Sé que he tardado años para actualizar, pero dentro de lo que cabe, es normal… supongo.

De antemano gracias a todos aquellos que aún siguen esta historia y aún más grande para quien me deje comentario.

Atte: Ciel Phantomhive.

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Capítulo 12 Reunión 2/2

"Fiesta, fiesta" gritan los cinco pequeños roedores brincando sobre los cojines acolchonados que Yuuri ha tenido a bien dejarnos en la sala para pasar la noche. Sun hee suelta un bostezo y acomoda su cabeza sobre sus patas delanteras con la gracia digna de una princesa.

Son cerca de las once de la noche y estos amiguitos tienen pila para rato. Aunque ahora recuerdo que Yuuri menciono que los hámster son nocturnos. ¡Oh! Fantástico, no voy a poder dormir, gimo quedito tapando mis orejitas con mis patas.

De repente el silencio nos embarga y tanto Sun hee como yo levantamos la cabeza para ver como los cinco roedores están escapando por la ventana.

Ella se levanta de un salto y toma de la inexistente colita a uno para impedirle salir.

"¿A dónde creen que van?" Pregunta apenas inteligiblemente la única dama en la estancia porque no ha soltado al pequeño prófugo.

"A buscar aventuras… la noche es joven y nosotros también", responden a coro Rambo, Ringo, Ebi y Elvis.

"Si quieren acompañarnos pueden hacerlo" ofrece Nibbles quien parece ser el líder del quinteto y es quien permanece entre los colmillos de la princesa.

Sun hee lo baja y nos miramos, será que estos roedores no entienden el gran peligro de ir afuera sin su dueño. Son pequeños, regordetes y…

"Muy apetecibles", dice Lev aterrizando con maestría sobre la ventana relamiéndose los vigores y los ojos brillosos.

Los hámster gritan y corren a esconderse todos entre las patas de Sun hee y las mías.

"No dejes que nos devore" suplica Nebbles mirándonos con sus enormes ojos oscuros.

Lev suelta una carcajada. Sus ojos reflejan la luz en la noche, la verdad me da miedo.

"Y con esa actitud cobarde pensaban recorrer las calles. Mejor quédense en casa cobardías". Se burla Lev con altanería.

Sun hee gruñe mostrando levemente sus blancos colmillos, al parecer no le agradan los gatos.

Lev no tarda en saltar fuera de su alcance, eleva la cola y se pavonea. "Ahora si me disculpan, yo si tengo mucho territorio nuevo que descubrir" se mofa con saña antes de escabullirse en la oscuridad.

Los siete nos quedamos dentro, Viktor y Yuuri están durmiendo en una de las habitaciones, Phichit y Seung gil en otra y supongo Yuri rubio y Otabek que llegaron casi para el final de la cena, han de compartir la última.

La noticia del compromiso de Vitya y Yuuri ha tenido que aplazarse debido a que aún faltan invitados por llegar. Como Chris y su pareja Masumi y por supuesto el regalo sorpresa, la familia de Viktor que vienen acompañados por Yakov y Lilia.

Hace mucho que no veo a la madre de mi amigo y a su hermano.

Yuuri no sabe que Viktor es quien orquesto toda esta REUNION para poder pedir su mano correctamente en presencia de sus amistades más cercanas porque pretende casarse después del GPF sin importar si Yuuri logra ganar el oro o no.

Pero regresando a la ira inconmensurable de cinco roedores que ahora chillan indignados… pues me atrevo a decir…

"Saben, no es la primera vez que estoy en Hasetsu y Yuuri tiene la agradable costumbre de correr por distintas rutas, así que conozco un poco el…"

"Albricias, Makkachin será nuestro guía…" gritan los roedores haciendo rueda alrededor de mí. "¡A LA AVENTURA!" gritan los cinco hámster subiéndose a la espalda de Sun hee que solo eleva el mentón y se niega a ser usada de transporte.

Algo me dice que esto no va a resultar bien, pero termino por ceder a llevarlos de paseo.

Como nos han dejado dormir en la sala es muy simple salir de la casa. Así pues en menos de lo que pensamos ya estamos en la entrada considerando en qué dirección debemos ir.

"A la izquierda" grita Rambo que tira levemente del pelaje de la princesa.

