¡Hola a todo el mundo!

Sé que he tardado más de la cuenta en actualizar (como casi siempre -.-') pero estas fechas son horribles para sacar tiempo y sentarme a escribir. Sobre los comentarios:

Delirium: Jajaja muchas gracias a ti por leer el fic y molestarte en dejar un comentario. Nunca es tarde será la siguiente actualización sin duda. Espero leerte por aquí pronto.

AndruSol: Brittany tiene que hablar con Santana... el problema es... ¿cuando es el mejor momento para ello?. Se irá viendo en los próximos capítulos. Amy... bueno, de momento el personaje no está muy desarrollado en la historia, pero tendrá un papel importante en los próximos capítulos. Solo diré eso jejeje. Muchas gracias por pasarte como siempre. XO.

Coty: Muchas gracias ;). La mudanza genial, aunque como siempre, todo es un caos de cajas y trastos que no sabías que tenías :). Un besazo enorme.

Y ya esta todo. Antes de empezar el capítulo, Felices Fiestas a todos los que leéis el fic, y feliz entrada de año si no publico otro capítulo antes.


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Brittany abrió los ojos en una habitación que no era la suya, aunque cada vez la sentía más como tal. Había pasado dos semanas durmiendo con Santana en su cuarto y aun sentía los nervios al despertar del primer día. Al principio, la bailarina iba a verla con alguna excusa y terminaba quedándose y en otras, era la latina la que la pedía que se quedara.

Cada vez la resultaba más agradable dormir entre sus brazos, envuelta por el calor y la protección de Santana. Nunca se había sentido tan cómoda con alguien que conocía de tan poco tiempo. No sabía en qué punto de la relación estaban o si lo que tenían podía considerarse una "relación"... pero no necesitaba a nadie ni nada más. Cada día que pasaba en casa de la latina junto con Nico, la hacía sentirse más completa.

Al estirarse y no verla a su alrededor, se tensó. Salió tras ponerse una de las grandes sudaderas que utilizaba para estar por casa y puso rumbo a la cocina. Al llegar y encontrarse todo en silencio, se fijó en una pequeña nota que había sobre la mesa, con un pequeño dibujo:

"Buenos días dormilona. Nico y yo nos hemos levantado temprano, no queríamos molestarte así que nos hemos ido a dar un paseo con Siku por el parque. Te hemos dejado algo de desayuno en la nevera y café preparado en la cafetera. Esperamos que te guste ;)."

Brittany sonrió automáticamente viendo la perfecta caligrafía de la latina y la firma de su hijo de su propia mano, al igual de lo que parecía un dibujo de la huella de Siku hecha con lapices de colores.

El niño y la chica cada vez estaban más unidos, era entrañable verlos interactuar entre ellos. Nico cada vez buscaba más a Santana y a la otra, la ocurría lo mismo. Habían conectado.

Con un pequeño suspiro sin dejar de sonreír, Brittany guardó la nota en su bolsillo y se puso tranquilamente a desayunar.


Santana estaba sentada en un banco de Central Park, tomando un café bien cargado mientras Nico y Siku jugaban cerca de ella con una pequeña pelota de plástico.

Se había levantado temprano a propósito, pensando en ir a correr como solía hacerlo cuando vivía sola y esperar después a que el niño y Brittany se levantasen unas horas más tarde para desayunar, pero el pequeño Nico se había adelantado. Se encontró con él, sentado en el suelo del pasillo jugando con Siku al salir hacia el salón.

La latina decidió entonces cambiar un poco sus planes. Lo ayudó a elegir la ropa y a ponerse el abrigo, para después salir por la puerta principal con el animal de paseo.

Alguien tocó su hombro, sacándola de su pequeña burbuja. Al darse la vuelta, se encontró con Noah, al que llevaba un par de semanas sin ver. El chico había estado muy ocupado con algunos asuntos de su trabajo.

- ¡Noah! -gritó Santana abrazándolo al instante- ¿Qué haces por aquí?

- Vuelvo a correr por las mañanas, como cuando me intentaba mantener en forma -rió el otro sentándose en el banco dando un sorbo al café que la morena tenía en la mano sin pedir permiso- ¿y tú?

Santana simplemente miró donde estaba el niño riendo con ganas mientras Siku lo perseguía ladrando.

