Disclaimer: personajes de JK. No gano nada haciendo esto más que divertirme y divertirlos.


El misterio de los elfos domésticos

Capítulo 2: La marca.

Era imposible que aquella marca reapareciera tantos años después de haber sido vista por última vez. Y sin embargo allí estaba, marcada en una pared, en la escena de un crimen.

Para cuando Hermione pudo terminar de procesar la información que Draco acababa de darle, fue capaz de notar un detalle en el que antes no había reparado, ocupada en mantener la cabeza fría y no dejarse llevar por el pánico: hablaban de un elfo doméstico.

—¿Dónde está el elfo? —Fue lo primero que pronunció después de sacar la mirada de la marca.

—Lo llevaron al cuartel, Sammuels está con él en estos momentos, interrogándolo.

—No quiero que sea tratado como un criminal, Harry, seguramente sea un inocente en todo esto. Si presenció la muerte de esta familia tiene que estar en shock.

Ella no se quedó a esperar una respuesta de parte del Jefe de Aurores. Dando la vuelta salió de la casa para dirigirse al Ministerio, en donde trataría de hablar con el pequeño ser antes de que las cosas se salieran de control.

Si hubiera esperado unos minutos más, tal vez podría haber escuchado las palabras que Draco dijo después de escucharla.

—No quiero contradecir a nuestra Ministra y jefa, Potter, pero el elfo confesó cometer los crímenes. Aunque no era necesario que lo dijera, ya que está cubierto de sangre.

En el cuartel de aurores, Elisa Sammuels se levantó de su lugar cuando vio a Hermione Granger acercarse a paso rápido a la sala de interrogatorios que ella estaba custodiando. La castaña mujer apenas la miró antes de intentar entrar a la sala, sólo para encontrarse con que estaba bloqueada mágicamente y nada de lo que intentara servía para abrir la puerta.

Frustrada giró y cruzó una mirada interrogante con la auror, quien le respondió inmediatamente después de entender sus intenciones.

—Los inefables están tratando de estabilizarlo debido a que cuando llegamos al Ministerio algo extraño pasó en él. Se puso a gritar como loco y quiso desaparecerse, así que tuve que solicitar ayuda —le explicó.

—¿Y esa ayuda tenía que ser precisamente de los empleados del Departamento de Misterios?

Elisa miró a Hermione con un poco de preocupación, ya que creía que la Ministra no estaba siendo tan objetiva como debía con un sospechoso de asesinato, fuera elfo o humano. Pero no podía hacer más que responder a sus preguntas.

Por fortuna para ella, Zabini salió en esos momentos de la sala y toda la atención de la castaña se volcó directamente en él.

—¿Cómo está el elfo? ¿Y qué le hicieron? —exigió, más que preguntó, Hermione en cuanto el moreno se paró a su lado.

Sin embargo, nuevamente no obtuvo las respuestas que buscaba, porque antes de que el inefable pudiese contestar, Harry Potter habló por él.

—Estás mostrando mucha preocupación por alguien que es sospechoso de asesinato múltiple —le dijo, poniendo una mano en el hombro femenino y apretando un poco—. Entiendo lo que sientes y porqué lo haces, Hermione, pero tengo que recordarte que debes dejar a un lado tus sentimientos para ocupar tu cargo. Que, sin ofender, pero no es en este departamento. Déjame llevar adelante la investigación y en cuanto sepa algo prometo hacerte un informe completo.

Los otros dos testigos que escucharon la conversación se quedaron tan quietos como estatuas, temerosos de la reacción de quien, en teoría, no recibía órdenes de nadie. Pero la mujer sólo miró fijamente a su amigo de la infancia a los ojos y asintió.

—No quiero que sea como el caso de Winky, Harry, eso es todo —le dijo.

—Han pasado muchos años desde eso, y las cosas son diferentes ahora. —Hermione suspiró sabiendo que el auror tenía razón.

—Espero tu informe —dijo antes de salir del lugar y dirigirse a su despacho.

Tenía que preparar un discurso para cuando la prensa supiera del hecho.

Harry se pinzó el puente de la nariz antes de mirar a Blaise y preguntarle:

—¿Pudiste averiguar algo más? ¿Realmente es el asesino? —Elisa se tapó la boca con las manos. Zabini torció el gesto antes de hablar.

—No puedo asegurarlo, tiene un bloqueo mental que no me permite ver nada en sus pensamientos, ni siquiera eso. Él tampoco ha dicho nada nuevo, pero continúa afirmando que los mató.

Harry se tomó unos momentos para analizar la situación del elfo: estaba en la escena, cubierto de sangre y asegurando haber matado a sus antiguos dueños. Nada en el lugar indicaba que allí hubiera estado otra persona o ser, pero la pequeña criatura tampoco tenía más que palabras. Los recuerdos estaban bloqueados en su cabeza y si un inefable no había podido obtener algo de información, tampoco lo haría un autor.

