N/A: Conforme iba revisando los capítulos siguientes, me di cuenta que debía haberlo puesto en rango M hee ni modo, ahora será M...
No saben cuán difícil, frustrante y decepcionante es que no me dejen rewiews... Ja! No es cierto, veo los contadores donde hay muchos lectores silenciosos. No puedo juzgarlos yo también lo fui.
No, es muy cansado y frustrante subir los capítulos y reeditar, corregir ortografía y el sentido de lo que escribí, por medio del celular y dejenme decirles que no es un celular muy grande, así que es incómodo y tardado. Tenía planeado subir de un jalón toda la historia pero sin la comodidad y rapidez de una computadora de escritorio me es dificil..
Desde este capítulo advierto que habrá crack pairing y probablemente Ooc no sé, ustedes valoraran eso.
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El Agobio de Roy
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Capítulo III
Olivier observaba a los renacuajos que servirían como carne de cañón en una próxima guerra, estudiando con ojos críticos las habilidades de los jóvenes... Sí, era algo cruel decirlo, pero así era.
Varios de los muchachos realmente tenían un don en seguir ordenes, sin cuestionar, siguiendo instrucciones siendo diligentes e implacables. Aunque estaba segura que más de la mitad habandonaría la academia militar. No muchos soportaban la presión de los veteranos sobre ellos. Observó que había cerca de ocho jóvenes de piel morena y ojos rojos... Sonrió complacida mientras se acercaba a ellos.
Gracias a los esfuerzos y trabajos de muchos ishbalanos -O más bien escasos- dentro de la milicia se había logrado la igualdad entre las dos "Razas" mejorando las relaciones entre ambas culturas y personas. Personas como ellas, eran Scar y el Mayor Miles, orgullosa sin duda de tenerlos entre sus filas personales.
Obviamente el gobierno de Grumman había hecho mejoras en cuanto a dejarles volver a su tierra, con las debidas leyes que otorgaban al ishbalano la tierra para trabajarla así como poder residir en las ciudades, siendo un ciudadano más. Menesteres de asuntos socioculturales que se encargaban de proveer atención médica, educacional etc. y valorar al ishbalano como un igual, siendo esa época muy importante para la aceptación de los ishbalanos por parte de los amestrianos renuentes al cambio.
A consecuencia de eso, se vio la mezcla entre las razas, cada vez había más ishbalanos entre escuelas, oficinas, instituciones públicas, en la milicia siendo importantes en muchos trabajos de renombre, dando una culturizacion masiva nunca antes vista en la historia de Amestris. Haciendo una sociedad más fuerte y multicultural.
Oliver siempre se había topado con ishbalanos de carácter y visión, y ésos eran los que quería en sus filas. Ya fueran amestrianos, Xinguenses, ishbalanos, provenientes de Aurego o incluso de Drachma... Con un ideal firme, y la férrea determinación para luchar por Amestris. A ésos ella juzgaría con sus propios ojos y determinaría si eran dignos de proteger a su país, y por supuesto que tendrían su respeto, siempre y cuando la fría reina viera a travez de los ojos de aquellos cuánta convicción y valor son capaces de demostrar en el campo de batalla, cuán capaces y leales pueden llegar a ser incluso en las más lamentables y desesperadas circunstancias.
Los muchachos morenos de ojos rojos resultaron para su gran satisfacción, los mejores en rendimiento físico y los mejores acatando ordenes.
Olivier tenía un secreto. Admiraba y adoraba ver el contraste de la piel morena junto a la blancura de las montañas de Briggs, y también esos muchachos resaltaban de entre los demás de piel clara. Captando su visión e imperceptiblemente regalandoles una mirada casi lasciva. Quería llevarselos consigo.
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Roy se paseaba por los jardines del cuartel generan de central, como lo haría alguna vez en antaño el Fürer King Bradley. Con la cabeza mirando al frente, con seriedad y dureza. Sus pasos los dignos de un importante hombre, siempre seguros nunca titubeantes.
Las féminas quedaban cautivadas por semejante hombre tan apuesto que era su Fürer. Suspiraban luego de que éste pasara a un lado de ellas y las saludara formalmente. Y entre ellas cuchicheaban que su Fürer Mustang ahora que no tenía su horrible bigote, andaba de nuevo en las andadas.
Era imposible no fantasear para aquellas candidas florecillas con su superior Roy. Era imposible, y más de una aunque lo negara había tenido un pensamiento impuro con su Fürer. Además la presencia de Hawkeye les advertía con lenguaje -Uno que sólo las mujeres entienden- que ni se les ocurriera acercarse más de lo debido a su Roy. Los nuevos miembros femeninos -Tan ingenuas, según palabras de Hawkeye, con una risita burlona- le habían coqueteado descaradamente - Tal vez el saberlo demaciado joven para el cargo, y como todo joven tiene necesidades, creyeron que podría alguna ser la afortunada de ser la compañera tan siquiera sólo de una noche de semejante hombre- Muchas de ellas se permitían soñar despiertas.