- ¿La gran Santana López por fin ha formalizado las cosas?

- No exactamente... todo es más complicado de lo que parece.

- Tenemos una conversación pendiente entonces...

Antes de que pudieran seguir la conversación, Nico vio que Santana estaba acompañada. Paró de jugar, acercándose y abrazándose a ella. Puck se agachó hasta quedar a su altura con una pequeña sonrisa. Ya había visto al niño en un par de ocasiones al ir a casa de la latina.

- Hola Nico, ¿te acuerdas de mí?

El rubio asintió sin decir nada mientras se escondía detrás de la chica. Santana sonrió acariciándole cariñosamente el pelo.

- Estaba contándole a Santana que tengo entradas para el próximo partido de los Yankees, ¿A ti te gusta el béisbol?

Nico sonrió mientras se acercaba un poco a Puck.

- Podemos ir los tres juntos. Hace mucho que no voy porque no tengo quien me acompañe... ¿os apetece? -preguntó el chico mirando a ambos.


Brittany llevaba bastantes días buscando el momento exacto para hacer lo que iba a hacer en esos momentos. Desde que se habían instalado en casa de Santana, no había encontrado valor. Pero tenía que hacerlo y cuanto antes.

Se acercó al armario de la habitación en la que dormía su hijo. En él, habían guardado toda la ropa perfectamente doblada que habían logrado recuperar del atraco, además de algunos documentos importantes. El resto de cosas de utilidad, habían ido a parar al pequeño trastero que tenía la latina en el subterráneo de su edificio.

Abrió las puertas después de un largo suspiro. Debajo de toda la ropa, escondida detrás de una gran manta de lana, se encontraba la bolsa de deporte donde estaban todas las cintas que había grabado de Santana.

Lentamente, la puso encima de la cama y la abrió, mientras notaba una sensación extraña en el estómago. Sacó una caja llena de DVDs y se puso a mirar los títulos "Salida con SnixL"... "conversación importante"... cogió una de las tijeras de su hijo que estaba encima del escritorio donde hacía los deberes y comenzó a destrozarlos con odio.

Un DVD tras otro iba cayendo en la bolsa de basura que Brittany había preparado, mientras iba derramando sin apenas darse cuenta lágrimas por sus mejillas. Sabía que todo esto se lo tenía que contar a Santana, pero no sabía si quiera como empezar...

¿Tan malo sería que no dijera nada y todo se quedara como estaba en esos momentos?

Encendió el portátil que la latina la había dejado para conectarse a Internet y borró los tres discos duros externos de información que también había escondido. Después, los metió en la bolsa tras abrirlos con un destornillador y desarmarlos todo lo que pudo.

Miró a su alrededor y observó la bolsa de basura. Con odio, agarró la bolsa de deporte donde había escondido todo y también la desechó.

Sin dejar de llorar, bajó a la parte trasera del edificio y tiró todo al contenedor de desechos.


- ¡Mamá!

Brittany salió de las habitaciones con un cesto de ropa sucia en las manos. Mientras esperaba a su hijo y a la latina, había estado recogiendo un poco la casa, a pesar de las insistencias de la otra para que no lo hiciera.

Santana se quitó el abrigo ayudando después al niño que se movía sin parar. Tras eso, dejó sus llaves en el cuenco de la entrada mientras Nico se abalanzaba contra su madre dándola un beso. Al separarse, Brittany esperó a que la latina se acercase y también la dio un beso en la mejilla, muy cerca de la comisura de los labios.

- ¡Hemos estado con Puck! -gritó el pequeño aun muy nervioso- nos ha invitado a ver un partido de béisbol. ¿Puedo ir?

Brittany miró a Santana antes de responder, la cual se encogió de hombros con una gran sonrisa mientras quitaba la correa a Siku, que intentaba por todos los medios llegar a la rubia para saludarla.

- En realidad, estamos invitados los tres -comentó Santana guiñándola un ojo- él también es seguidor de los Yankees y ahora que está menos liado con el trabajo, quiere acercarse a ver un partido.

- Vosotros podéis ir, y yo me lo pensaré -rió la rubia al ver la alegría de su hijo al haberle dicho que si- ha llamado Rachel, nos han invitado a comer hoy en su casa. Irán también Kurt y Blaine.

- Esta bien -comentó Santana cogiendo algunas cosas de su bolso.

