¡Hola a todo el mundo!
Por fin soy libre :D :D. Al menos en parte jajaj sigo trabajando y ahora en verano... nos explotan un poquito jajaja pero intentaré seguir actualizando al menos una vez por semana.
Sobre los comentarios.
AndruSol: La situación de Brittany es difícil. Todo se ha complicado demasiado en un par de días. Tendrá que evaluar todas las posibles opciones... en este capítulo se irá viendo ;). Aun no tengo muy claro qué haré con esta historia, la verdad es que estaba bastante ilusionada con la idea, pero creo que la he planteado mal quizás y no gusta tanto como la otra... Lo dicho y como siempre, muchas gracias por pasarte como siempre, un beso¡ :D
Coty: Gracias :). jajaja si, he visto PLL, la verdad es que si que tenía pensado empezar una historia de ellas o/y de Golly [Gail/Holly, Rookie Blue] en Agosto que hay más tiempo y así también escribir algo que no sea Brittana... y dependiendo de la respuesta de la gente, alargar o acortar su duración. ¿Cual sería tu pareja para el FF de PLL? ;). Muchas gracias, espero leerte en el siguiente. XO :D
Alex: Hola :). Si, soy de España, de la capital :). Gracias por pasarte ;)
Delirium: Jajaj gracias¡ Me alegra que te hayan gustado las dos historias. Puedes seguir las actualizaciones desde twitter o tumblr si no tienes cuenta por aquí. Espero leerte de nuevo.
Por último, gracias por el apoyo de las personas que dedican un poco de su tiempo a leer esta historia. Sin más os dejo con el capítulo.
.+.+.+.+.+.+.+.+.+.+.+.
- ¿Brittany?
Santana seguía totalmente parada mientras Brittany se intentaba poner de pie con Nico dormido en sus brazos y ambos tapados con lo que parecía ser el abrigo de ella. Aparentemente llevaban un rato esperándola en la puerta.
La latina al ver que la otra perdía el equilibrio, cogió al niño con todo el cuidado del mundo para que no se despertase. Nico gimió y puso su cabeza en el hombro de la chica mientras la abrazaba por el cuello. Brittany al ver la escena, no pudo más que sonreír. Santana con el pequeño en brazos, la tendió como pudo las llaves de su casa para que abriera y entrara todo lo que había en el pasillo.
Una vez dentro, solamente iluminados por la luz del exterior, la latina se acercó a la otra con una expresión confusa.
- ¿Qué ha pasado Brittany?
- ¿Podemos quedarnos esta noche aquí? -esquivó la pregunta tímidamente sin mirarla a los ojos- No hace falta que nos preparares nada, podemos dormir los dos en el sofá y...
- No vais a quedaros en el salón cuando tengo dormitorios libres -interrumpió Santana- vamos a la habitación del fondo. Supongo que Nico tendrá mañana colegio y tiene que descansar.
Sin decir nada más, ambas fueron por el pasillo al cuarto. Brittany nunca había estado en esa parte de la casa... era totalmente diferente a la de la morena, más infantil.
- Aquí es dónde se suele quedar Beth cuando viene a dormir -susurró Santana al ver la cara de la otra.
Brittany abrió la cama, viendo las sábanas de Monstruos S.A. y Santana automáticamente dejó a Nico con cuidado. La bailarina se sentó junto a su hijo y comenzó a calmarle frotándole la espalda. La latina pudo escuchar un pequeño sollozo y un pequeño susurro... "Ducky".
Siguió callada esperando a la rubia mientras el niño comenzó a tranquilizarse. A los pocos minutos, Brittany se levantó, besando a su hijo en la frente y ambas salieron, dejando la puerta entornada. Siku, que había estado en el salón olisqueando las maletas, se fue directamente a la habitación del niño y se tumbó a los pies de su cama. Santana sonrió y volvió a entornar la puerta.
Las dos chicas, volvieron al salón aun sin encender ninguna luz, viendo las maletas de la rubia puestas sin ningún tipo de orden en el pasillo junto a la entrada.
