Se aceptan críticas constructivas, más no insultos.
Y por favor, sean creativos en los comentarios.
Aclaraciones:
Narración.
— Diálogo —
— Pensamientos —
Advertencias:
OoC en los personajes.
OC's.
Situaciones sexuales implícitas-explícitas.
Lenguaje inapropiado o soez.
Género: Romance | Drama.
Clasificación: T | M.
Capítulo III
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‹‹ ¡Cuántas veces resulta de un engaño, contra el engañador el mayor daño! ››
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Félix María Samaniego.
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Esquivo.
Cuando llegó a su casa, se sentía medio zombie, no había dormido nada. Estaba cansada, agotada de tanto… Ejercicio... Sus piernas temblaban cual gelatina, su entrepierna dolía como un maldito infierno. ¡Pero carajo! ¡Sí que estuvo bueno!
¡Señor! Sabía que eso no lo olvidaría nunca.
— ¡Carajo! — masculló, cuando se agachó para tomar la llave extra que se encontraba debajo del tapete.
Llevó la mano derecha hasta su entrepierna y la presionó para aliviar la molestia. Inútil. No se aliviaría así, a lo mejor un baño con agua caliente le ayudaría.
Si tan solo tuviera una tina…
Qué fácil sería.
Con cuidado de soldado en guerra vigilando un campo minado, Sakura colocó la llave en la cerradura y la giró, con parsimonia y silencio. Cuando el click se oyó, pareció totalmente alertada y dio un brinco del susto. Llevó las manos a su pecho y trató de calmar el latir frenético de su corazón desbocado.
¡Malditos nervios que la hacían vulnerable a cualquier tontería!
Odiaba esa parte de ella que la hacía tan asustadiza. Con la puerta ya abierta, se devolvió hacia el tapete y colocó la llave de nuevo, 'para despistar'. Luego, cerró la puerta con el mismo cuidado que tuvo para abrirla e hizo lo mejor que sabía hacer, correr a tropezones y golpes en los pies, producto de su inigualable torpeza.
Al llegar a su habitación, cerró la puerta y se recargó en ella. Cerró los ojos y se dio cuenta que le dolía terriblemente la cabeza, como odiaba la resaca por la borrachera.
— Rayos, ¿qué voy a hacer ahora? — murmuró, intentando reordenar sus ideas.
— Lo primero, deberías darte una ducha, luces horrible. — contestó otra voz, masculina, bastante irónica e indiferente.
Aunque reconoció la voz, dio otro salto del susto. Abrió los ojos de golpe y los centró en la figura que ocupaba la silla del escritorio de su computadora. Lo observó sin detalle alguno, solo se percató del calculado y refinado movimiento que ejecutó para darse la vuelta en la silla giratoria, tan imponente y controlado…
Sintió nerviosismo, ¿será que la había visto en la fiesta? ¿Se habría percatado de su ausencia, o la habría visto con Minato? No estaba segura, pero sí nerviosa. Por alguna nada extraña y habitual razón.
— ¿Qué demonios haces aquí, Sasuke? — preguntó, con aquel tono lleno de confianza y desprovisto de nerviosismo o enamoramiento.
Se movió evitando sus profundos ojos negros y se quitó los tacones, para después tirarlo en algún lugar de la habitación.
Él no contestó, solo la siguió en cada movimiento que ella realizaba.
— ¡Y no apesto! No sé de donde sacas eso. — divagó, buscando su bata de baño rosa.
— Estás sudada y con el maquillaje corrido que es lo mismo. — respondió él.
Ella chasqueó la lengua.
— Eso no es signo de mal olor. — respondió, altanera, con una seguridad y enojo que no sentía verdaderamente.
Sin embargo, era su mejor defensa contra el atractivo azabache que en esos momentos, ocupaba su computador. Un momento, ¿qué demonios hacía Sasuke a esas horas de la mañana en su casa?
— ¿Qué demonios haces aquí tan temprano?
— Me quedé a dormir. — respondió, con una simpleza digna de un pan amargo.
— ¿Por qué?
Silencio.
Entonces obtuvo su respuesta. Seguramente tuvo alguna diferencia con su hermano mayor, con su padre o con la misma Karin. Conocía a Sasuke, conocía su carácter. Y estaba segura de que de alguna manera muy remota y bastante rebuscada, él se las ingenió para discutir con su padre, su hermano y Karin al mismo tiempo por motivos estúpidos.
Según Sasuke, su padre siempre tiene la mala costumbre de compararlo con Itachi, su hermano mayor y por ende, el que le sucederá a su progenitor cuando se retire en sus empresas. Sin embargo, muy al contrario de Itachi, el menor se decidió por una carrera menos empresarial y más social.
