Unas pequeñas aclaraciones.
1- Esta es una adaptación con argumento y personajes de Akatsuki No Yona donde la lectora pasa a formar parte de los personajes protagonistas, se mantiene gran parte del argumento original pero habrá una serie de cambios por obvias razones.
2- Cada vez que el nombre de la lectora sea mencionado aparecerá "(N)" por lo que, si te llamas Lily entonces seria: "Yona y Lily eran las princesas…" espero que se entienda.
3- Para las amantes del HakxYona, no hay problema, no veo una forma en la que Hak quiera a alguien mas que a Yona.
Yona y (N) eran las princesas gemelas del reino de Kouka, habían vivido durante toda su vida dentro del castillo Hiryuu rodeadas de lujos y comodidades, lejos de toda la maldad y crueldad que suponía el mundo exterior.
Yona, la gemela mayor, era una chica elegante y refinada que hacía honor a su título de princesa siendo ella educada y en ocasiones caprichosa, cuando le convenía. Pero de igual manera era alguien honesta e inocente, llegando en ocasiones a rayar los límites entre la inocencia y la ingenuidad.
-Luce encantadora, princesa - comentó un joven sirviente sosteniendo un par de prendas mientras la chica se acomodaba el cabello. El discurso del rey, su padre, se oía como una cosa distante para la chica de larga cabellera pelirroja que se miraba de manera insistente en el espejo.
-Deberíamos de ir a la plaza principal de una vez, papá podría molestarse- habló una joven idéntica a la que ahora se probaba otro juego colorido de prendas.
(N) era la gemela menor quien contrastaba con su hermana en casi todos los ámbitos, (N) era una princesa gentil y responsable pero poseía un cuerpo débil y frágil salud lo que la llevó a ser más pasiva y serena que su hermana.
-No, no me gusta- dijo nuevamente Yona ignorando a todos en la habitación, se acercaba una fecha que para ella era crucial, en una semana se celebraría su cumpleaños número 16 y gente importante estaba arribando al castillo desde ese día para asistir a la celebración por lo que quería verse especialmente linda.
-¡Padre! ¿Qué paso con la ceremonia?- preguntaste sorprendida caminando hacia tu padre para después tomarlo del brazo y avanzar junto a él. Yona por su parte dejo la misión de buscar la ropa correcta y de igual manera se encaminó hacia él.
-Como pueden ver, ya terminó -dijo calmadamente el rey.
-¡No puede ser! Lo siento padre yo...- Yona bajo la cabeza en señal de vergüenza.
- No te preocupes, es una mera formalidad, no tenían por qué aparecer frente a la gente- la alegre risa de su progenitor tranquilizó a tu hermana mayor mientras que tu solo suspiraste y te apartaste, entendías el porqué del actuar de Yona, al ser una fecha especial tendrían visitas de nobles de lugares lejanos y también asistiría la única persona que lograba hacer más torpe a tu de por si despistada hermana, tu primo y amigo de la infancia, el gentil Soo Won.
-Papá ¿Crees que mi cabello tiene algo raro?- volviste a suspirar, una vez que Yona comenzaba a hablar de su cabello nadie la podía parar.
-¿Qué? No, la belleza de ustedes es equiparable a la hermosura de las mejores joyas- sonrió el rey en dirección a ustedes dos y tú le devolviste el gesto.
-Sé que mi rostro es hermoso- un nuevo suspiro salió, no comprendías como alguien tan contraria a ti podía hacerse llamar tu hermana y es que ciertamente, a ella le importaban cosas que a las que tú les dabas mínima importancia - pero mi cabello es tan rojo y rebelde- comenzó a jugar con unos mechones del mismo -¡simplemente no logro mantenerlo quieto!- se quejó haciendo un berrinche infantil.
-eso no es cierto ¿verdad, Hak? - preguntó el rey, en el instante en que escucharon el nombre ambas prestaron atención, Yona paro su berrinche quedando de espaldas a su padre y tu mirabas con gracia la escena.
Son Hak era el guardián personal de Yona y de igual manera amigo de la infancia de las dos, hasta la fecha te negabas a admitirlo pero sentías un aprecio especial por él, aunque eras claramente consciente de la atracción entre el joven general y tu gemela.
-Sí, su majestad IL - se inclinó haciendo una reverencia -si hay algo que anda mal con la princesa Yona, es sin duda alguna su cerebro- bastaron sólo esas palabras para que la pelirroja mayor perdiera la paciencia y comenzará una cómica pelea con el más alto aventando en dirección a él todo lo que estuviera a su alcance.
-jajaja- reíste suavemente atrayendo la atención de los demás.
