¡Hola a todo el mundo!
Después de tanto tiempo sin dar señales, vuelvo a aparecer. Está siendo un verano bastante duro, por motivos que no vienen al caso, que me está costando más de la cuenta poder escribir con la regularidad que me gustaría. Espero que aun quede gente interesada tanto en este fic, como en Nunca es tarde.
Sobre los comentarios:
ILOVEBRITTANA: Gracias por tu comentario. Intentaré actualizar con más frecuencia ;).
Coty: Gracias por ambos comentarios. Sobre lo de PLL, yo también soy partidaria de Emily- Hanna, tengo una idea pensada que me pega bastante con esta pareja, la verdad. Ya iré viendo ;). Un abrazo enorme ;).
Delirium: jajajaja si que estás preguntona si jajaj pero eso está bien. Momento Brittana tendrás pronto, te lo aseguro. Si hay algo seguro es que siempre termina saliendo la verdad, ¿cuando? jajaj ya se irá viendo. ¡No quiero que llores! jaja aunque puede haber (o no) drama, Brittana siempre será definitiva. Al menos en mis fics. Yo también leo y realmente no me gusta cuando no terminan juntas o algo parecido... soy una romanticona jajaja. La actualización de Nunca es Tarde me está costando más de lo que yo pensaba, y ahora que apenas tengo tiempo, prefiero actualizar esta, que prácticamente la tengo escrita a grandes rasgos, que actualizar NeT y meter la pata. Pero intentaré que sea lo más rápido posible. un abrazo ;).
AndruSol: Realmente ya lo he decidido. Aunque haya pocas personas que sigan esta historia, la terminaré. Simplemente por dar el gusto a quien la leáis y por mi, que me gusta terminar lo que empiezo, aunque tarde un poquito jajaja. Me alegra verte por aquí como siempre. Un beso ;).
Para todos los demás comentarios sobre si iba a continuar, creo que ya os he respondido jejeje. Este capítulo es más corto que de costumbre porque es de transición... Sin más os dejo con la historia.
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Una semana más tarde...
- Brittany, es demasiado pequeño...
Santana había estado acompañando a su amiga a ver pisos en alquiler por toda la ciudad. Encontraron algunas buenas oportunidades que se adaptaban a las peticiones de la bailarina: que estuviera más o menos por la misma zona que el anterior, en condiciones para entrar a vivir sin tener que hacer ningún tipo de reforma o comprar muebles, dos habitaciones y que se adaptara a su economía.
Pero siempre que encontraban alguna ganga, pasaba lo mismo: la latina y Nico, se ponían a sacar pegas hasta que Brittany se daba por vencida y lo rechazaba. Según las sospechas de la rubia, habían hecho alguna especie de pacto para atrasar la mudanza.
Lo que ella no sabía es que realmente ese pacto existía.
FLASHBACK
Unos días antes
Santana estaba en el salón revisando unos contratos de la discográfica mientras Nico estaba entretenido dibujando, apoyado en la mesa de su lado. Brittany se había ido a hacer unos recados y se habían quedado solos hasta la cena.
Ese mismo día estuvieron viendo algunos pisos y el comportamiento del niño había sido muy extraño: se había quedado todo el rato en silencio y cuando la rubia preguntaba si le gustaba el piso, él se limitaba a encogerse de hombros y agarrarse a la mano de Santana. Las dos adultas habían estado hablando sobre el tema y ninguna llegaba a comprender su actitud.
La latina levantó la vista de sus papeles observándolo con una sonrisa. Muchas veces lo había pensado: la hermana de Brittany tenía que ser un clon de ella, el niño era tan parecido a la bailarina... sus gestos, su apariencia... sobretodo esos ojos azules... eran tan similares que cualquiera podría pensar que era su hijo.
- ¿Qué dibujas cariño?
Nico la miró con una leve sonrisa y se acercó a ella un poco más con el papel. Siku automáticamente se levantó de su cesto y se tumbó en los pies de ambos. El niño tendió el dibujo a la morena y comenzó a señalar uno por uno todos los elementos.
- Este soy yo... esta es mamá... esta eres tú... este es Siku... y estamos en casa comiendo.
