¡Hola a todo el mundo!
No tengo perdón después de todos estos meses sin actualizaciones o dar señales de vida. No tengo excusas. Vamos sin más espera con el capítulo, por si alguien sigue interesado con esta historia. :)
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- No pasa nada, es como ir en autobús cariño.
Nico estaba de los nervios desde que se enteró que iba a viajar en avión. En su corta vida, apenas había salido de Nueva York y casi siempre se movía por la ciudad, lo hacía con su madre en metro o en autobús... alguna vez también en coche, sobretodo desde que vivían con Santana. Pero nada más.
- Confía en mí enano, yo he viajado muchas veces en avión y no pasa nada.
Santana lo sentó en sus piernas mientras esperaban pacientemente a que los llamaran para su vuelo. Ya había avisado a sus padres que salían con retraso por culpa del mal tiempo. Una espesa niebla envolvía a la ciudad desde hacía unos días y todos los vuelos salían con varias horas de retraso... Brittany tenía razón cuando sugirió salir una semana antes cuando lo hicieron Rachel y Quinn, en los que apenas hubo ningún problema... pero muy a su pesar, un tema de trabajo la entretuvo más de la cuenta.
- ¿Crees que Siku estará bien con Noah? -preguntó Santana mientras acariciaba el pelo al niño, que poco a poco se estaba durmiendo encima suya- No sé, creo que es pedir demasiado que se quede tantos días con él.
- Puck se ofreció cariño, no pasa nada. Están encantados de tenerlo en su casa, ya te lo dijo.
- Si...
- Vas a echarle de menos ¿eh? -sonrió la rubia mientras acariciaba suavemente su pierna.
- Supongo que si. Es la primera vez que nos separamos tantos días.
- Eres tan mona...
Santana la miró ofendida mientras que la otra se reía y la besaba en la mejilla. En ese mismo momento, la llamada del vuelo a Lima, Ohio, sonaba en la megafonía. Brittany intentó coger a Nico de los brazos de la morena, pero este se aferró más fuertemente a su cuello. Suspirando con una leve sonrisa, optó por coger el bolso de la latina y andar a su lado. Cuando llegaron al mostrador, mostró el pasaporte y los billetes de los tres y caminaron hacia el avión con el resto de la gente.
Nico despegó la cabeza del cuello de Santana, observando por la ventana el gran avión azul y naranja que los esperaba.
- ¿Vamos a ir en ese?
- Si, ¿has visto lo grande que es? -preguntó viendo como el niño asentía con una sonrisa- Además con tus colores preferidos.
El rubio volvió a asentir, mientras volvía a esconder su cara en el cuello de la chica.
- Aun nos queda una hora B, vuelve a dormir.
Brittany se frotó lentamente los ojos y miró a su alrededor. Vio como Santana y Nico estaban pintando en un libro que la latina había preparado la noche anterior expresamente para que el niño no se aburriera durante el vuelo.
- ¿Llevo mucho tiempo dormida?
- Todo el rato -susurró el niño mientras seguía concentrado.
Santana se rió mientras acariciaba el pelo del niño y la rubia resoplaba. La bailarina levantó para ir al baño cercano a sus asientos esquivando a algunas personas que se encontraban por el pasillo estirando las piernas. Al llegar, una mujer mayor que esperaba en la puerta la miró con una sonrisa.
- ¿Está esperando para entrar? -preguntó Brittany mientras buscaba en sus bolsillos en móvil.
- No, espero a mi nieta que está dentro. No tardará... Tienes una bonita familia -comentó después de una pausa- Tu novia y tu hijo son un encanto. Estamos sentadas delante de vosotros y nos han dejado un libro para que se entretenga mi nieta. Muchas gracias.
- Oh, de nada... -dijo la rubia agitando la cabeza de un lado para otro poniéndose ligeramente roja.
La puerta del baño se abrió dejando a la vista a una niña más o menos de la edad de Nico que rápidamente tomó de la mano a su abuela para volver a su asiento. Brittany suspiró y miró a Santana y al niño de nuevo con una sonrisa.
No sonaba tan mal eso de novia.
Nada mal.
- Siento si mis padres hacen algo fuera de lo común -avisó con una pequeña sonrisa Santana según iban caminando por la terminal buscando a su hermana mientras Brittany mantenía en sus brazos a Nico que estaba totalmente dormido- son algo extraños, pero por eso son geniales, ya lo verás.
