Disclaimer: Los personajes pertenecen a SM, la historia es de iambeagle, yo solo me adjudico la traducción, con el debido permiso de la autora.
Capítulo beteado por Yanina Barboza, beta de Élite Fanfiction (www facebook com/ groups/ elite fanfiction)
Link del grupo: w w w . facebook groups / itzel . lightwood . traducciones
Link de la historia original: www fanfiction net / s / 7895489 / 1 / It-Begins-Like-This
Capítulo 19: Autobús
Ahora
Estoy en un estado entre estar completamente despierta y permitirme dormir de nuevo cuando escucho el motor de un auto afuera. Mis ojos parpadean un par de veces antes de que mire alrededor de la habitación. Por unos segundos estoy confundida del porqué estoy con mi papá, y luego lo recuerdo.
La cena con Peter y ver a Alice y hablar con Charlie y Edward, Edward, Edward.
Mi estómago está hecho nudos mientras tomo mi teléfono, mirando la pantalla.
No hay llamadas perdidas. No hay mensajes de texto. No hay correos electrónicos.
Nada.
Me quedo ahí un momento. La vergüenza me llena. No lucho contra las lágrimas que se acumulan en mis ojos. No debería sentirme estúpida, pero lo hago. No debí haber esperado que Edward ya me hubiera contactado, pero lo hice. No debería seguir queriéndolo, pero supongo que nunca dejé de hacerlo.
Estoy tentada a quedarme con mi papá y sufrir. Pienso en la idea por un minuto, hasta que me imagino a Charlie llegando a casa más tarde y encontrándome aún acostada en la cama sintiéndome mal por mí misma. No quiero que piense que su consejo de anoche no ayudó, porque lo hizo.
No estoy segura de que realmente importe ahora, porque puede que sea demasiado tarde. Especialmente si Edward no quiere hablar conmigo.
Lanzo la sábana y me pongo de pie, tratando de sacar todos los pensamientos de Edward de mi mente. La fría madera del suelo es cruel contra mis pies y me fuerza a sentirme más despierta de lo que estoy. El vestido se me subió hasta la cintura mientras dormía, y gruño mientras lo arreglo. Hago la cama y me calzo las botas antes de bajar las escaleras.
La quietud y la casa vacía no hacen nada para aliviar la soledad que llena mi pecho. Busco en el cajón de las chucherías de la cocina y saco papel y pluma, garabateando un simple "gracias, papá" en el papel vacío.
Tomando mi bolsa y abrigo del gancho junto a la puerta principal, cierro y camino a través de la llovizna hacia la parada de autobús.
Quince minutos después, cuando estoy deslizando la tarjeta y caminando por el pasillo del autobús, mi teléfono comienza a sonar. Mi mano se mueve alrededor de mi bolsa mientras me siento.
El número de Edward aparece en la pantalla, y mi estómago se cae. El martilleo en mi pecho está fuera de control mientras presiono el botón de aceptar la llamada, y antes de que tenga la oportunidad de contestar, hablar, respirar… escucho su voz.
—¿Bella?
Con el teléfono aún presionado en mi oreja, quiero hablar, pero el alivio me llena al punto de que no puedo formar las palabras. Es ridículo cuánto confort siento de inmediato solo por el hecho de que Edward me regresó la llamada.
Trago el nudo que se está formando en mi garganta, antes de responder en voz baja.
—Hola, estoy aquí.
—Recibí tu mensaje —me dice, igual de bajo. Y luego—: También te extraño.
—Me alegra tanto que llamaras. —Es todo lo que puedo decir.
—A mí también, Bella —murmura—. Quiero decir, me alegra que llamaras.
—Traté de llamarte después de que dejé el mensaje, pero tu teléfono estaba pagado. —Él no me ofrece ninguna razón del porqué su teléfono estaba apagado. No es mi asunto. Sé que no lo es—. Lamento si… te interrumpí.
Él exhala.
—No estabas interrumpiendo nada. Lamento no haber contestado.
—Está bien —le digo. Es la verdad. Está bien.
El autobús se detiene, y una madre se sube con su hijo. El niño está a la mitad de un berrinche, pataleando y gritando, mientras pasan a mi lado hacia los asientos de atrás.
—¿Qué estás haciendo? —pregunta Edward de repente.
—Estoy en el autobús, de camino a casa —le digo, solo un poco más fuerte para que pueda oírme.
—Oh.
Su repentina pausa hace que frunza el ceño, y me doy cuenta de que es bastante temprano para que esté fuera una mañana de domingo. Esto no puede verse bien. Dijo que había recibido mi mensaje, así que sabía que estuve en una cita anoche. Era una suposición natural que pensara que me había ido a casa con mi cita.
