Sin más me retiro y doy las indicaciones de siempre.
Por favor, sean CREATIVOS con sus comentarios, que sean LARGOS, que se note que han leído.
Aclaraciones:
Narración.
— Diálogo. —
— Pensamientos. —
Advertencias:
OoC en los personajes.
OC's.
Situaciones sexuales implícitas-explícitas.
Lenguaje inapropiado o soez.
Género: Romance | Drama.
Clasificación: T | M.
Capítulo IV
.
‹‹ La inclinación de dos personas de distinto sexo es ya la voluntad de vivir del nuevo individuo que ellas pueden y querrían engendrar,
una voluntad que ya se agita en el encuentro de sus miradas. ››
.
Arthur Schopenhauer.
.
Tropiezo.
Sakura pasó sus últimas clases entre divagaciones, olvidando por completo todo lo que decían su profesor y anotando apenas las tareas. Sin embargo, en el fondo sabía que debía olvidarse de todo eso. De todo ese momento que vivió con aquel hombre en la casa de su mejor amigo. Porque no era correcto recordar su desliz, lo fuese o no, debía concentrarse en lo importante.
Asi que cuando salió de su clase, lo hizo decidida a olvidar lo que había sucedido en la casa de Naruto, a no recordar más lo que pasó.
Se fue a su casa con un nuevo propósito, olvidar a Minato.
.
.
.
Llegar a su casa y encontrar un silencio total no fue más que presagio de que seguramente sus padres regresarían tarde, lo más seguro, trabajando horas extras para los pagos de la universidad.
Lo que le hizo pensar en que debía trabajar, para poder costearse su propia universidad y quitar el peso sobre los hombros de sus padres… Se sintió mal.
Tiró su bolso en el suelo y cayó de frente sobre la cama, hundió la cara en las almohadas y las apretó contra sí misma. Se sentía cansada, no, no se sentía, estaba cansada. Las clases eran su agotamiento total, su carrera requería de mucho intelecto pero ella se mantenía mucho más ausente que en su lugar.
Su concentración era totalmente difícil.
Y claro, estudiar mientras Naruto y Sasuke estaban en casa era tarea titánica.
— ¡Podrían callarse ya! — les gritó finalmente.
Ya se había aburrido de escucharlos pelear por quien tomaba el mando de la Tablet, ¡cuando cada uno tenía su propia Tablet!
Dios, ese par parecían un dúo de niñitos de pre-kinder.
— ¡Sakura-chan, regaña a Sasuke teme que no me quiere dejar abrir mi correo y quiero ver las fotos de la fiesta! — chilló el rubio.
Sabía que no había sido buena idea dejarlos entrar al minuto que ella llegó a su casa, ¿en qué pensaba?
— Sasuke deja en paz a Naruto. — articuló, agotada, con la voz amortiguada y la cara hundida en la almohada —. Y Naruto, ya las verás al llegar a tu casa.
Estaba cansada, no quería oírlos, tenía mucho en qué pensar. Y la prima de su mejor amigo era una de las personas en las cuales centrarse. Aun no podía hablar con ella. Ambas tenían tareas, sus profesiones les consumían mucho tiempo y el restante, se la pasaba con Sasuke en quién sabe dónde. Lugares que no quería saber y mucho menos adivinar.
— Sakura-chan… ¿Qué te pasa?
Naruto estaba intrigado, y ella asustada de que él se percatara de que algo le pasaba. En su yo interno, temía decir cualquier estupidez que delatara su ‹‹aventura›› con alguien que posiblemente podía ser familiar suyo. Y que estuviera ahí siendo tan parecido no es como que le ayudara mucho a la causa…
— No, solo estoy preocupada por los trimestrales, Naruto. — contestó, fingiendo una sonrisa que no le llegó a los ojos.
El rubio era demasiado inocente como para diferenciar entre una sonrisa real y una fingida… Y Sasuke estaba demasiado ocupado discutiendo con alguien por el celular.
Sin embargo, por alguna extraña razón la mirada que le dio su rubio amigo aunque lucía cansada, más bien parecía empática o…
— Sakura-chan ya…
— No Naruto, no insistas… No tiene caso… — cortó, pero no con aquella voz vigorosa que siempre le ha caracterizado, sino endeble y bastante triste.
Y Naruto sabía que no debía insistir en el tema, era demasiado doloroso para ella no tener los recursos suficientes. Pero su orgullo tampoco le dejaba aceptar ayuda de nadie.
Sin embargo, él era Naruto Namikaze y no se daba por vencido tan fácil. Así que conseguiría la manera de ayudar a su amiga o se quitaba el nombre, ¡de verdad que sí!