Todo esto obviamente tenía en las nubes a Mustang, que como un orgulloso y divo pajarillo que infla su pecho en honor a su majestuosa belleza, se permitía pavonearse sutilmente e inevitablemente -Ya que a Hawkeye no le caía nada en gracia- y se complacía e hinchaba de prepotencia al saberse un Sex simbol -Al menos eso es lo que escuchó-
Después de que regresara a casa por la salida al bar con sus subordinados, había estado medianamente mejor. Riza estaba molesta. Había intentado contentarla usando su cuerpo pero... Sólo agravó la situación. Otras veces funcionaba, recordó el morocho.
También recordó el horripilante sueño que tuvo, una melena rubia, una falda, él y la oficina. Le ponía la piel de gallina el sólo volver a recordar, con tanta intensidad eso...
Nunca salía nada bueno después de una noche de alcohol y abstinencia sexual. Y además no debió jugarle esa broma a Olivier. Ahora su subconciente comenzaba a pasarle factura.
Llegó a la sala de tiro de prácticas, dónde nuevos miembros entrenaban bajo la supervisión del "ojo de halcón". Cuando los jóvenes miembros se dieron cuenta de su presencia, rápidamente se pusieron en fila y ordenadamente y al unísono saludaban a su superior, él con el debido respeto y autoridad los saludó también.
Desbordaba respeto cuando tenía ese gesto serio y miraba directamente a algún miembro, siempre orgulloso de su brigada personal. Frente a sus subordinados debía portar la careta de firmeza y autocontrol cuidando el respeto que todos tienen por su imagen de Fürer.
Todavía había algunos miembros veteranos que maquilaban en su contra, pero eran tan viejos y torpemente liderados que creía no había problema en ello. Lo que sabía por experiencia, es que nunca debía dudar de la avaricia de un anciano, y cuidarse las espaldas de todos modos.
Una melena rubia larga le hizo cambiar su semblante a uno de sorpresa casi asustado. Inevitablemente una risita cínica se le había escapado al recordar lo que había hecho. Carraspeó y con todo el autocontrol del que era capaz mantuvo su rostro pétreo. Nadie le informó que la comandante estaba en central.
—Veo que como siempre sabes dirigir a tus subordinados, me parece que algunos serían muy eficientes en el norte.
Había escuchado con mucha atención la voz autoritaria de Olivier, que parecía de buen humor. Con el ego a tope y como si fuera un pavoreal contoneandose soberbio frente a la muchedumbre que lo observaba, se dirigió a Olivier. No sabía si ese comentario había sido dirigido a él, de modo que haciendo acto de presencia, se colocó al lado de Hawkeye -Que estaba de espaldas y frente a Oliver-
—Por supuesto que son eficientes, comandante Armstrong. Dirigidos por Hawkeye no puede dudar de ello.
—No dudo de ello, en absoluto...
Replicó la ojiazul, y al parecer Roy ignoró la mirada mortal que las dos rubias le dirigían.
—Oh... Le recuerdo que tiene una reunión a las cuatro de esta tarde con los dirigentes de los cuarteles del norte y oeste...
Dijo Riza, con su usual tono serio, aunque esta vez Roy pudo notar que había cierta hostilidad hacia su persona.
—Muy bien. Comandante Armstrong, acompañeme
Ordenó Mustang, haciendo uso de su título Fürer, con seriedad total. Ya que estaba seguro que Oliver le habría dicho eso a Riza. Tenía que separar a esas mujeres si no podrían confabular algo en su contra. Estaba al tanto de la buena relación profesional de la que contaban las dos mujeres entre sí, y no le cabía duda de que entre mujeres se contaban cosas. Dejando a Hawkeye con su trabajo, el Fürer y la comandante se encaminaron a una de las jardineras.
—Me han comentado, que usted Mayor ha hecho un espectacular trabajo respecto a la organización de la nueva estructura de seguridad en... -Comenzó a hablar el morocho-
Tsk... Olivier estaba a punto de desenvainar su espada para cortarle en trocitos la lengua a ese repugnante anfibio que tenía por Fürer. Cada vez que movía la boca se imaginaba que eran las súplicas que sus labios no podrían callar, clamando su clemencia. Sonrió sádica al arremeter mentalmente una vez más contra el Roy cara de sapo, de cuerpo baboso -Y si no se hubiera quitado su moustache, en la imaginación de Oliver, Roy sería un sapo bigotudo- mientras ella le arrebata todo ese aire galante, que según palabras de Olivier, tenía más un perro que él.
Por supuesto que había hecho un gran trabajo, los hombres bajo su mando no eran una panda de inútiles, organizaban respectivamente cada archivo, reporte. Obligaciones que tenían y hacían sin rechistar siempre muy diligentes en todos los aspectos.
En central sólo quedaban despojos de lo que eran verdaderos soldados, aunque durante el día prometido y los militares que se unieron a Olivier ésta pudo decir que tenían un poco de valentía y coraje... Pero sólo eso sólo un poco. Sin embargo había observado a los jóvenes miembros y a su ver eran adecuados para las pesadas labores del norte, aunque si le dieran a los jóvenes holgazanes, ella los convertiría en verdaderos hombres, junto a su equipo en la fortaleza de Briggs, sería mucho alarde de su parte pero... Ella sola podía hacer que una panda de debiluchos y miedosos sacara lo mejor de sí, comandados por su inquebrantable liderazgo, como ya se vio una vez.
