Sin más me retiro y doy las indicaciones de siempre.
Por favor, sean creativos con sus comentarios, que sean largos, que se note que han leído.
Y, se me había olvidado, pero si van a hacer comentarios ofensivos o despectivos, mejor ahórrenselos. Sin comentarios ofensivos ni insultos. Se les ruega encarecidamente, lean las indicaciones y los apartados de autor que no los pongo de adorno. Están al final de cada capítulo, una breve explicación.
Aclaraciones:
Narración.
— Diálogo. —
‹‹Pensamientos.››
(*) Esto es un apartado para alguna palabra o concepto que aclararé al final del capítulo.
Advertencias:
OoC en los personajes.
OC's.
Situaciones sexuales implícitas-explícitas.
Lenguaje inapropiado o soez.
Género: Romance | Drama.
Clasificación: T| M.
Disclaimer: La serie no me pertenece, sino a ®Masashi Kishimoto.
Nota 1: Por favor, lean las notas de autor antes de comentar.
Capítulo V
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‹‹ Sólo hay un encuentro: conjurar místicamente las cosas mediante la palabra.››
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Gottfried Benn.
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Las cosas claras.
Tranquila…
Se dijo a sí misma, mantén la calma. Nadie tiene que saberlo, o nadie debía saberlo…
Tranquila.
Dictaba su consciencia, sin embargo, no se sentía nada sosegada. Estaba incómoda, sola con ese hombre que la convirtió en mujer hacía menos de tres semanas. Observando al hombre con el que se había relacionado sexualmente de forma espontánea. A quién creía ya no vería más, del que supuestamente escaparía o por lo menos, pensaba que podía.
Ahora lo tenía enfrente, y ella se movía. Se hallaba paralizada y posiblemente blanca como una hoja de papel.
¿Por qué la vida era así? ¿Por qué tenía que ponérselo de nuevo delante?
Sakura solo se preguntaba…
— ¿Por qué?
Las palabras se formaron en su garganta y escaparon por su boca, el tono era suave y endeble. Bastante lastimero. Se sentía muy mal de apenas enterarse, que el hombre con el que se enredó era ni más ni menos que el padre de uno de sus mejores amigos.
— ¿Por qué, qué?
Su cabeza arremolinaba pensamientos, recuerdos, "imágenes" trascendentales de aquella fiesta. De él y la cama… Mierda, ¿por qué no podía simple y sencillamente reclamarle la mentira y ya? No. Estaba paralizada frente a aquel hombre, quién la observaba esperando a que articulara algo, una pizca de pensamiento coherente.
— ¿Por qué no me lo dijo, por qué no me dijo que era el padre de Naruto? — reclamó, con todo el enojo que pudo ser capaz de emular. Ninguno.
— Créeme que esta también es una sorpresa para mí. — contestó Minato con mucha paciencia.
— ¡¿Cómo, cómo es posible que… Usted...?! ¡No puede ser! — gimió Sakura, desesperada porque no podía usar su coeficiente intelectual para una situación importante.
Estaba impresionada, cautivada y confundida.
Minato estaba recostado en el escritorio con una pose digna de portada de revista la cautivaba, al punto que olvidaba que se trataba del padre de su mejor amigo. Con el que había cohabitado de varias formas que podían catalogarse como perversas e ilegales, bueno, tal vez no ilegales pero sí depravadas… ¡Dios! ¡¿Por qué tenía que pasarle eso a ella?!
‹‹ Porque estabas deprimida porque tu amado "Sasuke" no te corresponde, ¿se te olvida?››
Nótese el sarcasmo al decir amado Sasuke en una misma oración proveniente de su consciencia malintencionada, que si bien no le bastaba hacerle recordar al padre de su mejor amigo en cueros, ahora debía ponerle la cereza al pastel diciéndole porque cometió semejante irresponsabilidad.
— Te lo repito, yo tampoco me lo esperaba — repitió Minato, que se encontraba de brazos cruzados recostado sobre su gran y espacioso escritorio de madera tallada a mano.
