Gracias a esas fantásticas personas que se tomaron el tiempo para comentar!
Este capítulo es para ustedes, espero que lo disfruten.
Tu cuerpo se sentía entumido, como si no lo hubieras movido por días, a lo lejos, en algún lugar muy remoto escuchabas una voz familiar y la algarabía de muchas otras voces ante las palabras inentendibles de esa persona.
-¿Soo Won?...- te preguntaste en tu mente, un sabor dulce y amargo inundó tu paladar y tus ojos se abrieron con incertidumbre.
-ah, ya despertaste, se me cansaron las manos- la persona depósito en tu boca una rodaja de naranja antes que pudieras decir algo.
-¿Quién eres?- dirigiste tu vista hacia el aun sin mover tu cuerpo por la pesadez que sentías.
-Soy Yoon, un hombre guapo que iba de paso, no hace falta que me recuerdes- el tono de voz de ese joven sonaba despreocupado e incluso aburrido.- ¿Tú quién eres?- te miraba con desconfianza - debes ser fuerte si sobreviviste a esa caída- te incorporaste y sentiste punzadas de dolor en tu cabeza.
-¿caída?- recordaste los sucesos recientes y te invadió la preocupación -¿Qué paso con Hak y Yona?- preguntaste alterada.
-¿Hak y Yona? Ah, los otros dos que cayeron del acantilado, así que iban contigo, eso explica tu parecido con la chica- señalo al lado contiguo de la habitación y ahí viste a Hak cubierto de vendas y a Yona reposando a su lado, los dos se veían lastimados pero sin duda alguna era a Hak a quien le había ido peor, una fuerte opresión se instaló en tu corazón al verlo en ese estado, algunas de sus heridas aún se encontraban abiertas y manchaban de sangre los vendajes.- están vivos- comentó al ver tu cara de angustia -A duras penas, retire el veneno pero tenía un corte en el pecho y el cuerpo lleno de moretones, también se le rompieron unas costillas y perdió mucha sangre, habría muerto si el tratamiento tardaba un poco más- continuó hablando y un escalofrío recorrió tu espina dorsal debido a su explicación, entendías lo de los moretones puesto que una caída como la que habían sufrido no podía dejar menos pero ¿veneno? Te preguntabas que había pasado antes de que tu llegaras al campo de batalla con ellos.- Protegió a esa chica durante la caída- volvió a hablar mientras revolvía algunas hierbas.
-¿eh?- tu rostro se dirigió a Yona.
-La estaba abrazando- comentó sin más. No pudiste evitar sentirte un poco triste por el comentario, lo que tu sentías por Hak iba más allá de la amistad y aun si habías decidido no interferir y apoyar lo que sea que se diera entre él y tu hermana, pero eso no impedía que te doliera.
-¿Los conoces no?- asentiste sin alzar tu rostro- ¿Por qué se preocupa tanto por ella, es su amante o algo así?- la pregunta te golpeo con dureza, alzaste tu rostro reflejando un poco de la tristeza que sentías y negaste con una cálida sonrisa que desconcertó al joven.
-ahora siento lástima por el...- dijo desviando el tema para no hacer hincapié en la expresión de tu rostro. Deposito en tu mano una rodaja de naranja y te indico que hicieras con tu hermana el mismo procedimiento que el realizo contigo, Yona comenzó a removerse en su lugar y poco a poco sus orbes se fueron abriendo.
-¿(N)?- te enfocó e instantes después se incorporó tallándose levemente los ojos.
-¡Yona!- la abrazaste con efusividad a pesar de tus heridas y de las suyas.
-d-duele- murmuro pero correspondió al abrazo, nuevamente las palabras de Soo Won llegaron a ti y es que en aquella ocasión no pudo haber dicho algo tan más acertado que eso, sin importar si estabas molesta con ella, siempre permanecerías al lado de tu hermana en momentos difíciles.-¿por qué no te quedaste en Fuuga?- te cuestionó deshaciendo el abrazo.
