El pasado es un lugar para aprender, no un lugar para vivir.
Ese día Jet y Ed estaban fuera de la nave y la Bebop descansaba en el puerto de una insignificante colonia llamada Kaliko. Habían ido a parar allí por una avería improvista, Jet ardía de furia y se había perdido en la ciudad en busca de repuestos lo más baratos posibles porque encima estaban pelados. Ed lo guiaba después de hacer una búsqueda rápida en la web de la colonia.
Ella había salido con la pareja por la mañana, en busca de algún bar para pasar el rato, y había terminado en el único centro comercial de Kaliko. Un sitio pretencioso pero como ella no tenía dinero apenas pudo dar unas vueltas. Fueron suficientes como para sentirse mal y pobre y querer regresar a la nave a meterse en el hueco de su habitación. Lo único que había conseguido era esa muestra de perfume caro.
De regreso a la nave se había duchado, las duchas siempre le aplacaban el pensamiento rumiante que la volvía más loca de lo que estaba, y se había puesto ese perfume en todo el cuello y el escote. Se había bajado la botella entera, un poco furiosa por nunca tener el dinero para comprarse cosas bonitas. Y después, nada, se había tirado en el sofá a ver televisión.
En algún momento había aparecido Spike en escena, habían discutido un poco, habían bebido juntos otro y en otro momento el perfume se había convertido en objeto de debate. Era intenso así que se olía en el ambiente y mucho más si ambos estaban en el mismo sofá. Una cosa llevó a la otra...
.- Tiene olor a sandía... -recordaba que él le había dicho casi con la nariz pegada al hueco donde se encuentran el cuello y la clavícula. Hacía un rato que debatían sobre la fragancia y no se ponían de acuerdo. Los argumentos eran un poco raros pues el alcohol con el estómago vacío no era buena combinación.
.- ¿Cómo va a tener olor a sandía? Es un perfume caro... - había dicho ella, con fastidio porque él quería hacerlo ver como un perfume barato y cutre. Él había hundido la nariz todavía más y hecho un recorrido hasta su oreja.
.- Sandía, definitivamente. -olía con más intensidad, haciendo mucho ruido al aspirar- ¿Los perfumes tienen gusto? - había preguntado después y antes de que ella pudiera contestar le había clavado los dientes, dándole un mordisquito. Después había pasado la lengua. Y ella se había quedado congelada de la sorpresa, aunque a decir verdad no congelada porque el alcohol siempre la ponía un poco caliente…
Entonces los recuerdos se volvían un poco confusos... ¿Primero ella se había volteado a mirarlo en silencio o él la había vuelto a morder? ¿O él había aprovechado su movimiento para besarla en los labios? ¿O había sido ella? ¿Ella le había dicho después que si ella tenía gusto a sandía él tenía gusto a cigarrillos y cerveza? ¿Habían reído? ¿Las sonrisas no habían llegado a los ojos de ninguno? ¿Fue entonces que se pegaron como dos imanes y se revolcaron en el sofá un rato, a puro beso? ¿Quién había gemido más, él o ella? ¿No había sido él el que empezó a correr la ropa, buscando más piel? Si Ein no hubiera aparecido ladrando como un loco porque un bicho se había colado del puerto al interior de la nave quien sabe cómo hubieran terminado esos besos...
Ya. Por eso había dejado la botellita enterrada en el ropero. Y el recuerdo en el fondo de su mente. Después había quedado casi como un sueño, una ilusión que quedó tapada bajo los acontecimientos que se sucedieron, se desbarrancaron, tras la aparición de Julia.
Ellos no habían hablado jamás de lo que había pasado y realmente parecía que nunca hubiera existido. Tal vez esa fuera otra de las razones por las que terminó yéndose al final. No es lindo tener que olvidar cosas agradables…
