o~~~°[¤• Champagne Luné •¤]°~~~o

*(Nada lo puede cambiar)*

III

Adormecimiento.

"El sólo despertarme, bajo el cobijo de un lugar raro me hizo tomar medidas drásticas, así que busqué entre el montonal objetos a mi rededor. Una lámpara… no, claro que no sería un arma efectiva, pero aquel jarrón en la esquina de frágiles toques sería lo suficiente para amedrentar al maleante, aunque luego de reflexionarlo dos veces, cómo podría yo destruir esa fina porcelana francesa. Escaneando el lugar vi un abre cartas sobre un elegante peinador blanco, de aquellos de modelo barroco…"

Precisamente le contaba a TigerEye, el asunto desconocido para mí. Un sobre extraño que contenía una carta con unas lúgubres palabras: "¡Discúlpeme…! es por venganza. Los Chiba han de pagar…" Cuando reaccioné supe que estaba en un lujoso cuarto de hotel, toqué cada parte de mi cuerpo y no parecía haber sido agredida o sostenido una violación, nadie ahí y la suite había sido pagada, cuando quise indagar a quién se debía el honor, el hotel reservó la privacidad del cliente. La duda quedaba en mi corazón. ¿Qué clase de venganza sería?

Mi rubio amigo encubro un dejo de preocupación, lo bastante osco para tomarme del brazo con enjundia y llevarme al médico para un chequeo. El doctor me sacó de inmediato muestras, de todas las partes de mi cuerpo, en esos instantes Tiger se desapareció por unos instantes, desde lejos lo veía hacer un par de llamadas. Hasta el momento la mayoría de exámenes arrojaban resultados positivos y el común nivel de licor que bebí la noche anterior. Habría que esperar hasta lo que requería de tiempo diera un resultado tanto eficaz como fehaciente.

Regresando a casa, luego del ajetreado día, Tiger me observó detenidamente.

- ¿Pasa algo? -pregunté al acomodarme en el sofá y quitarme los zapatos-

- Tu reacción es de tranquilidad, lo cual me extraña.

- ¿Quieres verme llorar como loca? -contesté burlona-

- ¿Qué tal y si te afectaron con alguna enfermedad? -sostuvo él haciéndome dudar-

- El doctor me revisó de pies a cabeza, Tiger… No hay marcas de moretones, ni pinchaduras en la piel. El Ántrax u otra bacteria que se contagia por contacto epidérmico o respiratorio, saldría en los exámenes que me han hecho. -dije yo parando la paranoia de mi colega-

- ¿Y si Mina ha venido hasta acá a buscar una revancha? - Inquirió con mordaz astucia-

- ¡Por favor…! - Resoplé despectiva… era cierto que las dos palabras calcaban un "Esa pobretona que no tiene dónde caerse muerta, ¿viniendo a París?" - ¡Imposible! Además que yo le dejé el campo libre, que tendría que hacer conmigo, cuando es Darien el del problema, obviamente no yo…

- De los enemigos no hay que fiarse, Serena… Qué sabemos de Darien ahora que ha pasado tanto tiempo. Pudo haber reconocido que realmente te ama…

Fruncí el entrecejo, que ironía viniendo de Tiger, el que me alentaba a buscar un nuevo amor, una relación diferente…

- ¡No juegues con tontadas! - reproché, las falsas ilusiones habían dejado de caerme en gracia-

Eran las once de la noche cuando el teléfono del apartamento hizo filtrar un tonillo desesperado. Mis deseos de levantarme a responder fueron pocos. El temor de tener noticias malas sobre los resultados de los estudios médicos no me satisfacía, sabía que Tiger podía manejar sobresaliente el mensaje de lo que una poco escrupulosa enfermera pudiera intentar transmitir.

No fue así, Tiger me levantó inmediatamente, me llevó en pijama a rastras sin darme explicación alguna, apenas tuve tiempo de tomar mi bolso.

De camino…

- Estaba seguro que las cosas tenían algún modus aperandus, por ese motivo hice unas cuantas llamadas mientras te terminaban los análisis y pedí también un examen a tu ropa. –dijo un poco alterado-

- ¿De qué hablas? Tiger.

