y ponía un plato repleto de tostadas y fruta en el centro de la mesa. Beth aún estaba en casa de Kurt, lo que dejaba a las hermanas completamente solas en la casa.

- Sobre lo que pasó anoche... ¿está todo bien? -preguntó Rachel sentándose enfrente de su hermana- es muy temprano para que estés aquí desayunando con tu hermana y no en tu casa desayunando con...

- Tenía que ir trabajar -interrumpió Santana- se ha ido temprano.

Rachel sabía que algo pasaba pero si conocía bien a su hermana, lo mejor era que hablase del tema cuando ella quisiera. Bebió un poco de su taza y algo vino a su cabeza.

- Santana, tengo algo que preguntarte. Sobre Quinn.

- ¿A mí? ¿Sobre Quinn?

- Si, ya sabes que últimamente ha estado más... sensible... con el tema de los niños.

- Bueno, estas fechas es cuando... ya sabes -contestó con una leve mueca Santana mientras cogía una pieza de fruta del centro de la mesa- es normal que esté así.

- ¿Tú crees que si yo... bueno que si...? -continuó Rachel cada vez con la voz más baja.

- Quinn estará encantada de tener otro hijo contigo Rach.

- ¿Cómo sabes que yo...?

- ¡Ohh vamos! -exclamó riéndose la latina- tu reloj biológico lleva meses encendido. Se te ilumina la cara cada vez que ves a un bebé, miras constantemente cuando vamos a los centros comerciales ropa y juguetes para niños... Es obvio.

- ¿Crees que se tomará mal si yo, bueno, se lo digo?

- No se va a enfadar por decirla que quieres tener tú a vuestro hijo -sonrió Santana mientras miraba su taza de café- Quinn quiere un hermano para Beth, ya sabes que a ella no la gustó nunca ser hija única, con todo lo que pasó con sus padres siempre deseo haber tenido una hermana en la que apoyarse. Por eso está tan dolida con no poder hacerlo.

Rachel simplemente permaneció en silencio sin decir nada más.


***Revista QuoreHearts. Junio. SnixL y su corazón roto***

"La gala benéfica de John Stefant fue un completo éxito. Se recaudó una gran cantidad de dinero que será de mucho apoyo para la causa a la que estaban intentando ayudar. Pero eso no fue todo lo que pasó anoche. Entre bambalinas hubo mucho movimiento interesante. Tras la gala retransmitida por la televisión, todos los participantes estaban invitados a una fiesta privada.

Pero como siempre queridos lectores, QuoreHearts tuvo acceso.

Pudimos ver la reunión de viejos amigos, como algunos personajes de la serie Friends, que llevaban mucho tiempo sin verse, algunas nuevas estrellas de la televisión como a Tatiana Maslany, Jordan Gavaris y Dylan Bruce de Orphan Black... y cómo no, a una de nuestras más exitosas cantantes nacionales, SnixL, que interpretó junto a James Dick una canción inédita, que no pasó desapercibida por nadie, entrando entre las diez primeras más vendidas en numerosos países en apenas unas horas.

Hacía mucho tiempo que la latina no se subía a un escenario y nunca, salvo en sus últimos conciertos la habíamos visto cantar algo de una manera igual, tan sentida. ¿Hay alguien rondado por la cabeza de SnixL?

Eso nos estábamos preguntando todos al ver la gala en directo. Se vio a la latina claramente emocionada, muy sentimental al terminar. Unas horas más tarde, nuestras sospechas se confirmaron. Tras asistir a la fiesta con su cuñada y su asistente, llegó más tarde su hermana y la misteriosa rubia que desde hace meses la acompaña en algunas ocasiones.

Y esto no se queda ahí.

Tras una corta conversación se las vio mucho más que cariñosas y saliendo juntas del local. La misteriosa rubia aun no..."

- Es jodidamente absurdo -gruñó Santana mientras lanzaba la revista contra el suelo- ¿Cómo es posible que enteren de absolutamente de todo? La fiesta era totalmente privada... ¡NECESITABAS UN PASE ESPECIAL!

- No te enfades. Habrán entrado por alguien o algún invitado habrá pasado la información. Ya sabes como va esto -comentó Blaine mientras se sentaba frente a ella en su despacho con una pequeña sonrisa- Pero creo que eso es lo de menos... a pesar de todo esto, deberías de estar más contenta ¿no?

