Y así, las memorias giraban en círculos

Erase una vez, en un lugar desconocido un pequeño que caminaba sin rumbo, que lo único que poseía era su vida y un puño de tierra en la palma de su mano, el cual a pesar de las dificultades que debía atravesar en su vida no se rendía por nada en el mundo. Cierto día, después de haber caminado por tanto tiempo sin ver nada nuevo decidió detenerse, aprovechar un momento para descansar y pensar en lo que hacía. Durante mucho tiempo había pensando en la idea de abandonar todo, había perdido tantas cosas a su corta edad que todo le parecía injusto, pero aun así no se daba por vencido, el simplemente tenía un sueño, estar con la única persona a la cual le importaba, la única persona que se preocupaba por él, la única persona que siempre estaba a su lado y lo recibía con una sonrisa, aquella que se había marchado lejos, sin que nadie lo esperara y que había dejado un gran vacío.

Aun cuando no fue su culpa, el se maldijo durante toda una eternidad, su castigo convertido en un viaje eterno sin regreso.

Paso el tiempo y perdió el sendero, no tenia pistas de su paradero, así que dejo de buscarla, sabía que aunque pasara mil años no la volvería a encontrar, era como si se hubiera desvanecido, era como si nunca hubiera existido, era como si…

Él se dio por vencido.

Ahora convertido en un vago intento de hombre seguía caminando, sin un rumbo, viviendo por obligación, pensando simplemente en lo que debía superar, de quien debería deshacerse, a quien debía romper sus ilusiones, a quien hacerlo pedazos, solo por su satisfacción, como si esto llenara el hueco en su corazón.

Como si fuera la solución a todos sus problemas.

El joven hombre, creía seguir avanzando, sin saber que con cada acción retrocedía cada vez, más y más. Cuando trataba de avanzar encontraba algo que lo detenía, como si una fuerza extraña no le permitiera avanzar, como si en el fondo se negara a avanzar por su propio bien y al final solo quedo un joven inmaduro que se dejo llevar por el miedo y la desesperación. Todo el esfuerzo que había realizado fue en vano, sus sueños y esperanzas quedaron encerrados en una caja fuerte y ya hacía tiempo había olvidado la contraseña. Todo lo que había hecho quedo en el olvido y simplemente caminaba en círculos, sin ser capaz de encontrar nada nuevo, sin ser capaz de encontrar a la persona que había estado buscando por tanto tiempo, sin ser capaz de volver a verla, sin escuchar su dulce voz ni poder oír su delicada risa. Y al final había decidido olvidarla por su bien, no atormentarse y seguir adelante. O tal vez eso intento y falló estrepitosamente.

-.-.-.-.-.-.-.-

Y aquí me encuentro, junto a mi ex reina de hielo, caminando a su lado, como lo hacíamos durante ese tiempo en que…

Esos son amargos recuerdos.

La distancia entre nosotros no es significativa, ella avanza unos cuantos pasos delante de mí, mientras yo observo su agraciado caminar, en otro tiempo habría dirigido mi vista hacia su firme trasero, pero evito eso, ya no siento la lascivia de hace unos momentos y siendo sinceros, ella no es Saki. No es que menosprecie su belleza física, podría decir que aun la alabo, pero no siento bien hacer eso, quizás es remordimiento o vergüenza de mi mismo, sea cual sea el caso no estoy de ánimos para algo así.

Mantengo mi distancia, tratando de evitar el aroma a lavanda que desprende su cabello al danzar con cada uno de sus movimientos, pero como todo lo que me propongo fallo indiscutiblemente, y con solo un poco de esa fragancia brota una tonta sonrisa de anhelo la cual inunda mi desagradable rostro.

Me gustaría desaparecer.

El estar con ella es complicado, siempre la observo a lo lejos y mientras ella avanza yo me quedo estancado en mi zona de confort. Ella preparada para enfrentar los retos que se le presenten, en cambio, yo, arrastrándome lentamente, sin fuerzas para continuar. Aferrado a memorias del pasado que desearía borrar.

Aun recuerdo perfectamente aquella desafortunada y dolorosa situación en que nos conocimos, nuestras primeras charlas y discusiones, coqueteos y apuestas, nuestra primera cita, aquella primera vez y sobre todo ese último momento a solas… Todo viene a mí al igual que esa extraña presión en mi pecho.