Al fijarse Santana en todos los elementos de decoración que había hecho a su alrededor, se dio cuenta de que había dibujado exactamente el salón de su casa. Inmediatamente algo hizo click en su cabeza y se dio cuenta de lo que estaba pasando.
- Nico... ¿puedo hacerte una pregunta? -murmuró Santana haciendo que el niño la mirara y asintiera- Pero no me tienes que mentir, ¿está bien?
El rubio volvió a asentir mientras se sentaba en el suelo con Siku y comenzaba a acariciarlo.
- ¿Porqué no te gustan ninguno de los pisos que ha visto mamá?
Nico sin mirarla se encongió de hombros. Santana dejó todas las cosas que tenía entre manos a un lado del sofá y se sentó en el suelo con él.
- Cielo... ¿no quieres mudarte?
El niño negó con la cabeza y comenzó a sollozar sin mirarla, mientras seguía acariciando al animal. Santana suspiró y obligó al niño a mirarla girándole la cara con delicadeza.
- Mamá y tú necesitáis encontrar una casa.
- ¿No quieres que nos quedemos? -sollozó el otro- Me portaré bien.
Santana suspiró y pensó muy bien qué decir a continuación. Realmente no quería que se fueran... la casa era totalmente diferente con ellos, realmente se sentía como un hogar.
- Tú ya te portas muy bien cielo, y me gustaría que os quedarais... me gustaría mucho. Pero tu madre es una persona mayor y tener una casa propia es algo que necesita. Pero Siku y yo os iremos a ver siempre que quieras... ¿no te gustaba tu casa anterior? -preguntó viendo como asentía- ayudaré a mamá para que encuentre una parecida ¿está bien?
- Si -afirmó Nico mientras se limpiaba las lágrimas- pero quiero que Siku y tú también vengáis a casa a vivir...
- No podemos... todo es muy complicado. Pero te prometo que siempre que quieras iré a vuestra casa o te iré a buscar al colegio como estos días, ¿vale?
FIN DEL FASHBACK
- No es pequeño, es acogedor -contestó Brittany mientras veían una de las dos habitaciones, la que correspondería a Nico- es todo lo que necesitamos. Además es algo momentáneo, por eso hemos elegido un alquiler y no una compra.
- ¿Acogedor? -preguntó exageradamente alto la latina, mientras miraba al niño que se reía sin parar- Antes de que te des cuenta, Nico será así de alto -puso su mano muy por encima de sus cabezas- y sus pies se saldrán por la puerta mientras duerme...
- Y luego soy yo la exagerada -murmuró con los ojos entrecerrados la bailarina- Faltan años para eso.
- Por no hablar de cuando tenga novia, no puede tener esta habitación porque...
- ¡SANTANA! -interrumpió horrorizada Brittany mientras la otra se reía- para eso queda aun más tiempo...
- Entonces señorita Pierce, ¿Qué le parece este piso? -preguntó el agente de la inmobiliaria mientras entraba también a la habitación- como ya ha visto, el dueño lo deja totalmente amueblado, es cercano a la zona que usted quería, dos habitaciones...
Brittany miró por un instante a su hijo y suspiró, negando con la cabeza. Otra tarde perdida.
- Creo que este tampoco nos convence.
- Está bien... programaré otra cita para dentro de un par de días si le parece bien.
Los tres acababan de llegar a una cafetería cercana a la discográfica a la que solían desde días atrás. Nico automáticamente se fue a la zona de juegos y las otras dos se sentaron en una de las mesas del fondo del local. Pidieron un par de cafés al camarero, Santana atendió a un par de fans que se acercaron a ella para un autógrafo y una foto y después se sentó junto a su amiga, totalmente en silencio.
Santana vio como Brittany estaba mirando a la nada, totalmente ausente. Ella quería ayudar a Nico pero tampoco quería torturar a la rubia para conseguirlo.
- Siento mi comportamiento en el piso Brittany -suspiró mientras miraba a su alrededor y saludaba a un par de chicas jóvenes que la saludaban al otro lado del cristal del local- no tengo derecho a opinar de esa manera en tu vida. Lo siento, de veras. Si crees que era el piso adecuado, podemos llamar al agente para quedaros con él. Realmente tenías razón, era acogedor y la zona no estaba nada mal, parecía un barrio tranquilo y encontrar eso en esta ciudad es realmente difícil.
