A mis amados lectores.
Primero que nada una disculpa por mi silencio. Se de antemano que muchos están enterados de que mi nacionalidad es Mexicana. Lo que supongo no saben es que vivo en la Cd. de México.
Es para mí un gran honor y a la vez una gran tristeza decir que fui participe de la tragedia que asolo nuestro hermoso país. Viví de primera mano los esfuerzos por ayudar, la entrega total de los mexicanos por ser útiles. Vi en el rostro de muchos la preocupación y la fe por sacar vivas a las víctimas con el solo pago de una radiante sonrisa y miles de lágrimas de felicidad por parte de sus seres queridos.
Ese tipo de demostraciones nos hacen ver que la bondad aún existe. Que es posible llegar a vivir en un mundo pacifico porque somos más los que deseamos tranquilidad y no guerra. Porque el ser humano aun es bueno y noble.
Porque nuestros gobiernos, a pesar de poder controlar la economía, ingresos, empleo y muchos, muchos otros aspectos, nunca doblegaran nuestro corazón y voluntad.
Hoy puedo decirles a todos ustedes… mexicanos, argentinos, españoles… y otros tantos que me leen en distintos lugares del planeta que me siento orgulloso de ser mexicano. De ser HUMANO y sobre de todo, de ser parte de la gran multitud que aun solo grito, con este tipo de acciones enuncia.
Hay esperanza.
Tenemos mucho quedar a pesar de todo lo que nos han quitado.
La paz es posible.
Todos los días escuchamos en las noticias sobre la táctica del Loco del actual presidente de los estados Unidos…. De cómo Corea le responde de la misma forma. Sobre bombardeos, atentados, estallidos por golpes de estado, la crisis y pobreza que se vive, pero también y eso deberían enaltecerlo más que la noticia amarillista de cuantos muertos deja cada catástrofe, es la ayuda que se brinda. La unidad que demostramos como especie dominante y racional.
Con esto me despido y les deseo lo mejor a quienes ídem a mi viven en esta hermosa ciudad que con esfuerzo se levanta de sus ruinas como ave fénix.
Y para quienes están fuera mi más sincero agradecimiento pues recibimos ayuda de muchísimos países.
Una reverencia. Con cariño su servidor.
Ciel Phantomhive.
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Capítulo 12 Reunión 1/2
Hoy estoy muy emocionado, faltan apenas dos meses para el inicio de las competencias y Phichit el mejor amigo de Yuuri ha hecho circular una invitación en donde nos cita en Yu-topía.
Viktor ha aceptado entusiasmado porque según él deben relajarse de vez en cuando y visitar a sus suegros va a levantarle el ánimo.
Así que aquí estamos, en el aeropuerto esperando a la profesora de Yuuri, quien supuestamente tendría que estar esperándonos, pero que por alguna razón no aparece.
"Pero miren a quien tenemos aquí. Un placer conocer a uno de los canes más famosos del mundo".
Con entusiasmo me giro a devolver el saludo porque me gusta sentir que tengo cierta fama. Aunque viniendo de ella es más un honor que me reconozca. No por nada es considerada una princesa dentro de su estirpe.
"Sun hee" nombro en reconocimiento haciendo una leve reverencia con la cabeza muy al estilo de Yuuri. Ella con toda elegancia me regresa el gesto y sigue su camino junto a un hombre blanco de cabello negro que Vitya no tarda en saludar.
―Seung gil ―pronuncia Viktor el nombre entusiasmado.
―Hola Yuuri―el hombre serio de cabello negro que es el dueño de Sun hee saluda inclinando levemente la cabeza.
Yuuri se apresura a devolver el gesto con la misma elegancia y respeto y Viktor tuerce la boca sintiéndose ignorado.
―Gracias por recibirnos en tu casa ―dice acariciando la cabeza de su linda Husky pero sin dignarse en cambiar su semblante adusto.
Yuuri al principio parece no entender hasta que recuerda que la invitación llego como CIRCULAR, es decir que habría más personas convidadas a la reunión EN SU CASA.
―De nada Seung gil―responde Yuuri intentando no entrar en pánico y esperando de todo corazón que sus padres tome bien la noticia de la ocupación completa de su local sin compensación monetaria.
Los señores Katsuki son buenas personas y estoy seguro de que les alegrar tener visitas.
El trayecto a Yu-Topia es tranquilo, más bien silencioso al haber terminado por compartir transporte. Sun hee difícilmente hace algún sonido o mira a otro lado que no sea a la ventana. Mantiene su porte digno de un aristócrata.
Yo por mi parte me subo a las piernas de Yuuri y espero por mi dosis de mimos. Viktor de reojo le tira miradas al dueño de Sun hee y el pelinegro se las responde moderadamente.
