En el capitulo anterior...

-¿Abrazo, Segundo?

-Ven acá.

Anya se lanza a abrazarlo, para reafirmar su buena interacción, y que esta no se volviera a perder.

Sin embargo, se abalanza con tanta fuerza, que hace que Damian casi se caiga, logrado recargarse justo en el muro, muy cerca del cuadro de Demetrius.

-Ten cuidado con lo que haces ton... ¿Eh, Anya?

Ella se puso a mirar hacia el suelo, viendo lo que había caído de detrás del cuadro:

-Damian, ¿qué es eso?


Ambos se ponen a revisar la peculiar cosa que había caído justo detrás de la imagen de imperial del fallecido hermano de Damian.

Era muy extraño que hubiera alguna cosa -no importaba cuál fuera- detrás de cualquier objeto de estos que se cuelgan en la pared, ningún cuadro es tan grueso como para sostener algún objeto oculto como ese.

Por eso les ganó la curiosidad.

Y les causa verdadera extrañeza ver lo que salió del olvido:

-¿Una agenda?

La expresión del menor de los Desmond denota claramente un desconcierto ante el descubrimiento.

-Yo creí que esas cosas ya solo las usaban tipos viejos como el director Elegante.

Ojalá las cosas fueran igual con su acompañante.

Damian solo le lanza una mirada a Anya antes de recoger la "agenda".

Las comillas son necesarias aquí, ya que, al abrir su contenido, este puede notar que era todo, menos una agenda:

-Parece más bien como una tipo biografía escrita por uno mismo-, responde Anya mirando desde el hombro de Damian, y subida sobre un banquito, para poder ver también de que se trataba y no perderse el chismecito.

-¿Qué te han dicho de no ver las cosas de los demás, tonta?-, exclama el chico medio alterado.

-Que no lo haga... pero si no, jamás me hubieras dejado ver de lo que trataba, Segundo.

El aludido resopla de molestia, rendido, sabiendo que ella tiene razón, y que, si no se enteraba por husmear, lo iba a lograr por medio de leerle la mente.

-Como sea, lo que me llama la atención es que esta "agenda" es más bien un tipo diario, y hasta pareciera que lo tiene dividido por secciones.

-¿Secciones?

-Si, Anya, secciones: escolar, familiar, y personal...

En eso, una pizca de remordimiento le empieza a picar al joven, sintiéndose más que incómodo de descubrir alguna verdad oculta por el mismo

-...no se si deba leerlo.

-¿Te sentirías mal si hallas algo que no te gustara?

-¿Me leíste la mente?

-No tuve que hacerlo para adivinar como te sientes.

La pelirosa tenía razón, por lo que decide darle la "agenda" para que la leyera, a la vez que ambos deciden irse a la sala de recepción para leer el contenido un poco más cómodos.


Después de una media hora de lectura, Anya ya se encontraba un poco aburrida de tener que leerle el contenido del libro a Damian:

Eso porque decidió empezar a leerle por el inicio, donde Demetrius puso por escrito las cosas relacionadas a su desempeño académico, cosas que ya no eran tan aplicables para el momento actual, ya que, en vez de ser una cantidad importante de imperiales, ahora eran solo 2.

Mientras que, en la segunda parte, realmente no encontró muchos más detalles que no los hubiera sabido ella después de leerle por unos minutos la mente a Loid.

En verdad pensaba que el fallecido hermano de Damian era un sujeto aburrido y sin vida.

Incluso planificaba cosas como los horarios para cosas como ducharse e ir al baño, dejando nada más un número indeterminado -aunque reducido, por lo visto- de horas libres.

En comparación, ella era una holgazana...

Dentro de lo malo, es que lo bueno es que no está vivo como para recriminarle algo como eso.

Aunque su hermano menor...

-No te duermas, enana.

Esta suspira, aburrida:

-¿En serio quieres que siga leyendo?

-Necesito conocerlo de verdad.

-¿Que no basta con ser hermanos para conocer a alguien, Segundo?

-¿Te parecía que antes del O-Day conocía de Donovan o a mi madre?

Anya ahora entiende a lo que se refiere: si no fuera porque sus padres -bueno, más que nada Loid- le tuvieron que sobrellevar todo el impacto psicológico para que no cayera en una espiral de locura y en unos años más tomara también ese derrotero militarista.

Pero además, Damian tiene un as bajo la manga:

-Lees lo que resta, y te doy un paquete de manís.

La pelirosa pasa ahora a sonreír complacida:

-Por fin, alguien que entiende mi idioma.


Anya continúa leyendo lo que se va encontrando en la "agenda", cuando se percata de algo.