- Cuando te arrojaron la bebida en el bar... según el resultado contiene una sustancia que al contacto con la piel, luego de un par de horas, causa fatiga, de tal forma que pierdes algunas funciones motoras… y de no haber sido por lo inexperto de tu captor, no hubiésemos obtenido una muestra de Tiopentato de Sodio que cayó a tu ropa interior.

- Suero de la verdad… - murmuré… - ¡¿Por qué demonios no me dijiste nada?!

TaigerEye, como lo había mencionado, era un estuche de sorpresas, siempre tenía algo nuevo que enseñarme, más allá de la fama y la belleza era un hombre culto e interesado por el conocimiento general.

- ¡No quería preocuparte! - Fue lo que dijo para mí al llegar al aeropuerto y bajarnos del vehículo que dejó en el estacionamiento privado.

Enseguida subimos en un jet fue hasta ese instante que me preocupé por saber a dónde íbamos.

- A todo esto, ¿a dónde nos dirigimos?

- A México, precisamente al D.F., tengo una amiga que ha estado trabajando en el caso. Se llama Ami Mizuno.

- Pero… su nombre es Japonés, cómo es posible qué…

- Serena, ¡ya sabrás!- Sonrió.

Algunas horas de viaje y yo aún en pijama… Estaba tan confundida, si la venganza era en contra de los Chiba, qué tendría yo que ver. Por un momento no me sentí asustada, pues tenía a mi lado a TigerEye…

Al llegar a la ciudad de México no dimos escala hasta una unidad de departamentos, muy lujosos a mi parecer.

Un hombre, que reconocí al instante nos abrió la puerta, vestido con pantalones de cuero negro, gabardina, maquillado con sombras y labios oscuros; el famoso rockero Yaten Kou…

- ¿Yaten? ¿Qué haces aquí? - preguntó al instante Tiger.

- Aquí vivo… - sonrió macabramente - Sabes que soy la mascotita de Ami… desde antier.

- ¿Antier? - cuestionó el rubio -

- Nos casamos en una misa pagana… Ahora ella es mi ama. - aclaró el peliplatino con un dejo de satisfacción - Pero entren moradores del misterio, están en suelo santo.

Mediante rumores, escuché, que Yaten Kou era uno de los solteros más codiciados, rechazando incluso a Angelina Jolie, Cameron Díaz, la última miss universo y Rei Hino. ¿Qué podría tener la tal Ami Mizuno de especial? Ahí fue donde conocí a la gloriosa Ami.

Tras un monitor, en un cuarto con poca iluminación, discos compactos, un alterar de computadoras, discos duros externos, herramienta, lápices , frituras a un lado, latas de cervezas vacías al otro, una tenebrosa gata negra llamada Serenity circundando sus muslos y un maravilloso perro de pelaje café claro denominado Kelvin, se encontraba una mujer de anteojos, los que caían sobre el final de su respingada nariz, con cabello corto azul, una playera negra que decía Épica, pantalón de mezclilla, piernas acomodadas de peculiares formas y un gesto interesante al mirar sobre la pantalla.

- ¿Así que resultó?- Preguntó mi amigo el modelo a Mizuno-

- ¡Ah! Si… pero no sé si el retrato hablado que me mando Unasuki corresponda a lo que me pediste, sin embargo yo…

- Sabes que no me refiero a eso. Ami. - Dijo Tiger ojeando al cantante mientras cruzaba los brazos-

- Pues me compadecí del alma de Yaten… además que él aportará el dinero a la casa, mientras yo continúo divirtiéndome. - Descaradamente mencionó frente al peliplata, el cual daba tintas divertidas sobre la personal forma de ser de Ami.-

- El sexo es más que espiritual - Alegó a su defensa Yaten, acariciando su arete en cruz invertida y mirando sugestivamente a la peliazul-

Fue un momento incómodo… Por un instante sentí que estaba en el lugar inadecuado, en un tiempo incorrecto, sin embargo Ami lo ignoró y continuó digitando como fugaz gacela en el teclado.

