Gracias por sus comentarios! Me hacen muy feliz.
Este capítulo va dedicado a esas hermosas y bellas personitas que comentaron.
Después de que la conmoción causada por las acciones de la tribu del fuego menguara y de que te llevaran a descansar nuevamente, Mundok les explico a Yona y a Hak la situación actual del reino, haciendo especial énfasis en su decisión de no reconocer a Soo Won como rey ya que eso significaría reconocer que Hak mato al antiguo gobernante.
-¿Hak, podríamos hacer algo para ayudar?- preguntó tu hermana aun azorada. Se encontraba arrodillada al lado de tu futón, acariciando levemente tu cabello.
Hak la miro y sintió ganas de molestarla como solía hacerlo en el castillo. –Ahora que lo mencionas, se supone que las cortesanas deben de vestir más provocativas- se acercó a ella y Yona lo miro de mala manera.
-¡no estoy jugando, Hak! Esto es serio-le reprimió y el moreno se alejó, el moderadamente elevado tono de sus voces aunado a sus movimientos logro hacer que te despertaras, mas no dijiste ni hiciste nada para que lo notaran, era un momento de ellos y no querías interrumpirlos – todo esto está pasando por que Mundok no quiere reconocer a Soo Won, eso es por nuestra culpa- te miro y cerró los ojos con gesto molesto y frustrado.
-no te preocupes- le revolvió el cabello- buscaremos una forma de solucionarlo, por ahora tú y (N) pueden tener una vida tranquila aquí- bajo su mano hacia su rostro y estiro una de sus mejillas, después salió de la habitación, observaste a Yona llevar su mano hacia su cachete afectado y volviste a cerrar los ojos.
Era plena noche cuando nuevamente abriste los ojos, habías dormido lo suficiente en el día como para seguirlo haciendo a esa hora por lo que decidiste dejar a Yona, quien dormía junto a ti, dentro de la habitación y salir a dar un paseo por las instalaciones de la casa que las había acogido.
-Soo Won será coronado como rey…- murmuraste sentándote a la orilla del piso de madera y observando el cielo nublado.
-¿eh, Yuki?- la voz del hermano menor de Hak te hizo reaccionar y recordar las indicaciones de Hak, para la gente de ese clan tú y tu hermana no eran nada más que unas cortesanas -¿no puedes dormir?- se acercó a ti y notaste que su semblante era agitado.
-Tae Yoon… ¿Qué haces despierto a esta hora?- El rubio se acercó más y te sonrió, sin embargo notaste que su sonrisa era forzada, sus mejillas estaban rojas pero el resto de su piel se veía pálida.
-la hora de la cena terminó hace poco, estaba ayudando con los quehaceres pero me mandaron a descansar- dijo y su respiración, que desde un principio te había sonado agitada, comenzó a sonar más dificultosa. Instantes después el niño se encontraba tirado de bruces junto a ti, tu primera acción fue acomodarlo en tu regazo y al hacer contacto con su piel notaste que estaba ardiendo en fiebre por lo que, con clara desesperación comenzaste a pedir ayuda.
-¿¡que paso!?- Hak fue el primero en llegar siendo seguido por Mundok y dos aldeanos jóvenes.
-Tae Yoon, de repente se desmayó – explicaste alterada –tiene mucha fiebre y…-sentiste un nudo en la garganta, sabias lo que era enfermar a tal grado, tu misma habías padecido ese tipo de ataques con anterioridad pero ver a un niño pequeño pasar por eso te rompía el corazón.
-tiene un ataque- Mundok se arrodillo hasta quedar a la altura de ustedes, tú lo miraste con terror en tus ojos- desde pequeño ha tenido pulmones débiles, estará bien cuando tome su medicina.-dijo con tono de voz sereno, al parecer él ya estaba acostumbrado a los ataques del niño.
Hak ordeno que se les pidiera la medicina a los mercaderes encargados de proveer agua a la aldea, sin embargo la situación empeoro cuando un aldeano alterado irrumpió en la habitación para dar la noticia de que los comerciantes habían sido atacados y según sus palabras, varios de ellos estaban muy heridos.
