Muchas gracias a la persona que se tomo la molestia y el tiempo de comentar!
En la fiesta de cumpleaños tanto Yona como tú recibían las felicitaciones de personas que ni siquiera conocían, sin embargo tu hermana se encontraba concentrada únicamente en su cabello y tú te sentías azorada al ver a tanta gente.
-Padre, me retiraré a mi habitación, no me siento muy bien- le dijiste al rey con la cara tintada con un leve color carmín debido a un aumento en tu temperatura.
-Que Min Soo te acompañe, trata de no forzarte- respondió el haciéndole una seña al aludido para que te escoltara y él se acercó rápidamente.
-Yona- Soo Won recién ingresaba al salón. El joven rubio sabía que a partir de ese día muchas cosas cambiarían dentro del reino y también en su vida personal, había vivido toda su vida manteniéndose a salvo para poder llegar a ese momento y aunque aún conservaba dudas sobre qué haría con Hak, Yona, y contigo, dejaría eso para el último momento, si las cosas salían bien ustedes no se verían involucrados directamente en eso.
-Disculpa por traerte hasta aquí- habló con cierta pena - No podía darte esto delante de todos -sacó de entre sus ropas un hermoso prendedor de cabello con motivo floral que maravillo a la chica.
-¡Es hermoso!-exclamó tomándolo con una sonrisa radiante que se descompuso luego de unos segundos –P-Pero no se verá bien en mi cabello, es tan rebelde, no se mantiene quieto- dijo apenada por no poder parar su boca.
-¿Eh?- soltó sorprendido el joven, el cabello de sus primas era peculiar sin duda alguna pero para él eso las hacia aún más especiales. -En realidad, a mí me gusta tu cabello, me recuerda al cielo del amanecer- atrapó uno de los rebeldes mechones de rojo cabello entre sus dedos y los deslizó hasta liberarlo nuevamente.
Yona sintió que su corazón se podría detener en cualquier momento, se sentía tonta pero aquel simple comentario la había hecho cambiar de perspectiva en cuanto a su cabello, recordó la nada agradable platica que tuvo con su padre acerca de Soo Won, le había dicho que el estar con él era la única cosa que no podía darle pero su corazón no entendía razones, el simple hecho de tenerlo cerca le hacía desear estar junto a él mucho tiempo más.
- El rey la está buscando- Hak apareció repentinamente en medio de ellos cortando de lleno la atmósfera creada.
-¿A s-sí? Dile que estaré en mi habitación- dijo ella entre molesta y pensativa, se retiró dándole la espalda a los hombres que la observaron en silencio, debía de poner muchas cosas en orden dentro de su cabeza antes de poder decidir qué era lo que quería realmente.
-Así que por eso se perdió la princesa- comentó Hak con un tono insinuante.
- N-No me malentiendas -sonrió negando con la cabeza - Sólo le entregue su regalo de cumpleaños, además tu...-
-Soo Won-sama- interrumpió la frase se su acompañante -conozco perfectamente cuál es mi lugar- una sonrisa melancólica se coló por su rostro -Por cierto ¿No ha notado nada extraño? - el pelinegro fijo su mirada por el rumbo que había tomado la princesa para irse.
-¿Extraño?-cuestionó tratando de no sonar nervioso, sabía que Hak era muy perspicaz y que haber descubierto su plan, las cosas no terminarían muy bien para ambos. -Ahora que lo mencionas- llevó una de sus manos a su barbilla con gesto analítico -vi a unas personas sospechosas en la celebración, sería conveniente que vigilaras a cada persona que entre y salga del castillo- su tono de voz era serio más no severo pero logró completar su objetivo al alertar al general sin que sospechara de su actitud.
-Haré que doblen la vigilancia, por favor avise al rey para que mande un guardia a la habitación de la princesa (N) y usted quédese con la princesa Yona- dijo haciendo gesto de marcharse.
-¿Ha pasado algo con (N)?-dejó escapar su preocupación en su tono de voz.
-La princesa se sintió mal durante la fiesta- respondió antes de abandonar el lugar.
Soo Won suspiro con cierto alivio, sus indicaciones habían sido claras, no quería que nadie se acercará a ti, a Yona o a Hak por lo que cuando escucho que no estabas dentro del salón de la celebración sintió ganas enormes de reprender a alguien. Busco entre sus ropas el regalo que había destinado para ti y se dirigió hacia tu habitación, cuando llegó a la recámara tocó la puerta con firmeza y espero respuesta.