En ese mismo momento, Rachel apareció de la nada corriendo hacia su hermana dándola un gran abrazo. La otra por el contrario, intentaba por todos los medios quitársela de encima.
- ¡Para Rachel! -gritó Santana intentando apartarse de ella que la estaba abrazando e intentando besarla- ¡No me manosees!
Brittany rió por la interacción. Santana en muchas ocasiones se hacía la dura pero sabía perfectamente que solo era una fachada. Quinn a diferencia de Rachel, se acercó más lentamente. Desde hacía un tiempo, la bailarina notó como la chica estaba extraña con ella y había algo en el ambiente entre ellas que no la terminaba de encajar. No era como al principio y eso no la gustaba.
- Hola Quinn.
Quinn se limitó a sacudir la cabeza en su dirección y después abrazó a Santana cuando su hermana decidió dejarla libre. Rachel por el contrario, abrazó cálidamente a Brittany, dándola la bienvenida, con cuidado de no despertar a Nico.
- Vamos al coche, mis padres nos están esperando en casa. Querían haber venido, pero están preparando algunas cosas para vuestra llegada.
Al cabo de media hora, cuando paró el coche, Brittany bajó y echó un vistazo a su alrededor. La familia vivía en una gran casa de dos plantas, blanca con grandes ventanales azules que resaltaban frente al tejado de pizarra oscura. El jardín era enorme, perfectamente cuidado con flores naranjas y dos grandes árboles que presidian la entrada... se notaba que los padres de las chicas, mostraban un especial interés en él.
La rubia fue a coger al niño que estaba totalmente dormido en la sillita del coche que llevaban para él las otras dos chicas, pero ya estaba Santana haciéndolo. Se había fijado que últimamente la latina estaba más atenta con el niño. No es que antes no lo estuviera, pero cada vez eran más cercanos y, a pesar de que tenía muchas cosas que aclarar con ella, algo dentro de Brittany se conmovía cuando los veía interactuar de alguna manera.
- Os ayudaré con las maletas -comentó Rachel observando la escena entre Santana y Nico con una sonrisa mientras se dirigía a la parte trasera del coche.
Nico se abrazó casi de manera inconsciente al cuello de la morena mientras susurraba un leve "Tana". La chica se rió besándole en la frente. Santana notó como las otras tres chicas la observaban, sobretodo Brittany, con una mirada que no sabía descifrar. Quizás la había molestado que estuviera cogiendo al niño, cuando ella podía hacerlo perfectamente y ella misma, coger las maletas.
- ¿Quieres coger a Nico y yo ayudo a mi hermana con las maletas? -preguntó la latina acercándose a la chica, viendo como Rachel comenzaba a sacar del maletero tres maletas.
- No San, está todo bien. Yo la ayudo.
Santana asintió con una pequeña sonrisa y la otra, cogió del interior del coche el peluche del niño. Nico rápidamente estiró su mano para alcanzarlo sin apenas abrir los ojos.
- Cielo, yo te lo guardo, no pasa nada.
Henry y Howard, salieron por la puerta principal para darles la bienvenida. Henry rápidamente se acercó a Santana dándola un beso y los abrazo, con cuidado de no despertar al niño. Howard en cambio se acercó a Brittany dándola dos besos con una enorme sonrisa.
- Espero que el viaje no haya sido muy cansado. ¿Qué tal el viaje?
- Todo bien, han retrasado el vuelo por culpa del mal tiempo. Por eso hemos llegado más tarde de lo que pensabamos -comentó Brittany mientras seguía al hombre.
- No pasa nada, tranquila -dijo mientras abría la puerta de nuevo- Vamos dentro, que aquí fuera hace bastante frío. Henry ha preparado chocolate caliente para todos.
- Creo que deberíais dormir un rato.
Santana que estaba preparando café para todos, se giró sobresaltada debido a la interrupción de su padre. Llevaban solo un par de horas en la casa y aun no habían parado nada más que para comer. Howard había notado la cara de cansancio que tenía su hija y de la que, aunque ellas lo negaran era más que obvio, era su novia.
- Esta noche descansaremos papá, no pasa nada. Me apetece estar con vosotros, hace mucho tiempo que no estábamos todos tranquilamente en casa y...
- Santana, tenemos mucho tiempo en estas fiestas para estar juntos y a vosotras se os nota de lejos que estáis muy cansadas por el viaje. No hay ningún problema en que os subáis a dormir un rato, os he preparado una habitación y...