—Yo solo… estaba con mi papá. —Él no preguntó, pero no tenía que hacerlo. De todas formas le ofrezco una explicación—. Fui hacia allá ayer por la noche.
—¿Está todo bien? —pregunta eventualmente.
—No. Todo no está bien —digo honestamente—. Me asusté un poco y no quería estar sola. Sé que suena estúpido. No lo sé.
—No suena estúpido —me asegura—. ¿Por qué te estabas asustando?
—Por nosotros —admito con rapidez, antes de que la valentía por estar separados por miles de millas desaparezca.
La línea está en silencio, hasta que:
—¿Recuerdas esa foto de nosotros en la boda de Kate? —Sus palabras y repentino cambio de tema me toman con la guardia baja. Antes de que pueda descifrar por qué está preguntándome esto, él habla—: En la que estamos en la mesa, mirándonos y riendo —explica. Sé de qué foto está hablando.
—La foto que te enmarqué —añado.
Su risa es suave, aliviando un poco de la tensión.
—Me quedé con ella. Nunca la moví de mi librero. ¿Eso es extraño?
Miro hacia mi regazo y sonrío para mí misma mientras pienso en esa noche, y las noches que fuimos lo suficientemente afortunados de pasar juntos antes de que tuviera que volar de vuelta a casa. Pienso en lo rápido que nos enamoramos del otro, y en lo rápido que las cosas se destruyeron. Pienso en su sonrisa secreta, la que parecía ser solo para mí. Pienso en la manera en la que gimió mi nombre, y respiró contra mi cuello, y la manera en la que me hizo sentir.
Pienso en él, justo como siempre lo hago. Pero no hay enojo o arrepentimiento en estos pensamientos ahora. Solo son recuerdos. Solamente existen. Quizás aún necesito perdonarlo, y quizás aún necesito perdonarme. Pero justo ahora, todo lo que necesito saber es si él aún quiere intentarlo; todo lo que necesito saber es si aún me ama.
—No es extraño, Edward. Nada de esto fue extraño alguna vez. Ese es el problema. Fue demasiado fácil.
—Pero no lo era, Bella. No estaríamos en esta situación justo ahora si fuera fácil.
Suelto una risa sin humor.
—Cuando estábamos juntos de verdad, en la misma ciudad, era fácil. No trates de decir que no lo era.
—Amarte fue fácil —admite, y no tiene que hacerlo. Sus palabras me dan esperanza que en este punto no estoy segura que alguno de los dos merezca.
Mis ojos se cierran y mi pierna salta.
—Mierda, no quiero hacer esto por teléfono. No puedo.
—Bella —suspira y mi estómago se tensa.
El niño que estaba haciendo un berrinche comienza a gritar de nuevo, y me pierdo la mayor parte de lo que Edward dice después.
—No escuché lo que dijiste.
—No tienes idea de lo mucho que necesito verte. —Su admisión deshace los nudos en mi estómago.
El niño grita con más fuerza, ganándose la atención de todos en el autobús, efectivamente sacando mis pensamientos de mi conversación con Edward.
—Lo siento. Esto es… ¿puedo llamarte de vuelta cuando llegue a casa? —pregunto, esforzándome para no lanzarle una mala mirada a la madre que solo está sentada ahí sin hacer nada por el niño que demanda su atención—. Solo serán unos cuantos minutos.
—De acuerdo, está bien —me dice, y nos despedimos antes de colgar.
Mientras bajo del autobús, me limpio las lágrimas que se acumularon en el rabillo de mis ojos. Camino tan rápido como puedo hacia mi edificio, y me dejo entrar. Presiono el botón del elevador y llamo a Edward, pero la línea suena tres veces antes de escuchar su buzón de voz. Cuelgo, preguntándome si la recepción está mal, y trato de no sentirme demasiado decepcionada mientras entro al elevador.
Inhalo profundamente y exhalo con lentitud en el camino del elevador. Y luego atravieso las puertas una vez que se abren, buscando en mi bolsa las llaves mientras camino a mi apartamento. Las saco y miro hacia arriba, inmediatamente me detengo al ver quién está de pie frente a mi puerta.
Edward.
Varias adivinaron que Edward no le contestaba a Bella porque estaba de camino a verla, ya ven que tenían razón :P
Mil gracias a las chicas que dejaron su review:
tulgarita, Noelia, patymdn, saraipineda44, Gabriela Cullen, Pera lt, Tata XOXO, jupy, kaja0507, bbluelilas, Ceci, Lady Grigori y krisr0405.
Espero que puedan leer el capítulo sin problemas y nos vemos el viernes con el último capítulo de esta historia :)
