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LAS TORTUGAS NINJA 2003

y

GÁRGOLAS, HÉROES GÓTICOS

no me pertenecen.

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GUERREROS DE LA NOCHE

Karai muestra su mano derecha para que todos vean que ella tiene la gema.

Los neutrinos y las tortugas están tan impresionados por el súbito giro de los acontecimientos, que nadie se percata que Karai lleva puesto un guante de metal en la mano izquierda.

Karai pretendía tomar la gema usando el guante pero, percibió que algo se dirigía hacia ella, un pequeño proyectil fue arrojado hacia ella, justo cuando estaba defendiéndose de la gárgola: se protegió de la gárgola ayudándose con el guante mientras soltó la katana para atrapar el proyectil con la mano derecha; instintivamente, la gárgola retrocedió, fue entonces que abrió su mano derecha y se dio cuenta que era la gema. Miró a la portadora de la gema. La chica no le interesaba, en lo absoluto, confrontarla, pero Karai comprendió que ella le arrojó deliberadamente la gema. Sin deseos de siquiera averiguar el por qué de la acción de la portadora, Karai levantó la mano derecha para obligar a sus contrincantes a desistir en pelear.

La ninja no deja de vigilar a Leonardo, aunque su vida ya está fuera de peligro, porque sabe perfectamente lo que está por ocurrirle a la intrusa.

- Mis órdenes fueron despojarlos de la gema y retornar inmediatamente. – Karai levanta su mano derecha en ademán de pretender usarla – Pero no teman. No la usaré contra ustedes. – no lo hace, solamente piensa pasarla a su mano izquierda sabiendo la influencia que ésta puede ejercer sobre cualquiera que la tenga entre sus manos.

La gema comienza a brillar con intensidad.

Los presentes dan un paso atrás, incluso las gárgolas, que no han recuperado la vista, retroceden.

Como si con su último pensamiento activara la gema… unas terribles imágenes explotan en la mente de Karai.

Es de noche. Llueve a cantaros. Ella está sola, en una choza en ruinas. El agua gotea por todos lados. Tiene frío y hambre.

En la tarde fue a los puestos de comida callejera y pudo robarse un yakitori, pero ya en la noche, comenzó a llover fuerte, los puestos fueron levantados, y tuvo que buscar refugio. No pudo conseguir algo para cenar; tendrá que esperar hasta mañana. Se recuesta en el pedazo que suelo que no está tan mojado para dormir, o para intentar dormir. Con el estómago vacío, es difícil conciliar el sueño.

Gárgolas, neutrinos y Tortugas son testigos de la desolada expresión en el rostro de quien es la mano derecha de un terrible hombre.

- ¿Qué le pasa? – pregunta Miguel Ángel.

- Es la gema. – responde Zak – El lector muestra actividad. –

- Pero, ¿qué le está haciendo? – pregunta Rafael.

- No tengo idea. –

- Parece… - dice Kala – que la está torturando. –

Karai intenta dormir, pero es difícil, y también es difícil no llorar.

Su estómago ansia una comida caliente.

Su adolorido cuerpo quiere una cama blanda.

Su corazón desea una familia amorosa.

No tiene que ser una familia grande. Puede ser sólo mamá, o papá, o un hermano, o hermana.

Tan sólo debe pedirlo.

Karai se pone de pie porque desear tener una familia y, además, quiere vengarse de todas esas personas que la han insultado o golpeado por haberles pedido un poco de comida, pero se la negaron por estar sucia y tener el cabello enredado… Pero en ese momento, alguien abre la maltrecha puerta y se asoma. Karai reconoce inmediatamente ese rostro, y regresa a la realidad.

- ¡NOO! – arroja la gema lo más lejos posible de ella.

Todos se sobresaltan, pero nadie se anima a atrapar la gema.

Karai ha caído de rodillas y oculta su cara entre sus manos.

La ninja desiste, por un momento, de vigilar a Leonardo. Observa un fenómeno muy curioso.

La gema va cruzando el aire muy lentamente. Voltea a ver a los otros, y sus gestos y movimientos son lentos. Ella mira a Leonardo, se mira una mano; se siente normal. Todo lo demás a su alrededor es lo que ha cambiado. Mira a la chonin de Shredder, y ella también parece que está actuando en cámara lenta. ¿Acaso será por la influencia de la gema?

Para todos los demás, el tiempo va transcurriendo demasiado lento.

La gema va pasando frente a todos, frente a sus ojos, muy despacio, como si a propósito lo hiciera para retar a cualquiera de ellos a que se atreva a atraparla.

Más de uno da un paso hacia atrás.

Más de uno lo piensa dos veces.

Más de uno no desea sufrir el doloroso tormento del que la gema es capaz de infringir.

Pero hay alguien que cacha la gema.

La sorpresa consigue que todo vuelva a la velocidad normal.

- Bishop. – habla Goliath con seriedad.

Bishop ha aparecido repentinamente y aprovechó la oportunidad para hacerse con la gema.

