¡Hola a todo el mundo!

Sé que ya no sabréis ni de que va la historia. Pero he tenido unos meses un tanto extraños y he tenido que dejar todos mis hobbies (entre otros, escribir) de lado para concentrarme en lo que son mis responsabilidades. Aun así, espero que quede alguien interesado en esta historia ;).

Delirium: Jajaja espero que te alegro que haya vuelto a aparecer por aquí. Sobre tu comentario, ningun podemos odiar a Brittany, es imposible ;). Muchas gracias por pasarte, espero verte por aquí.

AndruSol: Si... yo también estoy del lado de Kurt cuando dice a Brittany que nunca habrá un momento óptimo para confesar todo a Santana... ;). ¿Sospechas de Amy? Jajaja quizás si deberías o quizás no... Muchas gracias como siempre por pasarte, espero que hayas tenido un buen comienzo de año y verte de nuevo por aquí. XO

Coty: Eso quizás hubiera sido lo mejor: confesar a Santana todo y que ambas hubieran tirado las grabaciones... pero... :S. Muchas gracias por pasarte, como siempre ;) XO

Lindolindo: Gracias por tu comentario. Espero verte por aquí en los próximos capítulos.

Contestados los comentarios, vamos con el capítulo. Muchas gracias por el apoyo para que continúe la historia tanto por aquí como por twitter.


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- ¡Puckerman, ni se te ocurra coger algo del plato sin que esté todo el mundo!

Santana estaba con los brazos cruzados mirando atenta a su amigo mientras esperaban pacientemente en el salón de la casa de la chica al resto de invitados. Habían hablado con el resto para reunirse con motivo del cumpleaños de Blaine. Kurt había sido el organizador de la fiesta sorpresa y la latina, básicamente había cedido su casa para el evento.

Aunque no lo admitiría en voz alta, Santana estaba encantada de que Blaine, hubiera encontrado a alguien que se preocupara tanto por él como Kurt.

- Aun queda un buen rato para que venga Blaine... -gimió Noah sentándose en el suelo con Nico, que estaba totalmente entretenido mirando un libro de fotografías que le había regalado Quinn unos días antes- solo quiero picar algo. Para no morirme de hambre. Por favor, no seas cruel.

- No hagas un drama y quédate donde estas sin tocar nada -advirtió Santana sentándose en el sofá, acariciando lentamente el cabello rubio del niño, el cual la miró por unos instantes con una gran sonrisa, para volver de nuevo a su libro.

- Veo que sigue aun obsesionado con la fotografía -murmuró el moreno mirando con una sonrisa a Nico.

- Toda la culpa la tiene Quinn.

Santana sonrió al escuchar la voz proveniente del pasillo. Habían pasado dos semanas desde que ella y Brittany habían decidido tomar "las cosas" con su punto de vista, hacían todo lo que una pareja normal solía hacer... pero solo había un problema. Cuando estaban acompañadas de otras personas... la situación era totalmente diferente. Volvían a estar como cuando se conocieron.

Y no por elección de Santana. Era Brittany la que estaba continuamente en "tensión" para que nadie las viese y las relacionara sentimentalmente.

- Nico ya no quiere ver otro libro que no sea ese... -comentó Brittany con una sonrisa mientras se sentaba junto a la morena- ¿Aun no sabemos nada de Kurt y Blaine?

- Vienen en un rato, cuando el invitado de honor salga de sus clases de baile.

En ese mismo instante, Rachel y Quinn estaban en la cocina preparando los últimos detalles. La fotógrafa, desde que escuchó la conversación entre Brittany y Kurt, había estado bastante ausente y había evitado a toda costa a Santana para tener que hablar con ella sobre ese tema.

La latina se había dado cuenta de que algo no iba bien entre ellas y había preguntado en un par de ocasiones a su hermana y al resto de sus amigos, por si sabían que la ocurría, pero no la daban una respuesta clara. Simplemente la contestaban que Quinn estaba bastante agobiada con el trabajo y que apenas tenía tiempo para respirar.

Ella sabía que no era cierto.

Siempre había tenido tiempo para ellas y nunca había estado así, pero no tenía otra opción que aceptar las razones que la daban.

