Y quinientos años después… ¡YO! Con los últimos tres relatos de Runa.

¡Los encontré!

¡Suerte!

*Runas**Runas**Runas**Runas**Runas*

18

El trió

En frente de la chimenea en casa de Remus y Severus, Mientras Draco tenía en brazos a su pequeña hija de cabello rubio y ojos verde llamada Drahy, Harry los envolvía en un abrazo, en tanto Sirius estaba al lado de su esposa Jamie quien estaba rodeada entre sus brazos y sus dos pequeños niños pelinegros dormían sobre las piernas de su madre. Remus y Severus estaban juntos en un mueble.

"Sirius estaba mojado de pies a cabeza y cubierto de lodo" Contaba Remus con un brillo nostálgico en sus ambarinos ojos.

Severus evitaba reír ante la imagen del recuerdo que se formaba en su cabeza, al recordara sus hijos haciéndole travesuras a los demás, sobre todo a Sirius, en esos momentos se había sentido muy orgulloso de sus trillizos.

"A pesar de que eran mis sobrinos y me hacían orgulloso al haber heredado el talentos bromista, en los momentos que era su victima me sentía casi… arrepentido de incitarlos a veces" Dijo Sirius pensativo.

"Sólo te molestaba cuando eran contra ti" Intervino Severus mirándolo con ojos entrecerrados "Tú incluso les dabas ideas"

"Bueno… Eran mis sobrinos tenía que enseñarles" Se defendió Sirius.

"Espero que no andes dándoles ideas a nuestros hijos" Advirtió Jaime a su esposo quien puso gesto inocente "Estás advertido"

"No haré nada" Prometió el aludido de boca para afuera.

"No puedo negar que me divertía viéndolos meter en aprietos a Sirius y a su papa" confeso Remus ante todos.

"Y viendo que muchas de las cosas las aprendían de ellos" Dijo Harry como de pasada y al recibir dos miradas ofendidas de Severus y Sirius no puede evitar reírse.

"Eso es cierto" Dijo Dracopensativo "Era su culpa"

Severus y Sirius casi, casi hacen una mueca de arrepentimiento que más bien se convierte en una de satisfacción.

"A veces no podíamos controlar a esos tres, era unos niños risueños y traviesos" Recordó Severus con gran nostalgia "Recuerdo la vez que en un ataque de magia accidental convirtieron a Sirius en un conejo de pintas multicolores por un día entero"

"Lo disfrutaste hasta que te toco a ti acabar coloreado de rosa con fragancia extra de fresas" Apuntillo Sirius burlón.

"Y como olvidar cuando todas las casas de runa acabaron en colores chichones" Colaboro Remus a los recuerdos.

"¿Y por qué hicieron eso?" Pregunto Draco curioso.

"Para que se vieran más bonitas" Dijo Sirius orgulloso.

"Duramos casi un mes en resolver eso" Dijo Severus entre serio y divertido.

"Eran traviesos" Se rio Harry "Tuvo que ser divertido"

Todos le dirigieron una mirada que decía –Estás loco- a las claras.

"Que se te cosa la boca" Reprendio Jaime escandalizada.

A lo que todos rompieron en risas.

Así pasaron ese rato en familia, embargados en esos recuerdos que alegraban sus corazones a pesar de llenar de nostalgias a los Snap, recordando como controlaban a sus niños con torta de chocolate hecha por Remus o encerrados aprendiendo pociones o mejor dicho acabando con la paciencia de su padre y sus valiosos ingredientes Lien, Jamir y Evan Snap. Jamir especialmente quería ser un gran pocionista como su padre "¿verdad que puedo?" pregunta inocentemente mientras "hacia" una poción para su tío Sirius.

Que suerte que los niños dormían, pues las travesuras que hacían esos tres eran peores que las de sus niños, que bueno que no podían escuchar esas historias y no se les ocurrirían ideas ¿Verdad?

Fin

*Runas**Runas**Runas**Runas**Runas*

No digo nada, sólo espero que disfruten.

¡La magia en ti"

Lunática y las musas.