- Interesante. – examina la gema con curiosidad; en su mente, de inmediato revive los momentos en que fue secuestrado por alienígenas y torturado hasta la agonía.

Rafael se lanza contra Bishop para arrebatarle la gema, pero Bishop sólo debe levantar la mano y mostrar la gema para que Rafael se frene.

Bishop hace un gesto de dolor y vuelve a observar la gema.

- Esta piedra no sólo te obliga a revivir tus recuerdos más dolorosos, incluso puedes volver a experimentar el dolor. –

Controla el dolor lo mejor que puede, también consigue no sumergirse de lleno en ese pasado atroz, pero los recuerdos se suceden uno tras otro, hasta que, de su corazón, brotan los deseos de venganza y también la certeza de que tiene el poder para buscar venganza, y que el poder está en sus manos, y puede vengarse AHORA

- Oh. Si buscas venganza, puedes clamar venganza. –

Bishop levanta la mirada hacia todos esos seres extraños.

Los seres extraños se preparan para lo peor.

Por los lentes oscuros que trae, es difícil adivinar cuáles son las intenciones de Bishop, pero la mano con la que sostiene la gema, claramente tiembla. Muy probablemente él lucha consigo mismo por no caer en el influjo de la gema.

- Pero es mucho mejor cazarlos. - sentencia arrojando la gema sin más demora.

De nueva cuenta, los demás se contienen para atrapar la gema mientras Bishop se marcha.

- ¡Yiah! – Karai es la única en reaccionar y se lanza a atrapar la gema, esta vez, con la mano izquierda.

Ese grito desesperado es lo que hace reaccionar a los demás, porque obviamente no pueden permitir que Karai se haga con la piedra.

Miguel Ángel es el más cercano y gana en la atrapada.

- ¡Ah! – pero pasa la gema de una mano a otra, como si le quemara - ¡Rafa! – pide ayuda a su hermano - ¡Papa caliente! – y le arroja la gema justo cuando Karai pretende quitársela.

Rafael se apresura y la atrapa, Karai de inmediato se dirige hacia Rafael, pero él también pasa la gema de una mano a otra.

- ¡Goliath! – se la arroja a la gárgola de piel violácea.

Pero Goliath no se acerca a atraparla, entonces lo hace su segundo al mando, aun con los ojos cerrados.

- Ayayayayayay… - Brooklyn también pasa gema de una mano a otra, y aunque no puede ver, pero escucha perfectamente; cerca de él, reconoce unos pasos y arroja la gema en el preciso momento en que se le acerca Karai.

Dash la atrapa, pero él prefiere lanzarla devuelta a Miguel Ángel, y Miguel Ángel se la entrega a Kala…

Todos ellos se pasan la gema unos a otros, y Karai intentando arrebatársela.

Goliath se aparta porque no desea volver a revivir esa horripilante noche y mucho menos ser tentado. Debe de haber otro modo…

- Eso sería divertido en otras circunstancias. – dice Zak y le pasa la gema a Broadway.

- Sí. – se lo confirma.

- Pero ya es suficiente. – dice Karai terminantemente.

Furiosa, Karai va contra Broadway y Broadway arroja la gema a nadie en particular.

La gema va hacia Lexington y Brooklyn; ambos se preparan para atraparla, pero alguien los aparta golpeándolos…

- ¡Auch! –

… quedándose con la gema.

Las gárgolas, al percibir la presencia de alguien familiar, abren los ojos. Afortunadamente, su visión es más clara pero, como si estuvieran en uno de esos programas cómicos en el que los participantes reciben visitas sorpresa, es que acaba de llegar otra visita sorpresa.

- ¡Owen! –

- ¿A ti quién te invitó? – le espeta Rafael.

El hombre rubio acomoda sus anteojos sobre el puente de su nariz sin preocuparse estar frente a tantos adversarios.

- ¿Tanto miedo provoca este pequeño pedazo de piedra? – se las muestra con descaro.

- A ver si te sigues mofando. – Rafael le reta.

Todos esperan a que la gema le afecte de la misma manera que lo ha hecho ya con dos individuos, pero los segundos pasan, y aparentemente, no le afecta.

- ¿Cómo…? – Goliath se le aproxima, pero entonces…

¡BANG!

Owen es herido por una bala y deja caer la gema, la cual cae a los pies de alguien.

Todos se asombran al descubrir que quien disparo, ha sido Elisa.

Elisa se agacha para recoger la gema y enseguida arroja el arma lejos.

- ¡Elisa! – Goliath se preocupa.

- Todo está bien. – Elisa le sonríe a Goliath – Yo me encargaré de que Xanatos ni Demona ni nadie más vuelva a hacerles daño a ustedes y a mi familia. –

- ¿De verdad? – de repente se escucha una voz desafiante.

Todos miran. Esa persona desafiante está a pocos metros de la mujer policía.

Es Demona.

Elisa se pone furiosa; camina hacia la gárgola.

- De verdad. – Elisa responde con contundencia.

Entonces la mujer policía se detiene, levanta su mano, la gema apenas brilla, y no sucede nada.