Rachel por su lado, sabía de sobra lo que la pasaba, pero no podía decírselo a su hermana. O quizás no quería... era una locura lo que Quinn estaba planteando y lo último que quería es que Santana perdiera la oportunidad de ser feliz por culpa de un malentendido. Seguramente todo tendría una explicación más sencilla y todo se había exagerado.

Por eso, había arrastrado a Quinn hasta la fiesta para intentar que todo volviera a ser lo de antes.

- Puedes quitar esa expresión de angustia y odio, por estar aquí -suspiró Rachel mientras miraba a la rubia cogiendo los vasos- es el cumpleaños de Blaine, deja las sospechas de planes conspiratorios para otro día, por favor.

- Aun no me puedo creer que te tomes tan a la ligera este tema.

- No tengo un motivo evidente y claro para tomármelo como te lo estás tomando tú. Estás exagerando y quizás juzgando a alguien de una manera que no se lo merece.

- ¡Estoy convencida que algo esconde! -gruñó Quinn mirando a la otra a los ojos- y no voy a parar hasta averiguarlo. Tu hermana no se merece pasar otra vez por lo mismo que ya pasó. Y si yo puedo evitarlo, lo haré.

- Quinn, por favor...

- ¡No, nada de Quinn! -gritó- Sé que esconde algo, no me trates como si estuviera loca.

- Cariño, sé que lo único que quieres es proteger a Santana. Adoro que dos de las tres mujeres más importantes de mi vida se lleven tan bien, pero, míralo desde fuera y recapacita. Escuchaste fuera de su contexto, una conversación entre dos personas que conoces desde hace poco... las palabras y el comportamiento de los dos podría deberse a mil cosas diferentes al que dices.

- Pero...

- Brittany no es Julie -interrumpió Rachel mientras se sentaba frente a la otra cogiéndola de las mejillas- Brittany... ella tiene un alma pura, puedo sentirlo. No sería capaz de hacerla ningún daño estoy segura. No hagas que Santana sospeche de ella... hacía años que no veía a mi hermana con esa sonrisa.

Ambas se asomaron por la puerta de la sala viendo a Santana, mirando totalmente embobada a Brittany, que se dedicaba a escuchar a Nico mientras hablaba de cada fotografía. Cada más obvio que algo pasaba por parte de las dos, a pesar de que intentaran inútilmente ocultarlo.

Quinn miró a su amiga y después a su mujer. Suspiró y sin decir nada más, salió rumbo al salón.


La comida había ido genial. Kurt y Blaine habían llegado a la hora prevista y el cumpleañero se había llevado una gran sorpresa, que acabó casi llorando de la emoción. Habían comido hasta no poder más y ahora estaban tranquilamente tomando un café en el salón.

Santana que había ido a la cocina para ayudar a Brittany a preparar todo, se acercó sigilosamente a la bailarina abrazándola por detrás. Automáticamente, la rubia se quitó de sus brazos de una manera rápida, mirando alarmada a su alrededor.

Santana, a pesar de que habían llegado al acuerdo de ir lento y sabía que la otra tenía ciertas "reticencias" a mostrarse cariñosa delante de sus conocidos, había ocasiones que se la olvidaba todo eso…

Como ahora.

Brittany, pudo ver la expresión de dolor en la cara de la morena por su rechazo a pesar de intentar disimularlo. Sabía que no lo hacía a propósito, pero ese tipo de gestos tan "afectivos" no podían tener lugar con personas alrededor. Al menos de momento...

El motivo principal para la rubia era sencillo: sabía que no debía empezar una relación de manera "oficial" hasta que no aclarara todo el asunto de las grabaciones con Santana. Eso incluía conocer a su familia siendo su novia y no como una simple amiga o compañera de piso. No quería que cuando se enterase la latina y menos su familia que tan bien los había acogido a ella y a su hijo, pensaran que lo que estaba buscando era estar con ella por interés.

Además, si Santana decidía acabar con ella tras enterarse... lo más probable es que así, sería lo mejor y dolería menos.