‹‹Oh, el suficiente espacio para…››
¡Oh mierda! Ella estaba intentando no tener pensamientos pervertidos y venía su consciencia haciendo todo lo contrario…
— ¡Maldición, cállate!
— No es de todos los días, que mantenga relaciones sexuales con las amigas de mi hijo — ahí estaba su voz vibrante y masculina que hacía que le doliera todo el cuerpo.
¿Por qué su solo tono vocal tenía tanto poder sobre su propio cuerpo? El cual por cierto, ni ella misma manejaba bien.
Tenía que haberle comido la lengua el ratón, porque no dijo nada a pesar de que quería decir mucho. Sin embargo, faltaba una pizca más para hacerla explotar de verdad. Ya que teniendo a Minato ahí, en esa pose y con esa atención, no era dificultoso darse cuenta que Sakura pensaba en cualquier cosa menos en reclamarle su absoluta falta de sinceridad.
— ¿Sakura?
El hombre lo notó, la pequeña peli-rosa se quedó muda y el rubor de sus mejillas delataba sus pensamientos poco sanos. La chica dio un respingo, sus pupilas volvieron a centrarse en él y enrojeció más (de ser posible).
— Ay Dios, me dará un derrame cerebral… — masculló, tomándose la cabeza dramáticamente.
Minato sonrió.
Era obvio que la pobre chica apenas procesaba todo lo que pasaba, sí, para él también fue una sorpresa extrema darse cuenta que la chica que lo acompañó a la cama se trataba ni más ni menos que una de las amigas de su hijo. Si era completamente franco, jamás se le cruzó por la cabeza.
— Ven conmigo. — dijo Minato, separándose del mueble de apoyo y estirando su brazo para que tomara su mano.
Sakura, sin quererlo, dio un respingo delatando su nerviosismo.
— ¿A dónde? — indagó ella desconfiada.
Minato rió ocurrente por la actitud de la chica, nadie pensaría que esa niña tímida había sido la que logró meterse entre sus sábanas y hacerle olvidar sus principios morales…
— A tomar un café. — aclaró.
Haruno no sabía si debía hacerlo, pero como siempre una fuerza de atracción la había hecho moverse impulsivamente y tomar su mano. En cuanto la cogió, Minato sonrió, a Sakura la estremeció de nuevo un latigazo de excitación repentino de placer inusitado.
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Salir de esa oficina había sido lo mejor que pudo ocurrirle a ambos, la única razón por la que Minato la sacó de esa oficina era porque muy adentro, en el fondo los deseos estaban ganándole la partida, haberle quitado la virginidad en un impulso lo clasificaba como aberración. Ahora, sabiendo que se trataba de la mejor amiga de su hijo, las cosas se complicaban más…
Sakura por su parte, mientras iba en el auto ignorando (inútilmente) la compañía de Minato, observaba por la ventana los negocios, las personas, incluso los mosquitos que chocaban contra el parabrisas y los espejos. Cualquier cosa que le resultara interesante, excepto el hombre que tenía al lado.
La verdad es que tenerlo cerca no era sencillo, no, mucho menos con aquel magnetismo que ejercía automáticamente en ella. Ni siquiera podía registrarlo, solamente lo hacía y luego lo procesaba.
— Es aquí. — anunció él de repente, estacionándose frente a un pequeño local no tan alejado de la oficina pero tampoco tan concurrido como para que se formara una habladuría —. Ven.
Minato nuevamente le tendió la mano, la peli-rosa ni siquiera notó el momento en el que se bajó del vehículo. Sakura debía agradecer que el hombre fuese todo un caballero, a pesar de la promiscuidad que le mostró aquel fin de semana. Haberse dejado llevar era una decisión de la que se arrepentía, que ahora el karma se encargaba de cobrarle poniéndole enfrente al individuo en cuestión.
Sakura observaba con suma atención el menú que tomó de la mesa, paseaba nerviosamente sus orbes por la delicada y fina caligrafía, su objetivo era la concentración en la grafía evitando ver a Minato.
