Como saben los personajes de Harry Potter no me pertenecen a mí, pues son propiedad de JK Rowling…

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-ACEPTO-

Sirius&Jamie

Sirius no pensó que ese día llegaría, mirándose al espejo mientras terminaba de arreglar su túnica de gala, negaba con la cabeza riéndose de sí mismo, de cuantas veces se había dicho que nadie lo atraparía, que era un alma libre… Hoy mucho a su pesar le daba la razón al cuervo de Severus. También recordaba con cierta diversión los comentarios de Harry, ¿cómo era posible que ese pequeño héroe tuviese tanta razón?

Pero bendita la razón que tuvo…

Tras darse un último vistazo en el espejo, enfundado en su túnica negra con bordados en oro y borgoña, respirando profundamente se dispuso a salir de la habitación, nunca imagino que estaría así de nervioso alguna vez en su vida… Caminando por el pasillo pudo observar la decoración del jardín donde se realizaría la recepción; azucenas, margaritas y claveles por doquier, lámparas flotantes de diversas formas como estrellas, lunas, soles, brillaban con luz dorada iluminando el lugar. Las mesas con candelabros dorados en los que descansaban velas verdes y vino tinto, resaltaban sobre los manteles blancos.

De pie en la puerta, se disponía a ir a su lugar cuando algo cayó sobre él, para su desagradable sorpresa su impecable túnica ¡estaba pintada en rosado! La furia comenzó a deslizarse por sus venas, se puso rojo por la rabia y…

-¡Severus! ¡Cuervo del demonio, ven y dame la cara para hacerte pagar!-

Sirius estaba teniendo ideas macabras en ese momento de cómo vengarse del cuervo… Podría… Castr… A no pero… Que no fuera algo tan grave, como para que Remus se pusiera muy triste si le quitaba algo que a su hermanito le vendría en falta.

-¡Dame la cara!- gritaba fuera de sí.

Escucho unos pasos y se preparo para la ¡vendetta! Pero por la esquina de la casa venia otra persona.

–¿Por qué se tarda tanto mi tío?- decía Draco para sí, pues había venido a buscar a su "tío" que se tardaba mucho para darle un último toque antes de la ceremonia que se celebraría en el jardín delantero de la casa de su papá Remus, Harry le había dicho que no se esforzara, pero el rubio quería que fuera un día perfecto para Sirius…

-¡Pero qué haces así! ¡Tu túnica es un desastre tío!- dijo un horrorizado Draco al ver la pinta de Sirius.

-Ya lo sé… Fue el cuervo… Ese- contesta de malas pulgas el ojiazul.

-Oh… no pueden dejar sus disputas ni en un día especial como este- dice Draco rodando los ojos divertido, luego se acerca a su tío y deja la túnica como nueva con su magia

-¡Listo estas perfecto!- sonriendo ante su labor bien hecha –Vamos que se hará tarde.-

-¡Draco!- dice Sirius con gesto preocupado -¿Cómo te pones a hacer magia? ¡Harry me mata si se entera que has estado haciendo esfuerzos por mi culpa!-.

-¡Por favor tío! –Responde con fastidio el ojigris- ¡Sólo fue un inofensivo hechizo de limpieza!... no use si no una muy pequeña cantidad- haciendo el gesto con la mano.

-Aún así, no deberías andar haciendo hechizos por cualquier cosa- dice Sirius quien es jalado de un brazo por Draco que lo ínsita a caminar para que al fin comience la ceremonia.

-¿Quién está haciendo hechizos por cualquier cosa?- pregunta Harry entrando en escena enfundado en un traje negro y una capa verde que resaltaba sus ojos, iba elegantemente vestido pues era el padrino.

Sirius que iba a delatar al rubio, al recibir una mirada mortal de esos ojos grises, prefirió callar pues sabía que Draco estaba de un genio terrible y era mejor no hacerlo enojar.

-Nadie amor- responde Draco acercándose a Harry, quien inmediatamente lo rodea con sus brazos lo mejor que puede debido a la barriga de siete meses de su pareja, donde crecía su hijo.

–Oh… Bueno papá Severus le hizo una broma a Sirius-.

-¿A sí?- pregunta Harry con un brillo travieso en sus ojos -¿Qué hizo esta vez el suegrito?-

-No importa Harry- responde Sirius –Luego te cuento, no quiero llegar tarde…-

-¡Por supuesto que no!- dice Draco muy emocionado –No puedes llegar tarde a tu propia boda-.

-Sí, pero…- Ante la mirada de advertencia de esos ojos grises el moreno prefiere no insistir.

–Bueno, después me cuentas…- dice Harry a Sirius, con uno de sus brazos rodeando a su pareja y el otro empujando al ojiazul, divertido dice –Que me muero por ver cómo te echan el lazo-.

