Capítulo 10

.- ¡Faye-Faye! - Ed la llamó desde la colina, señalándole con alegría algo en la distancia. -¡Mira, mira, mira!

Una lluvia de pequeñas piedras surcaba el cielo yéndose a estrellar sobre las aguas del océano terrestre. Ellas estaban en la costa, en una playa de arenas doradas. Tras los médanos se escondían las ruinas de un complejo hotelero donde el padre de la mocosa había montado el campamento.

Faye había llegado hacía tres días después de quedarse en Alba dos días más ubicando a Ed y organizando el viaje. Días que pesaban como años.

Vestía un short, una sudadera sin mangas y un enorme sombrero que le protegía la cara del fuerte sol de la mañana. Ed estaba exultante de tenerla como visita aunque no dejaba de insistirle para que se apuntara al botín que seguía planeando con Jet. Pero se marcharía a la noche. La visita había sido encantadora pero era hora de irse.

Pasó por al lado de Ed y bajó a la playa mientras los últimos meteoritos hacían su entrada al mar. La arena estaba caliente así que cuando el agua le mojó los pies fue agradable. Ed saltaba a su alrededor perseguida por Ein, buscando caracoles.

.- ¿Pero Faye Faye va a volver a ver a Ed, no? - la muchacha de ojos dorados le tomó la mano. La chica no estaba muy feliz con su padre y tal vez fuera cuestión de tiempo para que regresara con Jet.

.- Claro, cuantas veces pueda. - aunque si vives en la Bebop vas a tener que comprarte tu propia nave porque yo esa no la piso más, pensó.

.- ¿Y Faye Faye va a volver a ver a Jet, no?

.- Pues sí, siempre que andemos cerca, sí...

.- ¿Y Faye Faye no va a volver a Spike Spike?

.- Tal vez sí, tal vez no.

.- Lástima, dos lindas mitades de naranja. -Ed se soltó, dio una vuelta carnero y Ein ladró.

Faye lanzó una carcajada.

.- ¡Pues mitades muy maltrechas, Ed! - una ola rompió cerca de las dos -Sabes, no es muy sano aferrarse a nada que no quiera quedarse...

.- ¿Y Faye Faye no quiere quedarse?

.- Faye Faye no quiere aferrarse...

Ed la había mirado atentamente y había comprendido. Después hizo una medialuna loca que las empapó a ambas y Ein ladró más, retumbando su ladrido en toda la vasta y vacía playa.

Tenían el tablero en la mesita de la sala de estar. Jet estaba sentado en la butaca individual y Spike en el sofá amarillo. No movían desde hacía cinco largos minutos. Le tocaba al muchacho de pelo verde pero parecía estar más interesado en la lata de cerveza y el cigarrillo que en las piezas.

Jet se pasó la mano por la cabeza calva y suspiró.

.- Oye... ¿vas a pensártelo todo el día? -le dijo - Si no quieres jugar podemos charlar ...

La ceniza del cigarrillo cayó en el cenicero. Spike seguía contemplando el tablero.

.- Podemos charlar sobre Faye, por ejemplo - arriesgó Jet, cruzándose de brazos en la nuca, reclinándose en su asiento sin sacar la mirada del chico.

Hacía una semana que la chica y el chico habían dejado la Bebop buscando diversión en Alba. Faye vestida para matar, Spike con ganas de satisfacer sus "necesidades masculinas". Faye había regresado más temprano, casi con el amanecer, con mirada triste, apuradísima por juntar sus cosas, hablar con él y volar. De nuevo. La misma escena. El mismo acto, la misma actriz. La misma mirada triste. La misma excusa. Suponía, la misma love story.

El no la había traído de vuelta para que sufriera, aunque sabía que era un riesgo. Se sentía un poco culpable, haberla hecho pasar de nuevo por una situación que la lastimara. Él lo había hecho por Spike, pero allí tenía al muchacho, piel y huesos, a puro cigarrillo, alcohol y silencio de nuevo. Como si fuera una ficha del tablero que habían tomado y arrastrado hacia atrás varios casilleros.

- Vamos, Spike... - le insistió - hablemos de Faye...

Spike dio una pitada al cigarrillo y apoyó la cabeza en su mano derecha.

.- No puede ser doloroso hablar de Faye, ¿no? Es Faye, por Dios...

