Editado: 20/11/2017

Disclaimer: Lamentablemente no soy la dueña de los personajes que utilizaré, sólo la trama fue creada por mí. Este fic no es una continuación de la saga de juegos de Kingdom Hearts, tan sólo es una nueva, con el fin de entretenerlos. Espero que lo disfruten.


Dedicado a las personas que desean escribir, es difícil iniciar con el camino pero tengan la seguridad que serán escuchados.


I'll not die
I'll wait here for you
I feel alive
when you're beside me

Time of Dying

Three Grace Days

Primera temporada
El plan

CAPÍTULO III
El Torneo inicia

"Si de mí depende recuperar tú sonrisa, entonces me esforzaré"

-¡Este es un anuncio para todos los concursantes del Torneo Struggle!-gritó un señor.

El señor se encontraba a mitad del círculo de la arena Solar. Un nuevo día había iniciado junto con el más esperado Torneo del año. Se trataba de un certamen donde los habitantes más fuertes del reino ponían a prueba sus habilidades y demostraban quién era el más fuerte. Era una ocasión donde podían olvidar sus preocupaciones y sentir la emoción de las batallas. Un niño con una toalla en la espalda trataba de mirar entre el poco espacio que le dejaban las personas.

-¿Te puedo ayudar, amigo?-preguntó una voz detrás de él.

El niño fijó su mirada en la persona que le había hablado. Se trataba de un joven que ocultaba su rostro y su cuerpo bajo una capa. A pesar de tener un atuendo bastante misterioso, el niño no se inmutó ante su apariencia.

-Señor, me gustaría poder ver lo que está ocurriendo en la arena.-respondió el niño con mucho respeto.

El joven colocó sus manos bajo los brazos del niño y lo cargó sobre sus hombros, procurando que su rostro siguiera oculto.

- ¡Puedo ver todo! Muchas gracias señor -gritó de alegría el niño.

El joven permaneció en silencio.

-Estamos aquí reunidos, en la arena Solar, para dar inicio con nuestro Torneo. exclamó el comentarista- Antes de comenzar, presentaré a las personas importantes que nos acompañarán hoy.-exclamó con orgullo.

El señor señaló hacia su izquierda, indicando una gran carpa que ocultaba su contenido bajo varias cortinas.

-Primero que nada presentaremos a la persona que inauguró el Torneo y la cual esta encargada de manejar nuestro reino: Su Alteza Real, Xemnas.

Una de las cortinas se abrió, mostrando al Rey sentado en un trono. Se trataba de un hombre con un semblante tranquilo. Sus ojos eran dorados que reflejaban el poder que poseía. Su cabello era plateado, lacio y lo tenía largo. En su cabeza llevaba una corona dorada con decoraciones rojas. Su tez morena era poco frecuente en Twilight Town. La gente gritó de júbilo al mirarlo.

-Desde tierras muy lejanas, nos visita el futuro esposo de nuestra princesa: El príncipe Sora y su guardián real Riku.

La siguiente cortina se abrió, mostrando a dos jóvenes sentados. Sora sonreía ampliamente mientras se levantaba para recibir la ovación. Riku permanecía a su lado en silencio, sin hacer ningún ademán. El príncipe era un joven de piel morena que hacía una combinación exótica con sus ojos azules. Bajo su cabello castaño claro descansaba una corona roja más pequeña que la del Rey. Su sonrisa cautivó al instante a más de una aldeana del reino.

- La siguiente persona que nos visita es la hermosa princesa Naminé.

Aquél nombre…

El niño exclamó un leve grito al sentir que las manos del joven habían perdido su fuerza. El joven de inmediato lo sostuvo, disculpándose por su descuido. Una nueva cortina se abrió junto con sentimientos enterrados de aquél joven encapuchado. La cortina descubrió a la hermosa princesa. Naminé se levantó con elegancia y saludó a los aldeanos con una leve sonrisa. La princesa llevaba puesto un hermoso vestido azul cielo que hacia juego con la hermosa corona que descansaba sobre su cabeza. Un listón azul envolvía con elegancia su cabello cenizo en una larga trenza. Una sensación que nacía en la boca del estomago del joven emergió sin aviso.

-Señor. ¿Se siente bien?-preguntó el niño.- ¿Quiere que me baje?

-N-no te preocupes, amigo. Estoy bien.-exclamó el joven.