Pareciera que hay un cambio de estilo de escritura entre lo que escribió Demetrius anteriormente y lo que ahora aparece escrito, algo que hasta alguien como la chica de ojos verdes percibe.

Y por lo visto, Damian aún no se ha dado cuenta, así que decide seguir leyendo:


Hay una parte de mi vida que realmente me parece complicado mencionar.

Y todo tiene que ver con una persona.

Me hace estremecer mi interior.

Me saca de mis casillas.

No se preocupa porque yo estudie en Eden, sea escolar imperial o sea un Desmond.

No, solo disfruta pasar el tiempo conmigo.

Eso cuando puedo.

La razón: no estudia en Eden.

Es más, ni siquiera es de Ostania.

Su madre es inmigrante de Hugaria, y se han establecido aquí ya desde hacía un tiempo.

Y de hecho, la forma en la que nos encontramos por primera vez fue más que peculiar:

Hace unos seis meses, salí por primera vez de noche ilegalmente fuera de las instalaciones de Eden.

El motivo: una fuerte discusión telefónica con Donovan por no ponerle ningún interés a Damian.

Ni siquiera porque él se esfuerza en que lo mire, lo logra.

Estoy cansado de decirle excusas para justificar al mal padre que tenemos.

Pero pronto va a crecer, va a dejar de tener 9 años, y se va a dar cuenta de toda la verdad.

Espero que ese descubrimiento no tenga un efecto negativo en mi hermano.

En fin, como decía, me fugué a solas, con la ropa más posible de civil que tenía, por las calles de Berlint, ayudado por un hoyo oculto tras hierba, atrás del lago de Eden.

Salí, aunque no supe a donde iba.

Me dispuse a vagar por las calles sin rumbo fijo, notando que hay otro mundo diferente del que las elites políticas tanto presumen.

Tenía sentimientos encontrados por lo que estaba viendo: pobreza, inseguridad, drogadicción, prostitución...

Y en eso: siento como en una calle no muy transitada me viene siguiendo alguien.

Trato de avanzar a una mayor velocidad para no pasar desapercibido, lo cual no logro muy bien, ya que además otro sujeto se aparece unos metros enfrente de mi, acorralándome entre los dos.

Parece ser que no tenía más opción que hacerles frente.

Y para desgracia mía, ni la esgrima, ni el boxeo básico que sé, me iban a ser muy útiles en esta ocasión.

En eso, una figura apareció retando a los maleantes.

Estos decidieron dejarme de lado para atacar a quien los interrumpió.

Pero para sorpresa mía, acaba con los delincuentes muy rápidamente.

Y acto seguido, se dirigió hacia mi, preguntándome si estaba bien.

Yo lo único que tenía claro, es que algo se movió en mi interior:

Su cabello largo y suelto pintado de color morado.

Esos ojos azul grisáceo.

Su vestimenta de jeans azules rotos, camisa negra y chaleco gris que dan toda un aura de alma libre.

E incluso un tatuaje a la altura de la muñeca.

Era una persona tan opuesta a mí, pero me fascinó.

Tanto, que lo único que pude hacer fue pedirle su nombre:

Nat Van Brunwick.


-No sabía que Demetrius se escapara para ver a una chica... y que se llamara Nataly-, dice Damian, suponiendo lo obvio.

-No sabía ni que hubiera un hoyo oculto tras el lago en Eden, esa información sí que es util.

-Mejor continúa leyendo.


Han pasado siete meses desde que conocí a Nat, tras lo cual poco a poco me fui haciendo cada vez más cercano, me hizo ver a cabalidad el podrido sistema en el que vivimos, los intentos desesperados de las personas por olvidar sus desgracias, y la lucha que tienen que efectuar para sobrevivir.

Siento que, si pudiera hacer algo desde dentro del sistema, podría cambiar al menos algo de esto.

Pero el tema que me lleva a escribir esto es lo que ocurrió una de las muy pocas noches de sábado que no tuve que salir a escondidas.

Teníamos Damian y yo tramitado un pase de salida para el fin de semana, e ir a visitar a nuestros padres.

Sin embargo, como a estos les surgió un "compromiso de último minuto", Damian terminó quedándose con la familia de la niña que lo golpeó el primer día.

Pero yo podía ir a algún otro lugar, y sin nada que perder me fui con Nat.

Llego, y veo que su madre tampoco está, tuvo que trabajar desde un poco más temprano hasta el domingo en la mañana, dejándonos el departamento a solas.

Veo que saca un poco de cerveza, y si bien yo intenté negarme al principio, no evitar tomar, al ver que también ingería de la bebida alcohólica.

