Daré las indicaciones de siempre.

Aclaraciones:

Narración.

— Diálogo —

"Pensamientos".

Advertencias:

Posible OoC en los personajes.

OC's.

Género: Romance | Drama.

Clasificación: T | M.

Disclaimer: La serie y sus personajes no me pertenece a mí, sino a ®Masashi Kishimoto.

Nota de Autor:

Hola.

Aquí estoy, después de casi cuatro años dignándome a traer una actualización de esta historia. Debo admitir que me llegaron bastantes comentarios y correos pidiéndome que continuara este fanfic, me he sorprendido gratamente al darme cuenta que tuvo bastante aceptación a pesar de ser una pareja crack con poco auge. No obstante, agradezco a las personas que han estado pendientes, y a los que me agregaron en la red social o han leído mis otras actualizaciones; estarán enterados que he tenido problemas personales un poco serios que me han impedido directamente escribir y por ende, mi inspiración ha estado en un largo paseo... Algunas veces se va, pero intento tener un poco más de constancia. Así que, si todavía queda algún lector, espero que disfrute de esta actualización.

Ahora, pasando al amable anónimo que muy cobardemente me ha acusado de plagio, adelante, denúnciame. Nada más déjame recordarte que en este foro hay un montón de historias parecidas a otras, hasta con títulos iguales y siguen ahí en circulación. Es obvio que si bien mi idea es parecida, no es igual, tiene un desarrollo y enfoque muy diferente, no obstante, he de suponer que eres clarividente y sabrás como terminará ¿no? Así que, si mi cuenta es borrada, espero sepas darle cuentas a todas las personas que todavía leen mis historias. Mandarás por un tubo horas y años de creación, de ideas, no es fácil sentarse a escribir aunque muchos lo crean sencillo. Mi historia no es ningún plagio, pero eres libre de creer y pensar lo que tú quieras, no te voy a detener.

Sin más, pido disculpas no quiero ofender a nadie, no es la primera vez que vienen a acusarme de plagio porque mis historias tienen ideas parecidas a las de "x" o "y" escritora. Espero que disfruten de este capítulo, he intentado hacerlo lo mejor posible y disculparan un poco la redacción, pero aún estoy oxidada, trataré de mejorar conforme haga las actualizaciones.

Me despido, ya saben, ahí está la cajita de comentarios para que me hagan saber que les pareció o alguna duda. Hasta la próxima.


Capítulo VI.

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‹‹En el deseo sexual, la mujer es un animal que bebe té y el hombre uno que bebe agua››.

Valérie Tasso.

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¿Atracción solamente?


El viaje directo a su casa se le hizo tan amargo como el pastel de chocolate…

Minato le había pedido su dirección en cuanto salieron de la pequeña cafetería, luego de eso no le dijo nada más. Ella no sintió el derecho de preguntar absolutamente nada, ya había hecho suficiente y permitido que malinterpretara lo suficiente.

Sakura no deseaba que Minato se equivocara con respecto a su actitud, pero se encontraba bastante confundida con respecto a todo que no supo cómo detenerlo. En cuanto él comenzó a comportarse frío y distante, ella sintió una oleada de horrible desesperación. Y las sonrisas amables terminaron como mera cortesía.

Sakura se sentía terriblemente, como si de repente la inundara un vacío y la carcomiera por dentro. Y, aunque se repitiera constantemente que todo estaba mejor de esa forma; una parte dentro de ella se negaba al cambio de actitud del padre de su mejor amigo. Además le había mentido diciéndole que ya había tenido su período cuando no era cierto, ¿cómo carajos se metía en todos esos problemas? ¿Cómo osaba guardarse cosas tan significativas? ¡¿En qué demonios pensaba?!

Existía la posibilidad de que nada sucediera por esconderle ese "pequeño" detalle del período, después de todo; sí había tenido un leve sangrado y eso significaba que no estaba embarazada, ¿verdad?

— Sakura — llamó la voz de Sasuke.