- Papá... -suspiró la latina- te dije que oficialmente no estamos juntas y una habitación para las dos es...
- Es broma cariño, tranquilízate -interrumpió el hombre riéndose y cogiéndola del moflete de manera infantil, recibiendo un manotazo de su hija- hemos preparado la habitación de invitados del fondo para Nico y para ella. Hemos puesto una cama supletoria, para que duerman juntos. Tú tienes tu habitación, ya sabes, según la dejaste.
Santana asintió cogiendo una bandeja con los vasos y dándole un beso en la mejilla.
- Gracias papá. A los dos.
- ¿Porqué cielo?
- Por entender esta situación cuando ni yo misma la entiendo mucho.
- Esta será vuestra habitación.
Santana dejó pasar al niño, que apenas podía abrir los ojos del sueño y a Brittany que iba arrastrando la maleta muy cansada. La ayudó a dejarla en un hueco vacío entre la cama y el armario y abrió las camas de ambos. El cuarto era bastante grande para ser una habitación de invitados y no le faltaba ningún detalle: un amplio armario, una estantería llena de libros que iba desde el techo hasta el suelo que ocupaba casi la totalidad de la pared, una pequeña terraza que daba a la parte posterior de la casa...
- Era el antiguo despacho de mi padre -comentó la latina al ver cómo observaba la chica lo que la rodeaba- cuando se retiró, pasó a ser la habitación de invitados. Si queréis alguna manta más, tenéis en el armario. Si necesitáis cualquier cosa más avisarme.
- Estaremos bien gracias -sonrió Brittany mientras jugaba con las mangas de su jersey.
- Aunque es temprano, es mejor que descanséis un rato -comentó la latina mientras miraba algunos de los nuevos cuadros que sus padres habían colgado por las paredes del cuarto- seguro que esta noche os obligan a ver fotos mías de pequeña en las que salgo de manera degradante y es mejor que no os durmáis si queréis amenazarme algún día con esa información.
Nico se subió a su cama abrazado a su peluche y Brittany se limitó a reírse mientras iba descalzando al pequeño.
- Más tarde, os enseño el resto de la casa, mi habitación por si necesitáis algo, es la segunda puerta a la derecha. Tiene un cartel de "no pasar" en la puerta, pintado con mucho odio durante mi adolescencia -rió la latina- pero vosotros podéis pasar tranquilamente sin problemas.
Sin decir nada más, besó en la frente al niño que prácticamente estaba ya dormido y se dirigió a la puerta. Brittany la cogió por el brazo con una pequeña sonrisa dándola un pequeño beso en los labios.
- Gracias por todo.
- Anda anda, deja de darme las gracias.
- De verdad, gracias por tratarnos cómo nos tratas.
- Es un placer -dijo sonriendo la latina mientras salía de la habitación.
Santana sabía que había pasado bastante durmiendo, pero aun se notaba cansada. Últimamente se cansaba más que antes, posiblemente toda la sobrecarga de trabajo que había llevado estos meses la estaba pasando factura.
Notó un leve sonido detrás de la puerta, como pasos yendo y viniendo por el pasillo. Se incorporó un poco frotándose los ojos y encendiendo la luz dispuesta a salir, pero antes de que pudiera hacer nada más, alguien tocó a su puerta.
- Adelante.
La puerta se abrió, dejando a la vista a Nico, con su pijama largo de invierno comprado especialmente por Santana para estas vacaciones y su peluche en una de sus manos. El pequeño miraba al suelo sin decir nada, haciendo que Santana sonriera involuntariamente.
- ¿Te pasa algo cariño? -preguntó la latina sin recibir respuesta- ¿Quieres que te ayude en algo?
- ¿Puedo quedarme contigo? -susurró el pequeño mientras despegaba sus ojos del suelo- mamá está durmiendo y Rachel me ha dicho que Beth también está durmiendo y...
- Claro que si cielo -interrumpió la latina haciendo un gesto con la mano para que se tumbara a su lado- vamos, métete en la cama para que no cojas frío.
Era un invierno especialmente frío o al menos la latina no recordaba otras Navidades con esta temperatura. Sus padres se habían encargado de sobrecargar su cama de un cálido nórdico y una estufa que caldeaba la habitación.
Nico se metió rápidamente en la cama, para esconderse entre las sábanas. Se acurrucó, aprovechando para observar todo lo que había a su alrededor. Algo llamó especialmente su atención: una pequeña foto que la latina tenía en su mesilla, en un marco de plata.
