Harry Potter, pertenece a J.K. Rowling.

Cazadores de Sombras, pertenece a Cassandra Clare.

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74: Un año después, Pandemonium.

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(Advertencia: Clary y Simon aquí tendrá 17 y no 15, como en el Canon)

Tan pronto como pudieron graduarse de Hogwarts, Janeth Fairblue y Daphne Greengrass, fueron ante James y Lily Potter, padres de Janeth, y ante Julius y Eleonor Greengrass, padres de Daphne. No les costó mucho, convencer a sus padres de que les permitieran casarse y asegurarles, que conseguirían trabajo en Las Colonias (como todavía llamaban los magos ingleses, al Nuevo Continente).

Pero Daphne quería hacer algo especial y tomó la gran mayoría de las costumbres de su amada, al tiempo que ambas se vestían de dorado, como lo decía la tradición del Mundo de las Sombras. Cuando estuvieron una frente a la otra, Daphne dejó a su novia incrédula, ante sus votos matrimoniales.

—No me pidas que me aleje o que regrese cuando te estoy siguiendo. Porqué a donde tú vayas, yo iré, y en donde tú vivas, yo viviré. Tu gente será mi gente y tu Dios será mi Dios. Donde tú mueras, yo moriré y allí seré enterrada —decía Daphne, sonriendo ante el rostro incrédulo de su amada —La Magia y el Ángel me hagan esto y más, si nada más que la muerte nos separa a ti a mí. —Temblando, Janeth realizó el mismo pacto del Parabatai. Janeth estaba absolutamente segura de que, al ponerse los anillos, sintió la presencia de Raziel, pero prefirió no contarle nada a su esposa.

—Mujer y Dama, se pueden besar —dijo quien oficiaba la misa. Todos aplaudieron ante el beso.

Y dos meses después, ambas se mudaron a Nueva York. A un hogar muy cercano al de Jocelyn y Clary Fray, que incluso agrandaron con hechizos y en donde ambas practicaban Esgrima.

—Sería incluso mejor, si pudieras empuñar los Cuchillos Serafín —dijo Janeth, una tarde, mientras ambas se apoyaban en sus espadas. Janeth opinaba, que el cabello rubio de Daphne, solo la hacía verse más bella, por causa de su sudor.

—Entonces —dijo Daphne, mientras alcanzaba su botella de agua y bebía de ella. — ¿Cuál es el plan de hoy, en la noche? —Usó un hechizo no verbal, para quitarse el sudor y otro hechizo no verbal, para que un viento fresco, recorriera su cuerpo.

—Esta misma noche... —comenzó Janeth, pero Daphne lo recordó.

—Oh, claro —dijo Daphne, sonriendo. —Esta noche, Simon y Clary, van al Pandemónium. ¿Les ayudaremos?

—Sí. A los hermanos Alexander "Alec" e Isabelle "Izzy" Lightwood, con los demonios que aparecerán, cuando conozcan a Clary —dijo ella, mientras sacaba un collar, que Daphne reconoció.

— ¿De dónde sacaste un Gira-Tiempo? —preguntó Daphne sorprendida.

Janeth sonrió con algo de pena, bailando en sus ojos y en sus labios. —Mamá me lo dio, el día de nuestra boda, pero no le encontré un buen uso, sino hasta este día. Sé que Mamá... Digo: Jocelyn, es atacada esta misma noche, cuando los miembros del Círculo (que no son mejores que los Mortífagos) intentan secuestrarla. Pero ella, beberá de una poción, otorgada por Ragnor Fell, que la hará caer en un largo sueño.

—Entonces, ¿Nosotras vamos al encuentro de los Lightwood y tu hermana, mientras que nuestras copias se quedan aquí y protegen a Jocelyn? —preguntó Daphne, su esposa asintió. —Entendido. Hagámoslo.

—Gracias por entenderme, cariño —dijo Janeth sonriente. Daphne asintió, con sus ojos brillando de emoción, mientras miraba su espada. Fue por otra espada y la dejó sobre una mesa de madera, que tenían en una habitación y también dejó allí mismo, una colección de cuchillos arrojadizos. —Amo eso de ti. Que seas tan previsora.