Medicina General.
Todo lo contrario a lo que Fugaku Uchiha quería para él. No obstante, Sasuke se dio cuenta que lo único que su padre quería, era que fuese el segundo al cargo de la empresa familiar y no darle su lugar como el hijo segundo que era. Así que, para fastidiarlo, optó por el ámbito de la medicina. Cabreando así a su progenitor.
— ¿Con quién diablos te peleaste ahora, Sasuke?
La pregunta la hizo mientras tomaba su bata limpia de una de las gavetas de su mueble, esperó por una respuesta, pero no llegó nunca. Supuso que el Uchiha no quería hablar, soltó un suspiro derrotada, con él nunca se podía hablar verdaderamente.
— Deberías dejar esa actitud, Sasuke… O terminarás enajenándote de todo y de paso, peleando con todo mundo… — murmuró, suprimiendo el tono triste de la observación.
El azabache no hizo caso de lo que le dijo, continúo jugando solitario en su computador, alterándole el puntaje.
— Mejor ve a bañarte o te derretirás como Juanito Escarcha. — eludió el Uchiha.
Sakura soltó otro suspiro y se encaminó hacia su baño personal, donde solo escucho los click's del ratón de su computador antes de entrar en el pequeño cuarto y darse un reconfortante baño de agua caliente.
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Después de tomarse ese delicioso baño de agua caliente, sintió como sus músculos se destensaron volviendo a su lugar y de paso, generándole un tremendo dolor en cada articulación que utilizaba. Su cuerpo dolía muchísimo, su entrepierna ya no tanto pero lo demás si era un hervidero de brasas. ¿Cómo era posible que su cuerpo doliera así solo por tener sexo?
De momento, no le importaba. Cuando salió de su baño, se percató de que Sasuke ya no se encontraba adentro y su computador estaba apagado, suponía que solo quería pasar el rato antes de irse a su casa a seguir discutiendo con sus padres porque decidió ser médico y no un administrador de empresas o un abogado, como su primo Sai y Obito.
Inhaló profundamente, no quería pensar, solo tirarse en la cama y descansar. A lo mejor eso le ayudaba con su dolor, vaya que había sido una noche bastante movida…
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— ¡Sakura, despierta ya o llegarás tarde a la universidad!
Escuchó el grito de su madre desde la planta baja, la peli-rosa se dio la vuelta en su lugar, abrazó la almohada y encogió las piernas. Ella solo tenía sueño.
— ¡Baja en este mismo instante o iré por ti!
Segunda advertencia, ahora su voz sonaba furibunda y podría jurar que escuchó el taconeo de sus zapatos al pie de la escalera.
— ¡SAKURA!
Tercera advertencia, lo mejor que pudo hacer fue abrir los ojos de golpe, quitarse las sábanas y salir de un salto de la cama.
— ¡Voy! — gritó desde su habitación, tan fuerte que la garganta le dolió, pero se sintió aliviada cuando escuchó a su madre retirarse del pie de la escalera.
Emitió un suspiro escandaloso de alivio. Un momento, ¿había dicho universidad?
Sí.
Oh vaya, ¿pues cuanto durmió?
Giró su rostro hacia la derecha, se encontró con su pequeño reloj digital que marcaba las seis de la mañana. ¡Durmió casi 24hrs! ¡En verdad estaba agotada!
Pero, debía ir a ducharse y luego bajar a desayunar o su madre la crucificaría. Así que prácticamente corrió hacia su cuarto de baño, para poder ducharse rápidamente.
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Bien, cuando Sakura bajó a desayunar aun adolorida de cada parte de su cuerpo, se encontró con un silencio sepulcral, aminorado por el sonido de los cubiertos y platos. Sus padres estaban en un eterno silencio y eso le daba mala espina, como el presagio de la calma antes de la tormenta.
En ese momento, esperaba la regañina del año por haber llegado en horas de la mañana. Aun recordaba que sus padres le impusieron una hora de llegada a la casa, si la incumplía, posiblemente terminarían castigándola como a cualquier otra adolescente, (aunque claramente, ella ya era una persona 'adulta').
Si bien notoriamente, ella seguía bajo la guía y dominio de sus padres, lo que no le permitía tomar decisiones completamente adultas.
— Buenos días. — saludó, con elocuencia y cautela.
Se sentó a la mesa y pronto un plato fue colocado en su puesto.
— Buenos días, princesa. ¿Cómo amaneciste hoy? — saludó su padre, doblando el periódico para después dejarlo en la mesa.
