Gracias por los comentarios gente preciosa!
Era cerca de media noche cuando escuchaste sollozos a tu lado, tu hermana estaba teniendo una pesadilla y no la culpabas, ambas habían perdido a un padre pero ella también perdió al amor de su vida en aquella noche.
-Hak...- murmuro y se te heló el corazón, permaneciste sin realizar ningún movimiento y sin emitir sonido alguno, la observaste removerse en su lugar y buscar en la obscuridad a su guardia, ahogaste un quejido cuando notaste igual de horrorizada que ella que el moreno no se encontraba en su lugar.
-Yona- te levantaste de tu futón cuando la viste partir, te debatías entre alcanzarla o permanecer en tu lugar, las lágrimas a punto de salir de sus orbes te impulsaron a seguirla fuera de la choza obviando el incómodo sentimiento que embargaba tu pecho.
Su paso era veloz pero torpe y miraba constantemente a los lados, tú apenas podías seguirle el paso con dificultad hasta que por su distracción tropezó con una piedra y terminó con las rodillas y manos en el suelo.
-¡Hak idiota!- grito cuando se incorporó en su regazo, las lágrimas ya no eran contenidas y ahora fluían libremente por su magullado rostro, intentase acercarte pero el sonido de una risa irónica y unos pasos firmes lograron retenerte en tu sitio.
-¿te sientas en la obscuridad para ofenderme?- una pesada arma se asentó a las espaldas de tu hermana y pudiste percibir su sobresalto cuando se percató de la presencia de Hak detrás de ella -me alegra ver que te sientes bien- continuó hablando con cierto tono de coraje impregnando su voz. Nuevas lágrimas perfilaron el rostro de tu gemela y la expresión en el rostro del ex general cambió. -¿Qué sucede? ¿Tuviste una pesadilla?- su tono sonaba más relajado y te preguntaste si debías marcharte en ese momento.
-no lloraría por algo así- hipo ella llevando una de sus manos hasta sus ojos para limpiar el rastro de sus lágrimas.
-¿en serio?- se puso de cuclillas y la observó con sorna
-¿dónde estabas?- rebatió ella sin mirarlo directamente.
-fui a buscar esto-afirmó su agarre sobre su lanza.
-¡Entonces debiste despertarme!- tanto tu desde tu escondite como Hak desde su posición se sorprendieron por la actitud de Yona. -eres un insensato- continuó reprimiéndolo tu hermana- hiciste algo tan imprudente estando tan débil...- su voz se entre corto -p-pensé que morirías- la expresión en el rostro de Hak te oprimió el pecho -¡no te vayas sin decir nada, tienes que quedarte conmigo!- querías irte y darles privacidad pero tus piernas no respondían, en un acto masoquista se habían quedado clavadas en su sitio para asegurarse de que contemplaras todo.
-ahora quiero morirme- sus palabras las sorprendieron a ambas.- ya he visto demasiado de esa cara fea llorando- llevó una de sus manos a su rostro - preferiría morir a seguir viendo cuanto más puedes llorar- la mano que tapaba su rostro llego hasta uno de los pómulos de tu hermana y él acercaba cada vez más su cara a la de ella, cuando sus alientos se estaban mezclando realmente sentiste ganas de huir, cerraste los ojos con fuerza hasta escuchar unos quejidos, con miedo volviste a abrir tus orbes y la imagen de ambos convaleciendo en el suelo te desconcertó.
-si no querías te hubieras hecho a un lado- se quejó el sin quitar sus manos de su frente.
-¿Si no quería?- preguntó contrariada bajando las manos - pensé que querías comprobar tu temperatura así que saque la frente- respondió sin más y el gesto de Hak se descompuso.
-¿Qué? Ah si- el enojo empezó a llegar a su voz - la fiebre me pone loco- dijo con ironía que Yona no identificó, una sonrisa de coló por tus labios, tu hermana era sin duda alguna alguien torpe en extremo.
-Pero- ella poso su mano sobre la mejilla de él y junto sus frentes- ya está bajando- todo enojo presente en el moreno desapareció ante el inocente roce. Decidiste regresar a la choza tan pronto como sentiste reaccionar a tus piernas, ellos no tardaron mucho en llegar también y sin realizar mucho ruido también se dispusieron a dormir.