- ¿Eres tú?
Santana que ya se estaba tumbando a su lado, observó lo que el niño estaba señalando. Era una de las pocas fotos que tenía con su madre y una de las copias se la había dejado en aquella casa. Sus padres desde pequeña nunca la habían ocultado de dónde venía ni se negaban a darle cualquier información que ellos supieran sobre su familia biológica.
- Esa soy yo con mi mamá, Gloria.
El pequeño la miró confundido. A Santana le encantaba esa cara. Nico ya le parecía una calcamonía de Brittany normalmente, pero había momentos puntuales que era totalmente un clon. Esa expresión la repetía de la bailarina involuntariamente a la perfección.
- Tú sabes que mis papás me adoptaron ¿no?
- ¿Adop.. adoptarte?
- Cuando a un niño, sus padres no le pueden cuidar o no puede estar con ellos, otra familia se encarga de cuidarlo. Mis papás, los que tú conoces, me adoptaron cuando era pequeña y me vine a vivir con ellos y con Rachel.
- ¿Entonces tienes cuatro papás? -preguntó aun más confundido el niño girándose para mirar directamente a la chica.
- Es complicado cariño... mis padres son ellos dos -dijo señalando una foto que había junto a la anterior, de cuando se graduó en el instituto con Howard y Henry- y tuve una mamá que ya no está. Un papá o una mamá no es con quien naces, sino quien te cuida cada día, juega contigo a diario, quien te lleva al colegio…
- Ah… -contestó pensativo el niño mientras se acurrucaba en el pecho de la chica- ¿Dónde está tu mamá?
- Mi mamá ya no está Nico, pero gracias a Howard y a Henry no me quedé sola y además, tenía una nueva hermana con la que poder jugar todos los días.
Nico no dejó de mirarla a los ojos tumbado a su lado, totalmente en silencio. Santana pensaba que el pequeño era más inteligente que los niños de su edad, sobretodo que tenía una capacidad de empatía muy grande.
- ¿Y tú otro papá?
- Mi otro padre… -susurró Santana mientras le acariciaba lentamente el pelo- es una historia que te contaré algún día cuando seas un poco más mayor ¿está bien?
Nico asintió sin decir nada más, abrazándose más fuertemente a su peluche y a la latina a la vez.
Santana notó como alguien le acariciaba el pelo lentamente. Abrió poco a poco los ojos, encontrándose con su padre Henry sentado junto a ella, observándola con una pequeña sonrisa.
- Pequeña, es hora de cenar, estamos esperándoos abajo.
Santana se extrañó por el plural y miró a su alrededor, acordándose al momento. Nico estaba totalmente acurrucado en su costado abrazado a ella. A su otro lado, se encontraba apartado el peluche del niño.
- Brittany ha entrado hace un rato, pero le ha dado pena despertaros y ha bajado al salón con nosotros. Es una chica muy interesante es...
La latina lo mandó callar señalando con la mirada al niño se restregó un poco su cara aun dormido con el costado de la latina abrazándose fuertemente a ella.
- Está tan encariñado contigo... -susurró Henry mientras veía como su hija acariciaba el pelo del niño- dentro de poco, ya sabes, podría llamarnos abuelos y a ti…
- Papá, no –interrumpió la chica enfadándose un poco- Esto ya es muy complicado solo con el factor de nuestra relación, como para también añadir el tema del niño.
- Pero no le podéis mantener al margen.
- Lo sé, no quiero apartarle para nada. Adoro a su madre y a él de igual manera, pero no le quiero confundir con todo el tema de nosotras. Contarle todo es cosa de Brittany... yo, soy su amiga Tana papá. Nada más.
- ¿Crees que él no se ha dado cuenta de que algo pasa? Quizás él no sepa ponerle nombre de momento, pero dudo que crea que eres solo su amiga Santana... -suspiró el hombre mientras se ponía de pie- tienes que aclarar todo con Brittany, antes de que alguien y no solo vosotras salga herido.
- Lo estamos intentando papá…
- No digo que os caséis o que mañana adoptes a Nico o que tengáis hijos... no se trata de eso. Se trata de que os aclaréis y sepáis que traéis entre manos.
- Tana…
Santana dejó de mirar a su padre para dirigir la mirada al niño el cual estaba intentando desperezarse y llegar al muñeco. Henry miró al peluche sorprendido y después miró a su hija la cual estaba totalmente perdida observando al niño como se frotaba los ojos. Como pensaba, su pequeña no solo se estaba enamorando de Brittany... también se estaba enamorando del pequeño.
