¡Hola a todo el mundo!
Solo agradecer el gran recibimiento que ha tenido de nuevo esta historia y espero que cumpla las expectativas.
Sobre los comentarios...
Roxi: Muchas gracias a ti por continuar leyendo esta historia, espero que el próximo capítulo te guste también.
Sanny: He actualizado todo lo rápido que he podido :). Lo bueno que estoy aprovechando estos días para ir adelantando capítulos. Muchas gracias por leerlo.
Shadow-book: Lo sé, no me gusta haberlo dejado tanto tiempo, pero la universidad y el trabajo me tenían totalmente absorbida. Gracias por tu apoyo y tu comentario.
Chobits3: Jajaja espero que te guste esta continuación. Muchas gracias por pasarte y por tu comentario.
Guest: Eva quizás traiga problemas o quizás no, con estas chicas nunca se sabe. Espero que cumpla tus peticiones de escenas de celos y de momentos bonitos con este capítulo. Muchas gracias por pasarte.
AndruSol: En este fic si, los padres siempre se han llamado así. Cuando empecé a escribir las ideas para este fic, me vinieron esos dos nombres antes que Hiram y Leroy y la verdad que cuando me puse a escribir en serio los capítulos, en mi cabeza, para esta historia, no podía cambiarles los nombres, porque para mí ya eran Howard y Henry. Sobre la relación entre Nico y Santana, si... a mi tampoco me extrañaría que la llamara mamá.. su relación está creciendo por momentos y veremos, en este capítulo como Nico, la quiere aun más de lo que parece. No hay que preocuparse por Eva... al menos por el momento jejeje. Besos y como siempre, gracias por pasarte.
Eiza mallette: Jajaja habrá más celos de Britt no te preocupes ;). un saludo y gracias por tu comentario.
Coty: Te echaba de menos cuando empecé a leer los comentarios :). muchas gracias por tus palabras, me animan mucho sobretodo viniendo de alguien que lleva leyendo mucho tiempo mis historias y teniendo paciencia conmigo jajaja. un abrazo fuerte :)
Gracias a todos los que me han hablado por privado o por twitter. Sin más, os dejo con el capítulo.
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- ¡VIEJO DECRÉPITO, PÁSALA! -gritó Quinn desde el otro lado del campo a Howard que estaba con la pelota- ¡NO SEAS...
- No continúes esa frase Quinn delante de los niños -amenazó Rachel que estaba al lado de la chica- o atente a las consecuencias.
Quinn resopló mientras que Santana, estaba al otro lado del campo junto con Nico, haciéndola gestos de un látigo y diciendo por lo bajo "domada". Apartados, Brittany reía al otro lado del campo con Henry y Beth. Llevaban toda la mañana sin parar de jugar y sin duda para Santana, Nico había heredado la energía de Brittany. No había estado quieto ni un solo momento, pero ella, necesitaba un parón para beber un poco de agua y respirar. Sobretodo respirar.
Tras dejar al pequeño más cerca de los demás, se dirigió a una pequeña fuente que estaba justo detrás del campo donde estaban.
- Mira quién está por aquí.
La latina se giró asustada encontrándose con unos oscuros que la miraban con diversión. Eva, estaba agachada junto a un banco, atándose los cordones de las deportivas.
- ¿Qué haces tú por aquí? -preguntó Santana acercándose a ella.
- Desde que estoy aquí había llegado al punto que solo me movía cuando necesitaba ir a por el mando del televisor. Ahora salgo a correr todos los días. Este es el único sitio del lugar donde se puede correr con tranquilidad sin peligro de que te atropelle un camión de vacas o de cerdos.
- No seas exagerada -rió la latina- Lima ya no es tan pequeño como cuando eramos unas crías.
- Sigue oliendo a ganado -suspiró con una pequeña sonrisa la chica mientras se levantaba- espero no perderme este año la fiesta de la cosecha.
- No seas idiota, ya no hacemos esas cosas.
- Es broma -rió la otra- y tú, ¿qué haces por aquí?
- He venido con la familia a pasar el día -dijo la otra señalando el campo donde se encontraban todos- el niño tenía muchas ganas de jugar todos juntos al béisbol y en Nueva York es casi imposible.