- Nico, ve a la habitación a elegir tu ropa. Ahora iré yo a ayudarte cielo.

Cuando el niño desapareció por las habitaciones, Brittany se acercó a la morena con una gran sonrisa, dándola un pequeño beso en los labios. Santana la miró extrañada sin separarse de ella.

- Muchas gracias por el desayuno.


La comida estaba yendo a la perfección. Rachel estaba encantada hablando con Brittany, Quinn estaba entretenida hablando con Kurt y Blaine y Santana hablaba con Beth y Nico del colegio. Ya estaban terminando cuando ambos niños se fueron a la habitación a ver una película y Santana se sentó junto a Brittany que hablaba animadamente con su hermana.

Cuando Rachel se levantó tras la llamada de su hija, la bailarina se quedó mirando a la latina con una pequeña sonrisa que no pasó desapercibida por Kurt.

El chico llamó la atención de su amiga y señaló la cocina mientras se levantaba con un gesto significativo.

- Brittany y yo vamos a por más café a la cocina, ¿alguno más quiere?

Quinn, Santana y Blaine, negaron mientras se pusieron a hablar de nuevo sobre otro trabajo en común que estaban preparando. Cuando desaparecieron de la vista de ambos, Kurt prácticamente arrastró a su amiga dentro de la cocina mirándola con cara de pocos amigos.

- Aun no se lo has contado, ¿verdad? -preguntó enfadado el moreno.

Brittany lo miró sorprendida, hacía tiempo que el chico no le preguntaba sobre el tema. Y realmente, no quería hablar con él sobre ello.

- Kurt no...

- Está loca por ti -cortó sin dejarla hablar- Se nota a kilómetros que está perdidamente enamorada y lo mejor de todo, también lo está de tu hijo. Además tú lo estas de ella... Nico la adora... ¿¡No te das cuenta de lo que estás haciendo!?

- Basta -cortó Brittany con lágrimas en los ojos- Sé lo que estoy haciendo, no hace falta que tú me lo recuerdes. Dijiste que no querías inmiscuirte en el asunto ¿y ahora vienes a pedirme explicaciones?

- No se trata de meterme en tus asuntos, se trata de que estás sustentando tu relación en una mentira y engañando a alguien que, de lejos, no se lo merece. Si Santana se llega a enterar por otro lado, te aseguro que no te lo va a poder perdonar.

- No lo hará -interrumpió la rubia mientras seguía llorando y limpiándose la cara con las manos- yo se lo contaré. Te lo juro... Pero aun no he encontrado el momento... no quiero perderla...

- No encontrarás nunca el momento... -susurró el chico- solo tienes que hacerlo.


Quinn se levantó de la mesa dejando a Blaine, a Santana y a su mujer sentadas en la mesa hablando, tras haber vuelto de la habitación de la niña. Necesitaba un poco más de café antes de irse a trabajar en un par de horas y Kurt y Brittany aun no habían vuelto de la cocina.

Antes de llegar a la cocina, escuchó a Kurt y a Brittany hablando:

"Y no encontrarás nunca el momento. Solo tienes que hacerlo".

Quinn se quedó extrañada entrando en ese momento en la cocina. La pareja la miró sobresaltada... la fotógrafa vio la cara llena de lágrimas de Brittany, dejándola aun más confundida.

- ¿Quinn?

- Si, he venido a por el café que habíais venido a buscar hace un rato... ¿todo bien?

Kurt miró a Brittany y sin decir nada salió de la habitación. La bailarina miró por un instante a Quinn y bajó su mirada de nuevo al suelo.

- Si, todo bien. Disculpa.

- Estás llorando.

- Si... solo... de verdad, todo está bien.

Y sin más, salió por donde se había ido Kurt, dejando a Quinn totalmente confundida.


Hacía un buen rato que se habían ido todos los invitados y tras una larga sobremesa, Quinn Y Rachel habían decidido ponerse a recoger. Quinn lavaba los platos en silencio mientras Rachel estaba en la mesa de la cocina, ayudando a Beth con los deberes.

La morena se dio cuenta del extraño comportamiento de su mujer desde que había terminado la comida, pero no quería sacar el tema hasta no estar completamente solas.

