Epilogo confesión

Saitama agarró su barbilla pensativo, observando al gato de peluche con ojos dorados, cuyas patitas delanteras estaban pintadas en colores metálicos y detalles negros; una compañía había tenido la idea de "gatunizar" a los héroes más famosos y, aunque el gatito Demon Cyborg era adorable, su propia contraparte gatuna resultaba cruel al tratarse de un plushie que simulaba la apariencia de un gato egipcio, totalmente calvo ¡incluso entretejieron los pliegues del peluche para simular arrugas! La vitrina tenía un gatito pardo con una generosa cabellera verdosa simulando a Tatsumaki, y lo mismo seguía con todos los héroes clase S...

Mucho había cambiado en 10 años, la organización se había reformado y aunque el dinero seguía moviendo los hilos, al menos no se trataba de una competencia de apariencias. Amai se había inclinado hacia el trabajo de héroe al ganar más edad, iba a retirarse dignamente según sus propias palabras, aun así seguía siendo el héroe más hermoso de la organización; sorpresivamente Bang y Atomic Samurai se habían retirado, aclamando que "eran demasiados viejos para esta mierda", aunque compartiendo el sentimiento obviamente la frase había sido enunciada por el maestro samurai.

Cuando decidió seguir su búsqueda, un puesto de periódicos y revistas le regresaban un recordatorio burlón, mostrando sus fechas impresas, restregándole en la cara la importancia de aquel día, su única misión encontrar el regalo perfecto para cierto rubio que no había parado de amarlo en una década.

-esto es demasiado...-Saitama imitó los ojos sin expresión del plushie de gato calvo.

Al entrar una diminuta empleada se llevó las manos a los labios- ¡Saitama-sama!

Genos & Saitama & Genos & Saitama & Genos & Saitama

Genos acarició suavemente la cabeza de su pequeño clon, que limpiaba y llevaba las piezas de un lugar a otro en el laboratorio, el Dr. Kuseno gozaba de muy buena salud para su edad pero un lustro atrás les había dado un susto con una arritmia provocada por agotamiento y esfuerzo no adecuado para su edad. Tanto él como Saitama habían estado viviendo con el científico un par de semanas y aunque el hombre mayor los amaba con todo el corazón la realidad era que a esas alturas de su vida sabía que era un ermitaño y aquél par de tórtolos le estaban carcomiendo los nervios. Llegando a un compromiso por ambas partes, y su salud siendo un recordatorio de que no viviría para siempre, se dio a la tarea de buscar algunos aprendices, hombres y mujeres de buenos parámetros morales que utilizarían sus enseñanzas para el bien de la humanidad. Aunque nadie lo mencionó resultaba evidente que Kuseno temía dejar a la deriva a Genos, era necesario que alguien continuara con su labor de repararlo y mantenerlo en óptimas condiciones. Para el asombro de Demon Cyborg el antes nombrado niño emperador, ahora Emperador Doitei, decidió postularse para ocupar uno de esos lugares al lado de Dr Kuseno.

-Todos mis conocimientos se basan en como funciona la tecnología, pero la última conferencia de sensei fue...-el casi veinteañero parecía estar en un estado de ensoñación- Dr. Kuseno explica como intentamos emular el mundo natural, puede parecer obvio pero ¿qué sucede cuando copiamos algo sin todos sus componentes? Algunos podrían llamarlo esencia, y la manera en que hablaba... cambia tu visión de las cosas a una perspectiva casi espiritual sin salir de sus componentes tecnológicos... es obvio que el futuro está en la biotecnología, sabemos tanto que hemos dejado de ser humildes, el científico debe cuestionarse todo pero no sirve de nada sin el elemento del asombro casi infantil, Kuseno-sensei puede...-y su perorata seguía, un completo fan al parecer.

-bienvenido a mi mundo-había murmurado Saitama tiempo atrás, ignorando el rostro ofendido de su pareja.