- Parece mentira que esa niña de pueblo, callada y tímida, se haya convertido en toda una exitosa mujer de ciudad ¿eh?
Ambas rieron, pero un carraspeo las sacó de su burbuja. Santana se dio la vuelta encontrándose a Brittany con el pequeño Nico que iba directo a la fuente. La latina no perdía detalle de la dura expresión de Brittany mientras esperaba al niño, el cual, una vez terminó de beber, se lanzó hacia la latina y la hizo bajar para que lo cogiera en brazos, cosa que la chica hizo inmediatamente.
Eva la miró con una pequeña sonrisa que no pasó desapercibida para la rubia.
- Bueno, creo que me voy a poner en marcha -dijo la chica estirando un poco con ayuda del banco- es tarde y quiero estar pronto en casa para comer con mi padre. Si os apetece salir alguna noche, podemos hacer algo. Nunca he hecho nada por aquí con gente de mi edad y quiero creer que este pueblo no es solo un foco de vacas y cerdos que...
- No lo es -reprochó la latina haciendo que la otra se riera- seguro que no habrá ningún problema, hablaré con los demás.
- Perfecto, dile a tus padres que te dejen mi número de teléfono y vamos hablando.
Y sin más, salió corriendo en dirección contraria al campo de béisbol bajo la atenta mirada de la latina y del niño, que casi involuntariamente acariciaba los mechones de Santana que estaba cerca de su mano. La chica, se dio la vuelta para ver como Brittany se alejaba en dirección a los demás.
- ¿Qué la pasa enano?
El niño se encogió de hombros mientras se abrazó a ella sin decir nada.
- ¿Se puede saber qué te pasa?
Brittany levantó la cabeza de su zumo, observando como Santana se sentaba frente a ella con cara de pocos amigos. La rubia estaba confundida, no sabía lo que la pasaba... desde que había visto la escena en el parque entre Santana y Eva, había estado evitando a la morena sin hablarla. Incluso cuando la morena había ido con un helado en una mano para ella y su hijo con la cara llena de chocolate en la otra después del partido.
En realidad, se estaba mintiendo a si misma y sabía perfectamente lo que la pasaba: estaba celosa. Celosa de Eva, pero en verdad, celosa de que cualquier persona se pudiera intentar acercar a la latina y ella no pudiera hacer nada.
- No me pasa nada.
- ¿Nada? -preguntó incrédula Santana mientras no dejaba de mirarla- me has estado haciendo el vacío. En concreto, desde que me encontré con Eva en el parque.
- No te estoy haciendo el vacío -comentó Brittany tomando un sorbo de su café- son imaginaciones tuyas.
Santana la miró con incredulidad mientras se levantaba sin decir nada más. La latina sabía perfectamente que algo no iba bien entre ellas desde que se había encontrado con la otra chica. Quizás la molestó algo de lo que había dicho o hecho, pero no era adivina. No era capaz de saber qué era sin ayuda de la otra.
- Quinn ha llamado a Eva. Hemos quedado para salir las cinco dentro de un rato.
- ¿Las cinco?
- Claro. Ella, Quinn, mi hermana y nosotras dos.
- Yo no creo que vaya, me tengo que quedar aquí con Nico.
- Nico se puede quedar con mis padres, que estarán encantados de cenar con él y con Beth solos mientras ven una película. Seguro que hacen un fuerte de almohadas en el salón como hacían con nosotras de pequeñas -rió Santana mientras ojeaba un poco su Twitter.
- No creo que tus padres tengan que cargar con Nico mientras yo me voy de fiesta...
- El niño no es ninguna carga -contestó confundida la latina mientras miraba a la otra chica- de hecho, han sido mis padres quienes me han dicho que se quieren quedar un poco con los niños si a vosotras no os importaba.
- Además me encuentro un poco mal y...
- ¿No te apetece salir esta noche? -preguntó Santana mientras dejaba a un lado su móvil y cogía la mano de la otra chica, la cual rápidamente la retiró.
