Adolescer
Los humanos somos conducidos por nuestras emociones y necesidades, el comer, dormir y sentir, tanto el calor como el afecto de alguien más son las mayores prioridades en la vida de una persona.
Ahora, si lo ves desde el punto de vista de un estudiante de instituto en sus 17 años, que desea devorar al mundo, o que tal vez ya ha devorado parte de él, lo único que le importa es su satisfacción y aprovechar su tiempo todo lo que pueda, dejando que sus hormonas lo controlen.
Así como yo.
Digamos que simplemente me estoy proyectando. Un estudiante tan perfecto y a la vez tan pútrido, que toma todo a la ligera y el cual trata de experimentar todo lo que sea capaz y más si es posible.
Alguien que trata de reparar un daño mediante medidas inadecuadas.
Alguien como yo, a quien no le importa nada, el cual no se inmuta por el dolor que pueda causarle a los demás, alguien que con tal de sentirse bien consigo mismo recae en la compulsión de experimentar ciertas emociones, arriesgándose más de lo debido, inclusive con acciones que puedan rayar en lo vulgar, todo eso con tal de obtener una descarga de adrenalina que me mantenga al límite y me haga sentir vivo.
Alguien como yo, tan cegado por mi propio narcisismo y megalomanía, que ha sabido cómo aprovechar lo que se presenta en mi camino.
Alguien como yo, que cometerá imprudencias una y otra vez.
Alguien que esta tan lastimado y se miente así mismo con tal de encontrar algo verdadero.
Y aun así, alguien que nunca aprende.
"¡Aammh! Oye Hikigaya, podrías… ¡Hmmm!" Ciertas expresiones delicadas y tenues rayando en lo erótico se escuchan en la azotea del edificio especial, una construcción no muy concurrida por los estudiantes, la cual es principalmente usada para actividades de algunos clubes de la escuela.
"No creo que pueda detenerme ahora, Saki." Digo directamente en su oído lo más apacible que puedo, tratando de no sonar tan desesperado. No es que este desesperado, simplemente las sensaciones de este momento no me dejan pensar correctamente.
Mi corazón late demasiado rápido, imaginar lo que sucedería si alguien nos descubriera, eso lo haría demasiado emocionante y aun más excitante. Esto es lo que yo llamo una vida escolar interesante. Demasiado interesante.
La espalda de la chica frente a mí, en contacto con cierta estructura de concreto, mi camisa desabrochada por el jaleo previo así mismo con su blusa que me permite ver parte de su sostén color violeta, mientras que con mi mano derecha palpo la piel desnuda de su pierna gracias a lo corta que es su falda, enfocándome en sostenerla y tratar de evitar ser lo más agresivo y brusco posible, todo por llegar a una sensación vigorizante para ambos. Poco a poco mi mano derecha sube a través de su piel a su muslo izquierdo y con mi mano libre la tomo por la cadera mientras dirijo mis labios a su cuello dando ligeros besos.
Maldita sea. ¿Por que eres tan sexy Kawasaki?
"¡Por favor! No creo que sea buena…" Otra cálida expresión sale de los labios de esta chica mientras trato de subir mi mano por su espalda pegando nuestros cuerpos. Esto me está encendiendo, creo que se nos saldrá de las…
¿Eh?
Cierto ringtone me sorprende y termina con esta escena tan emocionante. Justo cuando comenzaba a…
Nuevamente ese molesto tono distrae mis pensamientos.
¡Por favor que alguien lo apague!
"Hikigaya, por favor. Necesito contestar mi teléfono." Pide Kawasaki mientras aun la mantengo aferrada a mí, besando su blanco cuello mientras trato de enfocarme en lo que nos debería importar.
Tener relaciones en la escuela seria un nuevo logro en nuestra vida… de alguna manera.
De nuevo ese maldito teléfono celular.
"Oye. Hikigaya, por favor…"
Es de mala educación ignorar a las personas por culpa de un teléfono móvil.
¡Esta juventud!
"¿No crees que podría esperar?" Pregunte delicadamente, mientras pegaba mi frente a la suya, viéndola a los ojos.
Pero simplemente desvió su mirada.