Brittany no pudo resistirlo más y se echó a llorar con las manos en la cara, sentándose en el suelo. Santana no sabía muy bien que estaba pasando pero hizo lo que creía que tenía que hacer en ese momento: se sentó junto a ella abrazándola y susurrando palabras tranquilizadoras a su oído.
La bailarina automáticamente pasó los brazos por su cintura y enterró la cara en su cuello. Santana la apretó más fuertemente contra ella y besó su cabello.
- ¿Qué ha pasado Britt? -preguntó suavemente la latina cuando notó que los sollozos iban a menos.
- Llegamos de casa de Kurt... me encontré la puerta abierta... todo estaba desordenado y... -comenzó a contar desordenadamente la otra mientras sollozaba.
- ¿¡Han robado en tu casa!?
Brittany sollozó más fuerte y volvió a abrazarse a Santana. Realmente no habían robado nada, ella sabía lo que estaban buscando y no era precisamente dinero o cosas de valor... sino todo el trabajo que había realizado para Austin. Pero no la salían las palabras para explicar todo lo que estaba pasando.
- ¿A vosotros os han hecho algo? -preguntó Santana mientras apretaba fuertemente la mandíbula.
- No, no -susurró Brittany mientras miraba la mano de la otra que estaba acariciando su muslo de manera tranquilizadora- solo... nos han robado un par de cosas y todo lo demás está bastante destrozado. Me daba miedo quedarme allí con Nico y Kurt no me contestaba y yo no sabía dónde ir y...
- Tranquila -paró Santana la nerviosa contestación de la rubia- Lo has hecho bien, no creo que lo mejor sea quedaros allí y las puertas de mi casa siempre van a estar abiertas para vosotros. ¿Qué ha dicho la policía?
Brittany se movió incómoda apartándose de los cálidos brazos de la latina. Sabía que esta conversación iba a surgir pero no había preparado una contestación. Obviamente no había ido a denunciar porque se desvelaría que no se trataba de un simple robo sino que estaban buscando algo, ya que no faltaba realmente nada material. Sería cuestión de tiempo que la relacionaran con los supuestos ladrones.
- ¿No has ido a denunciar Brittany?
- Hemos venido directamente aquí. Yo... -comenzó a llorar de nuevo la bailarina mientras se apoyaba contra la parte trasera del sofá- Yo... no lo pensé, simplemente quería irme de allí. Proteger a Nico.
- Está bien... Pero no puedes dejar las cosas así. Lo arreglaremos todo, ahora es mejor que descanses para mañana pensar las cosas con más claridad.
Brittany se limitó a asentir mientras Santana se levantaba y la tendía su mano para ayudarla a levantarse.
- Puedo prepararte otra habitación si prefieres no dormir con Nico... -susurró la latina mientras iban por el pasillo.
Realmente de lo único que tenía ganas Brittany era de dormir abrazada a su hijo mientras Santana la abrazaba a ella por detrás. Necesitaba sentir de nuevo el calor y la protección de la latina mientras todo su mundo se desmoronaba a su alrededor.
Pero no podía pedirla eso. De hecho, se merecía una disculpa por todo lo que había pasado el día anterior.
- Oye... -comenzó mientras la morena se quedó parada en la puerta de su habitación- yo... siento tanto lo que pasó ayer. No tenía que haber... y yo no...
- No pasa nada. Fue una locura hacer lo que hicimos... ya sabes. Pero me alegra saber que al menos somos amigas y que todo está igual.
Santana sonrió levemente mientras se metía en su habitación y entornaba la puerta.
Brittany se quedó parada.
Ella no quería decir que se arrepentía de haberse acostado con ella, todo lo contrario. Ella se refería a los mensajes no contestados. Suspirando se metió en la habitación con el niño y se quedó abrazada a él para toda la noche.