Pero no era el momento ahora mismo para aclarar las cosas y quizás había exagerado un poco con su reacción.

- San -murmuró Brittany intentando acercarse un poco a la otra- ha sido un acto reflejo, lo siento. No tenía que haber reaccionado así, pero dijimos que íbamos a tomar las cosas con calma y yo aun no estoy preparada para que tu familia sepa que...

- Solamente te he abrazado por detrás Brittany –interrumpió Santana alejándose de la chica- No había nadie en la cocina y seguramente tampoco iban a venir. Sé el trato que hicimos... pero hay veces que se me olvida y lo siento. No puedo evitarlo.

- No quiero que se sepa que estoy contigo, Santana.

Brittany según terminó la frase, incluso antes de terminarla, sabía que se había equivocado en la manera de expresar sus pensamientos. No quería que la morena pensase que no estaba orgullosa de ella o que tenía algún motivo más allá de lo que pasaba con Austin para ocultarla.

Todo lo contrario en realidad.

Cuando acabó su cadena de pensamientos, recordó que la latina aun estaba delante de ella y levantó la vista para centrarse en sus ojos.

No se pudo arrepentir más de la frase que había dicho.

Santana intentaba por todos los medios disimular que la había hecho daño con sus palabras, pero por sus ojos, solo la faltaba llorar.

- San, eso ha sonado muy mal. No quería decirlo así, yo... -comenzó la chica.

- Tranquila, no tienes que darme explicaciones. De verdad que lo entiendo -interrumpió Santana con una sonrisa que se veía de lejos que era fingida- Ha sido un descuido por mi parte, lo siento.

- Santana, déjame que te explique, no tienes que...

- Cuando estuve de acuerdo cuando decidimos tomar las cosas con calma, sabía dónde me estaba metiendo. En ningún momento hablamos de formalizar nada.

El móvil de la latina interrumpió la conversación y sin dudarlo, salió rápidamente de la cocina para contestar. Brittany suspiró amargamente mientras se quedaba apoyada en la encimera sin decir nada a la espera de la vuelta de la otra.

Cada vez el lío era mayor. Por intentar no hacer daño a la latina, le estaba haciendo más.

A los pocos minutos y ver que Santana no volvía, se fue hacia las habitaciones en su busca. En su habitación frente al armario estaba la morena, buscando entre su ropa. Claramente iba a salir, estaba medio vestida con una falda de tubo y una camisa de vestir blanca y entallada.

- ¿Dónde vas?

- Tengo que irme a la discográfica -comentó Santana mientras se terminaba de abotonar la camisa sin mirarla- estamos teniendo unos problemas con unos chicos de un grupo. Es urgente y tengo que ir.

- Están todos en el salón… es el cumpleaños de Blaine y… -intentó la rubia, que quería evitar a toda costa que se fuera.

- Ahora me despediré de ellos. Pueden estar aquí todo el tiempo que quieran, es su casa y lo saben.

- ¿Es necesario que vayas?

- Si.

Y sin decir nada más, Santana comenzó a meter algunas cosas en su bolso que iba encontrando entre el montón de ropa que había encima de su cama. Brittany intentó acercarse en varias ocasiones, pero la morena se limitaba a cambiar de posición para evitarlo.

- Sobre lo de antes, yo...

- Está todo bien Brittany. No hay nada de lo que hablar.

La bailarina asintió sin poder decir nada más. Santana se miró por última vez en el espejo y rápidamente salió por la puerta sin decir nada más.


- Te juro Frank, que cada día es peor. Y quiero arreglarlo, de verdad, pero no sé cómo.

Brittany, después de la "no conversación" con Santana y quedarse con sus amigos hasta unas horas después, había acompañado a Kurt a su casa. El chico, había decidido que era una buena idea pasar una noche con Nico como hacían antes y la rubia no se había quejado, así tendría algo de tiempo a solas para pensar las cosas.

Pero al final, había acabado en las puertas del bar de Frank, pidiendo consuelo.

- Brittany, es sencillo. "Santana tengo que hablar contigo" -comenzó el hombre mientras ponía un vaso de tónica frente a la chica- "hice algo de lo que me arrepiento y espero, de corazón, que me perdones, porque te quiero más de lo que te imaginas y sería muy duro perderte por un error así". Y ahí, empiezas a contar todo.