La bailarina subió la mirada encontrándose con los ojos arrepentidos de su amiga. Ella realmente pensaba lo mismo del piso... era totalmente diferente a lo que ella esperaba encontrar, pero económicamente no se podía permitir nada mejor. Ahora mismo solo contaba con el sueldo de profesora y encontrar algo que ses ajustara a ese presupuesto, era realmente difícil.
Si no lograba encontrar nada, tendría que adaptarse y buscar otro trabajo a jornada completa, aunque no fuera de bailarina.
- En realidad teníais razón -comentó Brittany con una ligera sonrisa- era demasiado pequeño y para llegar al colegio de Nico necesitaríamos mucho tiempo. Espero que no te importe que nos quedemos un par de días más contigo, solo hasta que encontremos algo.
- Claro que no me importa. Podéis quedaros todo el tiempo que necesitéis.
- Esto puede ser un proceso muy lento y el porcentaje de éxito es bastante bajo -comentó el médico mientras mostraba la analítica a Rachel- No quiero que os desaniméis pero hay que ser realistas.
- Sabemos en que nos metemos, tranquilo -sonrió ligeramente la morena mientras tendía los resultados a Quinn- sólo queremos empezar lo más pronto posible.
- Está bien, pues ahora las buenas noticias. Después de las pruebas, ya sabemos que estás perfectamente para iniciar el tratamiento.
Rachel y Quinn habían acudido a una clínica privada de inseminación artificial dónde trabajaba un amigo de la Universidad de la morena. Después de varias noches hablando sobre el tema, habían llegado a la conclusión que querían tener el niño lo más pronto posible sabiendo que el tratamiento puede tardar mucho tiempo en ser efectivo y que no querían que entre Beth y su futuro hermano hubiera muchos años de diferencia.
- Estamos listas.
- De acuerdo -sonrió el hombre mientras sacaba una pequeña agenda- Hoy te recetaré unas pastillas de hormonas, para comenzar el tratamiento. Estas semanas iremos realizando ecografías y análisis periódicos para saber en qué momento es el óptimo para realizar la inseminación.
- Está bien.
- Y ante todo, no os desaniméis. En muchos tratamientos, el factor anímico y psicológico del paciente influye en el resultado final. Hay que ser positivo.
El día había pasado rápidamente. Santana, Brittany y Nico habían ido a comprar al centro comercial toda la comida que necesitaban para el resto de semana, luego a casa de Quinn y Rachel para enterarse de las novedades de las chicas y después vuelta a casa para cenar mientras veían una película. La rubia había aprendido que su amiga era una total adicta al cine al igual que su hijo.
Después de la cena, ambas habían ido a sus obligaciones: Santana se había encerrado en su despacho para trabajar y Brittany había ido a la habitación a ordenar la ropa que estaba arrugándose en las cajas, a uno de los armarios que había preparado la latina. Nico se había quedado en el salón tumbado en la alfombra del suelo junto con Siku, que no se separaba de él ni un momento.
Cuando la rubia ordenó todo y vio la hora que marcaba el reloj de la habitación, se acercó al salón en busca de Nico para llevarle a dormir. Normalmente no le dejaría hasta tan tarde pero desde que había perdido a Ducky, el niño no podía dormir hasta que prácticamente se caía del cansancio. Al acercarse al salón, lo vio totalmente tumbado abrazado un peluche... un elefante.
Brittany se sentó a su lado y le acarició el pelo con cariño.
- Cielo es hora de ir a dormir, es tarde -susurró mientras veía como su hijo abría lentamente los ojos- ¿De dónde has sacado ese peluche?
- Me lo ha dado Tana -contestó desorientado Nico mientras se frotaba los ojos- Se llama Aníbal.
Brittany lo besó en la coronilla y lo acompañó a la habitación. Lo dejó en su cama tapado hasta los hombros y con el elefante entre sus brazos. Prácticamente al instante se quedó dormido como hacía días que no lo hacía. La chica llevaba días buscando por las tiendas cercanas algún tipo de peluche similar a Ducky al ver que este, no tenía ningún tipo de solución, pero Nico no quería otro peluche. Quería a Ducky. No sabía como Santana había conseguido que el niño aceptara otro peluche.