Y ahora hablaba de cuán orgulloso estaba de su equipo, humpf era una lástima que grandes soldados como Havoc y Hawkeye desperdiciaran su tiempo con ese granuja.
Estaba segura que ella explotaría al máximo las habilidades de cada uno, nada quedaría desperdiciado.
Y ese gusano que tenía enfrente... Tsk era obvio que el insecto buscaba una oportunidad para usurpar su lugar en Briggs, colocando a algunos de sus incompetentes lacayos como autoridad directa. Tal como lo había hecho king Bradley antiguo Fürer. Obligandola a tomar medidas extremas y esa insolencia que cometió nunca se la perdonaría.
—Solicito una tropa de diez hombres, jóvenes.
Ordenó interrumpiendo el monólogo de Roy sobre su brigada personal. Roy la observó detenidamente, sus zafiros helados le calaban en el alma. Inevitablemente su vista bajó a los muslos de la comandante, prisioneros en el pantalón militar.
—... Por supuesto... -Respondió el varón ido-
—Tampoco sabía que además de mujeriego fueras un depravado sexual ¡Imperdonable! -No podía creer cuán cínico podía ser Mustang. Ese varón que parecía no temerle a su mirada glacial y llena de muerte, más bien parecía como si quisiera ser reprendido o castigado, siempre tan sancarron. Le parecía a la general una cosa muy estúpida pero Interesante y suicida-
—¿Eh?...
—Tsk, Hawkeye tenía razón. -Le dio la espalda a Roy, valiendole poco el protocolo, y que Roy era su líder. Obviamente ella no lo reconocería abiertamente-. Me gustaría que Hawkeye viniese conmigo al norte, tenemos muchas asuntos de los cuales hablar.
—¿Hawkeye?... -Roy parecía perdido, hasta que reaccionó-. ¿De qué son esas cosas? La visita ya está hecha, para eso fui yo mismo.
De repente Roy se había puesto serio. La rubia alzó una ceja incrédula.
—Sí, recuerdo muy bien esa visita Mustang. Mis hombres recuerdan muy bien ese día -Arrastraba las palabras, buscando contenerse. Después de que vieran a su reina o más bien de imaginarla con una minifalda, Oliver estaba a reventar de coraje, obligandolos a trabajos forzados fuera de la fortaleza, en el crudo clima, hasta que se aseguró de que su imagen era nuevamente respetada. Aunque lo ignorara, ahora era mucho más amada-. Hawkeye como siempre sabe tener ordenados los informes, ya lo había solicitado, necesito a alguien que sepa de esos asuntos. Su presencia fue de más innecesaria Daisotou
No pudo decir nada ante ese tono, sin embargo escucharla llamarle por su rango le parecía algo muy jugoso para explotar Hehehe.
Tampoco creía tener las suficientes agallas -Otra vez- para jugarle una broma a esa mujer. Al menos no por el momento. Empezaba a encontrar muy liberador hablar con la fría reina de Briggs, era muy divertido.
Aunque dijese que no, Roy había aprovechado su posición y rango para molestarla y desde que el enano de Acero -Ya no tan enano ahora- no rondaba por ahí, el ambiente se había vuelto plano, gris, tedioso. Regañar al enano ese, le aliviaba muchas tensiones, burlarse de su estatura, comentar lo infantil que se ponía al rabiar y mandarlo a las misiones que él mismo no quería hacer al considerarlas aburridas o que sus subordinados no podían -Por tiempo o simplemente para joder al renacuajo rubio- Todo eso le alivianaba en gran manera.
Ahora era Roy quien seguía a Olivier. Olivier parecía la mandamás de ese lugar que el propio Roy.
—Oh, claro. -Carraspeó-. Sobre la visita... Sólo era una broma jeje
—Una broma ehh
Dio su mejor sonrisa inocente, Olivier lo miró con inquietante serenidad hasta que un par de balazos le pasaron cerca de la cabeza y debajo de su entrepierna, poniendolo tan blanco como papel y con su alma habandonando su cuerpo dramáticamente.
—Daisouto, por favor tenga cuidado y salga de la zona de tiro
Dijo la serena voz de Hawkeye regañandolo, y se percató de que en efecto estaba en la zona de tiro y Olivier estaba en el borde con si fuera un instructor. ¿Qué? Osea ¿Cómo sucedió, que llegó ahí?, era un misterio de la vida. Hawkeye bajaba el arma.
Las burlas no se hicieron esperar de parte de presentes sin embargo una mirada de Hawkeye y todo volvió a la normalidad, para suerte de Roy que aún estaba estupefacto por la integridad de sus partecillas privadas. Roy estaba hecho de piedra, no podía moverse a penas vio la diana de práctica agujereada en el número diez y uno más arriba en el numero cuatro o cinco, Roy apenas y veía bien como para rectificar la puntuación, una puntuación cabe decir perfecta.
