Disclaimer: Los personajes pertenecen a SM, la historia es de iambeagle, yo solo me adjudico la traducción, con el debido permiso de la autora.
Capítulo beteado por Yanina Barboza, beta de Élite Fanfiction (www facebook com/ groups/ elite fanfiction)
Link del grupo: w w w . facebook groups / itzel . lightwood . traducciones
Link de la historia original: www fanfiction net / s / 7895489 / 1 / It-Begins-Like-This
Capítulo 3: Seattle
Antes
Dos horas después del despegue —después de aceptar la oferta de un extraño para llevarme a cenar, y consumir dos botellas en miniatura de vodka— me quedé dormida.
Algún tiempo después de eso, fui violentamente despertada por una turbulencia, por supuesto.
Turbulencia.
No era normal.
—Me sorprende que las máscaras de oxígeno no hayan caído todavía —musitó Edward, una vez que notó que estaba completamente despierta y al borde de un ataque de pánico.
—Esto no es normal —conseguí soltar, sin molestarme por mantener mi voz calmada, a la vez que aferraba mi agarre en el descanso del asiento—. No es normal, ¿cierto?
Miré alrededor de la cabina, esperando el pánico y el caos, mientras la azafata murmuraba su línea ensayada, informándonos que el piloto había activado la señal de que nos pusiéramos los cinturones.
—Estoy bromeando, por cierto. Esto es común —comentó, y me giré hacia su voz, con los ojos bien abiertos—. Está bien. Confía en mí.
Mi estómago desapareció mientras el avión iba hacia abajo por tercera vez antes de enderezarse.
—No lo sé —susurré, mordiendo la parte interior de mi mejilla para evitar decirle que no estaba bien y que no confiaba en él.
—¿Qué hora es? —pregunté en su lugar, un tema seguro.
Miró su reloj, luego de nuevo hacia mí con una sonrisa compasiva.
—Aún faltan dos horas para que aterricemos. Solamente dormiste por una hora.
—Oh.
—Roncaste por alrededor de cuarenta y cinco minutos, también.
No estaba segura de si estaba bromeando o no —y estaba segura de que si abría la boca de nuevo soltaría un chillido que competiría con el niño de unas filas atrás— así que no dije nada. No hasta que la turbulencia había terminado y fui capaz de respirar, aunque fuera de manera errática.
—Debí haber tomado Ambien —me quejé, cerrando los ojos y moviendo ambas piernas—. Miles de personas se drogan antes de volar. ¿Por qué no acepté las malditas pastillas?
—¿Y exactamente quién te ofreció esas pastillas? —cuestionó, bajando el volumen de su voz—. Suena sospechoso, si me preguntas.
—No te estoy preguntando —contesté, haciendo una mueca mientras abría los ojos, sorprendida de ver que se había inclinado más cerca—. Y ciertamente no es sospechoso. Un amigo tiene una prescripción.
—Como digas. —Sacudió la cabeza, sonriendo un poco antes de lamerse el labio inferior—. No me metas en tus asuntos sospechosos de amigos que tienen drogas.
—¿De qué estás hablando? —pregunté, recibiendo una risa de él que momentáneamente hizo que desaparecieran algunos de mis nervios.
—No lo sé —admitió, haciendo una mueca—. Estoy tratando de distraerte de estar nerviosa, pero no está saliendo bien. ¿Te estoy asustando?
Sus palabras —por alguna razón— me sorprendieron. De algún modo, lo que él estaba haciendo parecía dulce y, honestamente, sorprendente. Pero sí, me estaba asustando.
—¿Estás tratando de distraerme de estar nerviosa? —pregunté, porque no sabía qué más decir—. Eso… es algo dulce. Gracias.
—Solo trato de ser un buen compañero de asiento, eso es todo. No pienses demasiado en eso.
—Oh. —Fruncí el ceño, quitando mi fleco de mi frente y pasando mi cabello por encima del hombro—. No lo hacía. De verdad no lo hacía.
—Bien. No coqueteo con extraños, especialmente no con aquellos que roban mi asiento.
—¿Qué? —comencé, tratando de entender lo que quería decir—. Pero me invitaste a cenar.
—Y dijiste que sí.
—¿Y qué? ¿Solamente me invitaste a cenar porque estabas tratando de distraerme?
—No —admitió—. Solo quería invitarte a salir.
—¿Cómo es que eso no es considerado coquetear conmigo? —Estaba confundida y extremadamente molesta.
Su siguiente oración estaba llena de acusaciones, acompañada de unos juguetones ojos entrecerrados.
—Ya estás analizando demasiado una cena que aún no sucede.
Sonrió de manera casi juguetona, lo que provocó que me sonrojara un poco, lo que me forzó a recoger mi libro —que resultó estar de cabeza— lo que no había notado hasta que fue demasiado tarde y él me lo estaba señalando, siendo el amable compañero de asiento que era.