Al salir de la habitación, se fijó en la luz que salía por debajo de la puerta del despacho de la latina. Estos días había descubierto que la morena se podía pasar horas encerrada entre esas cuatro paredes sin acordarse apenas ni de comer. Brittany pensó que quizás era una buena idea preparar para ambas un vaso de leche caliente antes de irse a dormir. Fue a la cocina, cogió dos vasos y un plato con galletas y se acercó de nuevo con cuidado al despacho de Santana, tocando la puerta.
- Adelante -comentó Santana desde el interior- no hace falta que llames...
La rubia abrió con cuidado de no hacer mucho ruido y se quedó en silencio observando la habitación mientras veía como Santana se quitaba unos cascos de los oídos. No había pasado nunca a ese cuarto, por no invadir el espacio personal de la latina, aunque en numerosas ocasiones la había dicho que podían estar en cualquier zona de la casa que quisieran.
- ¿Ha pasado algo? -preguntó Santana al ver que la otra seguía totalmente embelesada mirando a su alrededor.
- No, no -murmuró la otra acercándose un poco más a su amiga- me iba a ir a dormir y bueno, he pensado que podías tener hambre después de estar tanto tiempo aquí.
Brittany la tendió su vaso de leche y el plato de galletas. La chica iba a salir y a tomarse el suyo en su habitación pero Santana se levantó de su asiento con una sonrisa y la tendió una silla cercana para que se sentara a su lado.
La bailarína rápidamente aceptó, sentándose y comenzando a beber de su vaso.
- ¿Mucho trabajo?
- Un poco -contestó la otra mirando el reloj y estirándose- No me había dado cuenta ni de la hora que era. Es bastante tarde, ¿Ya se ha ido Nico a dormir?
- Si, ahora mismo. Se ha quedado dormido nada más tocar la cama -comentó la rubia mientras cogía una galleta del plato- Gracias por comprarle un peluche nuevo. No se cómo habrás conseguido que lo aceptara.
- No hace falta que me des las gracias.
- Si me dices cuánto te ha costado, yo puedo paga...
- No te atrevas a seguir esa frase -rió la latina- es un regalo. Los regalos no se pagan.
- Quiero hacerlo, no tenías por qué.
Brittany miró en silencio cómo la otra chica sonreía y se limitaba a negar con la cabeza. Esa era la sonrisa que solo la veía en privado y hacia sus personas más allegadas, nunca al público en general. Una sonrisa sincera.
- Santana dime...
- No lo he comprado, por eso no me lo puedes pagar -comentó la latina y al ver la cara de confusión de la otra volvió a reír ligeramente- Aníbal era mío. De cuando era pequeña. Cuando vivía con mis padres biológicos tenía terrores nocturnos y mi madre me lo regaló.
- Entonces no podemos aceptarlo. Es un recuerdo tuyo de la infancia, algo que te regaló tu madre y no podemos...
- Se lo puede quedar, se lo he regalado -interrumpió Santana con una expresión triste- a Nico le hace más falta que a mí. Sé lo que es necesitar un peluche o algo para dormir y lo mal que se pasa cuando ya no está.
- ¿Porqué Aníbal? -preguntó Brittany dejando de nuevo el vaso sobre la mesa intentando cambiar de tema.
- Mi madre estudió la carrera de Historia, Arte y Literatura en la universidad. En lugar de contarme cuentos comunes para dormir, me contaba trozos de la historia en versión para niños -sonrió mientras miraba al suelo con nostalgia- siempre me encantó cuando me contaba las aventuras de Aníbal Barca contra los romanos. Y un día llegó con un peluche de un elefante y obviamente, lo llamamos Aníbal...
Ambas sonrieron y siguieron comiendo. Brittany había aprendido a contentarse con las pequeñas partes que Santana la contaba de su vida anterior a Nueva York, sabiendo que a la latina no la gustaba hablar de ello. Había muchos espacios por rellenar de la vida de la latina, pero ella estaba dispuesta a esperar.
- Creo que es hora de que me vaya a dormir -comentó la rubia levantándose y llevándose los dos vasos- hasta mañana.
- Pasa buena noche.
- Le ha dado su muñeco Frank -susurró enfadada en el teléfono Brittany mientras daba vueltas por el salón- su jodido muñeco de cuando era pequeña. Y no le ha dado importancia... no es consciente que es uno de los detalles más bonitos que han tenido con nosotros en mucho tiempo...