De eso hablaba, las mujeres se habían puesto de acuerdo para darle una lección, una que vio muy de cerca su compañero viril y su preciada cabeza. Vio los preciosos ojos de Olivier burlones y regocijantes, mientras Hawkeye le susurraba al oído algo que Roy -Por estar en el centro del campo- no escuchó, y obviamente no le gustó para nada lo que su mente suponía.
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Después de la reunión en la cual se aceptaron varios acuerdos mercantiles entre las empresas comerciantes de Aurego, y mucha tertulia -En la que estaba olivier- después Roy podía respirar hondo, sentado en la taza del váter, con las piernas cruzadas y con aire pensante. Esa posición le trajo un recuerdo, cuando Riza fue puesta como rehén y en clave ella le había informado que Selim Bradley era un humúnculo, descifrado después en ese mismo cubículo de baño.
A su mente llegó el recuerdo de una pareja muy cachonda que se demostraba su amor. Se sorprendió de escuchar los sonidos propios de ese acto carnal, pero no podía quejarse, él mismo se había desviado del camino habitual y llegado a los barrios bajos de central.
El camino era silencioso, no había gente, hasta que llegado a un terreno baldío oyó los suspiros enamorados -Aunque creyó que se trataba de una violación, dado el lugar poco romántico y peligroso- estuvo a punto de intervenir cuando la voz de una mujer suplicante le pedía más duro a su amante.
Roy sólo pudo deprimirse y seguir su camino.
Sí, quería por lo menos asustar al mequetrefe haciéndolo bailar con su fuego de su mano izquierda -Que es donde tiene mayor precisión a la hora del ataque- pero no fue así. Y sí, prácticamente su vida sexual era nula, por lo que no sabía si estaba celoso -De los jóvenes desvergonzados, mira que hacerlo en la calle y de manera escandalosa- ó decepcionado de no encontrar algunos bandidos haciendo de las suyas.
Total al cabo que ni quería.
Se había conformado al ayudar a un anciano -Tiempo despues, cuando llegó a la zona de las casas - a llegar a su hogar, el abuelo tenía Alzheimer, por lo que tampoco recordaba quién era el individuo que lo ayudó.
Muy en el fondo extrañaba los mimos de las chicas de Madam Cristmas, siempre lindas y siempre elogiando lo guapo que era, con sus traviesas manos paseandose por el pecho de Roy... Aaahhh eran buenos tiempos -Según Roy- Ahora no podía estar ni un minuto solo, siempre escuchando las propuestas de los jóvenes miembros, seguido de los nuevos subordinados bajo su cargo, las quejas de los ciudadanos en las presentaciones públicas, porque siempre tendría que haber inconformes. Estar presente en cada asamblea que se organizara para tratar los asuntos economicos, culturales y políticos de Amestris, y no solo estar presente si no también dirigir y responsabilizarse de las cosas que salgan mal como el lider que es. Con Hawkeye presionandole, y la ingrata que ni si quiera daba el primer paso o la iniciativa para un encuentro pasional, siempre tenía que ser él quién la invitara.
A veces los hombres también quieren ser seducidos y persuadidos, ceder el mando no cae mal de ves en cuando.
Además Hawkeye era muy preciada para él, no podía exigirle cierta fogosidad que brillaba por su ausencia en su relación. Una relación muy pero muy profunda.
Aahh Roy Mustang acabaría calvo en un par de años, por tanto estrés acumulado que no liberaba ni mediante el placer sexual, ni el placer de la acción, de la adrenalina que le causaba tronar sus dedos, con los guantes de ignición que ya ni siquiera podía admirar y/o acariciar.
—Ay no, me voy a quedar calvo
Se lamentó dramáticamente el hombre de ojos color ónix.
—¿Eh? ¿Hay alguien ahí?
Cuestionó una voz masculina, Roy se maldijo por seguir llendo a los baños de sus subordinados y no acostumbrarse al que tenía en su oficina. Permaneció en silencio hasta que el hombre se fue confuso, le pareció haber escuchado la voz de su Fürer, pero naahh no era, esa voz se escuchaba muy afeminada. De seguro -pensaba el hombre- que era algún compañero vanidoso que se estaba "reencontrando". Pues estaba en lo cierto aquél hombre.
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La General Armstrong mantenía sus ojos en él. Con ese gesto irritado sólo que ahora ya no había pisotones o ahorcamientos y de cierta manera extrañaba esas raras muestras de afecto, y si es que eran muestras de eso.
—Olivier...
—¿Qué? -Bramó la rubia-
—¿Te importaría dejarme pasar?
—Tsk
Se movió de la entrada dejando pasar a su enorme hermano menor.
—Nuestros padres no están en Amestris, esto... Catherine va a casarse -Anuncio el fornido hombre-
—... Ah
—Y ya que estás aquí... A Catherine le encantaría que estuvieses en la boda
—Jee ¿En serio?