Los ojos del joven no podían despegarse de la princesa. Naminé volvió a su asiento, con una sonrisa de par en par. Sin embargo conocía la verdad detrás de aquella sonrisa falsa. Era inevitable preocuparse por ella.

-Y, haciéndonos el honor de estar aquí por primera vez...-continuó el señor- La Orden XIII.

La última cortina se abrió, mostrando a su paso un grupo de doce personas que vestían una capa negra. La gente gritó con entusiasmo, algunos incluso les aplaudían. Aquellas personas eran tratadas como héroes.

-¡Los concursantes que deseen probar su fuerza y habilidades en el Torneo Struggle deberán de inscribirse en los puntos de control que están a mis espaldas!-exclamó el señor -Los demás deberán de aguardar a que inicie el Torneo.

-¿Usted va a participar?-preguntó el niño mientras el joven lo bajaba de sus hombros y lo dejaba en el suelo.

- Si - respondió el joven con una leve sonrisa.

-Entonces lo apoyaré porque sé que usted podrá ganar.

-¿Cómo estás tan seguro de eso?-preguntó con intriga.

- Seré un niño pero sé reconocer un campeón.

Con esas últimas palabras, el niño corrió hacia su madre. La mujer le agradeció con un movimiento de su mano mientras se perdían de vista entre las personas. El joven no perdió el tiempo y se dirigió hacia los puntos de control. Varias personas aguardaban su turno en la fila. Algunas lucían músculos fuertes debajo de sus ropas y otras comenzaron a presumir sus habilidades para intimidar a sus futuros enemigos. Sin embargo, no le importaba al joven. Lo único que necesitaba era confiar en sí mismo para ganar. Algo que había aprendido muy bien de su padre. El guardia le indicó tomar asiento frente a él. El joven lo obedeció mientras sacaba sus documentos y los entregaba. Sin perder el tiempo, el guardia lo abrió y lo examinó.

-Ciudadano de nombre Ventus -dijo el guardia- ¿Podría quitarse su capa?

-Con gusto, señor.- respondió el joven.

Las personas lo miraron con atención al sentirse curiosas por averiguar su apariencia. El joven obedeció. Se trataba de un joven alto y de mirada desafiante. Sus ojos eran de color verde y su cabello era negro, lacio y lo tenía corto. Llevaba puesta una camisa negra con un encajado en forma de X debajo de su cuello. Bajo un cinturón negro, traía un pantalón azul marino con decoraciones doradas. Traía dos aretes negros incrustados en su oreja derecha y guantes negros.

-Gracias, joven -indicó el guardia- Estamos tomando esta medida de seguridad porque creemos que el ladrón del viento podría aparecer.

El joven ahogó una risa irónica mientras le asentía con la cabeza. Ni el guardia ni los presentes se imaginarían que estaba oculto bajo aquella apariencia. Roxas no había dormido a causa de preparar su disfraz. Tenía que tener extremo cuidado en no ser reconocido o su plan fracasaría.

El guardia le entregó un número de ficha. Roxas se levantó y se dirigió hacia la sala de espera. Aquél ambiente lleno de energía le hacía recordar los días en que fue reconocido como la persona más fuerte de Twilight Town. Aunque eran días que nunca volverían, por más que lo deseara. Varios concursantes se sentaron a su lado, dirigiéndole una mirada de temor y otras de desafío. Sin embargo a él no le intimidaba. Trató de dirigir su mirada hacia las carpas reales con la esperanza de encontrarse con ciertos ojos azules que anhelaba reencontrarlos. Sin embargo, el comentarista apareció en la arena.

-Se han alistado un total de diez concursantes -explicó el señor a la audiencia- Como sabrán, estas personas tendrán que pasar por las tres fases que impone el concurso. El ganador se llevará el cinturón de oro, el título del ciudadano más fuerte y tendrá la tradicional cita con la princesa Naminé.

La gente se volvió loca al escuchar las últimas palabras del señor. Por inercia, la mirada de Roxas se posó sobre Naminé. La princesa tan sólo saludaba tímidamente desde su asiento. Un gesto particular en ella que la hacía ver más atractiva.

-¡Daremos inicio con la primera fase: el tiro con arco!-exclamó el señor.

Los concursantes se levantaron y se dirigieron en orden hacia la arena. De inmediato la gente los recibió con un gran aplauso. En la arena se encontraba una diana de madera, estaba a una distancia de treinta metros.

