Disclaimer: Los personajes pertenecen a SM, la historia es de iambeagle, yo solo me adjudico la traducción, con el debido permiso de la autora.
Capítulo beteado por Yanina Barboza, beta de Élite Fanfiction (www facebook com/ groups/ elite fanfiction)
Link del grupo: w w w . facebook groups / itzel . lightwood . traducciones
Link de la historia original: www fanfiction net / s / 7895489 / 1 / It-Begins-Like-This
Capítulo 17: Correo de voz
Ahora
Dos semanas pasan, y nada.
No escucho de Edward, pero tampoco trato de contactarlo. No pienso demasiado en él, pero esto puede deberse a que no me permito beber.
Cuando bebo, pienso en él, y cuando pienso en él, me siento patética. Así que me mantengo libre de alcohol, y mis pensamientos no están repletos de recuerdos.
Entro en la sala de maestros, y saco una silla, asintiendo a modo de saludo hacia otros maestros alrededor del lugar.
Peter alza la mirada de su libro y sonríe, luego se levanta y camina hacia mí.
—Hola. —Se sienta junto a mí y lo saludo de vuelta—. ¿Qué trajiste para almorzar? —pregunta, justo como lo hace cada lunes, miércoles y viernes.
Señalo mi sándwich y me encojo de hombros.
—No me sentí muy aventurera hoy. ¿Qué hay de ti?
—Sobras.
Mastico con cuidado, sintiéndome cohibida ante la manera en la que me mira mientras como. Trago antes de hablar.
—¿Por qué pregunto? Siempre traes sobras —me rio ligeramente—. ¿Qué es hoy?
—Lasaña.
—Eso suena bien —murmuro, porque siento que debo decir algo.
Tomo otro pedazo de mi sándwich, ignorando como Peter se inclina más cerca. De inmediato lamento haber dicho algo, porque sé lo que viene.
—Deberías venir a mi casa un día de estos. Cocinaré para ti.
Sé que lo hará. Me ha pedido salir una docena de veces. Él es atractivo, y es lindo, pero no lo sé. Ha sido extremadamente amigable conmigo desde que comencé a trabajar aquí. Su salón está atravesando el pasillo frente al mío, así que no es como si pudiera evitarlo por completo. Él solo lo intenta demasiado, y no quiero que sea así. Quiero que sea fácil, como lo fue con Edward.
Solamente quiero a Edward.
Pero todo se fue a la mierda, y no puedo dejarlo ir. Él vive al otro lado del país, pero no puedo dejarlo ir.
—Bella —dice Peter, pidiendo mi atención.
Miro hacia arriba y él me ofrece una pequeña sonrisa, esperando impaciente por mi respuesta. De repente siento empatía hacia él. Podría hacer a alguien feliz, pero no hace que mi corazón se acelere, y cuando me mira, no siento nada.
—Acabo de salir de una relación —miento. Han pasado nueve meses. No hay nada reciente en eso.
—Solo es una cena.
Y en una cena no hay nada de "solo".
»No espero nada —intenta de nuevo—. No soy un mal tipo.
Esto realmente me saca una risa.
—Sé que no lo eres.
Miro alrededor del lugar, agradecida de que nadie estuviera escuchando nuestra conversación. O, si lo estaban haciendo, que no nos estuvieran mirando.
—¿Podemos ir al pasillo? —cuestiono, tomando mi almuerzo y arrojándolo al bote de basura mientras salgo por la puerta con Peter siguiéndome.
Cambio mi peso de un pie a otro mientras él me mira expectante, sus ojos tan azules y tan equivocados.
—¿Qué esperas? —pregunto de repente—. Dijiste que no esperabas nada, así que, ¿por qué quieres salir conmigo?
Su sonrisa parece genuina mientras me dice que solo quiere conocerme; pasar tiempo conmigo; cocinarme la cena así puedo traer sobras al almuerzo.
Mi rostro se suaviza porque sé que lo está intentando.
Pero es intentarlo demasiado por la persona equivocada.
—Voy a pensarlo —digo finalmente, esperando que sea suficiente.
