¡Hola a todo el mundo!

¡VACACIONES! Por fin puedo decirlo, soy libre para poder escribir y hacer cosillas que me encantan más seguido... intentaré ponerme al día con las historias y continuarlas entre los turnos del trabajo.

Sobre los comentarios:

Andrusol: Tienes toda la razón en tu comentario. Brittany no está actuando bien y veremos si su jugada le sale bien o no. La relación entre Santana y Nico cada vez es mayor también, justo lo que quería evitar la rubia al principio. Muchas gracias por tu comentario como siempre. Espero verte por aquí de nuevo, XO.

Delirium: Gracias a ti por leer cada capítulo. Si, Brittany no puede seguir viviendo una mentira y mucho menos a costa de Santana. Se irá resolviendo a lo largo de los próximos capítulos. Un saludo.

Coty: Jajaja sé que tengo una historia de PLL pendiente. Este verano si todo sigue bien, me pondré a escribir como loca y aparte de hacer capítulos para "Nunca es tarde" y "Secuelas del pasado", quiero dejar "hechas" otras historias mucho más cortas de otras series, para ir publicando cuando no pueda colgar nada y depende de la reacción de la gente continuarlas o dejarlas simplemente en un par de actualizaciones. Espero poder empezar a hacer esto a partir de julio cuando termine la facultad. Como siempre gracias por comentar y leer los capítulos. Un abrazo muy fuerte!

Vamos sin más espera con el capítulo.


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- Sois adorables.

Santana bufó mientras seguía preparando tortitas para todos. Rachel acababa de llegar a la casa de la latina para buscar a su hija. Nico y Beth habían convencido la tarde anterior a sus madres para pasar la noche en casa de Santana y hacer una fiesta de pijamas. Antes de que llegara la niña, Nico había insistido en que la latina llevara su camiseta de los Yankees para dormir al igual que él.

- Yo no soy adorable, Nico me lo pidió y...

- No le puedes decir que no a nada -interrumpió la otra con una gran sonrisa- y te encanta todo esto, no lo niegues.

En ese momento, antes de que la latina pudiera defenderse, el pequeño salió de las habitaciones seguido de Beth y Siku. El rubio se acercó rápidamente a Santana y la abrazó fuertemente, mientras que Beth hizo lo mismo con su madre y después con su tía. El animal espero a que Nico se separara de su dueña para acercarse y buscar su saludo.

- Buenos días a los tres -sonrió la latina mientras acariciaba a Siku y se acercaba a la nevera- sentaos en la mesa que vamos a desayunar.

- Tana, me ha dicho mamá que vayas un momento a la habitación.

Santana miró confundida al pequeño, mientras que Rachel se levantaba y se acercaba a ella, cogiendo lo que llevaba en sus manos.

- Puedes ir tranquila, me quedo con ellos desayunando.

La morena se limpió las manos con el trapo de la cocina y salió rumbo a las habitaciones. Cuando abrió la puerta de su cuarto, una mano la cogió del brazo metiéndola dentro a toda velocidad y cerrando la puerta tras de sí. Santana sonrió al ver a Brittany totalmente despeinada por jugar con ambos niños al despertarse. Antes de que pudiera decir nada, la rubia la aprisionó contra la pared más cercana con su cuerpo mientras la besaba apasionadamente sin dejar apenas espacio entre ellas. La mano de la bailarina se introdujo debajo de la camiseta ancha de la otra chica arañando sus abdominales definidos.

Santana no pudo más que gemir mientras se aferraba fuertemente a la espalda de la otra. Brittany se separó ligeramente de sus labios mirándola con una leve sonrisa.

- Gracias por lo de anoche.

La morena la miró confusa sin saber muy bien qué había hecho en especial. Las dos habían ido a recoger a Beth a casa de su hermana y tras cenar, habían visto algunas películas de dibujos animados los cuatro. Después, prepararon un campamento con almohadas en la habitación de los niños y al final, los cuatro se quedaron totalmente dormidos en él.

- No entiendo que he hecho para...

- Nico disfrutó como nunca -interrumpió la rubia- hacía mucho tiempo que no le veía reírse tanto. Gracias por cuidarnos, a los dos. No todo el mundo se ha comportado con nosotros como tú.

