Disclaimer: Los personajes pertenecen a SM, la historia es de iambeagle, yo solo me adjudico la traducción, con el debido permiso de la autora.

Capítulo beteado por Yanina Barboza, beta de Élite Fanfiction (www facebook com/ groups/ elite fanfiction)

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Capítulo 11: Cambio

Antes

No podía dormir.

Por cualquier razón, estaba tensa, vibrando de anticipación. El sentimiento no era completamente molesto, pero sabía que pagaría por esta inquietud en unas cuantas horas cuando tuviera que subirme en un taxi de vuelta a la casa de Kate y lidiar con las festividades de boda por el resto del día.

Cuidadosa de nos despertar a Edward, me deslicé por encima de él y salí de su cama. Entrecerré los ojos en la oscuridad y busqué en el piso mi vestido, pero encontré primero su camisa. Así que me la puse y la dejé sin abrochar, esperando que no le molestara. Borraré eso. Sabiendo que no le molestaría.

Fui de puntillas de su estudio al baño. Bebí dos vasos de agua. Saqueé su refrigerador. O lo hubiera hecho, pero no había nada comestible.

Aún estaba mirando dentro de su refrigerador, preguntándome cómo una persona se las arreglaba para vivir sin comida, cuando su áspera voz me asustó.

—Hola —murmuró, y me giré en su dirección para ver la sombra de su cuerpo sentarse—. ¿Me estás robando justo ahora?

—Um. —Lentamente cerré la puerta del refrigerador y caminé de vuelta a la cama—. No tienes absolutamente nada comestible en tu refrigerador. ¿Qué podría robarme?

—Buen punto. —Su risa era gruesa por el sueño, y resistí la urgencia de montarlo.

Esa resistencia solamente duró cinco segundos.

—Estás usando mi camisa —prácticamente gimió mientras me subía en su regazo, mis rodillas se enterraron en el colchón.

Me encogí de hombros.

—No podía encontrar mi vestido.

—Luce terrible en ti. Quítatela —bostezó a través de su sonrisa, causando que también bostezara.

Su mano izquierda acarició mi espalda y la derecha abrió la camisa, solo lo suficiente para que mirara en el interior; solo lo suficiente para que pudiera sentir su polla endurecerse debajo de mí.

—Sí. Definitivamente deberías quitarte esto —ordenó, deslizándola por mis hombros y dejándola caer al piso.

Fue más lento esta vez. Nuestras caricias no eran tan frenéticas y nuestros besos no eran tan apresurados.

Cuando rozó su nariz contra mi clavícula y dejó un camino de besos hacia mi pecho, me estremecí. Cuando lo empujé de vuelta contra el colchón e hice círculos con mis caderas contra las suyas, él sonrió.

Cuando embistió en mí, susurró mi nombre, y cuando me vine primero, jadeé el suyo.

Me giró y gemí, parcialmente porque no esperaba que se sintiera de esa forma, pero también porque me había hecho venirme demasiado rápido y lo necesitaba de nuevo. Le dije esto, y él gimió, o quizás rio, frotando mi clítoris mientras empujaba en mí desde atrás.

Éramos puros gemidos callados y maldiciones bajas y y Dios, sí, y fóllame.

Él se vino, y sentí sus labios en mi espalda, y cuando me vine de nuevo, sentí todo.

Cuando estuvimos saciados y sin aliento, él se giró con un gemido, manteniendo una mano en mi espalda.

—Eres el mejor sexo casual que he tenido —murmuré contra mi brazo. Aún no me había movido. No sentía la necesidad ni quería hacerlo.

—¿Sí? Pensé que no hacías este tipo de cosas… —Dejó de hablar, sus palabras rápidamente se convirtieron en un bostezo—. También me gustas.

Estaba al borde del sueño cuando lo sentí moverse junto a mí. Con mis ojos cerrados, podía sentir su mirada en mí, y sonreí.

—Háblame —sugirió, una plegaria susurrada.

—Bien. ¿Acerca de qué?

—No lo sé. Lo que sea.