- Beth, cariño... -susurró Rachel recogiendo todo el material del colegio de la niña que estaba esparcido en la mesa- vamos a ir a hacer los deberes al salón ¿está bien? Llévate todo y ahora voy yo.

La niña la miró extrañada pero asintió sin decir nada más. Siempre hacían los deberes en la cocina para que no se entretuviera con nada, no entendía ese cambio.

Cuando la pediatra vio salir a la pequeña, se acercó a Quinn y la abrazó por detrás, notando cómo se relajaba al instante. Besó su nuca con toda la delicadeza del mundo, obligándola a darse la vuelta.

- ¿Qué pasa Quinn?

- No pasa nada.

Rachel la mira sin creerla, manteniendo su mirada hasta que la rubia suspiró largamente.

- Creo que Brittany esconde algo.

La miró extrañada obligándola a sentarse con ella en la mesa de la cocina, donde antes estaba su hija.

- ¿Cómo que esconde algo? No entiendo lo que quieres decir.

- No tampoco entiendo todo esto, pero ten claro que lo voy a averiguar. Si es algo malo, no quiero que Santana vuelva a sufrir como lo hizo con Julie.

- Cariño, no es lo mismo. Brittany no es así...


- Gracias por esta tarde.

Brittany se giró al sonido de la voz de Santana. Había llegado a la casa hacía un rato y estaban entretenidas mirando la televisión. Asegurándose que Nico no estaba entre ellas, Brittany se acercó a ella dándola un largo beso en los labios.

- Gracias a ti por todo.

Ambas se quedaron con una gran sonrisa mirándose de cerca sin decir nada más. Brittany estaba totalmente perdida en la cálida mirada de su acompañante, al igual que Santana.

- ¿Vas a venir al partido de este domingo? -preguntó con una pequeña sonrisa mientras la acariciaba lentamente el pómulo- He conseguido entradas para nosotros y para Noah y su familia.

- ¿Quieres que vaya?

Santana, sonrió de nuevo, acercándose a ella, dándola un beso en la nariz.

- Claro que quiero que vengas.

Brittany miró a la chica durante unos segundos y la conversación con Kurt vino a la cabeza. Sabía que la latina no se merecía lo que la estaba haciendo y ya había asumido, que nunca sería un buen momento para hablarlo.

- Santana -comenzó separándose ligeramente mientras no dejaba de mirarla- tengo que hablar contigo. Verás... yo...

El sonido del móvil de Santana interrumpió el momento. La latina estaba ignorandolo mientras miraba a la chica a la espera de lo que tenía que contarla pero Brittany suspiró largamente.

- Será mejor que contestes, puede ser importante.

- Estábamos hablando...

- Podemos hablar después.


Después de una larga conversación por teléfono, Santana se había enterado de que algo iba mal en la discográfica y uno de sus asesores se pasaría por su casa para arreglarlo. Lo que Brittany no sabia, es que se trataba de Sugar Motta.

- ¡Me alegro tanto de verte! -gritó exageradamente la castaña al ver a Santana cuando abrió la puerta- te está sentando tan bien tomarte las tardes libres...

Santana la miró extrañada dejándola pasar hasta el salón. Brittany estaba en el pasillo observando la interacción mientras preparaba a Nico para irse al parque aprovechando que Santana estaría ocupada. Pero ahora, sabiendo con quien se quedaba, no tenía ningunas ganas de dejarlas solas.

- ¡Oh! -exclamó Sugar con una pequeña sonrisa al ver a la otra chica- Tu eras... Betty Pirce ¿no?

Brittany la miró con cara de pocos amigos mientras Nico obligaba a la latina a agacharse y la daba un beso en la mejilla para despedirse.

- No, me llamo Brittany Pierce.

- Oh, lo siento, tengo poca memoria para los nombres.

Santana miró a Sugar sin saber muy bien qué decir, se estaba comportando de manera extraña desde que había entrado. Obviamente se habían visto en la discográfica y su reacción era totalmente desmedida. Además, su comportamiento era bastante raro.

- Bueno, nosotros nos vamos al parque -comentó Brittany con cara de pocos amigos- vendremos a la hora de la cena.

- Adiós Tana.

Santana se agachó de nuevo con una gran sonrisa arreglando el abrigo del niño mientras besaba su mejilla. Brittany por más que intentó mantener la cara de enfado, no pudo más que sonreír ante la escena de Santana y su hijo.