- Según el retrato hablado, con base a los datos de la FBI y el Interpol , que han tenido en la mira a este hombre por ser un hipotético doble agente… Su nombre es Seiya Kou, trabaja como columnista de un periódico internacional y tiene páginas de noticias. - Giró con prontitud el monitor mirando me a mí- ¿Es ese?

Yo quedé sorprendida, efectivamente era el hombre quién me había tirado la bebida en mi blusa…

Tímida respondí.

- ¡Sí…! - Pero mi duda crecía, quién realmente era la señora Mizuno de Kou - Trabaja usted para la CIA, o alguna agencia internacional.

No supe en que momento mi estúpida ingenuidad abarcó las risas en ese costoso departamento. "Un pez fuera del agua" Me catalogué.

- ¡Querida Serena! Ami es una Hacker… - Me secreteó al oído Tiger-

La verdad quedé impresionada. Posiblemente ese sería su encanto, pero… déjenme decirles que terminé completamente atemorizada de conocerla, su procesamiento lógico conjunto a su capacidad matemática dejaba a Einstein en la calle… obviamente que ella lo usaba a su beneficio.

A continuación, sin preguntar permaneció arrojando información.

- En fin, me he encargado de tirar todas sus cuentas, registrando la dirección de IP de su computador, también he hackeado sus páginas, he enviado avisos de contenidos pornográficos en los archivos de audio y de video que intente subir… Gracias a Yaten hemos interferido que sus notas salgan al aire, pero no podemos postergarlo hasta mañana. -Afirmó Ami, como un trabalenguas, extrañamente entendible en pronunciación, sin embargo de significante no-

La miré pidiéndole que me diera una explicación… ella volteó sus ojos hacía mí con un atípico sentido de sarcasmo, al instante que presionaba unas cuantas teclas, haciendo aparecer un video donde salía yo.

¡Aterrada! Mi cuerpo comenzó a sentir un gorgoteo de confusión.

- No te asustes… niña. - Dijo Ami subiendo sus gafas - No hay pornografía tuya, sólo una pequeña declaración dónde dices algo de que un tal Darien Chiba te pintaba el cuerno y por supuesto, al final de ello unas fotos de Darien Chiba con una chica Japonesa que denominan Mina Aino. -carraspeó como si se tratara de pan de todos los días… ¡Por Dios! Era mi vida y ella lo tomaba como un asunto de esparcimiento o hobby. Sin lugar a dudas reconocí rápidamente las fotografías… eran las que poseía yo, eso me asustó realmente.- Yaten Ve por más cervezas… - Mentó autoritaria y claro, su esposo parecía un verdadero sirviente- Por otro lado tengo ya el nombre de a quién se Registró la Suite. Diamante Crimson, que por cierto murió hace ya siete años… Lo cual deja una gran incógnita, y una posible respuesta a tres potenciales candidatos; Los hermanos Crimson, Rubeus y Zafiro y su madre Beryl BlackMoon… de una familia inglesa antigua. La referencia del móvil podría venir de la difunta esposa de Rubeus Crimson, Neherenia Mirror, la cual estaba perdidamente enamorada de Darien Chiba y se suicidó por él dejando a una hija, Rini Crimson…, son los chismes que rondan por ahí, en lo más secreto de la red. Supongo que él contrató a Seiya Kou y él se encargó de todo el trabajo.

¿Qué debía hacer? Con la noticia recibida, ahora entendía cuál era el famoso honor al cuál apostaba Darien, debería dejarlo pasar, no estaba en mi incumbencia… Pero ahí me jugaba mi honor, mi orgullo ante miles de japoneses y el mundo entero. Se aventuraba un juego de rumores y chismes, dónde yo sería el hazme reír de nueva cuenta. Él, el maldito Darien, se convertía en una piedra en mi zapato. Las lágrimas no eran una optativa de nueva cuenta. Me enfrentaría contra el afamado Rubeus Crimson para pedirle dejase a un lado en su famosa represalia.

