capítulo 7
Mientras Jet estaba dentro de la maquinaria de la nave, fuera de la vista, Spike permanecía de pie alcanzando las herramientas. Su mente estaba en parte en otro lado. El incidente del café le había permitido echarle un vistazo al cuerpo de Faye y más allá de las tetas fabulosas que seguía teniendo la cicatriz de la cadera era lo que había llamado su atención.
Se la había hecho en la última misión que compartieran. Lo recordaba bien. El tipo era un fanático de los cuchillos y ella había quedado a su merced un buen rato antes de que Jet la ubicara y Spike pudiera ir a ayudarla. Le había clavado su navaja y trazado una especie de siete y vaya a saber qué más planeaba hacer. Él había corrido desesperado, esperando no llegar tarde y cuando había visto la sangre y escuchado sus gritos…o
El corte era profundo, por suerte sin daño interno, y Jet la había cosido y dado antibióticos porque esa navaja había visto mejores días. Incluso no estaba la mar de afilada así que el corte debió ser muy doloroso mientras se hacía. ¿Tanto para llorar como Faye había llorado aquella vez? Faye era la drama queen por excelencia, pero era una chica dura y ahora estaba allí, quejándose a pura lágrima de que le quedaría una cicatriz horrible y que ella tenía una piel hermosa... Pero después, cuando desapareció y no regresó y los dos hombres se quedaron solos muchos meses, tuvo oportunidad de repensar el momento y sospechar que ella lloraba por otra cosa.
Y sí, finalmente le había le había quedado una cicatriz, un siete blanco rodeado de puntos, cual estrellas, asomándose apenas por sobre las bragas. Ayyy, una chica así no debería tener el cuerpo marcado. Suspiró y encendió otro cigarrillo.
.- ¿Me pasas el medidor Tanger? - la voz y una mano sucia de Jet salió del bloque de tanques, cables y circuitos que tenía delante. Spike lo buscó y se lo entregó.
.- ¿Cuándo crees que podremos salir de aquí? ¿Mañana? - le preguntó.
.- Tal vez, sí. ¿Cuál es el apuro?
.- Quiero ir a un bar y emborracharme y satisfacer mis necesidades masculinas por ahí.
Se escuchó la risotada de Jet, rebotando en toda la maquinaria.
.- Espero que no estén perdiendo el tiempo contándose chistes de hombres. ¡Les recuerdo que a mí me están persiguiendo los casino boys! - los sorprendió Faye desde el vano de la puerta de la sala de máquinas.
Se había cambiado y llevaba unos shorts y un top y tenía las manos en la cintura. El golpe en el pómulo estaba poniéndose verde y amarillo pero estaba menos hinchado.
.- En eso estamos, milady - respondió con sorna Spike. Ella obvió su comentario y se acercó buscando a Jet entre la maquinaria. Pero el tipo estaba bien metido allí dentro, fuera de la vista.
.- Dime Jet, ¿sabes dónde quedó mi tape beta y el reproductor? No los encuentro en mi habitación. - gritó.
.- ¿Ese por el que nunca pagaste? - dijo Spike, dándole una calada a su cigarrillo.
.- Jaja, creo que ya pagué por todo, ¿no te parece?
.- Está en el cuartito del corredor, donde están los trastos. - le respondió Jet.- Lo guardé lejos de la humedad porque Ed me dijo que la humedad es tremenda para esas cosas analógicas...
.- OK, gracias. - volteó para irse, pero se detuvo - Spike, ¿me convidas un cigarrillo?
Tendió la mano sin esperar su respuesta y tras un par de segundos de duda él le tendió el atado. Ella sacó dos cigarrillos, le guiñó un ojo y se lo devolvió. Después salió del cuarto de máquinas llevándose el short y el top y sus largas piernas blancas a otro lado.
Spike suspiró.
.- Jet, mañana mismo, ¿sí?
Al final estuvieron trabajando tres horas más hasta que Jet estuvo conforme con el resultado. El repuesto quedaría funcionando 24 horas más como prueba y si no pasaba nada y las mediciones de la computadora de abordo no arrojaban problemas estarían listos para irse de Europa.
Faye estaba sentada en la sala de los bonsáis mirando su planta. Jet la había llevado allí. ¿Podía estar mejor que cuando la tenía ella en su piso? La miraba con atención. La luz artificial le hacía bien.
.- Ni se te ocurra acostumbrarte a estar aquí... - le dijo.