Se me fueron embotando los sentidos, hasta que, en medio de la embriaguez, solté las palabras de no regreso -a pesar de mi estado al momento puedo recordarlas bien:

Le dije que era increíble: ágil, fuerte, con consciencia social, libre como el viento, en pocas palabras, envidiaba su vida...


Anya abre los ojos al ir llegando a esta parte, y viendo lo que decía poco después, incluso levantando el libro hacia arriba, y girándolo, como si estuviera viendo una foto de esas que tiende a llevar a escondidas Becky a la escuela, cuando en realidad es solo texto:

-No, ¿en serio? ¿Acaso en ese tiempo era posible...?

-Anya, no entiendo, ¿de qué rayos hablas?

Esta se detiene, para mirarlo a los ojos:

-¿Quieres saber todo, sin miedo a las consecuencias?

-Por supuesto, quiero saber más de mi hermano,

-Bueno...- dice, no muy convencida de lo siguiente que va a leer:


Acaricié su cabello, y sin saber realmente que estaba haciendo -o bueno, eso quería creer- le planto un beso.

El cual ví que no se negó.

Y acto seguido suelto las palabras que brotaron de mi una vez frío corazón:

"Te amo... Nathan."


Anya oye cómo Damian se cae del sillón donde estaba, sorprendido por esta última revelación.

-Segundo, ¿estás bien?

Este, aún sacudido, responde:

-¿Qué clase de broma fue esa, enana?

La aludida, dejando pasar el adjetivo por ahora, responde:

-No fue una broma, si lo fuera me estaría riendo de tu reacción.

Damian no puede argumentar contra esa lógica.

-¿Pero en serio dice Nathan, y no Nataly?

-Léelo por ti mismo-, le muestra la "agenda" y Segundo puede ver claramente el nombre, quedando sorprendido por lo que significaba esta "confesión" post mortem.

La pelirosa se acerca, y habla con un tono muy serio:

-Si quieres, no me creas mucho Segundo, pero después de lo que lei, y ayudada con los conocimientos previos impartidos por Becky, podría casi asegurar que tu hermano...

Acto seguido, se acerca al oído para revelarle a Damian la verdad.

A lo cual este se pone muy a la defensiva:

-¿Qué? ¡Eso no es cierto, mi hermano no puede haber sido...!

La cuesta decir la palabra, mas que nada por su crianza inicial en el ambiente conservador de la familia Desmond.

-Quisiera negarlo, pero hay muchas pruebas para eso: (mencionar pruebas) ¿Alguna vez le conociste, o siquiera oíste, que saliera con una chica aquí en Eden?

Damian niega con la cabeza.

-Lo ves... no se si quieres que continúe-, añade tomando el libro de nuevo.

Ahora el asiente:


Siento como me corresponde, me devuelve el beso, y así, aún con ebriedad incluida, pasamos hacia su cuarto, mientras yo le quitaba la camisa, a la vez que me despojaba de mis pantalones...


Después de eso, continuaba la descripción de un relato que a pesar de estar bien escrito y sin vulgaridades, también contenía un toque erótico tan marcado que Anya decidió dejar de leer.

-Rayos... tu hermano hubiera sido un excelente escritor de Berlint in Love.

-No hagas que sienta repulsión por escuchar intimidades de un familiar cercano, mejor bríncate eso y pasa al final.

-Está bien... oye, espera Segundo, el último escrito fue en la misma fecha del O-Day.

-¿Qué? A ver...


En los últimos meses ha habido una cantidad inusual de tensiones, prácticamente están todos contra todos.

Y aqui en Eden no es la excepción: los escolares imperiales hemos recibido entrenamiento estilo militar -instigados por Donovan- para hacer frente a la gente que solo quiere una solución justa a sus problemas.

No puedo creer que voy a alistarme para aplastarlos.

Pero no tengo opción.

No se puede destruir el sistema por fuera, así que mi única opción es ganarme la confianza del sistema, para luego dividirlos por dentro.

Este sería el primer paso para lograr ganarme esa confianza.

Aunque tengo mucha incertidumbre, ni siquiera sé si voy a tener un mañana.

Y por si acaso hay una mañana para mí, al menos al inicio no será como yo desee.

Estoy seguro de que Donovan quiere que yo sea el siguiente en la línea familiar Desmond, sin embargo, por obvias razones, no puedo hacerlo. Y tampoco puedo salir libremente a la calle a develar mis preferencias.

No tengo más opción que aparentar estar a su lado en todo lo que diga, hasta que llegue a una edad que mi soltería no se pueda disimular más, ya allí tendré que hacer un pacto con Damian para traspasarle la responsabilidad familiar, al menos espero que ella si tenga novia.


¿Entonces, tu hermano estaba tomando el camino largo para salir del...?