—Vivimos una guerra y estamos a punto de embarcarnos en otra —dijo Daphne sencillamente. Janeth se pasó las manos por encima de los ojos.

—Estás en lo correcto, amor mío —aseguró Janeth.

Usaron un hechizo para escuchar y ver, tras la puerta. Cuando vieron a un chico de camiseta vieja en cuya parte delantera, las esposas mágicas, lograron leer «MADE IN BROOKLYN» y un pantalón bluejean normal. De la puerta, salió una joven de cabello rojo y ojos verdes, vestida con una sencilla camiseta blanca, una chaquetilla azul y un pantalón sudadera.

Janeth y Daphne, no eran Cazadoras de Sombras. Una de ellas era una bruja que aprendió las costumbres del Mundo de las Sombras, al estar casada con una chica de buen corazón y de recuerdos turbios.

La otra, era mitad hada y mitad mujer serpiente.

Ambas se vistieron con chaquetas escarlata, por petición de Daphne, aunque ese color le traía malos recuerdos a la pelinegra: Los Cazadores de Sombras Oscurecidos, creados a partir de la Copa Infernal, la sangre de Sebastian Morgenstern y Lilith.

Chaquetas escarlata y guantes de una tela especial, fusión de escamas de Basilisco y Dragón, que mandaron a confeccionar, para poder empuñar las armas de los Cazadores de Sombras, aunque igualmente poseían espadas y dagas arrojadizas, que Janeth misma, había forjado y que en consecuencia, tenían talladas Runas Angelicales.

Usaron el Gira-Tiempo, cuando ya se iban y las copias se quedaron a vigilar la puerta de en frente, donde vivía Jocelyn Fairchild, madre de Jonathan y Clary, para protegerla.

Las originales, siguieron a Clary y Simon, cabalgando la Yegua Hada de Janeth, hasta el Club Pandemónium; donde las dejaron entrar fácilmente, seguidos de un chico de cabello azul eléctrico, ojos verdes excesivamente brillantes, zarcillos de pulpo sobresaltado.

— "El chico de cabello azul, es un demonio" —susurró Janeth a su esposa.

— "Lo veo" —aseguró ella. — "Tu hermana y su novio, también están aquí"

Janeth no pudo evitar reírse. — "Son amigos de la infancia, no novios" —explicó. —Pelinegra, párpados pintados de negro, alta y delgada, collar rojo, vestido blanco llegando al suelo, botas que le llegan hasta el muslo. Isabelle Lightwood.

—La veo —Daphne sintió la mano de Janeth en la suya y ambas avanzaron, ingresando detrás de Isabelle. Usaron un hechizo, para que no los notaran. Otro para ser invisibles y otro para que no escucharan su conversación. —Pelinegro, ojos azules, vestido de negro.

—Alexander "Alec" Lightwood, vamos —dijo Janeth, mientras comenzaba a caminar, hacía una puerta que decía «PROHIBIDA LA ENTRADA». Daphne seguía de cerca su novia. —El Chico Ángel: Rubio, ojos dorados por la sangre de Ithuriel, vestido como el pelinegro. Jace Herondale-Montclaire.

—Lo veo y tu hermana, viene hacía acá —gruñó Daphne, ambas ingresaron detrás de los Lightwood y el Herondale. Y como usaron hechizos para ser invisibles, entonces Clary entreabrió la puerta y vio como la pelinegra derribó al chico de cabello azul.

— ¿Hay más contigo? —preguntó Jace.

— ¿Más qué? —preguntó el de cabello azul, mientras el rubio se levantaban la manga, enseñando sus Runas.

—Sabes lo que somos —dijo Jace.

—Vamos, habla —dijo el pelinegro, Alexander.

—Cazadores de Sombras —gruñó el peliazul.

—Y aún no me has dicho, si hay algún otro, de tu especie contigo —continuó Jace.

Daphne y Janeth, notaron a Clary, no necesitaban ser Legemantes, para saber lo que ella pensaba y como sonaba la palabra "Especie" a sus oídos.