Brittany se despertó sobresaltada al no sentir a su hijo junto a ella. Normalmente el niño se levantaba más tarde los días de colegio y a ella la daba tiempo a preparar las cosas, pero seguramente el cansancio la había pasado factura. Rápidamente se levantó y salió del cuarto, en busca de Nico, que estaría seguramente jugando con Siku.
Al pasar por la cocina, vio a su hijo en pijama totalmente despeinado, sentado en la mesa tomando un bol de leche lleno de cereales. Junto a él preparando café, estaba Santana.
Se quedó parada en el marco de la puerta observando la interacción entre ambos. La latina hacía todo tipo de bromas mientras el niño se reía y la seguía el juego. Nico estaba totalmente relajado con ella, como si la conociera desde hace años. A Brittany la pareció algo tan tierno y tan perfecto... algo a lo que se podría acostumbrar tan rápidamente...
- Buenos días Mamá...
Santana se sentó junto al niño, percatándose ahora de la presencia de la rubia, dirigiéndola una leve sonrisa.
- Buenos días Brittany.
La rubia sonrió a ambos y se sirvió un vaso de café. Realmente no tenía mucha hambre pero tenía que tomar algo para asentar el estómago del malestar del día de ayer.
- Hoy os puedo acercar si queréis al colegio -comentó Santana guiñando un ojo al niño el cual comenzó a reírse- y después te puedo acompañar a ti a ver a un amigo en comisaría.
- Pero...
La latina la dirigió una mirada de advertencia. Si tenía que obligar a la rubia a ir a comisaría, lo haría.
- Está bien.
Santana acababa de aparcar en la puerta del colegio. Había llamado a Blaine de camino, diciendo que no iba a ir en todo el día a la discográfica por algunos problemas que más tarde le contaría. Brittany también llamó a Kurt para explicarle que no se pasara en ningún momento por su casa, que más tarde le explicaría todo.
La rubia se bajó del coche para llegar a la puerta trasera y ayudar a Nico a quitarse el cinturón de seguridad. Después, lo bajó del auto y lo cogió de la mano.
- Vamos cielo o llegarás tarde.
Santana se quedó mirando con una sonrisa la escena. Nico al verla, obligó a su madre a cogerlo y señaló a la ventanilla de la latina. Cuando Brittany lo acercó, el niño se inclinó dando un beso de despedida a la morena, quedándose totalmente sorprendida.
- ¿Vas a venir también a buscarme Tana? -preguntó en voz baja ligeramente avergonzado.
Santana se sorprendió aun más y se quedó totalmente callada. Brittany lo interpretó como una mala señal e intentó sacarla del apuro.
- Cielo, ella tiene que trabajar y...
- No, no -interrumpió la latina saliendo de su trance- Yo vendré con... mamá a buscarte.
El pequeño sonrió mientras hacía que la rubia que lo bajase al suelo de nuevo. Se volvió a despedir de Santana con la mano mientras Brittany lo agarraba de la otra para dirigirse al colegio.
Santana sintió una calidez interior que muy pocas veces sentía. Cada día que pasaba cerca del rubio, se encariñaba más de él. La daba un cariño tan puro y tan limpio...
Ya habían pasado por la comisaría a denunciar el robo y ahora estaban con una pareja de policías en el piso. Habían hecho un listado con lo que aparentemente faltaba y habían buscado algún tipo de prueba para saber quien era el culpable del robo pero no parecía nada claro. Lo que era obvio, es que la rubia tuvo que inventarse todas las cosas que faltaban para ganar todo el tiempo posible.
Cuando tomaron las fotos que consideraron precisas y algunas anotaciones, los dos policías se despidieron y las dos chicas se quedaron solas en el apartamento.
- Creo... creo que voy a recoger todo lo que pueda del piso -comentó Brittany mientras miraba a su alrededor- sobretodo los documentos importantes y...
- Tranquila tienes todo el tiempo del mundo. Voy a ver si tienen algunas cajas de cartón a la tienda de abajo y a llamaré a Noah para que nos ayude a llevar las cajas a mi casa por ahora con su furgoneta.