Santana iba a decir algo más, pero Brittany la volvió a silenciar con otro beso. Cuando se separó la miró directamente a los ojos, ese era el momento que había estado buscando.

- San, tengo una cosa que decirte. Verás... yo...

Alguien tocó a la puerta interrumpiéndola. Santana la miró esperando respuesta pero al ver que se mantenía callada, abrió la puerta. Nico estaba al otro lado, manchado casi entero de leche y cereales acompañado de Rachel, que intentaba con todas sus fuerzas no reírse.

- Creo que Siku debería quedarse siempre en la habitación mientras desayunáis... -sonrió la pediatra mientras cogía a Nico en brazos al ver que el animal se acercaba para lamerle la cara- ¿dónde está su...

- Tranquila, lo cambiaré yo -interrumpió la bailarina con una leve sonrisa mientras miraba a Santana que se había dado la vuelta para reírse- hablamos luego.


Pero el día "perfecto" pasó y nunca llegó otro.

El tiempo pasaba rápidamente, ya estaban casi en Diciembre y la Navidad, estaba a la vuelta de la esquina.

Santana estaba nerviosa por las fechas y no sabía lo que iba a pasar. Tras pasar este tiempo con Brittany, aun no sabía en qué punto de la relación estaban y si sería muy precipitado pedirle a la chica que pasara las fiestas con ella y su familia en la casa de sus padres. Seguían durmiendo juntas, besándose cada vez que podían y ambas no podían estar la una sin la otra, pero no había nada de cara al resto de la gente.

La latina asumió todo este asunto, muy a su pesar. Había aprendido a conformarse con lo poquito que la otra la iba dando y disfrutar de los momentos que pasaban juntas. Pero en ocasiones, esto se hacía poco. Si las cosas fueran de otra manera, llevaría sin dudar a Brittany a la que fue su casa durante su infancia y la presentaría a sus padres como su novia... pero sabía que era imposible. Se tendría que conformar con el simple hecho que la acompañara como una amiga más.

- Santana, ¿nos estás escuchando?

La latina sacudió la cabeza y miró a sus dos amigos: Sugar, que estaba sentada frente a ella apuntando algunas cosas en un cuaderno y Blaine, que escribía en su pequeño ordenador. La chica se colocó en el asiento y puso los codos sobre la mesa para mirarlos, intentando concentrarse.

- Si, disculparme, no sé qué me pasa, tenía la cabeza en otro sitio.

- Llevas unos días así -comentó el chico, dejando el ordenador a un lado- es por Brittany ¿no?

Santana suspiró y asintió, mientras con sus manos movía nerviosa los papeles que tenía sobre la mesa. No la gustaba hablar del tema de Brittany, pero en ocasiones, necesitaba desahogarse con alguien, decir todo lo que la ocurría en voz alta para no sentirse tan rara por dentro.

- Estoy hecha un lío y no sé qué hacer -comenzó intentando tranquilizarse- Veréis... Quiero pasar la Navidad con ella y Nico, sería la primera desde que están en mi vida y no me la quiero perder. Pero también la quiero pasar con mis padres y mi hermana en Lima como todos los años. La diría que vinieran conmigo, sería lo ideal, pero ya sabéis como está el tema y no creo que quiera. Además, a lo mejor ellos ya tienen planes y no contaban conmigo para nada y...

- ¿Has hablado con ella sobre esto? -interrumpió Sugar dejando el cuaderno para coger las manos de su amiga- Quizás esté esperando algún comentario por tu parte o simplemente dé por hecho que las vas a pasar con ella o...

- No, no he sacado el tema. Me da miedo meter la pata ahora que estamos tan bien... pero si aun no quiere formalizar nada con vosotros, no quiero imaginarme la cara que pondrá cuando la diga si quiere pasar la Navidad con mi familia en Lima. Mis padres, mis conocidos... no la quiero forzar a nada que no quiera hacer.

La pareja se miró entre ellos, y después miró a la latina.

- Cariño, creo que es genial que seas tan cuidadosa con ella, de verdad -contestó Blaine mientras se acercaba un poco más a la mesa- pero creo que también tienes que pesar un poco en ti. Me parece perfecto que no quieras decir nada de vuestra relación si ella no quiere, pero no os podéis pasar la vida así, como si estuvierais haciendo algo horrible. Lo que os está pasando no es malo, todo lo contrario...