Sakura observó a su padre con extrañeza, al ver su sonrisa y sus ojos desprovistos de molestia o enojo. Inmediatamente dirigió su iris a su madre, que le servía jugo de arándano para acompañar sus tostadas con jalea de uva.
— Sasuke nos contó todo. — articuló su madre.
Y con TODO, no sabía específicamente a qué se refería, pero se imaginaba lo peor. Particularmente a cierto rubio de ojos azules que la llevó a la cama, con el que se enredó entre las sábanas y perdió su virginidad…
¿Será que la habría visto, se dio cuenta, lo vio a él? Miles de preguntas rondaban su cabeza, pero solo pudo hacer una en ese precario momento…
— ¿Todo…? — el cuestionamiento le salió en un hilo de voz, temeroso y desconfiado cuando vio a su madre asentir afirmativamente.
— Sí. — respondió su padre, sin perder la sonrisa.
— Sasuke-kun no dijo que te había sentado mal algo anoche y te quedaste en su casa porque quedaba más cerca, que no querías preocuparnos al llegar en mal estado. — resumió su madre, acompañando la sonrisa de su padre.
Sudó frío, su sangre se detuvo y… ¿Qué había dicho su madre?
— ¿Eh?
Parpadeó, miró a los ojos azul dior de su padre, luego a los verdes profundo de su madre… Ambos tranquilos, serenos como en un día de meditación en plena paz mundial. Muy sonrientes de encontrarla bien, pero ella, estaba desconcertada.
— Sí, Sasuke nos explicó que fue muy amable de llevarte a su casa y que Mikoto-san te atendiera. — le dijo su padre, muy complacido de la acción 'amable' del Uchiha menor.
— Ambos le estamos muy agradecidos de que te cuide tanto, hija.
Su madre hablaba de Sasuke con tanta ilusión como adolescente viendo un par de zapatos en rebaja. Lo que le daba una ligera idea, de que no le fastidiaría en lo absoluto que hubiera algo más que amistad entre ellos.
Algo que a ti te gustaría, ¿no?
Para qué negarlo si era la verdad.
— Ah. Bueno… Creí que me regañarían por llegar fuera del horario establecido.
Confusa y extrañada, su murmullo no generó nada más que una sonrisa un poco exagerada por parte de sus padres.
— Estabas con Sasuke, no tenemos problema con eso. — articuló su padre, tranquilamente.
No te han regañado, no te pongas a discutir.
Cierto, mejor no tentar a su suerte. Así que se hizo la satisfecha con la respuesta y comenzó a comer su desayuno, repentinamente, tenía mucho apetito.
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¿Principio de la solidaridad?
¿Era ella egocentrista? En lo absoluto, de hecho su sosería la llevaba a meterse en problemas muy grandes.
¿Principio de Equidad?
La diferencia entre un animal y un ser humano radica en la inteligencia, por ello debemos esforzarnos en actuar inteligente y consecuentemente.
¿Habría sido ella inteligente la noche anterior cuando tomó la decisión de tener sexo solo por tenerlo con Minato?
No, definitivamente no.
Sakura posó la mejilla sobre su mano, ¿por qué sentía que la clase de Ética General trataba de darle un maldito reproche por su irresponsabilidad? ¿O es que ella se sentía tan culpable que su consciencia se lo recordaba a cada rato con cada cosa?
— Muy bien chicos, eso es todo por hoy. Nos vemos el miércoles. — articuló Anko, tomando sus cosas para salir del salón.
Lo que le conllevó a organizar rápido sus cosas y salir casi a trote, bueno, todo lo que pudo con lo adolorida que estaba. En su camino, se encontró con una Ino medio atontada por la resaca y con mala cara, la evitó. No quería ser víctima de su mal humor. Más adelante, se encontró con un Sasuke soltando improperios a diestra y siniestra contra Shizune, la decano del departamento de medicina y que siempre le llamaba la atención en las rondas en el hospital, por no usar la bata respectiva y distintiva de su profesión.
— Pues tú tienes la culpa, Sasuke, deberías atender a lo que Shizune-san dice y no te regañaría. — dijo Sakura, al llegar a la mesa de la cafetería.
— Hmp. — bufó el Uchiha —. Sería mucho más fácil si Kakashi no hubiera intercambiado sus horas.
— Kakashi-sensei está en su luna de miel Sasuke, ¡injusto sería que se quedará por un capricho tuyo después de su boda! — increpó la peli-rosa.
— Aun no puedo creer que se haya casado… ¿No que sería un soltero empedernido? — dijo Naruto, que acababa de llegar a la mesa.
— A todos les llega su día, si no mira a Sasuke, está coladito por tu prima. — se burló Ino, que también llegaba con Shikamaru.