A la mañana siguiente te levantaste más temprano que ellos y decidiste salir a despejar tu mente, en tu caminata del día anterior en compañía del monje habías contemplado un bello paisaje y te parecía un buen lugar para meditar.
-¡Hak!- Yona despertó con cierta brusquedad a su compañero
-¿qué sucede?- se quejó poniéndose en alerta
-(N) no está- su rostro compungido hizo que él también se preocupara y se sintiera extraño al recordar a la gemela menor de la chica frente a él
-Si buscas a la chica que se parece a ti salió a caminar hace un rato- el joven guardián del monje se encontraba no muy lejos de ellos cocinando unos panecillos.
-¿y tú quién eres?- preguntó con evidente desconfianza el de cabello azabache, buscó su arma y se puso a la defensiva.
-¡Hak!- le reprimió la pelirroja - él ha cuidado de nosotros desde que caímos- comenzó a explicar su situación mientras el moreno atendía a la historia y robaba panecillos del cesto del chico.
-ya veo, así que estamos en la casa del monje- dijo terminando su quinto panecillo.
-¡no te comas eso!- le reprimió el más joven
-gracias por su hospitalidad gran monje- respondió el ex general con indiferencia intentando alcanzar otro de los calientes panes recibiendo un manotazo de parte del chico.
-¿me pregunto hasta donde habrá ido (N)?- cuestiono la chica desviando la atención de ambos varones.
-seguramente está con el tonto de Ik Sook.- le restó importancia el de ojos azules y regresó a su labor de cocinar los panes.-ah, debo de revisar tus heridas- recordó dejando la cesta de lado y señalando acusadoramente al peli negro con un gesto de fastidio impreso en su rostro.
-que tranquilo- estiraste tus brazos - el resto del mandato- murmuraste recordando las palabras que Ik Sook te dijo antes de que regresaran a la choza, él había dicho que era una orden divina el que las dos escucharan al mismo tiempo esa parte. Sentiste la fresca brisa de la mañana recorrer tu cuerpo y alborotar tu corta cabellera.
-así que aquí estabas- tu corazón dio un vuelco cuando la voz de Hak llegó a tus oídos.
-H-Hak- odiaste el tono nervioso que reflejó tu voz, más el parecía no darse cuenta de ello.
El nombrado se acercó a ti sin decir ninguna palabra, te miró detenidamente y tu luchabas para poder sostener ese escudriño sin flaquear.
-tu cabello...- llevó su mano izquierda hasta uno de tus desiguales mechones y tu nerviosismo se disparó, luchaste por no cerrar tus ojos y por controlar el repentino temblor en tus manos. -lo siento, fue mi error- alejo su mano de tu cabello y una sonrisa melancólica se instaló en tus facciones, él no tenía la culpa y tanto el cómo tu eran conscientes de eso.
-está bien- respondiste sin borrar tu intento de sonrisa y él te miro extrañado, era conocedor de tu secreto orgullo por tu larga cabellera por lo que no entendía el origen de tu reacción.
-pero...- cortó la oración sin saber que decir realmente.
-a diferencia de Yona yo siempre ame mi cabello rojo pero...- una corriente de aire removió las copas de los árboles y se coló por cada poro de tu piel- me siento más ligera así- tomaste uno de tus mechones entre tus dedos, tomaste aire y uniendo tus manos por detrás de tu espalda le sonreíste- no está mal ¿verdad?- preguntaste ocultando tu nerviosismo.
-No- respondió después de un lapso de silencio, sonrió para si al pensar en lo diferente que eran tú y tu hermana y en lo fuertes que podían llegar a ser. Giraste sobre tus talones y contemplaste el cielo del amanecer con una sonrisa, hasta que un recuerdo invadió tu burbuja de felicidad. - ¿este bien, princesa?- nuevamente la voz de Hak te anclo al presente.
-s-si- respondiste meneando tu cabeza para despejarte y deshacerte de la rigidez de tu cuerpo.-será mejor regresar- pasaste a su lado ocultando tu rostro y evitando hacer cualquier tipo de contacto con él. La razón de que amaras tu cabello era porque tu padre te decía constantemente lo mucho que te hacia parecer a tu madre, no tenías muchos recuerdos de ella pero significaba una conexión con tus progenitores que ahora había desaparecido.