Santana se quedó pensativa por las palabras de su amigo mirando a la nada mientras los otros dos, suspiraron.

- Hablaré con ella.


Santana como desde hacía unas semanas, estaba esperando a Nico en la puerta del colegio. Brittany tenía unos horarios difíciles de compaginar con las clases del niño y la morena se comprometió a recogerlo y cuidarlo cuando ella no pudiera. Aunque en verdad, no era ningún tipo de compromiso, la encantaba pasar tiempo a solas con el pequeño.

Hoy, era el último día lectivo antes de la Navidad y pensaba hablar con la rubia para plantearla el tema de las fiestas. Había dejado correr los días porque no había encontrado el momento exacto, pero hoy tenía que hacerlo sin falta.

Pudo ver a Nico despidiéndose de otros niños rápidamente y correr entre la nieve hacia ella con una gran sonrisa. Cuando llegó a su altura, la chica lo cogió en brazos y comenzó a besar toda su cara.

- ¡Tana! -rió en niño escondiendo su cara en el cuello de la latina, abrazándola- para, me haces cosquillas.

- ¿Quieres que no lo haga más?

Nico separó la cara del cuello de la otra y la dio un beso en la mejilla con una sonrisa que rápidamente fue correspondida por la latina. Al pequeño le pasaba igual que a su madre: con el frío, las pequeñas pecas que tenía por toda la cara se le resaltaban un poco más y la nariz y los mofletes, se le ponían rosados.

- Vamos al coche, que hace frío.

Antes de que pudiera continuar, una mano tiró de Santana hacia atrás. Era un hombre de mediana edad, moreno, ojos claros y con una barba bastante poblada. Santana lo miró extrañada, protegiendo al niño entre sus brazos.

- Perdone, ¿es usted familiar de Nicolas Pierce?

La latina notó como el niño se abrazaba más fuertemente a ella.

- No exactamente, yo soy... eh, una amiga de Brittany y de Nico, ¿verdad enano? -preguntó Santana viendo como Nico asentía al poco tiempo- ¿quién es usted?

- Oh, discúlpeme por no presentarme antes. Soy Bernand Kähler, el profesor de Nicolas. El niño ha olvidado la hoja con los deberes que tiene que hacer para Navidad -dijo el hombre tendiendo a la latina una hoja- ha sido un placer...

- Santana López.

- ...Señorita López. Hasta pronto Nicolas.

Nico simplemente lo miró entre los brazos de la morena mientras se alejaba. Santana se quedó pensativa mirando la hoja y después al niño.

- Vas a tener muchos deberes en estas fiestas campeón... -comentó la morena mientras dejaba al niño en el suelo y cogía su cartera- vamos a celebrar las vacaciones hoy y mañana empezamos con ellos... ¿te apetecen tortitas con chocolate?


Brittany y Santana habían contado un cuento al niño en su cama y ahora lo observaban desde la puerta mientras dormía plácidamente. Después de toda la tarde fuera de casa, había acabado muy cansado, tanto, que mientras cenaba, había dado unas cuantas cabezadas por el sueño.

Brittany se quedó observando a la latina mientras que esta, seguía observando al niño.

- ¿Sabes algo del padre de Nico? ¿Está con tu hermana?

Brittany se quedó totalmente paralizada, sin saber muy bien qué decir. Desde que había hablado con Santana de su supuesto parentesco con el pequeño, la latina no había sacado el tema para nada. Se había conformado con la poca información que la había dado. Pero como era normal, a la morena cada vez la asaltaban más dudas sobre el tema.

- No sé nada del padre de Nico. Desapareció antes de que mi hermana diese a luz.

- ¿Y tu hermana no ha venido nunca a verlo, a pasar unas Navidades, a su cumpleaños...?

- No. Nico solo me tiene a mí y yo a él.

Santana despegó la vista del niño para centrarse ahora en su acompañante. Brittany mantenía la mirada pegada a la pared totalmente perdida, ausente.