El padre de Naruto contemplaba el nerviosismo de Sakura, comprendía que no estaba preparada para encontrárselo de nuevo. De hecho, aseguraba que no lo tenía contemplado. Él por el contrario, secretamente, esperaba volver a verla.
— ¿Ordenarás algo? — preguntó Minato sacándole un brinquito a la chica.
Sakura elevó la mirada del menú y miró de soslayó a su derecha, el mesero se encontraba con una libreta dispuesto a tomar su orden. Desafortunadamente estudiar el menú no implicaba concentrarse realmente en las letras que leía, de hecho, lo único que recordaba de todo era pastel de chocolate con relleno de fresa.
— Pastel de chocolate con relleno de fresa. — dijo ella autómata.
El mesero anotó con precisión en la libreta.
— ¿Y de tomar? — se dirigió el muchacho a Sakura.
La aludida abrió la boca y la volvió a cerrar, en realidad no se percató de la parte de las bebidas, bueno sí, pero simplemente no le prestó la mínima atención. Inevitablemente dirigió sus orbes jades a la azules que la contemplaban, el sonrojo le nació sin quererlo y desvió la mirada nuevamente sin contestarle al mesero.
— Un espumoso para la señorita y para mí un café negro sin azúcar, por favor. — prestó Minato entregándole el menú al chico, éste asintió haciendo las anotaciones y se retiró.
Nuevamente un silencio incómodo se instaló entre ellos. Sakura no sabía por qué razón había aceptado ir con Minato a ese lugar, si los veían Naruto se enteraría y armaría un problema… No, Naruto no podía darse cuenta de lo que había pasado aquel fin de semana entre su padre y ella. Sería el fin de su amistad, de su hermandad, ¡no, no podía permitirlo!
Sakura colocó las manos sobre la mesa, encogió los dedos y los estiró, tomó una porción del mantel sin darse cuenta y la arrugó. La ansiedad y la angustia de que alguien más supiera lo que había pasado con Minato le aceleraba el pulso, seguro sufriría un ataque cardíaco con tanto pensamiento trágico que pasaba por su mente. Apuñó su mano por cuarta vez, tan pronto lo hizo un calor extra se colocó sobre el anverso de su extremidad y no pudo esquivar el respingo sorpresivo que la sacudió.
Levantó la vista, Minato la miraba con mucha serenidad y le sonreía de forma tranquilizadora.
— Sakura, tranquila — dijo él —. Solo vamos a hablar.
El tono que utilizó había sido de lo más comprensivo y tierno, tanto que le provocó una sensación cálida en el estómago. Claro, podía ser el hambre que la estaba matando desde hace horas.
Sakura lo observó, específicamente esos ojos azules. Parecían un mar sereno y a la vez tan embravecido, capaz de hundirla hasta el fondo sin darle tregua o escape. Lo había visto, su pasión desbordante y tranquilidad excitante, una combinación tan extraña como atractiva.
Ella se estremeció al recordar aquella mirada llena de profuso arrebato e inconscientemente deseó que volviera a verla de esa manera tan excitante… De pronto se encontró queriendo estar en otro lugar, a solas… Anhelando que sus labios la besaran y poseyera su cuerpo de nuevo. Sakura horrorizada apartó la mano, como si el tacto de Minato la quemara y esquivó la mirada de él.
El padre de Naruto alejó la mano de Sakura, comprendió que ella no deseaba que la tocara.
— Perdóname, no volverá a pasar. — habló finalmente Minato.
Sakura regresó la vista hacía él y denotó nuevamente su sonrisa, sin embargo, esta vez no había ningún tinte de felicidad o tranquilidad. Sino más bien resignación y tristeza por su rechazo, ella se dio cuenta de que acababa de darle un mensaje erróneo. Él pensaba que ella había recapacitado acerca de lo que había sucedido y ahora sentía asco.