"No. Lo siento." Se separa de mí bruscamente poniendo sus manos sobre mi pecho y alejándome rápidamente.
Esto se estaba poniendo increíble. Malditos teléfonos, si no fuera por ellos esto habría sido…
Sustrae rápidamente el teléfono de su bolso y contesta algo agitada, yo por mi parte solo escucho las respuestas de Saki que van dirigidas a la persona del otro lado del intercomunicador, mientras ella solo se limita a asentir y hacer preguntas ligeras. Y en mi experiencia personal, eso solo puede significar una cosa; está ocultando algo.
Bueno, sea cual sea la situación no debería inmiscuirme, al fin y al cabo todos tenemos secretos, no es que me importe mucho lo que ella haga con los demás.
Una vez concluida su llamada dirige cierta expresión de preocupación a su aparato.
Al parecer alguien está en problemas.
No creo que podremos seguir con esto.
Abrocho mi camisa tratando de desarrugarla lo mejor que puedo y me coloco el blazer de mi uniforme, acomodo mi cabello observándome con el reflejo de la pantalla de mi celular y una vez concluido esto dirijo mi mirada a ella. La cual me observa con cierta expresión de decepción. Supongo que no era necesario todo lo que he hecho. Quizás lo malinterprete.
"¿Qué sucede? ¿Creí que tendrías otras cosas que hacer?" Pregunte con el fin de desviar su decepción, así tal vez podría contarme que es lo que le preocupa y podría ayudarla de alguna manera, no es como que yo, el inigualable Hikigaya Hachiman dejaría en un aprieto a una linda doncella. O tal vez sí.
"Oh, no. Si. Tengo otras cosas que hacer, pero… es solo que…"
Titubea.
"¿Paso algo?"
"No. Solo… pensé que te molestarías." Responde en un tono apenado, jugando con sus manos, agachando la cabeza y como si fuera una niña pequeña avergonzada mirando a sus zapatos, un niña culpable que esperaba alguna reprimenda.
Que expresión tan infantil. Jajaja
"No hay problema. Esto puede ser en otra ocasión, tal vez en mi habitación como la última vez." Sonrió tentadoramente y le dirijo una mirada de complicidad mientras ella se sonroja.
Levanto mi bolsa del suelo y saco una cajetilla de cigarrillos, tomo uno para mí y lanzo la cajetilla en su dirección. Al momento de querer atraparla la deja caer y varios de estos salen dispersándose por el suelo.
Esta nerviosa.
Pero eso la hace ver linda, es bastante linda. Si fuera alguien más considerado tal vez saldría con ella oficialmente, pero bueno, no creo que lo tomaría de buena manera. Al final de todo solo somos amigos… que comparten ciertos momentos de intimidad.
"Lo siento. "
"No te preocupes, no es que cambie su sabor solo por tocar el suelo."
Se hinca para recogerlos y mientras hace esto puedo observar cierto color violeta bajo su falda… Me gusta, pero preferiría el negro.
Una vez colocados los cigarrillos en la caja toma uno y me la devuelve directamente en la mano, al depositar la pequeña caja en mi palma aprovecho el momento y la tomo del brazo con tal de abordarla con cierto tema.
"¿Qué sucede? Parece que esa llamada te altero." Reitero, dejando fluir mis pensamientos en la conversación.
"No, no es nada. Solo un pequeño problema." Su mirada refleja cierta ansiedad y podría suponer que es… ¿miedo?
Libero su brazo, mientras que la chica frente a mi desvía su mirada.
¿A quién quiere engañar?
No creo que sea un pequeño problema.
Si confiara en mi tal vez ayudaría a resolverlo más rápido, pero al parecer aun no gano su plena confianza…
¿En serio?
¡Por favor!
Hemos tenido relaciones varias veces y no es capaz de contarme un mínimo problema.
En ocasiones me sacas de quicio Kawasaki. Deberías abrirte más conmigo, somos amigos, ¿Verdad?
Trato de no verme molesto después de escuchar su respuesta y simplemente asiento con un comentario básico.
"Bien. Si tu lo dices."
Enciendo mi cigarrillo y doy una larga bocanada dirigiendo el humo al cielo. Esto es vida.