Brittany se dio cuenta de la expresión triste de la latina cuando se levantaba de la mesa y cogía su móvil. No había que ser muy listo para darse cuenta que había metido la pata con ella al hacer ese movimiento. Había sido totalmente involuntario por su parte.
- San...
- Tranquila, si no quieres venir no vengas. Me iré con Quinn a tomar unas cervezas ¿ok?
- ¿Ahora?
- Si, voy a avisarla para irnos ya.
Y sin más salió por la puerta rumbo a las habitaciones, dejándola con la palabra en la boca.
- ¿Se puede?
Brittany se volvió hacia la puerta de su habitación encontrándose con Rachel asomada ligeramente desde el pasillo con el pijama puesto y unas zapatillas de estar por casa, que Santana había denominado el primer día "las de piel de unicornio".
- Claro, estás en tu casa.
La morena rió y entró, cerrando la puerta tras ella. Habían pasado unas horas desde que la latina había desaparecido con Quinn y aun no habían vuelto a casa. Habían cenado todos juntos salvo ellas dos y ahora, los niños estaban acostados y cada uno en su habitación.
- ¿Sabes algo de Quinn?
- ¿Quieres decir que si sé algo de Santana en realidad? -devolvió la pregunta la morena con una leve sonrisa- Me mandó un mensaje Quinn hace un rato, se han encontrado con unos viejos profesores suyos y han ido a cenar con ellos, puedes estar tranquila.
Brittany suspiró mirando su móvil. Ella aun no había recibido noticias de la latina y sabía que no las iba a recibir hasta que la morena volviera a casa. Y se lo merecía.
- ¿Porqué no has salido con ellas?
- Me parecía que lo correcto eras dejarlas un rato ir a su aire. Ellas son amigas y hacía mucho tiempo que no estaban juntas en la ciudad. Además, como te quedabas tú, es diferente a quedarme sola con mis padres.
- Quinn y San están muy unidas ¿no?
- Prácticamente se pasaban el día juntas. De hecho, mis padres creían que ellas dos acabarían juntas y no como ha sucedido todo -rió- pero están muy contentos de que Quinn forme parte de nuestra familia de esta manera.
- Es una suerte que se hayan tenido desde pequeñas.
- Si y a Noah. Eran inseparables. ¿Quieres que veamos una película para pasar el rato? -preguntó Rachel con una sonrisa- podemos ver alguna hasta que vuelvan, por lo que me ha dicho, no creo que tarden mucho.
- Claro.
En ese mismo momento, Santana y Quinn estaban sentadas en la barra del bar "Enlat". Era un pequeño local con un billar y dardos en el que se pasaban todas las tardes Quinn, Noah y Santana.
- Nos falta Puckerman hoy ¿eh? -comentó con una pequeña sonrisa la rubia mientras miraba por el rabillo del ojo a su amiga- ha pasado tanto tiempo que...
- Las cosas no han cambiado tanto -medio rió Santana mientras daba un sorbo a su cerveza sin alcohol- tú sigues obsesionada con la fotografía, estas enamorada de mi hermana. Más te vale -bromeó haciendo que la amenazaba- y tienes a la pequeña Beth contigo. Puckerman como siempre ausente o llegando tarde... y yo, bueno, igual que siempre.
- No estás igual que siempre. Ahora tienes tu también una familia.
Santana rió sin decir nada mientras daba otro sorbo a su botellín.
- ¿Ha pasado algo? -preguntó la rubia- ¿Has discutido con Brittany? Os he visto raras esta tarde.
- No, solo... -suspiró y se volvió hacia su amiga- creo que está celosa de Eva. Se ha enfadado creo por algo de eso y se ha pasado toda la tarde sin hablarme.
- Algo vi cuando estábamos en la cocina. No creo que Eva esté fijándose en ti de esa manera, la verdad.
- No digas tonterías...
- Brittany seguramente se siente insegura al notarlo y no poder decir que eres su novia.
- No lo podemos decir porque ella no quiere -contestó bruscamente la latina, arrepintiéndose al instante- lo siento, es un tema que ya está sacándome de mis casillas.
- Hablalo con ella S. Dila que no puedes ocultarlo más. Explícale que todos nosotros lo sabemos, que no pasa nada y que la vas a ayudar con lo que necesite. Pero estar así durante mucho tiempo más no es sano para ninguna de las dos, de los tres más bien.