Brittany al escuchar el sonido de la puerta de salida, directamente se dirigió a su habitación y cogió la bolsa de deporte donde tenía todo su trabajo para Austin. Rápidamente la sacó del armario y metió ropa en su interior para ocultar todo el material. La sacó al salón y la dejó junto al sofá, dónde ya había puesto la otra noche un par de cosas que quería llevarse.
Después, pasó a la habitación de su hijo y comenzó a recoger todo lo que pudo. Algunos libros que estaban intactos, ropa, juguetes... Vio las fotos que tenía de la latina y de él... del día de su cumpleaños... totalmente rotas en el suelo.
¿En qué se había metido al aceptar el trabajo de Austin?
Siguió cogiendo objetos hasta que pasó por el montón de tela y relleno de Ducky y suspiró intentando juntar todos los pedazos, pero era imposible.
- ¿Ducky?
Santana, que ya había llegado, llevaba algunas cajas plagadas en las manos. Se acercó a Brittany dejando los cartones en el sueño y se puso a observar lo que tenía entre las manos la otra.
- Si, era de Nico -confirmó la rubia mientras lo dejaba de nuevo en el suelo- lo tiene desde que nació. Siempre he intentado quitarle un poco la obsesión que tenía con el muñeco por si algún día pasaba algo así... pero no puede dormir sin él.
- Intentaremos arreglarlo -comentó la latina mientras cogía todos los pedazos del peluche y los introducía en una pequeña bolsa.
- No se puede arreglar -susurró Brittany sentándose en el colchón rajado de su hijo- todo está destrozado... todo.
- Brittany, sé que es difícil ver esto ahora. Pero todo lo material, más tarde o más temprano, acabaréis reponiéndolo. Creo que lo más importante que tenéis en este mundo, aun lo conserváis... os tenéis uno al otro.
Ambas se quedaron por unos instantes mirándose a los ojos. A pesar de todo lo que había pasado, Santana siempre conseguía tranquilizarla y darla seguridad.
Pero el sonido del timbre las sacó de su pequeña burbuja.
Santana fue a abrir mientras la rubia seguía guardando más cosas en las cajas de cartón. A los pocos segundos, aparecieron en la habitación, Noah, Quinn y Rachel junto a la latina.
- Dios... -murmuró sorprendida Rachel mientras miraba a su alrededor- son unos salvajes...
Siguieron recogiendo por algunas horas más, hasta la hora de ir a buscar a Nico. Decidieron que lo mejor era hacer un viaje en la furgoneta de Noah hasta la casa de la latina con las pocas cosas que tenían empaquetadas y más tarde volverían a por más.
Tampoco sabían si era un lugar seguro para permanecer mucho tiempo.
Al bajar las cajas a la planta baja, Brittany fue directamente a coger la bolsa de deportes pero se dio cuenta de que la llevaba Quinn. Automáticamente se la quitó del hombro con una leve sonrisa y siguió cogiendo otras cajas. La fotógrafa la miró extrañada por el comportamiento tan poco común de la otra.
- Que raro... -murmuró para si misma mientras cogía otro bulto del suelo.
Después de pasar por casa de Santana y de despedirse de los demás, las dos chicas cogieron el coche en dirección al colegio. En media hora, ya estaban esperando en la puerta.
Llevaban un rato en silencio sin decir nada, simplemente escuchando el sonido de la radio. Santana se quedó mirando la expresión perdida de la otra mientras buscaba a su hijo con la mirada.
- Todo se va a arreglar.
Brittany se giró a Santana con una leve sonrisa mientras la otra la guiñaba un ojo. En ese momento, el móvil de la rubia comenzó a sonar, descolgó y señaló por la ventana al niño, indicando a la latina si podía ir a buscarlo ella.
Santana salió rápidamente y se acercó a la puerta principal. Nico cuando la vio rápidamente corrió hacia ella y se abrazó a sus piernas.
- ¡Has venido!
- Te lo prometí -rió la morena mientras lo ayudaba con su cartera- venga, vamos al coche.