De pronto se sintió mal, actuaba como una niña inmadura incapaz de manejar una situación como esa. ¡Era una adulta por el amor de Dios! Debía actuar como tal, pero se estaba comportando como una muchachita adolescente incapaz de asumir sus errores. Y ella sabía que ese era uno muy grande, de los peores que quizás cometería a lo largo de su vida.
— No, yo no… — Minato la detuvo haciendo una seña con la mano.
— No es necesario que me expliques, entiendo.
— ¡No, yo no…!
Sakura quería explicarse pero sencillamente no encontraba las palabras. Tenía los sentimientos encontrados y las ideas revueltas, su mente no formaba una oración coherente y el corazón le tamborileaba en los oídos. Intentó hablar de nuevo pero el mesero llegó con la orden, les sirvió y enseguida se retiró dándoles privacidad.
— Sakura… — llamó, la aludida pestañeó enfocándose en su rostro. Lucía sereno y su mirada seria, Sakura se agitó nerviosa —… Quiero que sepas que soy responsable de cualquier consecuencia.
La chica alzó las cejas sorprendida, ¿él pensaba que estaba embarazada?
— ¿Pi-piensa qué…? — Minato asintió, ella alzó las manos azorada y sus mejillas enrojecieron avergonzada — ¡No, no estoy embarazada! — exclamó sofocada.
— ¿Estás segura? — preguntó él.
La verdad es que tenía sus motivos para pensar no era así, sin embargo, Sakura asintió.
— Sí, yo… Yo he tenido mi período. — admitió esquivando su mirada.
Minato sonrió y aceptó las palabras de la chica, no la creía capaz de mentir en algo tan serio como la posibilidad de un embarazo.
— Está bien. — dijo tratando de aliviarla, pero Sakura solo se sonrojó más. Era realmente una chica tierna y dulce.
Hubo unos minutos de silencio en los que él se dedicó a darle un sorbo a su taza de café, Sakura también lo hizo, un trago largo. Desdichadamente no se percató de un pequeño detalle… La espuma que cubría la taza y le dejó un bigote de leche. Para cuando Minato alzó la mirada no pudo evitar soltar una risa.
Sakura turbada frunció el ceño.
— ¿De qué se ríe? — indagó molesta, no le gustaba que se rieran a su costa.
— Tienes un… — Minato le hizo una señal que denotaba que tenía un bigote de leche pero Sakura no entendió, su ceño se pronunció y achicó los ojos.
— ¡¿Qué?! — exclamó exasperada.
Él soltó otra risa y le tendió una servilleta.
— Ten, límpiate tienes un bigote de leche. — musitó con gracia.
Tan pronto como se lo dijo, Sakura abrió los ojos y enrojeció de vergüenza, ¡porqué Dios le hacía eso a ella! Cogió la servilleta rápidamente y se limpió. ¡Qué pena!
— Dios… — murmuró afligida.
Parecía que para su karma no era suficiente que se hubiera encamado con el padre de su mejor amigo, ¡no! Ahora además de haberse encontrado, también la ponía en tremenda vergüenza. ¡Cuando acabaría su calvario!
Se llevó las manos al rostro en un gesto exagerado por tratar de ocultar su bochorno. Minato tuvo el impulso de evitarlo y estiró su brazo, sin embargo, recordó la reacción que Sakura había tenido hacía unos instantes cuando trató de tranquilizarla y se detuvo.
— Tranquilízate, no es nada. — procuró, pero la chica no lo escuchó.
Minato suspiró, realmente las cosas no estaban saliendo para nada como él esperaba. Lejos de serenar las aguas se revolvían más, su único afán de sacarla de la oficina y llevarla a otro lugar era aclarar las cosas. Hasta ahora no habían podido abordar el tema y Sakura se encontraba mucho más nerviosa de lo que pensaba, debía abordar el tema de una vez o no llegarían a ningún lugar.
— Sakura — nombró de nuevo.
La aludida se encontraba en un debate, entre quitar las manos de su cara y dejar de actuar como una estúpida o salir corriendo del lugar evitando más vergüenzas.