- Hola a las dos. Siento llegar tarde.
Ambas se dieron la vuelta encontrándose con alguien que Santana no esperaba.
Brittany se despertó al escuchar el sonido de un coche aparcado frente a la casa de los Berry. Al mirar a su alrededor, Rachel estaba tumbada con ella en la cama y Nico totalmente dormido en su cama. Con un ligero toque, despertó a Rachel que se levantó junto a ella para mirar por la ventana. Al otro lado, estaban Quinn totalmente borracha riéndose a carcajadas mientras Santana la cargaba y otra persona la ayudaba a sentarla en las escaleras de la entrada para abrir la puerta. Al acercarse a la luz de la puerta, Brittany pudo ver con total claridad de quién acompañaba a las chicas: Eva.
Rachel que miraba de manera alterna a las chicas y a su amiga suspiró.
- Creo que es hora de irnos a dormir. Y yo creo que tengo que ir a recoger a Quinn antes de que se arrepienta de sus actos -comentó dirigiéndose a la puerta viendo como la rubia la seguía- ¿dónde vas?
- A por un sorbo de leche caliente, me he desvelado un poco.
Rachel se encogió de hombros y continuó seguida de cerca por la rubia.
Santana abrió con cuidado la puerta para no despertar a nadie. Sabía que no era muy tarde pero al ver todas las luces apagadas, supuso que todo el mundo estaría durmiendo.
Pero estaba equivocada.
- Hola.
Santana se dio la vuelta asustada al escuchar la voz de Brittany sentada en el sofá sin hacer nada, simplemente mirando a la pared con un vaso de leche en la mano.
- Creía que te ibas solo con Quinn. ¿Me mentiste?
- ¿Me estabas vigilando?
- No, he escuchado el sonido del coche y me he asomado.
- Lo que sea... -suspiró Santana quitándose el abrigo- Te dije que habíamos quedado las cinco, pero Rachel y tú decidisteis no venir. No sabía que Eva iba a venir al final también con nosotras, pero no te mentí. No lo sabía.
- Me podías haber avisado que ibas a llegar tarde.
- Mi móvil estaba sin batería. Lo siento, pero Quinn avisó a Rachel y...
- ¿Porqué has tardado más en entrar que Quinn?
- Brittany -interrumpió confundida- ¿qué clase de interrogatorio es este?. No tengo ni fuerza ni ganas para un numerito hoy.
- Creo que tengo derecho después de no saber de ti durante toda la tarde.
- No me puedes recriminar nada. Y lo sabes.
- ¿¡No tengo derecho a recriminarte nada!? -contestó Brittany enfadada- se supone que tú y yo estamos...
- Estamos ¿qué?. Tú y yo, no estamos saliendo ¿recuerdas? -interrumpió con una sonrisa triste la latina quitándose los guantes- Mira, he estado aguantando. Querías ir despacio, acepté y he ido todo lo despacio que he podido. Pero hay cosas que no puedo seguir haciendo.
- ¿Qué quieres decir? -preguntó brittany mirándola con miedo.
- Mentir a mis padres, mentir a mi hermana, mentir a Quinn... en realidad, mentir a todo el mundo. Tener que esconderme, cuando no lo he hecho nunca sin saber muy bien el motivo... ¿Te avergüenzas de mi? -preguntó Santana mientras se apoyaba en la pared sin mirarla- He estado pensando y es lo único que se me ocurre.
- ¿¡Qué!? ¡Claro que no! No tiene nada que ver...
- Te juro que entonces no lo entiendo.
Brittany empezó a boquear sin saber qué decir. En realidad si sabía qué tenía que decir, pero no creía que fuera lo oportuno a esas horas en casa de los padres de Santana. En realidad, ¿qué momento era el adecuado para decir que la había estado mintiendo desde el principio?
- Lo sabe mi hermana, lo sabe Quinn -continuó la latina viendo como iba a protestar la otra- ¡CLARO QUE LO SABEN!. Te recuerdo que nos vieron el día de la fiesta de la gala besándonos.
