Bueno, tarde pero seguro... el problema es que me volví un poco loca con las compras hoy y pues eso, tenía que disfrutar mi día de descanso. Capítulo dedicado a mi nena Kyu.

El prompt del día es Ataduras en la PrinceBlackWeek.

Capítulo beteado por G. Mauvaise.

(...)

Atenas, Grecia. 1 de enero, 1981.

Severus respiró pesadamente y se movió, despacio. Sus caderas retrocedieron en un movimiento fluido saliendo del cálido interior de Regulus, quien jadeó cuando el mayor se volvió a introducir lentamente, mientras él abría sus piernas con toda la intención de darle paso libre a su cuerpo, a todo lo que era.

Sus dedos se aferraron a los hombros de Severus mientras los codos apoyados a cada lado de su cabeza se movían ligeramente para darle espacio.

Sus ojos grises estaban fijos en los ojos negros sobre él mientras entraba y salía con tortuosa lentitud. Sus miradas y todo lo escrito en ellas eran incapaces de apartarse. Sus frentes unidas y sus narices que se rozaban con los movimientos de sus cuerpos en cada embestida era algo casi más íntimo que sus cuerpos unidos de aquella manera tan carnal.

El sexo lento era una de las mejores y peores cosas que Regulus jamás experimentó.

Amaba con locura las folladas rápidas y llenas de pasión, pero el sexo así... lo tenía al borde del orgasmo por demasiado tiempo, hacía que su respiración se volviera pesada, casi le dolía respirar y, francamente, viendo los ojos de Severus devorándolo por completo, cada centímetro de piel y cada veta gris de sus ojos, se sentía casi tímido.

Severus golpeó el punto exacto que lo volvía loco y el menor se estremeció, apretándose alrededor de la polla en su trasero mientras se corría con fuerza. Severus espero a que terminó para después correrse él mismo dentro del cuerpo de Regulus.

Ambos jadearon en busca de aire y Regulus cerró los ojos cuando los labios de Severus se posaron en los suyos, besándolo suave y lentamente, quitándole el poco aliento que le quedaba.

—¿Sabes...? Siempre odié el apellido Black, y más el apellido Snape… —murmuró contra sus labios, y Regulus se preguntó con qué cosa iba a salir para arruinar el primer sexo del año, pero lo dejo continuar, demasiado curioso para decirle nada. El mayor se estiró un poco a tomar algo de la repisa detrás de la cama y le entregó una pequeña caja de terciopelo—. ¿Qué te parece si nos cambiamos el apellido a Prince?

Los ojos grises se llenaron de lágrimas y se abrazó a Severus con fuerza, bueno... quizá Severus no había arruinado nada esta vez.