.
.
.
Recostada en su cama, mirando el encielado de su habitación, pensaba. Cavilaba, y aun no encontraba algún lazo o parentesco entre Minato y Naruto. ¿Eran primos, hermanos, sobrinos, o qué carajos?
Suspiró, podía sentir las manos, grandes recorriendo su cuerpo sin premura y descaro… Movió su cabeza negativamente repetidas veces, no podía pensar en eso, no quería tener que pensarlo porque de alguna bizarra manera le hacía desearlo. Anhelarlo demasiado…
Lo que le llevó a ver otra parte de su habitación, un bolso blanco con adornos metálicos estaba ubicado en una silla, sí, era precisamente el bolso que perdió aquella noche… Naruto se tomó la molestia de llevárselo esa tarde, según le comentó, su padre lo encontró en algún lugar de la casa (lo que ella supo fue la habitación en la que estuvo con Minato), y se lo entregó. Pues seguramente él conocía a la dueña, ¡y vaya que sí!
Se quedó bastante estúpida cuando lo tomó, e inevitablemente las imágenes de aquel fin de semana se reprodujeron en su mente como una película de los años 70's. Aunque mucho más gráfica…
Luego de haberse quedado enajenada del mundo por unos minutos, alcanzó a escuchar que su mejor amigo estaba preocupado por su padre, ya que le había visto en una actitud un poco retraída y distante. Nada común en él según Sasuke, pues el padre de Naruto era muy parecido a él. Claro, en versión madura y consciente.
Volvió a negar con su cabeza. Lo mejor era dormirse, descansar le ayudaría a olvidar.
.
.
.
El fin de semana repuntaba, pero para Sakura sería solamente trabajo y tareas extra que le ayudarían a avanzar para poder tener tiempo y buscar un trabajo de medio tiempo. ¿El problema? No sabía por dónde empezar, por lo que no le quedó de otra más que pedirle ayuda a su mejor amigo.
Naruto.
— ¿En serio? ¿Crees que tu padre no se molestará? — preguntó por décima séptima vez.
El rubio soltó una carcajada cargada de diversión y buen humor.
— ¡Claro que no Sakura-chan! ¡Ya verás cómo te ayuda, te lo aseguro! — vociferó, de esa forma escandalosa que tenía de hiperactividad.
La peli-rosa no estaba muy segura, de hecho, tenía más dudas de las que seguro tuvo Gandhi antes de instaurar la huelga de hambre como forma de protesta. Sin embargo, era un momento precario para su familia y economía. Así que muy a pesar de su enorme orgullo e independencia, no le quedaba más de otra que pedirle ayuda a uno de sus amigos. El cual por fortuna, provenía de una de las familias más influyentes del País del fuego, lo que le agregaba más oportunidades de conseguir un trabajo. Aunque estaba claro, que primero debía someterse a una 'entrevista' con el padre de éste.
Deja de quejarte, agradece que tengas amigos que te echan la mano cuando más lo necesitas, no te pongas orgullosa.
Su consciencia siempre le dictaba las cosas de manera sensata pero de forma más cruda. Lo que le hacía recordar que debía agradecer a la vida el hecho de que sí, evidentemente, tenía buenos amigos.
— Vámonos, Sakura-chan. — le dijo su rubio amigo.
Tomó su bolso y se levantó de la silla que ocupaba en la cafetería, siguió a Naruto por los pasillos con toda la prisa que podía y en efecto, con el cuidado de no tropezar con el mismo viento. Desgraciadamente, para Sakura hasta ir con precaución extrema le generaba un problema. Ya que por más que intentaba no terminar en el suelo, algo siempre conseguía que acabara haciendo el ridículo.
Finalmente llegaron al auto de su mejor amigo, era un vehículo muy llamativo. Más por sus colores que por su diseño, amarillo y naranja, los preferidos de Naruto. Y eso que el hecho de que fuera un Ferrari le agregaba un toque más…
— Sube. — articuló el rubio abriéndole la puerta del copiloto.
Ella estaba a punto de hacerlo hasta que recordó.
— ¿No esperarás a Karin?
Él negó.
— No, este día se irá con Sasuke a algún lugar… — dijo, no muy agradado del hecho de que se fuera a solas con el Uchiha menor —… Seguro el teme idiota está pervirtiendo a mi prima… — masculló, no muy contento.
Lo que inevitablemente le generó una risa a la peli-rosa, finalmente subió al auto y el rubio cerró la puerta.