Santana suspiró y sacó su móvil de su regazo, donde llevaba desde que había llegado a la discográfica, dejándolo encima de la mesa. La llamada de Brittany aun no había llegado y tampoco la había contestado al mensaje que la había mandado. Sin decir nada, volvió su silla hacia los ventanales que había detrás de su escritorio sin decir nada.

- Si, supongo.

- ¿Supones? -preguntó confundido el moreno- ¿No te fuiste con Brittany?

- Si, nos fuimos juntas -contestó Santana aun sin girarse mirándose las manos en su regazo- anoche... bueno, ella y yo... acabamos en la cama... y aunque sé que no es la mejor forma de decir que quieres algo más serio, ya sabes, ir así, rápido... creía que las dos queríamos algo más que un polvo de una noche... pero esta mañana me he despertado sola.

- ¿Se ha ido sin más? ¿Sin decirte nada?

- Ha dejado una nota diciendo que tenía una urgencia en el trabajo y tenía que salir.

- Ah bueno... No te querría despertar Santana, no busques otra idea...

- A trabajar, un domingo... ¿Quién va a trabajar un domingo?

- ¿¡Tú!? -exclamó el otro mientras señalaba todo a su alrededor- quizás su jefe simplemente la pidió un favor y ha tenido que acudir. Esas cosas pasan.

- He mirado la web de su Academia. No abre los domingos y además...

- Santana, basta -interrumpió el otro viendo el nerviosismo de su amiga- Ella no es Julie. Se merece un voto de confianza ¿No crees? o ¿Te ha hecho sospechar de lo contrario?

Santana negó con la cabeza. Realmente Brittany no la había dado ningún tipo de señal para desconfiar de ella ¿no? simplemente habría tenido algún tipo de urgencia y ha tenido que salir. Sin ningún oscuro motivo.

- Está bien, quizás tengas razón y simplemente me estoy volviendo un poco loca...

- No creo que se pueda estar más loca de lo que estás normalmente -bromeó Blaine haciendo que la otra rodara los ojos- vamos, es hora de trabajar.


- Quinn... ¿podemos hablar un momento?

Rachel estaba parada junto a la puerta de la habitación de Beth, observando a ambas como pintaban. Después de la conversación con su hermana, no quería dejar pasar más tiempo... necesitaba hablar con su mujer.

Quinn la miró extrañada. Besó la cabeza de la pequeña y salió tras la morena entornando la puerta. Ambas se dirigieron a su dormitorio y se sentaron en la cama.

- Cielo... creo que tenemos que hablar sobre lo que pasó hace algunos días.

- ¿A qué te refieres? -preguntó la rubia mientras se levantaba rápidamente y se ponía a colocar la ropa recién planchada que estaba encima de la cama- Deberíamos de comprar un armario más grande ¿no te parece?

Rachel frunció el ceño y suspiró. Siempre hacía lo mismo cuando intentaba hablar con ella sobre el tema.

- Sabes a lo que me refiero... -susurró la morena mientras tiraba del brazo a su chica y la sentaba sobre sus piernas.

Quinn apartó la mirada sin decir nada. Rachel pasó una de sus manos por el vientre de su chica con todo el cariño que pudo quedándose en ese lugar un rato.

- No puedes seguir culpándote de lo que pasó...

- Lo sé -sollozó la rubia mientras comenzaban a caer lágrimas por sus mejillas- pero me duele pensar que Beth nunca tendrá un hermana o un hermano en el que apoyarse porque fui una irresponsable que...

- Basta -gruñó Rachel mientras limpiaba las lágrimas de la otra- no quiero que pienses así, ¿está bien?. Te haces daño a ti, a mí y a todas las personas que te quieren. Además, sobre lo del niño, claro que podemos tener...

- No puedo volver a quedarme embarazada ¿recuerdas? -contestó de malas formas mientras intentaba alejarse de la otra.

Rachel la volvió a sentar en sus piernas y la obligó a mirarla.

- Hay muchas más opciones cariño... entre ellas, que yo me quede embarazada...

Quinn frunció el ceño durante unos segundos.

- Tú no quieres quedarte embarazada. Tú misma me lo dijiste.

- Quinn... no dije que no quería quedarme embarazada nunca, dije que no quería quedarme embarazada hasta que no encontrara un trabajo estable. Los turnos de un médico de rotaciones no son muy aconsejables para un embarazo... pero eso no quiere decir que no quiera tener un hermanito o hermanita para Beth.