Demona comienza a acerarse a la confundida humana (y no es la única que no entiende por qué no hay algún tipo de explosión mágica).

- Te preguntas por qué no funciona. -

Elisa suplica para sus adentros que la gema le ayude a detener a la gárgola. Sin embargo, Demona continúa avanzando.

Goliath se abre paso entre sus aliados para ayudar a Elisa, pero Demona ya está frente a ella.

Demona le arrebata la gema a Elisa y la empuja, derribándola al suelo.

- ¡Estúpida! – la gárgola expresa auténtica rabia; sostiene la gema con ambas manos, la cual comienza a desbordar una potente luz – No tienes idea de lo qué es el auténtico odio. No tienes idea de lo qué es el verdadero dolor... ¡No tienes la menor idea de lo qué es el abrasador deseo de la venganza! -

A la gema se le incorpora mágicamente un cayado; Demona lo sostiene con la mano derecha y apunta el cayado hacia la aterrada humana.

Goliath está por lanzarse contra Demona, pero lo detiene Dash.

- Espera. – Dash apunta a la amenazadora gárgola – Con esto encapsularemos la gema. -

- ¿Por qué no hiciste eso antes? – le reclama Rafael.

- Porque había que analizar primero la situación. -

Esas palabras le recuerdan a alguien, pero no ha habido tiempo para asegurarse de que se encuentre bien.

Dash dispara.

Demona, usando el poder que ahora posee, apunta, y con un rayo de luz, destruye el proyectil sin mayor complicación.

- Deben pensar en algo mejor si quieren detenerme, - la gárgola parece más serena; el cayado lo sostiene con ambas manos - pero mi venganza no es contra ustedes, extranjeros, ni contra ustedes, tortugas, ni contra cualquier otra pobre creatura que yace oculta. -

Goliath se apresura para estar al lado de Elisa.

Demona le sigue con la mirada.

Ver a quien fue su primer amor con una humana, no le provoca ningún sentimiento, quizás porque, en cuanto extermine a todos los humanos, lo recuperará, y si se resiste, la gema le ayudará.

Demona se vuelve hacia la humana. Sólo necesita mirarla a los ojos, para que el deseo de venganza se reavive en su corazón.

- Ahora… - dirige el cayado de nueva cuenta hacia la humana, y…

¡CRAASSHH!

La gema es rota en centenares de diminutos cristales que van esparciéndose por todos lados, ante la mirada incrédula de los presentes; el cayado se esfuma como una delicada nube de polvo.

- … -

Demona se queda absolutamente inmóvil, como si se hubiese convertido en piedra.

- ¿Cómo…? – se pregunta Goliath al igual que todos.

- Más vale tarde que nunca. – se escucha una voz veterana.

- ¡Hudson! – Lexington, Brooklyn y Broadway corren a su encuentro.

Detrás de Hudson viene…

- ¡Sensei! – Donatelo, Miguel Ángel y Rafael van con su maestro.

Los neutrinos permanecen apartados tratando de comprender qué ha sucedido exactamente.

Goliath está feliz de ver a su maestro, pero primero se asegura de que Demona… ya ha desaparecido, al igual que Owen. La mujer llamada Karai se ha puesto de pie; por la expresión de desorientación de su cara, está tratando de asimilar lo que ha sucedido, con ella y con la gema. Ayuda a Elisa a ponerse de pie.

Splinter arroja el arco que utilizó para abrazar a sus muchachos, pero ve que, más allá, está su otro muchacho intentando ponerse de pie, pero no puede, al menos consigue sentarse con ayuda de... Ya habrá tiempo para hablar sobre ciertos asuntos.

Una gran sensación de alivio se apodera de todos. A más de uno le parece extraño que, todo el nerviosismo, el miedo y la angustia, se hayan esfumado tan abruptamente.

Goliath y los neutrinos se dan la oportunidad de respirar, por fin, la calma que creyeron iba a ser casi imposible de lograr, antes de acercarse a la anciana rata y la gárgola mayor para felicitarlos por su oportuna…

Repentinamente…

- ¡NNOOOOO! -

… un grito hace retumbar la tierra y el cielo.

La incertidumbre se aloja rápidamente en los corazones que apenas estaban regocijándose en la tranquilidad que les brindaba la delicada luz de la Luna.

- ¡NO! ¡NO ES ASÍ CÓMO DEBÍA TERMINAR! –

La voz se escucha por todos lados.

- ¡Reagrúpense! – ordena Goliath.

Todos, excepto la ninja y la tortuga de la bandana negra, se respaldan unos a otros. Rafael decide ir con su líder, pero antes de que pueda hacerlo, aparece alguien.

- ¡No es así cómo había esperado que terminara! – quien habla, se le oye fastidiado.

Aparece un chico con apariencia humana, o no del todo: es delgado, su cabello es blanco y largo, sus orejas son puntiagudas, y viste un curioso atuendo.

- ¡Puck! – las gárgolas lo identifican de inmediato.

CONTINUARÁ...