- La verdad que es todo un detalle. Desprenderse de algo que para ella tiene que tener un valor incalculable, para dárselo al niño -dijo el barman al otro lado de la línea- lo que no entiendo es porqué estás tan enfadada.
Brittany suspiró sacudiendo la cabeza y se sentó en uno de los sofás mirando al suelo sin decir nada más. Hacía un par de horas que tanto Santana y Nico estaban durmiendo pero ella no podía seguir haciéndolo como si tal cosa. No después de lo de Aníbal.
Realmente no era solo por el peluche. La latina estaba comportándose con ellos como si fueran lo más importante para ella y lo de hoy solo había sido la gota que ha culminado el vaso. Nunca nadie había mostrado tal interés por ellos tan desinteresadamente.
Frank sacó a la rubia de su ensoñación riéndose al otro lado de la línea.
- La morena te lo está poniendo difícil ¿eh?
- No entiendo qué quieres decir.
- Por más que estás intentando no enamorarte más de ella, está consiguiendo todo lo contrario -rió- es la persona perfecta que estabas buscando por tanto tiempo. La tienes delante de tus narices y te estas negando a verlo. Es atenta, familiar, muy trabajadora, te adora a ti y a tu hijo... y porqué no decirlo, es guapísima.
- Lo sé Frank... yo no... ella no... He metido mucho la pata con ella y ya no hay manera de arreglarlo.
- Ella te quiere Brittany. Os quiere. Y lo único que tienes que hacer es dar el paso con ella. Lanzarte al vacío.
- ¿Lanzarme al vacío?
- Si, darte una oportunidad de ser feliz.
Santana suspiró, poniéndose boca arriba en la cama. Últimamente no dormía nada bien. Se pasaba todas las noches dando vueltas hasta que finalmente caía dormida a altas horas de la madrugada, a poco tiempo de la hora en la que se tenía que levantar. El trabajo, la familia... pero sobretodo su vida amorosa o realmente su falta de ella, era lo que la estaba manteniendo sin poder pegar ojo.
Brittany. Todo había vuelto a la normalidad con ella, al menos por parte de la rubia. Para Santana, hacer el amor con la chica supuso lo afirmación de lo que estaba sospechando desde hacía tiempo: que estaba perdidamente enamorada de ella.
Al volver a darse la vuelta y arroparse correctamente, escuchó como se abría su puerta lentamente. Preocupada, se incorporó un poco con los ojos entrecerrados intentando que que adaptaran a la entrada de luz del pasillo y poder enfocar a la figura que estaba delante de ella.
- ¿Britt?- susurró mientras se frotaba un poco los ojos- ¿Ha pasado algo? ¿Estáis bien?
La bailarina siguió caminando por la habitación sin decir nada. Cuando llegó a los pies de la cama, se subió a ella gateando y se sentó a horcajadas encima de Santana. La latina, se aferró fuertemente a la sábana que las separaba a ambas, mirando esos ojos azules que la volvían loca, sin saber muy bien qué decir. Intentaba que algunas palabras salieran de su boca, pero no podía.
Antes de darse cuenta, Brittany la cogió de la cara con ambas manos y rápidamente juntó sus labios en un beso apasionado.
Una eternidad. Ese era todo el tiempo que Santana creía que había pasado desde la última vez que se habían besado. O al menos esa era su sensación al notar los cálidos labios de la chica sobre los suyos. Sin pensar en nada más, simplemente profundizó más el beso, ganándose un gemido por parte de la bailarina.
Santana, desconectó en ese momento la parte racional de su cabeza y se dejó guiar por los sentimientos. Se permitió el lujo de olvidarse de cómo complicaba lo que estaba sucediendo las cosas y cual fue el resultado de la última vez que se vieron envueltas en una situación similar.
El abandono de la rubia... sus sentimientos no correspondidos...
Colocó sus manos debajo de la amplia camiseta de Brittany, acariciando toda su espalda. Intentando memorizar cada detalle de la piel de la chica mientras se besaban sin descanso. Después, pasó a acariciar su abdomen con toda la delicadeza del mundo hasta quedarse a unos pocos centímetros de sus pechos.