"No, a la derecha" exclama eufórico Elvis mordisqueando uno de mis risos.

Sun hee suspira y camina hacia el frente, los pasajeros sobre su espalda solo gritan un ¡wuiiiiiii! Grupal mientras los que llevo yo solo ríen. Me han tocado los más calmados.

Hasetsu es un pueblo pequeño y tranquilo así que el primer lugar al que se me ocurre llevarlos es a la costa.

A esa hora la luna se refleja cual espejo sobre las aguas tranquilas del mar. El sonido de la marea que murmura al besar la playa te relaja como una canción de cuna. Sun hee tiene sus hermosos ojos azules puestos en el plateado satélite que brilla dándole a su silueta una caricia etérea.

Su linaje real asoma por cada gesto de la princesa.

Aunque no es el ser más bello que he admirado… está mal que la compare, pero ante mis ojos Yuuri tiende a ser aún más místico. Sus ojos desnudan su alma mientras su piel parece tomar el mismo fulgor de la luna. Su rostro como el de una muñeca de porcelana por un segundo parece eterno y su silueta de curvas pronunciadas invitan a los rayos lunares a juguetear creando sombras que danzan en un baile improvisado pero no por ello menos alegre y elegante. Sus cabellos tan negros como la misma noche se pierden con el firmamento mientras la briza marina codiciosa lame sus labios y nariz en busca de adueñarse de su aliento.

Luego cuando uno cree que ya no hay forma de que Yuuri sea más perfecto, él sonríe tiernamente, se recuesta en la arena y cierra los ojos. Se ve tan relajado, como el príncipe sumergido en un sueño eterno que espera ser despertado por un beso de amor verdadero.

Y no logro resistirme al observar como con delicado movimiento retira las gafas de su rostro dejando al descubierto sus facciones que seducen a la misma luna. Las estrellas titilan con mayor fuerza, esperando ser competencia contra ese bello mortal que cautiva cada trozo de la noche haciéndola suya, convirtiéndose en el soberano del reino nocturno con tan solo su presencia.

"Makkachin" me llama Sun hee observándome con curiosidad. "¿En qué piensas? Te veías... feliz" dice ella.

"Recordaba un momento en específico. Una vista que solo yo he tenido el privilegio de contemplar"

Sun hee ladea la cabeza, puedo ver la curiosidad en su mirada, sin embargo como la dama que es, se muestra recatada y guarda de hacer preguntas indiscretas.

El siguiente lugar a visitar es la explanada del templo Ninja. Lo que me sorprende es ver esa reacción tan parecida a la que tuvo Viktor en Sun hee cuando mencione a esos guerreros. Ella parece muy entusiasmada de entrar. Baila con las patas delanteras mientras su rabo se menea como un delicado abanico que grita su júbilo.

"Pero que tenemos aquí. Turistas… turistas perdidos" sisean desde la penumbra.

Sun hee gruñe erizando su pelaje, los roedores sobre su lomo y el mío se aferran mientras chillan "gatos, gatos" demasiado tarde porque estamos rodeados por aproximadamente diez o trece felinos que solo se dejan ver por el brillo de sus iris en la oscuridad.

Simplemente tétrico.

"Tranquila señorita, nuestro asunto no es con usted".

"Cierto guapa… solo queremos a los bocadillos que llevas sobre tu lomo" apuntan con total descaro mientras se relamen los bigotes y comienzan a cerrar un círculo a nuestro alrededor.

"Pues los aperitivos están bajo nuestro cuidado. Así que largo" reta Sun hee afilando la mirada en muda advertencia.

Mis gruñidos no tardan en hacer compañía a los de ella. No podemos permitir que se los coman porque seguro que Pichit termina con depresión y eso arruinaría la sorpresa de Yuuri.

Los gatos abren las fauces y muestran las uñas listos para saltarnos encima.

"¡Dios, si estás ahí necesitamos ayuda!"

Se escucha el rechinido de sus garras contra el empedrado cuando toman carrera y se disponen a abordarnos. Sus ojos brillan como espejos demoniacos y los roedores tiemblan por anticipado.

Un gruñido diferente llega a mis orejas y entonces lo veo. Es Lev quien se lanza contra los gatos y logra golpear a tres antes lanzándolos lejos antes de que incluso lleguen a tocar a Sun hee. Ella no pierde tiempo y emprende la carrera para salir de ahí por entre el hueco que Lev nos ha provisto en esa muralla de garras y colmillos hambrientos.