-¿Qué podemos hacer ahora, Hak?- le consultaste con voz angustiada mas no obtuviste respuesta, al parecer él tampoco sabía qué hacer ante la situación.
-tranquilos escandalosos, yo iré a buscar al médico del bosque y le pediré la medicina de Tae Yoon- dijo el joven al que reconociste como Han Dae, el chico que había sido herido por la tribu del fuego.
-pero Han Dae, tus heridas…- el otro guardia compañero de él lo miro preocupado.
-tranquilo, soy el jinete más rápido de Fuuga, no habrá ningún problema- le animo e instantes después partió con rumbo al bosque.
Durante el tiempo restante no pudiste apartarte del lado del niño rubio, te habías identificado con él, habías sentido con anterioridad, en carne propia los estragos de un ataque respiratorio, aunque los médicos del reino jamás supieron darle a tu padre un diagnóstico certero de la causa de tu estado.
-deberías ir a descansar - la voz grave de Hak te sobresalto, giraste levemente tu cuerpo y lo viste recargado en el marco de la puerta –tú también podrías desmayarte- su tono de voz denotaba preocupación y eso te enterneció el corazón, no podías evitar sentir afecto por Hak, aun si sus sentimientos tenían otro foco de atención.
-hum…- negaste con la cabeza devolviendo tu mirada al infante que respiraba con dificultad –todo esto es por nosotras verdad- tu tono fue de afirmación –Soo Won sospecha que nos refugiamos aquí ¿cierto? Tiene miedo de que tomemos medidas en su contra ¿no es así?- un nudo en la boca de tu estomago se hizo presente cuando pronunciaste el nombre de esa persona.
-no se preocupe por eso- te hablo con los ojos cerrados –procure no esforzarse demasiado- ultimó abandonando la habitación.
Tiempo después Yona acudió a hacerte compañía, ninguna se atrevía a decir palabra alguna, después de todo ella comprendía la impotencia que sentías ya que ella misma la experimentaba cada que tú enfermabas.
-¡la medicina ha llegado, Han Dae está de regreso!- se escuchó la voz de un hombre que gritaba con júbilo y Yona salió de la habitación para corroborar la información, el pequeño rubio no había soltado tu mano en ningún instante durante su crisis por lo que decidiste no moverte de su lado y esperar a que Yona regresara.
Yona observó a la gente entrar y salir de lo que parecía ser un gran establo, guiada por su curiosidad se acercó hacia el sitio y choco contra la mujer que la mandó a lavar esa mañana.
-¡ah, Rina-chan!- exclamó. Entre sus manos llevaba futones pulcramente doblados -que bueno que estás aquí - continuó hablando. Yona la miro sin comprender nada y la mujer se limitó a pasarle su carga y caminar delante de ella para comenzar a explicarle la situación.
- los mercaderes que fueron atacados están siendo atendidos, algunos de ellos están muy heridos- una vez que entraron en el lugar Yona sintió un terrible nudo formarse en su garganta, mucha gente estaba siendo atendida, entre los heridos estaban mujeres y personas de mayor edad. No se percató del momento en el que los futones fueron retirados de sus brazos ni de cuando sus ojos comenzaron a picarle por retener las lágrimas.
-ah, lo siento - Yona ni se inmutó por el golpe, simplemente se quedó observando al chico rubio al que reconocía como Han Dae y contempló sus vendajes y su semblante cansado, no solo había conseguido la medicina del hermano de Hak si no también lo necesario para ayudar a los heridos. Sin duda alguna la gente de Fuuga era noble y bondadosa, la pelirroja no soportaba que por culpa de ella y su hermana gente tan amable como ellos estuviera sufriendo. -¿no te lastime, cierto?-hablo asustado de la posibilidad de hacer enojar al jefe de la tribu y ella se percató de sus ojos vidriosos.
- hmm- negó llevándose las manos al rostro.-toda esta gente...- murmuró
-está bien- Yona alzó la mirada- estaremos bien con el joven amo y el anciano-la chica continuó mirándolo sin entender- a pesar de su apariencia ellos cuidan mucho a su familia- dijo sonriente
-¿familia?- cuestionó ella
-Sí, todos en la tribu del viento somos una gran familia- sonrió aún más- y ahora tú y Yuki-san también son parte de esta familia- concluyó alegre y la pelirroja comenzó a llorar ¿cómo podría ser posible que su primo permitiera aquella ridiculez? ¿Qué tan lejos llegarían sus aliados por ponerlo en el trono?
