Perdón por el capítulo 4, cuando me di cuenta de como estaba traté de solucionarlo, borrarlo, cargarlo de nuevo y todo, pero no se qué pasa no aparecen mis cambios. Espero que con el tiempo se arregle, seguiré intentándolo. Es espantoso leerlo así!

Capitulo 5

Sentía que había dormido largo y tendido. En otra época solía tener un reloj pero nada de eso había quedado en su habitación. Suspiró y se desperezó, sintiendo los músculos algo duros y doloridos, producto de la tensa carrera por escapar. Estaba fuera de forma. Hizo una mueca, que expresión de vieja, por favor.

Se incorporó y encendió la luz del velador. Se había dormido en sudadera y bragas así que pudo ver los moretones en las piernas. Se palpó el pómulo. Auch. Feo, feo. Los hielos del whisky se habían transformado en agua y la bebió de un trago, limpiándose un poco la boca. Tenía hambre y ganas de un café doble bien cargado. ¿Jet habría preparado algo parecido? Rebuscó en el bolso y se puso unos leggings deportivos de color negro, cambió la sudadera rota por una musculosa gris, amplia, se hizo una coleta de la que se escaparon muchos mechones de cabello y decidió ir a la cocina.

Con suerte habría café o estarían todos durmiendo… El corredor tenía el tono de luz de día. El piso de metal estaba frío así que volvió por unas medias y de pasó cogió el vaso para devolverlo a la cocina. Tenía que hablar con Jet, decirle que no pensaba hacer nada con ellos y que solo quería salir de Europa en la Bebop para escaparse. Tenía que dejárselo bien claro y hacerlo rápido.

Miró la taza. Era azul y era la única maldita taza dentro de la alacena. Revisó, metiendo la mano, pero nada. Una sola taza. Esa taza. Sabía de quien era. ¿Por qué mierda no había más tazas? Miró los vasos pero eran pequeños y ella quería un café doble. ¿Qué había pasado con su puta taza blanca? La taza azul la miraba, desafiante. Frunció el ceño, miró sobre su hombro. Estiró el brazo, lo volvió a bajar, lo estiró de nuevo y cogió la taza por fin. A la mierda, pensó, es solo un puto café.

O Jet había mejorado sus habilidades de barista o ella estaba sedienta y le importaba poco la calidad del brebaje porque bebió la mitad de la taza en cuatro tragos y sintió que era el mejor café de su vida. ¿Habría alguna galleta, algún pastelito?

.- Esa es mi taza.

Dio un respingo.

.- ¡Mierda! Casi me matas del susto…

Spike estaba apoyado en el marco de la puerta de la cocina y le señaló la taza con la cabeza. Tenía la ropa de entrenamiento y una toalla sobre los hombros.

.- Es la única taza que hay. ¿Por qué es la única taza que hay? – ¿estaba repitiendo todo como una boba? Concéntrate, que él no te distraiga, pensó. Difícil.

Spike se encogió de hombros.

.- Y quiero beber café así que por favor… - terminó, haciendo un gesto que decía a las claras deja mi taza ya mismo.

Ella se dio vuelta y tomó un vaso de vidrio grueso de la alacena. Lo apoyó ruidosamente en la mesa entre ellos.

.- No sabía que la puta taza tenía dueño. Ya me serví así que puedes usar esto. – le dijo.

Él se tocó el puente de la nariz, buscando paciencia, aunque el gesto tan obvio solo la fastidió más. Ahora recordaba esa postura de superado que solía tener a veces, como si ella fuera una niña maleducada.

.- ¿En serio quieres discutir por una taza? – le dijo, por fin, levantando la vista.

.- Tu eres el que está clavando una bandera con tu nombre en la puta taza, no yo. Si no quieres discutir te sirvo café en el vaso y listo. – bebió un par de tragos calientes de su taza.

Cogió la cafetera y le hizo un gesto preguntándole si le servía o no café en el vaso. Ante su silencio le sirvió igual y acercó la azucarera.