Hoy por hoy Doitei no sólo tenía el papel de aprendiz, sino que iba más allá y se aseguraba de que el doctor tuviera una comida balanceada en horas adecuadas, y jamás daba su brazo a torcer cuando a horas de sueño se trataba. Su rostro se llenaba de tanta felicidad cuando el viejito lo felicitaba que más que maestro y aprendiz parecían abuelo y nieto, por algún tiempo Genos había estado arisco con el más joven, teniendo que admitir que los celos le habían ganado la partida por algunas semanas... pero siendo justos, Doitei se parecía demasiado a él mismo para no congeniar.

Sin planearlo su pequeña familia se hacía cada vez más grande.

Genos & Saitama & Genos & Saitama & Genos & Saitama

Mumen Rider patrullaba diligentemente su motoneta por las calles de ciudad Z, ya que sus dos amigos habian sigo asignados formalmente como sus guardianes en los últimos años paulatinamente la zona volvía a ser habitada, Genos y Saitama viviendo en una gran casa financiada por la organización, también como un pequeño gracias por los logros que habían pasado desapercibidos del héroe calvo. Definitivamente el hogar del par de héroes era el nuevo centro de la ciudad, funcionando casi como un monumento.

-hey, ¿todo bien?-Garou le alcanzó para trotar a su lado, un mundo de diferencia en su expresión tranquila actual al rictus de odio que manifestara una década atrás, cuando aclamaba que la meta en su vida era convertirse en un monstruo, en un villano que venciera a los héroes.

-sólo un grupo de carteristas hace un par de horas-el castaño sonrió amablemente, sus googles de motociclista reflejando el rostro preocupado del rubio, que no había cambiado su excéntrico peinado.

-¿los detuviste? ¿no te dieron problemas?-una parte de él jamás iba a poder perdonarse lo que le hizo al otro, dejándole tan lastimado que nunca pudo recuperarse al 100%, motivo por el que ahora utilizaba una motoneta, era capaz de pedalear la bicicleta pero las rodillas y la espalda lo resentían a las pocas horas, la recuperación había sido lenta y Mumen, héroe comprometido y hombre compasivo, jamás le había reclamado nada, al contrario, cotidianamente le hacía compañía, casi parecía un santo que se consagraba a la persona que lo había dañado.

Los primeros años Garou lo había evitado como la plaga, molesto consigo mismo y casi asfixiado por la culpa, Bang le aseguraba que aquellas emociones eran buenas, un indicio inequívoco de que había dejado de ser un monstruo... pero que no debía ahogarse en ellas ¿quería remediar el problema? debía encontrar una solución por sí mismo.

Así que se había acercado al héroe de clase C, primero observándole, interfiriendo cuando los monstruos aparecían y siendo discreto con la periódica basura humana.

-jeje sólo un poco, pero los movimientos que me enseñaste me sirvieron mucho-con una sonrisa de orgullo se quitó el casco, limpiándose el sudor de la frente, mostrando un par de moretones.

-esas heridas no son del día de hoy-Garou frunció el seño

-¿eh?...-Mumen se quedó un momento perplejo

-¡los moretones en tu cara!

-¡ah! fueron daño colateral, nada serio-

-Mumeeeennn-Garou quería zarandear al otro, furioso de que valorara tan poco su integridad física.

-eres extremadamente dulce-Mumen puso el freno y se bajó para quedar frente al rubio, abrazándole, dándole un beso en la mejilla.

-¡NO!-Garou se puso tieso, casi parecía un gato al que le hubieran echado agua.

-claro que si, eres una de las personas más amables que conozco-Mumen acarició con sus pulgares sus mejillas, que se estaban poniendo rojas y calientes.

-entonces no conoces a muchas personas...-el pobre Garou se vio preso por las muñecas cuando quiso hacer una retirada, haciendo su cuerpo hacia atrás ante el acercamiento del otro.

-eres amable y cálido, a veces no puedo soportar que seas tan tierno-Mumen escondió el rostro en su cuello.

-te estás describiendo a ti mismo idiota-Garou olió los cabellos castaños, mordiéndose el labio-¿por qué no te conocí antes?.

Sin decirlo en voz alta el antes criminal se refería al pasado, en sus años de amargura, cuando estaba perdido y sus malas decisiones lo había llevado a cometer el peor error de su vida.

Mumen rió quedito, quitándole hierro al asunto- si nos hubiéramos conocido antes creo que el criminal hubiera sido yo... ¿eras menor de edad en aquél entonces no?