-Cada concursante demostrará su gran puntería en esta fase.-explicó el señor.- Serán descalificadas las personas que tengan el puntaje más bajo.

Roxas conocía la primera fase a la perfección. Consistía en tres intentos para acertar al centro de la diana. Le había tomado bastante tiempo mejorar su técnica con el arco. Sin embargo, tenía la confianza que lograría seguir en el Torneo. De inmediato, algunos concursantes quisieron ser los primeros en demostrar sus habilidades. Sin embargo, ninguno logró acertar al centro, sino conseguir cierta puntuación. Una decisión inteligente, sin duda pero el ladrón del viento no se conformaría con eso.

Siendo Roxas el último concursante, se dirigió hacia el lugar establecido. Se vistió con el equipamiento necesario, notando el ambiente de tensión que la gente creaba. Si él lograba acertar al centro, sería el jugador con mayor ventaja. Sujetó el arco y sólo una flecha. Antes de concentrarse por completo en la diana, deseo encontrarse con una mirada en especial. Los ojos de la princesa lo miraban con detenimiento, haciendo que sus miradas se cruzaran. Nuevamente la extraña sensación que nacía en la boca de su estomago apareció. Cuán hermosa se había vuelto.

Tuvo que detener aquél contacto para enfocarse en su objetivo. Como si se tratará de caminar, realizó su anclaje a la perfección. Ejerció tensión con la espalda, moviéndose ligeramente hacia atrás, para tensar más el arco. Con indiferencia y sin mostrar alguna clase de emoción, Roxas disparó la flecha y acertó perfectamente en el centro.

-¡El ganador de la primera fase: Ventus!-exclamó el señor, mostrándolo ante la gente.

Las personas lo aclamaban con emoción. Era una de las pocas personas que podían realizar esa técnica con tal seguridad. Roxas se dirigió hacia sus rivales, quienes lo miraron con respeto y temor.

-Fueron descalificadas tres personas en nuestro Torneo.-anunció el señor.- Los esperamos mañana a la misma hora para dar inicio con la segunda fase.

Roxas dirigió su atención hacia el público. Agradeciendo con un ademán de su mano la cálida felicitación. No obstante... deseaba con mayor intensidad que nunca perderse en el rostro de la princesa...


¡Lo consiguió! Había pasado la primera fase. Caminaba por un callejón en aquella noche fría y se dirigía a su escondite. Su capa escondía nuevamente su rostro. La cual también ocultaba una enorme sonrisa. No podía apartar los hermosos ojos que por poco había olvidado.

-Naminé…

De pronto, los gritos de una joven resonaron entre las paredes del callejón. Roxas agudizó el oído e identificó el lugar donde provenía aquél grito. Se dirigió hacia un pasillo, contemplando al fondo lo que sucedía. Dos hombres estaban alrededor de la mujer dejándola sin escape. La primera táctica de alguien que deseaba robar algo.

- Hey, sólo queremos un poco de lo que tienes... - exclamó uno con voz roncosa.

- ¡No tengo nada de valor! Déjenme, se los suplico - indagó la joven.

- No te preocupes, eso no será ningún problema...

El ladrón del viento corrió hacia ellos con gran agilidad. Llegando justo antes que uno de ellos pusiera sus manos sobre la joven. Con gran habilidad, derribó a ambos con una sola patada. Los hombres de inmediato se levantaron, bastante confundidos y sorprendidos al tiempo que huían por instinto de supervivencia. Roxas se giró hacia la joven y la ayudó a levantarse.

-¿Estás bien?-preguntó Roxas.

-Sí…-pronunció la mujer en un breve susurro.

Ella se retiró la capucha para descubrir su rostro. Se trataba de una joven de tez blanca, su cabello era color castaño claro, era largo y lo llevaba amarrado. Sus ojos eran color verde esmeralda. Alrededor de su cuello tenía una hermosa piedra del mismo color de sus ojos. La joven lo miraba con gratitud. El rostro del ladrón del viento mostró sorpresa al verla. No podía creerlo...

-¿Olette?-exclamó Roxas con sorpresa.

La mirada de la joven cambió al instante, mostrando la misma confusión que la suya. Más en un instante su rostro cambió por completo.

- ¿Ro…xas?-preguntó Olette.

Con un movimiento rápido, Roxas cubrió los labios de la joven con su mano. Ocasionando que el corazón de Olette estuviera al borde de colapsar al notar su mirada sobre ella.