- Siempre he pensado que la Navidad es una fiesta especial -comenzó la latina- Todas las que recuerdo con más claridad, las he pasado con los Berry, salvo la del primer año cuando vine a esta ciudad. No pude volver a casa por el dinero y el trabajo... se me hizo muy duro estar sola en mi casa. Me prometí que siempre iba a celebrarlo con mi familia pasara lo que pasase. Este año, no quiero que sea diferente.

La bailarina la miraba confundida, no sabía dónde quería llegar. Ella esta Navidad posiblemente, las pasaría como los años anteriores desde que se fue de casa de sus padres: compraría la comida favorita de Nico y se quedarían hasta tarde los dos solos viendo películas o haciendo lo que el pequeño quisiera. No tenía otros planes en mente.

- Pero este año estáis Nico y tú y... bueno... He pensado, que si queréis, podéis venir los dos a pasar la Navidad con mi familia -comentó Santana mientras frotaba sus manos nerviosa- sin ningún tipo de compromiso ya sabes, simplemente como una amiga. Nos iremos una semana más o menos a Lima a la casa de mis padres. Es bastante grande y hay habitaciones de sobra para más gente...

La rubia no sabía que decir mientras escuchaba a la otra que seguía hablando sin parar.

- ...pero si no quieres porque tienes planes o algo, no tienes porqué venir, no me voy a enfadar ni nada de eso -continuaba Santana nerviosa- sé que es un poco precipitado y que te lo he dicho con poco tiempo porque...

Brittany la cogió la cara con ambas manos y la besó lentamente. Al separarse se rió un poco de la cara que tenía la morena, con los ojos cerrados y la boca ligeramente abierta.

- Me encantaría pasar la Navidad con vosotros.


- ...si, me apetece que hagáis lasaña para comer la semana que vaya. Sabéis de sobra que me encanta la lasaña de papa -comentó Santana por teléfono a su padre- te

- ¿Qué te pasa cariño?

- Ayer pregunté a Brittany si querían pasar las fiestas con nosotros. Me dijo que si, espero que no haya ningún problema porque...

- Claro que no cielo, me parece perfecto -rió el hombre- Ya la conocemos pero nos encantará conocerla como tu novia y a Nico como...

- No no no -interrumpió la latina mientras se sentaba mas cómodamente en el sillón de su despacho- no te adelantes. Vosotros no sabéis que nosotras dos estamos... intentando algo ¿ok? ella... ella no quiere que de momento formalicemos nada, así que vendrán como mi amiga y su hijo.

- No entiendo nada... ¿Por qué no quiere? Nosotros no tenemos problema con ella...

- Todo es muy complicado papá... ya hablaremos más adelante de todo esto, solo... intentar que no se os note tanto el entusiasmo y disimular lo mejor que podáis. Por favor. Además hay un problema, Nico no sabe nada aun y no quiero que se entere antes de tiempo por alguien que no sea su madre.

- Lo que tu desees pequeña. Siempre haces con nosotros lo que quieres.

Su padre se rió al otro lado mientras Santana sonreía ligeramente. Desde niña, había tenido una especial conexión con sus padres una vez que se integró en la casa. Fue muy duro mudarse a Nueva York, entre otras cosas por alejarse de su familia, por eso siempre intentaba hablar todo lo que podía con ellos tanto por teléfono como por Skype.

- Pueden venir todas las personas que quieras, no hay problema. Y tú, estate tranquila, no diremos nada ni haremos nada que pueda avergonzarte delante de tu novia.

- No es que me avergoncéis... ella aun no... bueno ella... no sé y...

- Tranquila cariño -bromeó el hombre- Nosotros no sabemos nada de nada.


- No creo que sea buena idea que venga Brittany por Navidad a casa de tus padres.

Rachel suspiró y levantó la mirada de los documentos del trabajo que tenía sobre sus piernas. Ella y su chica estaban sentadas tranquilamente en el salón. Su padre acababa de llamar para darla la noticia de que su hermana iba a llevar a la rubia para pasar las fiestas con ellos y que parecía que la "cosa" que se traían entre ellas, iba hacia delante. Quinn se enfadó al enterarse, seguía insistiendo en que Brittany no era de fiar y no dejaba oportunidad para manifestarlo.