- ¡Gracias! - Hice una reverencia a Ami -

- Por si pretendes ir a hablar con alguien de esa familia, te aconsejo tengas cuidado… en especial con Rubeus Crimson, es un hombre codicioso, soberbio y nada tolerante. Yo la verdad no me atrevo a inmiscuirme en sus archivos… en cuestión de segundos podría meterme en problemas - Aclaró Ami con seriedad, al abrir la lata de cerveza- Los aliados de los enemigos de Rubeus, son también sus enemigos…

¡Peligroso! No le tenía miedo, de igual forma era un ser humano…

En el mismo instante que viré mi cabeza para tomar mi camino, con intenciones de arrastrar a Tiger, observé el reflejo de un enorme jarrón gótico las sonrisas silenciosas de Yaten y Ami… ¿Sería que suponían mis intenciones o había algo oculto? La curiosidad me mantuvo a flor de piel, deseaba cada instante de mi vida partir para conocer al sujeto. No obstante aún prevalecía en mí la duda desde el momento de saber su apellido; Mizuno, enseguida su ojos azules sin pistas de rasgos japoneses, no quise irme sin preguntar.

- Tengo una oscilación respecto a tu físico y a tu apellido, Ami.

Ella me observó detalladamente, frunció el ceño, torció la boca, para destilar su rudeza. Tan certera pues fui inapropiada…

- Acaso todos los mexicanos tenemos que ser morenos, con trenzas y sombrero debajo de un nopal. Y si te causa intriga mi nombre- sonrió descaradamente ocultando el dolor de un pasado - Sólo el diablo sabe la razón perpetua de manipular información sobre mi identidad.

Yaten tornó para mirarme con una mueca perversa, para luego doblar su cuerpo en genuflexión.

- Y yo soy el Diablo, señorita Tsukino.

Así la tarde llegó a su fin, el aeropuerto destilaba una bruma suave.

Todo el viaje mi estómago se revolvió, Tiger Eye continuaba con olvidarme del asunto de ir a Inglaterra dejando todo en manos de una amiga de él. No desistiría que se saliera con la suya, si deseaba ensuciar el honor de Darien, porqué tendría que contaminar el mío.

Llegamos a un hotel en Londres pasado el mediodía, luego de once horas de vuelo. A lo pronto recibí una llamada a mi móvil. ¡Vaya que Yaten tenía conectes con el espectáculo!, pues postergó la noticia en los medios por un par de semanas, valiéndose de artimañas tejidas por Ami, las cuales no me atrevo a contar. Así que ahora disponía del tiempo suficiente para detener el escándalo.

En cuanto Tiger topó oreja con la almohada se quedó dormido, las diferencias horarias le devastaron. Obviamente aproveché su descanso para ir a enfrentar al ogro, mientras más rápido sería mejor. Tomé un taxi para que me llevara a la terminal de autobuses, luego de tres horas de viaje. En cuanto llegué pude admirar a distancia la hermosa arquitectura georgiana, gente caminando en pareja sorprendidos ante la belleza del lugar, unos hablaban de los encantadores baños tipo romano de aguas termales, algunos otros de los museos. Sin embargo esta no era una visita turística para mí. Pasé de largo luego de comprar un atuendo discente, blusa azul de manga larga y unos jeans de marca desconocida, alquilar un auto, e ir a unos kilómetros para por fin llegar a la mansión BlackMoon. Eran ya las cinco de la tarde, me sentía con energías gracias a las tazas de café que había ingerido durante el trayecto. Decidí dejar el auto a la entrada, a unos metros del pequeño castillo. Comencé a preguntarme la razón del porque no estaba cercada:

- "Dios… Será que la gente le teme tanto."

Avancé hasta la entrada, veía cargadores salir con jaulas aparatosas contenidas con majestuosos pájaros y a una mujer, de algunos cuarentaisiete años, rogando por no llevárselos. Enseguida salieron dos jóvenes, un atractivo rubio de asombrosos ojos verdes, en un Armani negro y un pelirrojo de gafas negras con pastosa voz que retenía a la mujer con dulzura. "Madre…" dijo el bermejo, "tus pajarillos irán de vacaciones. ¿No quieres que jueguen con otras aves?" La señora respondió "Mis ruiseñores me extrañarán y los pavorreales necesitan de su cepillada diaria… sé que están tristes mi adorado Rubeus, escucha sus trinares y mira sus lágrimas." En ese instante supe dos cosas; La primera era que el pelirrojo, de traje sastre gris claro, era mi enemigo de estación. La segunda la dama era Bery, que por los ademanes torpes, gestos infantiles y la voz blanda, su capacidades mentales no estaban al cien porciento. Sin esperar más me acerqué dirigiéndome directamente al según mentado "Dangerous Men"

- Tú debes ser Rubeus. - Inicié con algo de agresividad.