Lo pensé por un minuto. Lo que realmente quería preguntar era si hacía esto seguido, dormir con mujeres que acababa de conocer. Pero luego tendría que quedarme ahí en su cama, y pretender que no estaba celosa si decía que sí. Y si decía que no, lo más probable era que no le creyera de todas formas.

—¿Por qué te mudaste a Nueva York? —pregunté en su lugar; un tema seguro.

—Por la escuela.

—Eso no es tan interesante como pensaba —bromeé, abriendo los ojos y buscando los suyos en la oscuridad—. ¿No viniste aquí a perseguir tus sueños de estar en Broadway?

—Bueno, sí. Eso es lo que me trajo aquí —respondió, de alguna manera siendo capaz de no sonreír—. Pero no funcionó, así que decidí enfocarme en la arquitectura. Acabo de comenzar mi segundo año en la escuela de posgrado.

—¿Ya casi terminas?

—Es un programa de tres años. Así que no en realidad.

—Bueno, no conozco a nadie que esté estudiando arquitectura. ¿Es difícil?

—No es fácil, pero lo quiero —admitió con la voz llena de honestidad.

Nos miramos el uno al otro, y estaría mintiendo si no dijera que hubo un repentino cambio entre nosotros. No sabía exactamente qué era, y sabía que no sería capaz de comprenderlo, incluso aunque lo intentara.

—¿Columbia, cierto? —Tragué, aclarando mi cabeza de lo que sea que hubiera ocurrido—. Te escuché hablando con Garrett en la cena.

Su bufido fue juguetón mientras él preguntaba:

—¿Estuviste escuchando? ¿Qué más escuchaste, eh? —Me reí un poco demasiado fuerte—. ¿Me escuchaste hablando de ti?

Mi risa cesó, convirtiéndose en una amplia sonrisa.

—Supongo que me perdí esa parte.

—Eso es bueno, porque de otro modo esto sería realmente incómodo. Odiaría que supieras lo atraído que me siento por ti.

—Seguro —bufé—. Porque el sexo que tuvimos hace quince minutos no me dio ningún indicio de dicha atracción.

Él soltó una risa profunda y rasposa; una que me llenó de calidez hasta el fondo de los huesos de lo contagiosa que era. No pude evitar sonreír. No pude evitar acercarme más hasta que sentí su aliento en mi rostro.

—Sabes… —Dejó de hablar, frunciendo el ceño—. Eres diferente de lo que pensé que serías.

No me molesté en cuestionarlo, porque realmente no quería saber por qué. Lo que sí quería saber, era lo siguiente.

—¿Eso es bueno o malo?

—Bueno. Muy bueno —me dijo, y le creí.

Los efectos del alcohol se habían ido, y sabía que lo atrevido de mi pregunta era por el hecho de que estábamos envueltos en la seguridad de la oscuridad.

—¿Pensaste en esto? ¿En nosotros durmiendo juntos?

—Sí y no —contestó, y sonreí ante la simpleza de su respuesta.

—¿Debería cuestionar eso, o dejar que guardes misterios?

Dejó que su brazo descansara en mi cadera, explicando en voz baja que , pensó en eso, pero no, no pensó que realmente pasaría.

Sin decir otra palabra más, cerré los ojos, acompasando mi respiración al ritmo de la suya y sucumbiendo lentamente al sueño.


Mil gracias por leer y miles de gracias más a las chicas que dejaron su review:

Gabriela Cullen, bbluelilas, Fabiss, Adriana Molina, Cary, EmmaBe, saraipineda44, Caniqui, kaja0507, Tata XOXO, bealnum, sagecristin, tulgarita, freedom2604, Lady Grigori, terewee, Yoliki, krisr0405, Noelia, Leah de Call, somas, Chayley Costa, patymdn y el Guest.

No saben como disfruto leyendo sus reviews, me encanta que compartimos una especie de amor-odio hacia Edward, lol, y entiendo su frustración con los capítulos. Sé que todo es un poco confuso, pero ya vimos cómo resultó eso de intentar darles dos capítulos seguidos, así que tengan un poquito de paciencia y cuando terminemos con la historia, re-léanla para que todo termine de cobrar sentido :)

¡Nos leemos el siguiente lunes!