Las reflexiones de la chica la llevaron a tomar una decisión, no quería que la gente amable del viento siguiera reprimiendo su dolor e ira, eran orgullosos y asimilaban las dificultades ocultándolas con sonrisas y no dejaría que aquello avanzara, no permitiría que se involucraran.
Sentiste un mareo y un fuerte dolor en tu pecho, Tae Yoon ya había tomado su medicamento y solo les restaba esperar a que el niño reaccionara pero tú no estabas tranquila, Yona aún no había regresado y esa terrible sensación en tu cuerpo se incrementaba cada vez más.
-con permiso- la puerta se abrió y tu hermana apareció junto a Han Dae, Hak y otros aldeanos más que querían saber el estado del pequeño. Yona se situó frente a ti al otro lado del futón y notaste que su esencia había cambiado, nuevamente el aire te faltaba y de un momento a otro sentiste pesadez mas no estabas dispuesta a sucumbir ante el malestar de nueva cuenta.
-hmn- el menor comenzó a removerse entre sus sabanas y todos prestaron atención.
-¿te sientes bien?- preguntaste enfocando tu atención en su actuar, su rostro había perdido el tono rojo que le provocaba la fiebre y la dificultad de respirar.
-estoy bien, me siento mucho mejor- les regalo una sonrisa que les enterneció el corazón y sin siquiera dudarlo lo abrazaste al igual que los demás presentes con excepción de Hak que se limitó a sonreír y observar desde la puerta y sin que nadie más que tú lo notara se retiró.
Al día siguiente escuchaste a tu hermana abandonar muy temprano la habitación lo cual te resulto extraño, el día anterior había sido muy agotador, al menos para ti y eso adjuntado a tus molestias no te permitía levantarte pero tenías un mal presentimiento de todo eso por lo que, haciendo acopio de todas tus fuerzas te levantaste y vestiste lentamente para ir en busca de tu hermana.
-¿Hak?- te sorprendió ver al chico dirigiéndose a la entrada de la aldea desde muy temprano y eso solo sirvió para incrementar la sensación de que algo no andaba bien.
-¡Hak!- la voz de Yona llamó tu atención, se veía agitada pero firme, por alguna razón decidiste quedarte fuera del alcance visual de ellos y solo observar de qué se trataba toda esa conmoción matutina. -Me iré de este lugar- soltó sin más y tu sentiste una fuerte punzada en el pecho ¿por qué no te había comentado de sus planes? Notaste que Hak también se sorprendió por lo dicho y tu pusiste más atención -¡ven conmigo!- le ordenó con determinación.
-¿Qué dijiste?- una sonrisa fugaz había cruzado el rostro de Hak antes de encarar a tu hermana.
-me voy de este lugar, si me quedo Fuuga se verá envuelto en el conflicto- informó, ciertamente tu habías pensado lo mismo.
-regresa-le respondió el moreno con tono duro y suave al mismo tiempo- ya hablé con el anciano, este lugar estará a salvo, tú y (N) deberían vivir en paz aquí, yo me iré de viaje por mi cuenta-sentiste una corriente recorrer tu cuerpo cuando él dijo tu nombre.
- no recuerdo haberte dado permiso para que te fueras sólo -habló ella y te preguntaste si es que acaso estaba planeando abandonarte.-(N) tiene salud débil, últimamente se ha sentido mal, lo más seguro para ella es quedarse aquí, no quiero que mi hermana sufra más, pero yo he tomado una decisión-dijo con firmeza y sentiste que tus piernas fallaban, realmente tu hermana, tu única familia, planeaba dejarte y continuar un viaje sin rumbo conocido por si sola.
- he dejado el apellido Son, ya no soy tu sirviente, no tengo obligación de llevarte conmigo-le dio la espalda, a esas alturas ya no querías escuchar nada pero no tenías fuerza para moverte después de que fallaran tus piernas- podrás cuidar de (N) aquí, ambas estarán a salvo, si se mantienen tranquilas Soo Won no hará nada en su contra-terminó de decir dispuesto a retomar su viaje.