-no has hecho nada que pueda considerarse criminal-Garou le miró confundido.

-no por falta de convicción-Mumen le miró directamente a los ojos, sin pestañear, lentamente bajando sus manos a la musculosa pero delgada cintura, después llevándola lentamente hacia arriba, acariciando sus costados con cierto aire de sensualidad con el que el rubio se estaba comenzando a familiarizar

-te..tengo miedo de lastimarte-Garou junto sus frentes- solo sé dañar a las personas

-puedes controlarte-Mumen le besó en los labios en un suave roce- sé que puedes hacerlo

A diferencia de Saitama que había ganado su fuerza sobrehumana en un proceso lento, la semilla de maldad que había ingerido Garou para aumentar su poder había sido un atajo que le había pasado factura inmediatamente, al inicio de su recuperación había llegado al extremo de ser alimentado pues su manos trituraban todo objeto o comida, con el paso del tiempo podía decir que era nuevamente independiente, trabajando en sitios de demolición y como héroe, ganando dinero honradamente, robando sin darse cuenta el corazón de un ex-ciclista. Sin embargo, parte de su pago por tomar una mala decisión era el constante miedo de herir a las personas que le importaban, su maestro y otros héroes podían convivir con él sin temor alguno, pero era incapaz de abrazar tranquilamente a su propio novio.

-puedo pero a veces no... no...-lágrimas caían del hombre joven, apretando los dientes.

Con agresividad el castaño le empujó contra la pared a sus espaldas-te amo-enterró sus dedos en la peculiar cabellera de su compañero, apretando con fuerza, besándole con ferocidad- ¿puedes sentirme? ¿se siente bien?

-si... pero yo no puedo...

-shh...-Mumen le miró de manera extraña-déjamelo todo a mí-el héroe de clase C era asertivo, sintiendo enojo al saber que una persona tan adorable como el hombre frente a él sintiera dolor emocional constantemente. Era como abrazar a un animal salvaje, sabiendo que aunque no lo lastimaría a propósito el peligro seguía ahí... los llantos e hipidos del menor le partían el corazón.

-perdón por hacerte pasar un mal rato-Garou frotó su nariz sobre la mejilla del otro, sumisamente relajándose contra la pared a sus espaldas, sus ojos mostrándose dilatados por el placer, indicando sin decir palabras que quería continuar.

Mumen se mordió el labio, gruñendo, era injusto que no pudieran brindarse cariño mutuamente, a diferencia de lo que la mayoría pensara no era ningún santo y era sumamente frustrante cuando no podía pasar de segunda base cuando ambas partes estaban ansiosas.

Genos & Saitama & Genos & Saitama & Genos & Saitama

Antes de que se descubriera su estafa King había ahorrado gran parte de su salario como héroe y lo había invertido en la construcción de un espacio de videojuegos, un edificio donde todo tipo de tribus urbanas pudieran convivir y divertirse. Él mismo, al ser parte y comprender esas comunidades podía innovar al percibir las necesidades y carencias que el mercado actual ofrecía . Después de una década su negocio se había hecho franquicia, ocupando un lugar en las ciudades más pobladas de Japón.

-¡King! ¡deja de ignorarme! -los gritos agudos de una pequeña peliverde atrajeron más de una mirada- ¡toma responsabilidad por tus acciones!

-somos dos adultos responsables que, si bien no tomamos las mejores decisiones, tampoco hicimos algo que no fuera en mutuo acuerdo- la manera tranquila en que hablaba el rubio pareciera que sólo encendía más a la esper.

-¡me emborrachaste!

-me quitaste la botella de las manos...

-¡me llevaste a tu casa!

-nos transportaste levitando... y no pagaste tu cuenta...

-hiciste...-Tatsumaki se sonrojó, cruzándose de brazos al tiempo que lo veía de reojo-¡hiciste cosas indecentes con mi cuerpo!

Ahora más de un curioso veía la escena que montaban la conocida heroína y ex-héroe, las palabras de la mayor pareciendo confirmar los rumores que circulaban desde años atrás.