- Lo he intentado pero no puedo estar sin ti... -murmuró la rubia contra los labios de Santana mientras dos pálidas manos comenzaban a descender por sus costados.
La latina lo único que pudo hacer es gemir al notar los fríos dedos de la otra contra su estómago, obligándola a tumbarse completamente en el colchón. Pudo ver cómo de diferente era la mirada de la chica con respecto la última vez. Desprendía más calidez, y por un momento, se sitió como en mucho tiempo no se había sentido.
Que estaba en casa.
Cuando ambas estaban tumbadas en la cama, Brittany sobre Santana, volvieron a unir sus labios apasionadamente y no dejando apenas sitio entre sus cuerpos. Las manos vagaban de un sitio a otro intentando tocar todo lo que podían.
La bailarina se incorporó sentada sobre la cadera de la latina y con dos rápidos movimientos, las dejó a ambas sin camiseta, completamente desnudas de cintura para arriba dando gracias ambas mentalmente de que las dos tenían la misma costumbre de dormir sin ropa interior. Un golpe de excitación fue directamente al centro de Santana, que no puedo más que alzar su cadera en busca de presión.
En unos pocos minutos, el resto de ropa de ambas desapareció, quedándose ambas totalmente desnudas y con las respiraciones totalmente aceleradas. Santana las dio la vuelta y se puso encima de la otra, sin llegar a despegar sus labios. Poco a poco, fue bajando su boca hasta llegar a uno de los pechos de la bailarina y comenzó a besarlo y morderlo. Brittany puso una de sus manos en el pelo de la otra y tiró de ella hacia arriba hasta volver a unir sus labios.
Santana comenzó a mecerse y llevó su mano derecha a amasar el pecho de la otra con delicadeza mientras no dejaba de besar a la chica. Brittany no aguantaba más y consiguió darlas la vuelta, quedando ella de nuevo en la parte superior de la latina.
A pesar de que Santana quiere recordarse a sí misma que tienen una conversación pendiente antes de lo que está pasando, cuando Brittany besó un punto en concreto de su cuello y fue bajando hasta llegar a sus pechos, automáticamente su cuerpo se olvida de todo lo que tiene que hacer, concentrándose solo en el momento concreto que esta viviendo con ella. Como sus labios rozan cada centímetro de sus pechos y ella no puede más que gemir.
- Britt...
Las pocas palabras que salen de su boca, rápidamente acaban cuando nota una de las pálidas manos de su amante, descender por su cuerpo.
Su estómago...
Su vientre...
Y finalmente su centro.
- Eres perfecta... -susurró Brittany contra su cuello mientras mordía y lamía a partes iguales- tan jodidamente perfecta...
La bailarina comenzó a masajear el punto más sensible de la morena, haciendo que esta se arqueara, gimiendo en voz alta. Rápidamente, Brittany la besó apasionadamente, tragándose los gemidos. Cuando los pálidos dedos profundizaron un poco más y la penetraron, Santana tragó saliva y cerró fuertemente sus ojos. Estaba avergonzada de lo cerca que se encontraba sin que apenas la hubiera tocado. Solamente necesitó un par de embestidas para que su respiración se acelerara y su cuerpo comenzara a mecerse sin control.
- B... -gimió fuertemente mientras sus manos estaban enredadas en el pelo de la otra.
Brittany aceleró el ritmo hasta que notó como las paredes de la morena se apretaban cada vez más a sus dedos y comenzó a temblar sin control tras un largo gemido. No pudo más que sonreír mientras besaba suavemente la morena piel y mantenía a su amante entre sus brazos mientras la respiración de esta se tranquilizaba.
Antes de hacer nada más, Brittany se acostó dándola la espalda y cogió su brazo, obligando a la latina a que la abrazase por detrás. Santana se sorprendió por el movimiento y no pudo más que sonreír abrazándola fuertemente.
- No te vayas... -susurró la morena contra el cabello de la otra mientras iba quedándose dormida- por favor...
- No lo haré. Te lo prometo.
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Y esto es todo por hoy. Como siempre, espero sus comentarios/sugerencias. De nuevo, siento la tardanza, ya estoy con el capítulo siguiente y la actualización de Nunca es tarde.
... Mune9117...