Spike arqueó una ceja. Jet se enrolló con las palabras, no quería decir que Faye no fuera importante, por Dios, tampoco quería usar la palabra doloroso, qué imbécil, lo que quería decir era que hablar de Julia siempre había sido doloroso, casi tabú, pero Faye no estaba tan cargada de energía negativa, debía ser más sencillo, menos traumático, por favor, como si hubiera pasado algo...

.- ¿Pero entonces sí pasó algo entre ustedes? - dijo de golpe. -Pensé que solo habían discutido... ella no me dijo más...

.- En una cama no se puede discutir. -dijo Spike. Las primeras palabras que pronunciaba en una hora.

.- No se debe discutir. Las camas no están hechas para eso. -Jet sonrió. Bueno, por fin se habían movido las putas piezas en el tablero. - ¿Y la jodiste y por eso se fue? ¿Abriste la boca de más? ¿¿Acaso la llamaste por otro nombre??

Spike era capaz de haber hecho todo eso...

.- No. La salvé de ser violada por dos hermanos psicóticos después de que se levantara a uno en un bar y bajara la guardia. La van a llenar de cicatrices si sigue así de estúpida. - respondió el muchacho, casi enojado.

Jet lo miró sin entender.

.- Fue un encuentro casual. - agregó Spike.

.- ¿Pero entonces sí durmieron juntos?

Spike le dio un trago a su cerveza.

.- Quieres saber porqué se fue y yo no tengo la más puta idea, Jet. Creo que la pasamos jodidamente bien, pero ¿en serio pretendes entender a una mujer?

.- No a todas pero sí a la que quiero que esté conmigo.

Spike apagó el cigarrillo y encendió otro.

.- ¿Tu quieres a Faye, no? -le preguntó directamente Jet. - Ella no es una chica cualquiera y por eso mismo te portas como te portas.

.-¿¡Y cómo crees que me estoy portando!?

.- Como un pendejo y has vivido demasiado como para ser tan ciego. - Jet se inclino hacia él - Mira, en el pasado no se puede vivir y vivir como un zombi tampoco vale. ¿Vas a estar así el resto de tu vida? ¿Cuál es tu problema? ¿Te gusta Faye? A veces la quieres matar porque es insoportable pero te gusta igual? ¿O ahora qué te acostaste con ella se te pasó la calentura, es eso?

.- No, no es eso. No... no me saqué las ganas simplemente.

.- ¿Entonces qué mierda te pasa, Spike?

.-No sé qué me pasa

.- Solo trato de entenderte pero dices tan poco que lo haces imposible.

Pero lo cierto es que Spike todavía no se había levantado del sofá o cambiado el tema de la charla así que Jet decidió no dar el brazo a torcer.

.- ¿Se te ocurre pensar que lo que sientes es culpa? ¿Es por el recuerdo de Julia? -siguió - Julia es Julia pero Faye es Faye. No compares, Faye no compite con nadie. Ella no se merece que compares, amigo.

.- Yo no la merezco a ella... -susurró Spike.

Jet apenas entendió sus palabras.

.- Bueno, es posible. - le dijo después- No nos merecemos muchas cosas que tenemos y nos merecemos otras que no tenemos. Así es la vida. Pero déjame decirte otra cosa, Spike, en esto no hay medias tintas, no es una novela rosa. Faye se fue y esta vez es para siempre así que si tú la quieres en tu vida vas a tener que ir a buscarla y hablar con ella. Hablar, así que mejor te lo piensas bien y tomas una decisión. Ella ya lo hizo cuando regresó a la nave y se fue. ¿Cuál será la tuya?

"¿Cuál será la tuya?" Las palabras de Jet se habían quedado en su mente. Había pasado otra semana y mientras Jet coordinaba el plan con Ed él terminaba de ducharse. Faye había visitado a la mocosa pero ya no estaba en la Tierra.

Mientras tanto, él había vuelto a la rutina de antes y la nave era un sitio silencioso. La breve visita de Faye hacía todavía más evidente su ausencia. Tenía unas noches tremendas, a veces no pegaba un ojo hasta la mañana. Daba vueltas, se levantaba, veía la tele. Fumaba.