Santana lo montó en la parte trasera mientras Nico la contaba todo lo que había hecho en clase. Brittany lo saludó con un beso en la frente mientras seguía conectada al teléfono. La latina volvió al asiento del piloto observando como la chica suspiraba y colgaba el móvil.
- ¿Pasa algo?
- Tengo que ir a trabajar dentro de una hora -contestó con cara de pocos amigos- un profesor fijo está enfermo y no tienen a otra persona que pueda cubrir ese turno. Lo peor es que Kurt no se puede quedar con el niño hoy...
Brittany suspiró mirando por el retrovisor al niño que estaba entretenido mirando por la ventana. Santana la miró y después miró al niño.
- Puedo quedarme yo con él si quieres. Hoy no tengo que trabajar en todo el día.
Brittany la miró por unos instantes, fijándose en los oscuros ojos marrones.
- No puedo pedirte eso... nos estás dejando quedarnos en tu casa, no quiero también tenerte de niñera.
- Me estoy ofreciendo yo, no me estas pidiendo nada.
Nico levantó la cabeza mientras miraba a su madre entre los sillones delanteros.
- Yo me quiero quedar con Tana y Siku...
Santana sonrió mientras giraba en una intersección. Brittany suspiró mientras miraba a su hijo de nuevo por el espejo.
- Creo que está claro lo que va a pasar -rió Santana- El equipo NicoTana gana de nuevo...
Los tres vuelven a casa al cabo de un rato de conducción por las calles de la ciudad. Brittany viendo la hora y que el tiempo se la echaba encima, preparó su bolsa de ropa prácticamente corriendo mientras Santana iba a la cocina a servir un vaso de agua al niño.
Brittany rápidamente se acercó a la otra mujer apartándola ligeramente de Nico.
- No tienes porqué hacer esto Santana.
- Quiero hacerlo.
Ambas se quedaron por unos instantes calladas mirándose a los ojos. Nico volvió a aparecer al lado de ambas con la cadena de Siku en la mano y una sonrisa.
- ¿Vamos a sacar a Siku al parque? -preguntó el niño agarrando de la camiseta a la latina.
- Claro. Vamos a acompañar a mamá al coche y nosotros nos iremos andando al parque.
- Santana, yo no tengo el coche...
- Tu trabajo está muy alejado de aquí y no creo que estés de ánimo para coger el metro. Puedes llevarte el mío.
Brittany la miró sorprendida mientras Santana la tendía un juego de llaves del Audi. Sabía como era la latina de cuidadosa con su coche y que apenas se lo dejaba a sus conocidos.
- No hace falta, de verdad. Iré en metro.
Santana simplemente negó con la cabeza y la obligó a coger las llaves. Después se acercó al salón y ayudó a Nico a poner la cadena al animal. Los tres juntos salieron del apartamento, Brittany se acercó al Audi aun sin creérselo, mientras que los otros dos esperaban a que saliera.
Cuando el coche se alejó, Santana cogió al niño con su mano libre y tiró de la cadena de Siku para comenzar a andar en dirección al parque.
Santana estaba sentada con Nico y Siku en el césped de Central Park viendo cómo jugaban al béisbol un equipo de adolescentes. El niño comenzó a perseguir al animal mientras jugaban y Santana no pudo evitar sonreír y sacar fotos para enviárselas a Brittany.
Pasaron la tarde jugando los tres hasta que comenzó a hacerse tarde. De nuevo, comenzaron a andar en dirección a la casa y llegaron justo antes de la hora de la cena.
Santana se dirigió a la cocina después de poner agua a Siku y encender la televisión al niño. Tras cinco minutos, Nico apareció en la cocina y se sentó en la mesa.
- ¿Qué te parece si hacemos unas fajitas de pollo para cenar? -preguntó la latina mientras miraba en sus armarios en busca de ingredientes.
- No sé qué es una fajita...
- ¿Te gusta el pollo? -rió Santana y esperó hasta ver cómo asentía el niño- pues entonces ahora lo verás. ¿Quieres ayudarme?