La fotógrafa la seguía mirando confundida sin saber muy bien hacia dónde se dirigía esta conversación. Rachel al ver su expresión de confusión tan similar a la de Beth rió suavemente.

- Quiero tener otro hijo.

- ¿Qué?

- Que quiero tener otro hijo... o hija.


Brittany y Frank estaban totalmente paralizados ante el enorme edificio de la editorial SantPolts que estaba frente a ellos. Habían pasado cientos de veces frente a él, pero nunca habían llegado a pasar ni se lo habían planteado.

El sonido del móvil de la chica los sacó de su mundo.

- ¿Quién es?

- Un mensaje de Santana... ella... -comenzó la rubia mientras miraba el mensaje de la latina para luego volver a guardar el móvil sin contestar- nada. Simplemente me ha mandado un par de mensajes esta mañana, ya la contestaré.

- ¿Crees que lo mejor que puedes hacer es ignorarla?

- No, pero ahora mismo no la puedo mentir ¿vale? -susurró mientras se frotaba de manera nerviosa la nuca- Primero tengo que arreglar todo esto y después... solo espero que ella me comprenda.

- Brittany -interrumpió Frank con una leve sonrisa- todo va a ir bien. Estás intentando arreglar todos tus errores y ella lo va a entender. No te preocupes.

- Tienes razón. Vamos.

La pareja se dirigió al hall principal donde pronto los recibió la recepcionista. Era joven de la edad de Brittany y muy similar a ella físicamente. Llevaba unos cascos manos libres e iba atendiendo a todas las llamadas que iban pasando por la centralita. Tras verlos y preguntarles, los acompañó directamente al ascensor dándoles unas indicaciones para llegar a la reunión programada: último piso, despacho del señor Gabe Black.

Brittany no conocía el nombre de Gabe Black, pero si realmente la iba a servir de ayuda para salir de todo esto, no tenía inconveniente para verlo.

Tras una larga espera de pisos y gente subiendo y bajando, consiguieron llegar al último donde había un hombre robusto y trajeado, seguramente guardaspaldas. Tras pedir las identificaciones, abrió las grandes puestas que había tras de sí.

Dentro, un hombre totalmente diferente al de la entrada: mayor, pelo cano, vestido de manera poco formal, gafas apoyadas en el puente de su nariz...

- Buenos días, los estaba esperando -comenzó mientras indicaba a la pareja que se sentase frente a su mesa en los dos sillones que había.

- Muchas gracias por recibirnos señor Black -saludó Brittany con una pequeña sonrisa mientras le tendía su mano.

- Podéis llamarme Gabe, señor Black me hace sentirme más mayor de lo que ya soy -rió sentándose en su gran asiento de cuero- Y ahora cuénteme señorita lo que la ha traído por aquí. La conversación que tuve con su amigo no me gustó para nada y me gustaría que usted me lo contara de primera mano.

Brittany comenzó a contar parte de su historia, cuando conoció a Austin, cómo llegaron al acuerdo, cómo estaban engañando a Santana y a su entorno...

- Eso es imposible- cortó el anciano mientras se quitaba las gafas para mirarlos- nosotros no tenemos nada que ver. Para empezar, el señor Doyle, si que era un importante periodista de esta casa, no lo niego, pero tras algunos problemas personales comenzó a hacer que no nos gustaron y muy a nuestro pesar, tuvimos que desentendernos de él.

Ambos se quedaron totalmente paralizados. Austin siempre había justificando su trabajo por encargo de una agencia...

- Austin está actuando en su nombre -comentó Frank diciendo lo que Brittany no era capaz de decir- comentó que toda la información que consiguiese la iban a publicar en esta publicación y...

- Ningún tipo de revista puede publicar una información así -interrumpió Gabe mirando a ambos- aunque seamos prensa del corazón, tenemos nuestros propios límites. Hay una barrera clara entre información y acoso. Además, ninguna revista querría a un enemigo tan poderoso como la señorita López.

- No entiendo nada... -murmuró Brittany mirando a su amigo.

- Si me acepta un consejo -continuó Gabe- Lo mejor es que se aleje de él y evite cualquier cosa que la relacione con todo lo que está haciendo. Él no va a poder tomar ningún tipo de represalia contra usted porque nuestra revista no se va a responsabilizar de su investigación...