—No sé de qué hablas —dijo el de cabello azul, con un tono de voz angustiado y arisco.

—Otros demonios —gruñó Alec.

Jace no pudo evitar reírse. —En términos bíblicos, sirvientes de Lucifer en el infierno. En los términos de La Clave, todo aquel espíritu que se encuentra fuera de su dimensión de procedencia y busca causar caos en la nuestra.

—Ya es suficiente, Jace —dijo la pelinegra.

—Puedo darles información —dijo el peliazul —sé dónde está Valentine.

Jace miró a Alec.

Alec negó con la cabeza. —Mátalo Jace, no va a contarnos nada. —Pero el cuchillo saltó de la mano de Jace y fue atrapado por una mano enguantada, de una joven de su edad.

—Habla entonces —dijo Janeth divertida, mientras lanzaba una puñalada al cuello del sujeto, quien chilló, pero la punta de la espada, golpeó en el látigo de la chica y este se desenrolló, permitiéndole respirar. — ¿Dónde está Valentine? —Y se arrodilló ante el peliazul.

— ¿Pero qué crees...? —comenzó Alec a alterarse, ante la presencia de la desconocida, pero Daphne rápidamente lanzó un embrujo de repugnancia, no-verbal y sin varita, haciendo que Jace, Alec e Izzy, soltaran sus armas.

— ¡Está en la isla Renwick! —aseguró el sujeto.

Daphne se rió. — ¿Lo está? —preguntó divertida. Su esposa le habló en su mente. —Lo está, aseguró. —Dijo en voz alta y con seguridad.

— ¿Qui...? —comenzó el chico Jace, mirándolos confundido. — ¿Quiénes son ustedes dos?

—Aliadas de los Cazadores de Sombras, joven Herondale —dijo Daphne sonriente. —Por eso, no vestimos de negro.

Ante la vista de todos, el chico de cabello azul, se transformó en una criatura todavía antropomórfica, de piel negra y algunas escamas doradas, aquí y allá. Jace saltó al frente y le apuñaló en el abdomen, Janeth lanzó una risa divertida y le apuñaló en el cuello, al tiempo que Izzy jalaba su látigo y el demonio se volvía cenizas.

—Otro demonio menos —dijo Janeth, girándose en redondo hacía su novia y besándola suavemente.

— ¿Iremos inmediatamente tras Valentine y Sebastian? —preguntó Daphne.

—Ustedes dos... Parecen tener mucha información, sobre el Mundo de las Sombras —dijo Jace.

—Soy Janeth, ella es mi esposa Daphne. Janeth y Daphne Fairblue —dijo la pelinegra de ojos verdes.

— ¿Que son ustedes? —preguntó Alec, confundido.

—Soy una... Maga. Mi novia es un híbrido entre Hada y Mujer Serpiente: Shiro Hebi —dijo la rubia.

—Sal tranquila —dijo Janeth, con un tono de voz calmado e incluso cálido —nadie aquí, te lastimará. Lo viste por ti misma, esa cosa solo portaba un disfraz humano.

Clary salió desde detrás de unos estantes. Janeth le sonrió con ternura. Pelirroja y de ojos verdes (como los suyos, tal y como la recordaba) — ¿Esa cosa era un demonio? —los miró a todos — ¿Son ustedes... Cazadores de Demonios?

—Lo somos —aseguró el chico de cabello rubio largo hasta la nuca y ojos dorados, quien llevaba una chaqueta negra, una camiseta de la banda de Metal RAMMSTEIN y un pantalón vaquero negro. —Estos dos, son Alec e Izzy, somos Cazadores de Sombras. Ellas dos —se encogió de hombros —es la primera vez, que las vemos. ¿Has tenido tratos con Brujos, Vampiros, Hombres Lobo o Hadas?

—No tengo idea de lo que estás hablando —dijo la chica pelirroja.

El rubio volvió a hablar. —Lo viste transformarse y ahora evaporarse.

Un instante después, comprobó que su amigo Simon, no podía verlos. Los vio irse por otra puerta. Simon y ella, se fueron por su lado a Brooklyn.