Aunque la ironía estaba marcada en el tono. Y el rubio pasó desapercibido el gruñido del Uchiha ante la enmarcación de la rubia de exuberantes curvas. Por fortuna su pelirroja novia no estaba ahí, o capaz lo muele a tortazos por esos gestos tan… ¿Nada apropiados?
Sin embargo, Sakura se abstrajo de la interesante conversación que tenía acerca de su amor platónico y tectónico, en la cual solía siempre concentrarse para encontrar una oportunidad. Pero estaba muy ocupada mirando a su rubio y distraído amigo, encontrando tantas similitudes con Minato. Vistos desde perspectivas diferentes, podían ser hasta hermanos gemelos… No, demasiada exageración.
¿A lo mejor algún primo?
Un cuestionamiento aceptable de su consciencia, tenían facciones similares, ojos azules y bondadosos, carácter cálido pero el de su amante por una noche era mucho más tranquilo, comprensivo y dulce. En cambio Naruto, era vivaz e hiperactivo, con una bocaza y cómico nato y por defecto en algunas ocasiones. Imprudente. Pero muy simpático.
Por otro lado, Minato tenía algo que te atraía inmediatamente, como una fuerza gravitacional adicional, un sex-appeal, una atracción magnética… No lo comprendía, pero pensarlo simplemente le generaba aquella sensación de cosquilleo en el estómago. Algo tan agradable como aterrador, algo que no había sentido por ningún hombre.
Ni siquiera por Sasuke…
— Oe, Sakura-chan, ¿estás bien? Estás roja.
La voz inocente y preocupada de Naruto la alertó, se enderezó y dio un respingo, con su tan acostumbrado temor.
— Sí, no me siento bien…
Eludió, de lo más natural que pudo. Y enrojeció un poco más al darse cuenta que todas las miradas estaban centradas en ella.
— ¿Quieres que te lleve a tu casa? — preguntó, extrañamente, amablemente Sasuke.
Lo miró, curiosamente y para sorpresa de todos, negó con la cabeza y le sonrió fugazmente.
— No es necesario, Sasuke, creo que aguantaré el resto de la tarde. — respondió, tomó sus cosas y comenzó a caminar hacia la salida de la cafetería —. Nos vemos más tarde chicos.
Se despidió, tenía que salir de ahí antes de que siguiera recordando cosas que no debería, observando a su mejor amigo. En definitiva, lo único que le aliviaba, era saber que jamás volvería a ver a ése hombre, que no tendría que topárselo jamás.
Lo que Sakura no sabía, era que la vida es truculenta, que el destino es incierto y que el karma es un mal que te persigue y te recuerda tus errores.
Y ella lo sabría pronto, muy, muy pronto…
Notas:
He aquí un segundo capítulo de esta historia, espero no las haya hecho esperar mucho, pero ya vamos a los comentarios. Hasta pronto.
Rubetcas, tus persecuciones me gustan, ya lo sabes. Sakura sigue siendo una chica inocente, así que comete tonterías como cualquier otro. En FB te expliqué el porqué de lo apresurado, o no habría trama. Minato es Minato y bueno, ya se verán sus motivos más adelante, tú mejor que nadie me conoces ysabes que me gusta abarcar todo y llevo las tramas lentas, por eso son largas. Así que ya se verá. Que bueno que mis escenas de sexo no te suenen a demasiado hentai, intento no incursionar mucho en eso. Tú siempre tienes las ideas antes del desarrollo y te paso los adelantos, te doy spoilers. No me envidies, tú eres tan buena como yo. Nos vemos más adelante, mi pequeña hermana menor.
26Fairy06, que suerte tengo de que sea al primer MinaSaku que leas y te guste, espero que este capítulo también.
Andy, gracias, que bueno que te gustara. Feliz año para ti también.
Baka con cuernos... Un nick muy raro, si me permites la opinión. En fin. Bueno, Sakura está despechada por todo, y bueno, obviamente no sabía que le gustaban los hombres de edad mayor hasta que Minato apareció. Haré lemmon, no sé que tan extenso sea pero no me gusta ser muy hentai ni repetitiva, si hago mucho sexo la trama se pierde y se vuelve monótona, así que no serán muy seguidas pero habrá lemmon. Trataré de hacerlo lo mejor que pueda.
Misaki mei, que bueno que te parezcan las parejas crack, primera vez que incursiono en esta. Ya ves como Sasuke siempre es antagonista de mis historias. Dicen que el lemmon es mi especialidad, yo solo leo mucho y me informo, así que hago lo mejor que puedo. Ya veremos la reacción de Naruto.
Sin más me despido, nos veremos hasta la próxima actualización. Cuídense.
Un abrazo y un beso.