"¿Puedo?" Saki se acerca a mí para encender su cigarrillo con las brazas del mío, acomoda un mechón de su cabello detrás de la oreja y coloca la punta del cigarro frente al mío mientras aspira el delicado humo del tabaco.
Si alguien viera esta escena tal vez pensaría que es algo romántico entre dos amantes que disfrutan de un vicio poco saludable, serio la perspectiva de una pareja madura bajo el delicado y delicioso humo del placer…
Seria eso, si no tomamos en cuenta que nunca consideraría abordar con esta chica una relación sentimental, simplemente somos amigos que disfrutan de su compañía. Algo normal para unos estudiantes de instituto, ¿No es asì?
Una vez he terminado de fumar, enfoco mi vista en Saki, quien se ha recargado sobre la pared donde antes la había mantenido aferrada a mí y simplemente se dedica a fumar su cigarrillo mientras dirige una mirada de cierta preocupación al cielo.
A los pocos segundos se da cuenta de mi inoportuna mirada.
"¿Qué pasa?" Pregunta interesada a la vez que me dirige una mirada de intriga.
"Nada. Es solo que me pareces linda." Respondo, antes de desviar la mirada hacia el cielo, el cual poco a poco va perdiendo ese tono azul tan característico por un naranja que llama al ocaso.
"¿Qué-estás-diciendo? ¿Yo? ¿Li-Li-Linda?" Logre divisar un exagerado sonrojo en sus mejillas mientras tartamudea, todo eso antes de que lograra girar su rostro por la evidente vergüenza.
Como si la simple idea de decir eso fuera más penoso que el hecho de ver su ropa interior o tocar su cuerpo desnudo.
"Bastante…" Susurre para mí mismo, como si fuera un secreto que deseara revelar a todo el mundo, o solo escucharlo con mis propios oídos.
Puedo observar lo desaliñada que se ve, su ropa arrugada y dejando ver ciertas partes de sus finas curvas gracias a las actividades recreativas en pareja que tuvimos. Aun así puedo decirlo tajantemente, esta mujer es hermosa.
Pero con tal de echar a perder esa fantástica declaración me limito a hacerle notar lo mal que se ve.
"…Por cierto, creo que deberías arreglar tu ropa. No creo que te gustaría ir así a casa."
"¿Eh?"
Echa un vistazo a su indumentaria y se detiene un momento abrochando su blusa y acomodando su falda.
"Lo siento. Creo que me sobrepase, Jajaja." Trato de sonar lo más normal posible, agregando una risa que la pueda molestar.
"Fuiste demasiado brusco." Me recrimina con una expresión apenada.
Mierda. ¿Por qué tengo ganas de abalanzarme sobre ella y abrazarla?
¿Por qué eres tan…
"Lo siento. Je." Esbozo una sonrisa mientras me agacho por mi bolsa y la cuelgo sobre mi hombro.
Ahora que nadie de los dos tiene nada que nos ocupe decido dirigirme a casa, después de todo no soy fanático de pasar mi tiempo en la escuela después de las horas de clases, por lo que trato de despedirme como lo hago habitualmente.
"Bien, creo que debo irme. Nos vemos Kawasaki." Digo mientras dirijo mis pasos a la puerta que conecta el techo del edificio con las escaleras. Una vez frente a la puerta giro el pomo y abro tratando de no generar un ruido demasiado sonoro para no llamar la atención.
Pero antes de entrar me detengo. Últimamente ha rondado en mi cabeza una idea descabellada, algo que nunca me atrevería a hacer, algo que me aterra.
Su voz retumba en mis oídos como si tuviera audífonos a su máximo volumen.
Varios rastros de voz retumban en mi cabeza…
"Tal vez si nos hubiéramos conocido en otro momento podríamos haber sido nov…"
"¿Podrías quedarte así? Esto es confortante."
"Entonces de esa manera puedo resolverlo. Ya veo. Gracias, Hikigaya."
"Oye, espera, no dijiste que querías verme."
"Jajaja, eres tan idiota. Pero creo que eso me gusta de ti, Hikigaya."
"¿Podrías quedarte a mi lado esta noche?"