Caminaron sumidos en el silencio, a lo lejos contemplaron a Yona hablando con Ik Sook en el mismo lugar en el que te reveló los designios de los dioses hacia ti, sin pensarlo demasiado tus pies cambiaron de rumbo hacia la cascada, necesitabas escuchar lo que fuera que el monje tuviera que decirle a tu hermana.
-el dragón rojo- escuchaste la voz de tu hermana con tono reflexivo, por unos momentos quedo en completo mutismo, el hombre rubio solo esperó a que ella continuara, sabias lo mucho que ella amaba esa historia por lo que te sorprendió ver destellos de emoción en sus ojos. -¿se refiere al que descendió a la tierra para crear al reino?- dijo al fin y el rubio asintió con aprobación.
-hace mucho tiempo el dragón rojo tomo forma humana y descendió a la tierra para gobernar un reino- comenzó a relatar y te transportaste a los tiempos en que tu padre les contaba aquella historia con ahínco -fue el primer rey del reino de Kouka, el rey Hiryuu, pero cuando Hiryuu se volvió humano comenzó a pelear con los demás humanos, pronto los corazones de las personas comenzaron a llenarse de maldad, olvidaron a sus dioses y el país quedó en ruinas- bajo si rostro sin quitarle seriedad a sus facciones en ningún momento- el rey fue capturado por aquellos humanos que deseaban poder, cuando todo parecía estar al borde de la destrucción cuatro dragones descendieron del cielo, habían ido por el con la intención de destruir a los humanos que olvidaron su fe y regresar al cielo- en aquel momento tu atención se centraba en su totalidad en las palabras del monje puesto que esa era la parte de la historia que no conocías - pero Hiryuu declino la oferta, él ahora era humano, aunque los humanos pudieran odiarlo y traicionarlo él no podía evitar el amarlos. Los dragones amaban a Hiryuu y no deseaban perderlo por lo que para poder protegerlo brindaron su sangre a guerreros humanos otorgándoles sus poderes- tu mente recriminó esa parte de la historia, el amor que el rey profesaba a sus opresores se te figuraba insano.- uno obtuvo garras afiladas que lo cortaban todo, otro obtuvo ojos que veían a grandes distancias, otro piernas que podían saltar hasta el cielo y otro un fuerte cuerpo que no podía ser herido. Con el poder de los dioses dragón los guerreros llevaron a sus clanes a proteger a Hiryuu y trajeron orden al reino.- terminó de relatar la historia.
-¿qué tiene que ver eso conmigo y con (N)?- pregunto al notar la presencia de ustedes.
-ustedes quieren vivir- afirmó y ambas asintieron- pero no pueden vivir solas- continuo hablando con una increíble seriedad. -si salen de aquí sus vidas correrán mucho peligro, tienen a Hak-dono apoyándolas pero a este paso el también morirá- sentenció y ambas sintieron terror.
-no moriré- aseveró con molestia el moreno- no escucho a los dioses pero tengan por seguro que...- sus palabras se vieron interrumpidas por el puño de Yoon contra sus costillas, no fue un golpe potente en absoluto pero sus heridas lo resintieron.
-necesitan aliados- Aquello las sorprendió, se suponía que ustedes eran fugitivas ¿cómo y a quien podían pedirle ayuda?
-¿cómo?- preguntó tu hermana con claro interés.
-deben buscar a los cuatro guerreros dragón- dijo después de soltar un suspiro, comprendiste que a eso se refería con el resto del mandato.
- ¿los cuatro dragones guerreros? ¿Los de la leyenda?- preguntase con cierto grado de incredulidad
-¿existen? ¿En serio?- tanto la voz como los ojos de Yona reflejaban su extrema emoción.
-existen- afirmó y lograste escuchar un murmullo de Hak dudando de la veracidad del asunto.
-no quiero que Hak y Yona mueran- hablaste atrayendo la atención de los presentes y provocando una reacción de sorpresa en tu hermana y el ex general -pero no sé si los guerreros accederán a apoyarnos- terminaste.
-aquella noche ambas escaparon de la muerte de manera milagrosa, lograron escapar del castillo y sobrevivieron a la caída del abismo, no creo que todo aquello sea producto de un milagro, si logran encontrar a los guerreros es porque ese es su destino- finalizó con igual seriedad que al principio.
-Yona- la llamaste por tercera vez
Tu hermana y tu habían decidido dar un pequeño paseo nocturno para meditar con serenidad su decisión, tenían pleno conocimiento de que el hecho de aceptar ese viaje implicaba demasiadas cosas, arriesgar sus vidas y la de Hak por algo incierto eran solo la punta del iceberg de lo que serían las consecuencias.