-no- Yona se posicionó enfrente de él impidiéndole el paso
-muévete- ordeno más tu gemela se limitó a negar con la cabeza.-si vas a ir conmigo tendrás que pagar por mis servicios ¿tienes dinero para eso?- observó los movimientos de ella.- ¿o acaso piensas pagar con tu cuerpo?- acercó su rostro peligrosamente al de Yona mas ella no se movió.
-N-No tengo nada que darte- admitió con pesadez.
-buena chica, ahora regresa- Hak sonrió y aparto a Yona de su camino.
-¡pero te necesito!- la tenacidad de tu gemela te sorprendió, contemplase como la pequeña figura de Yona encaraba a Hak con valentía- ¡entrégate a mí, Hak!- exclamo y provoco que los demás presentes se petrificaran, querías reír y llorar al mismo tiempo, estabas 100% segura de dos cosas, la primera, Yona no entendía el grado de seriedad de lo que había dicho y la segunda, la petición de tu torpe hermana sería obedecida por Hak en todos los sentidos que fueran posibles.
Lo viste encogerse y murmurar cosas inentendibles para después erguirse y sonreír, lo sabías, Yona había logrado su cometido pero aun te costaba asimilar que tan siquiera considerara el dejarte atrás, tu no lo habías hecho ni cuando estaban al borde de la muerte.
Mundok se acercó para amenazar a Hak y lo demás pasó desapercibido para ti, no te habías movido ni un centímetro de tu lugar, habías perdido la noción del tiempo hasta que no muy lejos de ti viste al pequeño Tae Yoon despedirse de Hak y Yona.
-por favor pequeño-la voz de tu hermana te devolvió a la realidad por completo-cuida de mi hermana, ella es como tú y quiero que este a salvo- las lágrimas que no sabías que retenías comenzaron a trazar un camino por tus mejillas y sin la fuerza suficiente para detenerlos los observaste ir a la salida de la aldea y conversar por última vez con Mundok, él les dio indicaciones que no escuchaste claramente por la distancia y después de eso, simplemente desaparecieron.
-¿realmente quieres dejar a (N)?- preguntó el moreno a la chica a su lado.
-es lo mejor para ella, ha sufrido demasiado por su salud- comentó con semblante distante y nostálgico -esa vida tranquila en Fuuga que mencionaste... es ella quien más la merece- terminó de decir mientras avanzaba sin atreverse a mirar atrás.
Caminaron por un tiempo y llegaron a los acantilados pertenecientes a las montañas de la tierra del viento. Según lo que les había dicho Mundok, debían de buscar al monje que se había exiliado en el bosque más allá de las montañas, aunque realmente eso los dejaba sin muchas pistas.
- ¿Que deberíamos hacer princesa?- pregunto Hak deteniéndose por un momento delante de ella. Yona había comenzado a reflexionar el hecho de que, a pesar de ser princesa del reino, únicamente conocía los terrenos del castillo, más allá de la muralla todo le era desconocido- muy pronto anochecerá- continuó hablando ante el silencio de la joven- y aquí no hay ningún lugar donde podamos pasar la noche, tendremos que quedarnos al aire libre- comentó mientras analizaba el lugar y ella lo miraba detenidamente
- he empezado a acostumbrarme a eso, no es tan malo después de todo-dijo saliendo de sus pensamientos
-el clima en las montañas es diferente, por la noche hará mucho frío y no tenemos nada para protegernos del frío- Hak agitaba su lanza de un lado a otro y se movía como si estuviera buscando algo en especial.
-en ese caso solo tendremos que dormir juntos- la lanza del moreno salió disparada a algún lugar debido a la impresión y el sobresalto.
Se dirigió a levantar su lanza y al poner la mano en el suelo pudo percibir las pulsaciones de pasos acercándose a su ubicación, se acercó a Yona y la acorraló contra un muro de tierra junto a ellos, al principio la chica pelirroja se molestó pero fue cuestión de segundos que comprendiera, de un momento a otro los dos viajeros se vieron rodeados por soldados de la tribu del fuego.