- ¿Crees que es tan fácil? -preguntó con un mal gesto la bailarina mientras daba un sorbo a su bebida- Lo he intentado de mil maneras estas dos semanas, pero cada vez que intento tener una conversación con ella algo me interrumpe o soy yo misma la que me interrumpo porque no puedo evitar pensar en cómo la voy a romper el corazón cuando se entere y...

- Cuanto más tardes, será peor... Ahora mismo tu mentira es como una bola enorme de nieve que baja sin control por una ladera helada. Es imposible que se pare sin más, tienes que intentar pararla tú cuanto antes para que no se haga mayor.

- ¡Ya lo sé! -gritó la otra haciendo saltar al borracho que estaba sentado a su lado- Pero no quiero perderla... La quiero... y cada día la quiero más...

- Britt…

- Hay noches que sueño que le cuento todo en diferentes situaciones… comiendo, paseando, en su casa… Pero después siempre pasa lo mismo: se queda callada y desaparece. Antes de salir, pone esa cara... Esa cara de decepción y dolor que no quiero ver y...

- ¿Crees que es mejor no decírselo? –preguntó Frank dejando a un lado lo que estaba haciendo mirándola fijamente a los ojos- ¿Cómo crees que reaccionará si se entera de esto por otra fuente que no seas tú?

- Lo sé Frank. Sé que es mejor que se lo diga. Además, no quiero empezar una relación con un engaño como ese.

- Pero cariño, es un poco tarde para eso. Por cómo me has descrito las cosas, prácticamente estáis saliendo. Formalizar, es otro asunto diferente.

- No puedo evitar acercarme a ella Frank. No puedo evitarlo...

Brittany suspiró y puso su cabeza en la barra, apartando con una de sus manos su vaso. Frank con una sonrisa torcida la acarició la cabeza con cariño y se puso a atender a las otras dos personas que estaban esperando en la barra, dejando un poco de tiempo a solas a su amiga.


Tras aparcar el coche de mala manera en el primer sitio que vio, Santana comenzó a caminar por uno de los lugares que solía visitar antes de que la fama llamara a su puerta: el High Line Park. Era un parque construido en unas viejas vías de la línea West Side bastante tranquilo.

Se sentó en un banco de madera, totalmente camuflada con su capucha y sus gafas de sol, y se limitó a observar a la gente que pasaba mientras pensaba en sus cosas.

Sabía que no tenía que presionar a Brittany con su relación. Había aceptado tomar todo con calma, poco a poco... pero la estaba resultando muy difícil. Tenía ganas de poder besar a Brittany sin mirar si estaban solas o hacer algo tan sencillo como agarrarla la mano cuando iban a comprar al centro comercial.

Cosas que hace cualquier pareja normal en público.

Pero ellas no podían hacer.

Esa tarde, Santana se había dado cuenta que su relación estaba aun muy lejos de ser normal. Un pensamiento que llevaba tiempo reprimiendo en su mente había salido a flote: podía ser que Brittany no quisiera lo mismo que ella. Que no quisiera nada formal.

Quizás lo mejor era aclararlo o quizás la mejor opción era que todo se acabase y...

- Hola Santana.

Una voz conocida la sacó de sus pensamientos. Se quitó las gafas para poder observar a la persona que tenía frente a ella con una mayor claridad.

- Hola Amy - sonrió la latina guardándose las gafas en el bolsillo. Al bajar la mirada, observó que no estaba sola- Hola Cameron.

La niña sonrió ligeramente mientras se escondía detrás de su madre, abrazándose a su pierna.

- Para ser tan grande, esta ciudad es un pañuelo -rió Amy mientras Santana se sacudía los pantalones y se levantaba del banco con una sonrisa- Cameron y yo íbamos de camino a merendar a una cafetería que está cerca de aquí... a tomar unas tortitas con chocalate y nata.

- ¡Qué suerte tienes! –rió la latina agachándose y mirando a la niña- es una de mis comidas preferidas. Cuando era pequeña, mis padres también me llevaban casi todos los sábados a merendar tortitas.