-me inmovilizaste y me usaste la noche entera-

King aún podía recordar todos los cambios de ropa y los peinados estrafalarios que la esper entre risas borrachas le había obligado a usar. De igual manera recordaba nítidamente cuando la peliverde preguntó cómo le gustaban las mujeres... y aunque no respondió un vistazo a su habitación bastó para dar un indicador razonable de sus parámetros. Con un grito de furia al ver más de una figura de acción muy tetona Tatsumaki aventó con sus poderes aquellos personajes tan diferentes a ella en anatomía. Está de más decir que aquella acción provocó una reacción en el alto hombre, que ya libre se aventó contra el suelo para recoger a sus amadas... en el proceso la hebilla de su pantalón trabándose en el vestido de la mujer, arrancando la parte superior de un tirón. Su error fue llevar las manos hacia adelante para disculparse, tocando los pequeños pechos de la peliverde ya que en un ataque de pánico y siendo la esper tan bajita, al estar él de rodillas quedaban a una altura similar; solo deseaba ocultarse en el pozo más oscuro y morir cuando, al sentir como se endurecían los delicados pezones bajo sus palmas también una creciente erección iba tomando lugar.

-siempre has sido mi fantasía… uno de los hombres más fuertes en este planeta-con las mejillas sonrosadas por el alcohol Tatsumaki se levantó el vestido, mostrando la coqueta prenda de ropa interior, que simulaba la cara de un gatito-se que te gustan las cosas lindas, puedo portarme como uno de los personajes que tanto te gustan.

-no creo que sea apropiado Tatsumaki-san-King comenzó a sudar al sentir la presión en sus muñecas, sabiendo que un simple mortal como él no podría ni soñar en romper el agarre.

-¿por qué no luchas? ¿te excita que te dominen?-la peliverde sonrió de lado, retadora- ¿crees que no soy rival para ti?

-eres mi amiga-el rubio realmente esperaba que abogar por la carta de amistad le sirviera de algo.

Tatsumaki se paralizó, las cosas comenzando a volar en un torbellino a su alrededor al tiempo que unas cuantas lagrimas resbalaban por sus mejillas-quiero que alguien me ame…

-hay muchas personas que te quieren-era gracioso como el hombre de dimensiones tan grandes veía desde el sueño a la diminuta fémina.

-no es cierto… para todos soy ruidosa, molesta, infantil… si no tuviera mis poderes estaría completamente sola-aunque ya no lloraba su voz estaba tan cargada de tristeza que parecía un animalito lastimado.

-es sólo que no entienden tu personalidad tsundere-King se encogió de hombros

-¿eh?

-ya sabes… es incluso difícil para ti misma entender tus sentimientos, eso te confunde y te asusta, por eso actúas tan agresiva, es un mecanismo de defensa.

-prepárate porque voy a cabalgarte toda la noche-la mirada de la treintañera era tan intensa que King temió por su hombría.

El gamer había sido virgen hasta ese día, como él nunca tomaría la iniciativa parecía que la única manera en que estuviera con una chica era que esta debía ser lo suficientemente persistente; toda una vida de celibato le hicieron eyacular deprisa, pero su periodo de recuperación era rápido, la experiencia tan nueva y placentera que su cuerpo no se cansaba de experimentar.

Por la mañana se levantó y cubrió con una manta el cuerpo desnudo de la peliverde, dejándole una nota asegurándole que podía tomar lo que necesitara, pero que él necesitaba irse a trabajar.

No estaba huyendo… sólo realizaba una retirada estratégica.

Y ahora, en el presente, King no sabía como lidiar con una cabreada ojiverde, que montaba una escena por algo que ella mismo había propiciado; al inicio se había sentido incómodo, pero los toques de la mayor se sentían bien, al final estaba seguro que si se hubiera negado con más convicción la mujer habría parado. Tatsumaki podía ser quejumbrosa y grosera, incluso un tanto violenta, pero no lastimaría seriamente a nadie.

-sinceramente no sé que responderte- volteó a sus espaldas, viendo a la chusma fijamente, estresado de que tantos rostros estuvieran enfocados en él. Obviamente los clientes interpretaron la mirada como un gesto amenazante, por lo que el grupo de observadores se dispersó con prisas.