-s-soldados...- murmuro asustada la chica y momentos después estaba corriendo de la mano del ex general.
-princesa Yona- dijo con prepotencia el hombre que dirigía a los soldados.-nos informaron que habían visto en tierras del viento al general Hak, a la princesa (N) y a usted por lo que se nos fue encomendado llevarlos de vuelta al castillo- dijo con malicia.
-corre- susurro Hak y ambos dejaron con la palabra en la boca al hombre quien furioso ordenó que los persiguieran.
Hak detenía la mayoría de los ataques evitando que su acompañante resultara herida pero en el momento menos esperado la chica tropezó y desde algún punto lejano una flecha surcaba el cielo con el blanco fijo en la frágil figura que yacía en el suelo.
-¡Hak!- exclamó sorprendida, enojada y frustrada por su torpeza, debido a ello el joven ex general había recibido el impacto de la flecha, esta había perforado su hombro y se había quedado clavada en esa zona, imposibilitando gran parte del movimiento.
-guarda silencio- le ordenó el moreno a la pelirroja- no hagas nada innecesario- La situación comenzó a ponerse difícil, Hak escondió a Yona entre unos arbustos y se dispuso a acabar con los soldados, sin embargo su cuerpo comenzaba a sentirse pesado y la visión se le tornaba borrosa, la chica escuchaba a los soldados combatir contra Hak y caer uno a uno, pero los golpes del chico se oían cada vez menos certeros y fuertes.
-se está debilitando- la primogénita del rey Il reconoció la voz de esa persona, la había escuchado durante mucho tiempo en su juventud temprana, era el segundo hijo del general Kang Soo Jin, el joven Kang Tae Jun, un hombre arrogante que juraba amarla y que sin embargo no podía diferenciar entre ella y su hermana, puesto que cuando ella no quería soportar los constantes acosos de él le rogaba a (N) que la supliera y él no se daba cuenta del cambio.
-la flecha que lanzamos estaba envenenada, tal vez el veneno ya esté haciendo efecto.- contestó sin más el sirviente del joven y Yona sintió que la boca se le resecaba, Hak era fuerte sin duda alguna pero con veneno en su cuerpo cualquiera se volvía débil.
-¿¡Le lanzaron una flecha envenenada a la princesa!?- exclamó con indignación el hijo del general.
-sabíamos que él la protegería-volvió a responder con simpleza el hombre, Yona sintió miedo de perder a Hak también y en un ataque de valentía salió de su escondite e intentó llegar hasta donde su amigo de la infancia se encontraba.
Al verla salir el joven Tae Jun la tomo de la mano deteniendo su marcha y haciendo que se quejara por la presión ejercida.
-¡Suéltame!- exclamo la chica retorciéndose en un intento de liberarse del apretado agarre.
Para sorpresa de todos los presentes que habían enfocado su atención en la chica y el noble, un fuerte sonido surco el lugar haciendo que el segundo hijo del general soltara a la princesa debido a un dolor irritante en su mano.
-¡Ayuda a Hak!- a la joven pelirroja le costó asimilar la orden, más cuando su cerebro realizó la conexión adecuada obedeció sin oponer queja alguna y corrió al lado del herido.
Por otra parte, tanto Kang Tae Jun como algunos otros presentes miraban con admiración y confusión a la figura delante del joven, de aspecto frágil y débil, con el viento soplando contra su cabello, una silueta hacia su puesta en escena justo a tiempo para ayudar a sus compañeros.
Muchas gracias por leer!
Si les ha gustado y desean dejar un comentario este será más que bienvenido! Y si no quieren dejarlo no hay problema, no hay presiones :)
En cuanto a las votaciones:
*pequeña aclaración: los votos son contabilizados a partir del aviso de votación, es decir, del capítulo 4 en adelante, a partir de ahí pueden votar cuantas veces gusten (si gustan ^_^')
Por el momento los puntajes quedan de la siguiente manera
Kija: 0
Shin Ah: 1
Jae Ha: 0
Zeno: 0
Soo Won: 1
Esto está algo reñido jeje.
pero aun hay tiempo, voten por su favorito!
Saluditos gente hermosa, nos leemos en el siguiente capitulo.