Nico sonrió mientras se levantaba y se acercaba a la chica. Santana rió y lo elevó para que llegase a la pila y se pudiera lavar las manos.
- Lo primero es lavarse las manos... No se puede cocinar con las manos sucias.
Después de una media hora, los dos estaban poniendo la mesa en el salón. Santana puso un mantel y comenzó a poner los vasos y la bebida.
- ¿Quieres ver una película mientras cenamos?
Nico asintió mientras llevaba con mucho cuidado la botella de agua. La morena se levantó y abrió el armario que había sobre la televisión. El niño se quedó totalmente alucinado con la cantidad de películas que tenía.
- ¿Te apetece ver Up enano?
Brittany abrió con las llaves que Santana la había prestado la puerta de la casa prácticamente a las doce de la noche. Había estado toda la tarde adelantando para la clase de su compañero, el nuevo musical de fin de curso. Tras ver las fotos que la había enviado Santana, solo quería acabar y ver a las dos personas que la estaban esperando en casa.
Siku salió corriendo de su cesto para saludarla y Brittany se agachó por unos segundos para acariciarlo. Al entrar al salón vio que todo estaba muy oscuro por lo que supuso que Santana y Nico se habían ido a dormir. Pero antes de llegar a pasar y comprobarlo, escuchó dos respiraciones provenientes del sofá.
Santana estaba en el sillón grande con Nico sobre ella. Ambos estaban durmiendo con la pantalla de la televisión totalmente en azul. Brittany sonrió y les hizo una foto para guardarla en su móvil.
Después con mucho cuidado, levantó a su hijo del cuerpo de la latina la cual se resistió en un principio, apretando el brazo que tenía sobre el niño. Brittany lo llevó con cuidado de no despertarlo y lo dejó entre sus sabanas. Después se acercó de nuevo al salón, viendo como Santana estaba otra vez dormida totalmente.
Brittany se sentó frente a ella en el suelo y la quitó un mechón de cabello que caía sobre sus ojos. Dios, era preciosa...
- San, despierta.
La latina gimió suavemente antes de abrir los ojos. En un principio sonrió al encontrarse de frente con la chica, pero al darse cuenta de que Nico no estaba con ella, se levantó de golpe.
- ¿¡Y el niño!? Estaba aquí conmigo durmiendo y...
- Cálmate -rió Brittany- está en su cama, lo acabo de llevar a dormir.
Santana suspiró asintiendo ligeramente mientras se estiraba. Brittany no pudo evitar mirar la parte de piel tonificada de su abdomen que quedó a la vista cuando la morena levantó los brazos.
- ¿Mucho trabajo en la academia?
- Si, bastantes horas -contestó rápidamente mientras miraba a su alrededor.
Sobre la mesa pequeña del salón, había varias cajas de DVD. Además de varios platos con restos de lo que parecía ser pollo y un bol de palomitas.
- Veo que vosotros os lo habéis pasado mejor que yo -bromeó Brittany con una leve sonrisa- ¿qué habéis cenado?
- Fajitas... y palomitas. No se puede ver una película sin palomitas... -se justificó Santana mientras recogía los platos.
- Ya veo -rió Brittany mientras cogía un pedazo de pollo de un plato- Nunca he probado las fajitas.
- Las suelo hacer a menudo y era lo más a mano que teníamos para cenar... -comentó con una triste sonrisa- mi madre las solía preparar y mis padres me enseñaron a hacerlas cuando crecí. Supongo que para no perder mis raíces.
Brittany se quedó mirándola por un rato. Casi nunca hablaba de su familia biológica, era un tema tabú para Santana. Después, ambas se dirigieron en silencio a la cocina con los platos sucios.
- Han sobrado un par de ellas, ¿quieres que las caliente y cenas algo? -preguntó la latina mientras abría el microondas y sacaba un plato- No es lo mismo que recién hechas, pero al menos no te irás a dormir con el estómago vacío.
Brittany sonrió ante el gesto. Nunca había tenido a nadie que la cuidase de esa manera, que se preocupara por lo que estaba haciendo o simplemente por hacerla la cena.