- A mí también me gustan mucho -murmuró Cameron saliendo un poco de detrás de su madre.

- Puedes venir si te apetece –comentó Amy- podemos aceptar a alguien más en nuestro pequeño grupo.

- Me gustaría, de verdad, hubiera ido encantada. Pero solo he salido un rato a pasear, para despejarme de tanto trabajo. En realidad, tengo que volver a la discográfica a hablar con unos productores y se me hace un poco tarde. Muchas gracias por el ofrecimiento… a las dos.

Con un movimiento rápido de la mano se despidió de ambas sin dejar dar la opción de contestar a Amy y puso rumbo a otro lugar. A pesar de que no tenía nada en contra de la chica y su hija, ahora mismo lo único que quería era estar sola.


Sin saber muy bien cómo, Santana acabó a las afueras de la ciudad, justo delante de un lugar al que hacía bastante tiempo que no volvía.

El bar del amigo de Brittany, Frank.

Sin otra opción mejor a la vista, aparcó el coche en la entrada. Cogió su bolso del asiento del copiloto y sin más, entró en busca de un poco de gente, pero a la vez, estar sola tomando algo en un bar.

En ese mismo momento, Brittany se encontraba en el baño del mismo lugar, arreglándose un poco el maquillaje después de haber estado llorando un buen rato. Antes de salir, su móvil comenzó a vibrar en el bolsillo de su pantalón.

De Frank: Está Santana en el bar, sentada en la barra. Su estado de animo no está muy allá... lo mejor es que no te vea por aquí.

Brittany miró sorprendida el teléfono y luego se asomó con cuidado por la puerta, observando a la latina sentada saludando con la mano a Frank. A pesar de estar sonriendo, sus ojos no lo hacían. Brittany sabía que no era una sonrisa sincera, sino por compromiso.

Santana pidió un botellín de cerveza sin alcohol y sin decir nada más, se quedó mirando a la nada un buen rato. Frank no la quitaba ojo, mientras atendía a otros clientes.

- ¿Todo bien?

- Claro, todo perfecto.

Tras una hora sin hacer nada más, Santana dejó encima de la barra veinte dolares y se levantó sin decir ni una palabra. Antes de llegar a la puerta, Frank la interceptó y la agarró del brazo reteniéndola por un momento.

- Ten paciencia con ella. De verdad... de verdad que ella lo vale.

Santana sonrió mientras los ojos se le volvían cristalinos.

- Lo sé... yo... -ya no tenía sentido ocultarlo- la quiero. La quiero como hacía mucho quería a una persona. Y todo esto... todo se me esta yendo de las manos y no sé como reaccionar ni lo que hacer... yo quiero hacerlo bien pero...

- Lo estas haciendo perfecto Santana. Solo ten paciencia.

Santana sonrió y sin previo aviso dejando al hombre alucinado, le abrazó. Frank sonrió y la abrazó también. Tras unos segundos, la chica salió por la puerta dejando al hombre suspirando mientras oía pequeños sollozos provenientes de detrás de la barra.

Frank se asomó viendo a la rubia sentada en el suelo mientras limpiaba sus lágrimas con su brazo.

- Brittany, tienes que arreglarlo. No vas a encontrar a otra persona que te quiera tanto y de la manera que lo hace ella. Haz algo. Te dará tiempo, pero no va a estar para siempre esperando.


Santana dejó su coche, en el aparcamiento de la discográfica. Con mucha calma, cogió su bolso y puso rumbo a su despacho. Lo mejor que podía hacer ese día era mantener la cabeza ocupada así que había programado varias sesiones de grabación para lo que quedaba de tarde.

Cuando bajó del ascensor, una de sus asistentes la avisó de que tenía una visita. La latina extrañada abrió la puerta, encontrándose con Sugar sentada en su escritorio con una pose sexy. La asistente se quedó paralizada por unos segundos, observando la escena y después, salió rápidamente sin decir nada.

- Estoy lista para ti, cariño...