- Abrigaos bien, hoy hace bastante frío.

Dicho esto, salieron por la puerta. Santana cerró con un suspiro y después miró a Sugar con cara de pocos amigos.

- ¿Qué estás haciendo? -preguntó mientras la invitaba a entrar- hasta donde yo sabía tu estabas con Maikel y eras heterosexual...

- Nunca te tienes que cerrar campos, además tú cada día estás más buena...

- Sugar... -reprochó la latina mientras se sentaba al lado de su amiga.

Sugar rió de manera escandalosa tumbándose en el sofá. Santana se limitó a observarla hasta que la diera explicaciones.

- Solo os estoy ayudando un poco...

- Esto no está bien -suspiró cansada la latina mientras se tumbaba totalmente en el sofá- ¿Cuando han ido bien tus planes?

- Solo deja que mami Sugar haga su magia...


Unas horas después de trabajo, aparecieron Brittany y Nico. Sugar se despidió de la latina con un abrazo y un beso cerca de la comisura de los labios dejando a Santana totalmente paralizada y a Brittany mirándola totalmente enfadada.

Cenaron en un absoluto silencio, roto solamente por el sonido del televisor y los comentarios del pequeño Nico.

Exactamente a las diez de la noche, el pequeño dio las buenas noches y se fue a dormir seguido de Brittany, mientras la latina recogía todo el salón.

A los pocos minutos, Brittany volvió a aparecer con cara de pocos amigos, yendo a la cocina sin decir nada. Santana la miró extrañada siguiéndola con cuidado. No sabía muy bien qué había hecho para que la rubia estuviera así... toda la culpa la tenía Sugar y sus estúpidos planes, ella no había hecho nada.

Al entrar a la cocina, se acercó por la espalda a Brittany abrazándola por la cintura, notando al instante como la otra se tensaba.

- ¿Todo bien?

Brittany se dio la vuelta, quedando cara a cara con la latina. Por un instante, Santana pudo ver una expresión de dolor en el rostro de la rubia.

- No sé, dímelo tú -contestó de manera cortante la rubia mientras se separaba de los brazos de la otra.

- Britt, yo no...

- Voy a quedarme un rato viendo la televisión. Pasa buena noche.

Y sin más desapareció de la cocina rumbo al salón.


Brittany llevaba dos horas mirando la pantalla de la televisión apagada desde que Santana se había ido a dormir. Sabía que se había pasado con ella pero los celos eran los que habían hablado, no ella. No podía exigir a la morena que no estuviera con más mujeres cuando aun no habían aclarado qué estaba pasando con ellas, simplemente "iban despacio".

Se levantó del sofá y puso rumbo al pasillo, apagando todas las luces que encontraba a su paso. Se quedó por unos segundos totalmente a oscuras en la puerta entornada de la habitación de la latina. Puso su mano en el picaporte sin saber muy bien qué hacer.

Poco a poco entró, viendo con la poca luz que entraba de la calle a Santana totalmente dormida de costado en el que, después de algunas noches, había elegido involuntariamente como su lado de la cama.

Brittany cogió la camiseta que usaba para dormir, que estaba perfectamente doblada en el respaldo de la silla que estaba junto a la puerta y se la puso en silencio. Después se acercó lentamente a la cama, metiéndose por el lado vacío y tapándose rápidamente con las sábanas.

Se quedó dando la espalda a la otra, suspirando largamente. Quería darse la vuelta y abrazarla, pero se había pasado y no sabía muy bien en qué situación estaban. Antes de tener otro pensamiento, un cálido cuerpo se acercó por la espalda abrazándola cariñosamente y dándola un beso en la nuca.

- Siento mucho lo de antes San... yo...

- Hace frío... -cortó Santana mientras se acurrucaba aun más a la otra chica- mañana hablaremos. Ahora a dormir.

Brittany sonrió mientras entrelazaba sus dedos con los de la otra y llevaba su mano a su vientre.

- Hasta mañana San...

- Hasta mañana.


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Y esto es todo. Espero que os haya gustado y no odiéis mucho a Brittany ;) ;P. Sé que hoy ha sido un capítulo más corto que de costumbre, pero no quería estar tanto tiempo sin actualizar alguno de los dos fics.

Un saludo.

...Mune9117...