-¿no te gusto lo que hicimos anoche?-la voz de Tatsumaki era tan bajita que apenas pudo entenderla

-me gustó-King asintió honestamente-pero hubiera preferido que lleváramos las cosas con más calma mm… soy un hombre más apegado a lo sentimental que a lo físico-sin más se agachó pronunciadamente para darle un beso en la mejilla.

-¡más vale que dejes de ver a otras mujeres!

-no estoy viendo a nadie…

-¡debes de hacer espacio en tu departamento, después de un par de citas me quedaré a dormir contigo!-

-está mal que te auto-invites de esa manera…

Oh kami… el universo le estaba castigando por burlarse tantas veces de Saitama, nunca se imaginó que el karma fuera tan vengativo.

Genos & Saitama & Genos & Saitama

Genos portaba varias cajitas de bocadillos tradicionales, los favoritos de su sensei, además de una bebida de melón que, si bien contenía muy poco alcohol, había observado que era la preferida de su pareja. En el bolsillo derecho traía un estuche con una pulsera de eslabones con la forma del símbolo de infinito, representando el alcance de su amor, en el bolsillo izquierdo traía un sobrecito con el chip del último videojuego que había tenido obsesionado a su esposo. Como habían acordado en años anteriores, sólo comprarían comida para dos personas y una botella de vino… así como un presente que no rebasara la tercera parte del volumen de su cuerpo. Su maestro había tenido que ser específico puesto que el rubio había sido muy entusiasta en sus aniversarios ¡¿y como no hacerlo cuando su sensei siempre tenía un regalo perfecto?!.

En su segundo aniversario su amante había adquirido de un puesto de hippies una pequeña roca que, en realidad, era un meteorito.

-pero sensei… hay infinidad de meteoritos tirados por doquier, no es necesario que gaste su dinero-

-mm… pero esta roca esta pulida y brilla-Saitama se encogió de hombros.

En la noche, con la cena puesta, Genos galantemente le dio un arreglo floral, explicando el significado de cada color y flor, observando el sonrojo mortificado de su sensei.

-pensaste mucho en esto mmm… mi regalo parece inadecuado…

-no importa lo que sea, si viene de sensei será invaluable-Genos asintió con convicción.

Abriendo una cajita pequeña de madera Saitama sacó el meteorito que compró ese día y una piedra blancuzca que casi parecía grava- mm… la otra piedra es una roca lunar, de la vez que el alien me mandó al espacio… quiero decir... mm… estaría dispuesto a bajar la luna y las estrellas por ti-la vergüenza era tan visible que casi temblaba en su lugar.

-¡sensei!-aquel año desaparecieron del mundo durante tres días

Saitama 2 Genos 0

Y la historia se seguía repitiendo, en su quinto aniversario Demon Cyborg adquirió una hermosa piedra negra que daba brillos amarillos y rojos con la luz, había tardado semanas en encontrarla, pero había valido la pena, su maestro prefería regalos significativos, esta vez no fallaría.

Saitama le regaló una bolsa con semillas.

-son semillas de diferentes tubérculos…

Genos estaba confundido, ¿lo había hecho a propósito? ¿tanto había fracasado con sus regalos que le quería hacer sentir bien?

-la idea me la dio un campesino que salvé el otro día, me dijo que una relación es como un cultivo y que uno cosecha lo que ha sembrado y cuidado, ¿no sería bueno tener un pequeño huerto? Podríamos ahorrar bastante…

Genos cayó de rodillas, ignorando a su confundido maestro ¡¿cómo pudo pensar tan bajo de un regalo tan puro?!

Saitama 5 Genos 0

Y ahora, en su décimo aniversario, se encontraban apaciblemente disfrutando de una excelente comida, tomados casualmente de la mano, Saitama hiendo por la segunda copa del dulzón y delicioso vino, todo era perfecto… y cuando su adorado calvo puso los palillos sobre su plato, indicando que se encontraba satisfecho, se dio a la tarea de analizar la figura de sensei… ¿Qué tipo de regalo sería que nisiquiera se notaba en los bolsillos de su maestro?