- Sugar -suspiró cansada la latina sentándose en su silla, apartando ligeramente a su amiga para poder escribir- hoy no estoy de humor para esto. Tengo que bajar a la sala de grabación en veinte minutos.

Sugar la miró confundida bajándose del escritorio, sentándose junto a ella.

- ¿Qué te pasa?

- Nada.

- Santana...

- Brittany.

- ¿Qué pasa con ella? -miró la otra mientras se inclinaba más sobre el escritorio- ¿Está bien? ¿La ha pasado algo?

- Ella está perfectamente, la que no está bien soy yo –comenzó a subir el tono de voz mientras se iba enfadando- ¡TODO ESTÁ MAL! Yo… no debería de estar con ella así… no…

- ¿Qué ha pasado?

- Acepté a ir lentamente con ella pero, te juro, que no puedo ir más lento de lo que ya voy. Y por lo visto es demasiado deprisa. Me estoy volviendo loca…

- Tienes que tener paciencia Santana.

- Paciencia Santana... Paciencia Santana... Todo el mundo con la misma historia...

Santana suspiró y sin decir nada más sacó unos archivos del cajón del escritorio.

- Ya que estás aquí vamos a hablar de unos trabajos que quiero que hagas. Verás…


Santana entró a su casa casi a las once de la noche. Al final, se había entretenido todo que quedaba día en la discográfica con trabajo atrasado.

Al pasar al recibidor, dejó como de costumbre sus llaves en el cuenco de la mesa y entró al salón. Antes de que pudiera encontrar el interruptor de la luz, alguien lo encendió por ella dejándola totalmente paralizada con lo que estaba viendo.

- Sé que no es la mejor manera de arreglar todo lo que he hecho mal hoy, pero por algo se empieza. No quería decir esa frase de verdad y siento haberte alejado...

Brittany con una pequeña sonrisa la cogió de la mano y la sentó en el sofá. La latina observó en la mesa todo tipo de comida basura, bebida y un par de pizzas. Después miró confundida a la rubia.

- Bienvenida a la sesión privada nocturna de los cines López. Sé que estas cosas las solemos hacer por la tarde con Nico… pero hoy se ha quedado en casa de Kurt y he pensado que estaría bien que tuviéramos un rato para nosotras solas.

La latina siguió sin decir nada, viendo como la rubia comenzaba a sacar películas del interior de una caja que estaba junto al sofá.

- He alquilado algunas de las películas antiguas de las que me hablabas el otro día que te gustaban tanto… "Singin' in the rain"… "Sunset Boulevard"… "On the Town"… -siguió nombrando mientras se entretenía en algunas mirando las carátulas- creo que no he visto ninguna…

Santana iba cogiendo una película tras otra mientras no apartaba la mirada de Brittany. La bailarina se percató y se quedó parada por un instante, poniéndose nerviosa.

- Aunque ahora que lo pienso… vienes de trabajar todo el día. Si no te apetece hacer nada, podemos irnos a dormir y dejarlo para otro día, no tenemos porqué si...

- Claro que me apetece -interrumpió Santana con una ligera sonrisa- ve calentando las palomitas y yo voy a ponerme cómoda. La primera película la escoges tú.


Tras dos películas abrazadas en el sofá, Brittany acabó totalmente tumbada y dormida sobre la otra. Santana con una ligera risa, la acarició la frente intentando despertarla para irse a dormir.

- B... -susurró- es hora de irnos a dormir. Estas muerta de sueño.

Brittany abrió nerviosa los ojos levantándose ligeramente.

- Podemos ver otra película si quieres yo...

- Vamos a dormir anda.

Santana comenzó a reírse al ver la cara de sueño total de la bailarina mientras iban hacia la habitación. En la puerta, Santana la frenó y la abrazó fuertemente.

- Gracias por esta noche –murmuró contra su cuello.

- Gracias a ti por todo –contestó la otra abrazándola con más fuerza mientras cerraba los ojos.


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Y esto es todo. Espero que os haya gustado y no odiéis mucho a Brittany ;) ;P. Sé que hoy ha sido un capítulo más corto que de costumbre, pero no quería estar tanto tiempo sin actualizar alguno de los dos fics.

Un saludo.

...Mune9117...