Salgo tras ella, pero aunque no he perdido condición, me es muy difícil llevarle el paso a una jovencita en tan buena forma como ella.

Estoy viejo y esa es una realidad que ni todo el ejercicio y el amor de Vitya y Yuuri logran cambiar.

"Vamos Makkachin, corre. Nos van alcanzar" grita Nebbles observando aterrado como los gatos comienzan a ganar terreno acercándose peligrosamente hasta nosotros.

Los gatos utilizan a su favor el conocimiento de las calles. Aprovechan para saltar de vez en cuando al frente para desviándonos de la ruta hasta que al fin logran perdernos de verdad.

Sun hee me mira, está jadeando y sus ojos delatan que esta es la primera vez que se encuentra en una situación semejante. Seguramente nunca se ha separado de Seung gil sin estar bajo la tutela de otro humano.

"Quiero volver con Pichit" gime quedito Rambo.

"Guarda silencio. Todos queremos volverá a casa de Yuuri y tus chillidos no ayudan en nada" le reprende Nebbles inflando los carrillos.

"Yuuri…" exclama una voz grave. " ¿Te refieres a Yuuri Katsuki el patinador?" pregunta acerándose.

"Sí. Lo conoces… ¿podrías decirnos como volver a Yutopia?" me apresuro a solicitar con tiento.

"Sí. Podría si pudiera. Pero la verdad es que no recuerdo como es. Porque si lo recordara también hubiera ido hace mucho. Hace mucho hubiera ido."

Los siete nos quedamos pasmados. La verdad es que ninguno comprendió lo que estaba diciendo.

"Porque yo tenía un amigo. O un amigo tenía. Se llamaba… como se llama otro humano, pero le quedaba mejor. Y hablaba con mucho cariño de Yuuri Katsuki, como se habla de un amor imposible, como se ama a un hermano o a un padre. Nunca lo entendí. No entendí nunca. Ese amor que no era amor. Esa desolación por alguien que atrás lo dejo… o lo dejo atrás, da igual."

"Entonces ¿sabe o no sabe qué camino tomar para volver a Yutopia?" insiste Nebbles que comienza a perder la paciencia.

"No puedo llevarlos eso es seguro. Seguro es que no puedo. Pero puedo darles las mismas indicaciones que me dio mi amigo, ese con nombre de humano. El que nombre humano tiene."

Veo como a Sun hee comienza a saltarle el parpado, está por gruñirle cuando al fin el animal que nos está desquiciando sale a la luz.

Es un perro viejo y casi de mi tamaño, de hecho apeas se aguanta sobre sus delgadas patas, su pelaje antes color crea apenas logra distinguirse entre tanta suciedad. Ha salido por un agujero en una cerca y…. esta ciego, sus ojos tienen una capa blanca que es signo inequívoco de que ya no contempla las maravillas de este mundo.

"Hueles como él. Como él hueles" dice aproximándose a mí. "Tienes el aroma de ese muchacho… hielo y sakuras en flor. Mi amigo también tenía su olor impregnado y yo aún lo recuerdo. Lo recuerdo aun. En ese entonces también era un cachorro. Yuuri un cachorro era. Recuerdo su risa cálida, su mano amable y regordeta. Era suave y dulce. Yuuri dulce y suave era… y por el aroma que tienes sigue siendo igual. Aunque… hay otro más. Es un aroma a…"

"No quisiera interrumpirlo, pero llevamos prisas. Nos persiguen unos gatos que…" alega Rambo encogiéndose sobre el lomo de Sun hee

"No deben temer roedor. Ya temer no deben. Esos felinos nuca se acercan por aquí. Le tienen miedo a Brutus. Es perro que come gatos. Gatos come Brutus. Pero no se preocupen es un perro de ley y le debe una a Yuuri, no los atacara eso es seguro o eso seguro es. Pero síganme, a paso lento les encaminare".

Y volvió a meterse por el agujero. Con un poco de incomodidad y desconfianza le seguimos.