.- ¿Entonces sigues pensando lo mismo?
Jet estaba en la puerta con sus tijeras y una jarra. Se había puesto un delantal, además, y su aspecto era gracioso.
.- ¿Después de estar con las máquinas te quedan ganas de estar con las plantas?
.- Me relajan Faye . - empezó a tocar sus bonsáis y se detuvo frente a su planta - Creo que es una Filias Nectae...
.- No lo sé, estaba en el piso cuando lo alquilé y tras una semana de no regarla seguía viva. Pensé que éramos dos sobrevivientes así que al final empecé a cuidarla. - le sonrió - y le salió la cuarta hoja. ¡Mi orgullo!
.- Las Filia Nectae están modificadas genéticamente. Son resistentes y hacen el proceso de fotosíntesis tanto con luz natural como con artificial. Así de simples son pero muy fuertes... - le vaporizó un poco de agua y sin mirarla directamente continuó - Pero volviendo a mi pregunta, ¿sigues pensando en irte?
Faye chasqueó la lengua y asintió. Se llevó las manos al pelo y se acomodó la vincha.
.- Pero no es tan terrible, ¿no? - Jet continuó con sus bonsáis - Tal vez cambies de opinión y sino... aunque sea quédate lo suficiente para ver a Ed, la chica se pondrá loca de contenta.
.- Por supuesto.
.- Entonces, ¿la estabas pasando tan bien en Europa? ¿Con novio y todo, dijiste?
Faye sonrió.
.- Sí, con novio y todo, podría decir... Pobre Scott, desaparecí de golpe. Qué feo que la va a pasar.
.- ¿Un tipo normal?
.- ¡Jet! Claro que sí, no atraigo solo locos armados o delincuentes - los dos rieron y las carcajadas rebotaron en el cuarto - Scott distribuye cerveza así que lo veía seguido en el bar. Un buen tipo, un rubio espectacular, tan alto... - suspiró - fuerte, suave al mismo tiempo…
Cayó ante la mirada sonrojada de Jet. Le dio risa.
.- En fin, lo pasado, pisado. ¿Mañana, entonces? ¿Mañana nos vamos de Europa?
.- Spike y tú están desesperados por arrancar, no me vuelvan loco. - se quejó Jet.
Faye hizo una mueca de disgusto y al cabo de un rato dejó la sala de los bonsáis. No era la primera vez que pensaba en Scott y lamentaba haberlo dejado así porque el chico la había hecho sentir muy bien, sorprendentemente muy bien... Pero bueno, nada dura eternamente.
Caminó por el corredor y se quedó en lo alto de la escalerita que bajaba a la sala de estar. Dudó un segundo pues el insoportable de Spike estaba, as usual, acostado en el sofá. Tenía los ojos cerrados pero un cigarrillo encendido revelaba que estaba despierto. Dios... qué pesado. Estaba aburrida y en su habitación no tenía tele así que hizo de tripas corazón y fue a sentarse en el sofá individual. Dio vuelta la pantalla y la encendió, empezando el zapping por los más de 300 canales del sistema. Una mierda tras otra.
Al final dejó un documental con imágenes de la Tierra en todo su esplendor. Tiempo atrás eso la ponía triste pero había decidido que enfrentar la tristeza era la mejor forma de dejarla atrás así que en Europa había visto varios docus y entrado a librerías para recomponer postales de su viejo mundo.
Entonces, allí en pantalla, de la nada apareció Singapur. Ahogó un gemido. El malecón de su isla natal era emblemático y Singapur había sido un sitio fabuloso... Su espalda dejó el respaldo del sofá, sus ojos atraídos hacia esas imágenes de otra gente, otra vida, otro mundo... El suyo.
"país soberano insular compuesto por 63 islas en la península de Malasia. Era el país más pequeño de una zona conocida como el Sudeste Asiático. Fue una de las grandes ciudades globales, centro financiero y activo puerto. Su población era mayoritariamente de origen malayo, chino e indio y a comienzos del siglo XXI era un atractivo destino turístico..."
Spike abrió un ojo y dio una pitada a su cigarrillo. Había escuchado los pasos de Faye, los reconocía, había presentido su duda en lo alto de la escalera y su decisión al bajar los escalones. Le había sorprendido oír la tele pero después, cuando la voz del locutor empezó a escucharse, le agradó porque ese tipo de programas siempre lo adormecían. Después su fino oído había escuchado un gemido y entonces empezó a escuchar lo que el locutor decía.