- Entonces, ¿ya esta? -preguntó la rubia sin poderlo creer.

- Supongo que si. La recomiendo que tenga cuidado. En su día Austin fue un gran tipo y un profesional excelente, pero por circunstancias de la vida él desapareció dejando una versión totalmente opuesta de él. Puede ser capaz de cualquier cosa.

Brittany se quedó pensando sin decir nada durante unos segundos, ¿era capaz de cualquier cosa?. Tenía que pensar rápidamente algo para poder desentenderse de todo.

- Muchas gracias, de verdad, por recibirnos y por todo.


Santana intentaba repetirse una y mil veces la conversación que había tenido hacía unas horas con Blaine. Había suspendido todas sus reuniones del día y ahora estaba sin hacer nada, sentada en su despacho.

Con un largo suspiro, puso su móvil encima de la mesa, simplemente mirándolo. Hacía mucho tiempo que no esperaba una llamada de manera tan desesperada. Un mensaje. Una pequeña señal, un pequeño gesto de esperanza para no ponerse en lo peor. Que se había acostado con Brittany y todo se quedaría ahí.

No podía soportar esa idea después de todo lo que sitió por la noche... sus besos, sus caricias, sus gemidos... todo que la habían vuelto loca y ahora la estaban desesperando.


Brittany acababa de llegar a su portal a la una de la mañana, después de haber ido a casa de Kurt. Tras dejar a Nico la noche anterior con él, el pequeño quiso quedarse hasta la cena y planear un día juntos. Pero mañana tenía colegio y ahora tenía que volver con su madre a casa para descansar.

Al llegar a su rellano, algo llamó la atención Brittany: su felpudo de Bob Esponja (escogido especialmente por su hijo) estaba en medio del pasillo y no bajo su puerta donde debería de estar. Al acercarse un poco más, vio que su casa estaba abierta ligeramente y el marco totalmente destrozado como si alguien hubiera intentado romper la cerradura.

- Nico, tienes que quedarte en silencio -ordenó Brittany bajando a su altura y escondiéndolo en un pequeño rincón del rellano- no salgas de aquí a no ser que yo te venga a buscar, ¿está bien?

El niño sin entender muy bien lo que estaba pasando, asintió mientras que su madre lo besaba en la frente. Después la bailarina, volvió a la puerta de la casa y la abrió totalmente haciendo el mínimo ruido posible.

Mirando por el recibidor, intentó buscar rápidamente algo que la sirviera como arma en caso de encontrarse con alguien...

Y se acordó...

Bendita paranoia de Kurt...

El primer día que se fueron a vivir a ese piso, Kurt sabiendo todos los problemas con Austin, la regalo un bate de béisbol por si algún día alguien intentaba entrar a la casa por la fuerza. Ella sin entender muy bien el regalo, lo guardó en el primer sitio que encontró, el paragüero de la entrada, pensando que nunca lo tendría que utilizar.

Se acercó con cuidado y lo cogió con ambas manos, lista para defenderse. Entró directamente al salón tras ver la cocina abierta y vacía. El salón estaba totalmente revuelto, el sillón rajado, los cuadros descolgados, los cajones revueltos... todo, absolutamente todo, estaba fuera de lugar.

Pero lo verdaderamente importante era que la sala estaba despejada. Se dirigió después a las habitaciones, encontrándolas de igual modo... totalmente revueltas y con todas las cosas destrozadas. Tras percatarse de que quien quiera haber entrado, ya no estaba allí, se puso a mirar a su alrededor. Estaba la televisión, el portátil... habían dejado todo lo de valor, por lo que claramente estaban buscando algo en concreto.

Brittany no tenía nada de valor material, salvo quizás...

No podía ser por eso...

No podían haber entrado en su casa solo por eso...

Rápidamente corrió a su armario, sacando la bolsa de deporte en la que guardaba todo el material de Santana. No las contó pero aparentemente, estaban todas. Fue a dejar todo de nuevo en su sitio, cuando escuchó un ruido en el salón. Rápidamente cogió el bate de nuevo y se dirigió despacio al salón.

En el recorrido, solo era capaz de escuchar el latido de su corazón yendo cada vez más deprisa. Justo cuando iba a darse por vencida, que simplemente el ruido había sido en su cabeza, alguien tiró de su camiseta haciendo que se sobresaltara y soltara el bate.