-Ahora mi nombre es Ventus -explicó Roxas en un susurro.

El rubio retiró su mano para dejarla hablar. Sin embargo, Olette hizo algo que nunca se esperó. La joven lo rodeó con sus brazos, dejando que la canasta cayera al suelo, envolviéndolo en un cálido abrazo.

-No sabes cuanta falta me has hecho...-susurró Olette en su oído, a punto de llorar.

Roxas la abrazó de la misma manera, al momento en que recordaba todas las cosas que hicieron en su infancia. Tantas horas de diversión y risas sin control como un grupo. Aquellas aventuras que siempre recordó en sus momentos más difíciles. Olette se alejó de él y lo miró nuevamente. Sus mejillas se decoloraron un poco. Quería esconder su notable alegría. Sin embargo, no pudo hacerlo. Lágrimas caían de sus mejillas.

-También te extrañé Olette.-dijo Roxas algo nervioso por notar que estaba llorando- Te echaba de menos a ti y a la ciudad. El hermoso Twilight Town que ha cambiado.

-Sí… más de lo que te imaginas -respondió la chica con tristeza.- ¿Tienes un lugar donde quedarte?

- Estoy viviendo en el reloj principal.

-Así que no tienes ¿eh?-exclamó Olette- Entonces acompáñame, te llevaré a nuestro escondite.

- Pero ya...

- ¡No recibiré ninguna excusa, anda, sígueme!

Olette se agachó para sujetar la canasta que habían tirado los hombres. Sin previo aviso, sujetó su mano, indicándole con una mirada que lo siguiera. Roxas cubrió su rostro por inercia y la siguió. Caminaron por varios pasillos en silencio. De vez en cuando, Olette le sonreía con gusto. Ciertamente, estaba feliz de verlo. Tras unos instantes, ambos se detuvieron en frente de una gran cortina negra. Olette sujetó un extremo de ella y la extendió ligeramente. La chica le indicó que lo siguiera así que la obedeció. Aunque no podía creer lo que veía.

Se encontraba en el interior de un enorme lugar. El ladrón había visitado muchos lugares a su corta edad pero nunca lo habían impresionado un escondite como ese. Maravillado, recorrió con la mirada cada extremo del escondite, memorizándolo. Todo estaba iluminado por un centenar de velas. En cada esquina había algo nuevo; como un gran armario donde guardaban toda clase de armas. Varias camas de paja estaban ubicadas en un extremo. Muchas personas andaban de un lado a otro con cosas en sus manos. Algunas otras se encontraban en una pequeña arena entrenando. Localizó en todo el lugar varios carteles con la orden de atrapar al ladrón del viento. Sin embargo, le sorprendió el hecho de notar bajo cada uno, un letrero que decía "Te apoyamos". Olette distrajo su atención al momento de detenerse. Retiró su mano y dejó la canasta en el suelo. Frente a ellos, había cuatro personas… las cuales reconoció con alegría.

-Olette. ¿Has traído el pan que te pedí?-preguntó Pence.

-Sí, lo hice -exclamó Olette.

-¿Y ese quién es?-preguntó un joven de cabello dorado, lo tenía levantado en varias puntas. Era alto y delgado. En sus manos traía una espada.

-Hayner, chicos, no lo van a creer.-exclamó Olette.

Roxas comprendió las palabras de su amiga y retiró su capucha al instante.

-¿Ventus?-preguntó con sorpresa Hayner.

-¡Hey, es el chico de excelente puntería!-exclamó con entusiasmo un joven

-Eso lo sabemos Zack -dijo Hayner con cierto recelo.

-¡Increíble técnica, amigo!-exclamó Zack con el doble de entusiasmo.

Se trataba del mayor de los jóvenes del escondite. Sus ojos eran de un azul único, de tez blanca y su cabello era negro y muy rebelde. En su mejilla izquierda tenía una cicatriz en forma de X.

-¿Están ciegos?-inquirió Olette con reproche.- ¡Miren quién es!

-Es Ventus.-dijo con ironía Pence.

-¡Que no!-exclamó enojada la chica.-Imagínenlo con el cabello revuelto, color del sol, ojos azules…

De pronto, la chica se detuvo al notar que Hayner se acercaba rápidamente hacia el ladrón del viento. Roxas tan sólo miraba la espada que traía en sus manos. Sólo esperaba no tener que defenderse de su propio amigo. De pronto, dejó el arma caer. Su mirada indiferente, aquella que recordaba desde siempre, mostró alegría. Sin previo aviso, lo abrazó.