- Quinn, Santana quiere que Brittany y Nico nos acompañen... no hay más que decir, van a venir, te guste o no. Además, mis padres desde que se enteraron que mi hermana estaba de nuevo detrás de alguien, quieren conocer a Brittany mejor.

- Sé que ninguno me creéis pero algo esconde... ¿porqué Brittany no quiere formalizar la relación con tu hermana Rach? ¿No lo has pensado?

- Cielo...

- Santana es guapa, es inteligente, está loca por ella y por su hijo y...

- Cariño, no empieces con tus manías persecutorias de nuevo, ¿ok? -interrumpió la morena acariciando la mejilla de su chica- eso es algo que no nos incumbe. Brittany puede tener muchos motivos por los que aun no quiere formalizar la relación con ella... o te tengo que recordar lo que te costó a ti decírselo a mi hermana...

Quinn frunció el ceño mientras Rachel se reía de ella.

FLASHBACK

Decir que solo estaba nerviosa era mentir descaradamente. Quinn estaba prácticamente temblando frente a la casa de los Berry.

Rachel se había enfadado otra vez con ella, después de que una vez más, se negó a decirle a los Berry que estaba con su hija mayor. ¿Cómo se lo iba a decir? Ella era más joven que la morena, y lo que es peor, estaba embarazada. Sus padres, por muy buenos que fueran, jamás lo iban a entender. Por otro lado, estaba Santana. Llevaba engañándola un tiempo contándola todo tipo de mentiras para quedar con su hermana a solas, ¿cómo se lo tomaría ella? No quería perder a Rachel, pero por nada del mundo quería perder la amistad que tenía con la latina.

Las otras veces que había pasado lo mismo, ambas estuvieron días sin hablarse hasta que Rachel la cogía el teléfono y tras una larga conversación, la perdonaba. Pero esta vez era diferente. Había recibido un mensaje a las 5 de la mañana diciéndola que se iba de nuevo a Nueva York. Nunca se había ido sin despedirse. Era una regla que tenían entre ellas, para llevar mejor su relación a distancia: por muy enfadadas que estuvieran, nunca irse sin despedirse adecuadamente de la otra, ya que, a su pesar, los vuelos no eran baratos y no se veían todo lo que quisieran.

Quinn dio un largo suspiro y caminó hacia la puerta de los Berry. Pese a todos sus miedos, lo único que tenía claro desde hace mucho tiempo, es que quería a Rachel en su vida y si estaba en sus manos, no perderla nunca.

La rubia tocó discretamente a la puerta. Una parte de ella deseó que nadie estuviera en casa y que no hubiera otra solución que volver a casa para intentar llamar a Rachel desde el móvil. Pero otra parte de ella, imaginó la cara de su chica al saber que todo el mundo lo sabía. Algo dentro de ella se movió y sonrió. Eso era lo correcto.

Se acabó salir corriendo. Rachel lo valía.

Antes de darse cuenta, frente a ella estaba Santana medio dormida mirándola extrañada.

- Q, sabes que te quiero, pero son las siete de la mañana... ¿Se puede saber qué...

- ¿Está tu hermana San? -interrumpió la rubia de manera impaciente.

Aun sabiendo la respuesta de antemano, deseó que Rachel no se hubiera ido y que todo fuera un farol.

Santana la miró extrañada. Salió de su casa cogiendo las llaves y cerró tras de sí, sin dejar pasar a su amiga. Se cruzó de brazos sin decir nada más, solamente esperando una explicación por parte de la rubia que no parecía que le iba a dar.

- Tu estelar aparición a estas horas, tiene algo que ver con la rápida salida de mi hermana de madrugada a la universidad ¿verdad?

Quinn se quedó totalmente paralizada. No imaginaba que la conversación iba a empezar así y no tenía ni idea de como continuar.

- Yo... bueno, ella... en realidad es nosotras porque... yo... -tartamudeaba la rubia poniéndose cada vez más nerviosa- lo siento mucho San.

- ¿Qué lo sientes? -preguntó Santana descruzandose de brazos totalmente confundida- ¿Por qué?

- Me he enamorado de tu hermana.

Tras los segundos más largos de la vida de la rubia, Santana se rió y dio un manotazo en la espalda a su amiga.