- Pero es diferente que...
- Mi hermana te ayudó para llegar a la gala, Brittany, ¡LO SÉ! -gritó la latina mientras sus ojos comenzaban a llenarse de lágrimas- Blaine estaba esa noche por lo que Kurt también lo sabe...
- San...
- Después de una de las mejores noches de mi vida, me dejaste sola en la cama -sollozó interrumpiéndola- ¡SOLA! Con una mísera nota.
- Te lo expliqué San, yo tenía miedo y...
- ¿¡QUE TENÍAS MIEDO!? ¿¡CÓMO CREES QUE ME SENTÍA YO!? -gritó- ¿¡TE PREGUNTASTE CÓMO ME PODÍA SENTIR YO CUANDO NO TE VIERA EN LA CAMA!?
Santana ya no tenía ningún tipo de interés por tratar de ocultar sus lagrimas. Caían por sus mejillas, sin ningún tipo de vergüenza.
- Mis amigos lo saben. Mis allegados lo saben, ¡DIOS HASTA NICO Y BETH ESTOY SEGURA QUE SE HAN DADO CUENTA! -suspiró intentando calmarse- Dame una razón, una sola razón por la que debamos continuar así.
- Yo... Nosotras no...
Santana suspiró. Cuando levantó la mirada, Brittany nunca había visto esa expresión en su cara. Nunca.
- Brittany de verdad que te quiero -comentó mientras se sentaba en el sillón y sus manos apartaban los mechones de cabello de su cara- hacia tiempo que no me sentía así con nadie... tan cómoda, tan en casa como me siento contigo y Nico. Pero no puedo seguir con esto cuando...
- ¿Que quieres decir? -interrumpió Brittany asustada mientras se sentaba al lado de la chica- San...
- Creo que lo mejor es que...
- Creo que es hora de que os vayáis a dormir. No es hora de gritos y estáis despertando a todo el mundo -interrumpió Rachel seria, saliendo del pasillo hacia la cocina con cara de pocos amigos- no sé si os habéis dado cuenta, pero es tarde y todos estamos muy cansados.
Rachel se quedó parada en la puerta observándolas, hasta que su hermana pasó a las habitaciones sin despegar la mirada de la bailarina. Brittany hizo lo mismo hasta que la perdió de vista. Suspiró mientras empezó a sollozar con la cara tapada con sus manos.
Rachel se sentó a su lado en el sofá mientras suspiraba largamente. No sabía exactamente qué estaba pasando entre ellas, pero ambas estaban muy nerviosas y no era ni el momento ni el lugar para aclarar nada.
- He metido la pata ¿eh? -rió amargamente Brittany mientras que se limpiaba la cara de lágrimas y la morena la miraba- No es todo tan sencillo como lo pinta, hay más cosas, es muy complicado. Está Nico, están los medios... además hay partes de mi vida que no sabe.
- Ella quizás lo vea demasiado sencillo, pero tú lo estás complicando demasiado. Nico está enamorado de mi hermana -susurró Rachel mientras la miraba con una pequeña sonrisa- la adora. Y ella no es capaz de ver otra cosa que no sea la comodidad del pequeño. Siento decírtelo, pero Santana le quiere incluso más que a ti.
Brittany rió limpiándose las lágrimas que seguían cayendo por sus mejillas. Rachel se acomodó aun más en el sofá mientras obligaba a la rubia a que la mirase.
- Sobre los medios, no te voy a mentir, es algo bastante duro, que seguramente en muchas ocasiones y muy al pesar de mi hermana, se escapará de su control. Quinn no es tan famosa como Santana, pero también lo vivimos. Hay veces que me sacan de mis casillas y sin tener ni la culpa, me enfado con Quinn... -suspiró la morena- pero ¿sabes qué es lo mejor? Que todo eso se queda de puertas hacia fuera. Si evitas la presa amarillista, el problema son algunos días de casa al coche y del coche a casa. Pero luego en casa me esperan Quinn y Beth... y eso no lo cambio por nada.
- Pero Nico...
- Nico es menor, pero te puedo asegurar que en ningún momento mi hermana permitirá que uno de los amores de su vida quede expuesto públicamente. No lo ha permitido con Beth, tampoco lo va a permitir con Nico.