—Ehh... Claro -No lo dijo muy convencido-
—¿Con quién?
—Es de una de las familias más influyentes de Aurego, se conocieron cuando Catherine se fue de viaje a dicho país.
—Es lo menos que puede hacer.
El mayor Armstrong no podía acabar de entender eso último, pero de todos modos habló.
—Nuestros padres están muy alegres, al fin se les casa una de sus hijas, mi pequeña y adorable hermanita -El mayor comenzó a derramar lagrimones, revoloteando a su alrededor las chispitas características de los Armstrong-
Ese "Al fin " no le cuadro muy bien a Olivier, sus hermanas eran unas solteronas -Al igual que ella, pero eso la tenía sin cuidado- que decían nunca iban a conseguir marido, a excepción de la pequeña y hermosa Catherine y Olivier por estar en el norte junto a su carácter. Sus padres habían estado jorobando hace un tiempo atrás para que Olivier hermana mayor, pusiera el ejemplo y se casase. Como era de esperarse Olivier los mando por un tubo -Por decir lo poco- y permaneció en el norte alegando que ella no necesitaba de un hombre y que le valía que no dejará un heredero, que para eso lo podían hacer sus hermanos menores. Y que las técnicas pasadas de generación en generación de la familia Armstrong podían ser aprendidas por otros y no precisamente sus descendientes.
Ante esta aberración sus padres decidieron dejarla en paz.
La mayor se sentó en el sofá, con su hermano permaneciendo de pie.
—Umm supongo que tendré que quedarme más tiempo de lo debido
—¿Eso quiere decir que irás a la boda?
—Es obvio Alex, ¿Catherine está de acuerdo?
Alex Louis Armstrong le ofreció una taza de café. Pensó un momento su respuesta. Si le preguntaban diría que no... O más bien su hermana Catherine parecía indecisa todavía pero ella parecía feliz...
—No, no lo sé.
Olivier bebió de la taza con sumo silencio, cada hermano en sus propios pensamientos. Después de todo, no podía ser totalmente indiferente Olivier con sus hermanos menores. Sólo esperaba que no la estuviesen obligando a casarse con un inútil y viejo ricachón.
En la mente de la rubia apareció la imagen de Mustang... Humpf ¿Quien se creía el muy íluso? No lo creía tan idiota como para provocarla de esa manera, se equivocó. ¿Acaso Mustang tenía pensamientos oscuros que la involucraban a ella? No sabía porqué pero se sentía halagada, por supuesto que había recibido varias propuestas de matrimonio -De tipos valientes según se autoproclamaban, y profundamente enamorados de ella- Ninguno de ellos soportaba su mirada glacial, y muchos otros salían corriendo antes de ser asesinados por la Señorita Olivier Armstrong. Y unos pocos pretendientes que al final, no tenían la paciencia para una mujer como ella. Su amor por el dinero y poder no eran tan fuertes y eso la decepcionaba, ni siquiera tenían voluntad aunque sea para sacarle su herencia de generación en generación mediante el casamiento.
Pero ser el objeto de deseo de alguien, inevitablemente y a cualquiera que sea, le subía la autoestima y le inchaba el ego. Y Olivier seguía siendo un humano, y como humana tenía todas las necesidades a cubrir y ser satisfechas.
Tampoco era una santa palomita ni una frustrada sexual, si es que se lo preguntan. Tenía sus métodos como todos, para liberar tensiones. Y ahora que lo pensaba, hacer sentir inferior y miserable a Mustang podría traerle beneficios, aparte de su tan secretamente ansiada venganza.
Siempre escuchó rumores de que Mustang era un don Juan, pero incluso ella -Justo en ese presente- no podia evitar voltear a verlo otra vez, siempre de soslayo.
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—Jean~ , Jean~
Cantaban su nombre, un tono travieso y provocador. Jean volvió la cabeza hacia la divina voz. Le sonrió, se estiró hacia ella exponiendo su desnudez, sentado en el borde de la cama. La chica río pícara, con un sensual lengüetazo besó los labios de Havoc, y se movió hasta el punto de dejarlo boca arriba con ella encima.
—...Laura -Apretó los grandes pechos de la castaña cobriza, un jadeo se le escapó al alférez-Aaahh...
—Uhmmm~ Me encanta el sonido de tu voz cuando te excitas Jean Havoc... -Susurró-
La mujer bajó hasta la altura de los labios del rubio quién río por lo dicho, un tanto apenado. Comenzó a besarlos, mordiendo y succionando. La fémina tenía una voz ronca pero sexy y ese acento al hablar lo hipnotizaban.
Sin duda después de Solaris, Laura era la mujer más candente y apasionada con la ha estado nunca jamás. Lust se quedaba con el primer lugar porque... Bueno por el simple hecho de que hacía honor a su verdadero nombre, aparte de que fuese un monstruo.
La mujer de media melena comenzó el vaivén de caderas, obligandolo a otra ronda más. Havoc no podía apartar sus manos del pecho de la mujer... Era su debilidad y por ellas estuvo a punto de morir aparte de dejarlo inválido. Diablos, nunca aprendía.