-Amigo, ¿dónde demonios estuviste? -susurró Hayner.

Roxas no pudo evitar sentir un nudo en su garganta al tiempo que correspondía el abrazo. Ver a la princesa, a dos de sus mejores amigos en una misma tarde..

- Lo siento... - susurró el rubio.

- ¿Que lo sientes? Haré que lo pagues después - respondió Hayner entre risas.

-¡Es Roxas!-exclamó con total sorpresa Zack.

La gente detuvo sus actividades y se colocó a su alrededor con gran interés. Reconoció a cada uno de ellos. Todos eran personas con las que alguna vez había compartido su amistad. Incluso Zack- su viejo maestro- lo había recibido con entusiasmo. Roxas abrazó a cada una con el mismo cariño. La sensación que tenía en ese momento… era inexplicable. Hayner se acercó hacia él, junto con Pence y Tidus.

-Estos dos creen en los rumores de la gente -explicó Hayner con cierto desagrado.

Tidus y Pence miraban al suelo con cierto miedo.

-Escuchen, si pudiera hacer todo eso, ya lo habría hecho desde hace tiempo, ¿no lo creen?-dijo Roxas con seguridad.

- Lo sentimos... - exclamaron al unísono.

- No hay problema, ya quedó en el pasado - respondió Roxas.

- ¡Hey, hey! Ya no más caras tristes - exclamó Zack bastante entusiasmado - ¡Vamos a celebrar! Roxas ha vuelto.

Una gran ovación hizo eco en todo el sitio. De inmediato, todas las personas comenzaron a preparar un gran banquete.

-Nosotros somos tú ejército Roxas, no tus enemigos.-dijo Hayner.

-¿Mi ejército?-repitió dudoso Roxas.

-Nosotros somos Freedom, una organización que aguardó por tú regreso…-explicó Olette.

-Para que no estuvieras solo.-concluyó Hayner.

Roxas… no podía estar más que agradecido. De pronto, sintió un brazo fuerte alrededor de su cuello. Zack lo abrazaba con alegría.

-Esta noche ni creas que te dejaremos dormir.-exclamó Zack.- Deberás contarnos lo que has hecho.

Seguramente así lo haría. De eso tenían que estar seguros. Al menos… podía contar una parte de su gran viaje.

Así, esa noche fue su primera fiesta después de tres años y la primera vez que volvió a apreciar los ojos de la hermosa princesa…

"Un verdadero guerrero estudia con mucho cuidado la posición que pretende conquistar"
Paulo Coelho.


Ha llegado el final de este capítulo. ¿Podrá ganar Roxas el torneo? ¿Por qué algunas personas le tienen miedo a Roxas? ¿Cuál será la segunda fase del torneo? ¿Podrá Roxas algún día ver a Naminé de nuevo? ¿Por qué es el ladrón del viento? Descúbrelo en el próximo capítulo. Dejen review :D

Notas de SoritaK

Les vine a traer este capítulo lo más rápido que pude. Tuve que meditar demasiado sobre las fases del Torneo del Struggle. Cómo extrañaba escribir esta historia. A decir verdad, es el fic en el que más duro he trabajado y con el que más me siento identificada. Muchos de los sentimientos de los personajes han sido experiencias de mí vida. Por esa razón, es tan preciado para mí el escribir esta historia y el que les guste. Ya han salido más personajes en este capítulo. ¡Sobretodo el precioso de Sora! Me encantó agregar al hermoso de Zack Fair en el fic.

De todo corazón, gracias por seguir a mí lado. Opiniones, críticas, recomendaciones, felicitaciones, comentarios, todo lo que quieran, las esperaré con mucho gusto.

Agradecimiento especial

A mi Mamá: La mujer más increíble del mundo, de la cual he aprendido a convertirme en una persona más fuerte. Tiendo a hacerla sonreír, a veces llorar e incluso hacerla enojar. Pero todo eso, me ha enseñado la experiencia más maravillosa de todas y es el vivir persiguiendo tus sueños. Te lo agradezco.

¡Y a todos los lectores anónimos! ¡Qué viva Kingdom Hearts!

Nada es lo que parece
Feelin' You