Y ese desagradable nudo en mi garganta aparece de nuevo.

Se supone que todo eso quedo en el pasado, ¿Por qué soy el único que sufre?

"Al parecer te comieron la lengua los ratones. O quizás tus hiki-bacterias han dañado tu sistema nervioso." Una pequeña risa sale de sus delicados y finos labios.

Su acido comentario llega a mis oídos y sin titubear trato de seguir el hilo de esta desafortunada platica.

"Al parecer… el insultarme siempre es una buena manera de iniciar una conversación, Yukinoshita."

"Diría que es la única manera de comenzar una conversación contigo. ¿Cómo has estado?"

Después de nuestra ruptura tan abrupta me sorprende que trate de iniciar una conversación tan casual, recurriendo a viejos trucos como si no hubiera pasado nada.

"No puedo quejarme. Trato de sobrevivir a mi cansada y molesta vida de estudiante, trabajo por las tardes, estudio durante las noches y repito ese ciclo todos los días."

"Así que aun eres un sucio mentiroso. Era de esperarse."

"Me atrapaste." Comento divertido ante su declaración.

"No has cambiado nada. ¿Sigues desperdiciando tu tiempo en las recreativas e involucrándote en conflictos?"

"Algunas veces. Solo cuando trato de defender a molestas y boconas niñas ricas."

"Es increíble que aun me uses como excusa para justificar tus problemas."

"No es como que haya mentido con eso ultimo."

"Incorregible."

"Si, sigo siendo el mismo. Y tú, ¿Cómo has estado? ¿Sigues coleccionando esos raros muñecos de Pan-san?"

Puedo notar cierto ceño fruncido en su rostro.

"Para tu información, son piezas de gran interés coleccionable, algunas las cuales son difíciles de obtener y…"

"Sigues siendo la misma maniática. Me alegra. Creo."

La chica a mi lado se detiene inesperadamente y con su brazo derecho golpea mi torso. Mientras escupo un leve gruñido, observo esa mirada desafiante en su rostro. Quizás fue demasiado ese comentario, después de todo ella es muy delicada con esas cosas, así como con los gatos y su familia.

"Me gustaría recordarte Hikigaya-kun, que no tolerare ese tipo de ofensas contra Pan-san."

Y como esperaba, sigue siendo la misma maniática.

En ocasiones desearía que fuera un poco similar a su hermana. Ella sería más fácil de tratar y al menos disfrutaría con sus estúpidas bromas.

Haruno-senpai, ¿Por qué me has abandonado?

Pero no podría pedir algo más. Supongo que es normal este tipo de comportamiento entre nosotros, ya que antes estábamos en una relación que a duras penas podía mantenerse a flote y que de un momento a otro se fue por la borda. Sin contar que no se recomienda tratar con tu pareja anterior después de una ruptura, ¿O acaso alguien de los dos es masoquista?

Después de ese intercambio de palabras permitimos que fluya el tenue silencio siendo opacado por los sonidos de las cercanías.

Esto está mal. Sé que no debería estar aquí. Ella, que me conoce mejor que nadie, esta adentrándose en mi espacio, sin importarle las consecuencias de ello. Y esto es dañino para los dos.

Estoy seguro que a pesar de todo lo que ha pasado existe un ligero cariño que no puede pasar desapercibido, se que en el fondo ella también anhela esos momentos en que estábamos juntos, en los cuales éramos sinceros el uno con el otro y no nos importaba lo débiles que pudiéramos vernos. Y me confunde.

"No estaba en mis planes encontrarme contigo."

"No entiendo la razón de tu sorpresa, sabes que el club de servicio voluntario aun se mantiene abierto para todo aquel que necesite apoyo. Debo decir que es mayor mi sorpresa al encontrarte deambulando por los alrededores. ¿Ahora eres un acosador?"

Puedo ver cierta sonrisa de satisfacción en su rostro, como si hubiera descubierto algo importante, mas es mayor mi desinterés y simplemente ignoro esa pregunta.

"Digamos que tuve un inconveniente y tuve que solucionarlo antes de que fuera demasiado tarde."

Y como siempre mentí.

"Entonces, ¿No soy el objetivo de tu búsqueda enfermiza?"

"No tengo razones para hacerlo y no lo haría. Quizás tenga problemas de conducta pero no he llegado a tal grado. ¿Qué te hace pensar que tengo razones para hacer tal cosa?"

