Esto lo escribí en un momento de desesperación —entiéndase "Ya casi es la hora y no se lo he enviado a mi Beta para corregir"—, pero me ha gustado mucho como ha quedado, simplemente me enamoré más de Severus.
El capítulo va dedicado a Scar —aunque ella no lea esto, nunca, y porque Luna me dijo que le empieza a gustar la ship—.
Capítulo beteado por G. Mauvaise.
06.
Atenas, Grecia. 6 de Agosto, 1981.
Regulus no sabía cómo había llegado ahí.
Su espalda estaba contra la pared y sus piernas y brazos envolvían con fuerza el cuerpo de Severus. Sabía que el hombre no lo dejaría caer, se aferraba a él porque estaba malditamente caliente. Severus solo había llegado a él, y lo había empujado con fuerza contra la pared antes de asaltar su boca.
En algún punto el menor había terminado en esa posición, con la erección de Severus presionándose contra su trasero. De no estar usando pantalones Regulus sabía que ya estaría siendo follado contra la pared sin nada más en mente que el correrse... pero era el día anterior a la boda, así que no iban a tener sexo en lo absoluto y eso los estaba volviendo locos a ambos.
Las tradiciones dictaban que la pareja no podía dormir junta en un periodo de siete días antes de la noche de bodas. Claramente, los encuentros sexuales estaban prohibidos, así que sí, entendía que a Severus estuviera tan ansioso. Él mismo se pasaba sus noches en el hotel vuelto loco de deseo, masturbándose en una habitación estéril y anhelando el olor, el toque y el sabor de Severus.
Deseaba con fuerzas que ya fuera el día siguiente.
Los nervios también lo habían tenido un poco loco, pero lo peor siempre sería el estar lejos de Severus.
El hombre dejó de besarlo, y hundió su rostro en el cuello del menor, gruñendo de frustración.
—No quiero que nos corramos dentro de la ropa... —Regulus ni siquiera se molestó en responder a eso, su respiración era rápida y estaba muy duro dentro de sus ajustados pantalones de piel de dragón.
Los labios de Severus acariciaron ligeramente la piel de su cuello, suaves besos fueron dejados ahí por un par de minutos hasta que las erecciones de ambos empezaron a disminuir. Sólo entonces Severus se alejó solo lo suficiente para que Regulus pudiera poner los pies sobre el suelo, pero aun así lo acorraló contra la pared, su frente en la del chico.
El reloj de la pared frente a él empezó a soñar, lo que hizo que Severus se aferrara a él con más fuerza.
—Debo irme en menos de veinte minutos, la tradición dice que no debes d-...
—No te vayas... No me importa la tradición, casémonos como muggles, mejor aún... en Las Vegas —Regulus soltó una carcajada, tirando de Severus en un beso.
Eso era simplemente ridículo porque Severus, prácticamente, estaba haciendo un berrinche por falta de sexo. Lo entendía perfectamente, pero la espera ya casi había terminado, era sólo una noche más... sólo una noche más y jamás tendrá que dormir lejos de él de nuevo.
—Te amo, Severus... —susurró contra sus labios— pero quiero que nos encontremos en nuestra próxima vida, y sé que tú deseas lo mismo.
Severus estuvo a nada de protestar, pero se contuvo. En su lugar Regulus fue capaz de ver un puchero en sus labios antes de que el hombre se inclinara y lo besara.
Después del enlace de alma...