-Adelante- tu suave voz fue apenas audible pero lo suficientemente clara como para que el visitante la entendiera. Las puertas se abrieron y Soo Won se encaminó hacia ti que te encontrabas sentada junto a tu ventana.
-Supe que te sentiste mal ¿No deberías estar descansando?- se situó junto a ti y pudo notar que tu mirada se encontraba fija en algún punto lejano del cielo.
-Ya me siento mejor- respondiste sin apartar la mirada del exterior, tu semblante lucía decaído y melancólico, para ti, era frustrante no poder disfrutar ni siquiera un poco de tu propia fiesta.
-Dame tu mano- obedeciste centrando por fin tu atención en tu acompañante quien sacó una pequeña pieza plateada de entre sus prendas y lo deposito en tu delicada mano, el objeto era pequeño pero precioso, una muy fina obra en la cual la figura de una rosa y una piedra brillante en el centro de la misma era lo que resaltaba. -Feliz cumpleaños- dijo retirando su mano de la tuya.
-Es hermoso Soo Won - un brillo se instaló sobre tus facciones cuando acomodaste el anillo en tu mano izquierda.
-Ese anillo tiene una historia peculiar- hablo pausadamente, posaste tus ojos sobre él, incitándolo a que te contara dicha historia – te lo contare en otro momento –te sonrió amablemente y decidiste no insistir, la paciencia era una de tus cualidades después de todo.
Ambos estuvieron en silencio por unos instantes, el rubio contemplaba la feliz expresión que inconscientemente habías puesto mientras admirabas la finura de la joya, él quería que esa felicidad perdurará en ti por siempre, ya habías sufrido mucho debido a tu fragilidad y el creía fervientemente que te merecías algo más.
-Muchas gracias - sonreíste, más esa sonrisa no duró mucho tiempo, tu mente recordó la conversación de Yona y tu padre del día anterior, ella quería a Soo Won con algo más que un simple amor fraternal, y para ti, como su hermana menor el estar compartiendo un momento de felicidad con las persona especial de ella no se te hacia correcto.
-¿Sucede algo? -preguntó tu primo cuando al notar el cambio en tu expresión.
-Soo Won ¿Cómo me ves ahora? -no supiste exactamente el por qué formulaste esa pregunta pero querías saber la respuesta por el bien de Yona... y por el tuyo mismo.
-¿Q-Qué?- su rostro se enrojeció y tú te sorprendiste, jamás lo habías visto de esa forma. - ¿Por qué preguntas eso? -dijo desviando la mirada y tapando la mitad de su rostro con la manga de su vestimenta.
-Eres especial para Yona- respondiste sintiéndote nerviosa de repente -Mi hermana te quiere mucho- en esos instantes eras tú quien sentía su rostro acalorarse- p-por supuesto que yo también pero...- completaste torpemente sintiendo la necesidad de aclarar esa parte, la mirada del rubio se mantenía fija en ti y pasaba de la sorpresa al desentendimiento y a la calidez consecuentemente- ¿Cómo nos ves tu ahora?-dijiste bajando tu rostro, de repente sentiste que tu corazón latía rápido, descubriste que tu pregunta iba destinada a una persona diferente pero que jamás tendrías el coraje suficiente para hacerla a su verdadero destinatario.
-No deberías de atormentarte por eso-dijo acariciando tu cabello como si pudiera haber leído el hilo de tus pensamientos -No puedo decir exactamente como veo a cada una – alzaste tu mirada y notaste que su rostro tenía un gesto pensativo, como si intentara acomodar sus palabras antes de decirlas- puede que sean parecidas pero en el interior son diferentes -prosiguió con un toque de nerviosismo en su actuar y en el tono de su voz - para mi ustedes también son especiales pero, cada una de manera diferente -sus ojos se escondieron detrás de su flequillo y ladeo su rostro, se veía lo mucho que le estaba costando decirte todo aquello -lo único que sé es que por lo menos ahora, no podría dormir a tu lado sosteniendo tu mano como antes, mi nerviosismo no me lo permitiría- dijo bajando el rostro apenado y con un sonrojo aún más acentuado.
-Soo won…- susurraste con un extraño sentimiento en tu pecho, te sentías bien y feliz al haber escuchado eso pero por otra parte el vacío dentro de ti se incrementó.
-l-lo siento (N), tengo que retirarme, que descanses -se dio la vuelta y comenzó a avanzar a la salida.
-¡Gracias!- dijiste haciendo que se volteara a verte -Por todo- alzaste tu mano mostrando su regalo y le regalaste una hermosa y deslumbrante sonrisa, tal vez tu corazón se acelerara por otra persona, tal vez no pudieras corresponder con igual intensidad a los sentimientos que te había transmitido tu primo por tu cariño a tu hermana, pero Soo Won siempre sería especial para ti.