"Esos ojos de pez muerto y tu extraña aparición a estas horas son razones más que suficientes, ¿No lo crees?"

"Deja de molestar. He tenido suficiente con Hiratsuka-sensei como para que tú también lo hagas. Es bastante estresante."

"Ya veo. En ese caso, evita el plagio a obras de otros autores, es de mal gusto, de esa manera no tendrías la necesidad de volver a realizar tu trabajo."

Esa sentencia llamo mi atención, ya que en todo el transcurso de nuestra conversación no he mencionado nada de eso al respecto, pero es sencillo adivinar el cómo se entero de mi desafortunado intento de engaño, después de todo Hiratsuka-sensei es la encargada de su extraño club y se podría decir que se consideran ¿amigas?, así que es demasiado simple, sin embargo así como ella intento burlarse de mi trato de jugar con ello.

"No recuerdo haber hablado sobre ello. Quizás el que está siendo acosado es otro."

Se detiene súbitamente y desde mi altura puedo ver cierta incredulidad en su rostro que rápidamente se torna en un sonrojo intenso.

"Espera. ¿Me estas acosando, Yukinoshita?"

"No sé de que hablas. Eso solo lo escuche durante la tarde."

Una vez dicho esto trato de recordar lo sucedido después de ese enfrentamiento con sensei, y en un momento viene a mi cabeza una vaga imagen; ahí estaba ella, fuera de la habitación con varias libretas entre sus brazos.

"Entonces eras la chica que esperaba fuera de la oficina. Creo que debería prestar más atención a mi alrededor."

"Si."

"Ya veo."

Entonces decidimos guardar silencio el resto del camino.

-.-.-.-.-.-.-.-

Al llegar al corredor que conecta el edificio principal con el edificio especial observo cierta indecisión en Yukino, muerde la comisura izquierda de su labio inferior, manteniendo su vista dirigida hacia el corredor principal.

Conociendo parte de su rutina, lo que haría en este momento es dirigirse a entregar la llave del salón del club, por lo cual me sorprende este comportamiento de su parte, supongo que no tiene el valor de pedirme esperar un momento. Y ciertamente no tengo la obligación de acompañarla o esperarla, pero decido detenerme un momento. No es como que empeorarían las cosas solo por ese gesto de mi parte.

"Ve. Esperare por ti."

Después de decir esto su mirada denota cierta determinación.

"Por favor, espera. Regreso en un momento."

Se retira rápidamente, en dirección a la sala de maestros mientras me recargo en la pared más cercana.

"¿Qué demonios estoy haciendo?" Susurro, mientras la observo caminar a lo lejos.

Aun cuando creía que todo había terminado creo que existe un fragmento de comprensión entre nosotros. Estoy tentando en creer que esa cosa llamada destino nos ubico en ese momento para reparar algo, pero eso es demasiado optimista y no creo en nada de eso.

En el fondo sé que es tonto y no tiene sentido el creer que una fuerza extraña y sobrenatural manipula todo con tal de reunir a dos personas, pero en ocasiones me gustaría creer que algo así existe, y aun así me muestro pesimista ante la existencia de un momento como ese.

Al final solo utilizo eso como excusa para no esperanzarme inútilmente y volver a sentir dolor.

Es patético creer que alguien como yo pudiera pensar esto, pero es comprensible, ya que en el fondo soy débil, más débil de lo que los demás podrían creer.

Solo recordar las noches que llore su partida me deprime y me hacen preguntarme si todo lo que vivimos juntos tenía algún significado. Me obliga a imaginar que hubiera pasado si las cosas fueran diferentes… y el ciclo continua, lagrimas se deslizan por mis mejillas y al final el sueño me vence.

Cuando creía que por fin había encontrado a alguien que me entendía como yo lo deseaba, avivo en mi esa llama y el deseo por vivir, pero estaba equivocado en todo. Ella trato de entenderme y aceptarme como soy, mas no lo soporto, se dio cuenta de que siempre he sido yo, después yo y al final soy yo. Y la cruel realidad dirigió su puño cerrado, con esa fuerza tan descomunal impactando contra mi cara. Merecía todo eso y más.

Eche un vistazo al pasillo vacio, anhelando verla regresar pero no había nadie en el.

Fue entonces que lo entendí y decidí salir de ese lugar.

Y con cierta culpabilidad abandone a Yukino como ella lo hizo en ese entonces.