-¿Por qué dejas que este grosero esté a cargo de mí?- preguntó Yona a su padre haciendo un último puchero y cruzándose de brazos.
-calma, calma, Hak ha sido su amigo desde que eran niñas, además es uno de los 5 generales que cuida del castillo y es el general de la tribu del viento...- el rey Il comenzó a enumerar las razones por las cuales le había dado esa labor importante a alguien que constantemente sacaba de sus cabales a su hija mayor.
-Por otro lado, princesa ¿no debería comportarse más como una dama? - preguntó el moreno con el tono burlón que lo caracterizaba.
-¿Eh?- te limitabas a observar en silencio la interacción de las personas dentro de la habitación, te sentías de alguna manera ajena a la escena desarrollada.
-Parece que Soo Won-sama ya ha llegado- las mejillas de Yona se colorearon de un adorable tono carmesí e inmediatamente salió con dirección a recibir a su importante invitado, no sin antes rozar su brazo con el de Hak intentando empujarlo. Tu padre, El rey Il, de igual manera abandonó la estancia intentando alcanzar a tu hermana mayor y dejándote sola con Hak.
-Usted también debería de ir a recibir a Soo Won-sama, princesa- en esta ocasión fueron tus mejillas las que se enrojecieron súbitamente. Querías a Soo Won, de eso no había duda, él te había comprendido y apoyado desde que eras pequeña y tu salud era más inestable, pero en esos momentos lo que anhelabas era compartir un poco más de tiempo con Hak ya que debido a su labor como guardián de tu hermana eran pocas las veces en las que podían convivir. - ¿Se siente bien? - te sorprendiste al sentir la cálida mano de Hak sobre tu frente, ni siquiera habías notado cuando él se acercó a ti por lo que los latidos de tu corazón se aceleraron del sobresalto.
-S-Si- respondiste bajando la mirada sintiéndote avergonzada.
-No se esfuerce demasiado, princesa- te sonrió cálidamente y salió de la habitación.
Yona caminaba a toda prisa por los pasillos del castillo, había extrañado demasiado a su primo, la gentileza de Soo Won cuando eran niños había cautivado su corazón y lo mantenía embelesado hasta ese entonces.
-Cuidado- murmuró una voz amable. Al ir tan apresurada Yona no se fijó por donde iba y termino chocando contra el pecho de alguien -tan animada como siempre, princesa Yona- sonrió y el sonrojo de la menor se incrementó. -¿Por qué tanta prisa?-preguntó sin cambiar su semblante sereno y alegre.
-E-Escuche que habías l-llegado y vine a recibirte - se atrevió a decir mientras sentía que el sonrojo se expandía por todo su rostro.
-Vaya, que buena chica- acarició su cabeza como si se tratara de una niña pequeña.
-E-Esta vez si te quedaras ¿verdad?- desvío la mirada debido al nerviosismo que sentía en esos momentos, no podía describir lo increíblemente feliz que se sentía al tener a su primo cerca.
-¡Claro! Dentro de una semana (N) y tu cumplirán 16 años, vine para celebrarlo- habló animadamente -Han crecido mucho- dijo haciendo referencia al parecido entre ella y (N), aun con tantos años, a la gente del castillo le costaba diferenciar entre las gemelas a pesar de las diferentes personalidades, del selecto grupo que podía diferenciarlas sin ningún problema destacaban, Hak, Soo Won, su padre, y el ex general Mundok. -Por cierto ¿Dónde se encuentra (N)?- preguntó haciendo ademán de buscar por los alrededores -También Hak y Su majestad Il, debo saludarlos- dijo desapareciendo por el pasillo por el cual ella había venido.
-No me ha hecho caso- dijo molesta y triste. Yona sabía de la fuerte amistad entre su hermana y su primo, en el pasado cuando (N) enfermaba Soo Won permanecía junto a ella en todo momento. -Y eso que hoy perfume mis ropas con mi mejor incienso toda la mañana - contuvo un nudo en su garganta al no haber sido notada a pesar del esfuerzo que puso en su imagen. -Estúpido Soo Won - dijo sintiendo como el nudo se apretaba.
Cuando eras pequeña, tu salud solía ser tan frágil como tu cuerpo mismo y constantemente pasabas más tiempo en cama bajo cuidado médico que en el resto del castillo, al ser gemelas, Yona se preocupaba al verte tan mal por lo que entraba en un estado de depresión e irritabilidad demasiado extraño para su edad. Después de la muerte de tu madre, tu salud comenzó a empeorar, te negabas a probar bocado alguno y te pasabas el día entero mirando por la ventana de tu habitación sin dirigirle la palabra a nadie, ni siquiera a tu preciada gemela.