"Cruzaran el basurero, luego seguirán derecho hasta la estatua de pescado arqueado y ahí tomaran a la derecha. Tres cuadras delante esta la plaza en donde venden venados. Giren a la izquierda y caminen cuatro calles hasta el entronque y hacia arriba. Si lo hacen bien estarán en casa para el amanecer. Para el amanecer en casa estarán".

La verdad lo único delataba que estábamos cruzando un basurero era el olor, porque por la oscuridad no hubiéramos podido salir de aquel laberinto de ser por ese perro viejo que parecía saberse de memoria el camino.

Recorrimos en silencio el trecho hasta que la luz de la farola que indicaba una calle nos hizo saber que era hora de separarnos de nuestro improvisado guía.

"Espero recuerden mis indicaciones, que mis indicaciones recuerden. Y salúdenme a mi amigo, díganle que extraño sus visitas. Sus visitas extraño."

Sun hee hace una reverencia y agradece, Nebbles rie contento y le asegura que le dara su recado siempre y cuando se tan amable de decirles el nombre de su amigo.

"Victor" dice el perro viejo bajando la cabeza. "Su nombre es Victor".

Los cinco roedores ladean la cabeza, y Sun hee lo mira con claro desconcierto. De todos los presentes quizás soy el único que sabe a quién se refiere. Doy un paso al frente y con voz un tanto afectada digo.

"Lamento no poder corresponder tu amabilidad".

"No te disculpes si no puedes. Si no puedes no te disculpes. Es normal que Victor se haya ido o ahora no desee saber de perros callejeros. Después de todo su humano es hoy en día alguien famoso. Pero yo lo extraño. Lo extraño yo."

"No es por eso." Aclaro acercándome levemente. "Victor… Vicchan ya no está entre nosotros. Se ha adelantado a ese otro lugar en donde…"

"¡Oh! Eso no me lo esperaba, no me esperaba eso. Era un perro joven, muy joven era ese perro. Y Yuuri, ¿Yuuri está bien? Recuerdo lo cercano que eran, lo cercano que eran recuerdo."

"Esta bien. Gracias." Respondo con dolor.

"Entontes no hay nada más decir" taja el viejo perro dando la vuelta para perderse entre las sombras del laberinto basurero.

Nos quedamos unos segundos más mirando como la silueta se perdía, luego emprendimos el camino de regreso a Yutopia. Durante el trayecto nadie dijo nada o al menos hasta que solo quedaba subir la cuesta que si reconocía llevaba a las termas.

"No sabía que el nombre real de Vicchan era Victor" menciona Nebbles.

Yo encojo los hombros, no es un dato relevante en realidad pero me he dado cuenta que no se mucho de Yuuri o de Vicchan. Hay muchas personas que estuvieron antes que Viktor y yo en sus vidas, que disfrutaron de su compañía de muchas formas que nosotros jamás haremos.

―¡Makkachi! ―gritan Yuuri y Viktor apenas vernos y corren a rodearme con sus brazos.

Seung gil también se aproxima a paso rápido y revisa cuidadosamente a la princesa para asegurarse que no tiene ni un rasguño. Detrás de él los cinco roedores se han abalanzado contra Phichit.

―En donde se habían metido. Estábamos muy preocupados ―me regaña Vitya mirándome a los ojos pero sin dejar de rascar mis orejitas.

Yuri rubio y Otabek nos miran desde la entrada de Yutopia, en los brazos de su dueño Lev ronronea lamiéndose la pata delantera. Al parecer el único que ha salido herido de nuestro encuentro callejero ha sido él y siento que le debemos una disculpa y las gracias.

―Pues como todo está en orden, Beka y yo volvemos a la cama ―rezonga Yuri rubio tomando al chico serio de la mano para llevarlo de regreso a dentro con todo y Lev.

Vitya ríe y como no queriendo me dice en secreto.

―Fue Lev el que nos despertó. Y Yurio estaba dispuesto a ayudar a buscarlos.

Phichit esta vez dice que dormirá con sus hámster y Seung gil discretamente toma del collar a Sun hee mientras camina mu pegado a ella.

―Nosotros también debemos volver a la cama ―menciona Yuuri acariciando mis risos.

Siempre he sabido que soy afortunado, pero hoy… hoy no solo me considero de esa manera, sino también bendecido por la oportunidad de disfrutar cada nuevo día, por el hecho de poder ver como mi mejor amigo es feliz y de serlo yo también.

¿Fin?