- Debes ser la institutriz Japonesa que pedimos ayer… - me contestó el hombre rubio mientras el otro me ignoró para continuar con el problema de su madre, la cual se aferraba con ímpetu a la jaula- Soy Andrew Furuhata el asesor de la familia BlackMoon- extendió su mano para tomar la mía y besarla.

Retraje mi brazo con prontitud. Yo quería hablar con el dueño del circo no con el… ¿payaso?, ¿anfitrión?, ¿guía?

- No… Joven Furuhata, usted está confundido. Vengo a hablar personalmente con Rubeus Crimson, mi asunto es muy personal.

- Yo y Rubeus no tenemos secretos, usted pude confiar en mí. Pase conmigo.

Y sin dejarme explicarle nada me arrastró hasta la "biblioteca". Sí, entre comillas, pues en los finos estantes no quedaba ni un solo libro, todos estaban empaquetados con etiquetas de colores, lo único que colgaba al techo era un par de espadas largas en un sostenedor de madera, en el suelo un par de sillones y el escritorio. Por supuesto, en cuanto Andrew me pidió información, me negué rotundamente a decir media palabra hasta que el mismo Rubeus Crimson me recibiera. Entonces el joven Furuhata, de unos veintisiete de edad, pidió que esperara unos minutos. Curioseando los muros, la decoración que aún quedaba; las alfombras, llegué hasta el fondo de la biblioteca donde tomé un libro muy gastado, lo extraño era que la pasta lucía de edición actual, tenía por título "Don quijote de la mancha", me senté en un viejo sillón medieval para comenzar a leerlo…

"En un lugar de la Mancha, de cuyonombre no quieroacordarme, no ha mucho tiempo que vivía un hidalgo de los de lanza en astillero…"

No recuerdo cuánto pasó, quizá quince o veinte minutos… indudablemente me había quedado dormida. Para cuando desperté miré hacía el libro que ahora yacía en el suelo tras un montículo de cajas próximo a mí. Entonces escuché la puerta abrirse y cerrarse. Identifiqué la voz profunda de Rubeus, cuando pensé en salir a finiquitar el problema, miré entre el filo de las cartones como arrojaba con furia la espada a la puerta, la cual dio justo al centro. El hombre se sentó tras el escritorio puso sus manos en la cabeza tapándose los ojos y murmuró; "¿Qué haré ahora?..."Podría estar enfadado ante la interrupción de Yaten para evitar el bombazo, adempero prosiguió "Hoy pierdo todo esto y el castillo… Estoy en bancarrota. ¿En qué fallé?" El hombre comenzó a sollozar, si hubiese estado más lejos no notaría las marcas redondas de humedad que dejaban sus lágrimas. "Este es el hombre temible" Sonreí a mis adentros. En aquel momento Rubeus volvió a farfullar; "No soy digno de llevar el apellido Crimson." Golpeteó sin potencia la mesa "Juro por Neherenia que lo intenté todo… pero podriste esta familia con tus mentiras" Hubo un momento que sentí lástima por él, no entendía sus razones, pero cualesquiera que hayan sido no le daban el derecho de arrollar con mi decoro. Un impulso me obligó a ponerme en pie para dirigirme ante él diciéndole; "No me importan tus problemas, pero no deseo ser parte de tu venganza contra los Chiba", al mismo instante que yo abría la boca encrespada Andrew entro por la puerta mentando. "Oh… ¿Ya se conocieron?"

Una verdad te atravesará el corazón, pero cicatrizará, mientras las mentiras siempre hieren y van matando lentamente.

Continuará.