¿No le había dicho Jet que Faye provenía de un sitio llamado Singapur? ¿Sería el mismo? La verdad es que ellos dos nunca habían hablado de sus recuerdos. Después de que ella le gritara que los había recobrado él nunca se había mostrado interesado en ellos. En realidad a la vuelta no se había interesado en nada...
No veía la pantalla así que solo veía su luminiscencia sobre el rostro de Faye. La chica no le estaba prestando la menor atención a él, inclinada como estaba sobre la tele, con una mano sobre su boca y los ojos bien abiertos. Era todo ojos y oídos, eso seguro. Había un brillo en esos estanques verdes. Lo que fuera que mostraban las imágenes la estaba emocionando.
Él le dio una pitada al cigarrillo y la dejó de mirar. Emociones, malas compañías.
.- ¿Puedes bajar un poco el sonido? Quiero dormir. - dijo.
.- Cállate y déjame oír. - le respondió Faye al cabo de algunos segundos. - Siempre tan caballero... y no digas que no hay damas presentes, chiste viejo.
La chica se limpió una incipiente lágrima con el dorso de la mano y siguió mirando la tele un rato. Después se recostó contra el respaldo. El locutor seguía hablando pero al cabo de un rato parecía que el contenido de las imágenes era otro menos relacionado con ella.
Él gruñó. Y así pasó el rato, Faye viendo tele, él durmiendo o intentando dormir o lo que fuera que hacía siempre en ese sofá amarillo. Una escena que la nave conocía bien.
Cuando la Bebop entraba en modo noche bajaban las luces y quedaban solo unas de emergencia que brillaban tenuemente en los zócalos de los corredores o vanos de las puertas. Después había que ir encendiendo las luces de manera manual si uno quería más.
Tras cenar cada uno se había marchado a sus asuntos pero como siempre las noches eran largas y activas para la tripulación. Algunos dormían poco, otros no dormían nada, algunos se levantaban y volvían a la cama una o dos veces por noche.
A Faye la despertó un sueño de su pasado, el rostro de su madre. Se abrazó a la almohada y esperó que se le calmara el corazón. Cuando soñaba con su madre la tristeza la embargaba. Fuera de los sueños casi no la recordaba, era horrible. Tal vez si un día tenía dinero suficiente podría ir a uno de esos institutos en los que extraían la memoria y la convertían en vídeos...
Suspiró y se sentó en el borde de la cama. Ya estaba despierta. Se puso una sudadera que le quedaba hasta la mitad de los muslos y un par de medias. No quería hacer ruido y despertar indeseables. Jet guardaba la botella de whisky detrás del refrigerador y la idea de servirse un vaso con hielo y fumar un cigarrillo o dos en la sala de control contemplando el espacio era muy atractiva.
Sin moros en la costa logró su cometido y las vistas tras las ventanillas de la sala fueron la recompensa. Todavía orbitaban Europa y la imagen de la colonia y su puerto espacial era maravillosa. Europa había sido tan positiva en su vida... qué pena tener que marcharse, qué pena tener que marcharse siempre de todos lados, dejar a todas las personas, nunca poder quedarse disfrutando de un sitio, de una relación. Tras la partida de la Bebop había pensado que por fin podía empezar a vivir una vida más tranquila pero si en verdad quería eso tendría que resolver la espada de Damocles que pendía sobre ella.
Al final, todo era cuestión de dinero. Tal vez fuera hora de empezar a concentrarse en eso más que en escapar. En pagar lo impagable. Mierda, suspiró, dando un trago rápido que le quemó la garganta. La hizo toser y apoyarse contra el cristal grueso de la ventana. Entonces lo vio en el reflejo.
.- No tengo la botella, por si la estás buscando - le dijo.
Spike hizo una mueca y levantó su mano con un vaso cargado de whisky. Jet nunca había sabido esconder el alcohol, los borrachos de su nave la daban vuelta hasta encontrarlo. Se acercó a las ventanas por las que se colaban las luces de posición de la Bebop y la luz lejana del puerto espacial de Europa.
.- El espacio es un lugar hermoso. - dijo ella al cabo de unos minutos de silencio - ¿quién hubiera dicho que yo estaba destinada a contemplar estos paisajes? Nací en un mundo y renací en otro...
