¡Disculpen por la tardanza!
Enserio, discúlpenme por no publicar nada, he tenido VARIOS problemas que bueno… Me han impedido escribir.
Solo diré uno de muchos: Sin PC
Se me es raro decir eso, como si fuera un escritor o famoso del cual no ha podido entregar su trabajo.
Pero… ¡Aquí estoy, y aquí… su nuevo capítulo!
Nathan suspiro, estaba siendo llevado por Edward a su casa ya que los demás habían quedado para hacer un partido de Beisbol, le habían invitado a ir. Pero su padre le había llamado para que fuera a casa y Edward le hizo el favor de llevarlo.
Tonterías, su padre desconfiaba en que hiciera algo con Edward.
¿Con Edward?
Era creyente en dios y lo peor de todo, hetero.
Una lástima.
-Gracias Ed, no sé qué querrá ahora papa…
- ¿No has pensado que talvez sea el tema de tu hermana? -Dijo el con su suave voz, mientras tatareaba With or Without You de U2.
-Joder es verdad… -Visualizo con sus ojos su casa y soltó todo el aire que tenía en sus pulmones, allí estaba esperándolo su padre, con Billy Black y su hijo al lado. -El que faltaba…
Edward paro el coche enfrente de Charlie, y espero a que Nathan bajara del coche, a lo que él se le quedo mirando sus ojos.
-Ya nos veremos mañana. -Dijo Nathan, chocaron los puños y bajo del coche, bajo la atenta mirada de su tío Billy y su hijo.
-Hola chico. -Le saludo el hombre de silla de ruedas a él, el sonrió y le devolvió el saludo.
-No sabía que te hablabas con… Los Cullen. -Dijo Jacob.
No es que odiase a Jacob… A quien mentía, lo odiaba, antes eran amigos, pero vinieron los Cullen y comenzó a despotricar sobre cada miembro de la familia, y cada vez se iba alejando más de él.
Que le den, Edward era mejor amigo que ese payaso.
- ¿Algún problema, Black? -Le dijo áspero, se notaba que había tensión en el aire, Jacob miraba el suelo y Nathan observaba despreocupado. -Papa… ¿Qué pasa?
-Te quería hablar de una noticia que me llego hace unos meses… Pero quería decírtelo hoy.
- ¿Y no podías habérmelo dicho por la noche? -Soltó un leve puchero y le miro divertido – Los Cullen me había invitado a jugar a Beisbol -Con su mochila en la espalda, siguió a su padre y a su tío Billy, que se adentraban a la casa Swan.
- ¿Tu, Beisbol? -Le había dicho su padre a él, entre extrañado y sorprendido, no era una sorpresa que su hijo se juntaba demasiado con esa familia, pero siempre había odiado los deportes.
- ¿Beisbol con el mal día que hace? -Dijo su tío, ya todos dentro de la casa. -Que raros que son.
Ignoro el comentario de su tío, ya acostumbrado a las idioteces de muchos al nombrar a los vampiros, se fue a la nevera y cogió un refresco y varias cervezas, se acercó a su padre que se las dio y se dispuso a subir las escaleras.
-Papa, tengo que hacer unos deberes, pero antes me duchare.
-Oh claro, ya hablaremos más tarde.
Subió las escaleras que conducían a su habitación, entro y tiro la mochila a la cama.
Le dolía ver a Jacob en su casa, aunque acostumbraba a entrar porque nadie podía llevar a su padre invalido, pero le entraba un dolor en el corazón y un odio.
Nathan y Jacob habían sido amigos desde la infancia, casi de la misma edad y ambos padres eran mejores amigos, eso les facilito todo.
Pero todo se había roto al entrar en la adolescencia, su amigo Jacob comenzó a hacerse más amigo de Embry y Quil, cada vez dejándolo más de lado.
Hasta que tuvieron una discusión, al ver que un día Nathan estaba siendo llevado a su casa por Alice Cullen, su mejor amiga. Cuando lo vio llegar en el coche lujoso de la vampira, se enfureció con él, reclamándole muchas cosas.
Hasta que le insulto por ser lo que era, homosexual.
Ese día ambos tuvieron que ir al hospital por orden de sus padres, viendo que Nathan tenía la nariz rota y unos nudillos lastimados, mientras que Jacob un labio y la ceja rotos también.
Ese día habían dejado de ser mejores amigos.
¿Qué Jacob le había insultado por que era Homosexual?
Jacob lo sabía, oh sí. Nathan le había contado en un día de borrachera juvenil, que estaba enamorado de él. Pero que era un idiota por no darse cuenta.
A veces pensaba en que jamás tenia que haberle dicho eso, pero a la vez soltó todo lo que guardaba dentro suyo.
-Po-Po-Po-Póker Face… -Cantaba la canción de Lady Gaga, una de sus cantantes favoritas.