Afilando la mirada, no queriendo perder por año consecutivo, sacó la pulsera con los eslabones varoniles pero finamente diseñados, colocándola en su muñeca izquierda-así como con los anillos tengo copias de este modelo…-sonrió dulcemente, besando la muñeca y parte de la pulsera- Feliz Aniversario Saitama-sensei

-¡Genos! Sabes que no debes gastar en cosas como estas-aún así las protestas no eran tan vehementes como antes. Las rebajas actualmente eran más un pasatiempo que una necesidad, desde que ambos recibían sueldos de clase S poco se preocupaban por su situación económica-siempre regalas cosas tan geniales… espera aquí

Genos agudizó los sentidos ¿sensei no tenía el regalo con él? ¡había entrado a su habitación! ¿por qué cargaba la bolsa de una juguetería? Era verdad que en una entrevista había mencionado que Saitama era más practico que romántico, pero eso no significaba que esperaba un oso de felpa… ¿cómo se disculparía por hacer sentir a sensei como una persona insensible y fría?

-no sabía si serían de tu agrado… pero al final no pude encontrar otra cosa-el hombre más fuerte se rascó la nariz nervioso, sacando a sus dobles gatunos- me parecieron… lindos…-al no haber respuesta del rubio rápidamente los volvió a meter a la bolsa- ¡puedo cambiarlos por otra cosa!

-¡NO! ¡Son el regalo perfecto sensei!-con delicadeza Genos agarró el paquete de entre las palmas de su maestro, observando con atención cada una de las figuras, intentando discernir el proceso mental que había llevado a su sensei a comprar aquellos adorables plushies. Suspirando los abrazó contra sí, un sinfín de humo saliendo por sus rejillas de ventilación; con una sonrisa traviesa el cyborg agarró el peluche de gato egipcio, dando un pequeño beso en su calva cabeza-al menos él no me aparta cuando hago esto-mirando de reojo a Saitama siguió dando pequeños besitos a la cabeza del peluche, riendo suavemente ante el sonrojo que iba apareciendo en el otro.

-¡no te burles! Sabes que no me gusta que me recuerden mi calvicie

-y como sé que es la parte que menos te gusta de ti tengo la misión de mostrarte cuanto la adoro-rebatió Genos convencido, lenta y gentilmente tomando su posición favorita, sentando en las piernas cruzadas de su maestro, enredando los brazos en el fuerte cuello, inundando sus sentidos con el sabor y calidez de su esposo.

-Genos…-Saitama lo abrazó estrechamente, correspondiendo al fogoso beso, acariciando la espalda robótica de su compañero, en un movimiento encajando sus dedos en la tela de sus omoplatos, jalándola hacia los lados, dejando al descubierto el pecho artificial- ¿puedo ser un poco rudo?

Genos suspiró enamorado, incluso después de tantos años su pareja seguía preguntando, como si fuera posible que alguna vez se fuera a negar…. Aquella actitud le daba tanta seguridad que asintió torpemente, mordiéndose el labio, observando como Saitama se quitaba rápidamente el pantalón y dejaba al descubierto musculosas pantorrillas, su maestro era tan sexy…

Con la misma soltura el hombre más fuerte rompió los ajustados pantalones del cyborg, posicionándose encima de él, agarrando delicadamente el miembro artificial para ir descendiendo en él, entrecerrando los ojos placenteramente al sentir todos sus nervios ser estimulados-más vale que no termines antes de que yo te diga-amenazó el héroe calvo, recostándose sobre el pecho del rubio que rápidamente lo abrazó, comenzando a mover las caderas demencialmente, el sonido de piel contra metal llenando del departamento de una sensación erótica.

-Saitama-san se… ah! Se está moviendo demasiado rápido… ¡ah!-Genos tenía las palmas extendidas en los glúteos de su compañero, que se autopenetraba a una velocidad inhumana, por más que quisiera controlarse era imposible evitar las oleadas de placer- ¡voy a terminar sensei!- la súbita fuerza aplicada en su mandíbula le hicieron abrir los ojos

-te he dicho que terminarás cuando yo te diga, contrólate-Saitama le ordenó al tiempo que aumentaba la fuerza en sus piernas, clavando al otro literalmente al suelo.