Pero al llegar, mientras los humanos discuten sobre quien sabe cuántas cosas y terminan de bajar las maletas del taxi yo me dirijo de inmediato al cuarto de Mari-neechan. Ella me mira sonriente sabiendo que mi presencia quiere decir que su hermanito ha llegado a casa. Mari-neechan se levanta de la silla cerca del escritorio en donde hasta ese momento parecía estar escribiendo una carta. Ha terminado la pone en un sobre, lo cierra y lo deja sobre la mesa, esta lista para salir a recibir a su hermanito.
Pero antes de eso me sonríe y deja que me acomode en su cama un rato mientras Vitya y Yuuri terminan de desempacar.
―Bienvenido ―mi dice rascándome las orejas con afecto.
Ella también tiene esa mirada melancólica que a veces se le escapa a Yuuri y sé que es porque recuerda a Vicchan. Para nosotros como amigos y compañeros es un enorme honor sabernos tan amados y necesarios aun cuando no podemos más que brindar nuestra sincera y abnegada compañía.
Mari-neechan se mira al espejo, suelta un suspiro al ver sus pupilas brillantes de felicidad e intentando negarlo golpea sus mejillas dos veces como para regresarse la cordura y no terminar por salir corriendo como una fan enloquecida de la pareja más famosa del mundo del patinaje.
No entiendo cuál es el propósito de mostrarse desinteresada por la presencia de a quien ama.
Después de una merecida siesta me dispongo a saludar al resto de la familia. Bajo al salón y me rompe el corazón ver como mamá y papá Katsuki acarician y elogian a Sun hee.
―Es una chica joven y fuerte ―dice Toshiya acariciando con firmeza su espalda.
―Y tan distinguida, que parece una dama ―elogia Hiroko dejando que sus dedos apenas toquen las orejas de la Husky.
Sé que ya no soy tan joven ni tan agraciado como antes, pero… me duele ver que ella se está llevando toda la atención de mi familia.
Gimo quedito y busco a Yuuri con la mirada, estoy seguro que él no me remplazara.
Como no está a la vista lo busco en las diferentes estancias y cuando escucho su voz algo dentro de mí se estremece al percatarme de que está llorando.
―Vicchan ―murmura Yuuri frente al altar en donde una fotografía muestra al miembro de la familia que se ha adelantado en el camino.
De verdad deben haberlo amado mucho para que todos, sin excepción hayan aceptado colocar en el altar a una MASCOTA cuando en muchos lugares esa palabra parece incluso ser una ofensa, tal vez es que Vicchan nunca fue solo eso, para los Katsuki, Vicchan era parte de la familia.
―Pasado mañana será el aniversario de tu… desde que te fuiste. Y aunque he logrado ganar una medalla aun no logro convencerme del todo que ese tiempo lejos de ti valió la pena como no sea por el hecho de que Viktor y yo… ―escucho los gemidos que ahoga Yuuri en pro de terminar de hablar. ―Vicchan. Viktor acaba de decirme que les daremos la gran noticia a mis padres, sé que ellos ya sospechan de mi relación con él, pero quería que tú fueras el primero en saberlo. Quería que supieras que soy feliz y veo mi futuro brillante y seguro al lado del hombre que desde hace tanto admiro y amo. Ese hombre que comparte tu nombre y que siento me da todo de él, tal y como tú lo hacías. Vicchan, te extraño amigo.
"No deberías escuchar a escondidas conversaciones tan intimas" me reta Sun hee mirándome con sus intensos ojos azul hielo.
"No es una conversación, porque…"Intento debatir en mi defensa.
"Es una conversación, Seung gil Lee suele decir que aquellos que ya no están en esta tierra nos escuchan y cuidan desde otro plano. Así pues, es una conversación que debió quedar entre ellos porque en la voz del muchacho se nota es una confesión de amigos"
Yo bajo la cabeza. Ella tiene razón.
"Tal vez eso sea cierto" se escuchan unas pequeñas vocecitas que me hacen buscar de donde provienen. "Pero también lo es que Yuuri se desmorona muy fácilmente cuando se trata de Vicchan, su familia o Viktor. Por eso es mejor mantenerse al pendiente de él"
Despegándose de las paredes del corredor puedo por fin apreciar a cinco roedores que apurados caminan a nuestro encuentro. Si mal no recuerdo pertenece al mejor amigo de Yuuri, ¿Cómo se llamaba? Picht… algo.
"Señorita Sun hee, Makkachin solo hace lo que su instinto le dicta", los otros roedores asienten apoyando a su amigo.