Y sin embargo, su instinto le decía que allí faltaban piezas para armar el puzle.

—¿Crees que pueda estar hechizado? —le preguntó a Blaise.

—Creo que está traumatizado, en shock emocional, y eso genera automáticamente una barrera que no podemos romper hasta que el shock ceda. Lo bueno es que pasará, lo malo es que no tenemos forma de saber cuándo ni lo que pueda hacer el elfo cuando recupere ese lapso de tiempo en su mente. Es inestable en estos momentos —respondió el moreno, totalmente serio.

—Así que si nadie lo está doblegando a su voluntad, es culpable. —Blaise negó con la cabeza.

—No detecto rastros de Imperius ni Obliviate, pero creo tienes que investigarlo bien. En una familia de magos, un simple elfo podría haber sido repelido fácilmente. Además, incluso aunque ahora sean libres, basta una orden para que los detengan. Es muy extraño.

—Bien, gracias por tu ayuda Zabini.

El inefable asintió y se marchó con paso tranquilo. Harry por su parte miró a su compañera y le hizo un gesto con la mano para que lo siguiera.

Una vez que llegaron a la oficina y se reunieron con todos los allí congregados, Potter volvió a hablar.

—Que un equipo custodie al elfo y traigan a unos sanadores, necesita revisión médica y alguna poción calmante. O'Neil, Roberts y Jefferson: vuelvan a la casa y busquen rastros de magia o alguna presencia que no sea la de la familia o el elfo. Malfoy, Sammuels, Randall, ustedes vienen conmigo. Investigaremos el entorno de la familia, trabajos, círculo íntimo, conexiones con otras familias. Hay que averiguar algo sobre el por qué esa marca apareció en la pared y que relación podría tener con los muertos.


Dos días después, decenas de personas cercanas a la familia Johnson habían sido interrogadas sin obtener ninguna información significativa. Todos coincidían en que eran personas trabajadoras, amables y tranquilas.

El niño concurría a una escuela muggle para poder integrarse mejor en los dos mundos, y Harry había decidido hablar con el personal de la escuela. Sin embargo tampoco había conseguido nada allí, las maestras, la directora y el resto del personal no sabían que hubiese algún problema con los adultos y nunca los habían visto en actitudes extrañas o discutiendo con alguien.

En el mundo mágico eran una familia sangre pura, pero sin conexiones con las guerras pasadas. Tenían prácticamente una actitud modelo y siempre estaban involucrados en donaciones importantes a San Mungo o a cualquier actividad benéfica que hubiese. Así que muchos estaban consternados y la investigación estaba completamente varada.

Harry estaba frustrado. Tanto que cuando fue a darle el esperado informe a la Ministra, rezó internamente para que ella no se pusiera en plan de defensa hacia los elfos.

Por supuesto, sus deseos no fueron cumplidos.

—¿Qué tal va el caso, Harry? —Fueron las primeras palabras que escuchó, y aunque entendía que eso era lo que correspondía, se sintió todavía más presionado.

—Estancado. Nadie tiene o tuvo problemas con los muertos, he buscado personalmente conexiones entre la marca y la familia y tampoco hallé nada y Malfoy, que se ha encargado de buscar algo en relación a Grindelwald, tampoco encontró información —le respondió.

—¿Qué me puedes decir del elfo? —preguntó Hermione. Potter torció el gesto ya que esperaba poder evitar esa pregunta el mayor tiempo posible. Sin embargo, la mirada femenina le hizo saber que no, no podría evitarlo.

—Sigue estando en custodia —dijo—. No hemos podido hacer que recuerde nada y sólo balbucea que es el asesino de sus ex dueños, a quienes por cierto parecen haber matado sin magia. Con algún veneno o algo similar, pero incluso aunque hemos pedido ayuda en San Mungo nadie pudo encontrar rastros del Filtro de los Muertos, que fue mi primera opción. Ni siquiera hemos encontrado indicios de sustancias potencialmente mortales, por lo menos mágicas —Hermione asintió a sus palabras, Harry la miró. Tenía el ceño fruncido y parecía estar buscando la manera de encontrar una solución en su cabeza.

—¿Por qué lo sigues manteniendo vigilado? Ni siquiera tú crees que haya sido el culpable por esas muertes, ¿no sería mejor dejarlo libre?

—Está confesando algo, lo haya hecho o no, no puedo simplemente dejarlo ir por una corazonada. Además, cada vez que lo sacamos de la sala que le acondicionamos especialmente comienza a darse cabezazos contra las paredes, las mesas o lo que encuentre. La última vez incluso intentó atacar a uno de los aurores y el hechizo que le lanzaron fue tan fuerte que creí que lo habían matado, créeme que lo tenemos con nosotros por su propia seguridad, Hermione.

—Lo entiendo, pero aún así… —Potter negó con la cabeza.