- Nico, ¿te vienes conmigo a buscar a mamá al salón?
El niño miró a Santana que sonrió y después cogió la mano que le tendía el hombre. Henry lo alzó como si fuera un avión mientras el pequeño se reía.
- Papá se va a marear... -sonrió la chica sin perder de vista a su padre y a Nico.
El hombre lo dejó en el suelo con una sonrisa para cogerle de la mano, para salir de la habitación.
- Vamos abajo con mamá. Después de merendar, te enseñaré unas fotos de Tana cuando era pequeña y nos reiremos de ella.
- ¡Papá! -protestó la otra mientras se cerraba la puerta.
- Tus padres son muy buenas personas.
Santana sonrió mientras iban andando por el pasillo. El reloj marcaba las tres de la mañana y hacía bastante tiempo que casi todo el mundo de la casa se había ido a dormir. Nico y Beth se habían acostado prácticamente después de cenar totalmente rendidos, Quinn y Howard los siguieron al poco tiempo y el resto se había quedado hasta ahora viendo una película. Brittany había hecho muy buenas migas con sus padres, sobretodo con Henry. Pero a pesar del pequeño descanso por la tarde, el cansancio estaba haciendo mella en sus cuerpos después del viaje y todos habían decidido dejar la película que estaban viendo para el día siguiente.
- Si, lo son.
Santana se paró en la puerta de su habitación. Abrió con cuidado la puerta para no despertar a nadie y sin más iba a entrar, cuando la rubia la paró tomándola del brazo.
- Gracias por traerme.
- Deja de agradecérmelo -rió la latina sin darle importancia- cuando se pongan a cantar a las siete de la mañana algún musical para despertarnos, creo que no me lo vas a agradecer tanto. De hecho, los odiarás como me pasa a mí.
Ambas se rieron por unos segundos, quedándose en silencio después. Estaban tan cómodas simplemente mirándose todo el tiempo, sin decir nada… pero la latina tuvo que carraspear para no hacer una locura en casa de sus padres.
Echaba de menos sus labios... poderla tomar de la mano... acariciarla...
- Te voy a echar de menos estos días en la cama -susurró Brittany sin mirarla con un deje de tristeza- ya estoy acostumbrada a dormir a tu lado.
- Puedes entrar si quieres.
- San, tus padres...
- Lo sé… lo sé -interrumpió con una expresión triste que intentó ocultar inútilmente a la rubia- no podemos. Era una broma lo he dicho sin pensar, disculpa.
Santana suspiró y dando las buenas noches, cerró la puerta tras de sí, dejando en el pasillo a la bailarina totalmente perdida.
- ¿Sabes que estos días hay una reunión de antiguos alumnos en el instituto?
Santana salió de su trance agitando el café y miró por un momento a Quinn. La morena había recibido unos meses atrás, una carta para una reunión de antiguos alumnos de su instituto, pero simplemente la había ignorado. No lo hizo porque lo pasó mal o algo parecido, simplemente no la interesaba nadie más aparte de Quinn y Puck de esa época.
- Si, recibí la carta hace un tiempo. No me interesa la verdad ver gente que ya ni conozco para decir lo bien o lo mal que me va en la vida con respecto a la suya.
Quinn la miró extrañada viendo como la otra volvía a su café después de la contestación. Solo estaban ellas dos desayunando ya que muy temprano de lo que cualquier habitante de la casa se hubiera levantado. Después de tantos años la conocía a la perfección y sabía que algo no iba bien con ella.
- ¿Estás bien San?
- Si, solo estoy un poco cansada, nada serio. Necesito recuperar las horas de sueño pendientes.
- Haré como que me creo esa mierda, aunque sé perfectamente que algo te pasa. Si no quieres hablar de ello... -dijo la otra sentándose a su lado- ¿tenéis algo pensado para hacer hoy?
- Nico lleva un tiempo diciendo que quiere ir a jugar al béisbol, así que había pensado que podíamos ir todos a comer fuera y después un rato al parque de las afueras, para poder jugar todos juntos. Ya sabes, como cuando vivíamos aquí.
- Me parece bien, quiero meter una paliza a Howard. La última vez que jugamos casi me parte un brazo por ser tan competitivo con una niña indefensa…
- No seas exagerada Q. Sabes perfectamente que mi padre lo hizo sin querer...
- Tu padre ya es un abuelo y ahora no podrá conmigo...