— Sé que quieres escapar de esto, Sakura — las palabras de Minato consiguieron que ella quitara las manos de su rostro y lo mirara, sus mejillas aun estaban sonrojada pero sus orbes lucían desconcertadas —. Sé muy bien que preferirías que nada de esto hubiera sucedido, lo sé — añadió nuevamente —. El problema es que pasó, pasó y no hay nada que se pueda hacer al respecto. — Minato pausó, le dio un nuevo sorbo a su taza de café y permaneció en silencio unos minutos antes de retomar la conversación.
Sakura notó como el padre de su mejor amigo contemplaba blanca taza de porcelana, su atención se hallaba volcada en el pequeño objeto que contenía aquel líquido oscuro y amargo. A la chica le parecía que meditaba muy bien las palabras que diría, a lo mejor para no romperle el corazón y la autoestima…
Un momento, ¿romperle el corazón?
— Sé que necesitas el trabajo — reanudó Minato —. Sé que tu situación no es la mejor, por eso te pido que no te preocupes. Nadie sabrá lo que pasó y haré como que nunca sucedió, sé que es difícil ignorar la situación pero debemos intentarlo, ¿no te parece? — él le sonrió ligeramente.
¿Esa era una solución, olvidar todo lo que pasó? Le parecía una buena, pero… Si era así, entonces ¿por qué le dolía?
Sakura abrió la boca pero no articuló palabra, ¿por qué le costaba tanto trabajo decir que sí? Y como no pudo hablar, sus impulsos la llevaron a asentir. Minato sonrió más ampliamente, ¿realmente le alegraba limitar su trato con él?
— Bien, entonces eso es todo — dijo él. —. Termina tu pastel y luego te llevaré a casa. — concluyó, le dio otro sorbo a su taza de café.
Sakura tomó el tenedor y partió una pequeña porción para llevárselo a la boca, el chocolate le supo amargo. Pero no tanto como lo que acababa de oír, ¿en verdad quería hacer de cuenta que nada pasó? ¿De verdad quería alejarse de Minato?
Lo observó de nuevo, sus ojos azules concentrados en su celular, su pose arrebatadoramente masculina. Lo observó reír ante algo que leía, entonces lo supo.
No, no quería alejarse de él.
Nota de Autor:
¡Hola!
Antes que nada, pido disculpas por la tardanza en actualizar. La verdad es que he tenido un año muy saturado y me había bloqueado bastante con este fic, me disculpo de antemano porque existe la posibilidad de que el capítulo no llene sus expectativas y bueno, trataré de hacer mejor el siguiente. Y aquí mismo haré una aclaración.
De paso, aprovecho para hacer una aclaración, he recibido varios comentarios diciéndome: No sé porque separas el guion de las palabras en la dialogación. Bien, quiero que entiendan algo, es una manía, una costumbre, algo MÍO. Sé perfectamente la regla correcta, no es que no la sepa sino que la paso por alto porque para una persona con Trastorno Obsesivo-Compulsivo quitarse una manía lleva tiempo, eso, si es posible quitarla la mayor parte del tiempo no es posible. Así que hago la aclaración para que ya dejen de molestarme con esos comentarios que me purgan, ya lo he explicado anteriormente y parece que no entienden. Así que lo dejo explicado aquí, para que ya dejen el tema y se enfoquen en lo demás.
Doy las gracias a: Crimela, RinneRikudo, Mina-Hai, lavida134, HarunoBolso, Amara, 26Fairy06, Anónimo, blak17kira, krasni, Ahefrod, Sasu Love For Ever, Ritxy, izanami1019, lizysaku-chan, Dioiridh Lestrange, Layla Harrison, Cande, Baka con cuernos, Andy, Gerhardus, wendo-chan, Hitomi Akera. También a los que me agregan a Favs y Alerts. Mil gracias, espero que les haya gustado lo leído y prometo no tardar mucho para la próxima actualización.
Saludos y un abrazo.