Ingreso a mi email, y tecleo Cullen en la barra de búsqueda, dejando que mi cursor esté sobre el botón de "desbloquear" por un minuto antes de realmente hacer clic en él. Y luego su nombre de inmediato aparece en mi chat. Su estado me dice nada acerca de qué está haciendo o pensando, solamente que está lejos.
De todos modos hago clic en su nombre y comienzo a escribir.
Bella: alguien me invitó a salir hoy.
Espero por su respuesta. Trato de limpiar mi bandeja de entrada, pero todo lo que estoy haciendo en realidad es mirar el reloj amarillo que ocupa el lugar junto a su nombre, esperando que se convierta en un punto verde que me indique que él ha vuelto.
Unos minutos pasan, pero luego es verde, y el chat me dice que Edward está escribiendo…
Mis ojos se entrecierran e impacientemente muevo la rodilla, insegura de cómo reaccionará o qué está a punto de decir.
Deja de escribir, luego comienza otra vez. Dejo de mirar la pantalla, y raspo mi barniz de uñas, necesitando algo más que hacer que mirar cuánto le toma pensar algo que responder.
Edward: ¿qué quieres que diga ante eso, Bella?
Edward: en serio
Bella: no lo sé.
Edward: ¿quién es?
Bella: no lo conoces.
Edward: bien
Edward: ¿dijiste que sí?
Mis dientes atrapan el interior de mi mejilla, y no sé qué escribir. No sé por qué lo desbloqueé en primer lugar. No sé por qué quería que él supiera esto. No sé por qué aún pienso en él, y por qué lo amo, y por qué lo quiero.
Pero solo lo hago.
Bella: dije que lo pensaría.
Edward: bueno. pasa un buen rato.
Quizás era estúpido e inmaduro decirle esto, pero estaba desesperada por una reacción. Alguna triste parte de mí quería que Edward se sintiera celoso, y no sé si funcionó o no. Todo lo que sé es que me siento peor. En su lugar, me siento peor.
Me siento patética.
Bella: odio esto.
Escribo las palabras, presiono "enter" y me desconecto antes de que él responda.
Casi no me molesto en bañarme antes de mi cita con Peter. Pero cuando llego a casa, y Kate me llama para hablar conmigo por unos minutos, me reprocha. Me dice que no lo estoy intentando y que no puedo superar a Edward si no lo intento.
Así que lavo mi cabello.
Y me pongo un vestido que es demasiado apretado y demasiado corto. Todo está mal y me siento mal, pero tengo que hacer el intento.
La única cita a la que fui dos meses después de que Edward y yo termináramos fue jodidamente terrible. Pensé que solamente con ir y hablar con otro hombre mantendría a Edward lejos de mi mente, pero estaba equivocada, muy equivocada. Recuerdo haberme sentado en el restaurante, y odiar la manera en la que el vinilo se pegaba a mis muslos. Fue una cita horrible, pero Seth fue demasiado lindo, e incluso me pidió otra cita, a la que me negué.
Peter llega quince minutos antes de lo acordado. Me dice que me veo linda y abre la puerta del auto para mí. Conversamos un poco de camino al restaurante, un lugar brasileño del que ha hablado toda la semana.
—¿Has estado aquí antes? —pregunta, tocando la parte baja de mi espalda mientras entramos.
—No. —Fuerzo una sonrisa, agradecida cuando siento su mano moverse.
Estamos sentados. El vino es traído a la mesa. La comida es ordenada.
Peter habla animadamente acerca del trabajo, y como enseñó en Colorado por cuatro años antes de mudarse a Washington. Sonrío y me río, y el sentimiento ya no es tan forzado.
Sonríe cuando su pie choca con el mío bajo la mesa, y pienso que mintió cuando dijo que no esperaba nada.
Pienso que yo también estaba mintiendo.
Esto no es suficiente.
—La mujer de allá solo mira en nuestra dirección —me informa Peter, mirando discretamente por encima de mi hombro—. ¿La conoces?
Me giro en mi asiento y frunzo el ceño. La mujer sonríe tentativamente, poniendo su servilleta en su plato vacío antes de pararse de su asiento y caminar hacia nuestra mesa. No es hasta que está frente a mí que me doy cuenta de quién es.