— No te burles, Sakura-chan, no es agradable saber lo que ese idiota le puede a hacer a mi prima…
— Son novios, Naruto. No hay mucho que hacer con eso. — concilió, serena, aunque realmente a ella tampoco le agradaba en exceso que su mente le recordara a quien pertenecía Sasuke.
— ¡Es igual, es mi prima de quien hablamos! — vociferó, poniendo el auto en marcha.
Sakura volteó a verlo, elevó una ceja y luego preguntó.
— ¿Ah sí? ¿Y qué hacías tú el día de la fiesta con aquella chica? Mira que te perdiste por varias horas… — la réplica hizo sonrojar al Namikaze.
— E-Eso es distinto. — tartamudeó nervioso.
— No, no lo es. — soltó la Haruno riendo, su amigo no cambiaría nunca.
— Ou, ¡eso injusto Sakura-chan! — profirió Naruto, haciendo un puchero de niño caprichoso y consentido.
Lo que consiguió que la Haruno soltara una tremenda carcajada, no había nada mejor que una dosis de risa. Y quien mejor que su rubio amigo para eso. Enseguida, la risa murió y ella volvió la vista al camino.
— La vida no siempre es justa. — murmuró, pero su voz se vio amortiguada por el sonido estridente de la Bon Jovi cantando, Living on a Prayer.
Por lo cual Naruto no la escuchó.
.
.
.
El viaje fue bastante corto, bueno, a lo mejor era porque iban escuchando música y cantando como un par de locos en manicomio. Pese a eso, todo era divertido. Solía distraerse con el Namikaze, muy al contrario de qué pensaría que lo que sucedió el fin de semana pasado no se iría. De hecho, hasta ese momento, podía sentirse victoriosa de no haber pensado tanto en Minato como creyó que lo haría.
Se estacionaron enfrente del edificio que contenía las oficinas del padre de Naruto. Al descender del auto, echó su cabeza para atrás y recorrer la enorme infraestructura. Una elegante y reluciente torre azul zafiro que atravesaba las nubes, imponía de verdad.
— Vamos, Sakura-chan, papá no debe tardar en salir y hay que apresurarnos. — articuló su amigo.
Empezaron a internarse en el edificio. En cuanto accesaron a las puertas giratorias enmarcadas de bronce, notó como el interior del lugar era igual de imponente que su exterior. Con suelos y paredes de mármol veteado, mostrador y torniquetes de seguridad de aluminio cepillado.
Los hombres de seguridad no hicieron preguntas, Naruto simplemente les mostró un gafete de visitante e hizo una breve insinuación de su compañía, por lo que los hombres no mostraron objeción alguna y simplemente le dejaron seguir su camino. Tomaron el ascensor y observó cómo su amigo presionaba el botón número diez, que evidentemente los llevaba a la décima planta del edificio.
Mientras subían, en su cabeza aquella inevitable pregunta apareció. ¿Cómo sería el padre de su mejor amigo?
Puesto que hasta ese momento, no lo había conocido. Por lo menos no personalmente, escuchaba menciones y algunos comentarios. Pero según Naruto, era un hombre bastante ocupado, a quien le tomó mucho tiempo y esfuerzo llegar hasta donde estaba para mantenerlo. Pese a que ya llevaban varios años de amistad, por no decir, toda la vida y no recordaba haberlo visto jamás.
¿Acaso era un padre descuidado que no se preocupaba por su hijo? ¿Desamorado, tal vez?
Divagaba mientras miraba las puertas de aluminio cepillado del ascensor, y por alguna extraña razón, notó su corazón acelerado dentro del pecho y su estómago agitado. Lo que le conllevaría a una inevitable torpeza. Cuando las puertas se abrieron, se topó de frente con una sala de espera bastante grande y mucho mejor decorada que la del vestíbulo que cruzaron. Un olor a lirios le inundó los pulmones de lleno y se preguntó de dónde llegaba tal aroma. Sin embargo, el cristal ahumado de seguridad que había en la entrada, tenía grabadas en sand blast la palabras BUFETE NAMIKAZE & ASOCIADOS.
Con un tipo de letra enérgico y masculino. Lo que le trasmitía un sentimiento conocido, pero no recordaba de cuándo ni dónde.
Les permitieron la entrada, de hecho, Naruto los saludó a todos de esa forma habitual enérgica y alegre. A lo cual correspondieron los demás, con sonrisas cariñosas y familiares. La secretaria, una guapa mujer morena de ojos verdes les ofreció agua, café o refresco. Pero declinaron la oferta.
