Disclaimer: Los personajes pertenecen a SM, la historia es de iambeagle, yo solo me adjudico la traducción, con el debido permiso de la autora.
Capítulo beteado por Yanina Barboza, beta de Élite Fanfiction (www facebook com/ groups/ elite fanfiction)
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Capítulo 18: Lo siento
Ahora
Camino de vuelta al restaurante, con los ojos llorosos y extremadamente abrumada.
Le pido a Peter que me lleve a casa, y la expresión en mi rostro debe ser verdaderamente aterradora, porque él no me cuestiona. Simplemente pide la cuenta, y se mantiene en silencio hasta que estamos sentados en su auto frente a mi apartamento.
—Lo siento —digo en voz baja.
Él se queda mirando al parabrisas, murmurando:
—Pensé que fuimos a cenar en lugar de mi apartamento para hacer las cosas más… fáciles.
—Lo sé. Es solo que no puedo hacer esto. No es justo para ti. No debí...
—No lo sientas. ¿Pero no pudiste al menos haber terminado tu cena?
Soy una idiota.
»Estoy bromeando —dice, suspirando con fuerza—. ¿Él te jodió demasiado?
No es como si supiera de quién habla; simplemente tiene curiosidad. Él cree que lo sabe. Pero yo ni siquiera lo sé. No sé quién jodió a quién, y definitivamente no puedo hablar de esto con Peter.
En su lugar le agradezco por la cena y me disculpo por última vez antes de salir del auto.
Intento llamar a Edward una vez más cuando entro, pero esta vez se va directo al correo de voz. Su teléfono debe estar apagado, porque no hay ni un solo tono, solo su voz pidiéndome que deje un mensaje.
Él no está disponible.
Me preocupa que no conteste su teléfono, y me asusta aún más que él no haya tratado de llamarme de vuelta. Hay una posibilidad de que esté dormido… pero también es posible que esté con alguien, justo como yo lo estaba esta noche.
He tratado tanto de alejarlo, y ahora que pudo haber funcionado, él no está disponible para mí.
Darme cuenta de esto causa que mi estómago se retuerza y mis ojos se vuelvan borrosos.
No puedo quedarme quieta, y aunque anhelo el adormecimiento que el alcohol me da, sé que no es una buena idea beber. Así que camino por mi apartamento y reviso mi correo y llamo a Kate, quien tampoco contesta. No trato de dormir, porque sé que el pensamiento es inútil.
Antes de que me dé cuenta de lo que estoy haciendo, estoy sentada en la parada de autobús frente a mi apartamento. Es tarde, pero el aire frío es calmante, y tomo el autobús hacia la casa de Charlie, que está a veinte minutos de distancia.
—¿Bell? —dice Charlie contra la luz del porche, apurándome a entrar—. ¿Qué estás haciendo aquí? ¿Estás bien?
Camino directo a la cocina.
—Estaba tratando de colarme. Me imaginé que podíamos desayunar juntos hoy, así que vine… temprano.
Voy hacia el refrigerador para sacar los huevos y la leche.
—Desayunar —repite, mirándome incrédulo, tallándose los ojos—. Es la una de la mañana.
—Sé que trabajas temprano los domingos.
—De acuerdo. ¿Qué te está molestando, niña?
—Nada. ¿Estabas dormido? —Él gruñe algo, sacando una cerveza del refrigerador—. Papá, dije desayuno —lo regaño.
—Es la una de la mañana —dice de nuevo—. Puedo tener una maldita cerveza si quiero. Además, siento que la voy a necesitar para lo que sea que estás aquí.
—Ya te dije para qué estoy aquí.
—Sí, sí. Eres tan mala como tu mamá cuando se trata de hablar las cosas.
—Soy tan mala como los dos, en realidad —digo honestamente, buscando en la alacena el pan.
—¿Por qué estás toda —señala mi atuendo— arreglada?
Me estiro en la alacena para sacar un tazón, luego rompo unos huevos.
—Solo es un vestido, y… tuve una cita.
Charlie silba.
—¿Quién es el afortunado chico al que tendré que amenazar?
Mis ojos ruedan y arrojo las cascaras de huevo en la basura.
—No eres tan intimidante.
—Soy el jefe de la policía. Con un demonio si no soy intimidante.
—Probablemente te quedaste dormido en tu silla reclinable viendo El Factor X. —Solamente rueda los ojos, y sé que tengo razón—. Como dije, no es tan intimidante.
—De acuerdo, de acuerdo.