Bajaste la mirada y ella comprendió, ciertamente no habían sido de su agrado dejarte pero consideraba que era lo mejor para ti. Se reprimió mentalmente, en aquel momento no se había detenido a pensar en lo que tu pensarías o sentirías, simple y sencillamente optó por decidir por ti. El joven Yoon las observaba sin emitir sonido alguno para no interrumpirlas, después de que el explicara la situación de Hak nuevamente Yona se dedicó a hacer preguntas.
-¿estamos en el fondo del valle?- preguntó observando el pequeño espacio, el chico asintió-¿tú vives aquí?- el respondió afirmativamente una vez más y se sumieron en un incómodo silencio, tenían muy en claro que no le agradaban demasiado al muchacho.
-Oye, Yoon-kun- una voz alegre rompió la quietud del lugar, enfocaste tu mirada en el hombre que ingresaba a la choza, su aspecto era descuidado, su cabellera rubia cubría la mitad de su rostro dificultando la visibilidad de sus ojos pero su sola presencia les transmitía tranquilidad.
-Oye ¿¡por qué estas lleno de barro!?- le riñó el joven mientras simulaba golpearlo con su pierna.
-estaba orando por la felicidad de todo el mundo, me resbale y caí- explicó retrocediendo por los regaños del menor y sin que siquiera hubiera algo en su camino tropezó con sus propios pies y cayó.-ah- se quejó e instantes después reparo en la presencia de ustedes -ah, están despiertas, que bueno- se levantó y sonrió en dirección a ustedes. Yona y tu miraban con desconcierto al extraño hombre. - mi nombre es Ik Soo, soy algo así como el guardián de Yoon-kun- se presentó amablemente.
-eh... Yo...- Yona te miró a los ojos, había duda en su mirada, la misma duda que probablemente se reflejaba en tus orbes, aquellos dos no parecían ser malas personas pero no estaban seguras de poder decirles sus nombres.
-¿eh?- desviaste la mirada al escuchar un sollozo, al virar tu rostro contemplaste al rubio llorando sin motivo aparente.
-Debió ser muy duro...- murmuró mientras alternaba su mirada de tu rostro al de tu hermana y ambas concluyeron que se refería a la caída.
-no... Yo estoy bien- dijiste con un dejo de duda en tu voz ¿realmente lo estabas? Después de todo lo que había pasado dudabas de si realmente podías decir eso. Yona también se acercó con nerviosismo por el estado del hombre.
-A-A mi Hak me protegió de la caída- dijo intentando hacerlo sentir mejor aunque no entendiera el porqué de su llanto.
-No, me impresiona que decidieran emprender este viaje- se alejó de ustedes y les dio la espalda para poder observar el paisaje fuera de la choza, ambas lo miraron con interrogación impresa en sus ojos. -Ustedes son (N) y Yona, las princesas del reino de Kouka.-continuó hablando sin voltear a verlas, tanto tu gemela como tú se impresionaron.
-¿Cómo sabes nuestros nombres?- cuestionaste con temor, después de la traición de Soo Won dudabas de que pudieras volver a confiar en alguien más aparte de Yona y Hak.
-Los dioses me lo dijeron- volteo hacia ustedes con una pulcra sonrisa que rápidamente fue sustituida por una expresión de nervios y una sonrisa forzada.
-Idiota- lo regañó el joven de cabello anaranjado, hasta ese momento se había mantenido al margen escuchando la conversación. -¿cómo puedes decirle eso?- Ik Soo dejó de sonreír y bajo el rostro.- de verdad no sabes cómo mentir- Yoon lo miraba con reproche y a ti te pareció gracioso, aquellos dos parecían un padre y su hijo, aunque en esta situación el más joven jugaba el papel de padre.
-Tu eres...-tu hermana miraba atentamente al rubio y parecía estar recordando algo.
-Lo lamento...- el hombre las miró con pena y llevó una de sus manos a su nuca el señal de nerviosismo.-quería recibirlas con un atuendo adecuado, Princesas- soltó una risita torpe.