.- ¿Una sola, no? – Revolvió con fuerza – Como siempre, un chico amargo, amargo…

Le acercó el vaso, se dio vuelta y guardó la cafetera y la azucarera en su lugar. Tomó la taza y el vaso de café que le había servido y estaba por dárselo cuando arrancó el desastre: su pie se tropezó con algo, trastabilló, sus dos manos ocupadas. Y el final fue inevitable aunque su intención era hacer una salida de reina. De alguna manera cayó sobre Spike, él quiso detenerla tomándola de los brazos, eso hizo que la taza y el vaso se movieran peligrosamente volcando el café caliente sobre ellos, quemándolos. Gritaron, ella finalmente soltó los vasos y se estrellaron contra el piso. Todo un caos en apenas dos segundos.

Spike sintió el café caliente pasando por la ropa, quemando, y rápidamente se sacó la sudadera lanzando un par de maldiciones. Faye sintió un dolor en el pecho e hizo lo mismo con la musculosa mientras sentía el café caliente pegado al sostén. ¡Mierda que quemaba! Los dos quedaron en un charco de café y vasos rotos con su ropa manchada en una mano y el pecho marrón y colorado, allí donde el café los había quemado.

.- ¡Imbécil! – le gritó él - ¡Por qué no miras por dónde caminas?

.- ¡Tarado! ¡Cómo si lo hubiera hecho a propósito! ¡Yo también me quemé!

Y así los encontró Jet, atraído por el estruendo y los gritos. Ambos sin ropa y con el pecho colorado, Faye colorada de vergüenza porque estaba en sostén, mirándose con odio. Suspiró. Ya habían empezado.

Una hora después almorzaban los tres juntos alrededor de la mesita de la sala de estar. Un bowl de caldo y fideos cada uno con algo parecido a verduras flotando. Escaso pero sabroso, al parecer Jet había mejorado sus habilidades culinarias.

Spike estaba sin sudadera y con una venda cubriendo parte del pecho. Faye tenía una musculosa corta y se veía también algo de venda en el medio de sus pechos. Venda amarillenta, por el ungüento anti quemaduras que Jet había sacado de la galera. Ambos comían en silencio, enfurruñados.

.- ¿Se puede saber por qué seguimos orbitando Europa? - le preguntó Faye a Jet de repente, obviando el gesto de fastidio de Spike.

.- Me atrasé con las reparaciones, no quiero dejar Europa sin probar el repuesto así que cuando considere que funciona como debe funcionar partiremos.

.- Te voy a dar algo de dinero para que pagues el viaje por las Puertas.- Faye engulló lo último que le quedaba en el bowl.

.- ¡Eso sí que es sorprendente!- exclamó Spike con la boca llena, algún fideo escapándose. Se volteó hacia Jet - Acepta ahora mismo, ahora mismo, Jet, no creo que esto se repita.

Jet se rió y ella los miró furibunda a ambos. Dejó el cuenco sobre la mesa, se acomodó la ropa y se fue de la sala un poco ofendida aunque con la excusa perfecta para desaparecer un rato en su habitación. Escuchó las risas mientras se alejaba.

Allí puso música, encendió un cigarrillo y se dedicó a revolver el cuarto en busca del tape beta y el reproductor pero no los encontró. Ella no se lo había llevado, asqueada como estaba del pasado. Claro que después lo había lamentado, quería ver mil veces ese vídeo, quería verse mil veces para recordarse, para construirse como cualquier ser humano se reconstruye a partir de los recuerdos...

Buscando metió la mano en el hueco que oficiaba de ropero y sus dedos se toparon con una pequeña botellita de vidrio, de esas típicas muestras de perfume que se entregan a potenciales clientes en las tiendas. Sabía qué era, sabía cómo olía, sabía bien por qué había quedado allí enterrada en el fondo de esa habitación...

Y entonces, con el cigarrillo en la comisura de la boca, recordó.