-ah, (N) lo siento, estaba pensando- su rostro adquirió rasgos de melancolía - no sé nada, ni del reino, de la gente que habita en él, lo que sucedía dentro del castillo y fuera de él, yo no sé de nada- un débil suspiro se escapó de sus labios.
-comprendo- te situaste junto a ella contemplando el cauce del río fluir libremente- cuando estábamos dentro del castillo anhelaba con toda mi alma tener libertad, poder recorrer los prados de los que siempre me hablaba...- te golpeaste mentalmente al casi pronunciar el nombre de tu primo, tomaste una larga y profunda respiración mientras tu hermana te miraba con interrogación en su rostro- de algún modo ambas estábamos atrapadas a nuestra manera, papá solía ser sobre protector después de lo de mamá y mi salud me imposibilitaba de varias cosas pero... ahora que conocemos el mundo... Me asusta lo que podamos encontrar y aun así...- te abrazaste a ti misma cuando una brisa nocturna se coló entre ustedes.
-quieres saberlo- concluyo ella tu oración, le sonreíste y asentiste.- yo quiero ser fuerte- dijo después de un breve silencio.- lamento lo de tu cabello- cambio de tema viéndote con pesar.
-no es nada para lamentar, en realidad creo que lo prefiero así- intentaste restarle importancia y su mirada te enfoco, aunque sentías sus ojos puestos en ti sabias que estaba viendo a un lugar lejano, a una persona distante.
- a él...-susurró bajando su rostro -siempre le gustó tu cabello...- te quedaste muda ante su oración. Yona irradiaba tristeza y no pudiste evitar el sentirte contagiada de la misma, tu hermana saco el prendedor de cabello de entre sus ropas y te lo extendió mostrándolo.
-¿Yona?- cuestionaste cuando la viste avanzar determinada hacia el río, la viste hacer un intento de arrojar su preciado objeto pero detuvo su actuar y tú te limita as a observar.
-yo...- su voz se quebró por un instante - también quiero saber, quiero conocer los pensamientos de la gente y la situación del reino- de nueva cuenta la determinación se instaló en sus facciones, sentiste un dolor en la boca del estómago más te mantuviste firme, ella apretó con fuerza la horquilla y lentamente bajo su mano.
No hubo necesidad de más palabras para ustedes, estaban juntas en eso y no habría marcha atrás, esa era la decisión que habían tomado.
-princesas- los pasos de Hak las regresaron a su realidad, intercambiaron una mirada cómplice y una traviesa sonrisa atravesó sus rostros
-¡Hak, deberías estar en cama!- exclamaron las dos y se abalanzaron sobre el para terminar los tres en el suelo, Yona y tu sonreían, de alguna manera ese pequeño acto las hacía sentir nuevamente como unas niñas.
-¿ya han tomado su decisión?- los interrumpió el monje con paso sereno y cauteloso debido a su torpeza. Ustedes intercambiaron miradas una vez más y luego miraron a Han quien simplemente asintió con una sonrisa ladeada, acatando en silencio la elección que ustedes tomaran.
-¡sí!- exclamaron las dos y el hombre rubio les sonrió.
-en ese caso- los tres miraron al monje –hay un favor que debo pedirles.
En cuanto a las votaciones:
Concluyen las votaciones!
En el capítulo anterior cometí un pequeño error, escribí penúltimo en lugar de último, me disculpo por mi descuido. U.u
Muchas gracias a quienes participaron con su voto, espero seguir contando con su presencia en mi historia.
Los resultados son los siguientes…
Kija: 1
Shin Ah: 10
Jae Ha: 2
Zeno: 0
Soo Won: 3
Por lo tanto, por mayoría de votos, la pareja principal de (N) será… SHIN-AH!
Debido a que lo tenía planeado antes de realizar las votaciones, Soo Won seguirá muy presente en todo lo que tenga que ver con (N) así que, Nanami-HmL quien votó por esa pareja, se podría decir que queda en segundo lugar, algo así como la pareja secundaria.
Muchas gracias por leer!
Si les gusto dejen un comentario, será muy bien recibido.
Nos leeremos pronto gente hermosa, les deseo una fabulosa semana!
Saluditos! :)