Unos minutos de vergonzoso silencio pasaron, hasta que preguntó:
—¿Vives en Nueva York?
Carraspeando, contesté con un bajo:
—No.
—Eso pensaba.
Mis ojos se fueron a la misma oración que había leído por lo menos diez veces y miré el asiento frente a mí, no queriendo mirarlo aún.
—¿Entonces por qué preguntaste?
Él ignoró mi pregunta.
—¿Así que, estás de visita?
—Bueno, sí. Acabo de decir que no soy residente —le informé, girándome en mi asiento, mirándolo a los ojos—. Vivo en Seattle. ¿Tú vives en Nueva York?
—Síp —dijo, sin añadir más información, o haciendo otras preguntas.
—Oh. ¿Por qué estabas en Seattle? —Mi pregunta fue más por amabilidad que por interés. Al menos, eso es lo que estaba tratando de hacerme creer.
—No lo estaba. Estaba en Forks, visitando familia —me dijo, mirándome—. ¿Has oído hablar de él?
Antes de poder contestar, el avión se movió erráticamente. Me preparé para la —como Edward lo había llamado— "común, está bien, confía en mí" turbulencia, cuando de repente sentí como si nos estuviéramos desplomando. Joder, definitivamente nos estábamos desplomando. Unas cuantas personas comenzaron a gritar, pero luego el avión se niveló y la voz del piloto sonó en el intercomunicador, balbuceando acerca de una turbulencia en aire claro.
Y luego el avión se sacudió de nuevo, y mi estómago desapareció, excepto que esta no vez no volvió; esta vez, Edward tomó mi mano.
—Oh, Dios. Oh, Dios. Vamos a morir —solté.
Seguí repitiendo las palabras una y otra vez, incapaz de pensar en algo más mientras los gritos alrededor de la cabina comenzaban a llenar mis oídos hasta que fueron todo lo que podía oír.
Las bebidas comenzaron a derramarse y las bolsas se caían de los compartimentos. Una de las azafatas se cayó en el pasillo y gateó hasta su asiento para ponerse el cinturón.
—Robé tu asiento. Lo siento. Oh, Dios. Robé tu asiento y ahora tengo que pagar por eso. Tengo que morir —chillé, sin importarme si lo que decía tenía sentido o no mientras apretaba su mano con más fuerza.
—Solo mantente tranquila —dijo en voz alta, por encima de los gritos, el niño llorando y la señora sentada detrás de nosotros que recitaba sus Aves Marías.
—Descargo música de manera ilegal. Esto debe ser karma. ¡Esto debe de ser karma!
—El piloto dijo que solo era una turbulencia —dijo Edward directo en mi oído, y los pasajeros eventualmente se callaron mientras el avión comenzaba a enderezarse.
Esperé cinco minutos completos antes de soltar mi agarre en su mano, incluso después de que el piloto nos asegurara que todo estaba bien; incluso después de que las azafatas se estaban moviendo por la cabina con una sonrisa en sus rostros mientras limpiaban las bebidas derramadas y el equipaje caído.
—Puedes soltarme —dijo, desenredando mis dedos de su mano—. Está bien.
—Bien. Sí —murmuré, no estando segura de querer soltarlo, porque aún estaba ida y la calidez de su mano me ayudaba a calmarme.
—No puedo creer que descargues música ilegalmente —se rio, sacudiendo su mano para, asumí, recuperar la circulación—. Quizás necesite considerar esta cita para cenar.
Lo ignoré por el resto del vuelo.
Hola a todas :)
Gracias a las chicas que dejaron su review:
Noelia, eliananayara, terewee, Adriu, Tata XOXO, EmmaBe, bbluelilas, tulgarita, patymdn, Andrea Ojeda, DanyCullenMa, Lady Grigori, Paola Lightwood, freedom2604, Chayley Costa, somas, krisr0405 y el Guest.
En el grupo de FB dejé una pequeña explicación que espero responda algunas de sus dudas, revísenla ;)
EDIT:
Si no están en el grupo, en primer lugar las invito a unirse, el link se encuentra arriba, en segundo, aquí les dejo la pequeña explicación acerca de la historia:
En el 'antes' veremos cómo es que comenzó la relación entre E/B desde ese encuentro en el aeropuerto, vamos a ver qué pasó después en esos días que Bella estuvo en Nueva York.
En el 'ahora', damos un salto en el tiempo (aproximadamente de un año, año y medio) y sí, como lo dijeron y se puede leer en el capítulo, E/B ya no están juntos y vamos a ver por qué pasó eso y qué pasa a partir de ahí.
Ahora así me despido no sin antes desearles que pasen unas muy felices fiestas :D