La latina rió y después, se volvieron a quedar calladas sin decir nada más. Al poco rato, entraron por la puerta el resto de las personas que las acompañaban en la casa, poco a poco. Los últimos en entrar, fueron Nico y Beth, sentándose justo al lado de sus madres. Rachel rápidamente preparó un tazón de cereales para cada uno y un vaso de zumo.
Cuando apenas llevaban unos segundos sentados, el sonido del timbre interrumpió las conversaciones. Quinn se levantó rápidamente a ver de quien se trataba con una servilleta en las manos.
Brittany estaba tranquilamente partiendo un poco de pan para los niños hasta que escuchó una voz femenina acercándose por el pasillo. Miró a Santana como abría los ojos de sorpresa mientras dejaba su taza de café en la mesa.
- Howard no sabía que tenías visita. Venía a dejarte el taladro que me dejaste el otro día antes de que...
La chica se quedó callada al entrar en la cocina. Brittany la observó detenidamente: era una chica más o menos de la misma edad que ellas, morena con el pelo ondulado. Sus ojos eran grandes y oscuros, y por qué no decirlo, bastante bonitos. De altura similar a la latina y delgada, se notaba claramente que se cuidaba bastante.
Al mirar a los invitados automáticamente la chica sonrió a los presentes, mostrando una sonrisa encantadora.
- Vaya, cuantas caras conocidas y desconocidas al mismo tiempo -rió la chica mirando a Brittany- Soy Eva Perkins, un placer.
- Eva era nuestra vecina -comentó Rachel con una sonrisa mientras se levantaba y la abrazaba- ella y Santana solían jugar a todas horas de pequeñas hasta que sus padres se divorciaron y ella se mudó de ciudad.
- Hacía años que no os veía, vuestros padres me dijeron que os habíais mudado a Nueva York.
- Si, las dos nos fuimos -contestó con una sonrisa Santana mientras se acercaba y la daba dos besos- ¿Vives ahora aquí?
- No, ahora vivo en San Francisco, pero llevo unos días aquí. He venido ha pasar las fiestas con mi padre, que hace años que no lo hago. Veo que os ha ido bastante bien -dijo mirando a la mesa donde se encontraban Quinn y Brittany observando la situación.
- Oh claro, os presento -rió Santana mientras se volvía a acercar a la mesa- De ella seguro que te acordarás, es Quinn, es la mujer de Rachel y su hija Beth. Y ella -comentó mirando a la otra rubia- es... Brittany, una amiga y su hijo Nico.
- Encantada -sonrió- espero que podamos coincidir antes de irnos. Os dejo, mi padre me espera.
Rachel la acompañó a la puerta dejando al resto en la cocina. Quinn miró con una sonrisa a Santana la cual estaba mirando a la puerta.
- Tu amor platónico ha vuelto a la ciudad -rió Quinn mientras bebía un poco de café- por fin la conozco.
- ¿Tu amor platónico? -preguntó Brittany mirando a Santana como se volvía a sentar en la mesa y tiró una servilleta a la cara de su amiga.
- Eva estaba enamorada de Santana de pequeña -sonrió Henry mientras seguía desayunando- apenas levantaba un palmo del suelo y mi niña ya era una rompecorazones...
- Callaros los dos -interrumpió la latina mirándolos- Eva no estaba enamorada de mí, ni yo de ella.
- Por lo visto, está buscando piso aquí después de una ruptura hace unos meses con su novia que...
- ¿Cómo te enteras de todo eso? -interrumpió Rachel entrando a la cocina escuchando la conversación a medias.
- Cariño, la gente habla. Al fin y al cabo, esto es un pueblo.
- ¿Estaba con una mujer? -preguntó Santana mirando a sus padres- ¿Por qué soy a la única que la sorprende?
- Porque eras la única que no te dabas cuenta de las cosas por lo visto... -rió Henry.
Mientras la conversación fluía, a Brittany ya no le parecía tan atractiva la chica. Había visto la mirada de Eva a Santana cuando entró por la puerta... ¿o se lo estaba imaginando?... de cualquier forma, no la gustaba nada lo que acababa de suceder.
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Y esto es todo por hoy. En el siguiente capítulo seguiremos en casa de los Berry. Veremos que sucede con Eva y con las Brittana. Espero ver sus comentarios y saber que siguen interesados en esta historia.
Para cualquier cosa, también tengo twitter [[mune9117]]
Un saludo.
...Mune9117...