El resto del tiempo en la cocina se pasa en silencio. Me muevo alrededor de la pequeña área, preparando pan francés. Es fácil estar alrededor de Charlie, y estoy agradecida de que me esté haciendo compañía ahora en lugar de irse de nuevo a la cama. Él es reconfortante, y no presiona demasiado, incluso cuando sabe que algo está mal.
No es hasta que terminamos de comer y lavar los latos que finalmente me permito pensar en la situación de Edward.
—¿Papá? —pregunto, tendiéndole un plato para que lo seque. Sonrío cuando veo sus ojos cerrarse, pero sé que no se permitirá dormir hasta que le diga por qué estoy aquí—. ¿Te agradaba Edward?
—¿Edward? —pregunta, y luego el reconocimiento brilla en su rostro y ahora sabe por qué estoy aquí—. Él estaba… bien.
Charlie es un terrible mentiroso, pero eso es lo que necesito justo ahora. Necesito que alguien sea honesto conmigo.
—Huh. —Friego otro plato.
—No me agradó la manera en la que te trató —dice después de un minuto, y mi pecho se contrae—. La manera en la que te faltó al respeto.
Ni siquiera estoy segura de qué es lo que voy a decir en este punto.
—Yo no fui tan buena con él tampoco —admito finalmente—. Yo no… besé a alguien más o algo así, pero… no lo sé.
—Eso no es tu culpa, Bella —me dice, severo y paternal. Aprecio el sentimiento, pero él está siendo parcial porque soy su hija y le acabo de hacer pan francés.
Quizás sí había sido mi culpa.
—¿Sabías que él quería que me mudara allá? —pregunto, cerrando el grifo y secándome las manos. Charlie me mira de vuelta, negando con la cabeza—. Él me pidió que me mudara a Nueva York, como… seis meses después de que nos conociéramos.
No sé por qué le estoy diciendo esto ahora, pero hace que mi cabeza se aclare y mi pecho se sienta más ligero, así que continúo hablando.
—Quería hacerlo. Sé que no lo habrías aprobado, pero quería hacerlo.
Charlie luce nervioso, y quizás no puedo culparlo, pero él trata de seguir la conversación.
—Pero no te mudaste.
—Yo… me asusté, especialmente después de pensar en lo que tú pasaste con mamá. No había ninguna garantía. No podía exponerme así solo para salir lastimada. Y luego mira lo que pasó, ¿cierto? Estábamos en un descanso y él besó a alguien más.
Se pasa una mano por el bigote, luciendo confundido.
—¿Qué es esta mierda de un descanso?
—No lo sé. Estábamos pasando por un momento difícil, y pusimos las cosas en pausa, supongo.
—Ese chico pudo haberse mudado aquí.
—¿Ese chico? —sonrío, pero es pequeña—. No. Me refiero, más adelante, él se pudo haber mudado aquí, a Seattle. Pero él tenía esta pasantía con una compañía que le pagó para ir al posgrado, así que… era un poco, no lo sé. No era posible.
Suelto un suspiro, y camino para sentarme en la mesa de la cocina, sintiendo los efectos del vino de la cena y el jarabe que acabo de consumir, en mí.
—¿Y qué es lo que te está molestando? —pregunta, yendo directo al punto.
—Aún siento algo por él —admito en voz baja, mirando mis manos—. Pero es todo un… desastre.
—Lo amas —adivina Charlie, y la mirada en mi rostro le dice todo. Él deja caer la cabeza, toma otra cerveza del refrigerador y se sienta junto a mí—. Escucha. No puedes basar tu vida en lo que nos pasó a tu madre y a mí, niña.
—¿Por qué no?
—Porque no.
—Necesito una mejor respuesta que eso.
—Vas a tener que descubrir eso por tu cuenta —dice bruscamente—. Bella, desearía tener las respuestas. Créeme. Pero hay cosas que necesitas descubrir por tu cuenta, y si amabas a ese chico...
—¿Incluso aunque él lo haya arruinado? —pregunto tímidamente—. ¿Solo lo perdono y sigo adelante?
—¿Si lo amas? —Asiento y Charlie me da un simple sí.
—Pero eso… es demasiado complicado. ¿Cómo puedo confiar de nuevo en él?
—Toma trabajo, pero si lo intentas...
—Lo intentamos —insisto, y Charlie solo se ríe. Me hace sentir tonta e inmadura, a pesar de que sé que esa no es su intención.
Sacude la cabeza y toma un trago de cerveza antes de hablar.
—Bell, tú y Edward no lo intentaron.