Nuevamente se encontraba en su habitación sentando en la silla de su escritorio, jugando Tetris. Frunció el ceño, ¿era ella o se le estaba volviendo costumbre correr hacia su casa cada vez que tenía un problema?

— ¿Qué haces aquí, Sasuke? — preguntó cerrando la puerta —. Hasta donde recuerdo tenías una cita con Karin.

Le recordó, aunque en realidad quería reprocharle su falta de atención se contuvo de hacer o decir algo que al final no le correspondía, después de todo, él había escogido a la prima de Naruto por encima de ella. Además, ¿qué carajos le importaba?, tenía dilemas más trascendentales de los que ocuparse.

Desafortunadamente Sakura era una buena amiga y, si bien en el fondo sentía un poco de resentimiento hacia la relación que Sasuke mantenía con Karin, no podía dejar de ser su amiga y su paño de quejas. Después de todo, su amistad valía mucho a pesar del amor que sentía hacia él.

— "Tenía", como bien acabas de decir — replicó Uchiha dejando el mouse del computador y girando la silla para encararla.

Por alguna razón que se escapó de su lógica, ese movimiento sugestivo no le provocó aquel calor en el estómago o el acostumbrado sonrojo de sus mejillas, ni siquiera un poco de nerviosismo. Sakura soltó un suspiro, dio un par de pasos hacia la cama y tomó asiento en el borde sin prestar atención a la aguda mirada que le otorgaba Sasuke.

— A ver, déjame adivinar — trinó pacientemente —, discutiste con Karin y no quisiste regresar a tu casa porque tu padre está ahí, ¿es eso?

Sasuke se sorprendió por la perspicacia con la que su amiga podía deducir todos sus problemas, o más bien, lo conocía tan bien que podía prácticamente relatarle los hechos de sus disputas y sacar conclusiones enteramente acertadas. Aunque su orgullo no lo permitiera, debía admitir que Sakura era la única mujer que lo conocía tan bien que las explicaciones resultaban innecesarias.

Y eso, a pesar que debería ser un motivo de inquietud, le admiraba.

Sakura observó a Sasuke esbozar una leve sonrisa que la desconcertó, pero fue tan rápido que a lo mejor lo imaginó. Sacudió su cabeza y le restó importancia, clavó la mirada en su amigo y elevó ambas cejas esperando una respuesta.

— ¿Y bien?

Él se encogió de hombros y se recostó en el respaldar de la silla, cruzando los brazos encima de su pecho, consiguiendo resaltar un poco los músculos de sus bíceps por encima de la tela de su camisa.

Sakura evitó desviar la mirada hacia ese punto en el cuerpo de Sasuke, quería impedir todo lo posible que él en algún momento notara que su interés iba más allá de la confraternidad. Ella nunca le había manifestado sus verdaderos sentimientos, y después de haber tenido su pequeña aventura con el padre de Naruto, menos. Después de todo, ese hombre provocaba una gama de sensaciones inexplicables en ella que no podía controlar, y si era sincera… No estaba segura de querer hacerlo.

— Si ya sabes lo que pasó, ¿qué caso tiene que te conteste? — soltó él con ironía.

Sakura rodó los ojos y bufó fastidiada, no requería mucha ciencia para comprender que Sasuke había designado su cuarto como una guarida para escapar de sus contrariedades y responsabilidades.

— Deberías dejar de huir de tus problemas y enfrentarlos como es debido, Sasuke — riñó levantándose de la cama y dirigiéndose al closet para guardar su bolso.

El moreno bufó hastiado, pero no le quitó la mirada de encima. Había algo diferente en ella… Solo que no encontraba cual era la discrepancia. Sin embargo, estaba seguro que algo había cambiado en Sakura.

— ¿Dónde estabas? — preguntó él de repente.

Sakura no estaba segura si escuchó bien, le pareció que el tono de Sasuke era querellante... Más el estremecimiento que la recorrió al recordar a Minato, le hizo sentir un horrible vacío en el estómago. Removió nerviosamente algunas prendas dentro del closet, disipando cualquier indicio que pudiera darle a su amigo de que había algo fuera de lugar en ella. Nada que la comprometiera, o al padre de Naruto en el peor de los casos.