-Hace mucho de eso…- susurraste al cielo dejando que los recuerdos inundaran tu mente.
-(N) ¿Qué pasa?- un pequeño Soo Won se había adentrado dentro de tu cuarto, había visto a Yona tan preocupada y a su tío II tan decaído que había decidido hacer algo para animar a su prima menor, pero tu parecías ignorarlo por completo- Escuche que no has estado comiendo- volvió a hablar más nuevamente tu silencio fue su única respuesta. -El rey Il y Yona se van a preocupar si no te mejoras- se acercó más a ti y pudo notar las manchas negras debajo de tus ojos cansados, comprendió que tu enfermedad iba más allá de las cuestiones físicas, la enfermedad tuya residía en tu corazón, algo te había lastimado tanto como para aislarte y él creía tener idea de que era ese algo. -Está bien - reaccionaste un poco al sentir algo cálido cubriendo tu cuerpo y parte de tu cabeza -Así nadie podrá notarlo- dijo abrazándote por la espalda.-Puedes llorar todo lo que quieras- y tal y como si hubiera removido algo dentro de ti las lágrimas comenzaron a brotar.
- E-Extraño a mamá, no puedo d-dormir si ella no está cerca. - dijiste tapando tu rostro infantil con tus manos en un intento de acallar tus sollozos, de callar a la voz de tu corazón.
Aquella tarde Soo Won te prometió y se prometió a sí mismo que te acompañaría en todo momento, sostendría tu mano cuando te sintieras sola y débil tal y como lo hacía tu madre, secaría tus lágrimas para que nadie las viera y pintaría una sonrisa en tu rostro cada que estuvieras decaída.
Aquel abrazo que en silencio fue observado por Yona, fue el sello de un pacto que los marcaría de por vida a los 3.
- Princesa (N)- saludo amablemente Soo Won entrando en la habitación, tú aun te encontrabas mirando por la ventana de la habitación hacia algún punto fijo en el horizonte.
-Soo Won-sama- te giraste para poder verlo de frente -Bienvenido al castillo- hiciste una reverencia que causó gracia al mayor.
-No tienes por qué ser tan formal (N)- sonrió y le devolviste el gesto.
Hak y Yona observaban todo desde la entrada de la habitacion, ellos se habían encontrado de camino a la gran sala donde, según los sirvientes, se suponía que el rey Il esperaba a su sobrino para darle la bienvenida.
El mundo de los sentimientos era algo que ustedes aun no entendían completamente, Yona no comprendía el hueco en su pecho al ver a su primo siendo tan cercano contigo, Hak no comprendía el disgusto que le provocaba la triste expresión de Yona, Soo Won no entendía la calidez que invadía su pecho al hablar contigo y tu desconocías el mar de reacciones que un simple suceso podía ocasionar y la incomodidad de sentirlas todas en un solo espacio. Lo único realmente cierto era que, entre ustedes 4, muchas cosas estaban por cambiar.
A la mañana siguiente, Yona caminaba decidida por los pasillos del castillo, ese día se encontraba con ánimos renovados para intentar atraer la atención de su adorado primo, después de vagar un rato por el castillo por fin llegó a la habitación que buscaba, estando fuera de la misma el nerviosismo comenzó a invadirla, torpemente acomodó sus ropas y procedió a abrir las puertas de manera enérgica.
-Soo Won, tengo u-uno de los mejores dulces si quieres...- calló al percatarse de que la habitación estaba vacía e hizo un puchero.
-¿Que sucede, Yona? - el rey junto contigo y su fiel sirviente, Min Soo, se encontraban dando un paseo matutino por el castillo y les extraño ver a la pelirroja mayor deambular tan temprano por los alrededores siendo que para ella el sueño extenso era uno de los lujos que le encantaba darse.
- Si está buscando a Soo Won-sama se encuentra practicando con el general Hak- habló el sirviente del rey.
Yona se encaminó hacia el área de entrenamiento siendo seguida se cerca el rey y por ti, en el campo de entrenamiento Soo Won y Hak practicaban su tiro con arco, el rubio fue el primero en poner a su caballo en marcha y al pasar cerca del blanco disparó su flecha y esta acertó aunque no llego a tocar el centro, por su parte el pelinegro hizo lo mismo con la diferencia de que la flecha de él quedó pulcramente clavada en el centro del objetivo.
-Eso fue maravilloso, Hak- halago el de ojos esmeralda.
-Usted tampoco lo hizo mal, Soo Won-sama - respondió el general con una sonrisa confiada en el rostro.
-La próxima vez le daré al centro- dijo estirando la cuerda de su arco y haciendo ademán de disparar.