Cerró fuertemente sus ojos el rubio disfrutando, cuando Laura se autoempaló con el miembro repuesto de Jean.
Sin duda alguna Havoc le debía mucho a Tim Marco y Mustang.
Tim fue el doctor que lo operó con la piedra roja, y Roy, Roy siempre pensó en su camarada caído. Por eso lo seguiría hasta las fauces del mismisimo demonio, lo haría otra vez sin pensarlo.
Los suspiros convirtiéndose en gemidos de la mujer iban en aumento cuando amenazaba con explotar... ¡ Y Qué rayos, esa mujer era como una súcubo!
Joder terminaría completamente chupado y sin vida, ahhh pero eso sí, con una eterna sonrisa de satisfacción cruzando sus mejillas secas y demacradas.
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Hawkeye por alguna extraña razón estaba enojada con él... No lo entendía, él era el hombre más gentil que conocía, bueno no tanto así pero esta vez no sabía lo que había hecho. Él debería estar molesto con ella... Oh ya, ya recordó. Y supo que Hawkeye ó estaba celosa ó sí estaba enojada de verdad.
Se disculparía después, ahora estaba siendo uno de los jueces de los nuevos alquimistas que buscaban el título y una paga para vivir.
Después de casi cinco horas de observar cuánta transformación alquimica fuera posible y de dar su veredicto a los jóvenes entusiastas regresaba a su oficina. Ya era bastante tarde, ya oscurecía y los militares en turno habandonaban poco a poco la institución militar. Suspiró agotado, se sentó en su cómoda y grande silla mientras hojeaba un reporte solicitando presupuesto para...
Cerró sus ojos oscuros por un momento. No quiso abrirlos...
De improvisto la puerta se abrió como un tornado, alarmado abrió sus ojos sólo para entornarlos con una mezcla de temor y sorpresa... Una rubia se dirigia hacia él, con aire poderoso y firme. Estaba en shock. Roy Mustang estaba atónito. ¿Qué cosa era lo que veían sus ojos? Dios santo... Era una cosa inverosímil. No lo creía, debía estar soñando.
—O-o-o-olivier -Como un disco rayado, decía su nombre-. ¿Pero qué es esto?
Alcanzó a decir abrumado, mientras se encontraba a sí mismo paralizado.
—Sigo las ordenes de mi Fürer -Dijo con su voz poderosa y fría, se había movido hasta llegar hasta la silla de Roy-
—... Aah
Roy no podía hablar, se le había secado la boca al presenciar de inmediato a la mujer de Zafiros fríos como el hielo. Esto es tan cruel... Se decía el morocho.
—Esto era lo que deseaba mi Fürer ¿No es así? Deme su mano -Con su voz autoritaria había casi susurrado, Roy y sus manos temblorosas se acercaron a ella-. Mustang...
Imposibilitado para hablar sólo obedecía a la mujer delante de él. Sus manos temblorosas y calientes se acercaron miedosas a las piernas de la Mayor, ella con un poderoso bitchslap que resonó con ganas por toda la habitación, lo hizo reaccionar retirando sus manos de la Mayor.
—Tsk... dije que me diera sus manos, no que me tocara -Le gritó en silencio, Mustang seguía sin poder hacer nada más que escuchar a la mujer, ahora con su mejilla hinchada y la boca abierta como pez fuera del agua-
La rubia, lo tomó de las manos llevandolas esta vez a sus propias piernas. Las manos de Mustang torpes y miedosas. Como si fuera su primera vez... Y claro que lo era con Olivier.
Sí, era lo que deseaba. Ver sus piernas blancas y torneadas en una minifalda militar, tal como lo que sus afortunados y avariciosos ojos negros contemplaban.
Estaba sorprendido, sus piernas eran suaves y firmes, cálidas mientras sus dedos tentativos las tocaban por primera vez. Sus yemas se deslizaron por el muslo, subiendo y bajando con lentitud y con mucha precaución, nunca olvidando de quien eran esos magníficos muslos, siempre dirigido por las manos de Olivier. Se sentía afortunado.
La mayor Armstrong usaba una minifalda que le quedaba realmente...
—Sensual... -Dijo con la voz ahogada. Sí, en definitiva era un pez fuera del agua, fuera de su propia agua, de su territorio-
—¿Qué ha dicho mi Fürer? Ohh ahora lo arreglo...
La mayor quitó las manos de Roy de sus muslos, tan sólo Roy la había acariciado con sus llemas de los dedos y deseaba más. Como aquél exquisito manjar colgado del árbol más alto, así se sentía, Olivier era esa manzana prohibida. Inalcanzable y tan cerca de él...
Se acercó a Roy mientras alzaba un pie y lo dejaba sobre el soporte bajo de la silla -Hasta sus botas militares lucían muy sexys pensaba Mustang, con las mallas negras de a medio muslo, otorgandole un plus- y su pierna ligeramente levantada entre las piernas del antiguo coronel. Ahora podía ver bien sus largas piernas más de cerca y a su disposición, sus pantorrillas, su rodilla, su pierna y su muslo. Oliver se había recargado en el escritorio.