- Lo sé.
- Y sobre tu vida... en eso no me puedo meter. Sólo puedo decirte que hacía mucho tiempo que no veía a mi hermana así, como está ahora y la verdad que os estoy muy agradecida a los dos. A ti y a tu pequeño. Y me gustaría que te pudiera llamar cuñada y que todo siguiera como hasta ahora, pero eso no depende de mi -comentó Rachel levantándose del sofá poniendo rumbo a la habitación- Hasta mañana.
Brittany se quedó en silencio sin mirar en nada en concreto, totalmente a oscuras, sintiendo como todo se iba destrozando poco a poco.
Ya había amanecido en casa de los Berry. Todos estaban despiertos y desayunando en el salón. Santana había sido la última en levantarse, algo muy raro en ella siendo tan madrugadora. Pero más raro aún eran sus ojos rojos que hacían juego con los de Brittany, la cual, se había levantado la primera o no había dormido, no lo tenían muy claro aun el resto de las personas que se encontraban con ellas.
- Bueno... -comenzó Henry sin saber muy bien como romper ese silencio que los rodeaba- muchas gracias por el desayuno Brittany, ha sido muy amable por tu parte. No tenías que haberte molestado.
- No es molestia, gracias a vosotros por acogerme estos días. Por acogernos en realidad, ¿verdad Nico?
Pero el niño no respondió porque estaba muy atento mirando a la latina, que no despegaba la mirada de su taza de café. Normalmente siempre estaban en el desayuno hablando, jugando o viendo la televisión con un bol de cereales, pero hoy, Santana estaba totalmente aislada del resto. Incluso del niño.
- Creo que hoy podemos ir a Cridersville, está a diez kilómetros de aquí. Ha abierto un restaurante un viejo amigo mío del trabajo -comentó Howard mientras el resto seguía desayunando totalmente en silencio- hace una sopa al estilo New England que...
Howard seguía hablando pero su hija Santana estaba muy lejos de allí. Ella oía a su padre hablando pero solamente eso. No tenía hambre y su café ya se estaba enfriando, llevaba más de quince minutos sin levantar la cabeza para nada.
Había pasado una noche horrible, apenas había dormido una hora seguida. Después de la discusión con Brittany se había metido en la cama prácticamente llorando y la última vez que miró el reloj, marcaba las cinco de la mañana.
- ¿Tana?
Esa voz la sacó de su pequeña burbuja. Levantó la cabeza encontrándose frente a ella a Nico mirándola con curiosidad, comiéndose sus cereales. El resto observaba a la pareja a la espera de la contestación de la morena.
- ¿Podemos ir después a jugar al parque?
- Claro -dijo con una leve sonrisa levantándose de su silla- Voy a darme una ducha rápida para vestirme y nos vamos. ¿Quieres venir Beth?
- No, quiero quedarme con los abuelos viendo una película.
- Está bien. Me voy a la habitación, gracias por el desayuno Brittany.
Y sin más salió por la puerta dejando al resto totalmente en silencio.
- Hoy hace bastante frío... -comentó Santana mientras ponía el gorro de lana a Nico y después lo ayudaba con los guantes- tenemos que abrigarnos bien. No queremos que nos regañen en casa por acatarrarnos.
Hacía ya un buen rato que habían salido de la casa en dirección a un pequeño parque al que la latina iba con sus padres al salir del colegio. Nico no se soltaba de la mano de la chica y en la otra llevaba una pelota de colores bastante llamativos. Todo el camino habían estado en silencio, simplemente escuchando los sonidos que había a su alrededor.
- ¿Estás enfadada con mamá?
Santana se paró en seco mientras miraba al pequeño el cual, no levantaba su vista del asfalto y agarraba con fuerza el juguete que tenía en sus manos.
- ¿Por qué me preguntas eso?
- Os escuchamos gritar Aníbal y yo.
Santana cerró fuertemente los ojos arrepintiéndose de la escena de anoche al momento. Estaba muy cabreada con Brittany pero no era motivos como para ponerse a gritar y que toda su familia se enterara del tema. Sobretodo los niños... en especial, Nico.