-¿tú eres el monje?- las facciones de Yona denotaban sorpresa y cierto grado de confusión. -¿Sabías que vendríamos?- volvió a interrogar tu hermana y tú te mantuviste en silencio puesto que no comprendías nada.
-¡Sí!- exclamó con expresión alegre y se arrodillo delante de ustedes -mi trabajo es llevar la voz de los dioses al pueblo, los dioses me enseñan todo lo que hay que saber del mundo- explico con cierta emoción.
-¿Como que tu trabajo?- la voz de Yoon sonaba molesta nuevamente, tenías la impresión de que ese chico era muy cambiante en cuanto a sus emociones.- No tres pagan nada por eso y solo te la pasas orando- lo zarandeo y lo obligo a quitarse su sucio ropaje, luego le aventó una toalla sobre la cabeza y lo miraba irritado- fue por comentarios como ese que te echaron del castillo- el ultimo comentario te sorprendió.
-¿por qué lo echaron del castillo?- preguntas te casi por inercia.
-que sorpresa- dijo con ironía hiriente- vivías en el castillo y no lo sabes.- se alejó de ustedes y sentiste tristeza, tenía razón, ustedes dos desconocían demasiado del mundo exterior.
Durante el resto del día ninguna se despegó del lado de Hak, el semblante culpable de Yona te preocupaba pero no encontrabas las palabras adecuadas para animarla.
-hmn...- Repentinamente la condición de Hak empeoró, su respiración se tornó dificultosa y tenía demasiada fiebre.
-¡Hak!-Yona se apresuró a tomar la mano del chico constatando que la temperatura de su cuerpo estaba por encima de lo normal en un grado preocupante.
-a un lado- el joven compañero del monje se acercó y rápidamente trató sus heridas aseguro que estaría bien e Ik Sook hizo lo mismo.
-por favor ayuda a Hak- dijo tu hermana tomando la mano del chico, este se sacudió de su agarre como si el mismo le quemara.
-He hecho lo mejor que puedo- afirmo- pero no esperen que le salve la vida a nadie, yo no soy un doctor- les dedico a ambas una mirada hostil -la gente rica siempre creé que por que ellos manden algo se debe de cumplir sin siquiera agradecer por ello- se retiró molesto.
Los malos tratos y gestos del peli naranja siguieron durante el resto de la tarde.
-¿les gustaría caminar un poco?- pregunto el rubio para salir del hostil ambiente que se generaba dentro del lugar.
Ambas miraron al monje sin saber que decir exactamente, ninguna quería separarse de Hak pero tampoco querían ser groseras con aquel que les estaba brindando hospedaje, Yona boqueo sin poder decir alguna palabra, te adelantaste a cualquier cosa que ella quisiera articular y aceptaste la invitación.
Caminaron durante un largo tramo en silencio, tu observabas los alrededores del sitio, todos esos paisajes estaban fuera de tu conocimiento, una vez entrada la tarde llegaron a un solar enorme con vista al atardecer, escuchaste un ruido detrás de ti que te sacó de tus pensamientos, al voltear te encontraste con Ik Sook tumbado en el suelo.
-lo lamento- se disculpó cuando lo ayudaste a levantarse.
-¿por qué vives aquí?- preguntaste mirándolo con intriga, ese lugar resultaba una verdadera trampa mortal para alguien como él.
-solo me dejé llevar por la corriente y termine aquí- respondió con tranquilidad- supongo que eso no responde la pregunta-rasco su nuca mientras sonreía torpemente.
Negaste con una dulce sonrisa en tus labios y retomaron su caminata, después de caminar por varios minutos llegaron a la naciente de una cascada, el monje se sentó a meditar y te invitó a hacer lo mismo, el sonido del flujo del agua se vio interrumpido por los sollozos del monje.
