Capitulo 4
"She is both, hellfire and holy water.
And the flavor you taste depends on how you treat her"
Escuchar su voz lo había sorprendido, helado. Fumaba tranquilo mirando Europa a través de las ventanas de la sala de control cuando la voz de Faye había sonado con fuerza y dureza a través del altavoz. Como si el viento hubiera abierto una ventana de golpe. Apenas estaba procesando todo cuando Jet había aparecido y dado el OK para su abordaje.
¿Cuánto tiempo había pasado? Un año, algo así. Al final sí se había marchado. A veces, cuanto menos se anuncia algo más se cumple… Nadie la había ido a buscar, pero seguro tampoco era lo que esperaba al irse. ¿Y quién podía culparla? Le estaba haciendo la vida puta todos los días… y no podía evitarlo. No quería.
Esas largas piernas blancas tanteando el suelo mientras bajaba de la nave. La falda rota y apretada. Y la planta. ¿Qué carajo hacía con una planta, por Dios? Abrazaba esa cosa verde como si fuera una muñeca y ella tuviera 10 años. Faye creía que podía disimular sus sentimientos y a veces, debía reconocerlo, lo hacía más o menos bien, pero él podía darse cuenta de todo con solo observar sus gestos. Por eso era tan bueno jodiendola.
La mano apretada contra la maceta, la barbilla en alto, los pasos firmes, la voz dura a pesar de los golpes. No, no era una niña, algo había cambiado en ella durante ese tiempo… pero tampoco era lo que quería ser. No aún.
Los golpes. No dejaba de meterse en problemas. Mientras Jet la curaba no pudo evitar recordar que en general la situación era inversa. Cuando trabajan juntos el que salía mal herido era él, no ella. Pero actuando sola eso es lo que terminaba pasando. Uno recibía cualquier golpe que hubiera, no había escudo, nadie cubría.
La planta seguía en la mesita de la sala de estar de la nave, como un testigo de que Faye estaba allí. Su dueña dormía bajo los efectos del analgésico y el whisky pero la planta estaba allí. La había olvidado y Jet no la había movido tampoco aunque su lugar podría ser ya la sala de los bonsáis. Era una planta común, de cuatro hojas verdes, delgada, endeble. ¿Qué hacía Faye con una maldita planta?, volvió a pensar. Gruñó. ¿Por qué había vuelto si era más fácil cuando no estaba? Más simple, su cabeza hacía menos ruido, podía engolosinarse con su enojo. Ahora volvería a escena esa voz aguda y fastidiosa, picándole el seso, metiéndose debajo de su piel…
Escuchó una puerta abrirse en la distancia. Jet no podía ser porque estaba trabajando con los repuestos así que debía ser el mismo ángel del infierno, su ángel del infierno de regreso para joderle la vida.