- Claro, gracias.
Santana cogió el plato y lo metió en el microondas. Puso un vaso encima de la mesa y abrió la nevera.
- No tengo mucha variedad de bebidas -comentó mientras rebuscaba en la nevera- agua fría, zumos, cerveza sin alcohol, refrescos...
- Agua es más que suficiente, gracias.
La latina puso la botella encima de la mesa y la fajita. Tras eso, se sentaron en la mesa sin decir nada.
- Está muy buena. Tienes una mano estupenda, tus familiares latinos estarían muy orgullosos de ti.
Y volvieron a quedarse calladas mientras Brittany comía. Santana se levantó con una extraña expresión que la rubia nunca había visto.
- Creo que voy a irme a dormir. Aunque mañana es fiesta, quiero despertarme pronto para ponerme a trabajar en algunas canciones pendientes...
- Está bien... -respondió no muy convencida la bailarina- Descansa, Buenas noches.
- Hasta mañana Brittany.
Después de varias horas de sueño, se habían levantado los tres bastante temprano y llevaban un rato desayunando en la cocina juntos. Hoy era un día de fiesta en la ciudad por lo que ni Nico ni Brittany tenían que ir al colegio o a la academia.
Santana aprovechando el tiempo, había sacado algunas cosas que tenía apiladas en la habitación de invitados para que Brittany y Nico metieran todas sus cosas. Brittany metió las cajas de cartón que pudo salvar con un leve suspiro.
- Ya no queda nada en el salón -suspiró la rubia sentándose en la cama- toda mi vida... resumida en cuatro cajas de cartón.
Santana se sentó al lado y con una leve sonrisa, acarició su muslo en señal de apoyo.
- Vamos, no estés triste. Lo importante es que los dos estáis bien.
En ese momento, un fuerte sonido de cristales rotos vino de la cocina. La pareja salió corriendo encontrándose a Nico en medio de la cocina con un charco de agua y cristales a su alrededor. Rápidamente ambas se acercaron, Santana cogió al niño y lo sentó encima de la encimera para evitar que se cortase y Brittany comenzó a apartar las cosas para recoger todos los cristales.
La latina sacó una escoba del armario de la esquina y comenzó a recoger del suelo todos los cristales mientras Brittany se acercó al niño con gesto enfadado.
- Nico, si querías agua, me la tenías que haber pedido...
El niño asintió mientras comenzó a llorar. Santana dejó la escoba a un lado y comenzó a fregar el agua. No quería inmiscuirse en la conversación de ambos, pero creía que Brittany estaba exagerando con él. La rubia se acercó a la chica cogiendo la fregona y comenzó a recoger ella.
- Tranquilo, no pasa nada solo es un vaso de agua -comentó Santana acercándose al pequeño- cariño, no llores.
El niño se aferró al cuello de la latina mientras esta lo cogió en brazos y comenzó a acariciarle la espalda para intentar calmarlo. Brittany suspiró al ver la escena y se acercó, pasando su mano por el pelo de su hijo.
- Tana tiene razón -comentó la rubia sonriendo a la otra chica- sólo es un vaso de cristal. Lo siento mucho cielo.
El niño comenzó a tranquilizarse pero sin soltarse en ningún momento de la latina. Santana vio como la rubia se sentaba en una de las sillas con los ojos llorosos. Santana dejó al niño en el suelo y llamó a Siku, que estaba esperando en la puerta.
- Nico, ¿puedes dar de comer a Siku? -preguntó la morena mientras tendía al niño un vaso con pienso sacado de la alacena inferior- se lo echas en su cuenco ¿vale?
El niño asintió con una sonrisa y salió de la cocina. Santana se sentó al lado de la otra chica con una expresión triste.
- Britt, solo es un vaso con agua y...
- No es por el vaso -interrumpió Brittany frotándose la nuca- no nos podemos quedar aquí, tú... tienes tu vida y nosotros sólo estamos estorbando y... Hemos venido a modificar por entero tu vida cuando nosotros no...