Damian asiente, aún sin palabras ante lo que se revelaba:

-Aunque literalmente era un volado, podía haberle costado la vida... Y le costó.

-Parece que no tuvo más opción que apoyar a tu padre, en un intento de que le funcionara su plan, tal vez por eso se fue con los demás imperiales de entonces al O-Day.

-A ver, que más dice...


Si por alguna razón ya no continúo en el mundo junto con los vivos para cuando alguien lea esta escritura, solo pido que de favor, esta permanezca en una total confidencialidad, a menos que mi historia sea utilizada en un futuro para hacer conciencia sobre estos temas.

Si están leyendo esto:

- Donovan o Melinda, quien sea de los dos que lea esto, lo siento. Siento no poder ser el hijo 100% perfecto que ustedes esperaban: no pude contener lo que yo realmente quería. Siento haber decepcionado sus estándares.

- Damian: sé que no he sido el mejor hermano mayor que puede haber, pero créeme, lo que hice lo hice por ti, para que no tuvieras que cargar toda la losa del apellido Desmond a tan corta edad, para que pudieras disfrutar de todo lo que a mí no se me concedió.

- Nathan Van Brunwick, tú sabes lo que siento por ti. Pero por si alguna razón no te vuelvo a ver, solo diré: no me guardes rencor.

Bebe, danza, sueña, siente que el viento ha sido hecho para ti.

Vive, escucha y habla, usando para ello el corazón.

Siente que la lluvia besa tu cara cuando haces el amor.

Grita con el alma, grita tan alto...

Que de tu vida tú seas, mi Nat, el único actor.

Nunca os olvidaré.

Demetrius Desmond.


Anya y Damian estaban al borde de las lágrimas, después de leer la última parte de la "agenda", que se sentía como una auténtica despedida.

-¿Qué vamos a hacer, Segundo?

Este solo tiene una idea de que efectuar:

-Lo que debí hacer si hubiera sabido de esto antes.


Un par de días después, gracias a Loid y Franky, se encontraba Damian de frente a un departamento viejo y algo descuidado a las afueras de Berlint, cuando toca la puerta.

Pasan unos segundos, hasta que le abre la puerta un joven de unos 22 años, con cabello morado algo desteñido, tatuajes en un brazo, perforaciones, y un aspecto que infundia miedo y tristeza.

-¿Sí?

-¿Nathan Van Brunwick?

-¿Qué quieres, como sabes mi nombre?

-Permitame presentarme: mi nombre es... Damian Desmond.

Al oir "Desmond" algo dentro del hombre se activó.

-Sé lo que hubo entre usted y mi hermano, y vengo para que tenga esto-, le extiende la agenda de Demetrius a su mano, -la encontré apenas hace unos días.

-Demetrius...

-Sí, debe saber que fue lo más valioso que alguna vez tuvo en vida, y que estaba dispuesto a jugársela todo con el sistema para poder abrirlo desde dentro, y que pudieran ser felices.

-¿Eso escribió?

-Lo sé, es complejo. Yo lo vi partiendo al O-Day, y no supe hasta leer esto que fue para empezar a entrar al sistema, y fragmentarlo... lo amaba.

-Gracias-, responde Nathan, aceptando el obsequio.

-Por cierto, incluí una nota con la ubicación de su tumba, por si quiere ir a visitarlo. Está un poco difícil de ubicar, espero no se pierda.

-Está bien. Muchas gracias... Damian.

-De nada, Nathan.

Con eso, Damian se retira de la puerta de Nathan, con un sentimiento algo melancólico en su rostro:

"Demetrius no tuvo la oportunidad de ser feliz... me pregunto su yo si la tendré."


¿Qué les pareció la sorpresita?

¿Alguno de ustedes vio venir algo como esto?

La verdad, este capítulo surgió de una necesidad interna de "limpiar" el nombre de Demetrius, que hubiera una razón más compleja de por qué fue a la batalla en el O-Day.

Y lo sentí necesario, ya que hasta el momento (enero de 2023) no sabemos nada más de él, así que, para prevenir cualquier cosa, le di su momento de redención.

Y su motivación para hacerlo: un tema tabú en los tiempos en los que más o menos se ambienta Spy x Family, por eso que Damian no lo dice, y Anya, solo lo dice al oído.

No es la primera vez que juego con un género en un fic (cof cof Cells at Work), y decidí hacerlo otra vez,

Y como un toque extra, añadí un poco de mis gustos musicales aqui, a ver si alguien detecta a quien hago referencia.

Este es el capítulo más largo que jamás he escrito, luego de tener las partes clave por separado, los nexos de unión se extendieron mucho más de lo que hubiera imaginado, espero les guste.