-Cállate pequeño héroe o le pediré ayuda al dragón- caminando apresuradamente, casi corriendo dice –¡Y apresúrense que son los padrinos!-

Sirius ya estaba perdido de la vista de Harry y Draco, quienes reían divertidos ante la emoción y los nervios del hombre de ojos azules.

-Pobre Jamie, no sabe lo que le espera con ese bribón… Oh siendo testigo de la guerra pacifica entre Sirius y Severus, vaya que hay que ser malicioso…- decía esto mientras reía socarrón. -¿Qué fue lo que hizo tu padre cariño?- Pregunta Harry a su pareja ya cerca de donde deberían ubicarse para su papel en la boda, el ojiverde como padrino por parte de Sirius y Draco por parte de Jamie quien le había tomado cariño y formado una linda amistad.

-Luego te lo digo, apresúrate que casi va siendo hora de que venga la novia- apresura el rubio a su esposo, luego al pasar frente a una amplia ventana se ve en ella como cual espejo y dice –¡Oh! esta túnica no me sienta bien, con el blanco me veo muy gordo- suspira frustrado –Debería haber usado otro color- reflexiona.

Harry lo abraza.

–Te vez hermoso mi amor, así pachoncito por…

-No estoy pachoncito…- Interrumpe a su pareja fulminándolo con la mirada.

-No amor…- responde Harry tratando de evadir cualquier peligro, pensando en que su pareja se acaba de llamar gordo a sí mismo, pero se enfada mucho si el u otra persona siquiera insinúa que estaba gordo –Estas hermoso, pareces un ángel ¡no que digo, un dios muy apuesto y sexy!-

El rubio sonríe satisfecho ante los halagos y el moreno sonríe aliviado de librarse de algún castigo nocturno.

Minutos después…

Sirius y Jamie, ya declarados oficialmente esposos se besan sellando su unión y uniendo sus magias con ese lazo llamado amor… Ante los aplausos emocionados de los invitados, tras el beso Sirius observa extasiado aquellos ojos marrones que lo enamoraron.

En la fiesta…

La música inundaba el jardín y se deslizaba en el viento. Harry de pie al lado de su pareja que descansaba sus piernas cansadas por el peso extra sentando a su lado, junto con Remus y Severus en la mesa, pide silencio para hacer un brindis.

-Sirius y Jamie, les deseo una vida llena de la magia de su amor que se perpetué a través de sus hijos, sé por experiencia…- dice observando brevemente a su pareja con amor, quien le devuelve una sonrisa - Lo maravilloso que es encontrar a esa persona a quien deseas amar y proteger, encontrando esa parte perdida de ti mismo… Brindo por su felicidad y que su amor crezca cada día un poco más- con una sonrisa picara agrega –Recuerden ¡nunca digas nunca! ¡Salud!-

Se escuchan las copas en el brindis y aunque Sirius está cansado de esa frase, con la que le han fastidiado innumerables veces, pero al ver a su esposa sonriendo radiante sentada a su lado, con esa mirada llena de amor impregnados en esos hermosos ojos marrones, con la argolla de su familia en la mano de Jamie, sonríe agradecido porque sabe que nunca olvidara esa frase. Debido a que el mismo día que en tono de broma se la dijeron, encontró al amor de su vida.

Besando a su esposa, ocasionando bitores por parte de los invitados, luego con las manos entrelazadas viendo los juegos artificiales que brillaban en el cielo nocturno, cortesía de su padrino pensaba que sí, que esa frase era una de las que más le gustaban en la vida.

-Nunca digas nunca- susurro casi para sí mismo.

-¿Qué dijiste mi amor?- le pregunta su radiante esposa con una gran sonrisa de felicidad.

-Que te ves hermosa de blanco cielo- responde acercándose a su amor, para darle un beso.

-Y tu muy guapo con esa túnica cariño- le dice ella rozando sus labios.

Besando con amor a su esposa, Sirius siente que es más feliz que nunca con la oportunidad que la vida le dio y aceptando que nunca diría nunca. Porque la vida estaba llena de maravillosas posibilidades.

-Fin-

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Lunatica: Recuerden que las musas con sus ideas maquiavélicas me hacen hacer estas locuras, soy totalmente inocente…. XD

Las musas responden con inocencia e indignación: ¡Que falsedad y que calumnia!

Lunatica: como si nunca me hubieran hecho una de las suyas, como amenazarme… O secuestrarme… (ojitos de perrito)

Musas: ¡ay por favor no te sienta bien el papel de victima!

Lunatica: Y a ustedes no les queda el papel de inocentes

Musas con gesto amenazador: ¡ya deja de molestar! ¡Fastidiosa y LOCA!

Lunatica: Así me quieren…

Musas: Sí claro…

Lunatica con gesto pensativo: Además recuerden que soy Lunatica por la luna y no por locura.

Musas rodando los ojos: ¡A ver quien te cree!

Lunatica riendo divertida: Ah no puedo con tanto amor…

Musas: ¡cállate!

XD

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*Lunatica y las musas*

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