— ¿Papá está ocupado, Megumi? — preguntó con confianza Naruto.
— No, pueden pasar Naruto. — contestó amablemente la mujer.
— ¡Gracias! — le sonrió su amigo, enseguida la miró —. Vamos, Sakura-chan.
La peli-rosa le sonrió y asintió, Naruto tenía un brillo especial en los ojos. El chico le abrió la puerta y le indicó que pasara primero, se recordó que para cada entrevista de trabajo siempre se debe mostrar una radiante y amplia sonrisa, mostrar carisma y deseos de progresar.
O por lo menos eso era lo que sus padres le dijeron cuando les pidió consejos. Así que se aseguró de que su sonrisa, fuese deslumbrante para causar una buena impresión al padre de Naruto. Sonrisa que se congeló en cuanto vio al hombre que se ponía que se puso de pie a su llegada.
Sakura se detuvo de repente, tanto ella como Naruto se atascaron en el umbral chocándole a la espalda, lanzándola hacia adelante. El padre de Naruto la tomó por la cintura y la levantó en vilo directamente hasta el pecho.
El aire de sus pulmones se escapó de golpe, y con él, hasta la última pizca de sentido común.
Y muy a pesar de las capas de ropa que los mantenían en un contacto mínimo, Sakura percibía con sus manos aquellos bíceps como piedras, aquel estómago musculoso en contacto con el suyo. Se obligó a respirar profundamente, lo que le resultó contraproducente… Se le irguieron los pezones, estimulados por la expansión de su tórax.
— ¡Diablos!
¿Por qué le pasaba eso ahora, por qué le sucedía a ella?
Y creías que ibas a olvidarlo…
La risa irónica casi le mata la consciencia, o más bien, provenía de ella. Y ¡mierda!, cuánta razón tenía.
¿Qué más le podía pasar, qué más le hacía falta?
— Hola, otra vez. — le murmuró, y la vibración de su voz hizo que le doliera todo el cuerpo.
— ¡Mierda!
— ¿Sakura-chan, estás bien? — preguntó su amigo, con preocupación evidente, ajeno a lo que verdaderamente pasaba.
La Haruno estaba roja, pese a que su mejor amigo estaba ahí ella estaba paralizada. De la sorpresa, del miedo y el nerviosismo. Sentía que en cualquier momento Naruto se daría cuenta y diría algo de lo que pudiera arrepentirse, o…
Dio un respingo sorpresivo cuando Naruto le ayudó a recuperar el equilibrio y separarse del padre de éste, ya que ella por voluntad propia dudaba mucho que pudiera hacerlo. Se separó de Minato muy en contra de su voluntad y sobre todo, de la de su cuerpo…
— Naruto, no me dijiste que venías. — se dirigió a su hijo, con aquella sonrisa genuina que le hacía mal a su estado hormonal.
— Perdón papá, pero no tuve tiempo de avisarte esta mañana que venía con una amiga. — mencionó el rubio mirando a la Haruno, mientras le sonreía —. Papá, ella es mi mejor amiga Sakura-chan. — profirió ampliando mucho más su sonrisa —. Sakura-chan, éste es mi padre, Minato.
Oh, si eso ya lo sé. ¡Lo único que no sabía era que es tu padre!
Su mente era un colapso total, y que Minato la viera tan atentamente no le ayudaba en lo absoluto.
— U-Un gusto. — emitió finalmente.
— El gusto es mío, Sakura. — contestó él, le brindó la mano y esperó a que ella la tomara.
¿Por qué se sentía ridícula con toda esa actuación?
Sacudió mentalmente su cabeza y finalmente tomó la mano que, el padre de su amigo le ofrecía. De inmediato sintió aquella sensación de electricidad recorrió todo su cuerpo, extendiéndose a partes que no quería mencionar pero que despertaron de forma inmediata. Tan pronto como percibió las sensaciones se deshizo del agarre, esperando que Naruto no notara lo que ahí pasaba.
Ya era bastante incómodo descubrir que el padre de tu amigo es el hombre con el que perdiste tu virginidad, como para que éste viniera a darse cuenta de tal proeza.
— Bien, ¿en qué puedo ayudarles?
Les dijo, e hizo una señal para que tomaran asiento en uno de los sofás blancos de la estancia enorme de su oficina. Sakura era detallista, sin embargo, en ese preciso momento lo único que detallaba era al hombre rubio de ojos azules. Minato llevaba un traje negro y tanto la corbata como la camisa era de color gris pálido. Se veía irresistible.