Había despertado en el hotel, dándose cuenta de que estaba solo cuando la había buscado para apretarse contra ella . Lo increíble era que hubiera dormido tan profundamente y no hubiera escuchado a Faye marcharse. Se había quedado allí, en la cama, un rato más, pensando, recordando la noche que habían tenido juntos.

Deberían haber hablado, pensó. Pero ella no había dicho nada, no había preguntado nada, no había querido saber nada. Y él había hecho silencio. ¿Pero qué podía decirle si no sabía qué decirle? En realidad nunca había sabido hablar con las mujeres. Con Julia tampoco. Hubiera sido más fácil si hubiera podido gritarle, acusarla, exigirle que dejara de ver a Vicious o que se marchara con él para enfrentar al mundo. Pero... él había esperado acciones y no palabras. Acciones. Me voy contigo cueste lo que cueste. Lo dejo a él, cueste lo que cueste.

Él había sido un tipo de acciones y no de palabras, ¿por qué ahora estaba quieto, helado, suspendido en un limbo? ¿Miedo, tal vez? ¿A qué? A sentir de nuevo, a morir de nuevo, a soñar de nuevo... Faye sí era una chica de acciones.

"Bésame", le había dicho en voz muy baja, tan baja que si hubiera pasado un coche en ese momento no la hubiera escuchado. Pero se lo había dicho, no había esperado que él hiciera algo. Bésame, acuéstate conmigo y adiós. Todas acciones. Decisiones, en verdad.

Ella había decidido ayudarlo a recuperarse tras la muerte de Julia. Ella había decidido aguantar su humor de mierda y sus ataques. Después ella había decidido marcharse y no tolerarlo más. Había decidido tener una vida lejos. Más tarde había decidido volver. Había decidido acercarse de nuevo, había decidido que quería acostarse con él y había decidido que era suficiente y se había marchado.

Había tomado todas esas decisiones y él no había tomado ninguna. La culpaba por eso y la culpaba por ser algo que necesitaba, algo con lo que siempre había encajado. Tanto que lo asustaba, tanto que lo enojaba. ¿Cómo podía pensar en Faye cuando Julia se había muerto? ¿Cómo podía soñar con sus ojos cuando los de Julia lo habían acunado tantas noches por tantos años? ¿Cómo podía desearla más? ¿Cómo... cómo podía extrañarla tanto?

La había querido lejos precisamente por eso. Como decía Jet, era culpa, al final había resultado ser un tipo culposo. Él había ido a morir aquella vez. Es cierto que había ido a ayudarlos, no quería que Faye o Jet o Ed pagaran con sus vidas su propia cuenta pero en verdad estaba resuelto a morir. La vida, su vida, era una mierda y el dolor de ver morir a Julia en sus brazos había sido tremendo. En un mundo sin Julia, ¿valía la pena seguir vivo?

Muerto en vida, entonces, se había recuperado y había seguido caminando, sin muchas emociones, con la sensación de que la muerte lo acechaba y realmente no le importaba. Como antes. Como siempre. Pero cuando el loco de los cuchillos casi rebana a Faye decorando el piso con sus intestinos sintió miedo. Otra vez. Y desesperación.

Y entonces se dio cuenta de que el mundo empezaba a importarle de nuevo y que la vida seguía, fuera una mierda o no, y que el tiempo no esperaba a nadie. Pronto su historia con Julia se convertiría en un capítulo de su pasado, pronto su rostro sería un recuerdo más ente los recuerdos que su día a día generaría. Y entonces lo olvidaría. La olvidaría y eso no sería justo.

La presencia de Faye aceleraba el proceso. Lo sintió cuando sus ojos verdes empezaron a colarse en sus sueños, desplazando el océano azul de Julia, tan calmo, tan acogedor para dormir eternamente. Y entonces ella casi muere y él revivió de golpe, como si hubiera estado metido en un pozo con agua y alguien hubiera jalado de sus pelos sacándolo a la superficie. Una forzada y violenta bocanada de aire. Mierda. Y entonces le había dado la espalda porque saberlo lo haría sentir mejor y él no quería sentirse mejor.

Esa noche soñó con ella. ¿Qué es lo que quieres tú?, le preguntaba. Él le estaba haciendo el amor así que respondió: esto. Entonces ella le había sonreído con tristeza, Respuesta equivocada, vaquero.