"No lo sabrá a menos que se lo digas, genio".

Objetó aquella voz burlona dentro de su cabeza, Sakura gruñó interiormente y le contestó finalmente a Sasuke.

— Fui a ver al padre de Naruto, ¿no lo recuerdas? — le dijo, quitándose la chaqueta gris para colgarla —. Naruto insistió en que fuera con él esta tarde, y sabes que la situación económica en mi casa no está muy bien…

Por un momento, Sakura recordó las razones que le llevaron a aceptar finalmente la propuesta de Naruto para ayudarle a conseguir trabajo… Si la situación en su casa no estuviera tan mal, sus padres jamás hubieran dado su consentimiento para que buscara un trabajo de medio tiempo. Para su inconveniente, ni lo que le otorgaba la beca en la universidad le ayudaba con sus gastos.

A su madre le redujeron los turnos, por lo que ya no contaban con ese dinero extra. Su padre tenía un trabajo con una paga media, ni siquiera juntando esos dos salarios conseguían subsistir un mes. También estaba la hipoteca…

Sacudió su cabeza, no quería desmoronarse frente a Sasuke, menos darle preocupaciones, ni a él ni nadie.

— La situación es complicada — añadió intentando restarle importancia.

Suspiró, hablar del dinero y la familia con su amigo equivalía a caminar sobre un campo minado en Irak.

Difícil de entender, fácil de resolver. Claro, tomando en cuenta que a él nunca le había hecho falta nada y lo tenía todo… Sakura nunca se lo había dicho, ya que aunque pareciera que Sasuke era una bonita estatua de marfil, en su corazón no había espacio para hacerle daño.

No a él, a su amor imposible.

.

.

.

Como si nada dos semanas pasaron, entre exámenes y el trabajo de medio tiempo Sakura apenas se daba cuenta de lo que sucedía en su entorno.

Bueno, eso no era del todo cierto… Ella si se había dado percatado de que, a pesar de tener ya dos semanas trabajando para Minato no lo había visto mucho por los alrededores. Sí, lo veía al llegar todos los días cuando empezaba su turno y unos escasos minutos antes de irse.

Él estaba cumpliendo con su palabra de mantenerse alejado, olvidar lo que sucedió entre ellos aquella noche y permanecer en un trato profesional. Se suponía que debía estar feliz, ¿no?

Entonces, ¿por qué se sentía desilusionada por su falta de interés? ¿Por qué no podía sacárselo de la cabeza?

Agitó la cabeza, por su bien era mejor que dejara de preocuparse por la indiferencia del padre de su mejor amigo, nada bueno sacaría de su insistencia. Además, ella lo decidió así, ¿Por qué se retractaría ahora?

"¿Por qué quieres que te vuelva a hacer lo mismo de aquella noche?"

Ahí estaba de nuevo esa voz a la que todos denominaban conciencia, para Sakura más bien era un mecanismo de tortura mental. Desafortunadamente, contra su voluntad tenía que ser honesta y aceptar la verdad…

¡Ella deseaba estar con él de nuevo!

Deseaba con todas sus fuerzas que olvidara el acuerdo, se acercara y la estrechara entre sus brazos. Que la abatiera contra la pared, le subiera la falda y…

Sakura agitó su cabeza de nuevo espantada por la línea indecente que llevaban sus pensamientos. ¡¿Pero qué demonios pensaba?! ¡¿Acaso había enloquecido?!

— ¿Sakura? — un agradable tono de voz masculino le habló cerca de la sien, tiró las carpetas que ordenaba en la sala de archivos.

Sorprendida se dio la vuelta. El objeto de sus pensamientos se encontraba frente a ella, observó como con una mano desabrochaba la chaqueta del inmaculado traje marrón descubriéndole el cinturón; en la otra mano llevaba un portafolio de color café.

Sakura dio un paso hacia atrás, de cerca Minato era demasiado perturbador… Tanto que le cortaba la respiración, no pudo pronunciar una sola palabra. El cuerpo esbelto y musculoso estaba a pocos centímetros del de ella, los ojos azules serenos e inteligentes la observaban con cuidado, de él emanaba un aire de fuerza y virilidad que le provocó un agradable escalofrío dejándola sin aliento.