— Bueno, Sakura-chan necesita ayuda para conseguir un trabajo de medio tiempo y me preguntaba sí podías ayudarla. — pidió Naruto, de antemano, haciendo una de sus caras de angelito y ojos de borrego a medio morir. Como si su padre pudiera negarle algo de verdad.
Minato soltó una risa, que a la Haruno se le hizo lírica e incitante…
— Claro. — respondió el rubio mayor.
— ¡¿De verdad?! — indagó Naruto, emocionado. Su padre asintió sonriéndole — ¡Ves Sakura-chan, te dije que te ayudaría!
Se giró hacia la estupefacta peli-rosa, que le fingió una sonrisa. Pues no podía estar más metida en un círculo infernal e incómodo que ese…
De repente, el celular de Naruto comenzó a vibrar, era un mensaje de texto que al parecer por la expresión del chico era importante.
— ¡Diablos! — masculló el Namikaze menor.
— ¿Qué sucede? — le preguntó su padre, el chico levantó la vista y soltó un suspiro.
— Es de la universidad, tienen problemas con un proyecto y necesitan que les ayude… — respondió, en un tono aburrido e indeciso.
— Ve. — articuló Minato y se le adelantó antes de que su hijo hiciera de manifiesto su preocupación —. No te preocupes por Sakura, nos pondremos de acuerdo y la llevaré a su casa.
Al chico se le iluminó el rostro y no pudo evitar una sonrisa, mientras que en el fondo, Sakura pedía a gritos que no se fuera, que no la dejara sola…
— Está bien, ¡gracias, papá! ¡Nos vemos luego Sakura-chan!
La Haruno ni siquiera supo en que momento Naruto se despidió y se quedaron solos. Lo que le conllevó a mirar hacia al frente, rápidamente se vio atrapada por unos profundos ojos azules…
Y pronto una frase salió de la boca del hombre que se convirtió en su amante aquel fin de semana.
— Bien, creo que tenemos que hablar.
Y para Sakura, esa frase pareció sentencia total…
Notas:
Bueno, antes que nada me disculpo por la tardanza, pero bueno. Para quiénes leen mis otras historias, sabrán que mi tiempo está limitado por cuestiones técnicas y otra es que ya este lunes entro de nuevo a la universidad, por lo que supone menos tiempo en la computadora obviamente. Aun así espero que el capítulo haya sido del gusto, y bueno, espero sus comentarios al final.
Cande, si te pareció tonto que una mujer conserve su virginidad a esa edad, solo significa que tú no has conocido ninguna y que no las crees capaz de hacer tal cosa. No todas las mujeres son promiscuas, algunas están regidas por alta moral y respeto a sí mismas, y más que eso, por educaciones diferentes a las nuestras y de mentes más cerradas. Yo conozco a varias así, por lo tanto te lo digo, no es tonto y tu comentario en ese sentido me pareció bastante insultante. Y con respecto a tu pregunta, si continuas leyendo lo sabrás, si no pues... bueno, a nadie se le obliga a leer algo que no le parece.
Misaki mei, Sasuke ya es raro, nació siendo un espécimen raro no es de sorprenderse. No es extraño, porque eso también lo hace un buen amigo. Y sí, Sakura estaba muy equivocada, y ahora lo sabes.
Dioridih Lestrange, bueno, favor que me haces al decirme eso. No creí que fuera posible hacer tal cosa, aunque claro, ya me lo han dicho en otras historias pero aun no me lo creo totalmente. Gracias por el halago, me satisface que te guste, espero que la actualización también te haya gustado.
Lizysaku-chan, pues no sé que tan loca se puede volver pero algo sí (?) Gracias, me alegra que te guste lo que escribo. A pesar de ser una pareja crack, realmente ha recibido más aceptación de la que esperaba. Tengo otras historias en las que no he recibido mucho a decir verdad.
Lirilara1993, grande es la satisfacción que me da saber que es la primera historia que lees de esta pareja y te guste. El Karma es un arma muy misteriosa y te da en la vida de la forma menos esperada, eso es bien sabido, y bueno, cada quien sacará sus conclusiones y se verá a su debido tiempo si eran o no las que esperaban. Sí sería algo épico lo que has comentado y ya me lo he planteado... pero todavía no decido nada. Ya se verá más adelante.
Krasni, gracias, favor que me haces al pasarte por aquí. Recuerda, la traición está por todos lados y te llega de las personas menos pensadas, pero ya se verá si fue verdadera traición o no.
Sin más me despido, nos veremos en la próxima actualización (que no sé cuando será), pero intentaré que sea lo más pronto posible. Hasta luego.
Un abrazo y un beso.