- ¿Y por eso me pides perdón? -contestó la latina mientras se acercaba un poco más a su amiga- Enamorarse no es algo por lo que tengas que pedir perdón. Supongo que mi hermana también, y por eso estaba tan rara últimamente...

Santana suspiró mientras veía como su amiga asentía y agachaba la cabeza.

- Siento haberte mentido San.

- No pasa nada Quinn... Todo va a ser un poco complicado pero supongo que está bien que seas ahora de manera oficial parte de mi familia ¿no? Y el enano que llevas dentro también -sonrió ligeramente mientras acariciaba la panza cada vez más llamativa de su amiga.

Quinn por un momento se quedó paralizada para saltar rápidamente en los brazos de su amiga, abrazándola. Santana la correspondió solo por unos segundos, hasta que se separó de manera brusca, como solía hacer siempre que alguien se mostraba cariñoso con ella.

- Vamos Fabrey, no me babees encima. Mis padres están dentro, ellos seguro que saben algo de mi hermana. Espero que tengas un discurso mejor para ellos y no esa mierda de tartamudeo que has tenido conmigo.

FIN DEL FLASHBACK

- Pero eso es diferente. Yo estaba embarazada, no quería que tus padres o tu hermana pensaran que me estaba aprovechando de ti por eso.

- ¿No crees que su caso puede ser el mismo? -comentó Rachel sentándose a su lado- Piénsalo... ella tiene un hijo, me da igual que sea su sobrino... hasta donde sabemos actúa igual que una madre. Mi hermana, es guapa, famosa, tiene dinero... mis padres o yo misma podría pensar que se quiere aprovechar de ella ¿no?

Quinn se quedó por unos instantes pensando. Esa teoría tenía lógica.

- O puede ser por mil motivos que no entendemos. Santana sabe cuidarse después de todo lo que pasó con Julie. Y de ella nos fiamos todos... y al final mira todo el daño que hizo... -suspiró amargamente Rachel mientras miraba sus manos- creía después de este tiempo que nunca volvería a ver a mi hermana sonriendo enamorada. Y Dios, me alegro tanto volverla a ver así... y si es por por Brittany, me fiaré de sus intenciones ciegamente.

- Por eso no quiero que esta vez la ocurra lo mismo, no quiero que la vuelvan a hacer daño.

- Sé que la quieres proteger... pero ella tiene que ser quien escoja a su pareja... si acierta o falla, es solo problema suyo cielo.


- ¿Cómo es Lima?

Santana se giró en su asiento en el despacho de su casa viendo al pequeño Nico entrando en la habitación con un puñado de galletas de chocolate. Habían cenado los tres juntos y Brittany había comentado al pequeño que este año la Navidad sería diferente: se irían de viaje todo juntos donde había vivido Santana de pequeña.

Nico que apenas había salido de la ciudad en un par de ocasiones, tenía mucha curiosidad por saber cómo era el lugar donde se había criado la latina.

- Es tarde para que estés despierto enano. Vamos a la cama primero y te cuento todo lo que quieras allí.

La latina dejó las galletas que llevaba en la mano en su escritorio y cogió al niño medio dormido en brazos. Cerró la puerta de su despacho y seguidos de Siku, llegaron a la habitación del pequeño. Las chicas habían puesto un cojín para el animal ya que era imposible separarlo de Nico incluso para dormir. Cada vez era más grande y Brittany había bromeado en un par de ocasiones que tendrían que cambiar de habitación para que estuvieran más cómodos.

Dejó a Nico sobre la cama, cubriéndolo con el edredón. Automáticamente, Siku se tumbó en su sitio. Santana sonrió al verlo y se sentó en el espacio vacío de la cama en la que dormía el rubio.

- Lima... es... muy diferente a Nueva York. Hay muy pocas personas en las calles y apenas hay ruido, no como aquí. No hay edificios tan altos, casi todas las casas son bajas, con patios enormes. Hay muchos parques, en los que se puede jugar al béisbol, por ejemplo.

- ¿Vamos a jugar con mamá al béisbol allí? -preguntó medio adormilado el niño aferrándose al antiguo muñeco de Santana, del que no se separaba ni una sola noche- Mamá no suele jugar pero si se lo preguntas tú seguro que quiere.