-¡Muy bien! Yo también practicare tiro con arco junto a Soo won- exclamó Yona con determinación causando el pánico del rey y que tú la miraras con gracia, pensaste que cuando se trataba de Soo Won, Yona podía llegar a ser muy predecible.
-Yona, tu no debes tocar armas, ni siquiera quería que ellos lo hicieran- la reprimió su padre
-Entonces hazlo tú- lo retó tu hermana mayor.
-S-Si yo lo hiciera me lastimaría - admitió avergonzado.
-Eres un rey cobarde- le recriminó su hija mayor haciendo un mohín.
-¡Yona!- se escuchó tu voz a modo de regaño y al mismo tiempo la voz de Soo Won llamando a su prima.
-Baja, te dejare montar conmigo- dijo amablemente causando que las mejillas de la chica se encendieran de manera violenta y asintiera con efusividad para después salir a su encuentro.
Te quedaste en la parte de arriba observando como Hak ayudaba a Yona a subir al caballo de Soo Won y suspiraste, a tu hermana le gustaban los caballos, al igual que a ti pero desde que eras una infante y debido a la frágil condición de tu salud no se te había permitido subirte a uno.
-Usted también debería intentarlo, princesa- te hablo Hak desde la parte de abajo, sonreíste y miraste a tu padre en busca de aprobación.
-Muy bien- suspiró resignado
Le dedicaste una dulce sonrisa a tu progenitor y bajaste para encontrarte con Hak quien se había bajado de su caballo para ayudarte a subir.
-Eso no es justo- murmuró Yona llamando la atención del rubio junto a ella.
- ¿Eh?- preguntó apenado por no prestar atención a su acompañante, él sabía de tu condición de salud, no era recomendable que hicieras ese tipo de esfuerzos por lo que no pudo evitar preocuparse cuando vio a Hak contigo, pero también se sintió aliviado de que no estuvieras con otra persona, Hak también sabía de tu salud por lo que no te obligaría a hacer algo imprudente.
-Pareces estar acostumbrado a la cercanía de las chicas, de seguro debes de llevar muchas a tu castillo- Yona parecía estar hablando más para ella que para su rubio acompañante, no podía creer la tranquilidad que el reflejaba siendo que ella estaba hecha un manojo de nervios, pero eso era algo inevitable, el tener cerca a su primo siempre la ponía nerviosa. Por su parte el de ojos turquesa se encontraba concentrado en tu figura sobre el caballo de Hak por lo que dicha afirmación logró sorprenderlo y como única respuesta se limitó a poner un gesto incomodo -¿¡Es cierto!?- preguntó alarmada la pelirroja y debido al elevado tono de voz de tu gemela, tú y su guardián prestaron más atención a dicha conversación.
-¡Eh! n-no, te e-equivocas- se apresuró a responder cuando reparo en los tres pares de ojos que lo enfocaba -aunque si ha habido propuestas de matrimonio, pero aún no se ha concretado nada- su mirada se dirigió hacia un lugar diferente, se sentía acalorado por haber dicho eso delante de sus primas y de Hak.
-¡M-Matrimonio! - se alteró Yona, sabía que Soo Won era atractivo y que al ser parte de la nobleza del reino sería alguien muy codiciado pero se negaba a aceptar que alguien lo alejara de ella.-Y-Yo también he recibido algunas propuestas- se lamentó mentalmente por haber dicho eso, sabía que Hak y tu estaban ahí y que podían poner en descubierto su mentira, aunque también sabía que no lo harían.
-¿A si, de quién?- preguntó Soo Won interesado, dirigió una mirada hacia ti y Hak, que se miraban entre sí con un gesto cómplice en sus caras.
-D-De. .. ¿Hak? - soltó ella con cierto grado de duda en su voz, se golpeó mentalmente y rogó para que ni el aludido ni tu dijeran algo al respecto, había sido demasiado obvio que se trataba de una mentira pero ni tu ni ella habían salido del castillo y no conocían a nadie de su edad por lo que el nombre del general fue lo primero que le vino a la mente. Hak por su parte casi caía de espaldas al escuchar aquella declaración y tu cara era en si un poema, te debatías entre reír o sentirte mal ante la obvia desesperación de tu hermana.
-Vaya, que bien- dijo Soo Won sonriendo sinceramente, en ese instante notaste como todo nerviosismo dentro de tu hermana desaparecía para dar paso a la decepción, no podía creer que su primo hubiese creído semejante mentira.
Una nueva noche cayó sobre el castillo y la sombra de la tragedia se acercaba lentamente hacia aquellos que discutían dentro del castillo, ignorantes del futuro dolor y angustia de la cual serian victimas.
espero por lo menos una opinión o comentario, lo agradecería mucho!.