—Según Zabini, que nos ha estado ayudando a intentar entrar en su cabeza y descubrir qué pasó realmente, el elfo está en un estado de shock tan fuerte que sus recuerdos se ven bloqueados. Eso lo convierte en alguien extremadamente inestable, mientras dure el bloqueo e incluso una vez que lo recuerde todo de nuevo, ya que no sabemos cómo puede reaccionar en ese entonces. Y no hay forma de saber cuándo ocurrirá, así que lo mejor es darle tiempo y proporcionarle un seguimiento y atención que no tendrá en otro caso.

Finalmente la mujer se rindió a las palabras de su amigo, sabiendo que tenía completa razón sobre lo que estaba diciendo y que lo mejor que ella podría hacer era no meterse tanto en ese asunto por el momento. Harry estaba teniendo problemas para avanzar en la investigación y tal vez ella pudiese ayudarlo un poco con ello.

Después de todo los muggles tenían venenos indetectables que los magos muchas veces no conocían, así que lo mejor era buscar una nueva perspectiva.

—Tal vez pueda ayudarte a tener otra perspectiva, pero necesito que me des un par de días para arreglarlo todo —le dijo. Él hizo un gesto afirmativo con la cabeza y se revolvió el pelo en un tic nervioso.

Ella iba a bromear sobre eso pero entonces ocurrieron dos cosas a la vez, un pergamino de color rojo siendo traído por una lechuza entró por la ventana de Hermione y un Patronus atravesó la puerta del despacho.

Obviamente, la figura plateada consiguió toda la atención de ambos.

—Hay un nuevo muerto Potter, te necesitamos de inmediato en Hunsford, a las afueras de Kent —dijo la voz de Malfoy, que sonaba dentro de toda la oficina con un tono que estaba más bien preocupado—. Es urgente.

—Iremos juntos y…

—No, debes quedarte aquí. Te convertiste en la persona más importante para nuestra sociedad y si queremos evitar el pánico entre la población no pueden verte presente en las escenas. Por favor, Hermione, mantente en el Ministerio y yo te aseguro que volveré a verte en cuanto sepa qué es todo esto y porqué hay tanto revuelo.

Con esas palabras, Harry se desapareció en el lugar y cuando él se fue, ella miró la carta:

«Señora Granger, nos gustaría reunirnos con usted para conocer un poco acerca del caso que tan ocupados mantiene a los aurores, ya que entendemos que se debe a algo realmente grande. Sin embargo no hemos recibido información de parte de quienes lo investigan y tanto silencio comienza a preocuparnos. No queremos mentirle a la población y mantenerla a ciegas.

Atentamente,

Sarah Gala.

Periodista de El Profeta.»

Genial, lo que le faltaba era tener que lidiar con la prensa.

Cuando Harry llegó a la escena se encontró con todos sus subordinados en el lugar, algunos entrando y saliendo de la gran casa que se hallaba frente a sus ojos, otros inspeccionando el jardín y los alrededores.

Y justo cuando iba a encaminarse por el camino hacia la puerta doble de entrada, Blaise se apareció a su lado. Eso lo sorprendió, ya que era bastante bien sabido que sólo llamaban a los inefables en ocasiones especiales, y últimamente lo estaba viendo más a él que a su propia esposa.

—¿Qué haces aquí? —preguntó.

—Draco fue quien me llamó —le respondió el otro hombre. Y así, juntos, caminaron rumbo al interior de la vivienda.

Lo que se encontraron en la biblioteca les puso los pelos de punta.

Un hombre de unos sesenta años estaba sentado en un sillón, frente a una gran chimenea que tenía restos de madera en ella. Sobre una mesa ratona había una copa de vino servida y el muerto sostenía entre sus manos un libro. La cosa no sería en absoluto extraña si no fuese porque, otra vez, tenía el rostro una expresión de horror. Y además, le habían sacado los ojos.

Inmediatamente Harry dio la vuelta e inspeccionó las paredes, encontrando en el techo la marca de las Reliquias.

O la de Grindelwald.

Sin embargo, la forma en la que se cometían los asesinatos no parecía tener relación ni con el mago oscuro ni con la historia de los tres hermanos.

Entonces Draco Malfoy entró a la biblioteca y sin demasiadas ceremonias dijo:

—Hay un elfo en la cocina, exactamente como el asesinato anterior. Zabini, te esperan allí.

El moreno salió a paso rápido sin preguntar más nada, Harry se fijó en los ojos grises del otro auror y supo que el problema sería definitivamente más grande.

—Asegúrate de que la prensa no sepa nada de nada y que lleven al elfo al cuartel. Pero no lo pongas con el otro —dijo.

Malfoy asintió.

Esto era malo, muy malo.


Segundo capítulo de esta historia. Realmente no tengo mucho que decir, más que nada porque soy muy mala manteniendo el misterio xD. Espero que esto les guste, sé que no les cuento mucho, pero todo esto es importante aunque no lo crean^^.

Nos vemos pronto, con el siguiente capítulo :).

Besos, Ceci.