Se quito sus zapatos y seguidamente sus calcetines, dejándolo descalzo. Seguidamente se quitó su sudadera y sus pantalones, dejándolo en bóxer.
Cojeo de su armario unos calzoncillos de recambio y una toalla y con su móvil en la mano se dirigió al baño, donde dejo todas las cosas.
- ¿Soy tan horrible? -Dijo el, mientras se miraba en el espejo.
Tenía la piel blanca, ya acostumbrada al mal tiempo de su pueblo, un cabello corto de color castaño y unos ojos marrones claros. Parecidos a las lentillas que utilizaban sus amigos.
Rose y Alice se lo decían, que, si no tuvieran esposos y estuvieran enamoradas, seguramente saldrían con él. Pero eran sus amigas, es como si tu madre te dice que eres el niño más guapo del mundo. No se puede creer eso.
Incluso antes de conocer a los Cullen, había recibido una que otra declaración de amor. Aunque siempre eran de chicas. Pero todo cambio al comenzar a desayunar con ellos y tener más amistad con todos.
-Ridículo. -Termino sus pensamientos estúpidos y quitándose su ropa interior y dejando su teléfono en una estantería donde puso la música de Lady Gaga, se metió en la ducha y dejo que el agua fluyera por su cuerpo.
No sabía porque, pero comenzó a recordar el día en el que pillo a Jacob masturbándose y se sonrojo, maldijo el día en que fue a su habitación.
Aunque claro, menudas vistas.
-Joder, ahora no… - Sintió como su pene se ponía erecto, odiaba cuando recordaba ese momento siempre se ponía cachondo. -Habrá que ponerse manos a la obra.
Pasaron los segundos, e incluso los minutos, ya había terminado de ducharse y se sentía como nuevo. Talvez no necesitaba a alguien que le de amor mientras tenga su preciada mano.
Salió de la ducha, donde se secó con la toalla y se puso su bóxer. Apago su teléfono y salió del baño.
-Bonito cuerpo, Swan. -Giro su cara y vio a Jacob apoyado en una puerta, con su cabello largo y una sonrisa que enseñaba todos sus blancos dientes.
-Gracias por tu cumplido, Black. -Camino descalzo hasta su habitación y se sentó en su cama, hacía mucho frio y la lluvia hacía que se le congelase hasta sus huesos.
- ¿No vas a hablar conmigo?
-Oh cállate, llevamos años sin hablarnos, unos años más nos sentaría de lujo… -De su cama saco una sudadera que tal vez le doblaba el tamaño, se veía a leguas que no era suyo, si no de su amigo Emmet, dio un gruñido y se la puso. Aún tenía el olor a perfume que se echaba su amigo, aunque dicha prenda le iba por un poco más de las rodillas.
-Lo siento, Nate…
Nathan mostro una mueca de asco. ¿Dónde estaría Jasper para darle ganas de tranquilizarse y pasar del idiota que tenía plantado delante suyo?
-Black, vete.
-Lo siento… No debería haber dicho eso
-He dicho que te vayas.
-Por favor… -El de piel morena se acercó más a su cuerpo y les observaba a los ojos. -Odio ese día en el que insulte lo que eres, lo siento…
Nathan se levantó de la cama y lo empujo por los hombros, se acababa de dar cuenta que Jacob media más que él, había crecido en estos últimos años.
-Fuera, ahora.
- ¡Nate!
-Tsk… -Agito la mano derecha y observo como Jacob se había detenido, le miro detenidamente. No sabía todo el dolor que le había hecho, las noches llorando porque lo echaba de menos, como su corazón estaba roto. No sabía nada.
-No sabes nada, Jacob Black. -Y dicho eso, le pego un rodillazo en los testículos y seguidamente le pego con el puño en la barriga.
Se alejo un poco y agito nuevamente la mano, vio con diversión como el moreno se había caído al suelo soltando un quejido.
- ¿Estas bien, Black?
- ¿Qué cojo…? -Nathan con toda su fuerza, lo agarro de un brazo y lo arrastro en medio del pasillo, donde cerró la puerta suavemente y se arrastro hacia el suelo. ¿Por qué la vida era tan perra con él?
Primero su madre le abandonaba, le dejaba tirado con su padre. Y nunca quería saber nada de él, sus llamadas eran tan cortas que no llegaban ni a los cinco minutos, su hermana mayor siempre intentaba hablar con él, y él también le hablaba. Pero no era lo mismo, se sentía…
Traicionado.
Abrazo sus piernas y metió su cabeza en las rodillas, no aguantaba más…
Malditas hormonas.
Y con el ruido de la tormenta que se cernía en Forks, se quedo dormido. Con una batalla de sentimientos en su cuerpo.
Quisiera decir, que el aspecto que elegí para nuestro Nate, es Nathan Kress. Un actor que dio vida a muchos personajes de televisión y películas, pero el que mas destaco fue de Freddie Benson en iCarly.
Dicho eso…
¡Aio!