Yona no paraba de observarse en el espejo, su cabello era ahora adornado por el prendedor que le regaló Soo Won, su corazón quería llorar, no importaba lo mucho que su padre dijera que no podía estar con Soo Won, ella lo quería al a él, a él y a nadie más.
-Tengo que volver a hablar con mi padre- se dijo determinada y se encaminó a la habitación del rey, de seguro si le insistía un poco más, él entendería sus sentimientos y aceptaría sus deseos.
Se extrañó al ver las puertas de la habitación estar entreabiertas, no había rastro alguno de los guardias lo cual era aún más extraño, su padre no solía llegar a tal grado de descuido.
-no hay guardias-se repitió cayendo en la cuenta del importante dato -tampoco vi ninguno de camino para acá- volvió a susurrar y un inexplicable miedo comenzó a recorrerla de pies a cabeza. -P-Padre- habló aventurándose a entrar aun con el miedo desbordante que se apoderaba se cada fibra de su ser, sus ojos se abrieron desmesuradamente cuando un rayo iluminó a las figuras dentro de la habitación, una atravesando a la otra con una espada, la tenue luz de las velas reveló a las dos figuras y en un pestañeo su padre cayó inerte delante de ella.
-¿Seguías despierta, princesa Yona? -la voz de su primo se le hizo tan desconocida en esos momentos, sonaba tan fría y vacía que costaba creer que se trataba de su ser amado.
El ambiente al rededor del castillo se sentía pesado, después de la fiesta mucha gente se había retirado y otras que se habían quedado se encontraban descansando en las habitaciones de invitados. Un sepulcral silencio se cernía sobre toda la construcción y la tranquilidad producida era extenuante. Hak se encontraba haciendo su ronda habitual de vigilancia y logró escuchar los murmullos de un grupo de guardias que estaban fuera de su área, lo cual llamó su atención.
-¿Nadie se ha dado cuenta? -comentó uno de los soldados.
-No, los invitados de honor y los oficiales se encuentran ebrios por la fiesta, están profundamente dormidos - respondió otro del grupo
-La única preocupación es lo que haga el general Hak- acotó un tercero.
-¿Preocupación por qué? Cuénteme los detalles- habló imponentemente y de inmediato el grupo de hombres se puso a la defensiva, Hak no dudo en hacer lo mismo, definitivamente algo andaba mal.
-S-Soo Won - susurró Yona cayendo de rodillas y colocando la cabeza de su padre en sus piernas.
-el rey Il no despertará más - habló con una expresión estoica que lograba atemorizar a su prima. -yo lo he matado- afirmó sombríamente.
-T-Tú no eres el t-tipo de persona que haría algo así- negó la pelirroja más la expresión en la cara del mayor no vario. -Mi padre siempre se preocupó por ti - intento razonar, como si toda aquella situación fuera sólo un producto de su imaginación.
-Sí, es cierto- aceptó -Yo también amaba al rey Il, solía escuchar comentarios sobre su cobardía pero yo creía que su odio por las armas y el conflicto lo hacían alguien noble - dijo dándole la espalda a su prima mayor -Pero no era así - continuo en la misma posición, aun con la espada manchada de sangre en su mano- ¿Recuerdas a mi padre? Todo el mundo creía que el sería nombrado el siguiente rey, nadie tenía duda de eso, pero hace 10 años el rey Junam escogió al tío Il como su sucesor, nadie entendió su decisión pero mi padre siguió sonriendo, había dicho que el trono no era importante para él, estaba dispuesto a dar su vida para proteger a su hermano y al reino, yo estaba lleno de admiración y respeto por el- dijo dándose vuelta y encarando nuevamente a la aturdida princesa - Pero poco después de ascender al trono el rey Il asesino a su hermano Yoo Hong ¿Lo entiendes? El rey Il quien era conocido por odiar las armas y los conflictos, mató a mi padre atravesándolo con una espada- alzó el arma que el sostenía y una obscura y tenebrosa sombra se posó sobre sus ojos.
-E-Es mentira - murmuró la chica, se encontraba azorada por todo lo que estaba sucediendo, trataba de convencerse a sí misma de que estaba dentro de una pesadilla, una terrible pesadilla, el Soo Won delante de ella no se parecía en nada a la persona que ella amaba.
-Había escuchado que no venias muy seguido a la habitación del rey- dijo sin cambiar el tono frío de su voz. Yona alzó la vista, su corazón estaba siendo estrujado con rudeza por el tono con el que su ser amado se dirigía hacia ella -¿Por qué viniste, princesa Yona? -preguntó el rubio sin querer que su preocupación se colara por su voz, realmente no había previsto esa falla en su plan.