Con ese aire tan dominante y aterrador la mujer se posaba sobre los ojos de Roy, probando y queriendo saber si el varón se atrevía a tocarle... Embobado por sus encantos.
Sin pedir permiso Roy Mustang capturó sus bellas piernas con sus grandes manos, se permitió apretujarlas un poco, la falda se había subido un poco más al tener Oliver la pierna levantada, incitando al varón al pecado prohibido, logrando ver su entrepierna... oh~ vaya...
Sorprendida por la acción del varón, sonrió complacida, mientras le dejaba que la acariciara.
—¿Qué estamos haciendo?
—Lo que usted quiera... - Le respondió Olivier, con un tono extrañamente sumiso y altamente desafiante, Roy encontró eso muy excitante, sentía como su hombría comenzaba a pulsar-. Usted es el que manda ahora
Ellos ya no eran precisamente adolescentes, eran adultos que ya nada podría sorprenderlos, excepto esto. Roy estaba de acuerdo.
Entrecerró sus ojos negros, preso de la satisfacción y peligro que implicaban sus palabras, sus ojos brillaban como llamaradas al igual que el fuego que creaba con su alquimia. Su cabeza recargada en el muslo de la comandante, sus mañosas manos tocando y subiendo por todo el largo de su pierna.
Oliver lo miraba desde arriba por su posición, tenía ese peinado formal, y gracias al cielo ya se había afeitado su ridículo bigote... Sonrió con malicia propia de la reina de Briggs.
Las manos de Mustang eran ásperas y grandes tal como le gustaban en un hombre. Siempre habia dicho que Mustang era un hombre cobarde, pero ciertamente se había ganado su respeto.
Y ese antiguo coronel era muy masculino y dominante, tan varonil que Oliver estaba deseosa por jugar con él, provocarlo y ver a hasta que punto es capaz de llegar... Su arrogancia y sus aires de caballero don Juan no servían contra Oliver. Tenía que sacarse un buen As bajo la manga para poder impresionarla y complacerla.
Probaría si ese hombre de fuego podía derretir su hielo interno. Si Roy Mustang tenía lo que buscaba en los hombres con los que gustaba de compartir cama. Era un ingenuo si creía que ella era una novata, en todo Olivier Mira Armstrong es la mejor.
Se cansó de juegos la muralla de Briggs. Mustang extasiado con sus piernas, dando pequeños besos en la piel de porcelana de ella, acariciando y apretujando tanto como podía, como si ese manjar prohibido se le fuera de las manos en cualquier momento.
Sintió unas manos sobre su cabello, que lo despeinaba y agarraba con una fuerza excitante, mientras jadeaba impaciente y miraba dominante y malicioso a la rubia que lo miraba con burla y diversión.
Sus miradas se encontraron en aquel juego prohibido e inmoral, sus miradas dominantes y fieras. Chocaban y volvían a chocar, ninguno cedía el poder aún cuando Olivier había dicho que él tenía el mando.
Oliver haló un poco de los cabellos negros de Roy y éste gruñó de placer y una risa cínica escapaba de sus cotizados labios, tomandola con la guardia baja.
Oliver soltó un quejido suave e inesperado lleno de sorpresa cuando Mustang aún sentado y ella recargada e inclinada a él, llevó sus manos debajo de la minúscula falda y se deslizaban por sobre sus bragas...
—Haré que cambies ese rostro malhumorado y sollozes de placer sólo para mí... Mira... -Dijo con una voz provacativa, casi susurrando roncamente, y llamó su segundo nombre lleno de perversión-. Tu Fürer quiere escucharte gemir, es una orden.
Sonrió autosuficiente sólo como sabía el alquimista de fuego. La rubia mostró sorpresa para después afianzar el agarre sobre su pelo un poco más fuerte, con una mezcla de dolor y placer que le brindaban sus tirones de pelo a Mustang, mientras sus rosados labios se cerraban sobre los varoniles de Roy. Dejandole saber a Mustang que ella era quien dirigía esta batalla y que era ella quién daba y no quién recibía.
Al parecer Mustang pensaba lo mismo.
De un movimiento Roy le había arrebatado sus bragas, que caían a sus tobillos. Olivier sintió un pulso excitante en su intimidad al sentirla y saberla expuesta ante Roy Mustang -Y ante lo que sus labios habían prometido que le harían- Un viento travieso había pasado por entre sus piernas haciendola temblar. Roy acariciaba su cadera y los muslos internos de la comandante con sus dedos, sutilmente, pasando traviesos por su ingle expuesta, provocandola y excitandola con esa sonrisa altiva y presuntuosa tan suya, diciendo...
—Incluso su piel aquí, es muy suave comandante. Me pregunto que textura tendrá al pasar mi lengua por ahí... -El miembro de Roy comenzaba a doler de excitación-
Impestivamente besó los labios de Roy cuando lo vio relamerse los labios con excitación.
El beso fue dominante y maestro, mientras Roy incauto trataba de tomar el control.