- No digas eso. Tú eres... -Santana se quedó unos segundos pensando las palabras adecuadas para decir- ya sabes, mi amiga. Y Nico es un cielo... nunca vais a estorbar en esta casa.
Brittany acababa de llegar a la casa de Santana después de dejar a Nico en casa de Rachel y Quinn para pasar la tarde con Beth. Había dado un pequeño rodeo para comprar algunas cosas para preparar la comida y para hablar con una pequeña inmobiliaria para encontrar piso. La latina había insistido en acompañarla, pero no la quería interrumpir más su vida diaria y la había obligado a quedarse en casa trabajando.
Al asomarse al salón, se dio cuenta que Santana estaba acompañada. Una mujer aparentemente de su misma edad, castaña, ojos oscuros estaba riéndose exageradamente de las ocurrencias de la morena.
- ¿Hola? -preguntó intentando llamar la atención- ¿Hay alguien en casa?
Santana al escuchar su voz, salió del salón dirigiéndose a la cocina. Al ver a Brittany sonrió ligeramente y la ayudó con las bolsas.
- Veo que no me has hecho caso y has comprado comida para más de un mes -rió la latina mientras sacaba un bote de espárragos de una de las bolsas.
- De momento somos tres y hay que comprar más comida que la que sueles comprar y...
En ese momento se asomó la chica que había visto en el salón con una gran sonrisa. Santana se acercó a ella, invitándola a pasar a la sala.
- Lo siento por dejarte sola en el salón. Brittany te presento a Sugar Motta una vieja amiga y una de las nuevas ayudantes de imagen de la discográfica. Sugar, esta es Brittany Pierce... otra amiga.
- Un placer.
- Lo mismo digo -murmuró la rubia.
Santana nunca había visto a Brittany reaccionar de esa manera. Su mandíbula fuertemente apretada mientras que se mostraba totalmente fría con alguien.
Sugar en cambio, sonrió ante la expresión de la rubia. Santana y ella se conocían desde que habían llegado a la cuidad, habían sobrevivido y trabajado juntas. Incluso la latina había acudido a su boda de hacía un año con su novio Maickel, un venezolano que conocieron en una de sus salidas nocturnas.
Nada más ver la expresión de Santana al verla, se había dado cuenta de que algo pasaba entre ambas pero al ver la expresión de la rubia se dio cuenta de que era algo correspondido. Necesitaban un ligero empujoncito. Y qué mejor que celos.
- Me tengo que ir ya Sanny, luego hablamos. Me ha encantado pasar este rato contigo -comentó la castaña mientras la sonreía y la guiñaba un ojo bajo la alucinada mirada de la latina- Luego hablamos.
Y sin más la besó en la mejilla y salió por la puerta principal.
En el interior de la casa, todo se quedó en silencio, Brittany colocando las cosas que había comprado con algo de más fuerza de la que debería y Santana mirando a la chica sin saber muy bien que estaba pasando.
- Brittany, ¿estás bien?
La chica solo asintió sin decir nada más. Santana se quedó por un rato parada sin saber qué más decir y después salió hacia el salón en busca de su móvil. Brittany al ver que ya no estaba suspiró y cerró fuertemente los ojos.
Tenía que controlar lo que estaba sintiendo, no podía sentirse posesiva con la latina cuando ella misma era quien la había empujado fuera...
.+.+.+.+.+.+.+.+.+.+.+.
Esto es todo por hoy. Sé que no ha habido Faberry en este capítulo, pero en el próximo saldrán de nuevo ;). La próxima actualización espero hacerla de Nunca es Tarde, pero prefiero ir actualizando esta historia mientras en la otra me desbloqueo un poco. Supongo que es normal atascarse un poco con una historia y prefiero no forzar las actualizaciones.
Espero vuestros comentarios y sugerencias. Para cualquier otra cosa, en mi perfil está mi dirección de twitter y el tumblr.
Un saludo a todos.
...Mune9117...