Mis palmas se vuelven sudorosas e internamente me encojo ante la expresión que tengo, pero es muy tarde para pretender que estoy feliz de verla. Me atrapa con la guardia tan baja, y de repente no puedo recordar el nombre de la hermana de Edward.
—Bella. Guau. Esta es una sorpresa —dice en un tono que no puedo descifrar del todo. Su sonrisa es lo suficientemente amigable, pero sus ojos viajan en dirección a Peter.
—Definitivamente —digo con simpleza, aclarando la garganta.
Su sonrisa ya no es amigable a mis ojos, y su mirada es acusatoria, como si debiera sentirme culpable. Frunzo los labios antes de darle una sonrisa forzada, una que esperaba reflejara que no me siento culpable. No estoy haciendo nada malo. Su hermano y yo ya no estamos juntos, y no lo hemos estado por algún tiempo.
Pero luego pienso que quizás ella no lo sabe. Quizás Edward nunca le dijo a su familia que terminamos, aunque no estoy segura del porqué.
—¿Cómo estás? —pregunto, mirando su rostro, como si su expresión me fuera a dar respuestas a cosas que no debería querer saber.
—Genial. ¿Tú cómo estás?
—Bien.
Señala incómodamente hacia su mesa.
—Jasper ama este lugar. No habíamos venido aquí en mucho tiempo.
Asiento, enfocando mi atención en Peter.
—Um, Peter, ella es Alice. Ella es la hermana de mi amigo —dudo ligeramente en la palabra amigo, pero si Peter lo nota, no lo hace evidente. Alice, sin embargo, sí lo hace.
Debí haber dicho ex novio, porque ahora siento como si estuviera ocultando algo. Ahora el peso de la expresión de Alice no se siente tan fuera de lugar. Ahora sí me siento culpable.
—Es lindo conocerte, Alice —dice Peter amablemente, estrechando su mano.
—También a ti. Bueno, dejaré que sigan con su cena —duda—. Pensé que debería venir a saludar.
—Sí, eso es… que tengas una linda cena —ofrezco, evadiendo su mirada.
Nuestra comida llega poco después de que Alice vuelve a su mesa, pero la cita está arruinada. No puedo concentrarme. No puedo sonreír o mirar al hombre frente a mí porque ahora estoy pensando en Edward, y Peter nunca tuvo una oportunidad.
No sé por qué lo intento siquiera.
Peter me pregunta si estoy bien, y la preocupación en su rostro es demasiado. Le digo que sí y me disculpo abandonando la mesa, diciendo que regresaré de inmediato.
Paso los sanitarios, esperando que no me vea mientras camino hacia la entrada del restaurante, sacando mi teléfono de mi bolso en el minuto en el que estoy afuera.
Hay una ligera llovizna cayendo del cielo, y la manera en la que la lluvia enfría mi piel no es completamente desagradable. Es calmante, y ahora que estoy aquí sola afuera, puedo respirar.
Mis dedos frenéticamente teclean el número de Edward y presiono el botón de llamar antes de poder detenerme.
El teléfono suena y suena y suena. Y luego el correo de voz de Edward está en mi oído, y hay un bip alertándome de que es momento de hablar; de explicar por qué lo estoy llamando.
—Yo… no sé por qué estoy llamándote ahora —murmuro, alejándome más del restaurante—. Estoy en una cita, y acabo de ver a Alice, y… mierda. Esto no está funcionando. Pero no estaba funcionando cuando estábamos juntos, ¿no es así? —pauso—. No sé qué es lo que se supone que haga, pero creo que deberíamos hablar. Necesitamos hablar. Así que solo… llámame cuando quieras. Te extraño. Te extraño.
Gracias por leer y a las chicas que dejaron su review:
Adriana Molina, EmmaBe, Cary, Paola Lightwood, jupy, freedom2604, Yoliki, bealnum, bbluelilas, Adriu, tulgarita, Lady Grigori, Gabriela Cullen, krisr0405, kaja0507, Pera lt, Noelia, BellaSwanMasen, Chayley Costa, patymdn, saraipineda44, somas y Tata XOXO.
Las invito a que se animen a seguir dejando sus reviews, ya nos quedan pocos capítulos de esta historia :(
¡Hasta el lunes! :)