Miró a su alrededor para buscar un sitio donde poder pararse y hablar más tranquilamente. Cogió al niño de la mano de nuevo y se sentaron en un banco cercano, justo al lado de una pequeña cafetería. Santana le hizo que se sentara de frente con las piernas cruzadas para poder hablar cara a cara.
- Cariño, algunas veces los adultos nos enfadamos entre nosotros y como anoche, nos gritamos... aunque sabemos que eso está mal y no debíamos hacerlo. No debí gritar a mamá porque así no es como se trata a alguien que quieres, por muy enfadado que estés.
- ¿Ya no quieres a mamá?
- Claro que la quiero, aunque pasen cosas como las de anoche, eso no cambia nada. Me arrepiento de todo lo que pasó y cómo traté a tu madre.
- Entonces, ¿sigues siendo su novia?
La morena lo miró sorprendida sin saber qué decir. Sabía que no habían sido muy discretas pero si que lo suficiente como para que un niño no se diera cuenta. Pero al parecer, no. Ella no quería ocultarlo más, pero sabía que no era la indicada para contarle nada al pequeño
- También me gustaría saberlo a mí.
Santana se dio la vuelta encontrándose con Brittany. Iba con un gorro de estilo ruso y con un largo abrigo blanco que aun resaltaba más sus mofletes y nariz rojos. Se acercó a ellos y se puso en frente, en cuclillas. Besó en la mejilla al pequeño y se quedó mirando a la otra chica, la cual, se fijó en lo azules que se veían sus ojos cuando hacía frío.
- Nico, quiero que sepas que mamá también se arrepiente de lo de anoche y que Tana tiene razón, no es manera de tratar a alguien que quieres. Tengo toda la culpa... pero tenía miedo de algunas cosas, eso hizo que actuara mal y Santana se puso triste y enfadada a la vez por ello -dijo la rubia mirando cuando terminó a la latina, la cual estaba mirándose las manos sin levantar la cabeza- alguna vez te he contado que cualquier persona, grande o pequeña, puede tener miedo de cualquier cosa, sea cual sea. Mamá tiene miedo también a algunas cosas...
- ¿Si? -preguntó el niño mirándola con cara de sorpresa.
- Claro. Pero estoy intentando mejorar porque no podemos estar eternamente con miedos ¿verdad?
El niño afirmó con una sonrisa mientras balanceaba las piernas. Santana seguía sin levantar la cabeza y Brittany se estaba empezando a acobardar por si la situación estaba peor de lo que creía. Quizás todo lo de anoche fue el punto final de la paciencia de la latina.
- Has sido muy inteligente al darte cuenta de que eramos novias incluso antes que yo -sonrió acariciando la cara a su hijo, el cual rió y asintió con la cabeza- tenía tanto miedo que no me daba cuenta. Y ahora de lo único que tengo pánico es que Santana no quiera serlo más.
- Si que quiere, ¿a que si?
Santana levantó la vista al niño que esperaba expectante y después a la bailarina la cual estaba apunto de llorar.
- Dala un beso -dijo Nico dando palmas mientras miraba a ambas- eso es lo que hace Quinn cuando Rachel se enfada.
- ¿Tú crees que debería hacerlo? -preguntó juguetona Brittany mientras seguía mirando a la latina.
- ¡Si! -gritó el niño aunque rápidamente se tapó la cara con las manos.
Brittany se acercó más a la latina, poniendo cada una de sus manos en cada en sus rodillas. La rubia le dio un par de segundos para poderse retirar si quería, pero al no hacerlo, la cogió de las mejillas y la besó suavemente.
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Y hasta aquí por hoy. Espero que os haya gustado el momento entre las chicas. No creo que tarde tanto tiempo en actualizar, pero no os puedo asegurar nada. Muchas gracias para los que siempre estáis. Para cualquier cosa, twitter o MP. Me dijeron hace poco que esta web ha creado una aplicación para móvil que a lo mejor es útil para aquellxs que no estáis dadxs de alta... aunque creo que no se puede publicar nada desde ella así que...
Un abrazo enorme
...Mune9117...