-¿se encuentra bien?- lo observaste preocupada
-estaba soñando- se limpió las lágrimas y bajó su rostro.- un sueño sobre ti, tu hermana y el mundo- su voz denotaba seriedad -princesa (N) ¿quisiera escuchar la voz de los dioses?- preguntó sin levantar la mirada.
Una sabe brisa sacudió el lugar y tu lograste ordenar las miles de ideas en tu mente.
-Por mucho tiempo creí que mi destino era quedarme quieta sin hacer nada ante lo que me pasaba- después de un largo silencio comenzaste a hablar -creía que el haber nacido con una frágil salud siempre me limitaría- tu voz transmitía serenidad a pesar de la seriedad de tus palabras -pero después de que Hak y Yona fueran acorralados, de estar a punto de perderlos y ver de cerca a mi propia muerte-los recuerdos pasaron de manera fugaz por tu cabeza - sentí por unos instantes que mi sangre ardía, por primera vez pude caminar con mis propias piernas y utilizar mis propias fuerzas-declaraste con determinación palpable- Quiero vivir, no permitiré que alguien tome mi vida o la de mi hermana, tampoco la de Hak, ese es mi único deseo, no tengo nada que preguntarle a los dioses-apretaste tus puños impresionada de tu propio discurso.
-Tu vida no es ordinaria ni pacífica... Es diferente- su rostro se mostraba dubitativo - Tu vida y la de tu hermana crearán una tormenta que sacudirá al reino- su postura se tornó rígida.
-¿Tormenta?- repetiste por inercia y una corriente de aire revolvió tu ahora corta cabellera.
- si quieres vivir formalmente no podrás evitar que los designios de la vida reclamen tu sangre.- tu corazón se agito, por algún motivo las palabras del monje aunadas a la seriedad en su postura te daban el presagio de algo malo. -te diré las palabras de los dioses- junto sus manos y elevo su rostro al cielo. -La obscuridad ha cubierto a la tierra, la sangre de los dragones volverá, de acuerdo al pacto antiguo cuando los cuatro dragones se reúnan la espada y el escudo que protegen al rey despertarán, el dragón rojo reclamara su esencia y cuando cuerpo y alma sean uno volverá al amanecer.-un corto silencio que calaba los huesos se instaló entre ustedes mientras tu asimilabas lo dicho por el monje quien para tu sorpresa se desplomó en el suelo instantes después.
-¡Monje!- te apresuraste a ayudarlo
-divulgar la voz de los dioses requiere mucha energía espiritual- se quejó y te percataste de que su voz regresaba a ser normal y tranquila.
-¿el dragón rojo es el rey legendario?- preguntas te una vez que el rubio volvió a sentarse.
-¿conoces la leyenda de la creación del reino?- te preguntó asombrado por eso.
-no muy bien- negaste con una cálida y nostálgica sonrisa - papá solía contarnos esa historia a Yona y a mí pero yo nunca llegaba a más allá de la mitad del relato, tal vez ella conozca la historia completa- admitiste y una idea llego a tu mente - ¿eso de ahora fue un mensaje de los dioses solo para mí?- el monje asintió - ¿Qué hay de Yona?- Ik Sook te miro con un poco de tristeza. -comprendo, es algo que ella debe escuchar por si misma- fijaste tu vista en las montañas que ocultaban al sol y el cielo que comenzaba a pintarse de un azul obscuro envolvente.
-en si el mensaje es el mismo para ella, puede ser confuso, aunque los dioses me dicen que el significado es diferente para cada una -habló el rubio al darse cuenta de la prolongación de tu silencio.
-lo comprendo- suspiraste cerrando tus ojos.- pero aun así soy obstinada- sonreíste en su dirección conteniendo un par de lágrimas que buscaban desesperadamente salir.-Quiero vivir... Quiero estar junto a ellos- murmuraste y las pequeñas gotas saladas se asomaron por la comisura de tus ojos.
-¿has entendido la voz de los dioses? - preguntó un tanto aturdido, cuando comenzó a ser mensajero divino no había logrado comprender en su totalidad los designios sin dedicarle por lo menos un día entero a meditarlo.