— ¿Sakura?

Ésta se obligó a parpadear repetitivamente para volver a la realidad, definitivamente pensar en Minato y que luego se le apareciera de repente reforzaba su idea de que el pensamiento atrae lo que uno desea.

— ¿Sí? — contestó un poco aletargada.

Al tenerlo tan cerca, su olor penetraba hondo en sus fosas nasales prolongando ese delicioso estremecimiento lleno de excitación.

"¡¿Pero qué haces Sakura? Concéntrate!"

La peli-rosa sacudió superficialmente su cabeza y centró toda su atención en el sexy rubio, indiscutiblemente, Minato tenía esa maldita cualidad de desestabilizar sus hormonas con una sola mirada, la cual para su desgracia, no parecía ser amistosa sino…

— ¿Qué haces aquí tan tarde? — la interrumpió con una ceja alzada.

Ese gesto no le fue indiferente a Sakura, que se sintió azorada al instante. Estaba enloqueciendo y haciéndose piruetas en la cabeza, ¡era el padre de uno de sus mejores amigos, por el amor de Dios!

Esperen, ¿qué había dicho?

— ¿Tarde? — preguntó con el ceño fruncido, Minato asintió corroborando sus palabras.

— Son casi las diez de la noche, Sakura — murmuró inclinando la cabeza, esbozando una fina sonrisa que la aturdió fugazmente.

— Yo…

"¡Vamos, Sakura, no hagas el ridículo!"

Pestañeó un par de veces más, movió la cabeza por toda la estancia y se percató finalmente de que los expedientes que ordenaba estaban desperdigados en el piso. Ahogó un juramento, su torpeza no tenía límites en serio.

— Yo no tenía idea de que era tan tarde — respondió finalmente, agradeciendo interiormente que su voz no fallara; mientras se agachaba para recoger las carpetas esparcidas por el suelo.

Cualquier cosa para no tener que ver esa inquietante sonrisa… Además, tener las manos ocupadas sería beneficioso para ella, así no se percataría del ligero temblor que la recorría presa del nerviosismo al verse de nuevo a solas con él en un espacio cerrado.

Le escuchó reír ligeramente, Sakura no fue capaz de mirarlo, estaba segura que si se atrevía él podría leer en su interior con una sola mirada… Y ella tenía miedo, miedo de ceder, de olvidarse que ese hombre era el padre de Naruto, uno de sus mejores amigos, su mayor pilar cuando se encontraba deprimida, triste y desvalida. Una persona a la que no quería traicionar.

¡No, no podía!

No debía fallarle a Naruto, por mucho que Minato la atrajera como un imán al metal.

¡Con un demonio! ¿Por qué era tan difícil resistirse a la tentación?

"¿Será porque es precisamente el mismo demonio el que tienta?"

De repente sintió el fuerte tacto de la mano del objeto de sus tormentos sobre la de ella, grandes manos, con largos y finos dedos… Le pareció una instantánea recordar como esos dedos se posaron sobre sus caderas, o el sabor de sus labios, la pasión de sus besos… Su vientre se contrajo ante la sucesión de las imágenes de aquella inolvidable noche.

Sakura se sentía aniquilada, por la situación, por la revolución de sus emociones, más bien de sus hormonas. No creía capaz de sentir algo más que una atracción física por aquel hombre, que para su desatino la convirtió en mujer. No lo lamentaba, solo deseaba que no fuera el padre de su mejor amigo.

— Ten — ofreció la última carpeta que quedaba en el suelo.

Ella la tomó y murmuró un frágil: gracias.

— Termina de ordenar esos expedientes y luego te llevaré a tu casa, tus padres deben estar preocupados por ti.

Sakura dudaba que sus padres se percataran de que aún no había llegado a su casa, y no supo que le molestó más, si su tono paternalista o que sus padres estuvieran demasiado ocupados como para no notar la ausencia de su hija.