Le dio una pitada al cigarrillo que moría entre sus dedos. La vista fija en las estrellas.
.- A veces observo a la gente y no puedo evitar pensar que mientras todos ustedes nacían, crecían, no sé, iban a la escuela, conseguían un trabajo... yo estaba durmiendo. El mundo avanzaba, la gente nacía y moría y yo seguía durmiendo. Quién sabe cuánto tiempo más podría haber dormido... ¿lo imaginas? Estoy aquí de casualidad, me podrían haber despertado en un siglo más...
.- Todos estamos aquí de casualidad.
.- Puede ser... - sonrió y se encogió de hombros. Lo miró de reojo. - ¿Te acuerdas de Whitney? Mi primera pesadilla, la segunda fuiste tú, jaja... Bueno, me dijo algo muy cierto, "uno es lo que hace con lo que hicieron de uno". ¿Entiendes, no?
Aplastó el cigarrillo en el cenicero y encendió otro. Quedaron en silencio un rato más.
.- No tienes que preocuparte porque no me voy a quedar. - dijo de golpe Faye, sin dejar de contemplar el espacio. - Una vez que salgamos de Europa y pueda ver a Ed, me iré. Este encuentro ha sido... no sé, una vuelta del destino, otra casualidad.
.- ¿Jet no te comentó lo del criminal escondido en la Tierra?
Ambos estaban frente al ventanal redondo de la sala de control. Uno en cada extremo. La habitación estaba a oscuras, salvo por las débiles luces de los controles y las del exterior. Ella lo miró y las luces de posición de la nave se reflejaron en sus ojos verdes.
.- Sí, pero no me interesa. -le contestó.
.- Es mucho dinero.
.- Sí, pero no quiero.
.- Boba.
Ella dio un respingo.
.- ¡Hey! ¿Quién te crees que eres? Puedo decidir qué quiero y qué no quiero hacer.
.- Entonces eres afortunada, no siempre se puede decidir en la vida- dijo él con acritud.
.- Ah, cierto, habla la voz de la experiencia.
Spike hizo una mueca, una sonrisa algo torcida que no tenía ni una pizca de gracia.
.- Ay, Faye, es infantil pensar que uno siempre puede decidir.
.- A veces se puede.
.- Y a veces, no. A veces no tienes otra opción que hacer lo que tienes que hacer.
.- Así es fácil evitar tener que tomar decisiones, ¿no? - le respondió, dura, ácida, acusadora. Dolida, muy a su pesar.
Spike se inclinó hacia ella y suspiró. Pareció que iba a decir algo, se detuvo y después movió la cabeza, como cansado. Estaba ocurriendo lo que sabía que iba a ocurrir si ella volvía. Esa mujer era insufrible, le gustaba revolver las cosas enterradas y él era tan estúpido como para saltar cuando era mejor no prestarle atención y callarse la boca.
.- ¿De qué estamos hablando, Faye? ¿Me sigues echando en cara que hace dos años me fui? ¿Es eso? ¿Das muestras de reflexionar algunas cosas y todavía no has reflexionado nada de eso? - dijo, con enojo en la voz porque Faye lo obligaba a volver a ese asunto y no quería, no le gustaba. ¡Mierda!
Estaban tan cerca que Faye lo tomó del brazo
.- No me interesa lo que pasó. Ya está, no hay nada que podamos hacer con eso. El pasado no es un lugar para vivir sino para aprender, Spike. – lo miró a los ojos- Discúlpame si todavía pienso que es más valiente tomar decisiones que dejarse llevar.
.- Es inútil discutir contigo, Faye. - se zafó de su toque pero sus rostros quedaron tan cerca como aquella vez hacía dos años, al momento de partir tras Vicious- Eres tan cabeza dura. ¿En serio piensas que me dejé llevar? Escúchame, tú nunca entendiste que yo me fui para protegerlos a ustedes. Yo sí tomé una decisión. Podría no haber ido, escapado de nuevo, y no lo hice porque si lo hacía nos hubieran perseguido y ustedes, Jet, Ed, tú misma, hubieran pagado las consecuencias de algo que no los involucraba.
La miró con dureza.
.- ¡Fuiste a vengarte! - siseó ella. Estaban tan cerca y al mismo tiempo tan lejos.