-Hmm- asentiste y procediste a ponerte de pie -no es muy difícil después de todo lo que ha pasado- sacudiste tu vestido y comenzaste a avanzar de regreso a la choza. Estando a tan solo unos metros de lejanía viraste sobre tus talones y sonreíste amablemente desconcertando aún más al monje-¿podrías no decirles nada a Yona y a Hak?- tus palabras y tu expresión confundieron al rubio quien se limitó a afirmar a tu petición pero sin quitar el gesto de duda de su rostro- después de todo soy una persona egoísta- continuaste hablando, tu rostro era un dulce retrato de paz y serenidad, enlazaste tus manos por detrás de tu espalda y te inclinaste levemente hacia tu izquierda.
-te ayudaré-exclamo de repente sorprendiéndote -pediré por tu bienestar a los dioses- dijo a punto de caer tras haber tropezado con sus propios pies por su apresurado movimiento e inevitablemente terminó sentado nuevamente en el suelo.
-Gracias- te acercaste a él y le tendiste la mano para socorrerlo.
-disculpa-Yona se acercó al muchacho que preparaba algún tipo de ungüento con hierbas, este solo la miro de soslayo y continuó con su labor. Yona se había cansado de esperar a que (N) y el monje aparecieran después de su prolongado paseo y tras reflexionar acerca del asunto decidió empezar de nuevo con el chico. -Gracias por salvarme - dijo tomando por sorpresa al de ojos azules.-sé que soy una ignorante pero no quiero seguirlo siendo- declaro con determinación -por favor, cuéntame mas de los monjes como ustedes- pidió.
-Yo no soy un monje- abandonó su labor y se volteó para poder ver directamente a la pelirroja- solo cuido de ese idiota- se cruzó de brazos- los monjes solían tener más influencia en el reino, incluso más que el rey- comenzó a explicar- eran considerados mensajeros divinos, tenían la facultad de censurar al rey si es que este hacia enojar a los dioses-dijo con expresión sería- durante el reinado de Joo Nam el reino comenzó a expandirse y a ganar prestigio, gran parte de ello se debía a los logros del príncipe Yoo Hon, el creía que ese poder era un obstáculo para los intereses del rey-siguió con su explicación sin mirar a la chica, su vista estaba fija en algún punto del suelo como si ver ese lugar le ayudara a recordar algo.
- y fue por eso que mi tío los hecho del castillo- La chica se sentó y abrazo sus rodillas para después recargar su cabeza entre el hueco de sus brazos y cerrar los ojos, se preguntaba cuántas cosas más desconocía del reino, de sus leyes y en general del mundo.
-así es, Ik Sook anduvo vagando por un tiempo de pueblo en pueblo intentando ayudar a la gente - el rostro del joven se ensombreció por los mechones de su cabello que cubrieron sus ojos.-hubo un tiempo en que se deprimió por no poder ayudarlos a todos... es un idiota, no podría vivir sin mí- dijo con tono serio y expresión un tanto desolada.
-Gracias- murmuró la chica y cerró los ojos por lo cual no pudo ver la expresión de sorpresa en el rostro del peli naranja. -Enséñame más después - pidió y se dejó descansar a sí misma.
Aquella noche durmieron cerca de Hak por miedo a que empeorara nuevamente, cada una tenía en su mente y corazón nuevos pensamientos y emociones que pronto tomarían sentido.
Gracias por leer!
A quienes gusten dejar su opinión o comentario, se los agradeceré muchísimo!
En cuanto a las votaciones:
Kija: 1
Shin Ah: 8
Jae Ha: 0
Zeno: 0
Soo Won: 3
Aún sigo sorprendida de que nadie vote por Zeno o Jae Ha ._.
*AVISO*
Este es el penúltimo capítulo en el que se podrá votar, estamos cerca de la decisión final y de más sorpresas!
Tengan una semana maravillosa :)!
Nos leemos en la siguiente actualización!