-¡SENSEI! ¡AHHH! ¡NO PUEDO!-el cosquilleo del orgasmo era tan firme y los embistes dentro de su amado eran tan placenteros que era imposible esperar más tiempo; no obstante, al parecer era posible aguantar si el estímulo paraba- nonono por favor, no hagas esto Saitama-san- Genos pataleó, llevándose la mano a la boca para morderla por el repentino cese de movimiento, su miembro erecto se encontraba aprisionado dentro de su maestro, temblando ante la presión, sufriendo por la falta de movimiento del otro.

-no puedo hacer esto si no estas comprometido Genos-Saitama se levantó, su propia hombría completamente erecta

-prometo hacerlo mejor sensei-el rubio le miró suplicante, aquel tipo de juegos le ponían tan caliente que era difícil no aventarse sobre el atractivo calvo

-¿recuerdas la palabra de seguridad?

-sensei…-Genos rodó los ojos, jamás, en toda su relación, había tenido que recurrir a ella, incluso siendo rudo Saitama era cuidadoso y gentil.

-dímela-

-banana-murmuró Genos haciendo un puchero, viendo con mortificación como el mayor le sacaba de su cálido interior-Saitama-sensei…

-¿vas a terminar cuando yo te diga?

-¡SI SENSEI!

-¿en serio?-sin miramientos levantó las piernas del rubio hacia los lados, doblándolas a la altura de las rodillas-más vale que cumplas tu palabra si no…-de una estocada penetró al más joven-no usaré nuestro anillo de bodas por una semana-el gemido del rubio se mezcló con un gruñido posesivo- quien sabe… tal vez alguien piense que tenemos problemas y quiera intentar algo-murmuró Saitama despreocupadamente.

-¡tu eres mío!-chilló Genos, agarrando entre sus puños la camisa de su pareja.

-pero si me obedeces…-siguió diciendo Saitama, ignorando la penetrante mirada de Genos- prometo utilizar la ropa que tu elijas-sin dejarle de penetrar se acercó a su oído-dentro y fuera del departamento

Genos tuvo un escalofrió al pensar en las posibilidades, cada noche sería una fantasía hecha realidad, ni hablar de la envidia que levantaría cuando todo el mundo viera s su hermoso esposo en traje sastre, enseñando lo que podían ver pero no tocar.

El brillo en las pupilas del cyborg hicieron que Saitama saliera por unos segundos de su papel ¡¿por qué sentía que estaba cometiendo un error?! Sin esperar otro momento el vaivén de sus caderas comenzó a subir de nivel, subiendo sus manos del interior de las rodillas del rubio a los tobillos robóticos, abriendo aun más sus piernas-¿te gusta? ¿se siente bien?

-¡ME ENCANTA!-gritó Genos con ojos llorosos, llevando los dedos a su hombría, apretando con ambas manos para no venirse antes de tiempo- ¡por favor déjeme terminar!

Saitama también tenia que controlarse, los ojos vidriosos, la saliva que escurría de los rosados labios al tiempo que emitían pequeños gemidos de placer, el temblor que inundaba las piernas de metal… pero ver la manera en que Genos apretaba su miembro con ambas manos, con su miembro sobresaliendo entre sus dedos como si fuera una ofrenda… era una de las cosas más calientes que hubiera visto en su vida.

-no… debes esperar más tiempo-con "crueldad" Saitama empujó sus testículos contra la suave entrada, doblando con su peso al otro, enterrándose lo más profundo posible.

Genos abrió los ojos desmesuradamente, boqueando como si le falta el aire, comenzando a llorar en hipersensibilidad -sensei, sensei, sensei… en traje sastre… vestido como estudiante… usando orejas de gato…-Genos se lamió los labios casi en delirio-no pienso perder.

De la nada Saitama sintió como su miembro era apretado fuertemente, pequeñas y suaves protuberancias surgiendo alrededor de su miembro, por pequeño que fueran sus movimientos pareciera que la nueva textura multiplicaba al triple su goce.

-esto es trampa…-Saitama comenzó a retirarse lentamente, gimiendo y dando pequeños grititos cada dos segundos, aquello sería su muerte en un futuro, de eso estaba seguro.

-lo siento sensei pero no puedo permitir que lo vean sin mi marca-murmuró Genos al tiempo que agarraba el firme trasero y lo empujaba hacia abajo, enterrándolo de regreso en la poco convencional pero placentera textura.