.- ¡Sí! ¡También! – respondió - ¿Y cuál es tu puto problema con eso? No es tu historia Faye, nunca lo fue, no puedes opinar y mucho menos juzgar. Pero grábatelo en ese cerebro de mosquito que tienes: yo también fui para protegerlos. ¡Ya! Me creas o no, no me importa, sigues siendo la mujer más testaruda del espacio. - grito, exasperado - No sé por qué me gasto en explicarte… No quiero hablar más del tema, ¿sí?
.- ¿Yo, testaruda?
.- ¿De todo lo que acabo de decir solo te quedas con eso? Egocéntrica como siempre… - se apartó y acabó el whisky de un trago.
Faye abrió la boca para responder pero no sabía qué, algo infantil, una respuesta boba, así que se calló. No era que la había dejado muda, pero algo debía haber aprendido en esos meses lejos… no podían seguir discutiendo como chiquillos enojados. Quería marcharse y al mismo tiempo no. Frustrada, siguió fumando mirando hacia el espacio. No iba a gritar como una loca, no iba a discutir más, no valía la pena. Ella había dejado atrás todo eso así que tenía que demostrarlo. Paciencia.
A su lado Spike no estaba cómodo pero tampoco hizo nada por marcharse. Ella iba a decir una estupidez, algo ácido en cualquier momento. El whisky le había asaltado el estómago y mientras fumaba lo último del cigarrillo esperaba que el enojo que sentía se calmara. Hacía rato que no escupía tantas palabras juntas y hacía mucho que hablaba en voz alta sobre ese tema. Estuvo a punto de suspirar pero se contuvo. ¿Por qué mierda suspiraba tanto? Más que enojo era frustración. Faye lo enojaba y lo frustraba al mismo tiempo, por eso la quería lejos.
.- Buenas noches.
Faye murmuró las palabras y se marchó tras apagar el cigarrillo, dejándolo solo y algo sorprendido porque no era común que ella abandonara un buen intercambio verbal. ¿Podía considerar que había ganado la discusión?
Se sentó en la butaca del capitán y apoyó los pies contra los monitores. Iba a ser muy difícil trabajar con Faye si aceptaba, pensó. Seguro que era mejor si no lo hacía y los abandonaba de nuevo, pero era muy buen dinero para desaprovecharlo y era evidente que lo necesitaba. Si no lograba de alguna manera reducir su deuda la volverían a encontrar una y otra vez y hasta era probable que le volvieran a poner precio a su cabeza. Ella no entendía cuán complicada podría ser su vida, más que antes, más que ahora… ¡Qué tipa terca! ¿Qué pretendía, volver a Europa en el futuro, esconderse allí con ese repartidor de cerveza? Si tal vez él la había delatado… era probable.
No había estado escuchando detrás de la puerta pero justo salía del baño cuando Jet y ella conversaban en la sala de los bonsáis. Apenas había escuchado parte de la charla y había seguido caminando al sofá pero ahora que lo pensaba era probable que el tipo ese la hubiera vendido. Scott y una mierda. Faye tropezaría de nuevo con la misma piedra si no era más cuidadosa. Antes no era así, antes era capaz de cagarse en la cabeza de todos con tal de salirse con la suya, ¿Cuándo había cambiado, qué la había cambiado? ¿Los recuerdos? Al final, el pasado es un ancla del que nadie escapa, se dijo.
Mañana dejarían Europa rumbo a la Tierra. No tardarían mucho en separarse de nuevo, salvo que ella aceptara la oferta de Jet. ¿Quería Spike que la aceptara? No. Él quería volver a su rutina, a su calma, a su nada, a su ostracismo. Faye era ruido, era molestia, era pregunta, era ardor, era un grano en el culo, en palabras más simples.
Cerró los ojos. ¿Entonces por qué mierda quería aplastarla contra una pared y besarla, devorarla? ¿Por qué no podía dejar de pensar en todas las cosas que le haría para que callarla de una buena vez? Por centésima vez desde que la mujer había vuelto, suspiró y volvió al pasado, su peor enemigo.
Jamás debería haberla probado. Por un tiempo la culpa lo había preocupado. Julia estaba viva, oculta, lejos de él, pero viva. Nunca en su mente o en su corazón había habido espacio para otra. Tal vez en su cama de vez en cuando un cuerpo sin rostro pero nada más. En cambio, desde esa noche en el casino, desde ese filtreo tonto entre ellos, ese cuerpo por primera vez empezaba a tener un rostro. Y durante los dos últimos años veía ojos azules y ojos verdes cada puta noche de insomnio.