—Hicimos la cosa de relación a distancia por casi año y medio —le recuerdo—. ¿Sabes lo difícil que es eso? —Él gruñe, limpiándose el bigote—. Yo tenía que ser quien se mudara. No había otra opción. Y tener esa presión en mí era aterrador. Pero hablamos, y peleamos… demasiado. Lo intentamos, papá. Nosotros…
—Son increíblemente jóvenes y no saben lo que significa intentarlo —interrumpe.
Lucho contra las lágrimas.
—¿De verdad? Tú y mamá se divorciaron. ¿Quieres darme un sermón acerca de hacer funcionar una relación?
—Estuvimos casados por veintinueve años, Bell. Trabajamos en ella cada día, y fue difícil, pero no nos rendimos después de la primera pelea.
—De acuerdo. Lo entiendo —murmuro, mirando hacia otro lado porque escuchar a mi papá hablar de esto me está poniendo demasiado emocional, y no puedo imaginarme derrumbarme frente a él.
Sin embargo, él sigue hablando.
—Te criamos, y no estuvimos de acuerdo en todo, especialmente cuando tú estabas siendo una caprichosa. Justo como lo estás siendo ahora. Pero nos amábamos, incluso cuando las cosas eran malas. Algunas veces no funcionaba, pero lo intentábamos. Nos comprometimos. Dar y recibir y toda esa mierda.
Sonrío a través de las lágrimas.
—Dar y recibir y toda esa mierda —repito—. Buen consejo.
—No me das suficiente crédito —se ríe.
—Te das a ti mismo el crédito suficiente —bromeo, limpiándome los ojos—. No me necesitas para aumentar tu ego.
—Todo lo que digo es, si ha pasado quién sabe cuánto y aún piensas en él, te debes a ti misma el intentarlo. Y te aseguro que él querrá otra oportunidad contigo. Estaría loco para no hacerlo.
—Tú solamente quieres a alguien a quien amenazar —bromeo, parándome de la mesa, exhausta—. No eres tan malo en esta cosa de la paternidad —le digo a través de un bostezo.
—He tenido veintiséis años de experiencia. Soy un viejo experto.
—Definitivamente viejo.
Nos reímos, y pauso antes de dirigirme hacia las escaleras.
—Gracias por la charla, papá.
—Ven aquí, niña. —Charlie se estira hacia mí, y enredo mis brazos alrededor de su cintura mientras él me atrae en un cálido abrazo. Besa el tope de mi cabeza, lo que solo causa que quiera llorar más.
—Solo quiero que seas feliz —me dice una vez que nos separamos—. Es todo lo que este viejo quiere. Y no eres feliz.
No tiene caso negarlo. Aparecí en casa de mi padre a la una de la mañana. No puedo mentirme con esto.
—No. No lo soy.
—Entonces habla con Edward. Apuesto que él está en la misma situación que tú.
No quiero que Edward esté en la misma situación que yo. No quiero que sea infeliz e incapaz de seguir adelante… pero quiero que aún me ame. Es jodido, y confuso, pero soy una idiota por creer que esto alguna vez sería fácil.
Charlie y yo nos deseamos buenas noches, y me subo a la cama grande que aún está en mi vieja habitación. Me quedo ahí, y a pesar de que son las tres de la mañana y que estoy exhausta, lucho contra el sueño en caso de que Edward llame. Pero pasan cuarenta y cinco minutos, y aún nada.
Tomo mi teléfono, abro mi email y empiezo a escribir un nuevo mensaje, preguntándome si esto hará alguna diferencia. Y si no lo hace… al menos lo estoy intentando.
No sé si podemos hacer que esto funcione, pero quiero intentarlo. Realmente quiero hacerlo. Hay tantas cosas que cambiaría, y muchas cosas de las que me arrepiento ahora. No sé si quieres trabajar en todo, pero creo que ambos necesitamos un cierre, y la única forma de lograr eso es hablando. Así que… por favor llámame cuando estés listo. Aún te amo, Edward. No creo haber dejado de hacerlo, y sé que todo esto está muy jodido. Lamento haberte alejado. Lo siento por haberte hecho escoger entre tu trabajo y yo. Siento no haber confiado en ti. Lo siento.
Bienvenidas a la última semana de IBLT, solamente le quedan dos capítulos más a esta historia :(
Mil gracias a las chicas que dejaron su review:
Noelia, Paola Lightwood, Tata XOXO, terewee, Cary, Pera lt, Adriu, bbluelilas, jupy, tulgarita, freedom2604, NyleveSG, somas, Yoliki, Lady Grigori, krisr0405, Meli, EmmaBe, saraipineda44, Chayley Costa, patymdn, Gabriela Cullen y kaja0507.
No se olviden de dejar su review, se acaban sus oportunidades de formular teorías :P
¡Hasta la próxima!