- Lo intentaré. Y si ella quiere, estaremos jugando todo el tiempo que te apetezca ¿está bien?

Nico asintió sin decir nada más mientras se ponía boca abajo en la cama sin dejar de apretar contra su pecho el peluche. Santana sonrió acariciando lentamente el pelo del chico, y después lo besó suavemente en la frente.

- Descansa cielo.


- Creo que Nico está encantado de ir a Lima...

Santana se había acostado en la cama seguida de Brittany segundos después. Habían apagado la luz y la latina no había dejado de hablar de todo lo que podían hacer en sus vacaciones. La rubia mientras la otra seguía hablando, se había puesto totalmente sobre el cálido cuerpo de su chica y había comenzado a besarla lentamente su cuello. Santana se calló mientras se reía por las cosquillas.

- ¿Qué haces? -rió la morena mientras la otra se despegó ligeramente de su cuerpo pero sin levantarse totalmente.

- ¿Tú qué crees?

Santana pudo ver en ese momento una cosa que la volvía loca de Brittany: cuando la miraba de manera seductora, pero a la vez tímidamente. Era simplemente perfecta. La rubia se separó totalmente quedándose a un lado sin dejar de mirarla. La latina no pudo más que tragar saliva y sin poder evitarlo, su mirada bajó al conjunto de noche negro que llevaba en esa ocasión la otra chica.

- Es... mmm... te queda muy bien.

Brittany rió ante la capacidad de Santana para hablar en esos momentos. A pesar de que públicamente parecía toda una seductora, Santana en privado era totalmente lo contrario. Pero Santana a pesar de las risas de la otra, parecía que estaba en otro mundo: oía voces, si, pero no era capaz de escucharlas.

Cuando pudo salir de su trance, miró a los ojos a la rubia. Vio como sonreía y se acercaba aun más a su cuerpo. La latina había estado esperando unos días por la llegada de este momento. Nico había estado teniendo pesadillas, y los momentos de privacidad entre ambas habían descendido considerablemente.

La rubia tomó un mechón suelto de la otra y lo colocó detrás de su oreja, bajando suavemente las yemas de sus dedos por su mandíbula, pasando por su cuello hasta llegar al borde del cuello de su camiseta. Brittany se subió totalmente sobre el cuerpo de la otra y besó con suavidad su clavícula, haciendo que la morena soltara un ligero suspiro.

Después, se besaron suavemente en los labios. Ambas sintieron la misma corriente dentro de ellas, que las hizo temblar. La poca luz que se filtraba entre las cortinas, se reflejaba en los cuerpos de ambas, destacando el contraste de sus pieles. Santana no pudo más que con ambas manos, tomar a Brittany por las mejillas, acariciándola suavemente.

- ¿Sabes una cosa? -preguntó en voz baja la latina mientras la miraba directamente a los ojos- tengo tantas cosas en mi cabeza que te podría decir, pero creo que no puedo decir con palabras lo perfecta que eres para mí.

Algo que pareció duda durante unos instantes apareció en los ojos de Brittany, pero poco después desapareció mientras que la rubia finalmente eliminó el espacio que la separaba de los labios de la latina, con un beso apasionado. Y Santana a cambio, soltó un gemido como respuesta.

Pronto el beso se fue volviendo más intenso y las manos, vagaban por sus cuerpos. Rápidamente la poca ropa que las cubría fue desapareciendo hasta quedar totalmente desnudas. Comenzaron a mecerse, gimiendo ambas a la vez. Las uñas de Santana se clavaron en la baja espalda de la otra mientras la hacía ir a más velocidad.

Brittany chupó el punto de su cuello que la volvía loca y continuó meciéndose, esta vez mucho más deprisa que la anterior.

- S... San... -gimió la rubia intentando esconderse en el cuello de su amante para evitar gritar más alto de lo que debería.

- Tómalo con calma cariño... esto acaba de empezar...


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Se que es cruel dejarlo aquí, pero en el próximo capítulo continuaré, no se preocupen.

Y esto es todo. Por ahora no aseguro actualizaciones, como siempre, pero intentaré tener algo para la semana que viene por el viernes, como lo hacía antes.

Espero ver sus comentarios y saber que siguen interesados en esta historia.

Un saludo.

...Mune9117...