-¡AHRGG!-Saitama eyaculó con fuerza, llenando a su discípulo con su esencia- oh dios… yo… no puedes hacer cosas como estas sin consultarme ahhh... mmm…-pese a sus palabras su rostro reflejaba lo bien que se sentía.

-sensei…-la voz de Demon Cyborg era miserable, ver al amor de su vida terminando de esa manera era un estímulo visual y emocional que lo había puesto en el límite.

-Saitama recobró fuerza y se incorporó, besando la mejilla del rubio, casi restregándose contra su mejilla ante la acción de sacar su miembro de la deliciosa entrada. Con lentitud bajo por la anatomía artificial hasta que su rostro quedó a la altura de las manos unidas, que intentaban evitar que más presemen saliera.

-cuando apriete tres veces tu cintura significa que puedes venirte-Saitama le miró a los ojos- ¿entiendes?

Genos asintió sin poder respirar, casi hiperventilando cuando su maestro descendió para lamer la punta, su lengua acariciando sus dedos unidos. Sin poder evitarlo los cabellos rubios chocaron contra el suelo, su nuca pegada al piso mientras sus ojos veían el techo, gritando fuertemente producto del placer.

-quita tus manos-

-si... si lo hago no podré… no…-Genos negó sin ver a su maestro

-quita tus manos mi amor-ante el cariñoso sobrenombre, casi nunca utilizado, no pudo más que dejar caer los brazos a los lados, su miembro expuesto ante los planes de su amante.

Saitama descendió lentamente, cubriendo con sus labios la brillante y temblorosa hombría artificial, llegando hasta la base para luego subir lentamente. Agarrando las caderas de Genos les dio vuelta, quedando el recostado y el rubio de rodillas sobre su rostro; aspirando fuertemente apretó su cintura tres veces rápidamente, comenzando a succionar el miembro entre sus labios.

-¿qué..? ¿por qué?.. ¡ah!-al sentir el movimiento Genos se cuestionó confundido lo que pasaba, sus reflejos sumamente letárgicos ante el bloqueo que sufría, no pudiendo terminar-Sai… ¡Saitama!-sentir la succión era glorioso pero al notar que tenía permitido terminar no pudo evitar mover sus caderas como un animal salvaje, cayendo hacia delante con la mejilla apoyada en el suelo, extendiendo las rodillas hacia los lados para que su miembro se insertara más profundo entre esos labios que le hacían tocar el cielo -¡JAMÁS TE DEJARÉ IR!-gritó a todo pulmón, terminando fuertemente, perdiendo el conocimiento al segundo siguiente.

Saitama se quitó a Genos de encima, agarrando uno de los pedazos de tela para limpiar sus labios y parte de la retaguardia de su pareja, cargándolo con cuidado hasta su habitación, recostándolo en las mullidas almohadas.

-Sensei…-en ese momento doradas pupilas le devolvían la mirada.

-¿te divertiste?-preguntó el calvo a su compañero, juntando sus frentes

-fue casi perfecto…-murmuró Genos torpemente, sus sistemas aun recuperándose del fuerte orgasmo

-¿casi?-

-al despertar no estabas entre mis brazos…

-eres un cliché-Saitama suspiró avergonzado-no puedo creer que dijeras eso.

Aprovechando que el otro estaba descuidado Genos le abrazó y comenzó a besar su calva cabeza

-¡que no me gusta!-como un gato en un día de baño Saitama se intento escabullir, acción imposible cuando su amoroso esposo había enredado su cuerpo en torno a él- ¡no quiero!-para evitar el contacto movía su cabeza hacia todas dirección, los besos del rubio impactando en su barbilla, mejillas o cuello.

-¡no se mueva tanto sensei!-Genos no paraba, con una clara misión, misión que se veía incompleta cuando su objetivo lo esquivaba tan expertamente.

-¡noooo quierooooo!

-¡Sensei!

Fin

Y este fic llega a su fin :'), realmente amé escribir y leer sus comentarios, por el momento tengo otros dos fics "PQ" y "El príncipe y el gigante" pero pronto voy a hacer un tercer plot, si alguien quiere algo en particular dígame, así también me doy ideas :3.