"¿Por qué lo hizo? Creí que al menos el…"
"¿Así que vienes a burlarte de mi, idiota?"
"Tú de nuevo."
"¡Fíjate por donde caminas!"
"Tú de nuevo. Supongo que era de esperarse."
"Un bicho raro."
Y aun así pienso en ella y lo que ha pasado entre nosotros.
"Oye Saki..."
"¿Qué pasa?"
Escucho atentamente todo sonido a mí alrededor. Estudiantes en sus clubes deportivos corriendo y gritando por alguna razón, ruido de varios vehículos que circulan cerca del campus, algunas aves que han perdido su rumbo cuando se dirigían a la costa.
Simplemente es un momento como cualquier otro. La vida sigue su curso y nada ni nadie lo puede modificar vertiginosamente, y yo solo pienso en una cosa.
En estos momentos quiero hacer algo irónico y extraño para mi, algo que va contra toda mi naturaleza… algo que no había considerado hasta hace poco.
Declararme a la chica a mis espaldas.
Pero no puedo hacer algo así. No a ella.
Tal vez si hubiéramos comenzado nuestra relación de una manera diferente las cosas podrían funcionar. Pero no.
Ella y yo solo llegamos a esta situación por despecho y ciertas coincidencias de la vida. Yo propuse ser lo que somos entre nosotros y ella lo acepto. Nada debería cambiar ahora.
Y ahora seguimos igual y debemos continuar de esa manera, no me puedo enamorar de ella y ella no puede enamorarse de mí. Se supone que quedamos en eso, ¿Verdad?
Pero, ¿Cómo demonios no enamorarme de alguien como ella?
Una chica como ella, tan hermosa, amable y responsable, que se protege bajo una expresión de pocos amigos pero que es tan delicada que debe ser protegida de todo y todos, debe ser protegida de las personas como yo, quien solo la ha utilizado para mi propia conveniencia, para satisfacer mis deseos, usándola para sanar mis heridas, las cuales a estas alturas no valen la pena.
Yo no merezco a alguien como ella.
Lo mejor será continuar como hasta ahora lo hemos hecho, cada quien con sus problemas y solo usarnos si los dos estamos de acuerdo. Las cosas así son más fáciles.
No merece a una basura como yo.
Ella merece a alguien que la valore por lo que es.
¿Eh?
¿Desde cuándo este menosprecio a mi persona?
Mierda. No me siento bien.
Creo que estoy delirando. Sí, eso debe ser.
¿Por qué pensaría cosas tan ilógicas?
Quizás fue un maldito golpe de calor.
"No es nada. Solo estaba divagando y olvide lo que quería decirte. Lo siento. Jajaja." Giro mi rostro hacia ella y esbozo la sonrisa más patética, falsa y lamentable que puedo formar.
"Oh, Esta bien. Nos vemos… Hikigaya." Responde a la despedida con una expresión abatida, como si esperara algo más de mi parte.
Atravieso la puerta que me permite la entrada al edificio y bajo las escaleras lo más rápido que puedo.
Mi corazón late demasiado rápido.
¿Qué es esta sensación?
Me siento sofocado. Debe ser ese maldito golpe de calor.
¿Por qué siento un nudo en la garganta?
Necesito beber algo.
¿Qué es esto?
Creo que debo ir a la enfermería.
¿Por qué quiero llorar?
¿Por qué siento que me falta algo?
¿Por qué mi pecho duele y es complicado el respirar?
Una vez en los pasillos del edificio me dirijo rápidamente al baño más cercano, entro y me posiciono frente al primer lavabo que encuentro, solo abro la llave para dejar fluir el agua… y simplemente comienzo a sollozar, tratando de reprimir el llanto.
Conteniendo el llanto que ya no soy capaz de soportar.
¿Por qué?
¿Por qué soy así?
¿Por qué cuando debería tener agallas me convierto en la persona más cobarde?
¿Por qué me convertí en esto?
¿Por qué?
¿Por qué reprimo mis sentimientos verdaderos?
¿Por qué Saki?
…Y al final, siempre sucede lo mismo. Yo soy el que resulta más lastimado.