- ¡Nico!

El niño asustado la soltó y se echó hacia atrás llorando. Brittany se llevó la mano al pecho intentando igualar su respiración y después bajó a la altura de su hijo.

- Te djie que no te movieras -regañó a Nico pero no pudo hacerlo durante mucho tiempo al ver su cara de terror- no llores, solo me has asustado...

Brittany lo cogió en brazos con cuidado mientras su hijo enterró su cara en el pecho de su madre. La bailarina cerró como pupo la puerta principal al saber que definitivamente estaban solos.

Lo primero que pasó por su cabeza fue llamar a Kurt, él sabría lo que hacer... pero no podía meterle en todo esto. Tendría que darle muchas explicaciones que luego tendría que ocultar a Blaine y no quería que nadie más mintiera a alguien por su culpa. Frank, no estaba disponible, había salido de pesca con unos amigos según salieron de la reunión con Gabe Black.

No sabía dónde iban a ir, pero lo que si sabía es que no se podían quedar allí más tiempo por su propia seguridad. No sabía si se trataba de un simple robo o de algo más, pero no se iba a arriesgar con su hijo en casa.

Dejó a Nico en el suelo cuando notó que se había tranquilizado un poco. El niño a pesar de ello, cogió de la mano a su madre y observó todo a su alrededor.

- ¿Porqué está todo roto? -sollozó mientras comenzó a buscar algo a su alrededor- ¿Y Ducky?

Brittany levantó la cabeza buscando el pato de peluche y el niño la arrastró hasta su habitación. Estaba todo revuelto, roto... sus juguetes, sus libros, sus fotografías... incluso el colchón. La chica vio el pico del peluche justo detrás de la puerta totalmente destrozado.

Cogió a su hijo de nuevo hasta dejarlo a la altura de sus ojos.

- Cariño, Ducky no está... -susurró besando su pelo mientras el niño empezó a llorar con más ganas haciendo que a Brittany se le empezaran a humedecer los ojos- no pasa nada. Vamos a arreglar todo. Encontraremos a Ducky y arreglaremos todas tus cosas, pero ahora tenemos a recoger tu ropa y nos vamos a ir a dormir fuera ¿Vale?


Santana acababa de llegar a casa tras estar todo el día en la discográfica. Después de asumir que no sabría nada de Brittany en todo el día, apagó el móvil y se encerró en uno de los estudios de grabación para componer algunas canciones pendientes que tenía en su cabeza. Adelantaría trabajo y además, estaría entretenida.

Cansada, tiró de mala manera sus llaves al cuenco vacío que había en el aparador de la entrada y dejó su bolso colgado en la primera silla del salón que encontró. Se quitó los tacones, dejándolos de cualquier manera junto al sofá y se tumbó en él, cerrando los ojos.

Rápidamente Siku que acababa de darse cuenta de que su dueña había llegado, salió a recibirla, chupándole la mano que había dejado colgando fuera del sofá. Santana había estado hablando con su hermana para que se pasara a sacar al animal y esta, no había tenido problema en hacerle compañía durante unas horas en su casa mientras que ella estaba en la discográfica.

- ¿Quieres salir un rato? -preguntó Santana levantándose y poniendo rumbo a su habitación- voy a cambiarme y damos una vuelta.


Después de una hora de paseo con Siku totalmente desconectada, entró por el portal de su casa. La verdad es que odiaba reconocerlo y dar la razón a Quinn, pero haber acogido al animal había sido una idea estupenda... tenía una compañía siempre que llegaba a casa.

Subió por las escaleras silbando sacando sus llaves del bolsillo trasero del pantalón, hasta que algo hizo ruido en el pasillo. Miró su reloj que marcaban las dos y media de la mañana. No era normal que alguien estuviera por los pasillos merodeando a esas horas, ni si quiera el portero, que algunos días se dedicaba a hacer rondas por los rellanos.

Se acercó lentamente al bulto que había en el suelo justo junto a su puerta, junto con dos maletas de gran tamaño.

- ¿Brittany?


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Y esto es todo por hoy. Intentaré actualizar lo más rápido posible pero como ya saben más que de sobra, hasta el final de este mes, no puedo asegurar una actualización.

Siento la espera por los que seguís también la otra historia. La actualizaré lo más pronto posible, no me olvido.

Un saludo.

...Mune9117...