"Y no es eso lo único real que puede atar los corazones de humanos y mascotas" agrega otro de los ratoncitos rechonchos.
El llanto de Yuuri se escucha como una melancólica música de fondo y no dudo ni un segundo en entrar y dejar que él se aferre a mí como tanto necesita.
―Makkachin. No sabes cuánto hubiera dado porque Vicchan compartiera con nosotros tanta felicidad. Falto tan poco para que mi sueño de verlos jugando dentro de la misma casa mientras Viktor y yo los observábamos abrazados desde el sofá se hiciera realidad. Le prometí tantas cosas que al final no cumplí. Y yo… soy tan dichoso que a veces pienso que no lo merezco sabiendo el mal amigo que fui al dejarlo atrás. No pude ni decirle adiós y hoy… hoy vengo a contarle sobre mi feli… no quiero que me odie.
Se a lo que se refiere. Entiendo a la perfección el temor de Yuuri pues no es fácil pavonearte de tus logros y dichas cuando sabes que no puedes compartirlas, o quizás que le causaría envidia a esa persona o en este caso CAN, con quien tanto deseas compartirlo. Y aunque lo comprendo también me atrevo a decir que Vicchan no puede menos que ser feliz porque Yuuri también lo es.
Ladro fuerte para acallar sus sollozos, brinco cobre mis patitas mientras hago círculos a su alrededor.
Una tímida sonrisa se le escapa de los labios a Yuuri y no me complace. Quiero oírlo carcajearse. Salgo de la estancia y regreso seguido de Sun hee y los cinco roedores.
"Muy bien, tenemos que levantarle el ánimo a Yuuri" les informo.
Los roedores se miran como poniéndose de acuerdo para luego comenzar a hacer trucos. Tres se paran en sus patitas delanteras y levantan el trasero mientras dan vueltas. Los otros dos se toman de las patas delanteras y simulan bailar.
Sun hee resopla molesta, es obvio que ella no está acostumbrada a hacer este tipo de cosas, aun así deja salir de su hocico un aullido entonado y armónico. ¡Está cantando!
A Yuuri se le colorean las mejillas de carmín y sus ojos se abren ante nuestro espectáculo antes de soltar una de esas risas fuertes y claras que tanto amo.
Le lamo las mejillas retirando los rastros de lágrimas y me levanto en mis patitas traseras.
"Baila conmigo Yuuri" le pido meneando la colita.
Yuuri parece entenderme, toma mis patitas delanteras y da vueltas conmigo. Sus pupilas brillan y su risa es aún mejor que cualquier melodía en el mundo.
―Vaya, hay toda una fiesta aquí ―dice Phichit tomando una foto. ―A veces pienso que te equivocaste de profesión amigo. Eres como el Dr. Dolittle. Aun me duele que mis hámster te amen tanto que hasta se reusaron quedarse. Deberías haberlos visto. Pensaron que no me daría cuenta de las cinco bolitas que viajan de polizontes en mi maleta.
Yuuri se ríe mientras Phichit lo abrazo en forma de saludo y reencuentro. Luego mientras continúan hablando lo jala de regreso al salón.
"En realidad no se dio cuenta hasta hace un rato que desempaco su maleta y nos vio ahí" dijo uno de los roedores rascándose la barbilla. Sus hermanos lo secundaron.
"Solo espero que no se moleste cuando note los respiraderos que hicimos" menciono otro atusando sus patitas.
"O que grite cuando vea que usamos de baño improvisado la bufanda nueva que compro"
Tanto Sun hee como yo nos los quedamos viendo. Esos roedores son un desastre.
"¡Que! El vuelo duro décadas en vida hámster" se justica otro.
"Vamos a la sala, seguro están por servir la cena" menciona Sun hee con calma siendo la primera en salir del lugar con paso armónico.
"Por cierto, canta divino" alaga uno de los roedores. "Ya sabía yo que los lobos eran los mejores, pero de verdad se lució señorita"
Los miro irse metidos en su conversación, estoy por seguirlos cuando un leve murmullo llega a mis orejas.
"Gracias"
Es tan suave y tímido que la verdad no sé si lo he escuchado o solo fue mi imaginación.
―Makkachin ¿Dónde estás Makkachin? ―grita Vitya y yo salgo disparado a su encuentro. ― ¡Ah! Ahí estas amigo. Vamos a cenar.
"Gracias por cuidar de mi Yuuri"
Continuara….
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N.A
Gracias a Dios por permitirme ver un día más, por permitirle a mi familia seguir unida. Gracias por darme una oportunidad más de compartir con ustedes una historia más.
Atte: Ciel Phantomhive.