-Q-Quería decirle…- las lágrimas comenzaron a bajar por su rostro como si de unas cataratas se tratarán al recordar el por qué había ido en primera instancia a hablar con su padre - Quería decirle a mi padre q-que no podía olvidarme de ti…- de un momento a otro la puerta se abrió nuevamente dejando pasar a una figura idéntica a la que ahora sollozaba en el suelo.
Tus ojos se abrieron desmesuradamente, habías notado algo extraño en el comportamiento de los guardias desde esa tarde y tus dudas se habían reafirmado cuando, después de que Soo Won se marchara, una persona desconocida irrumpiera en tu habitación intentando atraparte, tan rápido como pudiste saliste del lugar y corriste a toda velocidad, podías oír pasos detrás de ti pero no te atrevías a voltear.
-Y - Yona, Soo Won... ¿que...?- tu hermana volteo hacia ti dejando ver el inerte cuerpo de tu padre en el suelo. Fue entonces que te percataste de la espada que mantenía empuñada tu primo y de las manchas de sangre en su rostro. Al verte su expresión fue inexplicable, sus ojos se abrieron al igual que su boca y casi parecía que estaba temblando.
-Soo Won-sama - las puertas detrás de ti se abrieron una vez más dando paso al hombre que te había atacado en tu habitación y a algunos soldados que lo acompañaban.
-Key Sook -respondió tu primo, sentiste miedo, tristeza y un creciente odio instalarse en ti, al contrario de tu hermana no te costaba ver a través de todo lo que estaba pasando, querías hacer algo, salir corriendo junto con tu hermana y escapar de aquel ser que las había traicionado pero tu cuerpo estaba paralizado.
-Parece que ha cumplido su objetivo pero...- avanzó hasta posicionarse al lado del asesino y después las miro de manera despectiva - Parece que las princesas lo han descubierto - dijo y pudiste notar como el cuerpo del de ojos esmeralda se tensaba- Tiene que silenciarlas, Soo Won-sama - viste a Soo Won dudar e instantes después Yona y tu fueron rodeadas por los guardias sin que ninguna pudiera salir de la estupefacción al ver a su primo empuñar su espada contra ustedes. Uno de los guardias intento alzar a Yona del suelo y de repente recuperaste el control sobre tu cuerpo, empujaste con todas tus fuerzas al guardia y este cayó al suelo tumbando una de las velas que alumbraba el lugar, al caer, el fuego de la vela comenzó a esparcirse y consumir una de las cortinas.-¡Apáguenlo, no queremos que nadie sospeche!- ordenó el desconocido e inmediatamente los soldados acataron la orden, tan rápido como pudiste, ayudaste a tu hermana a levantarse y aprovechando la distracción y el que la puerta estuviera libre, salieron corriendo de ahí.
-Atrápenlas- ordenó Soo Won, se sentía intranquilo y en cierto grado frustrado, no habría querido que tú y Yona se vieran involucradas de esa manera en sus planes.
Tus fuerzas estaban por menguar, maldijiste tu débil salud en esos momentos, Yona tropezó y cayó soltando tu mano, un incesante ardor en tus pulmones logró que tú también terminarás con las rodillas en el suelo, estaban desprotegidas y a merced del enemigo que nuevamente las había acorralado.
-Prepárense princesas, esto es por el bien del reino- dijo uno de los soldados al rodearlas completamente.
Visualizaste a tu primo junto con sus aliados acercándose al lugar, escuchaste sollozos de parte de tu hermana y la miraste detenidamente, su mirada estaba pérdida en la figura de Soo Won más él no la miraba a ella si no a ti, con un leve grado de impresión por tu mirada que en ese momento estaba cargada de odio. Escuchaste el filo de una espada cortar el aire y al buscar la procedencia del sonido viste a un soldado empuñando su arma frente a tu gemela, la sangre se te heló ¿realmente tu primo dejaría que las dañaran? Dirigiste tú mirada, ahora desesperada, hacia el rubio pero el desvío la suya al instante sin mostrar expresión alguna. Los ojos de Yona dejaron escapar más lágrimas.
-¡Soo Won! -grito entre su llanto, definitivamente ese era el fin. De repente el aire se cortó nuevamente y el silbido del filo de una lanza irrumpió en el lugar.
Hasta aquí!
Si alguien esta leyendo esta historia agradeceria que dejara un comentario y si no... no hay problema. :)