De repente la muralla de Briggs se había sentado sobre el regazo de Roy, quien avorazado apretó hacia abajo a la rubia, entrando en contacto las intimidades de los dos militares. Sacando en ambos un profundo jadeo...
Oliver sonreía ladina mientras buscaba con el movimiento de caderas el roce con el miembro de Roy, sobre la ropa. Observando los ojos de Roy ensombrecidos por la pasión que ella había despertado.
—Uoahh...
Gimió el morocho cuando los movimientos de la rubia se hicieron constantes, provocandolo, no, más bien invitandolo a entrar. A este momento la sangre se le había ya acumulado en su miembro viril, que rígido se presionaba dolorosa pero deliciosamente contra la intimidad expuesta de la comandante de Briggs.
Nunca se imaginó que estaría haciendo cosas tan obsenas en la oficina, mucho menos con la última persona en el mundo que consideraría para eso... Sentía el sudor bajar por su frente, en todo momento observando los fríos ojos de Olivier.
Con la falda ocultando la desnudez de la comandante y el bulto del Fürer.
—Queria... Devolverte el favor, por ir hasta Briggs para llevarme mi uniforme -Dijo la Mayor Armstrong, entre jadeos-
—Estoy complacido, comandante...
Apenas pudo decir Roy, preso del hipnótico y furioso vaivén que recibía. Sus manos se habían escabullido debajo de la chamarra y blusa de Oliver, buscando aquellas indómitas montañas de carne.
Roy nunca antes había deseado tener un encuentro carnal con una mujer tan dominante como ella. A él le gustaba dominar. No entendía como de repente la idea de ser dominado le encantó de sobremanera. Cierto era que la relación con su antes teniente era formal para después pasar a ser romántica, sin embargo la teniente no exudaba tanto poder y peligro como Oliver, además Riza era como un tesoro que jamás dañaría con sus sucios deseos. Olivier había logrado despertar su interes en él casi como una mecha de un explosivo próximo a explotar. Tal vez el ser el lider y poder tener todo a su alcance lo estaba afectando, deseando cosas prohibidas y antes fuera de su alcance. Tal como poder tener a tremendo mujeron como Olivier Mira Armstrong a sus pies, aunque ella había dominado toda la situación hasta entonces.
Era un mujeriego de verdad.
Ni siquiera cuando recordó a Hawkeye hizo el menor esfuerzo posible para detenerse. No podía parar. Dios... Realmente estaba perdido con ese demonio de ojos zafiros.
Buscaba un descanso, uno que recibía en este justo momento y que... Le encantaría repetir.
La mano de la rubia se dirigió a su pantalón para liberarlo, siendo expuesta su gran erección a la rubia quién lo escrutaba duramente, Roy se sintió un poco cohibido ante su intenso mirar a su hombría, y más aún cuando Olivier soltó una risilla... ¿Encantada? ¿Burlona? ¿Decepcionada? Roy no sabría que decir, era la primera vez que juzgaban con la mirada a su miembro viril. Todas las mujeres con las que había estado, se sentían afortunadas y muy complacidas, casi arrastrandose por otra noche más con él... ¿¡ES QUE ACASO LAS INGRATAS LE HABÍAN MENTIDO Y FINGIDO!? ¿¡Inclusive Hawkeye!?
Ya no podía diferenciar una mentira, no sabía si podría vivir de ahora en adelante con ese gran pesar en su maltratado, escupido y pisoteado orgullo. Ya nunca más volvería a ser aquél presumido Sex simbol... Ahora estaba a la par de cualquier hombre común y corriente, tan ordinario y simple... Un gran suspiro acongojado salió de sus pulmones.
Herido en su ego y decepcionado por no impresionarla, sintió a Olivier proceder sin tiempo a réplicas.
—Ooohhh... -Jadeó en un gemido incontrolable Mustang, ignorando el "Mmm Puede funcionar" de Olivier y omitió el tono desinteresado de la rubia-
Mustang estaba bien jodido -Su autoestima había decaido mucho, pero olivier logró "Recomponerlo" de esa súbita bajada- pero exelsamente gozoso en ese jolgorio de movimientos y ruidos obscenos, lascivos y demandantes que imponía la fría pero lujuriosa comandante de Briggs cada que subía y bajaba apoyada en el respaldo de la silla, con Roy bajo su poder.
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N/A: se me había olvidado comentar, si hay discrepancias acerca del gobierno en Amestris así como los rangos de Hawkeye, Breda etc. Es obvio que tendrían un ascenso, sin embargo yo estoy perdida respecto a qué tipo de títulos deberían ahora ostentar los militares veteranos, si alguien sabe favor de decirmelo.
¿Les gusto el RoyOl? c: jeje no combina. Si no les gustó el RoyOl me lo pueden decir dando un punto crítico (Porqué no podría ser, etc) y si les gustó pues Qué genial. Son de los míos aquellos que les haya gustado el RoyOl. RoyOl, RoyOl, RoyOl
Comentarios, críticas, opiniones respecto al fic, me encantaría leerlos.
Saludos,
Rinna Reffsi
